Un cafecito c15

Capítulo 15: Agosto ~Mi primera vez probando Kangiku~

Una vez que terminó la temporada de lluvias, el cielo adquirió un hermoso color azul claro y el clima de verano llegó de inmediato.

El despejado cielo azul de verano era agradable. Tal vez me encontraba tan emocionada porque faltaba muy poco para las vacaciones de verano. Pese a eso, ya que no llovía, mi trabajo en el café “Lluvia vespertina” se redujo drásticamente.

En momentos como este es cuando cuestiono el concepto de abrir solo los días de lluvia.

Habiendo dicho eso, no me siento cómoda enviándole un mensaje personal al Jefe. La última vez lo invité a una cita porque Ryoko-chan me presionó a mandar ese mensaje.

En cuanto al mensaje que ahora mismo estaba redactando, no podía hacer otra cosa más que escribirlo y borrarlo una y otra vez.

Dejé caer el rostro sobre la mesa y suspiré.

Falta una hora más para la siguiente lección. Cuando me incorporé y abrí la mochila para leer un libro, escuché el maullido de un gato que me indicaba que había recibido un mensaje. Siendo precisos, a quién le había asignado ese timbre había sido al contacto del Jefe.

De inmediato solté la mochila y tomé el Smartphone que había dejado sobre la mesa. Cuando lo abrí.

«Comeremos Kangiku esta noche. Ven al café hoy»

¡Qué sorpresa, una invitación del Jefe!

Estoy muy feliz de que haya sido directo, aunque no era muy cortés de su parte decidir algo sin preguntar sobre mi horario.

Además, también menciona que lo contacte antes de dirigirme ahí, por lo visto vendrá por mí.

La siguiente clase que tengo será la última del día. De modo que, estaré libre dentro de noventa minutos. A esa hora todavía sería temprano, falta mucho para que anochezca.

Supongo que podría ir a casa y cambiarme de ropa primero, pero si lo hago, estoy segura de que me arreglaría demasiado para pasar como algo casual. Hoy llevaba una blusa larga de chiffon y vaqueros. Um, creo que no está mal.

«¿Estás ocupado al medio día?»

Cuando le respondí de esa forma, comentó que estaba desocupado a esa hora. Ya que ese era el caso, decidí usar el tiempo libre que tenía luego de mi clase para rehacer mi maquillaje.

Durante el verano, el maquillaje se arruina fácilmente, así que llevo una bolsa de maquillaje conmigo.

Además, si me maquillo ahora, el profesor podría hacer un comentario como «Hidaka-san parece que hoy es un día especial, incluso se ha maquillado muy bien». Por eso creo que debo ser muy sutil cuando me maquillo.

Una vez que se terminó la lección, salí corriendo del salón de clases. Por lo visto el profesor venía inspirado el día de hoy y extendió la clase treinta minutos más.

Acordé vernos cuarenta minutos después de que acabara la lectura. Si no me apresuro llegaré tarde.

De camino escuché a unas chicas murmurar algo mientras pasaba junto a ellas. Al parecer había un chico apuesto con una expresión severa justo al final de la colina.

Sin duda se referían al Jefe.

En efecto, cuando llegué allí había un hombre apuesto pero estricto apoyado sobre la pared de piedra al final de la colina que conducía a la Universidad.

—Uwa~, perdón, se me hizo tarde.

—No te preocupes, acabo de llegar.

¡Qué, eso definitivamente era una mentira~!

Sin embargo lo dejé pasar por alto y simplemente respondí con un «Menos mal» mientras sonreía.

Supongo que dijo eso para que no me sintiera mal por haber llegado tarde.

De esa forma, el Jefe y yo nos dirigimos al café “Lluvia vespertina”.

♣♣♣♣

Me gustaría aclarar una cosa.

La colina Dutch era un nombre realmente bueno, al punto que pensarías que sería un lugar ideal para tener una cita.

Mis piernas se movían una tras otra, mientras que el pavimento de piedra absorbía la energía de los rayos del sol y lo transformaba en una sorprendente onda de calor que emanaba del suelo.

¡Qué calor, demasiado calor!

Por un momento, no pude evitar imaginar que así se sentía la carne sobre la parrilla. Claro está, solo era yo tratando de escapar de la realidad.

Aaah, desearía un poco de té helado de cebada en este instante. Pondría mucho hielo en un vaso y me lo tomaría todo de un trago mientras escucho el sonido de los hielos chocar contra el vidrio. Ese tipo de pensamientos inundaba mi mente.

Finalmente, arribamos al café.

Por un momento me pareció un lugar totalmente diferente al café que estaba acostumbrada de noche. O quizá solo lo sentía de esa forma porque estábamos en verano.

Rodeamos el café para entrar por la puerta trasera. Una vez dentro, el Jefe me miró y me hizo una pregunta maravillosa.

—¿Te gustaría café helado, té helado o té de cebada con hielos?

Tanto el café como el té helado del Jefe eran exquisitos, sin embargo, el día de hoy la mejor opción era el té cebada.

Traté de seguir al Jefe a la cocina para ayudarlo con las preparaciones, pero me dijo que tomara asiento luego de empujar mi frente con su dedo.

Al cabo de un rato, el Jefe regresó con una charola.

Primero colocó un posavasos hecho de bambú sobre la mesa y encima puso un vaso de té de cebada. A continuación me entregó un plato con kangiku.

—Es-este es el inusual dulce tradicional de Nagasaki.

—También es la primera vez que lo veo.

Sobre un plato negro se encontraba un dulce de un color blanco puro.

El Kangiku data de hace mucho tiempo, durante el comercio con la dinastía Ming. También se le conoce como el crisantemo frío ya que se elabora en invierno, además de que luce como un crisantemo cubierto de nieve, de ahí el nombre.

Kangiku

—¿A qué sabe?

—No lo sé, pruébalo.

El Jefe no tenía té, tampoco había tomado asiento y simplemente permaneció de pie mirándome fijamente.

Era algo difícil comer de esta forma…

Aun así, no pude vencer mi sed y curiosidad por el Kangiku.

Primero tomé un sorbo del té de cebada. Oh, delicioso. No hay nada mejor que un poco de té cebada en el verano. Luego fui por el Kangiku.

El dulce blanco y sencillo se veía tan delicado como un copo de nieve.

Cuando le di un mordisco, se desmoronó con un crujido. Un sabor dulce con un toque de jengibre se esparció por mi boca.

—Uwa, qué delicia. Tiene un sabor moderadamente dulce con un buen toque de jengibre, además huele muy bien…

Quizá porque mi descripción de esta exquisitez no lo convenció, el Jefe tomó su porción del Kangiku y comenzó a comerlo.

Luego de masticarlo por un rato, frunció el ceño y murmuró:

—Está duro, pero delicioso.

—¡Exacto! Es la primera vez que como algo como esto.

Ya que se trataba de un dulce muy inusual, decidí disfrutarlo lentamente.

♣♣♣♣

Luego de eso, el Jefe tomó asiento y empezó a completar lo que parecía los registros contables del café.

Yo de igual forma saqué un libro de texto y estudié.

Cerca de una hora y media después, el Jefe dijo que era hora de tomar un descanso y preparó algo de café. Incluso lo acompañó con tostadas francesas, las cuales fue precedida por la declaración del Jefe de que estaban a punto de vencerse.

—¡Oh, oooh~!

Había sido hecha con una rebanada de pan gruesa y se encontraba completamente cubierta con plátanos, crema batida y una bola de helado de vainilla, luego le vertió salsa de caramelo y nueces.

Tostada francesa o torreja

—¡Asombroso! Parece una de esas tostadas francesas que encontrarías en los cafés de moda.

—Eso es porque en realidad se sirve en un café de esos.

—¿Eh?

¿Acaso está tostada francesa también esconde elementos de Nagasaki? Esperé pacientemente, pero el Jefe no me respondió.

—Lo aprendí a hacer en un trabajo a medio tiempo que tuve cuando era estudiante —dijo al cabo de un rato.

—Oooh, entiendo.

Tal parece ser que el Jefe trabajó en la cocina de un café durante cuatro años en su época universitaria. En aquel entonces obtuvo una licencia de chef por sugerencia del gerente de la tienda. Supongo que esa experiencia le ha sido útil para administrar el café “Lluvia vespertina”.

Era la primera vez que el Jefe me hablaba sobre él.

Estaba tan feliz y expectante por lo que me diría a continuación que olvidé comer y me advirtió que comiera rápido o el helado se derretiría.

—Ah, tienes razón.

Cuando lo corté con un cuchillo, éste se deslizó fácilmente dando una sensación de suavidad. El huevo había cubierto por completo a la tostada. Sin duda la había dejado remojando en el huevo desde anoche. Me pareció algo muy elaborado.

La superficie era crujiente, el interior suave y tenía una textura pareja. De inmediato corté una rebanada del tamaño de un bocado. Después fui por el helado.

Ahora que lo veo con detenimiento, se trataba de un helado especial con trozos de vainilla.

Me impresionó la delicia combinada de la tostada francesa y el helado. No había palabras para describir el contraste entre las temperaturas de los dos alimentos. Un alimento inefable.

—Muchísimas gracias por la comida.

Le agradecí al Jefe por hacer la tostada francesa.

DAILY DAYS NOVELS

DAILY DAYS NOVELS

<< ANTERIOR | Indice | Siguiente >>

No voy a mentirles, el día que traduje este había desayunado tostadas francesas y luego tuve una revelación: ¡jamás se me había ocurrido ponerle fruta! Culpo a mi cerebro que no funciona hasta después del medio día, así que suelo desayunar cosas sencillas, pero la próxima vez lo intentaré. No pasa de que inventé una abominación nivel Reika agregando frutas raras como limones o naranjas jajaja

2 comentarios sobre “Un cafecito c15

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s