Baccano! v04-Online

Volumen 04: Drogas y Dominós (1932)

Contenido

DAILY DAYS NOVELS

Ilustraciones

SOBRE LOS TRES HERMANOS DE LA FAMILIA GANDOR

Palabras de Firo Prochainezo de la Familia Martillo

En pocas palabras, estos chicos simplemente no son material para jefes de la Mafia. Puedo afirmar eso con seguridad.

El mayor, ¿Keith? A pesar de que Keith sí posee cierto grado de habilidad, su forma de pensar es un poco conservadora y se aferra tercamente a reglas e ideales pasados de moda ¿Tal vez tiene un sentido siempre presente y anticuado de rectitud? Continuamente insiste en defender alguna clase de justicia como en los viejos tiempos. Sería perfecto si viviera en el sur de Italia o en el siglo pasado, creo. 

Por otra parte, como persona, Keith siempre ha estado por encima de mí y, además, también es un miembro muy respetable de la Familia.

***

El segundo, ¿Berga? Este tipo es un idiota. Sin importar como lo digas, es un idiota. Un verdadero y encantador idiota, sinceramente.

Bueno, él no es sólo un cabeza de chorlito. Cuando surge la necesidad, no dudará en inspirar ‘terror’ en las personas. Si fuera un poco más brillante, entonces podría ser capaz de controlar a la organización por cuenta propia.

Aunque realmente espero que ese tipo no se convierta en esa clase de ‘villano’. …Pensándolo bien, él ya es un villano así como es ahora.

***

Por último tenemos al menor, Luck, sin embargo… es el menos apropiado de los tres. Usualmente, les da a las personas la impresión de estar calmado y sereno, pero en realidad sólo está pretendiendo ser indiferente. Definitivamente sabe que no está hecho para la Mafia, por lo que insiste en forzarse a sí mismo intencionalmente, pretendiendo ser una ‘persona desalmada’ para engañarse él solo. No me malinterpreten, en realidad no odio este aspecto suyo.

***

Incluso en estos momentos, sigo pensando en ellos como hermanos. Si les soy sincero, todos son verdaderos hombres.

Sip, hombres de verdad; justo como los forajidos en las películas. Esa es la razón principal por la que estos tres hermanos no son como la Mafia.

***

¿No es esto como un cuento de hadas? Eso es porque estamos en el imperdonable, cruel y realista mundo de Nueva York.

SOBRE LA familia Genoard

Palabras del sommelier privado y el chef

—Nuestro patrón esta vez es realmente increíble, ¿no crees? Es como un cuento de hadas. Incluso en estos momentos, todavía me debato en si estamos en alguna clase de película o cuento.

—Aun así, es verdaderamente sorprendente, ah.

—¿Por qué?

—¡La cabeza de la familia Genoard es una niña como esa!”

—…Cierto. Una vez que tomamos eso en cuenta, se parece más a un cuento de hadas. Mira esa mansión, es la residencia de la señorita Genoard. No se le puede comparar con un millonario promedio. Adentro yace un mundo que nunca podremos entender o imaginar, en efecto. Para la niña, una de las altas esferas de la sociedad, convertirse en la señora de la casa; parece tan natural, pero al mismo tiempo inconcebible. Es verdad, realmente lo creo así. Se asemeja a la vida de Blanca nieves que con frecuencia mencionan en los cuentos de hadas.

—Eso quizá es algo exagerado.

—¿En serio? En ese caso súmale un mayordomo anciano cerca de los sesenta años y una sirvienta de mediana edad, los cuales, ambos son muy amables y bondadosos. A la fecha, la mayoría de la gente rica con los que he tenido contacto es demasiado arrogantes.

—Además no han sido ni un poco racistas con un asiático como yo.

—¡Tal vez aquí es donde la gente rica tiene ventaja sobre nosotros! O ellos simplemente no saben cómo es la vida de las personas comunes y corrientes. Ah, olvídalo, este es tan sólo la humilde, y desinformada opinión de nosotros los plebeyos.

—No obstante, ¿es necesario que ellos actúen de esta forma?

 —…¡Es verdad! No tienen por qué ser personas buenas. Es absolutamente cierto. Aunque eso era precisamente de lo que estaba preocupado. Ya sea que, debido a su buena personalidad, esa joven princesa podría resultar herida por la fealdad de la naturaleza humana.

—Piensas demasiado, ah. ¡Esa niña es mucho más fuerte de lo que nosotros creemos!

—¿Lo es?… Esa niña es definitivamente fuerte. Una persona adinerada, y si tomamos en cuenta su buena personalidad, ella es fuerte.

—¡Y muy linda también! ¡Tenlo por seguro que volverse toda una belleza en el futuro!

—Tan hermosa como las princesas de los cuentos de hadas… ¡Jaja!

SOBRE ROY MADDOCK

Palabras de Fred, un médico que vive en Nueva York

¿Qué clase de persona es Roy? Hmph, si usamos la forma más sencilla de explicarlo en español, nada lo describiría mejor que una ‘persona rechazada’.  

No lo estoy menospreciando, pero si hablamos de una simple persona que ingiere drogas, la sociedad no puede evitar juzgarlo de ese modo, ¿verdad? Sin embargo, no es sólo eso; también es un sujeto que no se encuentra en sincronía con la sociedad.

Ha sido atacado por enfermedades y heridas desde muy corta edad, por lo que frecuentemente rota entre los doctores de esta zona. Aunque la mayoría de estas heridas son auto-infligidas.

Roy ha sido un chico descuidado desde pequeño, y nunca piensa en las consecuencias de sus acciones. ¿Cómo debería decirlo? En una ocasión, mientras gritaba que hacía frío, encendió una fogata en su casa, provocando un incendio en el que casi muere… Esa es la clase de persona impensable que es. Sólo espero que el ejemplo anterior sea un caso extremo.

Él sin lugar a dudas pertenece a la categoría de personas conocidas como ‘escoria humana’; no obstante, todavía no ha caído tan bajo en ese estado. Es sólo que, con frecuencia salta a la acción antes de considerar lo que es bueno y lo que es malo, los pros y los contras de las cosas, eso es todo. Me temo que ya no sea capaz de hacerlo. Simplemente es un ser que a menudo se ve afectado pasivamente por su entorno… Siempre lo he sentido de esa forma.

Como un personaje en una película mala, su mente únicamente se concentra en esa ‘escena’ especifica del tiempo. El pasado y el futuro no existen ahí. Exclusivamente ese momento de gloria es suficiente, así es como él es. 

¿Puede aún dar la vuelta a una hoja nueva? Eso no es algo que pueda saber, ni tampoco algo en lo que esté interesado.

Sin embargo, esto nada más es algo que escuche decir a mi asistente; si lo tratamos como a un personaje de una película, entonces, debe de existir una amante que se pueda convertir en su única ‘audiencia’ y de igual forma en su ‘co-actriz’. Si encuentra a esa persona especial que logre entender eso, tal vez podría…

SOBRE LA FAMILIA RUNORATA

Palabras de ‘Vino’, un asesino

—Bueno… oh, ¿es Luck? Es raro que nos hagas una llamada… Nah, muy feliz. ¿Cómo están el hermano Keith y los demás? Con que así es. En fin, eso es lo importante.

»¿…Hm? ¿Runorata? Runorata, ¿la Familia Runorata de Nueva Jersey?

»… Aah, sé algo de ellos.

»… ¿Qué clase de hombres son? Hm… Esa organización es como un reino, fundado por un hombre de primera generación llamado Bartolo Runorata. La realidad es que hay constantes conflictos entre las organizaciones de esa zona. Bajo este tipo de situaciones, Bartolo y sus excelentes comandantes son capaces de sofocar la lucha. Solamente en términos de poder en la organización, ustedes son como gatitos frente a leones. No, mejor dicho; ratones.

»… Espera, espera, esta disputa tuya; ¿es con Gustavo, quien fue asignado para entrar en escena en Nueva York, o Begg, a cargo del desarrollo y administración de las drogas?… No, no, aunque nunca me he encontrado con él antes, he escuchado bastantes rumores acerca de ese tipo Begg. Oí que en realidad es un hechicero, lo que es más, del tipo inmortal… ¿No es gracioso? ¡Jajaja!

»… Pero, ¿cómo es ese sujeto?

»… Ya veo. Entiendo. Sin importar que, yo… antes de que llegue ahí en el ‘Flying Pussyfoot’, debes absolutamente luchar. Entonces, ya sea que tu enemigo sea un león, o un mago…

»… Voy a poner a los tres ratones que respeto dentro de la fortaleza mágica. Cuando estás luchando contra los demonios en los cuentos de hadas, ¡necesitas al héroe de los cuentos de hadas! En otras palabras, a mí.

»… Relájate, el héroe de los cuentos de hadas definitivamente triunfara. Así que—

»… Hasta que llegue, ¡no debes morir por ningún motivo!

SOBRE LA TIENDA DE INFORMACIÓN

Palabras de Ronny Schiatto, ‘chiamatore[1]’ de la Familia Martillo 

¿Qué es lo que querías preguntarme? No diré nada que pueda serte de utilidad… Da igual.

… ¿La tienda de información? Aah, ¿te refieres al periódico D.D.?

Su existencia es como una especie de espejismo.

Desde el punto de vista de la gente ordinaria, las personas que saben lo poco que se conoce se convierten fácilmente en el blanco de su respeto y miedo.

Yo también quiero vivir un par de días más… pero en este mundo, esa tienda de información es realmente ‘otra’ realidad. Si ellos tomarán un lado, entonces se verían limitados por sus malentendidos, como si se hubieran transformado en el protagonista de los cuentos de hadas… ¿Por qué me ves así? ¿No me crees? Ah, da igual.

Si consideramos a la información como una clase de poder, entonces, ciertamente, ellos poseen un poder muy fuerte. Y es precisamente debido a esto que ellos toman una postura neutral en el mundo.

Sin embargo, no son omnipresentes. Simplemente no existen personas que posean todo el conocimiento del mundo, ni podrán existir. Es precisamente gracias a que tal persona no existe, que hay personas que especulan sobre la ‘omnipresencia’.

Ya lo dije hace un momento; su existencia en este mundo va en contra del sentido común. Sólo con esto muestran claramente que ellos tienen conocimiento ‘omnipresente’. Su alcance ya se ha extendido a cada esquina de este mundo. Aunque es posible que aún no se hayan percatado de ello.

… ¿No entiendes ni una sola palabra de lo que te estoy diciendo? Por eso te dije antes; no diré nada que pueda serte de utilidad… Da igual. De cualquier caso, mantén algo de distancia de ellos. En la cruel, y realista sociedad, es mejor vivir una vida ordinaria.

PRELUDIO[2]

Año 1931, Diciembre, Oeste de Manhattan, la Cocina del Infierno[3]

Ese sonido tocó profundamente los corazones de las personas como la corriente del agua. En el claro cielo matinal, la luz del amanecer brilló sobre la ciudad que se encontraba envuelta por una dulce melodía. Ese sonido casi hacía sentir a las personas un poco solitarias, un poco melancólicas. Como si toda la tristeza fuese a desaparecer, con la bienvenida al nuevo comienzo de todo. Debajo de este interminable cielo, todavía en la ciudad, el aire se encontraba agitado. La ciudad cubierta por la neblina fue teñida de un solo color.

Begg

Año 1931, principios de Diciembre, en algún lugar de Nueva York

En el cuarto oscuro, dos hombres estaban esperando.

Los latidos de sus corazones casi permanecían sofocados por el silencio, otorgando una sensación de extrema vulnerabilidad.

—Por favor, entiende, Begg. Hoy será la última vez que me cite contigo como un ‘negociador’.

Sin ninguna advertencia, el hombre alto repentinamente derribó la contienda[4] de silencios. Una vez que las palabras fueron expresadas, el entorno de ambos recobró los usuales sonidos, actividades y colores. Como si verificara el paso del tiempo, el hombre alto; Maiza Avaro respiró profundamente. 

—Begg, di algo. Hasta que contestes, no me iré. Necesito tu respuesta para determinar el grado en el que saldrás herido.

Observando a Maiza, quien parecía afligido, el hombre llamado Begg finalmente abrió la boca. Sus cuerdas vocales vibraron con moderación, tartamudeo hacia Maiza:

—En-en-entiendo. So-so-sólo haré, lo que, dijiste.

La insensatez y ansiedad se reflejaban en los ojos de Begg, y sólo lo toleraba por el Maiza de sus recuerdos.

—De, de, de ahora en adelante, yo, ja-jamás, dis-dis-distribuiré dr-dr-drogas en el te-teterritorio de la Familia Marti-ti-tillo.

Cuando terminó, una expresión de alivio apareció tardíamente en el rostro de Maiza, se acercó a su viejo amigo. 

—¡Te lo agradezco, Begg! Si ese el caso, ya no eres más nuestro enemigo.

En la expresión de Maiza, indicios de tristeza se mezclaban con alegría. Después de unos momentos de silencio, nuevamente volvió a hablar el hombre delante de él. Sin embargo, el tono de voz ya no poseía la frialdad de la etiqueta, ablandada por la señal de la preocupación, por el bienestar de un viejo amigo.

—A partir de ahora, no hablaré como un ejecutivo de la Familia Martillo, sino como un viejo amigo; Begg, si es posible, ya no distribuyas tus drogas en el mercado nun— —N-n-no puedo. Es-ese es mi sustento.

—¡Begg!

—C-c-como farmacéutico, tuve que ir más allá, de cualquier frontera, para convertirme en un alquimista. Mis sueños, mis deseos, mi trabajo, to-todo será un éxito. Después de dos siglos, por fin, por fin, por fin, lo lograré. Los humanos, para que los humanos, sean más dichosos, el método, de hacerlo.

Al escuchar esto, Maiza negó ligeramente con la cabeza.

—¿Cómo puedes seguir diciendo eso? Tal cosa no existe.

—Lo, lo hace. Yo, yo, sólo, quiero, que los humanos, se conviertan en los gobernantes, del mundo, eso, es todo. Quiero crear, un mundo, solamente, de una persona, nada más. Para esa persona, la creación, sería la más alta, prioridad en, el mundo. Si esta situación fuera a, continuar, por siempre, y para siempre, la gente, los humanos, las personas, todos reirían, incluso mientras mueren.

—En ese caso, ¿eso no aniquilaría a la raza humana? Hasta que mueran, los humanos se medicarían en un letargo de sus propias fantasías, ninguna descendencia se produciría y tampoco se ingeriría algún alimento.

—Por, por supuesto, pero, esa es sólo, la primera, etapa. Yo, yo, yo también crearé una droga, que permitirá, a las personas, despertar, en cualquier momento, y más tarde, continuar con sus sueños. La droga, no lastimará, el cuerpo, únicamente, hará a las personas, sentirse, felices.

Escuchando la narración infantil de Begg de su ‘sueño’, Maiza suspiró. 

—Tu alma ya está cansada ¿Por qué no lo comprendes aún?

—Ja, ja, ja. Tú también ¿Los hombres, incluso tienen, qué creer, en almas y otras, cosas, espirituales?

—Independientemente, ahora no es el momento para discutir acerca de la naturaleza científica de las cosas ¿Acaso no es obvio? Nosotros, quienes hemos hecho un pacto con el demonio, al final nos volvimos inmortales.

‘Inmortal’. Esta extremadamente trillada palabra se trataba de un eslabón que uniría por siempre a estas dos personas. El poder de la inmortalidad obtenida del contrato con el demonio, y… la maldición de ‘devorar y ser devorado’.

Ellos eran capaces de usar la mano derecha para ‘devorar’ al otro individuo.

Consumiendo completamente su conocimiento, recuerdos, experiencia, etc., todo se convierte en su propiedad. Esta era una maldición de infortunio, muy parecida a una copa de veneno[5].

Tras escuchar las palabras de Maiza, Begg cayó en un silencio contemplativo.

—Los humanos, buscan, la felicidad, es un instinto, ¿cierto? Yo, sólo, quiero, cultivarlo, a un nivel, más alto.

—Cualquier felicidad que supera al instinto humano siempre traerá la ruina. Por favor, no olvides este simple hecho.

Con eso, Maiza dio medio vuelta para abandonar la habitación.

—Gracias, gracias, gracias, Maiza. Gracias, por no, comerme.

—Si vuelves a decir eso la próxima vez, me voy a molestar.

Después de que Maiza dejara la habitación, Begg deslizó la aguja de la jeringa en su muñeca. 

A pesar de que era una droga mucho más pura de la que estaba en el mercado, ya no tenía ninguna clase de efecto en él.

Para él, quien vivía una vida eterna, su corazón ya había ganado una resistencia que superaba con creces los efectos de la droga.

Ya no podía experimentar más la felicidad que estaba anhelando. 

Se encontraba transmitiendo la tarea que él nunca completaría a otros.

No obstante, incluso haciendo eso, era inútil.

La Familia Gandor

—Sinceramente,  ¿en qué momento se hizo el mundo tan tumultuoso?

A diferencia de las palabras de este hombre, Nueva York se encontraba rebosante de una pacífica y placentera atmosfera. 

El sol suspendido en el cielo brillaba cálidamente sobre las calles de ladrillos rojos.

En un rincón de Manhattan, lejos de los imponentes rascacielos. Dentro de una vieja librería rodeada por oficinas en mal estado, un joven, una vez más, se dirigía hacia el dependiente.

—¿No lo cree? No sólo no se levanta esta recesión, sino que encima de eso tenemos que lidiar con estos decretos gubernamentales que aparentan cambiar pero en realidad no lo hacen ni en lo más mínimo. Mire a nuestro alrededor; el único resultado es que la condición económica y la seguridad están empeorando cada día. Bajo estas circunstancias, ¿puede seguir operando aquí sin ninguna preocupación?

—Ah, gracias a ustedes, mi pequeña tienda aún se las arregla.

Conforme el dependiente hablaba, inclinó su cabeza hacia este joven, quien tenía más o menos la misma edad que su hijo. A pesar de que su conducta y tono de voz fueron muy humildes, poseía una ligera señal de algo más en sus ojos.

—¿Con que así es? Aunque muy pocos clientes vienen aquí… Si existiese algo en lo que pudiera ayudarle, por favor, siéntase libre de contármelo.

—¡No puedo hacer eso! Además, no hemos pagado la cuota de protección, así que si los molestamos todavía más…

 —Incluso si no recibimos la cuota de protección de esta tienda, usted no cerrará. De cualquier caso, hemos acumulado algunas cuotas para pagar sus gastos de subsistencia. Después de todo, ¡siempre hemos estado bajo su cuidado!

—¡Por favor, no diga eso! Es únicamente gracias a la Familia Gandor que nuestro negocio puede tener éxito, por lo que no tiene que preocuparse por nosotros.

Este joven había esperado tal respuesta desde el principio. Una vez que algo así era dicho, nadie se atrevería a decir ‘por favor, danos el dinero’ de un sólo golpe.

La Familia Gandor. Dentro de esta ciudad de crisol que es Manhattan, se trata de una pequeña, diminuta organización que abarca un área muy insignificante. A pesar de que su territorio no es extenso, no sería una exageración decir que posee una gran influencia.

Al principio, el territorio que ellos ocupaban no era ni la mitad de lo que es ahora, sin embargo, desde que su fundador pasó el puesto a sus tres hijos, ellos rápidamente lo extendieron hacia fuera. Usando los métodos de intenta-y-prueba para amenazar y engatusar a los residentes mientras mantenían la paz, y evitando contacto innecesario con otras organizaciones tanto como fuese posible. Se negaban absolutamente a aceptar acuerdos de ‘cese al fuego’, protección o restricciones de otras organizaciones, y persistieron en recorrer su propio camino.

Claro que, para ese fin, han cometido incontables atrocidades inimaginables, al igual que otras organizaciones ejecutando modelos similares de operación.

Por lo que, para este hombre, uno de los líderes de ese grupo, el hecho de comentar ahora algo como ‘el mundo se ha hecho tumultuoso’, era una broma. Cuando el dependiente reflexionaba sobre esto en lo profundo de su corazón, sonreía mientras observaba al más joven de los tres hermanos; Luck Gandor.

A primera vista, ese rostro sonriente es extremadamente amistoso, aunque lo es sólo en la superficie. La tenue sonrisa en esos ojos creaba un indescriptible sentimiento de terror en el corazón del dependiente.

Como si intentará librarse del dominio del miedo, el dependiente dijo con rapidez:

—Ja, jaja, aah, así es como son las cosas ¡Creo que a la Familia Gandor debe de irle bastante bien!

—No, no, para nada, nosotros tenemos muchos problemas.

Al escuchar las palabras del dependiente, el joven líder sacudió la cabeza, intentando informar a la otra parte acerca de sus preocupaciones. Era crucial si cambios leves o no, en los pequeños detalles, pudieran ganar los corazones de los residentes. 

Por supuesto, nunca revelarían sus verdaderas debilidades. En esta clase de situaciones, muchos de los que controlan a la gente ordinaria entre bastidores actuarían como si su debilidad fuera que se encuentran ‘indefensos ante los residentes’. De tal forma que, los que les dan dolores de cabeza son aquellos que operaban negocios legítimos, los cuales se hacen los tontos.  

—Quiero decir, incluso para nosotros, hay ocasiones en las que no podemos mostrar la cara por miedo a la vergüenza. Por ejemplo, con este incidente de la ‘droga’.

—Drogas… ¡Eso es sólo porque algunos jóvenes las pasan de contrabando!

—Aun así, siguen por aquí.

La Familia Gandor jamás comercia con drogas. Ésta también era la razón por la que muchas personas confían en ellos, aunque esa no fuera la completa verdad. Simplemente ellos no poseen la fuerza adecuada para involucrarse en el tráfico de drogas; por lo que no había garantía de que no entraran al mercado de las drogas una vez que reunieran la fuerza suficiente. Pese a que Luck siempre ha pensado de esa forma, al final, una falta de poder era una falta de poder. Luck personalmente sentía que evitar lo desconocido para prevenir una pérdida de confianza era lo mejor.  Por otra parte, regresaba el auge de la era de las drogas y la Familia Gandor no quería involucrar a los residentes en ello. Sin embargo, se trataba únicamente de una medida temporal por el momento.

El hermano Berga parece nunca haber considerado los beneficios potenciales de las drogas, mientras que el hermano Keith aborrece a las drogas desde lo más profundo de su corazón.

En ese momento, las dos caras del segundo al mando, Berga, y del jefe, Keith, aparecieron en la mente de Luck.

Si uno tuviera que dividir claramente el campo de acción de los tres hermanos, entonces Keith sería la ‘protección’ y Berga el ‘terror’. En cuanto a Luck, era la ‘estrategia’. Para aquellos a su alrededor… especialmente quienes tuvieran profesiones legales, así es como lucirían las cosas.

El mayor, Keith. Antes que un sentido de justicia, sería más preciso decir que poseía un orgullo en la protección de estos residentes. Así que, por este motivo, Keith jamás cruzaría la línea entre la vida y la muerte de gente inocente. De igual forma, se trata claramente de una prueba de que la probabilidad de que la Familia Gandor fuera a comerciar con drogas era infinitamente pequeña. 

Sin embargo, señales de disturbios aparecieron en las áreas bajo su jurisdicción, aprovechando la carencia de su administración.

Recientemente, una nueva ‘droga’ comenzó a circular en el área cercana. Aunque por el momento no había causado ningún altercado grande, recibieron noticias de que la droga se había infiltrado. Inmediatamente, al día siguiente, los cuarteles de Gandor obtuvieron la mercancía en concreto.

Con la situación a la vista del público, ya no podían ignorar el asunto.

Sin importar que, tenían que encontrar el origen de la droga y darle un fin a este incidente.

Los ojos de zorro de Luck se estrecharon aún más, y la oscuridad en su corazón comenzó a emerger.

—¿Oh? ¿Este no es el guión de una ópera? Eso es inusual.

Luck sostenía un libro usado. Por un instante, la expresión del dependiente cambió, pero inmediatamente puso una sonrisa de nuevo.

—¡Aah, si le gusta, se lo regalo!

—No puedo aceptarlo.

Empujando los planes de la droga al fondo de su mente, Luck sacó una gruesa billetera del bolsillo del pecho. Justo cuando iba a tomar algo de dinero de la misma, su mano se detuvo de repente.

—¡Ah!

Inesperadamente, un extraño gemido vino de la espalda de Luck.

—¿?

Cuando se giró para ver que estaba sucediendo, un cuchillo frío cortó a través de su garganta.

—Nnn…

En el momento en que Luck sintió el calor abrasador y la agonía del metal cercenando carne, ya había sangre por todas partes. Su visión se esfumó por la misma sombra carmesí.

—¿¡Ah!?

‘Don’. Cuando vio a Luck tendido en el suelo, el dependiente finalmente entendió lo que había sucedido delante de sus ojos.

Tras la sangre que fue rociada hacia el aire, únicamente una persona se encontraba de pie iluminada por la luz de la calle. Se trataba de un hombre de mediana edad vistiendo ropas andrajosas, cuyo cuerpo temblaba esporádicamente, además de que su complexión no lucía muy saludable. En su mano había un cuchillo, sus ojos estaban abiertos de par en par.

—¡A-a-asesinoooo!

El dependiente, sorprendido por el repentino homicidio, colapsó en el suelo, sin moverse.

—Me han visto a-a-a-asesinando debo ma-ma-ma-ma-matar al testigo. Me han visto, me han visto, me han visto asesinando a Luck en la librería, matar, matar matar matar matar matar matar…

El hombre de mediana edad, que perdió totalmente la razón, arrastró las palabras, su juicio estaba incluso más perturbado.

—¡Uoooooooh!

El enorme cuchillo se elevó por encima de la cabeza del dependiente. Y en la hoja del cuchillo… no había ningún rastro de la sangre de la garganta cortada de Luck.

‘Gichiiiiiiiiiiii gichi gichiiiiiiiii’…

El brillante cuchillo en la mano del hombre se balanceo hacia abajo con un arco limpio, haciendo un extraño sonido, casi instrumental. 

Con un ‘sha’, el cuchillo se detuvo justo enfrente de los ojos del dependiente.

—…

El dependiente nerviosamente abrió los ojos, y vio al hombre frente a él golpeado en la sien por la esquina de un libro. Aquel que sostenía el libro de tapa dura era el hombre cuya garganta debería estar ya cercenada en estos momentos.

—¿Se encuentra bien?

En el instante en que finalizó su pregunta, el hombre de mediana edad que blandía el cuchillo se balanceó y cayó en la puerta de la librería.

No existían rastros de una herida sobre la garganta de Luck, y la sangre que debía haber salpicado el libro desapareció.

—¿U-u-uh? Señor Luck, señor Luck, justo ahora, ¿qué? ¿Exactamente?

Luck ignoró al perplejo dependiente y tomó una revista roja, como si nada hubiese pasado. Luego, rasgó la portada de la misma mientras le confería al dependiente una sonrisa gélida, anunciando:

—¡Vaya!, ¡vaya! ¡Eso fue peligroso! Si no fuera por el oportuno rescate de este libro, probablemente hubiese acabado muerto.

—Uh, pero, eso, no, sangre…

—Fue la cubierta de este libro esparciéndose por todos lados; vio mal. Después de todo fue demasiado repentino.

—Pero…

Confrontado por el inexorable interrogatorio del dependiente, Luck arrojó los trozos de la destrozada portada en el aire. 

—Aah, debo pagarle por este libro.

Todavía no terminaba de hablar cuando un fajo de billetes ya estaba sobre la mano del dependiente. Olvida de pagar el libro; esta generosa suma era casi igual a los ingresos de un mes de la librería.

—¡N-no! No puedo tomar su dinero…

Luck hizo oídos sordos a la negativa del dependiente, revelando otro puñado de efectivo, llenando la mano del dependiente, e insistiendo con un tono de advertencia en la voz:

—Lo que ese bastardo cortó justo ahora fue este libro ¿Entiende?

Con estas palabras, el dependiente ya no dio replicas, limitándose a asentir con la cabeza en silencio.

—Muy bien. Sólo aquellos que comprenden los tiempos pueden destacar. El inteligente únicamente tendrá éxito en los negocios ¡Siga con el buen trabajo!

Con eso dicho, Luck le dio la espalda al dependiente y transportó al hombre de mediana edad con la sien colapsada sobre sus hombros. Esta escena lucía extremadamente desequilibrada, al igual que una hormiga cargando el cadáver de un escarabajo. Finalmente, le dedicó al dependiente un pequeño ademán con la mano, expresando:

—Sinceramente,  ¿en qué momento se hizo el mundo tan tumultuoso? ¿No?

La Adinerada

Año 1930, Octubre, en algún lugar al oeste de Nueva Jersey

Al principio, había dos sorprendentes ladrones.

Ese día, Eve Genoard se encontraba muy ansiosa. 

Se trataba de la hija de un millonario local, nacida con una cuchara de plata en su boca[6], una chica de apenas quince años de edad. A esto se resume todo sobre ella, y no poseía ninguna otra característica en especial.

Días atrás, su abuelo, la cabeza de la casa, falleció, sumiendo a la familia Genoard en el caos. La repentina muerte de su maravilloso abuelo entristeció a Eve inmensamente, pero su ansiedad se debía a un motivo completamente diferente. Estaba relacionado con su hermano quien se apresuró en regresar de Nueva York, Dallas Genoard.

Este hermano trataba muy amablemente a Eve, aunque ella no pensaba bien de él para nada. Ya que cuando él estaba con otras personas aparte de ella, Dallas actuaba como un completo ‘bravucón’.

En cuanto llegó a casa, hubo una ausencia total de dolor por la muerte de su abuelo. Además, por alguna razón, Eve desconocía exactamente el porqué, tenía la sensación de que estaba maquinando algo siniestro en su corazón.

Como si quisiera asesinar a alguien después de aquello…

Durante los primeros días del auge económico de los Estados Unidos, las industrias se expandieron como el fuego a través del estado. Fue durante este periodo que su abuelo acumuló una gran cantidad de dinero. Exactamente, ¿qué tipo de industria podría prosperar en este pequeño pueblo rural, lejos de la capital del estado, la ciudad de Nueva York? Eve sólo había oído hablar de la ‘operación de la fábrica’ y no estaba interesada en las otras áreas. Se trataba de una fábrica a gran escala en las profundidades del bosque, pero, ya que su abuelo y su padre nunca dejaban que Eve se acercará, jamás había visto el lugar. Por lo que el tipo de negocio que su familia administra, la clase de productos que elaboran; lo ignora completamente.

No obstante, entendía porque las demás personas describían a su familia como ‘adinerada’. También comprendía que el dinero puede corromper los corazones de las personas.

En sus frecuentes asistencias a los diversos eventos sociales, había entrado en contacto con cada tipo de persona del exterior; los que harían cualquier cosa por obtener dinero, aquellos cuya codicia no tenía límites, los que eran manipulados por otros, e incluso los que trataban al dinero como basura. Estaban aquellos con incontables rostros, y también los que se habían vuelto locos.

Tales experiencias le permitieron percatarse de dos cosas: la primera, la suma de la herencia de su abuelo era lo suficiente para morir por ello; y segundo, su hermano mayor, Dallas, definitivamente se uniría en la disputa por él. 

Sin embargo, incluso bajo estas circunstancias, se encontraba impotente. Si esto seguía así, lo que intentaba proteger se desplomaría en un día, todo en torno a ella.

Temerosa de la inminente tragedia, furiosa por su debilidad, indefensa ella misma. Para Eve, quien estaba en conflicto por la confusión en su corazón, la tensión de estas dos emociones era casi sofocante.

Siempre que se encontraba angustiada por estas causas, automáticamente le suplicaba a Dios.

Por favor, haz que suceda un milagro.

…Simplemente buscaba liberarse de sus preocupaciones, sólo eso.

Con ese único deseo en la vida, se escondió bajo las sábanas, orando interminablemente a Dios.

Entonces, un milagro ocurrió inesperadamente. 

Ya entrada la noche, la mansión entera se encontraba envuelta en la oscuridad y el silencio. De repente, dos personas irrumpieron en su habitación.

Eve ni siquiera tuvo tiempo de gritar; con los ojos abiertos de par en par, observó al dúo. Después de que la puerta fuera abierta lentamente, un hombre y una mujer vestidos como indios nativos aparecieron.

La piel de un animal cubría el torso del hombre, y sobre la otra mitad de su cuerpo llevaba unos gruesos pantalones de arpillera. La mujer también hacía juego con un vestido indio. Tenían incluso hilos de cuentas en sus ropas, los cuales formaban coloridos dibujos. Maquillaron sus rostros con bosquejos indios, y encima de sus cabezas lucían enormes tocados de plumas. Aunque, increíblemente, estos dos eran en realidad personas blancas. Si este no fuera el caso, Eve probablemente hubiese gritado con todas sus fuerzas hace tiempo.

Frente a Eve, quien no entendía que estaba sucediendo en ese instante, la pareja habló como si nada fuera de lo normal estuviese pasando:

—¡Hey! ¡Guarda silencio! No somos chicos malos.

—Sólo por un momentito, déjanos escondernos aquí un momentito.

Iban cargando sobre sus espaldas lo que parecía el costal de Papá Noel, y algunos billetes sobresalían de la entrada del mismo. A juzgar por la forma en que se torcía y ladeaba, en el fondo del costal seguramente había gemas y objetos de tipo ornamental; con sólo una ojeada, cualquiera adivinaría lo que estaban haciendo.

Ladrones. A pesar de que esta respuesta le vino a la mente, Eve no gritó ni se asustó. No sabía porque, quizás fue debido a que… este par se encontraba mirándola inocentemente. 

—¡Ah! No puede ser, ¡una Genoard!

—¡La señorita con una cuchara de plata en su boca!

Al escuchar los susurros de su conversación, el sentimiento de inquietud de Eve despertó instantáneamente.

¿Acaso quieren tomarme como rehén? No obstante, esa preocupación fue inmediatamente desechada. Lo qué los dos indios dijeron a continuación estaba completamente más allá de sus expectativas; o para ser más precisos, lo que ellos exclamaron era totalmente opuesto a lo que Eve se había imaginado.

—¡Genial! ¡Ahora podemos relajarnos!

—¡Genial!

No lo entendía. Mientras los pensamientos de Eve se encontraban confusos, el dúo dijo alegremente:

—¡Nos llevaremos todas tus desdichas!

—¡De esta forma, no habrá ninguna disputa interna!

—¡La paz y armonía es lo más importante en las familias!

—¡Definitivamente serás feliz!

Como si se tratara de la suya, este par estaba feliz por la buena suerte de una chica que conocían por primera vez. Finalmente, el significado de lo que esta pareja le anunció cobro sentido.

Si no había herencia, no tendrían disputas. Si el dinero desaparecía, los corazones de las personas no se corromperían. Lo que estos dos estaban haciendo, ¿acaso no cumplía su deseo?  Que ridícula y absurda teoría. Si fuera escuchada por alguien más que Eve, este par ya estaría siendo golpeado en el suelo. Eve en cambio, deseaba agradecerles. Tras suplicarle a Dios, su ‘deseo en la vida’ se haría realidad.

Aah, estos dos deben ser mensajeros del cielo.

La familia Genoard en realidad nunca ha creído en Dios, por lo que la impresión de Eve de Dios y los ángeles era bastante vaga. A Eve ya no le importaban los dos trajes de indios, y repentinamente se arrodilló ante la pareja.

—Hey, hey, Miria ¿Por qué se arrodilla frente a nosotros?

—Ni idea, pero si alguien nos venera, entonces, ¡deberíamos darles algo!

—Um… Al principio pensaba realizar la Danza de la Serpiente[7], aunque eso tomaría más de diez días y requeriría cerca de cincuenta serpientes. Además, no soy un sacerdote, así que si realmente ejecuto algo como eso, definitivamente enfurecería a los espíritus.

—En ese caso, ¡hagamos la Danza de la Mariposa[8]! ¡Aquella que los niños de la tribu Hopi nos enseñaron!

—¡Sí, hagamos eso!

El par asintió ligeramente con la cabeza y comenzaron a bailar la danza ritual de los Hopi. No tenían música ni letra, solamente dos personas bailando, por consiguiente era un tanto cómico. Sin embargo, Eve los observó muy seriamente.

—¡Señorita! ¡Señorita Eve!

La danza del dúo fue interrumpida por los golpes en la puerta que provenían del exterior.

—¡Al parecer entraron ladrones! ¿Está todo bien?

Oh, no, rápido, ocúltense…

Justo cuando Eve estaba a punto de proponerles a los dos que se escondieran, no se veían por ninguna parte. Excepto por las grandes ventanas francesas, que se encontraban abiertas, meciéndose con la brisa.

Ah, deben de haber volado de regreso al cielo.

Como si hubiera despertado de un sueño, la chica se asomó por la ventana. Además de los árboles, no había señales de indios por ningún lado. 

Al día siguiente, Dallas fue a la habitación de Eve, fatigado y trasnochado. A pesar de que tenía una expresión irascible, en cuanto vio a su hermana menor, una tenue sonrisa surgió inmediatamente en su cara. La sincera sonrisa en el rostro de su hermano era una que Eve no había visto en varios años.

—Ha pasado un tiempo ¿Quieres que te enseñe un poco de billar, Eve?

Eve estaba tan conmovida que casi llora, asintió con la cabeza y una radiante sonrisa en su rostro.

Luego de eso, justo como los dos ladrones dijeron, cada día se encontraba lleno de felicidad.

No obstante, un año después; su felicidad, fue destrozada, sólo así.

***

Año 1931, Diciembre, en la misma residencia

Lo que destruyó la felicidad en su vida fue la repentina soledad.

Su padre, Raymond, y su primogénito, Jeffrey. Se encargaron del negocio de su abuelo, convirtiéndose en el núcleo de la familia. Pero, desde que se fueron a Manhattan por  trabajo, nunca regresaron. No, para ser exactos, si volvieron, aunque, en el momento en que vio los dos cuerpos deformados, Eve sencillamente no podía creer que aquello ante sus ojos fuera alguna vez sus familiares.

Sus cuerpos se encontraron dentro de un auto que cayó en la bahía de Nueva York. La policía no dijo si se trataba de un asesinato o un accidente, sólo que más investigaciones se estaban llevando a cabo.

La segunda noticia era que su otro hermano, Dallas, había desaparecido.

Su madre murió hace tiempo, antes de su abuelo, así que la única persona que permanecía de toda la familia Genoard era Eve solamente. Todos los sirvientes renunciaron gradualmente y se marcharon, la mansión entera se volvió silenciosa, como si se tratase de ruinas abandonadas. 

De igual forma, la administración de las ‘compañías’ de los Genoard fue cedida al personal clave de la fábrica. Le pagaban a Eve regalías, aunque esto era sólo en nombre. En realidad, los únicos bienes restantes de la familia eran propiedades y esta mansión. Nadie iba a heredar esta enorme empresa familiar, en estos momentos, sólo quedaban un viejo mayordomo y una criada de color.

—¡Ooh, vaya! Señorina, ¿de veras quiere ir?

La robusta criada de color preguntó preocupada mientras miraba a Eve, quien había tomado una decisión.

Como criada, ella…Samanta, ha viajado a través de todo el continente en varias ocasiones por lo que habla varios dialectos, haciendo que comunicarse con ella resulte bastante difícil. 

—Sí, lo he decidido.

Desde muy corta edad, Eve creció bajo los cuidados de Samanta así que no tenía ni una pizca de sentimientos racistas. 

—Señorita, aunque este cuerpo sea viejo, este bueno para nada aún puede servirle de guía. —Señor Benjamín, ¿está realmente seguro?

—Señorita, no tiene por qué ser tan formal conmigo. Protegerla es una de mis responsabilidades al igual que parte de mi profesión. El único deseo de este viejo saco de huesos es verla crecer saludablemente.

Se encontraba hablando con veneración y respeto el mayordomo alemán, quien había estado sirviendo a la familia Genoard desde la generación anterior. Siempre había sido un anciano muy amable y noble, pero hoy, mostró una inusual determinación y tolerancia.

Contemplando al tenaz mayordomo, Samanta sonrió mientras golpeaba su propio pecho.

—Señorina, desatiéndase. Da igual que ocurra, yo estaré a vuestro lado.

Acompañada por los dos sirvientes más antiguos, Eve emprendió el viaje hacia la ciudad que nunca antes había visto, Manhattan.

En busca de su hermano perdido, Dallas Genoard.

El drogadicto

Aaah, se siente bien, tan bien, ¡maravilloso!

No existen palabras que puedan describir esta clase de sensación.

O quizá las haya, pero no quiero pensar, ni hay necesidad de hacerlo.

Todo lo que necesito está aquí. En las profundidades de mi cerebro yace todo lo que deseo.

Ante mis ojos, todo se funde. Aah, el cielo y la tierra, las personas y las calles, el día y la noche; todo se fusiona en uno. Ciertamente he llegado al paraíso. Mis dedos, mis muñecas, mis pies, mi cintura, mi cabeza, mi pecho, mis huesos, mi corazón, todo a mí alrededor coincide en un solo punto, todo lo que veo se concentra en mi cuerpo. En estos momentos es como si yo fuera lo único que existe en el mundo.

Entonces, incluso mis ojos comienzan a fusionarse. Aah, puedo ver cada rincón del mundo.

Siento que el mundo se ha unido a mí. Esta es una gran y extrema sensación de paz. 

Sin darme cuenta, me encontré ya totalmente fusionado con el mundo.

—R-Roy……

Grietas comenzaron a surgir en el mundo.

¿Quién? ¿Quién intenta destruir mi obra? Detente, detente, ¿hay un problema con mis ojos? Mi vista regresa a su estado original. Aah, mi cuerpo, mi cuerpo ya empezó a partir de este mundo. Detente, detente detente detente detente detente detente detente detente detente detente………

—Roy…… Roy…

Todo mi cuerpo empieza a incorporarse en medio del aire, y con ello, el descenso al mundo caótico da inicio.  Con el rugido del viento, el mundo entero comienza a despedazarse. El cielo y la tierra, las personas y las calles, el día y la noche, todos ellos se dividen en unidades individuales. Mis sueños y la realidad se desconectan, luego, sólo queda la realidad, desplomándose hacia el suelo. 

—¡Roy!

Después, mi cuerpo golpea el piso, destrozándose. 

Con la mirada perdida en el tragaluz estaba un hombre; Roy. Su cuerpo convulsionó de repente, luego, como un resorte, se levantó de un salto de la cama, observó a su alrededor. En su campo de visión, apenas podía distinguir las siluetas de varios hombres y mujeres sentados cerca de él, todos observándolo con la misma expresión de confusión.

—¡Roy, contrólate!

Había una mujer gritando en silencio.

… Esta mujer parece ser… Aah, es mi novia, Edith.

En ese momento, súbitamente entendió. Fue ella quien lo trajo de regreso a ‘este mundo’. Roy no la miró, simplemente se dio la vuelta, refunfuñando irritado. 

—¡Qué pasa con esa actitud! Estaba preocupada de que no lograras regresar esta vez…

El tono de voz recriminatorio de Edith fulminó en la cabeza de Roy. Traspasó su cerebro y se fue directamente hacia la columna vertebral, provocando desconcertantes espasmos. 

—¿No lo prometiste? ¡Qué dejarías tu adicción a las drogas! Entonces, ¿qué haces aquí otra vez?

Parecía haberse herido el cuello durante el último viaje, ataques esporádicos de dolor sordo embestían su cuello. En estos momentos la conciencia de Roy se encontraba totalmente despierta y también ‘entendía’ que ya había regresado a la realidad. Urgh…

Al mismo tiempo, vomitó lo que estaba revolviendo su estómago.

El piso de cemento fue rociado con un vomito descolorido. Sin embargo, Edith únicamente frunció el ceño un poco y no llamó a nadie. Este no era un efecto secundario de la droga en sí, sino el miedo y la cólera del violento despertar a la realidad, el cual momentáneamente se apropiaba de su sistema digestivo.

Existía un motivo para que el piso de esta habitación fuera simplemente de cemento. Este tipo de vómitos e incontinencias eran sucesos diarios en este lugar. Para hacer de la limpieza lo más fácil posible, ninguna decoración se había colocado. Es decir, el propósito de este sitio era: un taller especialmente preparado para la ingestión de ciertas ‘drogas’.

Tras vaciar el estómago a un lado de él, Roy dijo con ironía:

—No sé, nunca me entere de tal promesa, no me hables de cosas reales.

—¡Deja de bromear! ¿Acaso no querías pasar una nueva página?… Entonces, ¿qué sucedió esta vez? 

Para poder responder a esta pregunta, Roy se estiró para tomar una bolsa de droga en polvo.

—No te preocupes. Recientemente, varias drogas nuevas han aparecido por esta área. Son diferentes de la hierba y la cocaína, las más nuevas que hay, así que no han sido prohibidas todavía, por lo tanto realmente no son ilegales en sí. En ese caso, ¿no debería haber ningún problema?

—¡No se trata de eso! ¡Si continúas así, sólo te esperará la muerte! Tú, ¿tienes idea de cuan terrible luces ahora? ¡Igual que un pulpo o un calamar encallado! ¡Por lo menos abre tus ojos y fíjate en las personas a tu alrededor!

No queriendo ser sermoneado más allá, Roy alzó la voz.

—Sin importar qué, nunca insultes a mis amigos. ¿No bebes también con otros en los bares? Eso también es ilegal.

Al escuchar esto, Edith tardó un poco en reaccionar, después, cayó en un silencio hirviente.

—¿Qué, vas a ir corriendo y llorando con tus jefes, tus amigos los Gandor? ¿No? Desgraciadamente los Gandor han prohibido cualquier contacto con drogas. ¡Y también, con lo que sus rivales, la Familia Runorata, se han puesto entre manos! Me di cuenta hace mucho que callas este tipo de cosas. Tal vez sea asesinado por los Gandor, pero tú también—

En este punto, Roy se detuvo bruscamente. Vio las numerosas y enormes gotas de lágrimas brotando de los ojos de Edith.

—No me importa lo que me suceda a mí, pero… ¡No quiero ver solamente como mueres Roy! Pero ahora, ¡ya he llegado a mi límite! ¡Si te niegas a entrar en razón, porque simplemente no te mueres!

Dicho esto, Edith dio media vuelta y salió corriendo. 

‘Golpe’. Con el fuerte impacto de la puerta, la expresión de Roy comenzó a colapsar.

—¿Eh? ¿Qué, qué acabó, qué acabó de decir? ¿Por qué se fue llorando? No, yo, tiene razón, no mantuve mi promesa, debería disculparme. No, yo, eh, ¿qué es esto?

Conforme reflexionaba sobre sus acciones, la angustia y el dolor colmaban el corazón de Roy.

—¡Espera, espera! ¡Es mi culpa! ¡Me equivoqué! ¿Por qué tenía que llorar? ¡No! Aquel que debería estar llorando soy yo. Qué raro. ¡Eh! Espera, espera-espera-espera. ¡Espera! ¡Por qué no estás aquí, por qué, espera, regresa! Me equivoque, es mi culpa…

Mientras Roy murmuraba para sí, empezó a sollozar.

—Espera… espera. No, no puedo disculparme…

Viéndolo en ese estado, un hombre y una mujer en la esquina de la habitación susurraron entre ellos.

—¡Bastardo, esa chica debería de haberlo dejado desde hace mucho!

—¿Eh? Bah, este tipo de discusión es sólo superficial para esos dos.

Ambos observaron a Roy, quien se encontraba temporalmente libre del efecto de las drogas y había recobrado su juicio.

—Aunque tampoco lo que dijo esa mujer era del todo correcto.

—¿Qué?

—Incluso si escapa de la vista de los Gandor, ese chico Roy aun así morirá. Piénsalo, ¿cuántos de los que fueron capturados y obligados a besarle los pies a los Gandor han sobrevivido?

—Así que la muerte es inevitable, ¿uh? Pero decir que la droga no tiene efectos secundarios en el cuerpo humano…

—¡Todo es culpa de los Runorata! Si fuera verdad, es lo mismo que tener a la Parca descendiendo al cuerpo de uno, y no hay forma de escapar… La primera vez que ese chico inhaló cocaína, comenzó a rascarse la cabeza; no es una reacción normal. Él es demasiado sensible a las drogas. Supongo que no sabes que las personas que recién inhalan cocaína no corren despavoridamente por todos lados, únicamente quieren vomitar. Sólo tras unas cuantas aspiradas consecutivas, hasta que se acostumbran a ello; ese tipo de fenómeno nunca sucede la primera vez. Pero este chico tuvo una reacción tan fuerte en su primera partida; en verdad es raro.

Roy sacó una pequeña bolsa del bolsillo del pecho, del cual extrajo varios paquetes de droga en polvo.

—Después de que fue internado en el hospital, Edith ha estado desesperadamente intentando persuadirlo a que las deje. Ah, él había controlado su adicción al principio, pero nuevamente fue influenciado por las drogas que esos bastardos de Runorata están distribuyendo. Dijeron ‘esta droga no tiene efectos dañinos de ningún tipo’ y demás tonterías, y como un idiota, fue engañado por esas mentiras ¡Como si cosas tan convenientes existieran!

Roy empezó a hablar conforme abría el paquete.

—Ah, sé que no debería tocar este tipo de cosas, a pesar de eso, sigo siendo un idiota que no puede liberarse asimismo. Básicamente, todos los drogadictos son idiotas. Pero eso no importa, jaja, no importa… Así es. ¡Eje, jajaja!

***

Aah, tengo que disculparme con Edith.

Primero, necesito dejar este lugar, después se lo diré cuando la vea.

Esta vez, definitivamente debo de superar mi adicción. De esa forma, me perdonara completamente. Sin importar qué, este será el último paquete de la famosa anfetamina nueva. Aunque el colapso[9] es muy desagradable, se puede tolerar sin la droga en sí.

Por consiguiente, tras ésta tendré que concluir. Tengo que disfrutarla correctamente. Era la última, es difícil de conseguir por la dosis, así que debo apreciarla.

Creo que pensé lo mismo cuando hice la promesa con Edith antes, no obstante, aquella vez mi fuerza de voluntad debió de haber sido realmente débil. Sin embargo, eso fue en el pasado y ahora ya he madurado. Esta será definitivamente la última vez.

Aah, ahí viene viene viene viene, tan maravilloso, tan fantástico, la parte derecha de mi cerebro se abre y se cierra. Ahh; parece que se divide, puedo ver arcoíris ¡Oh! ¡Dios! ¿Este soy, este soy yo? ¿Es este mi cuerpo moviéndose justo ahora? ¿Es este el funcionamiento de mi cerebro? Sorprendente, en estos momentos soy invencible. Mi yo actual ya me ha superado. Mi cerebro está evolucionando. Mi conciencia ya ha volado hacia el futuro. 

Increíble, ¡simplemente increíble! ¡Ser tan extraordinario, soy demasiado sorprendente! 

¡Podría, podría! Justo ahora, soy invencible.

Invencible-invencible-invencible-invencible-invencible invencible invencible invencible invencible invencible invencible invencible invencible invencible……

***

Abrí los ojos.

Al parecer había llegado a casa sin darme cuenta, frente a mí se encontraba un paisaje familiar.

Me duele la cabeza. Frío. Muy frío. Viene. Oh, no, la droga va a dejar de surtir efecto.

Un fuerte malestar e irritación nació desde el fondo de mi corazón, y una sensación de vómito surgió.

De pronto, el mundo entero se volvió aterrador. Este sentimiento creció más y más, parecía que la gente de Gandor fuera a irrumpir, asesinándome en el instante en que les abriera la puerta.  

El arma de un francotirador apuntaba directamente a mi frente.

También parecía haber hombres suyos escondidos bajo la cama.

Tal vez antes de esto, todas las personas, excepto yo, ya estuviesen muertas. En ese caso, no habría ningún sonido en el cuarto hace un momento ¿Qué? Quizá antes de que despertara, los marcianos atacaron la Tierra y acabaron con todos los humanos.  

Justo ahora, esos bastardos de Gandor probablemente estén bailando con esos pulpos monstruosos allá fuera. O puede que incluso estén discutiendo cómo ejecutarme en este mismo instante.

Definitivamente me matarán a tiros, me quemarán vivo, me ahogarán esos tipos de Gandor hasta hundirme en el fondo del océano, después seré torturado, mutilado, asesinado, violado, comido, expuesto a esos pulpos marcianos viviendo en el fondo del océano; no no no no no no no no no no no no no no no no no no no no no no no no no no no no no no no no no no n-n-nn-n-n-n-n-n-nooooooooooooo no no no no no no no no no no no no nooooo n-n-n-nnooooooooooooooo…

¡Cálmate! ¡Yo! Tienen que ser alucinaciones, ilusiones. Lo entiendo. Sin embargo, aunque sé que son alucinaciones, siguen siendo extremadamente terroríficas. Tal vez no sean alucinaciones o ilusiones, sino la realidad, en verdad hay personas detrás de esa puerta… ¡No! ¡No pienses! ¡No lo pienses más! ¡Me rindo! ¡Voy a morir! ¡Maldición! ¡Si aún tuviera droga, si aún tuviera esa droga ahora mismo! ¡Otra vez, denme esa droga nuevamente, para que no tenga alucinaciones como ahora! ¡Droga, denme droga! Alguien, rápido, vaya con la Familia Runorata y ayúdenme a comprar drogaaaaaaaa! De lo contrario, de lo contrario moriré. ¡Rápido, rápido, alguien ayúdeme! Edith, Edith, Ediiiiiiiiith……

Siete horas después, Roy terminó recobrando la conciencia en la bañera de su casa. Se encontraba completamente desnudo, de pie sobre el suelo cubierto con su propio vómito. Esperaba que algo como esto sucediera, por lo que especialmente había decidido rentar un apartamento con un baño. ¡Y qué acción más precavida también! Entró al baño justo cuando aún no perdía por completo el juicio. Estaba verdaderamente agradecido consigo mismo. 

Ya que era la primera vez que la tomaba, después de que todos los efectos de la droga pasaron, su cuerpo se sentía descansado. Sin embargo, normalmente también usaba otras drogas así que había una extraña sensación. Sin importar lo que dijera, su comportamiento de hace un momento era simplemente un caso de rechazo inicial. Desde el punto de vista médico, estos efectos secundarios pudieron haber sido causados por la nueva droga. Roy ignoraba los detalles: lo único que sabía es que había un momento de éxtasis al principio, y una clase de terror que venía después de que terminará el clímax. 

Tenía que disculparse con Edith. Su dedicación fue lo que le permitió liberarse del terror. Pero al final, sucumbió en el último momento y tomó las drogas, una vez más se le concedió huir del terror. Roy era una persona notablemente voluble.

Roy se limpió e hizo lo mismo con el baño, experimentando una pequeña sensación de logro. Esta vez, esta vez definitivamente podría mantener la promesa de Edith. Al parecer ya había tenido esta clase de sensación en el pasado, aunque probablemente sólo este imaginando cosas. 

Tras ducharse, Roy se cambió a un par de shorts y una camiseta, cantando mientras entraba a su habitación; pero su cuerpo seguía con leves punzadas de dolor ¿Tenía hambre? ¿O era un efecto secundario de la droga?

En ese momento, sus pasos se detuvieron de repente.

¿Qué era ese gran maletín?

Bajo la mesa se encontraba un maletín que nunca antes había visto. Un gran portafolio de cuero abultado, parecía estar lleno con algo.

Creyó haberlo visto en algún otro lado antes, pero fue incapaz de acordarse cuándo o dónde. En realidad no quería usar su cerebro para recordar.

El terror que había olvidado fue nuevamente despertado. Su corazón reemplazo al cerebro, empezando a latir más rápido.

Nervioso, dubitativo, se acercó, abriendo cuidadosamente el maletín.

Al mismo tiempo mientras todo volvía a desbordarse, Roy se encontraba tan conmocionado que su corazón dio un par de saltos. Por dentro, rebosante hasta el tope, había paquetes de papel de la droga en polvo. Esto era lo que la Familia Runorata vendía, lo que acababa de revivirlo de entre los muertos; la más reciente droga. La Muerte alojada en su cuerpo alzó la guadaña, meciéndola lentamente sobre él. 

La Familia Runorata

Nueva Jersey, en una mansión a las afueras de Nueva York

—¿Y? —preguntó un hombre parado al lado de una extravagante mesa.

Parecía estar en sus cincuenta, con arrugas intensas y poco profundas, sobre el rostro severo había un par de anteojos de apariencia intelectual.

Ninguna emoción en absoluto podía inferirse de su expresión o tono de voz, no obstante, los semblantes del grupo de personas de traje alrededor de él se congelaron. 

—La nueva droga ha sido robada, y los dejaste escapar, ¿me equivoco?

Todas las personas en la casa no se atrevían a respirar profundamente cuando encaraban a este hombre de edad avanzada, quien se encontraba exponiendo los hechos a un ritmo moderado. En ese momento, al igual que un criminal condenado a muerte en el tribunal esperando por su sentencia, un hombre aguardaba por su propio jefe, Bartolo Runorata, a que prosiguiera.

Bartolo habló. Después de trazar una muy profunda exhalación, Bartolo lentamente abrió los ojos, diciendo:

—¿Y?

Enfrentado con la pregunta de Bartolo, ese enorme hombre respondió con voz temblorosa, sudando todo el tiempo:

—Re-reúnan a todos los hombres. A ese tipo, indiscutiblemente tenemos que—

—No, lo que quise preguntar fue

Interrumpiéndolo, Bartolo dijo tranquilamente:

—Reportarme cada pequeño asunto como este todos los días, ¿trae algún beneficio para ti o para mí; o para la organización?

A pesar de que su tono era modulado y calmado, portaba cierta frialdad que penetraba cada uno de tus huesos, invadiendo los corazones de quien lo escuchaban. 

—Gustavo ¿No te lo dije antes, todo lo concerniente con Manhattan será ‘de tu jurisdicción’? Por consiguiente, lo qué reportes debería ser la conclusión: buenas o malas noticias ¿Puede haber algo más? Y ya que lo qué me estas informando se consideran malas noticias, ¿debo juzgarlo como prueba de tu incompetencia?

El hombre llamado Gustavo poseía una expresión como la de una rana a punto de ser devorada por un águila, y su enorme figura musculosa salto en el aire del susto.

—Por supuesto que no, señor.

—En ese caso, ¿estás diciendo que eres competente?

Al escuchar esto, Gustavo permaneció en silencio.

—Hoy veré a mi nieto. No me gustaría que semejante conversación sin sentido estropeara un buen día como el de hoy.

No hubo advertencias, ni sugerencias; Bartolo simplemente expresó lo anterior, dio media vuelta y se fue.

Las personas que permanecieron intercambiaron miradas para observar cómo les iba a los demás. Luego, una mezcla de ansiedad y nerviosismo surgió en los rostros de todos.

—Ahora no es el momento de estar baboseando, granujas.

Siendo una persona completamente diferente de cuando su jefe andaba cerca, Gustavo gritó frenéticamente a sus subordinados.

—¡Esto es lo mismo que entregarle la droga a esos ladrones! ¡Se están burlando de nosotros! Así como van las cosas, ¡nuestro trabajo en Manhattan sólo serán ‘malas noticias’! ¡No me importa qué tengan que hacer, sólo encuentren a esos bastardos!

Para sus subordinados, esta clase de actitud estaba fuera de lugar.

El gran maletín lleno de paquetes había sido arrebatado por algún tipo que salió de la nada. No fue debido a su negligencia, sino a la inesperada situación, inclusive el conductor del transporte no logró reaccionar a tiempo.

Un gran camión embistió el costado de su vehículo. El fuerte impacto tumbó el maletín de drogas del auto hacia el suelo y el joven, saltando desde el camión, huyó con la nueva droga con un valor de sesenta mil dólares en el mercado.

El ladrón también debió de haber sufrido del tremendo impacto, sin embargo, recogió el maletín y escapó como sino sintiera dolor alguno. Estas personas no se atrevieron a reportarlo como robo, simplemente lo procesaron como un caso normal de accidente automovilístico para eludir la responsabilidad.

A través de una investigación, finalmente descubrieron que el camión culpable había sido hurtado y que el infractor al parecer cometió el acto mientras se encontraba bajo estimulantes o alguna clase de droga. No obstante, el lugar del incidente fue en el territorio de la Familia Gandor, ¡nunca escucharon que ellos se incursionaran en el mercado de las drogas! Incluso si inspeccionaban a los Gandor desde este punto no arrojaría nada, por lo que la investigación nunca comenzó.

Desde la perspectiva de otros, esto era una broma. Aquellos que secretamente distribuían drogas en esa zona, no eran otros que la mismísima Familia Runorata. La droga fue robada por algún drogadicto desconocido de paso. Desde los más bajos rangos de los miembros de la familia de venta, esto era una completa broma.

—En cualquier caso, encuentren la droga. Después, destrocen a ese tipo—

—Eso será, será, difi-dificil.

Una espeluznante y enfermiza voz provino desde su espalda. Gustavo se apresuró en mirar hacia atrás, observando que, en algún momento desconocido, Begg había tomado asiento en un rincón de la habitación. Tenían bastantes sillas, no obstante, decidió sentarse en el piso.

—Oh, Begg ¡Me asustaste!… Pero, ¿Qué dices que es difícil?

—Quiero, escuchar, de ese chico, lo que piensa. Robando, mi, medicina, come-tiendo, tan, sorprendente, hazaña, debo, hablar, con él, y, dependiendo, usarlo, como un, conejillo de indias, para mí, nueva droga. Así que, tienen que, atraparlo, vivo.

—¡Qué has dicho!—

Gustavo gritó sin pensarlo. Sus cuerdas vocales no lograron ser más altas que eso. Sabía muy poco acerca de Begg: que él ya se encontraba ahí antes de que Gustavo se uniera a la organización y que parecía ser el primer miembro, Gustavo no estaba muy seguro acerca de su edad. A primera vista rondaba entre los treinta, sin embargo, en los ocho años desde que Gustavo se incorporó a la organización, Begg no había cambiado en lo más mínimo. 

Posiblemente fuese el efecto de algún medicamento; cada parte de su cuerpo era muy extraño. No obstante en lugar de expresarlo, todos alrededor de él envidiaban su perdurable juventud, sería más apropiado afirmar que todos lo trataban como un rastrero, en estos momentos muchas personas se encontraban discutiendo tales cosas a su espalda.

—Deja de hacer peticiones imposibles ¿No acabamos de darte una estupenda fábrica? ¡Así que deja de interferir con nuestros asuntos!

—Uh, uh ¿Dar-darme? Es, sólo, una fábrica, de coca-cocaína, que robaste, de otro. Y eso es, únicamente, en la, superficie. Creo, recor-recordar, que, era, de, los Genoard. Aque-aquellos, que operaban, el, antiguo, negocio.

La burla en esta frase fragmentada fue obvia.  

—Robar no suena bien. Deberías decir que simplemente realizamos ciertas acciones que las personas hacen referencia como horribles incidentes en una empresa sin dueño. Da igual si es en la superficie o por dentro.

—¿Sin, due-dueño? ¿Te, te, refieres, a lanzar, el auto, dentro, de la Bahía, de Nue-Nueva, York, con, sus, pasa-pasajeros, aún, dentro? Vio-lento, demasiado, violento. Más, cruel, que Bartolo, por, mucho.

—Si aún te consideras un miembro de la Familia, ¡más vale que cuides lo que dices!

Confrontando a un Gustavo sin expresión, quien se encontraba suprimiendo su propia ira, Begg dio una débil sonrisa de arrogancia apenas disimulada. Como si estuviera cansado de todo esto, la sonrisa de satisfacción de Begg se desvaneció inmediatamente, como si nada hubiese pasado, se dio la vuelta y camino fuera de la habitación. Justo cuando se iba, dijo algo que sonó como a un trato.

—Escucha, cuidadosa-mente. Lo, dije, antes. N-no, no levantes, una mano, contra, la ‘Familia Martillo’. Esta, es, la condición, para mí, coope-cooperación, contigo, Gustavo.

Con eso, Begg desapareció tras la puerta sin mirar ni una vez hacia atrás.  —¡Hmph! Qué arrogante, incluso cuando no sabe nada además de drogas…

Gustavo gritó, después dirigió su mirada hacia sus subordinados.

—¿Lo entienden, chicos? Arrasen con todas las ridículas y pequeñas organizaciones como la Familia Gandor, pero pongan nuestro negocio de drogas al frente. Este es nuestro deber en Manhattan. A pesar de que tenemos algo de trabajo extra, lo qué tiene que hacerse no ha cambiado. Eliminen todos los obstáculos. Destruyan a todos los débiles, incluso aquellos que no interfieren con nosotros. No hay necesidad de advertencias o negociaciones; ahorren éstas únicamente para los que tengan el mismo poder que el nuestro. Escuchen, sólo queremos que adviertan y reconozcan nuestra fuerza, será demasiado tarde cuando se den cuenta de ello, tan rápido, tienen que ser rápidos, entregarse completamente.

Gustavo emitió órdenes como si fuera el jefe, aparentando que la escena anterior nunca hubiese pasado.

—Ahora es nuestro momento. Ese estúpido ladrón y esa basura de Mafia, que sigue jugando ‘a las escondidillas’, no existen. Destrócenlos, háganlos pedazos hasta que no quede rastro alguno, déjenlos desvanecerse completamente del pasado, presente y futuro.  Esa es… nuestra misión.

Capítulo 01: Compra

Año 1931, finales de diciembre, en algún lugar del Barrio Chino

Al otro lado de Manhattan había un modesto edificio pequeño.

En cuyo insignificante cartel se encontraba escrito ‘Daily Days’.

Uno de los pequeños periódicos atrapados entre la implacable lucha de ‘New York Times’ y el ‘New York Tribune’. También conocido como la ‘Agencia de Periódicos D.D.’.

No obstante, publicar diarios se trataba únicamente de una fachada. Su verdadera identidad era una ‘agencia de información’, aunque en su totalidad, sus ingresos parecían ser extremadamente abundantes. 

Normalmente, los lugares de naturaleza ‘recolección de información’ nunca tienen una sola base. Al igual que en las películas y novelas, la información podría cambiar clandestinamente de manos en la esquina de un bar o en las profundidades de un callejón; esa era la clase de sensación que uno adquiría. Puesto que no sería nada extraño para la agencia de información desaparecer en cualquier momento una vez que fueran revelados a terceras personas.

Las ‘profesiones’ que realizan líneas similares de trabajo a las agencias de detectives son verdaderamente únicas en el mundo de los negocios; naturalmente, empleos como reportero de noticias o la policía se tratan de asuntos completamente diferentes.

Este pequeño edificio, en un rincón del Barrio Chino, es la oficina central del departamento de redacción. Más de la mitad de sus trabajadores están compuestos por chinos, aunque había algunos de otras nacionalidades. Los periódicos publicados son de tres clases: en chino, inglés e italiano.

Pisando papeles viejos, que habían caído sobre el pasillo, unos cuantos hombres entraron en este pequeño edificio.

El diseño completo del lugar era evidente con sólo una mirada, algunos empleados que deberían ser los periodistas y editores se encontraban deambulando ociosamente por la habitación complementando el aire de alboroto y de caos.

Al observar asiáticos por doquier al principio, los hombres fruncieron el ceño. En ese momento, un hombre blanco entró del interior del edificio.

Dejando de lado otros distritos, era extremadamente raro ver personas blancas trabajando en el Barrio Chino. Los hombres revelaron un semblante de sorpresa mientras contemplaban al hombre blanco acercarse. Sobre un lado de la mesa, ese hombre blanco dijo a los perplejos hombres:

—Bienvenidos, ¿en qué les puedo ayudar?

Un torrente excesivamente ordinario de inglés neoyorquino fluyó de la boca del hombre.

—¿Les gustaría suscribirse? Ah, mil disculpas. Soy el encargado del buró inglés. Mi nombre es Nicolás.

Frente a Nicolás, quién se había presentado a sí mismo por adelantado, el hombre con un gran abrigo doblado sobre su brazo contestó arrogantemente:

—No estamos interesados en tus periódicos. Venimos únicamente aquí para comprar información.

Al escuchar estas palabras ofensivas, Nicolás respondió, luciendo un poco herido:

—Nuestros periódicos son muy buenos… Entonces, ¿qué información es la que desean saber?

—¿Estas enterado del accidente que sucedió sobre la calle Mulberry el día de ayer?

En respuesta a la interrogante del hombre, Nicolás bruscamente detalló el accidente en cuestión.

—Sí, el choque entre un camión y un automóvil, poco después de la una de la tarde de ayer, ¿correcto? Sería más apropiado referirse a ello como un incidente más que un accidente, en dónde el conductor del camión culpable escapó. Las dos víctimas del choque y fuga se llaman respectivamente Sam Buschetta y Anselmo Jonel. El culpable aún sigue desaparecido, siendo un hombre con una cicatriz en el cuello… ¿Estoy en lo cierto?

La repentina ola de información aturdió a los hombres que intercambiaron miradas de confusión. Lo qué Nicolás acababa de expresar era información que sólo un reducido número de personas debería saber, incluyendo aquellos involucrados y a la policía. 

Observando a los hombres que se encontraban completamente perdidos en qué hacer, Nicolás continúo enérgicamente:

—Las dos víctimas son miembros de la reconocida mafia: la Familia Runorata, con sede en Nueva York; y además, camaradas suyos.

Pronunciando esas imprudentes palabras, los cuerpos de estos hombres parecían haberse congelado. No se habían identificado ni tenían intenciones de hacerlo, no obstante, este hombre blanco ya había descubierto su verdadera identidad. 

Pero no nos podrá engañar tan fácilmente. Tal vez solo acertó correctamente basándose en nuestra ropa y apariencia. Si reaccionamos inusualmente, ¿no estaríamos cayendo en su plan?

—Sí. En vista de que ya conoces todos estos detalles, ¿también debes saber por qué hemos venido?

A pesar de que lucían bastante calmados, las palmas de sus manos estaban sudando desde hacía un buen rato.

—El paradero de ese chico con la cicatriz en el cuello. Cualquier información relacionada servirá—

—Inmigrante escocés de 22 años.

Nicolás respondió insípidamente sin esperar a que el hombre terminara.  

—¿Uh?

—A partir de ahora, necesitarán pagar por lo que diga.

En su impaciencia por escuchar noticias, los hombres estuvieron completamente desapercibidos de que la ‘transacción’ ya había comenzado.

—Por la información que desean saber son 500 dólares, en efectivo. Además, tendrán que facilitarnos una porción de ‘información’ a cambio.

—¿..? ¿Información?

—Ah, pues, se trata de comunicarnos aquello qué queremos saber; es decir, lo qué había dentro del maletín que fue robado. No tienen que ocultarlo, anteriormente alguien nos ‘reporto’ que hurtaron un gran maletín negro.

Nicolás exhibió una sonrisa jovial mientras explicaba. Esa expresión y tono de voz se mezclaron para crear un tipo de terror indescriptible.

—¿Crees qué te lo diremos?

—¡En ese caso, olviden que dije algo y por favor retírense!

—Me gustaría preguntar, si les decimos y la policía viene a curiosear, ¿cómo responderían? —Pues, lógicamente, con una negociación.

Los hombres al oír esto se enfurecieron tanto que las venas marcadas en sus sienes estuvieron a punto de estallar. 

—¡No me jodas! ¡Supongo que no quieres vivir!

Cada miembro de la editorial dirigió su vista a los agitados hombres.

—¿¡…!?

Al recobrar la compostura, su ira de repente se transformó en confusión.

Todos los reporteros asiáticos en la habitación se encontraban sosteniendo pistolas sin ninguna expresión, con la boca del arma apuntándolos, formando un semicírculo a su alrededor. A primera vista lucían alborotados y sin orden, pero en realidad todas las pistolas esquivaban a Nicolás.

Viéndolo de esta forma, las numerosas mesas y pilas de libros creaban un escondite ventajoso para sus oponentes, en tanto que de su lado, no había refugio en absoluto. Al igual que una pequeña tropa enemiga rodeada de incontables murallas y trincheras. 

Estos hombres estaban tan asustados que estallaron en sudor frío. Nicolás levantó una mano y los reporteros al igual que los editores guardaron sus armas.

—Mil disculpas. No se puede ser demasiado precavido en nuestra profesión.

Luego de hablar, agacho la cabeza como si nada hubiese pasado, y reanudó la conversación una vez más.

—Ah, bien, escuchen tranquilamente. Incluso si vendemos esta información a la policía, no la pueden usar como evidencia incriminatoria contra ustedes. En cambio, sería mejor si pensaran en cómo destruirán la evidencia.

Mientras Nicolás balbuceaba acerca de algunos motivos absurdos, lentamente explicó en términos generales ciertas reglas internas de la agencia de información.

—Por supuesto, tal vez crean que serán sancionados por sus jefes como resultado; sin embargo, no necesitan preocuparse por ello. Nuestro principio es mantener las fuentes de información en secreto. No tienen más opción que confiar. Si por casualidad algo desafortunado le ocurriera a la Familia Runorata, pretendan que no vieron nada y que nunca estuvieron aquí ¿Esto debería estar bien?

—El hombre llamado Roy Maddock ¿Dónde vive?

Después de mucho tiempo de confusión cegadora, los hombres de Runorata terminaron respondiendo de mala gana.

Tras obtener las noticias que deseaban del Informante, aún tenían que proveer la información de su parte. No obstante:

—Dinero es lo que había dentro del maletín. Las cuotas de protección que recolectamos.

Estos hombres pensaron que no había necesidad de contar la verdad sobre las drogas y todo eso, así que se inventaron lo qué creyeron era una mentira perfecta. Esta clase de mentira no podrían descubrirla, porque era algo que nunca tendría importancia en primer lugar.

Al escuchar esto, Nicolás otorgó una sonrisa un tanto apremiante.

—Si van a mentir, por lo menos salgan con algo un poco más creativo. De lo contrario, les proporcionaremos información equivalente a sus maravillosas mentiras. Ahora, en relación a su mentira, es un poco…

Nicolás negó con la cabeza a los hombres que estaban desplegando su sofisma, y continuó:

—El territorio de la Familia Runorata no se encuentra en esta parte, ¿verdad? Lo que es más, sus ‘cuotas de protección’ usualmente las recolectan a principios de mes, ¿no? Un cobro en estos momentos es imposible, así que por favor piensen detenidamente antes de volver a mentir.

Viendo que sus oponentes ya no tenían la fuerza para resistirse, Nicolás prosiguió:

—Lo qué había dentro era la ‘droga’, ¿correcto? La droga más reciente que ha estado circulando en el territorio de los Gandor últimamente. Fue robada mientras la transportaban, ¿estoy en lo cierto? ¿Sí o no? Tienen cinco segundos.

A la repentina pregunta, uno de los hombres inconscientemente asintió.

Luego de obtener una respuesta tan definitiva, Nicolás les lanzó una frase antes de regresar a su escritorio.

—Gracias por su aportación.

***

—Señorina, eja debe ser la ‘sienda de iformación’ de mi amiguo de la infantia del que le hable.

Conforme enunciaba, dirigió a Eve al interior del pequeño edificio.

—¿Esta es una agencia de periódicos?

Había ansiedad en el rostro de la chica, probablemente debido al nerviosismo de estar por primera vez en una gran ciudad.

Con Samanta a la cabeza, entraron a la pequeña agencia de periódicos en el Barrio Chino. Pintarrajeado sobre el cartel estaba ‘D.D.’.

A pesar de que llegaron a la villa de Nueva York, ¿cómo podrían saber qué le había ocurrido a su hermano mayor, Dallas? Al principio Eve se encontraba muy impaciente. Porque nadie sabía algo acerca de los círculos de amistad de su hermano o siquiera del trabajo que estaba realizando.

Justo cuando todos se estaban preocupando por eso, Samanta gritó de repente:

—¡Señorina! ¡Shi quieres saber algo, tonces tienes que correr con el Informante y preguntarle, no hay pierde al ir ashí!

—Qué disparate… ¿el Informante? ¿Permitirás que nuestra señora se encuentre con esos rufianes de mala muerte?

—Heey, Benjamín ¿Dijes que mi buen amiguo ej un ruflán?

—¡Silencio! Tu amigo de la infancia también debe tener problemas lingüísticos; ¿en verdad podemos confiar en la información de una persona de esa índole? Además, ¡mi nombre es Ben-ya-min! ¿Cuántas veces tengo que repetírtelo para que entiendas? ¡Por favor, abstente de utilizar español cuando pronuncies mi nombre!

El viejo mayordomo, Benjamín, replicó apasionadamente.

Sin embargo, no había otra opción, por lo que al final sólo podían probar su suerte…

—¿Qué es esto, una agencia de periódicos? Hmph, en ese caso podemos confiar en ellos hasta cierto punto, señorita.

A medida que comentaba tranquilamente, el viejo mayordomo abrió la puerta para su señora.

Al principio, Eve, no se atrevió a caminar al frente. El viejo mayordomo abrió la puerta; después Samanta la presionó desde atrás y la empujo hacia dentro.

—¡C-comportándose como miembros de una compañía de circo!

El viejo mayordomo masculló mientras cerraba la puerta. El caos ante ellos, la mezcla de conversaciones en idiomas que nunca antes había escuchado; ambos repentinamente embistieron su cerebro. Para una joven señora, que jamás había estado en el lugar de trabajo de la gente ordinaria, la escena frente a sus ojos era igual a que si hubiera llegado a un planeta extraterrestre. 

—Oh, wow…

—¿Señorita?

Al escuchar el llamado del mayordomo, Eve recuperó la compostura.

—Ah… Discúlpenme por interrumpir mientras están ocupados. Por favor, ¿podrían prestarnos algo de su tiempo?

Conforme hablaba cortésmente, Eve examinó a su alrededor ansiosamente. 

Para consolar a Eve, Samanta colocó su gruesa mano alrededor del hombro de ella. 

—No les de portancia, tímbrenle a eje Elean sino lez mojezta… un amiguo lo husca.

—¿¿¿???

Los ojos del viejo mayordomo saltaron y abrió la boca debido a eso, sencillamente no entendió a lo que se refería Samanta. Eve se inclinó para susurrar en su oído:

—No te preocupes, Samanta sólo les dijo que llamaran a Elean… Sí, sólo eso.

El viejo mayordomo se sintió un poco avergonzado teniendo a su señora traduciéndole, así que consiguió alguien que supiera hablar inglés y le comentó el propósito de su visita.

Cuando Nicolás se enteró de su propósito, paso escaleras arriba hacia el segundo piso.

Después de un rato, trajo consigo a una persona vestida de manera peculiar. Al igual que Samanta, era de color, no obstante vestía un traje tradicional chino estilo Tang color negro. 

Cuando paso junto a los asiáticos, intercambió algunas palabras con ellos, hablando en un chino fluido. Además, llevaba un par de lentes bastante extraños, haciendo que destacara aún más de lo normal.

En el instante en que el hombre reconoció a Samanta tomo una actitud muy amistosa, saludando a su amiga con el acento inglés de Nueva York.

—¡Saaamanta! ¡Hacía mucho tiempo que, cuánto tiempo sin vernos! ¡Exactamente cuántos años han pasado desde la última vez que nos reunimos! ¡Estupendo! ¡El día de hoy es absolutamente maravilloso! ¡Debo darles las gracias por este día tan excitante a todas las personas de la ciudad!

Este cuerpo que era dos o tres veces más alto que la de una persona promedio inmediatamente envolvió a su antigua amiga en un abrazo. Sin embargo, incluso con sus brazos completamente estirados, únicamente alcanzaba alrededor de la espalda superior de Samanta. Atrapados en el extraño abrazo, se regocijaron viéndose uno al otro una vez más.

—Ah, los recuerdos pueden esperar un poco. Primero, ¿hablemos de los negocios de tu señora? De acuerdo a las reglas, tenemos que tomar una cuota de quinientos dólares para contarles la información que desean saber, pero, ya que se trata de la señora de Samanta, ¡por esta ocasión les ofreceré el servicio gratis!

La señora y sus sirvientes fueron invitados a la sala de recepción. Eve y Samanta se sentaron en el sofá, mientras que el viejo mayordomo permaneció de pie dignamente cerca de la puerta.

El hombre de color que llevaba el traje Tang, Elean Duga, inspeccionó al viejo mayordomo con notable interés mientras le decía a Eve:

—¿Oh vaya, vaya, vaya? La petición de la señorita Eve Genoard es encontrar a ‘Dallas Genoard, cuyo paradero se desconoce desde hace un año’; en estos momentos, mis hombres ya están recolectando la información, regresarán en breve y me lo reportarán, supongo que muy pronto. No, no, en serio ¡Enseguida, ahoritita! Así que, ¿respecto a tu hermano? ¡Estoy segurísimo de que estará bien! Relájate, no existe nada en esta ciudad que no conozcamos. Mis hombres deberían volver con noticias sobre tu hermano en un abrir y cerrar de ojos—

Elean fue interrumpido por un golpeteo en la puerta.

—¡Vaya, entra, entra, entra!

El viejo mayordomo inmediatamente abrió la puerta y un asiático sosteniendo lo que parecía ser un informe entró. La falta total de expresión de ese hombre hizo que Eve se sintiera un poco inquieta. Sin embargo, no tenía más opción que esperar y ver la reacción de Elean cuando leyera ese informe. 

Al principio, Elean se encontraba tarareando una canción conforme abría el documento para echarle un vistazo. Luego, repentinamente, se puso de pie y caminó hacia la ventana, sus manos temblaban. 

Afuera, el sol ya se había puesto, el resplandor de la tarde se reflejaba en las tejas de los techos, deslumbrando los ojos de uno.

Entretanto Elean contemplaba el paisaje, lentamente dijo:

—Cierto ¡Cuando empecé! Solía ser una persona orgullosa, ‘orgullosa’ parece casi demasiado positivo, continuamente engañándome a mí mismo. En otras palabras, ‘no conocía mi lugar’. Me di cuenta de que esto no podía continuar. Siempre pensé eso, no obstante, al final aún no puedo cambiar. Este tipo de imprudencia es igual que ingerir drogas; una vez que las has tocado, nunca podrás librarte de ellas.

A pesar de que Eve no entendió ni una sola palabra de lo que había dicho, pudo percibir que estaba evitando el tema.

—En-entonces ¡dígame por favor! Mi hermano, mi hermano Dallas ¡dónde está!

Agitada, Eve se puso de pie y el viejo mayordomo no supo qué hacer. Contrastando directamente con la agitación de Eve, la agencia de información estaba muy tranquila. 

—Ah, perdóname. Sinceramente, mil disculpas. Se suponía que hoy sería un ‘día maravilloso’. Pero yo, al parecer soy un mensajero de la mala suerte, un bastardo que no solo les cuenta a otros las malas noticias, sino que busca sacar ventaja al hacerlo. De verdad quiero decírtelo, decirte que tu hermano está bien, pero una agencia de información efectiva nunca miente. Respecto a nuestros clientes, jamás les damos información falsa, realmente me gustaría decirles buenas noticias, pero no puedo, ah, ah, algunas veces en verdad aborrezco esto desde lo más profundo de mi corazón. Yo-

—¡Dedja de perder el tempo o te las verásh conmiguo!

Samanta sacudió violentamente a Elean mientras gritaba furiosa. Finalmente, llegó a la ‘conclusión’. 

—Cada vez que le cuento a mis clientes este tipo de noticias, me siento un tanto culpable. Pero, aun así ¡seré franco!

Hundiéndose en la completa depresión, Elean pronunció las malas noticias:

—Tu hermano mayor, Dallas Genoard, actualmente se encuentra en el fondo de un río. En las oscuras y frías profundidades del río Hudson, lo arrojaron en un barril junto con dos secuaces, sumergiéndose hasta el mismísimo lecho del río.

Al escuchar la respuesta carente de tono de Elean, el corazón de Eve se congelo por un momento.

Era como si el tiempo se hubiese detenido; sólo podía escuchar los estridentes sonidos de su corazón latiendo y su propia respiración en este mundo. Eve suprimió sus emociones casi a punto de colapsar, luchando por expulsar aire desde el fondo de sus pulmones.

—Es… ¿realmente es cierto?

—Lo siento mucho; es absolutamente exacto. Es más, incluso sabemos quién lo hizo. Precisamente una pequeña organización conocida como la Familia Gandor…

No pudo recordar lo que pasó después de eso.

En el momento en que volvió a ser consciente, Eve ya estaba sujetando un tenedor y un cuchillo, se encontraba sentada frente a la mesa del comedor.

Comenzó en ese instante; su cerebro dejó de funcionar, ni siquiera se percató de cuándo regresó a la villa. Sentada al lado de la enorme mesa del comedor estaba Samanta, aun cuando era obvio que ya había comido. Benjamín simplemente se encontraba de pie en silencio al lado de Eve y era muy probable que aún no hubiese comido.

Eve permaneció sentada de esa forma todo el tiempo, entonces, como si hubiera tomado una decisión, abrió la boca para decir:

—Señor Benjamín… señora Samanta. En verdad, muchísimas gracias.

—¡!

Al escuchar semejantes palabras, ambos Samanta y Benjamín voltearon a ver a Eve.

—¡Señorita! Sucedió algo, ¡cómo nos puede decir algo como eso! ¡Por favor, no nos asuste! ¡Debería preocuparse por usted!

—¡Sherto! ¡Una vez que empaches eja barriguita tusha, etarás rebojante de energía!

—De verdad… ¡gracias!

Observando a Eve dar una débil sonrisa, Samanta dijo en voz alta y enérgicamente:

—¡No je lo tome a pesho! Ejos tipos de la agencia de información no ejtán bien, ¡de veras no podemos quienfiar en ellos!

—¡Exactamente! ¡Bien dicho! ¡Ni una sola palabra de lo que dijeron esos irritantes malandrines es cierta, así que por amor a Dios no les crea, señorita!

Los dos estaban desesperadamente intentando consolar a Eve, y ante eso, Eve sólo sonrío un poco.

—Gracias, a los dos. Estoy un poco cansada por hoy, así que iré arriba y descansaré primero.

Las palabras de Eve no eran ni por asomo parecidas a lo que un amo le diría a sus sirvientes, y con una fina sonrisa, dejo el comedor. 

La comida sobre la mesa quedo sin ser tocada y sólo continúo enfriándose. 

…Realmente, todo esto, no pensé que fuera así.

La mayoría de las personas que desaparecen en Manhattan ya no se encuentran en este mundo. Ya debería saber esto. Pero, ¿qué esperaba? Quizá, ¿seguía aferrándome a la débil esperanza de que un milagro inesperado ocurriese? El poder de la oración se consumió en ese entonces. Ah, que tonta transacción hice.

En ese caso, no hay necesidad de esperar un milagro.

Si sólo hubiera tenido un poco más de valor, ¿no podría haber detenido a Dallas de irse de casa?

Eso fue, sólo una oración nacida del intenso deseo para escapar del terror.

…Ah, el tiempo en que realmente ansié que un milagro sucediese fue cuando mi padre y mi hermano mayor murieron. Por supuesto, entiendo que los muertos no pueden ser resucitados, sin embargo, por lo menos, como mínimo tenía la esperanza de que mi hermano Dallas estuviese a salvo.

No obstante, el milagro siguió sin realizarse. 

Si existe tal cosa como un ‘deseo en la vida’, si de verdad puede volverse realidad, entonces ya no tenía ese poder. De tal modo que debí haber sabido todo esto, tenía que haberme dado cuenta hace mucho tiempo. Sin embargo, por qué, ¿por qué seguía tan triste?

Nunca me agrado mi hermano Dallas. Era maleducado, torpe, vil, descarado, inmoral y frecuentemente se hacía odiar. Pero, lo qué me venía a la mente era la escena cuando nos encontramos por última vez.

Al día siguiente, después de los emisarios de Dios, los ladrones, vinieron; ese rostro gentil mientras me enseñaba billar.

…Ah, porqué, ¿por qué mi hermano sólo era amable conmigo, tan gentil y tan genial? ¿Por qué no me trató como a los demás y me hizo cosas odiosas?

Sin ser consciente de ello, Eve fue cediendo ante su propio miedo. Su antigua testarudez; cuando pensó en ello, dolor, arrepentimiento y otros sentimientos complicados se mezclaron y no pudo deshacerse de ellos.

…¿Sólo puedo llorar? ¿Cuándo por fin seré capaz de olvidar? Cuándo mi padre y mis dos hermanos fallecieron, ¿era todo lo que podía hacer, llorar? Igual que el año pasado, únicamente depender de los demás, ¿simplemente continuar rezando?  

Ella contempló estos pensamientos. Si existiera tan siquiera una pequeñísima oportunidad, decidió que nunca la dejaría ir.

No puedo seguir de esta forma. Ahora, lo que tengo que hacer es… vengar a mi hermano.

***

Mientras Eve y los otros dos se encontraban marchándose de D.D., un hombre entró al edificio. 

Sobre el rostro de ese hombre había una sonrisa un tanto presuntuosa. A diferencia de la de Nicolás, la cual les daba a las personas la sensación de ser alguien brillante y capaz, la sonrisa de este hombre aparentaba estar juzgando algo. 

El hombre abrió la puerta del departamento de la editorial, justo cuando Nicolás y Elean estaban a punto de irse. 

—Ah, ya regresaste, Henry. Elean no está de buen humor y también es hora de que salga de trabajar, de modo que dejo este lugar en tus manos.

—No, no. Gracias por tu trabajo duro.

El hombre llamado Henry tras contemplar la espalda de ambos, dijo con una sonrisa aduladora: 

—Descansen tranquilos, pueden dejarme el resto a mí. Tómense su tiempo.

—Es porque se trata de ti por lo que no podemos relajarnos, pero el director y vicedirector no están aquí, ¡maldición!

Nicolás sacudió preocupado la cabeza y llevó a Elean fuera de la agencia de periódicos.

Henry los observó muy animado y confiado, riendo suavemente:

—Vaya, ha pasado un tiempo desde la última vez que recibí clientes por mi cuenta ¡Sería estupendo si un cliente asombroso viniera!

Su deseo estaba a punto de ser realizado.

Un hombre se deslizó sospechosamente dentro de la agencia, su rostro estaba oculto por un sombrero, una bufanda y un par de lentes de sol sobre sus ojos. Simultáneamente, todo el staff de la editorial dejó de hacer lo que estaban haciendo y lentamente alcanzaron los bolsillos de sus pechos o el interior de sus gavetas. Luego, inmutable, el recién ingresado proclamó en voz alta a todos:

—Tengo información que quisiera reportar, hay alguien que hable inglés.

Lo que dijo fue en realidad expresado en un chino débil.

Por casualidad, Henry acababa de regresar tras terminar con el trabajo preliminar. Con una sonrisa impaciente adherida al rostro, dijo muy felizmente:

—Si no le importa, puede hablar conmigo.

***

Un bar bajo la jurisdicción de la Familia Martillo el “Alveare”.

En algún lugar dentro de Alveare, Elean y Nicolás se encontraban bebiendo vino con miel. La espaciosa fachada de la tienda estaba decorada magníficamente, ocasionando que este lugar luciera más como un restaurante de clase alta que un bar.  

—¿Está bien, ese tipo, Henry?

—Por lo menos es mucho, mucho, muchísimo más fuerte que yo. Aah, no soy bueno. No es bueno, no es bueno, no es bueno. Si algo no es bueno entonces nada es bueno.

—En efecto, no eres nada bueno. No te lo tomes a pecho; en vista de que lo estás ocultando, no tengas tales expectativas inútiles. Así que de ahora en adelante, debes mejorar en controlar tus emociones. Esta no es la primera vez que te lo he dicho.

Una mesera vistiendo un qipao[10] se acercó cargando unos platos, Elean observó en silencio mientras descansaba la barbilla sobre el brazo. Luego, como si recordará algo de repente, levantó su cabeza.  

—¡Es verdad! Acabo de recordarlo.

—¿Qué?

—Ese tipo, Dallas. Al parecer sabía un secreto excepcional.

—¿Un secreto excepcional?

Dentro de todo D.D., sólo el director y el sub-director tienen acceso a estos secretos excepcionales. Sin embargo, era factible que esta clase de documentos sencillamente no existiesen. O quizá todos esos secretos estuviesen almacenados en sus cabezas, pero esto no era algo que alguien pudiera verificar.

—¿No es este tipo, Dallas, un delincuente? Qué tipo de gran secreto podría saber… no, espera, espera.

Nicolás repentinamente se detuvo y bebió todo el vino de la copa.

—¿Los que se deshicieron de Dallas fueron los Gandor, cierto? De modo que, ¿está relacionado con los ‘inmortales’?

—Aah, efectivamente, es cierto.

‘Inmortales’. Esta irreal palabra presentada de improviso fue aceptada incondicionalmente por Elean. Para ellos, los ‘inmortales’ eran personas que indudablemente existían de verdad, de hecho ya las habían visto antes. Por ejemplo, la mesera que recientemente había traído los platillos era una de ellos. 

La información concerniente a los inmortales también se filtraba gradualmente. 

Hace doscientos años, alquimistas a bordo de un barco con destino a éste continente obtuvieron el poder de la inmortalidad. No obstante, también existieron limitaciones para los inmortales, las cuales fueron que no podían usar nombres falsos entre ellos o en espacios públicos, y que eran capaces de ‘devorar’ a uno de los suyos a través de su mano derecha.

Después, un incidente el año pasado provocó que algunos inmortales aparecieran en la ciudad. Los ejecutivos de la Familia Martillo, la mesera, la dueña de Alveare y los tres hermanos Gandor. 

De acuerdo con la información, había también unos cuantos más, pero Nicolás desconocía sus nombres ¡Quizá los jefes sabían quiénes eran!  

—Oye, si no le preguntamos al director nunca lo sabremos.

—Sí.

Los dos terminaron aquí, luego continuaron bebiendo y comiendo.

En este momento, un nuevo cliente entró. Se trataba de una chica cerca de los veinte años, cargaba un gran maletín de cuero color negro en una mano. Las dos personas de la agencia de información inmediatamente reconocieron a la chica.

—Esa chica, ¿no es ella la mesera del bar de la Familia Gandor?

—Aah, es cierto ¿Creo que la llaman Edith?

Nicolás recordó algo. Omitió decirles a los hombres de la Familia Runorata durante el día que esta chica estaba relacionada con la persona que les había robado las drogas; ella era la novia de Roy. 

Y… ese maletín de cuero que sostenía firmemente en una mano.

Sin poder creer lo que veía, Nicolás observó cada movimiento de Edith atentamente. 

—Ah… ¡Bienvenida; Edith, no venir en mucho tiempo, ah!

—Sí, Lia ¡Sigues tan bien como siempre!

Conforme Edith saludaba a su buena amiga uniformada en un qipao, mostró una expresión de angustia.

Lia Lin-Shan inmediatamente se preocupó al ver semejante aspecto en el rostro de Edith. A esta hora del día no se encontraban ocupados todos los asientos, por lo que no estaba muy ocupada en este momento.

—¿Qué sucede? ¿Pareces que tienes problemas del corazón?

—No, eso… Oh, de hecho, hay algo en lo que de verdad necesito que me ayudes.

Mientras Edith decía con un gesto apenado, cedió el maletín negro.

—Este maletín, ¿podrías por favor guardármelo por un tiempo?

***

Retrocedamos en el tiempo a esta tarde.

—¡Por eso dije, para qué lo trajiste aquí!

Del piso que Edith alquiló, salían gritos a causa de una discusión por un gran maletín.

—¡En serio, no sé en qué estabas pensando, al hacer este tipo de cosas absurdas!

—No sirve de nada decirme algo ahora. Mira, el pasado no volverá a repetirse, lo que no se debería haber hecho también se ha transformado en una realidad. Me gustaría olvidar todo lo que ha sucedido, pero eso tampoco es posible. Mira, ahora, lo mejor será que pensemos en cómo tratar con esto.

El atrevimiento que había mostrado ayer desapareció, en estos momentos Roy se había vuelto dócil y humilde mientras continuaba explicándole a Edith, quien se encontraba poniendo los ojos en blanco.

—¡De verdad! ¡Qué estabas haciendo! ¡Es precisamente porque siempre dices eso cuando estas ingiriendo drogas ‘el mundo entero se fusiona conmigo’ y esa clase de tonterías ridículas!

—No puedo evitarlo, ya que realmente quiero ser de esa forma por eso consumo drogas, además, las personas que experimentan esa sensación, aunque sea sólo una vez, nunca pueden olvidarla, especialmente personas de voluntad débil como yo.

—¡Si puedes incluso psicoanalizarte a ti mismo con tranquilidad, entonces porqué tomas esa droga en primer lugar! ¡Bastardo!

Lo qué le prosiguió fue Edith usando toda una hora para continuar sermoneando a Roy y en los intervalos ella usó la palabra ‘bastardo’ al menos unas trescientas veces.

Al terminar la reprimenda, Edith se sintió exhausta, dio un profundo respiro.

—Sin embargo, estoy sorprendida de que no hayas tocado la droga en la maleta. Esto me hace sentir un poco más aliviada.

—De hecho…en realidad quería usarla. Pero, si tocara esta droga, esa gente de Runorata jamás me dejaría irme sin más… Yo, estoy muy asustado. Ésos sujetos pueden hacer cualquier cosa. La gente de Runorata, sé muy bien lo qué han…

—En otras palabras, ya que te encontrabas asustado no tocaste la droga. Por lo que posiblemente no te hayas rehabilitado… No obstante, normalmente la tomarías aunque temieras los efectos de la droga, pero esta vez no lo hiciste ¡Así que hay momentos en los que incluso el drogadicto Roy está muerto de miedo!

Observando la expresión ‘demasiado bueno para ser cierto’ de Edith, Roy respondió temblando un poco:

—Tengo miedo, esos sujetos; especialmente ese Gustavo, son extremadamente crueles, no dan ni la más mínima advertencia o amenaza, inclusive personas inocentes son masacradas sin excepción. No me importa si muero. Sencillamente, es sólo que—

El Roy desvaído no podía hablar. Tal vez ella entendió su sinceridad, o quizá no, pero Edith inmediatamente tranquilizó y abrazó al Roy tembloroso. 

—Lo siento y gracias.

Con eso, Edith sujetó el maletín de cuero negro y se puso de pie.

—A pesar de que te tomó mucho tiempo, finalmente mantuviste tu promesa. Entonces, esta vez es mi turno. Roy definitivamente no morirá. No me importa si esos cabrones son de la Familia Runorata o de los Gandor, te protegeré.

Conforme hablaba, levantó el maletín, dio media vuelta y caminó hacia la puerta.

—¿Dónde, a dónde vas?

—De cualquier caso, este maletín es nuestra ‘carta del triunfo’. Sin embargo, será fácilmente robada si la conservamos; si al final ambos somos capturados, entonces todo habrá acabado. Así que primero necesitamos encontrar a una persona de confianza que la oculte.

—¡Qué! De ninguna forma, esa persona se verá involucrada también.

—Eso no es un problema. Actualmente la Familia Runorata sólo se preocupa en tratar con organizaciones pequeñas, y existe un lugar al que sin duda alguna no tocarán. Iré allí a buscar una amiga que nos ayudará.

***

—De tal forma que, así es como está la cosa… Sé que no es muy agradable, pero… ¡lo siento!

—Si vas a  pedir perdón, polque no suplicas, ¡ah!

En un rincón de ‘Alveare’, Edith y Lia se encontraban conversando tranquilamente.

—… Tienes razón. Perdona. No importa… —Pelo, está bien ¿Primero te ayudo a guárdalo?

—¿Uh?

Edith abrió los ojos por la respuesta tan rápida.

—Lo puedo ver, a Edith lealmente le gusta Roy, ¡ah!

Este tono burlón sólo sirvió para que Edith se preocupara un poco.

—¿En, en verdad te parece bien? Eso y, de ser posible, no dejes que los de la Familia Martillo se enteren, ¿sí? Las personas de aquí parecen estar en muy buenos términos con los hermanos Keith y Luck.

—Únicamente cooperan en los negocios, no hay problema. No hay problema, pelo mi habitación no tiene pestillo, tan sólo puedo dárselo a otras personas de confianza.  

Aun cuando había una sensación de desconcierto en sus palabras, quizá sería más seguro si el producto pasaba por varias manos.

—Bien, las personas en las que puede confiar Lia, yo también confío. Entonces, te lo dejo a ti, ¡muchísimas gracias!

Observando como la espalda de Edith se alejaba, Nicolás y Elean, quienes habían estado escuchando atentamente en secreto, conjuntamente soltaron un suspiro.

En el bar, por lo regular sería difícil escuchar la conversación de Edith y Lia desde el lugar en el que se encontraban sentados, no obstante, Nicolás y Elean estaban acostumbrados al ruido y alboroto del departamento de redacción, por lo que más o menos se percataron del contenido en general.

—Vaya, vaya, en serio hemos recogido un jugoso bocado de información ¿Cómo deberíamos usarlo?

—Sin importar qué, se lo reportaremos al director mañana ¡Haber obtenido tal pieza de información valiosa, el director ya no nos considerara como personas inútiles y perezosas!

 —¿Nos…? ¡No me coloques junto a una persona haragana como tú!

Elean se encontraba sorprendido por semejante respuesta, Nicolás sonrió burlonamente mientras vaciaba la copa entera de vino.

—Obtener información de primera fuente no es nuestro punto fuerte.

***

—Ya veo, ya veo. Entiendo por completo lo que intentas decir.

Al mismo tiempo, Roy y Henry se encontraban charlando en la agencia de periódicos.

—En otras palabras, ¿lo que deseas saber es esto: la debilidad de la Familia Runorata?

—Aah, s-sí. Desde que robe las drogas hasta ahora, sin importar qué, no puedo dejar que me atrapen a mí o a mis amigos, así que tengo que hacer algo.

Las manos de Roy sudaban a medida que explicaba la situación entera desde el comienzo hasta el final. A esto, Henry sonrió, felicitando a Roy:

—Vaya, el gran secreto que confesaste el día de hoy ciertamente es un dato muy importante. Sin embargo, la cuestión es el dinero. Si quieres saber un secreto aún más grande, en teoría necesitarías por lo menos cinco mil dólares.

—¿¡Cinco, cinco mil dólares!?

Para comprar drogas, Roy había gastado sin exageración todo el dinero que poseía, así que pedirle a él que pagara tanto dinero de inmediato era absolutamente imposible. Lo que es más, en un tiempo de recesión como este, incluso una persona promedio no podría ofrecer una suma tan grande. —Pero…

Conforme Henry sonreía, sugirió un trato:

—Eso no quiere decir que no exista otra forma. Esta no es una transacción normal, y como empresa es difícil darte una información garantizada…

Levantándose de la silla del cuarto de recepción, Henry se acercó al oído de Roy.

—En estos momentos no soy un empleado de aquí, sólo una persona hablando consigo misma, y tú accidentalmente me escuchaste, ¿qué te parece?

—¿Eso, está bien?

Observando los ojos centelleantes de Roy, Henry dio una sonrisa de satisfacción.

—¿Conoces a los magnates, los Genoard? —Roy negó con la cabeza—. Con su centro de operaciones en Nueva Jersey, son magnates involucrados primordialmente en la industria textil, no obstante, eso es sólo en la superficie. Por debajo de eso, administran fábricas donde se producen marihuana, cocaína, entre otras drogas, luego se benefician al vender estas drogas en el mercado a través de la Familia Runorata. Es decir, cada generación de la familia Genoard; en realidad, sólo hasta la segunda generación; controlan la fuente de drogas, manteniendo un estatus extremadamente alto en los bajos fondos.

Los ojos de Roy saltaron ante la inesperada noticia. De hecho, la noticia no era completamente ajena a él, cabía la posibilidad de que la nueva droga que había surgido en el mercado unos días atrás al igual que la marihuana y la cocaína que usó en el pasado, todas fueran elaboradas por ellos. 

—Ah, pero, después de que el jefe de familia de la primera generación falleciera, su hijo y su nieto más grande heredaron el negocio de la familia. Desde entonces, su relación con la Familia Runorata… especialmente con Gustavo, empeoró, seguramente debido a que no pudieron llegar a un acuerdo en la cuestión del dinero.

—Entonces, construyeron una historia, asesinaron al hijo y a su nieto más grande, para que los Runorata asumieran el control de la fábrica Genoard. Adquirieron la cobertura del negocio, amenazaron al personal clave y así fue cómo ellos finalmente absorbieron el negocio de los Genoard.

Al escuchar todo lo anterior, Roy gritó con entusiasmo:

—¡Bien, bien! Esta es mi salvación—

—No seas precipitado. Justo ahora, no hay ninguna evidencia; todos los testigos han sido comprados por ellos.

—En ese caso, ¿no se vuelve eso inútil?

—Excepto que, todavía hay una persona clave. Además, esa persona actualmente se encuentra en Manhattan.

—¿?

—No importa si esa persona está enterada o no. Siempre y cuando esa persona exista, entonces será una carta de triunfo contra la Familia Runorata. Sólo tienes que ser capaz de proteger su seguridad.

Henry sonrío, igual que un demonio burlándose de la miseria de las personas.

—Utiliza a esa persona como un escudo, luego negocia con los Runorata una vez que hayas dejado este lugar con tus seres queridos. Entonces, no sólo tus amigos estarán a salvo, sino que tal vez recibas una gran recompensa. Posteriormente, libera esa persona en cuanto llegues a un sitio seguro. De esta forma, nadie sale asesinado o herido; únicamente esa persona permanecerá encerrada unos cuantos días. Este es el mejor método.

Como si estuviese hipnotizado por esa sonrisa, Roy observó con determinación a Henry.

Los labios de Henry se transformaron en una sonrisa maligna y lentamente pronuncio el nombre de esa persona:

—Esa persona es la nieta del jefe, al igual que la hija menor de la familia Genoard… Eve Genoard.

***

Al mismo tiempo en los cuarteles de la Familia Gandor.

Dentro de un callejón justo al lado de la calle Mulberry, en el sótano de un pequeño bar de jazz, había una zona tan grande como el de la superficie. Esta era la oficina de la Familia Gandor, el corazón de la organización, desplegada de una forma imponente ante los ojos de uno.

—Y, ¿cómo esta ese idiota?

Al lado del gran salón donde estaban reunidos los subordinados, los tres jefes se encontraban sentados en una pequeña sala. 

—Deje que Tick se encargara. Aunque no estoy seguro si al sujeto le quedan nervios para sentir dolor.

En respuesta a la pregunta de Berga, el corpulento segundo hermano; Luck, el más joven, contestó inexpresivamente.

—…

Como de costumbre, Keith, no habló, en silencio barajeó las cartas de póker por su cuenta. 

En ese instante, llamaron a la puerta y una voz despreocupada llegó a la habitación.

—Buenos días a todos, soy Tick.

—Aah, señor Tick. Por favor, pase.

Entonces, la puerta se abrió, revelando un rostro joven; igual a la de un muchacho que trabajara en una tienda de flores.

…Excepto que, tenía un par de tijeras de dos pies[11] de largo en cada mano. 

Aun cuando nada chorreaba, las hojas estaban cubiertas de rojo desde la punta hasta el mango.

—¡Imposible, imposible, totalmente imposible! Ese sujeto ha ingerido demasiadas drogas; francamente ya no posee la conciencia de una persona normal.

Sus ojos se entrecerraron formando una sonrisa, saludando ‘pacha, pacha[12]’ con sus manos. Debido a que ya había anticipado esto, Luck sólo dio un ligero suspiro.

—Gastar otro mes en él no hará daño; no es muy tarde para volver a intentarlo una vez que el efecto haya pasado.

—No, no hay necesidad. Olvídelo, tírelo en la puerta de la estación de policías esta noche.

—Entendido.

Tick mostró una sonrisa inocente como la de un niño, marchándose conforme agitaba el par de grandes tijeras alrededor ‘gechi, gechi’.  

—¿Te parece bien? Ese fue el tipo que te rebanó la cabeza con un cuchillo, ¿cierto?

Al escuchar la pregunta de Berga, Luck sacudió la cabeza con una expresión desanimada.

—No importa. Alguien seguramente le pagó para que lo hiciera. Sólo era un drogadicto que no tenía control ni siquiera sobre sí mismo, por lo que incluso si lo matáramos, las personas creerían que murió por una sobredosis.

Conforme Luck hablaba, reflexionó.

…Ah, lo que es más.

Recientemente, había estado actuando como si ya nada importara, y era consciente de ello. No obstante, en el pasado; comparado al Luck de hace un año, se había convertido en una persona completamente diferente, a alguien que era muy racional e inofensivo. Si fuera el antiguo él, hubiera enviado a ese drogata al otro mundo hace tiempo. No, era probable que su antiguo yo, ya estuviera muerto tiempo atrás.  

Con todo y eso, ahora sentía que simplemente no tenía tal necesidad. El ataque fue por un adicto, además, no tuvo impacto alguno en la reputación de la organización, por lo que su ‘furia’ sencillamente no se avivó. Comprendía el motivo. Hace un año, el incidente del ‘vino de la inmortalidad’ sucedió en esta misma calle. Debido a que se vio involucrado, también se volvió inmortal. 

Pero aquellos que no asesinan, los asesinarán. En este mundo de leyes no escritas, nunca lo matarían. Las famosas leyes no escritas no tenían significado alguno.

… Los humanos, una vez que obtienen un cuerpo inmortal, se convierten en criaturas desalmadas. Aun así, el hermano Keith y el hermano Berga no han cambiado mucho hasta ahora.

Aparte de Berga, quien se hizo ‘más implacable’ gracias a su cuerpo inmortal, el hermano mayor Keith sólo prestó más atención a su sentido del deber hacia el trabajo. En comparación, él había caído en semejante estado deplorable. 

—Pero, si no fuera por ello, hubiera dejado este mundo hace tiempo… No obstante, soy alguien que vive en un mundo así, no puedo morir… Todo esto es verdad.

Quizá porque no sabía qué era lo que su hermano menor estaba pensando, Berga no insistió en el tema.

—Con que así es, claro, olvídalo, ¡sólo hagámoslo a tú manera!

—Sin embargo, lo que me sorprende es que lo mismo le sucedió a Firo el año pasado y armó un tremendo alboroto al respecto. Mientras que nosotros, cuando nos han cortado el cuello, ni siquiera podemos vengarnos; que lamentablemente débiles somos.

Firo Prochainezo. Un amigo de la infancia de los tres hermanos Gandor y ahora un joven ejecutivo de la Familia Martillo, quienes dominan un territorio bastante grande. Hace un año, al igual que Luck, también fue atacado por un drogata, no obstante, no salió herido en lo absoluto. 

—Francamente, una vez que eres inmortal, tus instintos se vuelven torpes.

—Pero tú siempre has sido un hombre que nunca le ha gustado pelear. Los hombres débiles solamente hacen cosas débiles, ¿verdad?

—Sería malo si no hicieran cosas débiles.

—…

Contemplando la riña de ambos, el hermano mayor quien no había dicho ni una palabra, Keith, de pronto observó su reloj, después se levantó y se puso el abrigo.

—Aah, es hora de irse a casa, hermano Keith.

—¿La señora Kate se encuentra bien?

Al escuchar el nombre de su esposa, Keith se acomodó el sombrero y asintió ligeramente con la cabeza. Fue una señal con la cabeza, pero era raro que alguna vez articulara una respuesta.

—Eh, Luck ¿Eres feliz así? Deberías apresurarte y encontrar una novia también.

—Los ojos al frente y mírate a ti.

—¡Ah, con ese rostro ruin tuyo, parece que será una tarea difícil!

En verdad no quiero ser sermoneado por el hermano Berga de entre todas las personas. A pesar de que pensaba eso, no lo dijo en voz alta. Ya que Berga, igualmente, estaba casado. 

—Dime, hermano Berga, ¿no te has reconciliado con la señora Kalia todavía?

—Lo entenderás cuando te cases. Es problemático.

Quizá estas palabras poseían importancia o sólo eran palabras sacadas al aire, Berga, asimismo, actuó como si estuviera a punto de marcharse. Luck nunca se ha sentido solo por estar por su cuenta, por lo que, como de costumbre, observó a sus dos hermanos mayores irse. Sin embargo, todo el ambiente se volvió tenso un minuto después.

—¡Jefe! ¡Jefe! ¡Hay un problema!

—¿Qué sucede?

Berga le rugió al subordinado. Entonces, otro de sus hombres apareció, bañado en sangre, ante sus ojos. Se trataba de uno de los ejecutivos a cargo de los hipódromos cercanos. Era obvio que había recibido un daño sorprendente, no obstante, este hombre mantenía su espalda erguida delante de sus jefes y les informó sin ningún cambio de expresión.      

—Lo lamento, jefe. El ataque enemigo nos tomó por sorpresa. Inmediatamente contraatacamos, pero sólo logramos capturar a uno con vida. Todo esto es culpa mía.

Detrás del hombre que informaba con tranquilidad, entre las filas de mesas de billar, yacía una persona que Luck no reconoció, olvidado por el mundo que lo rodeaba.

—¿El daño?

Una voz severa resonó en la habitación. Keith, quien raramente hablaba, dijo eso, demandando más información sobre la situación.

—Puesto que las carreras habían finalizado, ningún cliente salió herido. El dinero ya había sido disperso por mis hombres. A excepción de las heridas del gerente y las mías, no hubieron más lesionados.

A pesar de estar sangrando por varias heridas de bala, este hombre aún conservaba una frágil sonrisa en su rostro hasta el final. A esto, Keith únicamente pronunció una línea:

—Gracias por tu arduo trabajo.

Lo más admirable fue que este hombre se inclinó respetuosamente antes de salir.

Aunque tal acontecimiento crítico había ocurrido, la mayoría de las personas en la organización se encontraban extremadamente calmadas, incluso alguien le administraba primeros auxilios al ejecutivo herido. El subordinado que entró corriendo y gritando de pánico era un novato de recién ingreso; estaba de pie en la habitación inundada con el hedor de la sangre, tenía el rostro más blanco que la nieve. De pie a un lado del novato, todos los otros miembros dieron una reverencia a los tres jefes.

—Jefe… Acabamos de recibir un informe de que otros tres lugares estuvieron bajo ataque de igual forma. Un bar, un casino y un motel. Nuestros hombres regresaron rápidamente el fuego, solamente unos cuantos hermanos han sido ligeramente heridos.

Al escuchar la noticia, Keith se quitó el saco que ya se había puesto; Berga furioso agitó los puños; Luck lucía bastante tranquilo en la superficie, meramente arrugó la frente y así fue como lidió con el asunto. 

—¿Atacados al mismo tiempo……? Nosotros y las organizaciones cercanas siempre hemos acatado la tregua; no vi ninguna señal de inestabilidad.

—¡Esos tipos saliendo de la nada, una vez que los encuentre los mataré a todos!

—…

En ese momento, el hombre acostado en el centro de la habitación se movió. Se trataba del hombre que fue capturado vivo por el ejecutivo durante el ataque sorpresa en la pista de carreras.

—¡Ooh…..!

El hombre se percató de que algo andaba mal y produjo un grito agonizante.

—Hey, espera un segundo, ¿«ooh»? ¿Acabas de decir «ooh»?

Berga se levantó de un salto y aplastó con fuerza el pecho del hombre. Sin ninguna advertencia, con las puntas de los pies lanzó un repentino golpe al pecho del mismo.

—¡Cuál «ooh»! ¿Nunca pensaste qué terminarías así? ¿Te atreviste a venir aquí sin haberte imaginado que serías acorralado por nosotros, asesinado por nosotros? ¿Sólo querías jugar un poco con nosotros? ¿Uh? ¿Uh?

Berga proseguía liberando su frustración pateando violentamente a ese hombre, cuando Luck lentamente se acercó por un lado.

—Vaya, vaya, finalmente conozco el verdadero rostro de la persona que me cortó el cuello.

Contemplando al hombre con los ojos de zorro a un lado de él de pie, el patético prisionero gritó mientras escupía sangre:

—¿¡No puede ser!? ¡Bastardo, no tenías la garganta ya cercenada…!

—Efectivamente. Y usted no regresó a rescatar a su camarada más tarde, en lugar de eso, huyó. Ah, bueno, supongo que todos ustedes son esclavos eternos de las drogas, así que se atrevieron a buscar pelea con nosotros en nuestro territorio, sólo son individuos que se dan demasiada importancia. 

Conforme Luck enunciaba con una mirada de indiferencia, gritó a la puerta más remota del sótano:

—¡Señor Tick! ¡Señor Tick!

—¿Sí? ¿Sucede algo?

Tick asomó la cabeza desde el interior, todavía sostenía el par de largas tijeras de hace un momento en sus manos. 

—Encárguese de uno más por mí.

Al observar el objeto en la mano del hombre acercándose a él, el prisionero estalló en sudor frío y cada músculo de su cuerpo se estremeció. Tick caminó a paso lento en dirección al hombre, revelando una sincera expresión de tristeza.

—Verás, primeramente tengo que disculparme contigo. Lo siento.

¿Podría ser eso para empezar, era la hora de las disculpas y no del ‘interrogatorio clandestino’? No importó, puesto que, cuando el prisionero escuchó las siguientes palabras, su corazón lloriqueó con más fuerza.

—La sangre y la grasa de la persona anterior aún no ha sido limpiada, y no hay repuestos que pueda usar ahora. Así que, verás, quizá no sea capaz de cortar adecuadamente…

El par de tijeras en ambas manos fueron zarandeadas de un lado a otro, produciendo los sonidos ‘geshi, geshi’, acercándose más y más.

—Creo que va a ser a muuuy doloroso. El doble que el de la persona anterior.

—¡Es-es-espera un minuto! ¡Hablaré! ¡Te diré cualquier cosa!

—Nooo digas eso. Muéstrame la intención de matar que tenías cuando atacaste a los Gandor.

Tick pronunció a medida que se iba acercando. Por un segundo, Luck tuvo la repentina urgencia de frenar su avance. 

—Dígame, Nicola, ¿quién fue el que le disparó?

Luck se dirigió al ejecutivo quien había hecho el informe mientras se encontraba cubierto de sangre. Conforme el hombre llamado Nicola se envolvía con vendajes, respondió lentamente.

—Es este sujeto. Así que fui un poco rudo con sus hombres. Mis sentimientos personales se interpusieron, por favor perdóneme.

A Luck no le interesaron los sentimientos personales de lo que comentó; se acercó más al prisionero, declarando con una fina sonrisa:

—Ah, el mismo Nicola lo dijo. Ya que no fue fácil.

Aah, lo que es más. Había esta sensación de ‘furia’ en lo más profundo de mi corazón: esto era bueno. La ira hacia los enemigos que hirieron a Nicola, que lastimaron a mis hombres, subiendo rápidamente.

Su ocupación en definitiva enfurecería a las personas, puesto que era un empleo donde las vidas se perdían en cualquier momento meramente por el bien del dinero. Esto no era extraño para nada. Si bien entendía eso, hacerse a un lado y no hacer nada cuando sus amigos eran heridos, se trataba de un asunto completamente diferente.

Luck se sintió un poco más tranquilo a medida que los gritos de sufrimiento resonaban en su oído. 

Aah, ahora que lo pienso, ese sujeto también debe estar sollozando. No, eso es imposible debajo del agua. El año pasado, aquellas escorias que asesinaron a cuatro de nuestros hombres, los que poseían ‘cuerpos inmortales’ imperfectos, malnacidos de los bajos fondos que proseguían pagando por sus crímenes en las oscuras profundidades del río. ¿Cuál era el nombre del líder?

Algo como, Dallas, Ge… ¿Ge…? ¿Cómo era? Aah, de verdad no quiero evocar el pasado.

Luck combatió con los recuerdos de su pasado mientras se mordía ligeramente el labio inferior.

La furia que residía en su cuerpo nunca desaparecería. 

***

El mismo día, entrada la noche en la agencia de periódicos D.D.

De pie frente a la agencia de periódicos, Keith lentamente abrió la puerta.

A pesar de que ya era muy tarde, había personas trabajando diligentemente. Uno de ellos reconoció a Keith e inmediatamente tomo el teléfono interno y llamó a una habitación. Tras una breve conversación, el asiático abrió la puerta que conducía al segundo piso y le dio a Keith una reverencia china, estrechando la mano izquierda sobre el puño derecho delante del pecho. 

—…

Keith en silencio subió al segundo piso, dirigiéndose directamente hacia la puerta del fondo. Los teléfonos sonaban continuamente en los diversos cuartos que había de camino. Tenían trabajadores ocupados recibiendo llamados en cada habitación, pero, con todo y eso, los teléfonos no paraban de sonar. Francamente, ¿cuántos teléfonos tenían ahí? Esta era una pregunta que las personas siempre se hacían cuando llegaban al segundo piso.

Sobre la puerta más lejana se encontraba una placa con la inscripción «Suite del Director» y, desde su interior provenía el mismo coro de timbres de teléfono. 

—Viniste, Keith. No, debería decir, tenías que venir.

Conforme la puerta se abría, esta voz resonó de su interior. La voz fue originada por detrás de una montaña de documentos que estaban frente a él, excepto que, además de su voz, el hombre en sí no podía ser visto, por lo que no había ninguna forma de juzgar si la voz era de una persona joven o de un anciano. Keith examinó el lugar, para descubrir que más de la mitad de la habitación se encontraba sepultada bajo una gran cantidad de papel.

—Sorprendente, no es así. Igual que en las comedias de la era del cine mudo; ni siquiera hay espacio para organizar la información. No preví una silla para ti; últimamente, he estado entrando por la ventana con una escalera. Incluso, una vez un policía me apuntó con su arma.

Aunque los teléfonos no paraban de sonar, Keith podía escuchar claramente la voz del interlocutor.

—Entonces, ¿por qué clase de ‘información’ estás aquí? Recibí noticias de que un montón de gente pobre irrumpió en tu territorio, y supongo que ya sabes ¿qué tipo de personas son y cuáles son sus objetivos?

Siempre y cuando existan personas viviendo ahí, la agencia de información será la primera en obtener la imagen completa de lo que está sucediendo. La agencia de información apremiaba ‘contratos’ con diferentes tipos de personas, obteniendo varias clases de información por medio del teléfono y de los rumores, pagando recompensas en intervalos regulares. Este era el mecanismo que utilizaban. Todo tipo de personas enviaban noticias: los residentes sobresalientes, el florista en la esquina de la calle, hasta la policía y los miembros de la Mafia. 

Keith vino aquí teniendo total entendimiento del trabajo preliminar básico del sitio, por lo que no se encontraba en lo más mínimo sorprendido por la voz detrás de la montaña de documentos, simplemente lo escuchó hablar con tranquilidad.

—Tu enemigo es exclusivamente una persona de la Familia Runorata, llamado Gustavo Bagetta. Él es la persona a cargo de entrar en el sector de Manhattan. Por supuesto, la Familia Runorata es una familia grande de Nueva York con mucho poder, sin embargo, no poseen ningún territorio en Manhattan. El distrito de Manhattan es primordialmente controlada por cinco grandes familias: extensas organizaciones que van desde Chicago hasta San Francisco o bien organizaciones con simpatizantes mucho más influyentes detrás de ellos. Querían establecerse aquí y habían decidido no tener conflictos directos con ella. Así que eligieron organizaciones nuevas como la de ustedes sin ningún apoyo de otras organizaciones grandes, expandiéndose lentamente una vez los hayan vencido ¿Estoy bien hasta aquí?

Keith no habló, esperando a que prosiguiera. El interlocutor, asimismo, parecía estar confirmando esto, abriendo nuevamente la boca con el sonido de los timbres de teléfono. 

—Pequeñas organizaciones como la de ustedes que no dependen de otras organizaciones grandes terminan incorporándose a las filas de sus deliciosas presas. Otros en una situación similar a la tuya son los Martillos, no obstante, su líder proviene del mismo pueblo que el de los Runorata, Don Bartolo. 

No había lástima en sus palabras; al contrario, se vertían en los oídos de Keith como agua que fluía. 

—Gustavo es un maníaco de las batallas. Antes de batirse contra sus hombres, distribuyó drogas en su zona, posiblemente con la intención de aumentar su trabajo. Aunque, lamentablemente, no tengo ninguna información confiable acerca de sus verdaderos motivos. Sin negociaciones o advertencias, también sin declaraciones de guerra previas, simplemente actuando de acuerdo a sus propias intenciones. Parece ser que ascendió hasta el consejo ejecutivo usando estos medios. Al igual que ‘los pájaros que van a la cabeza son disparados[13]’, ha acumulado bastante descontento con unos cuantos miembros de la organización. Bartolo, asimismo, no considera que conquistar todo el territorio de Manhattan es necesario, puesto que es consciente de lo imposible para una organización extensa como la Runorata el tomar por completo el área. En otras palabras, Gustavo ya no es útil. En realidad, lo que aparenta ser una promoción es, de hecho, una degradación, solamente que él todavía no se percata de ello.

A medida que disminuyó su voz por una muesca, reveló el funcionamiento interno de la Familia Runorata.

—Pero, sin importar qué, para el Don de la Familia Runorata, Gustavo nunca ha sido una persona que deba ser subestimada, ya que es un veterano de la “Noche de las vísperas sicilianas”.

“La noche de las vísperas sicilianas” fue un incidente pan-nacionalista en Septiembre de ese año, la cual causó bastante sensación; una ‘exterminación’ orquestada por Lucky Luciano, entre otros. De modo que pudieran establecer un nuevo sistema de Mafias, asesinaron alrededor de treinta jefes de la Mafia, quienes aún mantenían creencias de la vieja escuela. Después, instauraron un comité de seis integrantes para liderar la recién reorganizada ‘Cosa Nostra[14]’.  

—A pesar de que el Don de los Runorata todavía sigue las ideas de la vieja escuela, se deja llevar por la corriente y continúa las actividades de la organización con la guía de la ‘Cosa Nostra’. Solo eso es suficiente como un indicador de su poder. Piénsalo, sería bueno si esa clase de hombre estuviera apoyando a Gustavo. No obstante, solamente está ahí; nunca lo ayuda directamente. Si entiendes esto, pues bien.

Terminó de hablar y los teléfonos repentinamente dejaron su bullicio. 

—He cortado la línea del teléfono temporalmente. De modo que pueda escucharte mejor.

Por detrás de la montaña de documentos vino la voz del director, el Informante. La curiosidad en su voz era obvia.

—Ahora, Keith. Quizá ya sepas todo esto. A continuación te toca responder ¿Por qué viniste? ¿Cuál es tu propósito? ¿Qué quieres saber? Por supuesto, dependiendo de la gravedad de la información, cobraré diferentes precios, sin embargo, lo que vayas a decir en definitiva será información valiosa. La última vez que te escuche decir más de cinco palabras fue hace tres años. Eso debió ser cuando hubo un conflicto con la Familia Martillo. Un silencio tan sereno realmente es una gran sorpresa para mí, pero, ¡siempre y cuando la información sea útil soy feliz!

La voz por detrás de la pila de documentos de pronto se detuvo, y por un momento el silencio envolvió al cuarto entero.

Entonces, Keith finalmente abrió la boca…

***

Gustavo estaba buscando desordenadamente en los reportes de sus hombres, cuando de repente golpeó la mesa.

—¡Mierda! Qué demonios está pasando; luego de matar a uno de sus jefes y movilizar tanta fuerza humana, ellos ni siquiera pudieron tocarles un pelo de la cabeza e incluso terminaron siendo capturados con vida.

Para él, quien creía que Luck ya se encontraba muerto, la respuesta calmada de la organización opuesta estaba fuera de sus expectativas.

Esos canallas híbridos no deberían ser difíciles de manejar, ¿cierto? Aun cuando encontraron al chico que robó las drogas, todo lo que quedaba en su habitación era el hedor del vómito, por lo que, si esto continuaba, en verdad estaría arruinado. Inicialmente pensó que podría obtener algo de crédito con su jefe con esto, pero, luego, fue el equivalente a añadir otro punto menos a su historial.

En el cuartel provisional de la organización; la habitación de un hotel en Wall Street, Gustavo desesperadamente intentaba pensar en estrategias. No obstante, la única cosa en la mente de este hombre era cómo lograría acelerar su promoción, así que no había sido capaz de salir con ideas buenas hasta ahora. Aunque en realidad quería usar explosivos para estallar todas sus tiendas, en estos momentos no tenía pólvora a la mano, de modo que si planeaba seguir adelante con ello, necesitaría pedirle ayuda a Bartolo; pero ¿cómo le explicaría el fracaso en esta ocasión?

—Maldición, ¿aún no tenemos suficientes personas? La próxima vez me aseguraré de reunir la cantidad adecuada de hombres para darles una cruel—

—¿Te, encuentras, bien? No, te, ves, muy bien.

Gustavo se sobresaltó de sorpresa por la inesperada voz que provino detrás de él.

 —¡B-Begg! ¿Qué haces aquí? ¡Casi me matas del susto! ¡Por Dios!

—¿No, me, comu-comuniqué, contigo, antes, te, dije, que, vendría, hoy? Quiero, ver, la, efi-eficacia, de las, drogas, que, hice.

—¡Tch! ¡Estoy muy ocupado ahora, la próxima vez!

—No, puedo. Al, final, de este, mes, nece-necesito, recoger, algunos, bienes, en la, estación, del, tren. Son, muy, pesados, por lo que, requiero, tomar, prestados, unos, cuantos, de tus, hombres.

—¡Tienes que estar bromeando! No tengo tanto tiempo libre… ¿Bienes? ¿Ingredientes para tus drogas?

Si se trataba de eso, entonces no podía tomar este asunto a la ligera. Sin embargo, lo que siguió conmociono a Gustavo.

—Algo, mucho, más, proble-problemático. Algo, pode-roso, explo-explosivos, que mi, amigo, hizo.

Gustavo caviló sobre esta oración un buen rato antes de entender su significado.

…Capacidad de fuego.

—¿Podrías contarme más al respecto?

***

—Esa es la situación actual, contamos contigo ¿Oh? ¿Todavía no puedes predecir cómo van a salir las cosas?

En la oficina en el sótano del bar de jazz, Luck estaba hablando por teléfono con alguien. Todos los hombres cercanos se encontraban de pie a un lado, observando ansiosamente a su jefe, totalmente despistados en relación a quien llamaba su jefe.

—De modo que ya está arreglado. Entonces, esperaremos su llegada a fines de este mes. Ah, también es un honor para nosotros.

—¡Tenemos el visto bueno! Vendrá aquí a finales de este mes en tren.

Berga dio un silbido, inclusive Keith reveló una ligera e inusual sonrisa.

—Ahora bien, todos, escuchen. Por el momento, nadie está autorizado a tomar acción por su cuenta sin que se le ordene. Sitúen carteles que digan ‘Cerrado por remodelación’ en todos los casinos y bares. Nadie dará la cara sin que se le instruya, mantengan un perfil bajo y permanezcan encubiertos ¿Está claro?

Excluyendo algunos ejecutivos, los hombres se pusieron nerviosos por haberse emitido semejante orden tan inesperada. —Disculpen…

Como si fuera el representante de todos, Tick preguntó, perplejo:

—Precisamente quién, ¿quién viene?

—Aah, eso. Si no les informo a todos, no serán capaces de mantener un perfil bajo. Lo lamento.

Muy diferente a cómo es usualmente, Luck no logró disimular su gozo y lentamente pronunció un nombre.

—El legendario mercenario asesino número uno en este mundo, “Vino”…… Claire Stanfield. 

Capítulo 02: Consumo

29 de Diciembre de 1931

—Hasta ahora el desarrollo de los acontecimientos se ha vuelto más y más interesante.

Por detrás de la montaña de documentos vino una baja y tenue voz. En el interior de la suite del director, en la agencia de periódicos, permanecían unas cuantas personas; entre ellos Nicolás, Elean y Henry. Luego de escuchar todos los reportes, el director resumió la situación actual. 

—Elean le mencionó a la señorita Eve Genoard el nombre de la Familia Gandor, yo le informé a los Gandor acerca del funcionamiento interno de los Runorata, Nicolás le vendió información concerniente a Roy Maddock a la Familia Runorata, ¿es correcto? ¿Qué hay de ti, Henry? Escuché que Roy preguntó por ti.

—Lo siento mucho, ya que no logramos establecer un precio, no hubo trato, por lo que se fue sin comprar ninguna información.

Conforme Henry balbuceaba, fue secretamente expresando una astuta sonrisa maliciosa. 

—No me digas, en ese caso no se puede hacer nada al respecto. Nicolás, envía una persona a verificar la condición de la señorita Lia. Ese maletín negro, sin duda alguna, se convertirá en la ‘carta del triunfo’ que determine al ganador.

***

—¡Bastardos! —Edith echaba humo de la rabia.

Después de que le pasó el maletín negro a Lia, Edith rápidamente se dirigió a trabajar en el bar de la Familia Gandor. Cuando llegó al lugar, descubrió que había sido atacado mientras se encontraba retrasada. Aun cuando no sabía quién había sido, probablemente la gente de la Familia Runorata eran los responsables.

Gracias a que iba retrasada, logró evitar una catástrofe. Tras limpiar el bar con todos los demás, abrieron el negocio como siempre. En el momento en que fue la hora para que ella saliera del trabajo, el sol ya había salido, cuando arribó a su casa.

—¡Ese idiota bueno para nada, siempre causándome más problemas! ¿En qué estaba pensando? —Sujetaba con firmeza una nota en su mano que Roy había dejado.

En ella estaban escritas cosas cómo que él no quería que ella se viera involucrada, de que tomaría la responsabilidad por todo, que no regresaría hasta que el incidente estuviera solucionado  y cosas por el estilo. 

***

—¿No, no, no puede ser aquí, o si?

Lejos de la calle Mulberry, la atmosfera en Central Park, cerca de la Quinta Avenida, era algo que Roy raramente veía. Aparte de utilizar la estación de ferrocarril de los alrededores, nunca había frecuentado este lugar con anterioridad. Sin embargo, también era una de las razones por las que Roy, que odiaba a los capitalistas, evitaba esta área. 

Atestada con mansiones de clase alta; se trataba, en toda la extensión de la palabra, de un bosque de villas en posesión de multimillonarios y oficinas de elite, por lo que comúnmente se referían a ella como la Milla de los Millonarios.

Vistiendo ropas que no encajaban con la zona, Roy sintió su inferioridad con claridad. Había encontrado con éxito la villa usando la dirección que Henry le dio. A pesar de que era un poco más pequeña que las mansiones cercanas, definitivamente no pertenecía a una familia ordinaria. Cuando comparabas su estilo clásico con las demás, no era exagerado afirmar que ésta era un poco más lujosa. Este edificio fue la residencia original de la familia Genoard; en la actualidad no era más que la vivienda secundaria, así como un símbolo de la riqueza de la familia Genoard. 

—De modo que ella vive aquí.

Aun cuando llegó a la puerta, Roy no tenía ni la más remota idea de cómo proceder. Como estaban las cosas hoy en día, obviamente no podía simplemente pasearse por ahí; incluso si la veía, ¿qué le iba a decir? También pensó en irrumpir, aunque eso sería como último recurso. Sin mencionar que, una jovencita viviendo en semejante villa de lujo seguramente tendría contratado feroces guardaespaldas personales. Así que por lo menos tendría que esperar hasta que estuviera sola o hasta que se alejara un poco de esta área.

Entre tanto, incapaz de surgir con mejores planes, Roy se limitó a dar varias vueltas alrededor de la casa, a medida que continuaba examinando los terrenos.  

***

—¡Oh, Señorita! ¿Se siente bien el día de hoy?

—Sí, señor Benjamín. Aunque sigo un poco cansada, nada de qué preocuparse. De verdad, lamento haberle causado más problemas.

—¡Tonterías! Si algo realmente le llegase a suceder, su servidor, Benjamín,  está dispuesto a arrancarse él mismo el corazón si fuera preciso para la recuperación de la señorita. Ese es nuestro deber.

—¿Qué está diciendo? No es ningún tipo de ritual satánico —rió suavemente Eve, con un corazón lleno de determinación.

Encontrarlos. Encontrar a los Gandor. Después, debo descubrir la verdad. Si mi hermano en realidad está muerto, si de algún modo es posible, debo tomar venganza.

No estaba pensando en matar personas, no obstante, como mínimo, deseaba que la policía los arrestara a todos. En este punto, otro pensamiento le asaltó la mente.

Si mi hermano Dallas de verdad fue asesinado por ellos, en ese caso, los que acabaron con papá y con mi hermano mayor también tuvieron que ser…

Su auto se hundió en la bahía de Nueva York. No sabían si se trataba de un homicidio o un accidente.   Cuerpos maltratados.

Todo emanó desde su corazón, uniéndose al fin en una resolución. 

Los sueños y las oraciones ya no podrían traerlos de vuelta.

De tal forma que sólo podría confiar en su propia fuerza.

Ese era el pago que tenía que hacer por su hermano.

Si compartía estos pensamientos con Benjamín y Samanta, estarían comprometidos a detenerla, además le dirían «Nosotros nos encargaremos». ¡No quería hacer eso! Este era su propio sacrificio. 

Si ella fuese asesinada por los Gandor, Benjamín y Samanta definitivamente estarían devastados, ¿cierto? Si en realidad eso pasara, entonces, pereciendo una muerte sin sentido ahí, era lo mismo que estarlos traicionando.   

En este punto, el corazón de Eve le dolió como si hubiera sido sesgado por un cuchillo; sin embargo, su determinación no era tan simple como para ser deshecha por eso. En otras palabras, lo mejor sería que no muriera.

Aun cuando Eve reconocía que no se trataba de una tarea sencilla, una crianza en un mundo amurallado suponía nunca haber imaginado la extensión de terror y crueldad de la que era capaz la Mafia.

El plan original era regresar a Nueva Jersey a principios del próximo mes. De tal forma que, sin importar cómo, tenía que ver a los Gandor antes de eso. Esa era su única y exclusiva meta, y nada más.

***

Unos cuantos “acompañantes” habían llegado al restaurante donde Gustavo y sus hombres se encontraban.

—¡Ah!, de tal manera que, este es el estado actual de la situación. Le suplicamos, señor Gustavo. El señor Bartolo es uno de nuestros clientes más preciados y respetados. Por favor, no le cause problemas.

Dejando estas palabras sarcásticas suspendidas en el aire, los visitantes abandonaron el restaurante. Gustavo rechinó los dientes, firmemente suprimiendo su rabia mientras los enviaban de regreso. 

—¡Jódanse! Arrogantes interventores.

Se trataban de los representantes de las Cinco Familias de Manhattan que le habían hecho la visita. Sus palabras resonaron interminablemente en la mente de Gustavo.

—¡Ah!, hemos venido hoy por una sola razón, y esa es, para darte una pequeña advertencia.

—Fuiste un tanto descuidado el día de ayer.

—No nos interesa lo que hagas con los Gandor o los Martillo. Sin embargo—

—Por favor, ten en cuenta que ese lugar actúa como la única ‘frontera’ entre nuestros territorios—

—Si existiese la más mínima perturbación en nuestros territorios, lo consideraremos como una ofensa en contra nuestra.

—No queremos iniciar una disputa contigo, no obstante, le expondremos nuestras quejas a tu jefe, el señor Bartolo. Si esto llegase a pasar ¿qué le sucedería a tu posición? ¿Creo que eres muy consciente de ello?

—Todos los incidentes serán tratados con el mismo peso, hasta los más insignificantes. Incluso si los Gandor entran en nuestro territorio, no permitiremos ninguna acción en el mismo.

—Únicamente hay tres áreas en las que puedes hacer lo que te plazca. El territorio de los Gandor, el de los Martillo y… y la agencia de periódicos D.D. Solo estos tres lugares. La jefatura de policía que se encuentra al fondo también está bien.

—La agencia de periódicos D.D. es neutral o al menos en teoría lo es.

—En un principio, no te recomendaríamos que tocarás estas tres zonas.

—Dejando a un lado al señor Bartolo y a nosotros, ¿cuál es su postura, señor Gustavo?

—Tiene alguna idea de ¿por qué nunca hemos puesto un pie en estas tres áreas?

—Ciertamente, si quisiéramos, somos capaces de neutralizarlos en cualquier momento.

—Simplemente no pretendemos alterar el status quo existente. ¡Ah!, la agencia de periódicos D.D. es una excepción.

—Ahora que lo mencionas, se podría decir que ese lugar funciona como un establecimiento de libre acceso para nosotros, la Mafia.

—Ni siquiera sabemos cuándo comenzaron a trabajar como una tienda de información.

—Pero, con seguridad, fue más o menos antes de que llegáramos.

—Nuestros jefes, al igual que el señor Bartolo, frecuentemente utilizan ese lugar para asistirse de información confiable.

—No obstante, usted no está capacitado para ello. Es mejor si no molesta al Informante, después de todo.

—De cualquier caso, lo más importante es que no le traiga ningún problema a nuestra frontera.

—Asimismo, su “nueva droga” en definitiva no tiene que aparecer en nuestro territorio; por lo que, por favor, controle bien a sus hombres.

—Ya hemos hablado con el señor Begg acerca del reciente narcótico y no tiene nada que ver con usted.

—Háganos el grandísimo favor de no lanzar más de las cantidades acordadas de droga al mercado.

—En realidad no esperamos mucho de usted, ¡así que ande con cuidado!

—Solamente deseamos mantener relaciones amistosas con el señor Bartolo. No con usted, por favor, entienda bien esto.

—Lo mejor sería que reconsiderará la idea de “controlar” este pedazo de tierra por cuenta propia.

—En otras palabras, lo que pretendemos expresarle es «Piense en las consecuencias antes de actuar».

—Hijos de puta… ¿Vinieron hasta aquí sólo para insultarme?

A pesar de que estaba lo suficientemente enojado para desear romperles los huesos, sus oponentes sencillamente eran demasiados poderosos. Además, reconocía que ellos respetaban de todo corazón a su jefe, el señor Bartolo. No obstante, ¿por qué querrían insultar a un subordinado como él? ¿Acaso no lo aceptaban como un miembro de la Familia Runorata?

Si los obligaba por las fuerzas, temía que se desarrollara una lucha personal, degenerándose en un altercado. Sin embargo, necesitaba que supieran que, al menos él, estaba trabajando en beneficio de Bartolo, de lo contrario el resultado final sería el mismo.

—Será mejor que tengan cuidado… una vez que acabemos con la Familia Gandor, ¡los siguientes sin duda alguna van a ser ustedes!

 Suprimiendo la intensa furia que ardía en su corazón, el rencor de Gustavo hacia la Familia Gandor únicamente se intensifico.

—Los traseros de esos hijos de puta de Gandor pagarán por toda la humillación que he recibido hoy.

Enfocó su mente en asuntos tan mezquinos, tomó el cenicero y lo arrojó contra la pared.

***

30 de diciembre de 1931. Por la noche. En el casino clandestino del territorio de los Martillo. 

Al ser el gerente del casino, Firo continúo escuchando la absurda charla de alguien que había perdido cada centavo que traía encima: Berga.

—Dime, Firo, no puedes hacer que las ruletas sean más fáciles de anotar puntos.

—¿Te atreves a decir esas cosas en el territorio de otra persona? 

Era bastante inusual que los jefes de distintos territorios llegaran a tener esta clase de conversación.

Los tres hermanos de la Familia Gandor y Firo habían crecido en el mismo departamento. Pese a eso, si se trataba de un conflicto de intereses entre las organizaciones, no permitían que sus sentimientos personales interfirieran con sus decisiones. 

—Berga, ¿en qué tiempos crees que estamos? ¿Aun así tienes las agallas para venir a lugares como este? Escuché que ya han llegado al punto con la Familia Runorata en donde solo una chispa es suficiente para que estalle el conflicto.

¿Las noticias ya se habían esparcido a los Martillos? Esto fue algo que apenas sucedió ayer.

—Verás, si nos ocultamos en nuestro propio territorio hay muchas probabilidades de que seamos atacados; pero, si estamos en el de los Martillo, entonces los hombres de Runorata en definitiva no se acercarán.

—Vete a casa. No nos arrastres contigo.

Conforme Firo hablaba de forma realista, guio al tramposo que había localizado a la parte de atrás. Su conversación con Berga continúo únicamente cuando volvió a estar libre.

A la repentina mención del nombre, la expresión de Firo cambió inmediatamente.

—Claire, ¿ese Claire?

—¿Acaso hay otro Claire que ese Claire?

—Ya veo… luces muy feliz, ¡uh! ¿Realmente viene ese tipo? ¡Entonces es un hecho que la Familia Runorata perderá! —asintió sin parar Firo, prediciendo de antemano la catástrofe que la existencia de Claire traería a la Familia Runorata.

—Espera, no está escrito en piedra.

—Ellos definitivamente lo estarán. Ese genio asesino va a regresar. Actualmente, no existe ni una sola persona en la calle que no conozca el nombre de Vino. Si todavía pierdes con un chico como él, entonces sencillamente eres demasiado estúpido.

Por detrás de los dos hombres que se encontraban conversando animadamente, una persona se acercó con lentitud. Sacó una pequeña y larga aguja de su corbata, atravesó el corazón de Berga y retrocedió sin ninguna advertencia de cualquier tipo. No obstante.

—Como sea—

De pronto, una mano se extendió por un lado, sujetando con fuerza el brazo del hombre. La otra mano tomó su codo mientras que la primera se apoderaba de su hombro. En un abrir y cerrar de ojos, su cuerpo había dado una vuelta de ciento ochenta grados y cayó al suelo, con su cara apuntando al techo.

El hombre gimió cuando un pie lo pisoteó sin piedad en el pecho. El impacto de inmediato se trasladó a sus ojos, sin ni siquiera darle tiempo de gritar. 

—No soporto a los retrasados que intentan asesinar en mi zona ¡Llévatelo de regreso!

—¡A-ah!, sí. Entonces, ¡con tu permiso!

Al escuchar las palabras de Firo, Berga bajó la cabeza con un aire amenazador, levantó al hombre y salió del casino.

—Sinceramente, esa sonrisa de Tick aparecerá otra vez.

Cuando vio el rostro sonriente e inocente de Tick en su mente, Berga no pudo evitar sentir lástima por este tipo.

Con todo y eso, optar por “indulgencia” nunca había sido una opción desde el principio. 

***

—¿Todavía no encuentran a ese bastardo de Roy? —Los ojos de Gustavo se encendieron por un momento y de inmediato se encogieron con descontento—. Entonces, ¿por qué no lo atraparon?

Cuestionado por su superior, el subordinado balbuceó:

—Um, actualmente se encuentra en la Milla de los Millonarios, el cual no es territorio de los Gandor.

—¡Idiotas inservibles! ¿No me digan que se asustaron por esa clase de amenazas?

—P-pero, señor Gustavo, es realmente malo, fuimos sorprendidos mientras buscábamos a Roy… Desde luego, no llamábamos la atención. Entonces, cinco hombres de traje negro aparecieron y nos dijeron «Ésta no es su área de juegos, ¿quieren ayudarnos? ¡Les pagaremos!».

—¿Así qué salieron huyendo como si nada hubiera pasado?

—No, um, dejamos a una persona para que continuara vigilándolo. Parece que Roy no está relacionado con la gente de ese territorio. No obstante, esos sujetos son un verdadero dolor de cabeza; registraron todas nuestras facciones e incluso nos observaron, ¡desde lejos! Que molesto, aquellos tipos son unos completos idiotas, ¡Ugh! ¡Oooh…!

El pobre hombre ni siquiera había terminado de hablar cuando ya se encontraba volando hacia él un gran cenicero de piedra.

—¿Y qué si ellos hacen eso? Cabrones de mierda, ¡únicamente estás diciendo que somos idiotas! —dijo Gustavo mientras continuaba golpeando y pateando al ya inconsciente hombre— Cabrones… hijos de puta.

Al observar a Gustavo hecho una furia, todos los subordinados rápidamente desviaron la vista. El único que no se percató de las miradas fue el mismo Gustavo enfurecido.

—¡Fuera! ¡Todos, fuera!

En cuanto los subordinados escucharon la orden, abandonaron en un santiamén la habitación; no obstante, se les había olvidado informar del detalle más importante. O quizá lo excluyeron deliberadamente. 

Roy fue hallado justo enfrente de la villa de la familia Genoard.

***

31 de diciembre de 1931. Por la tarde. Cerca de la estación Pennsylvania.

En un pequeño callejón no lejos de la estación, los tres hermanos de la Familia Gandor se encontraban discutiendo con un hombre joven.

—Bueno, vámonos. En primer lugar, ¿a quién debo matar? Anoche sólo pude hacer algo de calentamiento por lo que mi cuerpo se siente oxidado. Por una vez quisiera realizar un trabajo donde pueda ponerme serio —dijo con toda confianza Claire a la cabeza de la Familia.

Claire Stanfield. A pesar de que se crio bajo el mismo techo que el de los tres hermanos Gandor, no era un miembro actual de la Familia Gandor. Se trataba de un asesino a sueldo con el alias de Vino, un auténtico súper hombre con gran reputación entre la sociedad criminal. Inclusive los asesinos tendrían muchos problemas si no escondieran su nombre real y, aun así, él no creía que fuese un inconveniente que otras personas lo conocieran.

Si alguien tuviera que precisar un problema con él, sería su excéntrica personalidad. Exactamente lo opuesto de matar por placer y exhalar mentiras como si fueran aire, era la clase de personalidad que caminaba entre la línea de ser normal y anormal.

Por lo que, cuando se reunió nuevamente con los tres hermanos Gandor el día de hoy, habló de muchas cosas extrañas. Al  principio creyeron que aún tenía ganas de ahondar más en el tema; no obstante, inmediatamente comenzó a caminar con ímpetu hacia los cuarteles de la Familia Gandor, como si estuviera apurado.

—Démonos prisa y terminemos con esto de una vez por todas. Luego, tengo que buscar a cierta persona. Alguien que podría casarse conmigo, saben. 

Al escuchar las palabras de Claire, los tres hermanos intercambiaron una mirada. 

—Granuja, ¿volviste a decir algo como «Cásate conmigo» a una completa extraña?

 —Algo por el estilo.

—Algo por el qué, ¡idiota! ¿Cuántas veces crees que has sido rechazado? 

En respuesta a la interrogante del consternado Berga, de inmediato Claire replicó sin ningún titubeo en absoluto.

—¡Heeeeey! Espera un momento, no estaba intentando ligarlas y tampoco estaba bromeando. No debería ser un problema ya que iba en serio. Y la razón por lo que me han rechazado todo el tiempo hasta ahora, es porque definitivamente había una mejor mujer esperando por mí en el futuro. Porque, bueno, este mundo—

—«Gira alrededor de mí», ¿no es así?

Luck cortó la conversación en este punto, como siempre lo hacía. Este era probablemente el concepto más fundamental de Claire. De acuerdo con él «Si muero, entonces este mundo es sólo un sueño, y sólo tengo que continuar imaginando este sueño en el mundo real. Así es como funciona». Por supuesto, Luck y los demás no entendían en lo más mínimo lo que esto significaba.

Estas frases eran la prueba suficiente de que era un hombre escapando de la realidad; sin embargo, posee el poder de convertir su sueño en realidad. Para conservar esta fuerza, trabajaba constantemente y nunca haraganeaba. Esta era la parte de él que le daba a la gente los mayores dolores de cabezas.

—De cualquier caso, señor Claire, lo que estoy tratando de decirle es que no debería confiar en una mujer que acepte proposiciones repentinas.

Inconscientemente, Luck pronunció el nombre de Claire. No obstante, Claire prosiguió a decir otra línea desconcertante:

—Claire está muerto. De todos modos, pronto no existirá en los registros oficiales.

Otra vez con la charla confusa. A esto, Luck contestó tranquilamente:

—Si oficialmente no existe, ¿cómo puede contraer matrimonio? 

Tras escuchar esto, de pronto Claire detuvo sus pasos y dio media vuelta.

 —¡Oh, mierda! ¿Qué hago? ¿Cómo puedo comprar una identidad?

—Realmente no entiendo su lógica, señor Claire. En fin, ¿cómo deberíamos llamarle? 

Claire reanudó el paso, como si no hubiera mencionado nada importante.

—Pues, Vino… o Rail Tracer está bien.

—¡Patético!

Luck contempló con una expresión algo aturdida a Claire y Berga mientras discutían y peleaban ruidosamente en la calle, luego trazó un profundo suspiro. 

Qué esplendido par de hermanos son estos dos.

Justo cuando pensaba eso, el diente de Berga salió volando. Al observar el diente regresar a su cuerpo para regenerarse, Luck estalló en sudor frío y pretendió no haber visto nada. 

***

—¡He’, anjiano, fíjate po’ donde andaj!

Observando a Samanta, quien estaba armando un gran alboroto, Benjamín intencionalmente tosió dos veces.

—Está bien no prestarle atención a una persona tan inculta. Cielos, señorita, marchémonos pronto.

—¿Eh? ¡Ah!, sí.

Las palabras del mayordomo despertaron a Eve de su ensueño. Puesto que estaba dándole vueltas a algo, sencillamente no se percató de las bromas de esos dos.

¡A-ah!, ¿cuándo seré capaz de conocer a los Gandor?

—Señorita no tiene de que preocuparse.

—¿?

Por un momento, Eve quedó perpleja por lo que dijo el mayordomo ¿Acaso sabía lo que estaba pensando? 

—Justo como lo pensé, la comida que Samanta y yo preparamos para usted  le está haciendo perder el apetito, ¿no es así? Ayer me puse en contacto con un organizador de banquetes que es amigo mío, le solicité que nos presentara a otro chef al igual que a un barman. Hoy mismo vendrán aquí en tren y creo que comenzarán a trabajar mañana.

—¡Ah, ah, hasta viajaron especialmente para acá! Y, un barman…

El viejo mayordomo ya sabía que Eve podría preguntar esto, por lo que respondió con una sonrisa pícara:

—Bajo la villa descubrí un almacén de vinos que estaba aquí mucho antes de la Prohibición, así que busqué a una persona para que manejara tal cantidad de vino. Meramente “poseer” vino no es un crimen. Además, ya que tenemos un bar y es rara la ocasión en que venimos a Nueva York, pensamos que al menos deberíamos dejar que la señorita experimentará este tipo de ambiente. Yo pagaré los salarios. Por favor, perdone el egoísmo de su humilde Benjamín.

—Señor Benjamín.

—De eja forma no tendrá que preocuparje po’ conjeguir la plata pa’ contratar al chej. Eda, Señorina, ¡ahora podremoj enfocarnoj en coja’ mucho má’ importantej! —dijo Samanta con una sonrisa mientras le daba unos golpecitos en la espalda a Benjamín. 

—¡En efecto! Coff, coff. Una persona más, significa mayor mano de obra. Los quehaceres domésticos se los podremos dejar a él y nos concentraremos en buscar información acerca del joven maestro Dallas.

Estos dos claramente no son personas con los que pueda comportarme desanimadamente.

En verdad se preocupaban mucho por ella. Sin ninguna razón, Eve se encontró luchando por retener sus lágrimas. 

—Gracias, señor Benjamín, señora Samanta, en serio, ¡muchísimas gracias!

Frente a sus dos benefactores juró que no haría  más decisiones drásticas. No obstante, aquella resolución no podía ser cambiada.

Cuando Eve y los demás terminaron de realizar sus compras, en el camino de regreso a la Milla de los Millonarios, había un alboroto delante de una tienda. 

—¡Eh, eh, hermano!, ¿de verdad comprará todas?

—¡Así es! ¡Ponga todas dentro del carro!

—¡Compraremos todas! ¡Es un monopolio!

Los que discutían con el vendedor eran un hombre vistiendo ropas andrajosas de un pistolero del viejo Oeste y una muchacha con un largo vestido rojo.

—No, no, por supuesto que estoy feliz de que compren todas, pero, exactamente ¿qué piensan hacer con todo esto?

—¡Derribarlos!

—¡Derribarlos, derribarlos!

Observando a la pareja distante hablar de cosas tan extrañas, Eve pareció haber recordado algo.

¡A-ah, eso es!

De repente, Eve recordó; ellos se parecían mucho a esos dos. Los que se aparecieron en su casa hacía un año, la pareja de ladrones que le trajeron felicidad.

Entonces, caminando entre la multitud, sus siluetas desaparecieron con rapidez. 

Aunque no estaba segura de que estos dos y aquellos ladrones fueran la misma persona, un pequeño rayo de esperanza se encendió en el corazón de Eve.

En estos momentos, tienen que estar llevando un poco de felicidad a otras personas.

Memorias del incidente del año pasado y sus recuerdos felices hasta la fecha, despertaron al mismo tiempo.

Los ojos de Eve se llenaron de lágrimas, volviéndose más segura de su propia elección.

***

—Ha, pasado, un tiempo ¿Te ha, ido, bien?

De pie sobre una vereda que conducía a la estación del tren, dos personas se encontraban conversando.

—Sí, Begg a ti tampoco te ha ido mal.

Se trataba de un viejo amigo de Begg que se reunía con él.

—¿Has, has visto a Maiza?

Encarando al semblante ensombrecido que le había hecho la pregunta, Begg asintió ligeramente con la cabeza. Comparado con Begg, que estaba completamente radiante, esa sombra parecía un poco triste. —Begg, de hecho…

—Me enteré. Los, bienes, al parecer, fueron, robados.

—Sí. Esos explosivos no pueden salir a la luz pública; no deben caer en manos de la policía.

—Por, supuesto.

—¿Me seguirá persiguiendo? La Familia Runorata…

Contemplando a la sombra que lucía algo inquieta, Begg dio una pequeña sonrisa y negó con la cabeza.

—Bart-tolo, no, se, involucró, para nada, en este, incidente. Pagaré, por, todo. No serás, castigado.

La sombra se sorprendió por tal respuesta.  

—¿Por qué?

—Escuché, acerca de, tu, situación, de la, tienda, de información. Quería, ayudar-te, pero, no podía, darte, directa-mente, el, dinero.

Al escuchar estas palabras, la expresión de la sombra se deformó un poco.

—Eres una buena persona; no has cambiada en absoluto. Gracias—

—Estas, siendo, demasiado, amable. Lo sé; pero, desde, que deje, de, ser un, alquimista, todo, lo que, tengo, hasta la fecha, es dinero, solamente. La, felicidad, que buscaba, aún, no la, he, encontrado. Todo, lo que, puedo, hacer, es, lograr que, sonrías, de esta, forma.

En el brillante rostro sonriente de la sombra, un vestigio de aflicción surgió en aquellos ojos.

—Eso es más que suficiente. ¡Gracias!

La sombra y Begg se abrazaron, y éste último usó su mano izquierda para acariciar el cabello de la sombra.

—Gracias, Begg. Por no devorarme.

Mirando a la sombra sonreír ligeramente mientras las lágrimas recorrían su rostro, Begg no pudo evitar llorar de igual forma.

—Sí, vuelves, a decir, eso, la próxima, vez, me, voy a, enojar.

***

—Oye, ¿Berga se ha vuelto más fuerte? No salió herido después de luchar contra mí — habló con asombro Claire. No quedaba rastro alguno de la gran pelea que acababan de tener. Berga era inmortal, así que poseía poderes regenerativos, mientras que Claire, por otro lado, sencillamente resultó ileso.

Keith y los otros tres regresaron a la oficina, no había nadie en su interior con excepción de Tick. Claro está, todos habían recibido la orden y se encontraban esperando en casa para futuras instrucciones.

Entonces, vayamos al meollo del asunto ¿A quién debemos matar? Si se trata de Bartolo, vamos a necesitar un poco de planificación. Si es Gustavo, ¡hacerlo hoy mismo está muy bien!

—Ya veo, siendo cuidadoso.

—Bartolo me ha contratado unas cuantas veces antes. Ese tipo, Gustavo, no sabe nada de mí.

—¿No se supone que los mercenarios mantienen la identidad de sus clientes en secreto?

—Jajaja, Luck no has cambiado, tan detallista como siempre. ¡Ah, qué más da! No le dirás a nadie, ¿cierto? 

Luck, como representante, le explicó el plan al entusiasmado Claire.

—Así que, Claire. Primeramente… no haga nada. ¡Ah!, antes de que le hable, por favor vaya a dar un paseo por la ciudad.

—¿Qué? 

Frente a Claire, que tenía una especie de mirada desorientada en la cara, Luck estrechó los ojos como si estuviera planeando algo.

—De primera instancia desplegará su “poder represivo”.

***

Al mismo tiempo, en un cuarto de hotel, Gustavo hervía de rabia.

—¡Tienes que estar bromeando, Begg! ¿¡Lo han robado y tú simplemente lo vas a dejar pasar por alto!? ¡Estaba esperando obtener tus bombas!

—Me, han, dado, el, proceso, de, produ-producción. En un, mes, puedo, fabricar, un, lote.

—¡Sería demasiado tarde! ¡Maldición! ¡Quiero volar en pedazos cada endemoniado bar, casino e hipódromo de los Gandor ahora mismo!

—¿Con qué así es?

—¡Déjate de tonterías! ¡A estas horas son inservibles! ¡En serio! Tu amigo es un patético perdedor, ¿eh? 

Atípicamente del usual Begg, levantó a Gustavo tras escuchar esas palabras.

—¿¡…!? ¿Q-qué?

—No, insultes, a mi, amigo.

Únicamente pronunció esta oración y guardó silencio. Momentáneamente intimidado por la conducta imponente de Begg, Gustavo apretó los puños inconscientemente y forzó una frase a través de su constreñida garganta.

—¡Ja! ¿Qué hay con eso? ¡Qué un hombre de negocios pierda los bienes que está comerciando; no lo convierte eso indudablemente en un mercader de mala calidad! 

Tras escuchar esto, Begg se quedó callado por un segundo, luego, estalló en risas.

—¡Ja, ja, ja! ¡De verdad, es justo, como tú, lo dices! ¡No, me, había, reído así, en un, tiempo!

—dijo esto Begg, se giró y abandonó la habitación.

—¡¿Qué le pasa a ese sujeto?!

Gustavo no comprendía el verdadero significado detrás de las acciones de Begg, probando solamente las palabras que acababa de enunciar.

¡Qué un hombre de negocios pierda los bienes que está comerciando; no lo convierte eso indudablemente en un mercader de mala calidad!

Drogas. Roy. Robo. Persona responsable. Yo.

—¿Eh? 

Cuando finalmente se percató del motivo por el que Begg reía, arrojó el tercer cenicero por la ventana.

—¡Así que se estaba riendo de mí!

***

Esa noche, el personal administrativo de la tienda de información sostuvo una junta de exposición de reportes.

—La información más relevante del día de hoy tiene que ser la del incidente en el Flying Pussyfoot que Rachel capturó. De igual forma todo apunta a que el congresista Beriam esconde algo. Lo he confirmado con un amigo de la compañía ferroviaria por teléfono,  pero la información que hemos recolectado aún no está completa. La cuestión recae sobre el “monstruo rojo” que Rachel vio a bordo del tren; me intriga en exceso. Puesto que el asesino Vino también se encontraba en el tren; si pudiéramos hablar con él, entonces seríamos capaces de controlar una buena parte de la información correspondiente a este incidente.

—Vino…… ¿Estamos hablando de Claire Stanfield? ¿No murió en la cabina del conductor?

La pregunta de Nicolás fue respondida con absoluta certeza por la voz detrás de la montaña de documentos.

Es solo una corazonada, pero, en fin. Probablemente sea alguien más. El rostro fue destruido y calcinado; este es el primer paso para la farsa. Da la impresión que fue hecho por ese chico descuidado. Viendo que Rachel, una polizona, ya había sido soltada, tenía que haber obtenido el boleto de cierta persona. Robar el boleto de un difunto no explica el por qué fue liberada de la responsabilidad tan fácilmente.

—En ese caso, las únicas personas con boletos de reserva serían los conductores.

La persona detrás de la pila de documentos estuvo de acuerdo con Elean.

—Así es, pero ambos conductores estaban muertos. Desde este punto de vista, es factible que ella se encontrara con Claire, y la amenazara con guardar silencio sobre este incidente. Ella es muy específica con este tipo de cosas.

Después de una pausa, añadió su opinión en relación a Claire.

—Y, no creo que haya sido asesinado tan fácilmente; no existe nadie quien pueda matarlo. Ya sea Ronny de la Familia Martillo o Chane de los Lémures. 

Enlistó otros cuantos nombres como ejemplos, entonces, finalmente llegó al alias de la persona que era de “mención obligada”.

—O… Félix Walken de los “asesinos a sueldo”. Si se tratara de él, hay una alta posibilidad de salir victorioso. ¡Ah!; sin embargo, escuché que ya se ha retirado del escenario de los asesinatos.

—¿Félix Walken? ¿Sigue en la ciudad?

Nicolás lució perplejo ante la repentina mención de este nombre.

—¡Ajá! Parece que a causa de su hija recién nacida desea abandonar su pasado… Hablando de eso, su trabajo más influyente en Manhattan, allá en los viejos tiempos, debió ser enfrentarse al subordinado de Lucky Luciano: el Murder Inc. de Albert Anastasia[15] ¿Cómo puede tal persona retirarse cuando quiera?

El director inmediatamente cambio de tema, al suceso relacionado con los Runorata.

—Así que eso es todo. De regreso a lo que estábamos discutiendo; Nicolás ¿cómo se encuentra el maletín negro?

Tras clasificar las actividades de todo el día, el director comenzó a revisar cualquier información que aún no le notificaran.

—No hay ningún problema. Únicamente dos hombres fueron a la habitación de Lia Lin-Shan. Imagino que es su hermano menor, quien acaba de llegar el día de hoy, Fang Lin-Shan.

—¿Ambos son chinos? ¡Qué nombres tan raros!

—Su padre era británico, así que tal vez esa sea la razón. No obstante, quizá debido a una falta de comunicación, ella y su hermano menor tuvieron una disputa.

—¿Qué hay del otro hombre?

—Todavía no lo hemos confirmado, pero debe tratarse del joven que está viajando con su hermano menor, se llama Jon Panel.

—Muy específico ¿fuiste capaz de averiguarlo tan rápido?

—¡Ah!, no, no, no. Ambos eran empleados a bordo del Flying Pussyfoot, de modo que solo fue una afortunada coincidencia.

El personal asintió con la cabeza, mostrando su consentimiento a la afirmación de Nicolás. Finalmente, el director dijo:

—En ese caso, Nicolás, envía personas a que los vigilen. Actualmente nuestra prioridad es capturar los “movimientos continuos”. ¿Todavía recuerdan el “vino de la inmortalidad” del año pasado? El caso donde todo se concentró por coincidencia en torno al vino. ¡Ah!, el desplazamiento del vino en esos momentos no era totalmente predecible. En comparación, en esta ocasión la actividad ha sido observada desde el mismísimo comienzo, por lo que no resulta difícil.

***

—¿Qué debería hacer?

Sentada en un cuarto del primer piso de un pequeño bloque de apartamentos en Little Italy, Lia Lin-Shan contemplaba el maletín de cuero negro, un tanto angustiada.

A pesar de que mi buena amiga Edith dejo que cuidara de esto en su nombre, no debería mantenerlo por siempre en una habitación que no tiene pestillo. Pero, tampoco puedo mandarlo a la estación de policía; tengo que buscar un lugar mucho más seguro para guardarlo. 

Aunque Edith dijo «Dáselo a una persona de confianza», sigo sin estar segura a quien pasárselo. Si bien lo mejor sería cedérselo a Ronny y Maiza, Edith aclaró «Debes mantenerlo en secreto de las personas de la organización», así que eso funcionaría aún menos. 

No obstante es preferible confiárselo a Ennis. En cuanto se le ocurrió esa idea, Lia recogió el maletín de cuero y, al mismo tiempo, tocaron a la puerta. 

Por un momento, estuvo asustada, pero la voz que vino a continuación iluminó su corazón.

—Soy yo, hermana… ha pasado un tiempo.

Era la voz de su hermano menor, quien debería estar viviendo muy, muy lejos.

—¡Ah!, lamento las molestias…

Su hermano menor y el joven que viajaba junto a él tenían intenciones de pasar la noche aquí.

Comentó que de repente perdió su trabajo en el vagón comedor de un tren, y que a partir de mañana se alojaría con una familia adinerada en la Milla de los Millonarios  por cuestiones de trabajo.

—¿E-eh? ¿Vas a vivir en su casa?

—Sí. Podemos llevar todo el equipaje ahí, hasta tienen cajas fuertes, por lo que traje todos los objetos de valor sin ninguna preocupación.

Al escuchar estas palabras, los problemas de Lia finalmente llegaron a su fin.

Gracias a que alguien, en quien ella confiaba y tenía un lugar seguro, apareció; solo así.

***

1932, Año Nuevo.

 —¿Qué hago?… Roy, bastardo, exactamente, ¿a dónde fuiste?

Los últimos días, Edith había estado buscando sin parar a Roy.

Desde lejos, daba la impresión de que la habitación de Roy estaba completamente rodeada por los lacayos de la Mafia. Roy, tampoco parecía ser lo suficientemente estúpido como para regresar allí. Lo cual, a la vez, significaba que no había sido capturado.

Aferrándose a su única esperanza, Edith tocó la entrada del legendario Informante. Detrás de la puerta con la placa que decía «Daily Days», unos cuantos empleados de la editorial se encontraban apurados, como si el Año Nuevo no tuviera nada que ver con ellos.

—Ha recorrido una gran distancia. Bienvenida a El Informante.

Aquel que le dio la bienvenida fue un «hombre con un rostro radiante que ahuyentaba a las personas». Aunque se arrepintió en cuanto abrió la puerta, ya era demasiado tarde para regresar.

—¿Está aquí para suscribirse? ¿O para buscar “información”?

Confrontada con el hombre de apariencia sincera; Edith, nerviosa, dijo sin pensar la palabra «información».

—En tal caso, por favor, sígame. Mi nombre es Henry. De ahora en adelante, vamos a llevarnos bien.

La sonrisa sobre el rostro del hombre de la recepción se volvió incluso más repugnante.

Condujo a Edith hasta la sala de espera. 

***

Al mismo tiempo, dentro de la suite del director, Nicolás se encontraba conversando con el director.

—Nuestro colega, Henry, ¡debe estar ocultando algo!

—Lo sé. Nunca ha sido un buen mentiroso.

—No tiene problemas cuando se trata de recolectar y proveer información, es sólo que, en ocasiones es demasiado entusiasta; por lo que suele ser molesto.

—Todavía no comprende por completo los “riesgos” de la información. Una vez que experimente ese peligro, creo que ese rasgo suyo será reprimido.

La voz que provenía desde las profundidades de los documentos se encontraba mezclada con una corriente oculta de complicados sentimientos. 

—Si es posible, espero que ninguno de mis empleados sufra alguna vez tal experiencia.

Después de todo, la “información” nació con este único propósito.

***

Fue gracias a mi amor por la manipulación de la información que elegí esta línea de comercio. Mi impresión de las tiendas de información en el pasado no eran más que la de un intercambio sigiloso de la información en los callejones o bares.  No obstante, jamás imagine que una tienda de información tan “audaz” siguiera existiendo en este mundo.

Mediante la manipulación de la información, también se pueden controlar otras cosas que estén conectadas a ella. A veces es dinero, personas, vidas, la misma ciudad; incluso es posible manipular al país y al mundo.

¡Es tan placentero, tener el dominio de todos estos “destinos” en mi mano! Las más recientes drogas de moda no son nada comparadas a esto. Solo tienes que mantener el juicio sobre ti mismo todo el tiempo para ser capaz de simular la experiencia de convertirte en el “Dios” del mundo.

Sucede lo mismo con esta compañía. La única persona que posee información con respecto a los Runorata y a los Gandor, al igual que el hecho de que Roy actualmente está buscando a Eve, soy solo yo. Este evento en realidad surgió de un círculo de relaciones estrechas. Solamente yo gozo de esta información. Se podría decir que dentro del “mundo” que se ha visto implicado en este acontecimiento, me encuentro en una posición mucho más ventajosa que los demás.

Independientemente de esto, ese sujeto llamado Roy ya está bajo el control de mi información, así que, con mayor razón, no puedo detenerme. Hasta ahora, gracias a Nicolás, Elean y el director, mis planes nunca habían podido ponerse en marcha; pero, en esta ocasión definitivamente debo esforzarme. 

Que tonto bueno para nada ¿Cómo podría una chica como ella saber acerca de la fábrica de drogas? ¿Cómo podría convertirse en una testigo? En otras palabras, incluso si la contactara y tuviera éxito en engañarla para que amenazara a la Familia Runorata, a final de cuentas, ellos eliminarían esta información. Y si lograra escapar, terminaría siendo sospechoso por secuestro. Además, no existía ninguna prueba que vinculara a esta agencia de periódicos, ni mucho menos que yo hubiera realizado algún trato, ya que «sólo era yo, hablando conmigo mismo».

Por supuesto, si ese chico tuviera el dinero, procedería con negocios legítimos, y en ese momento lo controlaría jugando el rol de comerciante. Después de todo, ese sujeto acabaría destruido por las drogas y se volvería la escoria de la sociedad, pasara lo que pasara. 

Sinceramente, es un tipo que detesto con pasión. Así que, meramente quise ensañarle una pequeña lección.

No hay ningún problema en absoluto. No, ninguno, ninguno.

Y ahora, llegando a nuestro portal como cliente, se encontraba esta mujer.

¿Acaso es la novia de Roy, Edith? En estos momentos, la situación se está volviendo más interesante. Realmente, deseo ver como el destino de ese sujeto resultará.

Manipular los destinos de un par de enamorados al mismo tiempo. Este es un placer sin precedentes.

—Ciertamente conozco el paradero del señor Roy.

—¿En serio?

—De hecho, tuve la oportunidad de hablar con él, en persona, hace unos días… 

Conforme le describía la entera conversación que sostuve con Roy, su rostro palideció más y más. Sencillamente era tan placentero observarla. 

—Espera un minuto… Entonces, ¿qué está haciendo Roy?

—Supongo que le está haciendo algo a la señorita Eve, ¿más o menos ahorita? Intenté detenerlo, créame, que lo intenté.

—Si no lo detenemos…

Contemplando como Edith arrastraba los pies, Henry masculló:

—¿Podría preguntarle a dónde se dirige? No conoce la dirección de la residencia de la señorita Eve, ¿cierto?

Al escuchar sus palabras, Edith le dio a Henry una mirada feroz.

—Por favor, dígame. ¡Le pagaré! ¡No importa el precio!

Mientras hablaba, lanzó su bolso a la mesa, aun así, Henry negó con la cabeza.

—¿Deseas detenerlo? Actualmente, este es el único camino disponible para él. Incluso si las probabilidades fueran más bajas—

—No lo creo. Debido a que Roy no tenía dinero, solo pudo escoger este camino, ¿no acabas de decirlo? En otras palabras, si se realiza el pago respectivo, nos proveerás de información formal, ¿no es así?

—¡Siempre he admirado a las personas con carácter! —Henry lucía un poco disgustado, cuando le arrojó el bolso devuelta a Edith— ¿Honestamente crees que la información para escapar de la Familia Runorata sea algo que personas como tú y Roy pueden obtener tan fácilmente? Hágame el favor y no se engañe a sí misma.

Henry se levantó despacio de su silla, acercando más su rostro al de Edith. Su tono y su mirada cambiaron en un instante, volviéndose como la de un dios o un demonio que gobernara este mundo.

—La información es poder. Si deseas obtenerla, ¿no es natural pagar un precio? De modo que las personas débiles deberían morir. Eso también es natural. Poder, ese es el precio; ¿cómo puede la gente sin dinero obtener con tanta facilidad algo tan bueno como la información? —Entonces, regresó de modo abrupto a su tono original, recostándose pesadamente en la silla— Así que ahí lo tienes. ¿Está todo claro ahora?

Edith observó a Henry y dijo con decisión:

—En ese caso, permítame preguntarle. ¿Cuál sería un ejemplo de información que usaríamos para “intercambiar datos”?

Henry se encogió de hombros engreídamente y, tras unos momentos de consideración; recordó la reunión de anoche y dijo con una sonrisa:

—El incidente que sucedió en el Flying Pussyfoot, ¿qué sabe de él?

—Es decir, a fin de entender las partes importantes del evento, necesitamos la información que el asesino Vino posee; su testimonio, si así lo prefiere —En este punto, Henry trazó un gran suspiro—. ¡Ah!, te lo mencioné antes, te diré a cambio del asesino llamado Vino: la dirección de la residencia de la señorita Eve y también sobre la forma de escapar de la Familia Runorata.

—¿De verdad? Entonces, ¡es un trato!

Observando a Edith a punto de salir sin demora alguna, Henry inesperadamente le hizo otra pregunta.

—Por qué, ¿por qué vas a tal extremo?

—Porque lo prometimos. Ese hombre se tardó mucho en mantener su promesa. Pero, a mí ya no me queda más tiempo. Ya que si no me apresuro, morirá. Eso es todo.

—¿Hablas en serio?

—Así es como funcionan las promesas, ¿verdad? No puedes arrepentirte sin importar qué. 

Ni siquiera miró hacia atrás, abrió la puerta con unos ojos decididos en su rostro.

—Lo escuché todo. ¡Estúpido! —Exclamó de repente una voz desde la parte de atrás, sorprendido Henry saltó— ¿No tienes vergüenza? ¡Será mejor que estés preparado a que te rebajen el sueldo!

—Nic-Nicolás —Henry se dio la vuelta, solo para ver al editor de la edición en inglés con el ceño fruncido, que en algún punto se quedó de pie en la puerta al fondo de la sala de espera—. Espera, espera, por favor. Sobre Roy; fue porque no tenía dinero, simplemente le di un plan alternativo—

—¿Oh? Entonces, ¿por qué no reportaste eso?

—Sentí que no estaba dentro de nuestro campo de trabajo.

—Pues, en ese caso, ¡eres tú quién no trabaja seriamente!

Nicolás sujetó a Henry por el cuello y por un momento sintió que le daría un puñetazo. Sin embargo, el golpe nunca llegó y la mano que sostenía su cuello, inesperadamente lo soltó.

—Pero, dado que estabas luchando por la justicia a final de cuentas, te perdonaré. No obstante, lo que has hecho es por completo de mal gusto. El director fue demasiado indulgente contigo; ahora los dos incidentes se contrarrestarán entre sí.

—¿¿¿…???

Contemplando a Henry, Nicolás nuevamente frunció el ceño.

—¿Eh? ¿Acaso no sabes de lo que estoy hablando?……Ya veo —Nicolás miró a Henry con lástima, dando media vuelta para regresar a su asiento—. ¡Qué pena! ¡Ah!, por lo menos ahora entiendo cuáles son los “riesgos” de los que el Director hablaba. Sólo aquellos que hayan experimentado situaciones de vida o muerte podrán madurar formidablemente. Necesitas tener cuidado para que realmente no te maten.

Henry, ahora solo, sencillamente no comprendía las intenciones de Nicolás y una gran sensación de ansiedad cayó sobre él.

Exactamente, ¿qué fue eso? ¡Caray, la ineptitud de las personas que no pueden obtener información!

***

Con una determinación sólida que viene con la preparación de enfrentar a la muerte, Edith llegó a los cuarteles de la Familia Gandor. Conforme descendía por las escaleras que llevaban al sótano, reconsideró otra vez su idea. 

De aquellos que conozco, las únicas personas que podrían saber algo de asesinos son precisamente los tres hermanos Gandor. O quizá esto no sea factible del todo; no obstante, ahora sólo puedo probar mi suerte.

Sin embargo, si pretendo preguntarles sobre eso, entonces no tendré otra opción más que contarles la verdad sobre todo. En ese caso, hay una posibilidad de que sea asesinada en seguida, o, después de ayudar a Roy, me ejecuten junto a él. Pero, siempre y cuando exista esa delgada probabilidad, no me puedo dar por vencida.

También puedo optar por escapar con Roy de esta ciudad, mas echará de menos a su familia y amigos que está dejando atrás. Accederá si lo hago entrar en razón por las fuerzas; pero, definitivamente lo lamentará por el resto de su vida.

Decidiendo convertirse en el escudo contra las armas y las balas, Edith, completamente consciente de que podría morir, bajó las escaleras paso a paso.

—¡Ah!… Bienvenida, Edith.

Solo vio a Tick sentado a un lado de la mesa céntrica, matando el tiempo libre. ¿Quién era el hombre sentado frente a él? Entonces, cuando miro más de cerca, había algunos objetos dispuestos delante de Tick y del hombre. Se trataba de los numerosos pares de tijeras nuevas que resplandecían y brillaban con gran intensidad.

—Nada mal, ¿no es así? Compre muchas. ¡Están tan afiladas! —dijo Tick con una sonrisa infantil.

El hombre frente a él extendió el brazo hacia la mesa y recogió un par de tijeras.

Kann, kann, shukoo, kann, kan, kan, shuko, kan, shukokan, shukokan, shukakaka, kakakakakakaka, kakakakakakakakakakakakaka…

La punta de las tijeras danzó a un ritmo rápido; de atrás a adelante, de adelante a atrás; perforando el espacio entre sus dedos y la mesa una y otra vez. Bailaron de modo rítmico y potente. La velocidad se incrementó hasta que, al final, las tijeras iban tan rápidas que sólo las imágenes residuales se podían observar.

Por más increíble que parezca, uno descubría, con un análisis más cercano, que en cada ocasión que el hombre lanzaba las tijeras hacia abajo, la hojas se abrían y cerraban. 

—¡Guau! Asombroso, asombroso; ¡yo también quiero intentarlo!

—Es mejor que no lo hagas. Si resultas herido, será muy doloroso. Realmente, muy doloroso.

—Después de todo, pues, mejor no. Es verdad, la próxima vez que esté interrogando a alguien, ¡lo probaré con ellos!

Escuchando la conversación de estos dos, un escalofrío recorrió la columna de Edith.

Desde esta perspectiva, hay cosas más tenebrosas que la “muerte”……

Vaciló solo por un momento, pero era demasiado tarde.

—Señor Keith. Señor Berga. Señor Luck. ¡Edith está aquí!

Al oír el llamado de Tick, las siluetas de los tres hermanos aparecieron en la puerta.

—¡Vaya!, Edith. ¿Qué sucede? ¡A-ah!, el bar debe suspender el negocio por el momento, pero los salarios se expedirán como de costumbre—

—No, no, señor Gandor. Nada de eso —No había vuelta atrás. Para salvar a Roy; sus pies ya la estaban acercando al infierno, un paso a la vez—. Yo, yo lo he traicionado, señor Gandor.

Tras escuchar la confesión de Edith, una expresión inquieta apareció momentáneamente sobre los rostros de los tres hombres; luego de un vistazo a sus hermanos mayores, Luck abrió la boca para hablar.

—Comprendemos lo que ha dicho, Edith. Sinceramente, es una verdadera lástima que no haya cumplido con su palabra. Sin embargo, incluso si lo lamentamos, no planeamos encontrar el paradero actual del señor Roy.

El semblante de Edith se iluminó ante la respuesta.

—¿¡De verdad!?

—¡Ah!, pero el señor Roy no es uno de nosotros. Hablando con franqueza, la política de la organización respecto a las personas que no hemos visto antes es de no aprovecharnos de ellas.  A pesar de que no permitimos drogas en nuestra zona, en realidad no podemos controlar lo que sucede a nuestras espaldas —En este punto, la sonrisa de Luck desapareció de su rostro—. No obstante, Edith, ¡el problema es usted! Claramente sabía que prohibimos las drogas y aun así escondió la verdad. Si bien sólo es una mesera en nuestro bar, como “una de nosotros”, esto es un acto de traición.

¡A-ah!, por supuesto ese era el caso. Ya estaba preparada para eso, así que, aun si fuera asesinada, ¡esperaba que Roy pudiera estar bien! 

En relación a cómo procederemos con usted. Honestamente, esto jamás había pasado. ¿Qué deberíamos hacer?… ¿Qué hacemos? ¿Hermanos? —preguntó Luck a sus hermanos que se encontraban parados detrás de él.

—Esto, que, ¿qué hacemos? —dijo Berga conforme miraba a Keith, mientras que éste último también parecía estar en un dilema, bajando la cabeza para jugar con las cartas de póker en su mano.

 Los tres permanecieron de pie a cierta distancia, discutiendo en voz baja que hacer con ella.

—¿Qué hacemos? —preguntó Luck.

—No me preguntes. ¿Qué es lo que sucede normalmente? 

—En Sicilia, los traidores son ejecutados… Sin embargo, este no es el caso.

—Matar a una persona por algo como esto es realmente imbécil. ¿Qué tal si alguien le dice que es inocente?

—Pero no podemos pedirle a alguien que la juzgue. No creo que seamos capaces de matar a una  mujer por algo como esto, tampoco debemos pasarlo por alto, así que necesitamos emprender alguna clase de castigo apropiado.

—¿Quitarle el salario de un mes?

—¡No somos una empresa!

—Entonces, ¿qué deberíamos hacer? Si se tratara de un hombre, ¡le daría una paliza hasta que todos sus dientes se le cayeran y luego dejaría las cosas así! 

—¡No podemos hacer eso! ¡Alzar la mano contra una mujer es de lo peor!

—¡Ya lo sé! Pues, ¡sólo di qué es inocente!

—Pero no tenemos ningún motivo por el que… ¡A-ah!, eximirla no está bien, usar la violencia tampoco es buena idea…

—Y si le damos una oportunidad, ¿qué tal?

—¿Oportunidad?

—¿Acaso no le concedimos aquella vez a ese traidor, Jogi, un noventa por ciento de probabilidad? Termino muriendo.  

—Sin embargo, esa vez utilizamos la ruleta rusa.

—… …

—¡Eso es! ¡Empleemos las cartas de póker de nuestro hermano mayor! Si obtiene un comodín de color, entonces es culpable.

—¡Sí, sí! ¡Sacaremos el comodín de color desde el principio!

—… …

Al escuchar esto, una expresión de angustia nuevamente cruzó sobre el rostro de Luck, le dio un vistazo a las cartas de póker en la mano de Keith.

—¿Qué? ¿¡Todos son comodines de color!?

—Siempre he querido preguntar; ¿dónde compras este tipo de barajas?

—No compró cincuenta y dos paquetes de cartas y después sacó los comodines de color uno por uno, ¿verdad?…… ¿Hermano mayor? —… …

—Pues, entonces hagamos esto; si obtiene el comodín de color, ¡es inocente!

—¿¡Qué diantres estamos haciendo!?

Precisamente, ¿qué tipo de planes terroríficos estaban discutiendo? ¿Cómo pensaban matarme con exactitud? Contemplando a los tres hombres escondidos en una esquina de la habitación, la espalda de Edith estalló en sudor frío.

Viendo que el trío había estado susurrando entre ellos por años, Tick y el otro hombre finalmente actuaron. El chico misterioso inesperadamente dejo de jugar con los cincos pares de tijeras en sus manos y se dio la vuelta para decir algo en voz baja a Tick. Entretanto Tick cerraba las nuevas tijeras, llamó a los tres hermanos:

—¡Oigan!… ¿Edith hizo algo malo?

Tras escuchar la voz de Tick, Luck lo vio con una expresión perpleja.

—En realidad no podemos decir que hizo algo malo; no quebrantó la ley. Simplemente realizo algo que es malo para nosotros.

—¡El cabello de Edith en verdad es largo!

—¿E-eh? Sí, lo es… ¡! 

De inmediato, Luck entendió. Los anormalmente ojos inocentes de Tick estaban sonriendo ligeramente.

—¿Puedo cortarlo?

—Ya había pensado esto antes —En medio del tijereteo, el hombre que jugaba con las tijeras murmuró para sí—. El problema se resolvió, pero, chicos, ustedes simplemente no son jefes de la Mafia.

El cabello es la vida de una mujer. Esto era verdad sin importar la época; aunque recortarlo un poco se trataba de un asunto completamente diferente. Cuando Edith comprendió este simple concepto, de inmediato perdió toda la fuerza en su cuerpo.

—Permítame aclararle, en primer lugar: utilizar su cabello para perdonarla fue el último recurso.

Aun cuando la sugerencia inicial fue afeitarla por completo, «manipular las tijeras es muy complicado», por lo que al final solo la mitad de su cabello fue cortado.

Tick maniobró las tijeras con movimientos experimentados, su peinado lucía incluso mucho mejor que antes.

—Listoooo~

Acompañado por el sonido de una risa débil, Tick frenó el sonido de tijereteo. Y con él, esta comedia sin audiencia llegaba a su fin.

—En ese caso, volvamos a lo que discutíamos hace poco. ¿Qué tipo de información quería de ti ese hombre de la tienda de información? ¿Es información que no puedes obtener sin acudir a personas como nosotros?

Ya está. Ella meramente había pasado la primera prueba. Si los tres hermanos no sabían nada sobre Vino, entonces, su determinación actual de nada serviría.

Rezando con todas sus fuerzas, lentamente pronunció el nombre:

—Um, de hecho, ¡quería averiguar dónde está al asesino Vino!

Las últimas palabras acababan de abandonar su boca, cuando el hombre desafiando veinte pares de tijeras inclinó su cabeza hacia atrás.

—¿Me llamaban?

***

Justo cuando la noche estaba cayendo, dos figuras aparecieron ante la puerta de la villa de la familia Genoard. Tras presionar el timbre un par de veces, la majestuosa puerta del frente se abrió y un viejo mayordomo surgió delante de sus ojos.

—¡Dios mío! Muy buenas noches, amables caballeros. ¿Puedo preguntarles a quién buscan?

A la perpleja interrogante de Benjamín, los jóvenes de apariencia china e irlandesa sonrieron conforme respondían:

—¿Eh, aquí es el hogar del señor Genoard? Venimos por la recomendación del Chef Gregwall.

—Estamos aquí para cocinar.

—¡O-oh, son ustedes! Pasen, pasen, por favor, entren.

Bajo la dirección del viejo mayordomo, ingresaron a la mansión espléndidamente decorada.

—¡Usted debe ser el mayordomo!

—Así es, el típico mayordomo. Aunque no me he dejado crecer la barba, lo siento.

El chef de aspecto chino era Fang Lin-Shan y el barman que parecía irlandés era Jon Panel.

Hasta el día de ayer, habían estado trabajando a bordo del Flying Pussyfoot, no obstante, gracias a una especie de altercado, el carro comedor y el tren sufrieron daños. Por lo que, con la recomendación del jefe de cocina, Gregwall, vinieron a trabajar temporalmente aquí. Para empezar, sería un contrato a prueba por un mes y si resultaran ser adecuados, los llevarían de regreso a la casa en Nueva Jersey como chefs permanentes. 

Por esta razón, ambos estaban muy ilusionados con este empleo. Las impresiones que hicieran y si estuvieran o no lo suficientemente cualificados para quedarse, se encontraba directamente relacionado en su habilidad para surgir con deliciosos platillos de calidad con los ingredientes existentes.

Mientras pensaban en las varias situaciones posibles, siguieron al viejo mayordomo hasta llegar finalmente a una imponente puerta grande de una habitación del segundo piso.

—¡Señorita, señorita! Los nuevos chefs han venido, podría la señorita reunirse con ellos, por favor —No hubo respuesta—. ¿Señorita?

El viejo mayordomo no sabía si debía de abrir simplemente la puerta: si su señora se encontraba durmiendo, entonces abrir la puerta sin su permiso era una conducta completamente prohibida. Justo cuando estaba preocupándose sobre qué hacer, Samanta, que estaba de pie a un lado de él, abrió la puerta sin preguntar dos veces.

—Señorina, loj chefs ejtan aquí.

Samanta no esperó y entró sin más en la habitación, sin embargo, Eve no se veía por ningún lado. El mayordomo, al darse cuenta de ello, ignoró el hecho de que era la habitación de su señora e ingreso de igual forma.

—¿¡Se-señorita!? —exclamó el viejo mayordomo, pero no hubo respuesta alguna en la habitación. 

La ventana en su interior estaba completamente abierta y las cortinas se encontraban ondeando con el viento. Samanta y los otros entraron rápidamente, únicamente para ver una escalera alta que se extendía desde el segundo piso hasta el primero.

—¿Qué es esto? —Fang siguiéndolos al interior de la habitación justo detrás de ellos, sujetaba una carta en las manos.

—¡Rápido, apresúrate y déjame ver eso! —El viejo mayordomo torpemente recibió la carta, sus ojos hojearon la carta.

Dentro contenía una disculpa por irse de la casa de manera voluntaria y un agradecimiento a Benjamín y a los demás por amablemente cuidar de ella todo este tiempo. Luego, cuando leyó: «Si no regreso en tres días…», el corazón del mayordomo saltó hasta su garganta.

—Señorita… ¿no puede ser?

—¡A-ah!, señorita… ¿por qué hizo algo tan insensato?

Observando al viejo mayordomo sentado sobre el sofá, inmóvil como una piedra, Samanta habló:

—No she preocupe, la Señorina va a ta’ bien, muy bien.

—¡Cómo quieres que no me preocupe! ¡Samanta! ¿Cómo puedes estar tan calmada? —El viejo mayordomo alzó la vista y sus palabras de ira se detuvieron abruptamente. Samanta se había puesto los zapatos desgatados, como si se prepara para salir—. ¿A dónde vas?

Fang y Jon, a su lado, también tenían su mirada puesta hacia fuera.  

—Incluso si pasamos por alto el incidente del tren, ¡este año ha sido realmente una conmoción! 

—No se puede evitar, ¡ah! Cocinar sin una señora es una pérdida de tiempo.

Encarando al perplejo mayordomo, Samanta dijo una  frase inimaginable:

—¡Ah! Voy a bujcar a la Señorina; ¿va’ a venir con nojotroj o no?

Después de un momento de silencio, el viejo mayordomo gritó, como si estuviera regañando a su parte insensata:

—Por supuesto, desde luego que iré. ¡Qué estamos esperando!

—Pero, dijcúlpame, ¿qué e’ eje maletín negro que ha ejtado cargando pa’ todoj ladoj? — preguntó Samanta mientras contemplaba el gran maletín de color negro en la mano derecha de Fang, quien respondió sin rodeos.

—Esto, ¡ah!… Esta mañana mi hermana me pidió que guardara esto. Me dijo que lo pusiera en algún lugar confiable, creo que este lugar tiene una caja fuerte, así que ¿puedo ponerlo ahí?

—Al parecer algunos comercios quieren lanzar nuevas drogas o algo así, por lo que deseaba acomodarlo en algún sitio de confianza.

Tras escuchar esto, Samanta se dio unos golpecitos en el pecho y enunció:

—¡Vaya, entoncej deberíaj dárshelo a gente de fiar! ¡A’hí hay un lugar confiable y sheguro! 

***

Por la noche, Henry había terminado su trabajo y se encontraba alistándose para regresar a casa cuando, de repente, vio una sombra junto a él.

—¡A-ah!, ¿no es usted la señorita Edith? ¿Cómo puedo ayudarla?

Hmph, debe haberse dado cuenta que no puede hacer nada y regreso aquí llorando. Eso tiene que ser.

—Señor Henry, lo dijo antes, ¿cierto? La información es poder. Si quieres obtenerla, debes pagar un precio.

—Sí, así es. ¿Tienes este poder ahora?

—No tengo poder financiero, pero…la fuerza laboral es lo más importante.

—¿Eh?

En ese instante, una mano se posó con fuerza sobre el hombro de Henry.

—¡Buenas noches! 

Henry miró hacia atrás, solo para ver a un joven parado detrás de él. Por joven se refería alrededor de unos veinte años, casi la misma edad que la de él.

—¡Buenas no-ches! —dijo nuevamente el hombre, echando un vistazo a Henry con el rabillo del ojo— Mencionaste que deseabas verme; que antipático.

 ¿No puede ser?… ¡De ninguna manera!

—¿No querías preguntarme sobre lo que sucedió en el tren? —Llevándose a Henry consigo, Claire salió caminando por la puerta.

—Entonces, tomemos el próximo tren de la noche. ¿Debería darte una grata experiencia de lo qué es ser asesinado o de lo qué se siente experimentar el “poder”? 

Su voluntad para luchar se extinguió cuando perdió el control de sus extremidades. Se sintió como si estuviera siendo engullido por el rugido de una bestia feroz.

—El precio será tu terror.

***

—Esta es la residencia de Eve Genoard; pueden dejar el resto del plan a nosotros. Primero, Edith le pedirá que se esconda en los cuarteles de la Familia Gandor. Solucionaremos la cuestión con los Runorata dentro de una semana —En la agencia de periódicos, después de haberse llevado a Henry, Nicolás se encontraba explicando la causa de diversas circunstancias a los tres hermanos Gandor y a Edith—. Señor Keith, ya he oído sobre su situación del director. En cuanto tengamos información a la mano sobre los movimientos de Gustavo y sus hombres, se lo haremos saber, así que, por favor, esperen por mi informe en su oficina o en sus casas.

Había una expresión seria sobre el rostro de Nicolás, la cual normalmente se encontraba llena de sonrisas cuando trataba con clientes.

Elean esperó hasta que aquellas personas se fueran antes de exclamar felizmente:

—¡Gracias por el trabajo arduo! Aun cuando estás muy ocupado, ¡lo hiciste muy bien!

—¡A-ah, maldita sea! Siendo una tienda de información, a pesar de todo, prefiero continuar en un terreno neutral tanto como sea posible. He estado observando este incidente con bastante parcialidad, lo siento por eso. Sin embargo, esta será la última vez.

—Ya veo. Pero, ¿dónde está el maletín negro en estos momentos?

—¡A-ah! Creo que sabemos dónde está. Tal parece que el hermano menor de Lia Lin-Shan tomó el maletín negro. Todavía no hemos recibido reportes precisos de a dónde se lo llevaron, pero deberíamos tener noticias de ello pronto.

En ese instante, la puerta de la agencia de periódicos se abrió y entraron a la habitación un grupo de personas de diferentes edades, géneros y nacionalidades.

—¡Elean! ¡Quiero pe’dirte que hagaj algo!

Una mujer robusta y de color ingresó, sosteniendo una gran bolsa de viaje en su mano derecha. Mientras observaba esa gran bolsa negra, Elean murmuró para sí:

—Ahora, no ser “parcial” ya no es una opción.

—Disculpa.

***

—Espera un segundo, ¿dijiste Vino? —bramó con fuerza Gustavo en la habitación del hotel.

—Sí, esa es la situación actual, señor Gustavo.

—El legendario asesino a sueldo, ¿ese idiota del western[16]?

—Él no pertenece a los Gandor.

—Ahora ese tipo ha sido jodidamente contratado por la Familia Gandor —Gustavo le otorgó una mirada de completa incredulidad, aspiró profundamente su cigarrillo, luego oprimió su mano sobre el cenicero.

—Ya comenzó a esparcirse entre los delincuentes en las calles. El reporte que  nos acaba de llegar dice: «Tíos, pronto serán aniquilados. Una vez que ese monstruo venga, Gustavo definitivamente no vivirá más de tres días».

—¡Son puras estupideces!

A primera vista, tanto su actitud como su voz eran bastante audaces, no obstante, en realidad su corazón estaba abatido con terror desde hace algún tiempo.

Vino. ¿Ese asesino terrorífico? ¿Por qué esta junto con esa estúpida organización? Escuché que ese tipo fue contratado por Don Bartolo anteriormente. Los miembros fundamentales de varias organizaciones que se oponían a nosotros en Nueva York fueron erradicados en una sola noche por él. A cambio de sus servicios recibió una increíble recompensa; ¿en verdad la Familia Gandor puede costearse tanto dinero en efectivo? 

—La situación es grave, señor Gustavo. Unos cuantos hombres ya han comenzado a vacilar.

—¡Mierda, mierda, mierda! ¡También necesitamos encontrar asesinos! ¡Matarlos a todos antes de que actúen!

—Es demasiado tarde, todos los asesinos se encuentran bajo la dirección de Bartolo. Si nos pudiera prestar algunos, nos habría dado unas bombas hace tiempo. 

—¡Entonces, busca mercenarios o asesinos a sueldo! ¡Encuentra unos, rápido! ¡Sujetos que no se caguen del susto con la simple mención del nombre Vino! Si son capaces de matar a ese tipo, definitivamente incrementaran su reputación, ¡así que alguien allá fuera debe querer aniquilarlo! ¡Localiza ese tipo de asesinos! Y mientras estás en ello, ¡eleva la recompensa por los tres malditos hermanos Gandor! ¡Apresúrate! ¡Date prisa de una puta vez y lárgate!

—Tan famoso; es exactamente igual que en el mundo de esas películas del oeste, el señor Gustavo en serio perdió la cabeza —masculló en silencio el subordinado de Gustavo conforme aceptaba de mala gana la orden.

En ese instante, la “leyenda” sobre Vino finalmente se convirtió en información real.

Silenciosamente, en secreto; esa información fluyó entre las profundidades de la sociedad.  ***

Salir inadvertidamente de casa sin que nadie lo notara está bien y todo pero, ¿cómo se supone que voy a encontrar a la Familia Gandor?

A pesar de que Eve se cambió en algo con lo que fuera sencillo moverse cuando salió; la ropa, obviamente, de clase alta seguía atrayendo mucho la atención. 

Aun cuando el cielo lentamente oscurecía, la zona alrededor de la Terminal Grand Central era la misma que durante el día: repleta con toda clase de ruidos y sonidos.

En caso de que no pueda encontrarlos, lo mejor sería simplemente ir a preguntarle al Informante, después de todo.

—Um, ¿eres la señorita Eve Genoard?

Una débil voz provino de atrás. Cuando se dio la vuelta para ver, se encontró con que era un hombre de aspecto abyecto. Si bien, también vestía ropas poco convencionales, en el momento en que se sitúo junto a Eve fue como una graciosa comparación de contrastes. 

Algo perpleja, Eve asintió casi imperceptiblemente con la cabeza.

—Sí, me llamo Roy. Roy Maddock. Um, quería preguntarte algo por eso te hablé… ¿puedo?

—¿Preguntarme? ¿De qué se trata?

—Um, es acerca de tu familia.

El semblante de Eve cambió inmediatamente.

Bien, este tipo de reacción es “buena”. Únicamente tengo que atrapar a esta chica y entonces todo estará bajo mi control. La usaré como un escudo para amenazar a los Runorata, luego ¡Edith y mí[17] seremos salvados! Una vez que ambos estemos a salvo, ¡dejaré ir a esta chica!

Mientras Roy confirmaba sus planes, se acercó a Eve un tanto agresivo. Ya que no deseaba que su oponente ganara ventaja, dio lo mejor de sí para hacer que su tono de voz fuera aterrador. 

—De hecho, estoy al tanto del secreto de tu familia.

Con semejantes palabras ridículas; Roy, sin darse cuenta de ello, desencadenó que la situación se desarrollará en una forma que nunca se habría imaginado. 

—¡! ¿Podría ser que formas parte de la Familia Gandor?

—¿Eh?

—¡Te lo ruego! ¡Por favor, tenga la bondad de permitirme ver a sus jefes!

Abrumado por su duro tono de voz, el juicio de Roy se volvió un caos.

¿Por qué? ¿Por qué el nombre “Gandor” surgió de repente aquí? Podría ser, ¿quizá aún no dejaba el mundo ilusorio de las drogas?

A pesar de que podía sentir la realidad de la situación, Roy solamente permaneció ahí, con la mirada vacía.

¡Oh, no! Edith, Edith, ¿qué debería hacer ahora?

***

¡Imposible! ¡Cómo, cómo pudieron el abuelo y papá hacer tales cosas! ¡Es imposible!

—Por favor, por favor, tranquilícese —observando a Eve aturdida, Roy intentó desesperadamente consolarla con una expresión de dolor.

La había llevado a un restaurante cercano y se auto-justificó. Al parecer esta jovencita no sabía nada acerca de su propia familia, así que únicamente le dijo todo sobre ella de una sola vez. Si no sabía, entonces tenía que asegurar a la chica después de esto e ir a engañar a la Familia Runorata.

Contemplando a la chica con los hombros temblorosos y con un rostro cubierto de lágrimas, Roy finalmente sintió que era un desvergonzado y despreciable bastardo. Contándole la verdad que desde un principio no planeaba decirle, dejando que esta chica que era diferente a él, alguien que tenía un futuro y esperanzas, caer en tal estado. ¿De verdad no había otra forma? ¿Realmente no existía una manera de burlar al destino al final y permitir que todos se despidieran con felicidad y alegría?

No había tal método en absoluto en la mente de Roy en ese momento.

Drogas. Debo haber tomado demasiadas. Mi cerebro realmente debió fundirse por todas las placenteras sensaciones de él fundiéndose. En el pasado, un líquido extraño brotó de mis orejas. Eso tuvo que ser mi cerebro. Maldición, maldición, maldición, yo, en verdad fui un grandísimo tonto, en serio ¿escapar junto con Edith? ¿Realmente la podría hacer feliz después de eso? Maldición, maldición, maldición, Edith me regañó por ser un tonto cientos de veces. Porque en realidad era un tonto.

Conforme Roy era atrapado en el remolino de su propia creación, desesperadamente tranquilizó a Eve.

No obstante, hubo una cosa que se guardó para sí.

Y eso era que su padre y hermano mayor fueron asesinados por la Familia Runorata. Primero le describió la relación que la familia de Eve había establecido con la Familia Runorata, originalmente planeó conferirle “odio por los Runorata” para que así ella cooperara con él, pero ahora que lo pensaba, en verdad tuvo suerte de no decirle. Si le contaba sobre esto, ella muy bien podría ayudarle.

Sin embargo, si hiciera algo así tendría que ser muy cruel. Si realmente  lo hago, sería un drogadicto malvado. Mientras aún soy racional, no debo, por ningún motivo, contarle acerca de eso. Si lo digo, de verdad seré un drogadicto, no muy diferente a un demonio.

Después de más de una hora, Eve finalmente se apaciguó  y recuperó su calmado estado mental. Con tranquilidad e inquietud le dijo a Roy:

—Me disculpo por entrar en pánico justo ahora.

—¿Uh? ¡Ah, a-ah! Perdón. Si fuera posible, por favor olvida lo que acabo de decir. ¡Ah!, pero, no, tomando en cuenta que voy a terminar muerto de todos modos. Qué hago —Aunque estaba muy nervioso y conmocionado hace poco, Roy ya había recobrado su juicio.

—¿Puedo hacerte una pregunta?

—¿Cuál es?

—Hace tiempo, mi padre y mi hermano mayor fallecieron debido a un accidente automovilístico. No obstante, este incidente, podría haber sido…

—¡No! No lo creo. ¡Ese hombre de la tienda de información dijo que fue «sólo un accidente»!

—Con que así está la cosa… …

Una especie de expresión de alivio apareció sobre el rostro de la chica, y, viendo esto, se odió incluso más a sí mismo.

No puedo, no puedo sacrificar el futuro de esta niña más de lo que he hecho.

Entonces, usar su nombre para chantajear a la Familia Runorata era otro modo de robarle a ella su futuro. Si no tenía cuidado, esta chica podría ser asesinada, incluso si hacía todo perfectamente, ¿verdad? En ese caso, la Familia Runorata no sería perjudicada en lo más mínimo, pero eso pondría a sus amigos y familia en…

¿Eh?

Por fin se dio cuenta que esta batalla era una que no podía ganar desde el principio.

Ese bastardo de la tienda de información…

Una oleada de furia emanó hacia arriba. Por casualidad, Eve llamó a Roy al mismo tiempo: —Lo sé.

—¿Uh?

—Tengo una petición.

Tras escuchar los detalles de la petición, ante los ojos de Roy todo al instante se volvió negro. Empero, comprendía que, justo aquí, justo ahora, no tenía forma de rehusarse.

—Por favor, lléveme con la Familia Gandor de inmediato.

***

—Ves, esta es la oficina de la Familia Gandor.

En un callejón cerca de la calle Mulberry, Eve y Roy se encontraban de pie frente a un cartel que decía «Local temporalmente fuera de servicio debido a remodelaciones». Este era el bar al que Edith lo había llevado muchas veces. La oficina de los Gandor debería estar en el sótano.

—No puedo mostrar mi cara ahí; tendrás que entrar tu sola. Esperaré aquí por ti.

—Entendido, y, um, ¡gracias!

—No, no, por favor, no me digas cosas como «gracias» —De prisa Roy sacudió la cabeza con una expresión llena de remordimiento.

En ese momento.

Ka-click.

La puerta, con el cartel adherido a ella, se abrió de improviso, y el sonido del metal contra el metal resonó por el callejón. 

Roy estaba tan conmocionado que su corazón casi se le detuvo, luego, paulatinamente y con lentitud giró su cabeza en dirección a la puerta.

—¡Vaya! ¿Tienen algún asunto? En verdad, lo siento, disculpen, pero además del señor Tick, no hay nadie más por aquí.

De pie frente a la entrada se encontraba una hermosa joven que rondaba cerca de los treinta. Con su complexión esbelta, su cabello corto y dorado, y delicada piel, era como una muñeca; parecía que se rompería fácilmente con un fuerte abrazo.

—Um, um, nos gustaría ver a uno de los Gandor, um…

—Hay tres personas aquí de nombre Gandor. Si incluimos a mi hermana y a mí, eso daría un total de cinco.

Al escuchar esta elegante respuesta, Roy y Eve preguntaron sin sospechar nada:

—Um, ¿y tú eres?

La mujer contestó esta interrogante con tranquilidad.

—Me llamo Kate. Soy del mayor de los hermanos… de Keith Gandor la esposa. 

Keith y los otros regresaron a la oficina, donde solo estaba una persona, Tick, jugando con las tijeras.

—¡Ah!… Están de vuelta… Hace poco la señora Kate vino. Le comenté que te habías marchado así que se fue.

—¡A-ah!, dijiste que regresarías a casa un rato el día de hoy.

—Has estado trabajando desde finales del año pasado y principios de este, por lo que nunca fuiste a casa.

—…… 

Mientras Keith sacudía la cabeza, colgó su abrigo y el sombrero sobre la pared. Sin importar qué, tampoco podría volver a casa esta noche.

—Déjalo, ahora no es el momento de regresar.

—Ese tipo, Claire, es realmente lento. De verdad no se llevó a ese sujeto a un paseo en el tren nocturno, ¿verdad?

—Si se trata de Claire, es bastante probable.

—¡Caray!, ese tipo, siempre es tan extraño. E incluso dijo algo como «Tengo algo que quiero preguntarle al Informante también».

Claire, quien normalmente lucía distante, ahora estaba sonriendo todo el tiempo, como si estuviera pensando en algo que lo hiciera feliz.

—¡A-ah!, eso es, pretende preguntarle sobre la persona con la que desea casarse, ¿verdad?

—Entonces, ¿aún tienes otra pregunta? —En cuclillas sobre el techo del tren de la noche, Claire le preguntó a Henry, que permanecía tumbado de espaldas. El rostro de Henry estaba completamente blanco, con los ojos medio abiertos igual que un pez muerto.

—Si no hay ninguna, pues, es mi turno de preguntar. Parece que le has proporcionado información a una mujer llamada Edith, así que cuéntame algo de información equivalente, ¿qué te parece? —Henry, totalmente agotado y lacónico, asentía sin parar a Claire—. No has perdido la conciencia todavía; eso es realmente algo. Da la impresión de que tienes una resistencia muy alta, ¡uh! En ese caso, voy a preguntar. Lo primero, es acerca de una mujer. Y además, una cosa más….

En el tren exprés, felizmente preguntó todo lo que deseaba saber, con sus ojos llenos de emoción.

—¿Es cierto lo qué dices? —cuestionó Gustavo a su subordinado, ya entrada la noche de Año Nuevo, en un cuarto de hotel.

—No hay ningún error. Ese tipo, Roy, contactó a Eve Genoard, después la llevó a los cuarteles de los Gandor. Justo cuando estábamos a punto de capturarles, una mujer salió inesperadamente de la oficina y los condujo lejos. Mandamos unas cuantas personas a seguirlos; parece que llegaron a una casa situada fuera de su territorio.

—¡Inútiles de mierda! ¿Por qué demonios no lo mataron en cuanto puso un pie sobre el territorio de los Gandor?

—Nuestras más humildes disculpas, señor. Pensamos que estaría bien investigar hacia dónde se dirigían.

—¡Ja! Entonces, ¿¡cómo se las arregló para incluso escapar en el auto de alguien más!? ¿No lo ejecutaron por esa maldita razón tan estúpida?

—A-además, el señor Begg nos dijo que lo atrapáramos con vida. 

Una vez que escuchó el nombre de Begg, la cara de Gustavo al instante se puso roja.

—¡Me vale madres lo que haya dicho ese tipo cubierto de desinfectante[18]! ¿Ah? ¿Quién es tu jefe? ¡Dilo! ¡Dímelo ahora mismo!

—Por supuesto que es el señor Bartolo Runorata.

—¿¡Uh!?

Gustavo instantáneamente se tragó la réplica que estaba a punto lanzarles a sus subordinados. Al principio pensó que el nombre que saldría de sus bocas sería el suyo, pero nunca se imaginó que sería el de Bartolo. Además, había bastantes ejecutivos en la habitación, así que si perdía su genio aquí representaba una traición a su jefe.

—… …Correcto. Yo fui designado por ese señor Bartolo Runorata para estar a cargo de esta zona. ¡De modo que mis órdenes son absolutas!

Había hecho un gran trabajo al neutralizar la embarazosa situación de hace un momento.  ¿Acaso era el único que lo pensaba? Todos los demás sintieron que sólo intentaba maquillar su error.

—¿Con, qué, así, es?

Begg, quien entró en algún momento, simplemente repitió dos veces «hmph» por la nariz ante el gritó de Gustavo. 

—Tú…

—El, señor, Bartolo, me ha, dado, completo, control, y respon-responsabilidad, sobre, el asunto, de las, drogas. En, otras, palabras, mis, órdenes, sobre, las drogas, también, son, absolutas —Begg, reprimiendo una sonrisa, desafió abiertamente a Gustavo con una mirada penetrante.

—Un día exterminaré esa forma de pensar que tienes —Había un fuerte odio y un instinto asesino en los ojos de Gustavo.

—Sin, embargo, yo, nunca, he, pensado, de, esa, forma. De, tal, suerte, que, dejo, en, tus, manos, que, lo, capturen, con, vida —Daba la apariencia de que Begg ya no tenía nada que decir después de eso, por lo que dio media vuelta y salió de la habitación—. ¡Oh!, s-s-sí, un, tipo, cu-cubierto, de, desin-desinfectante, no, es, tan, malo. Por, lo, menos, no, se, pudrirá, tenlo, por, seguro.

***

 En el lado oeste de Manhattan, dentro de una casa. 

Este era el hogar del hermano mayor de la Familia Gandor, de Keith. Hasta el año pasado, los tres hermanos siempre habían vivido en un departamento cercano; no obstante, desde que el segundo hermano, Berga, se casó, cada quien se fue a vivir por su cuenta. Actualmente, sólo el más joven, Luck, permanecía en el viejo departamento.

—Bien, pues, no pierdan tiempo y comiencen a comer. En un principio planeaba tener la cena con mi esposo, pero esa persona siempre está muy ocupada. 

—Um, ¡uh!, supongo que me serviré yo mismo —Roy, quien no había comido nada en los últimos días, vorazmente devoró el festín de Año Nuevo.

Filete australiano, sashimi japonés, espagueti italiano, entre otros; había toda clase de manjares de diferentes países, por lo que, incluso Eve, bastante educada al principio, sujetó el tenedor y cuchillo.     

—…Delicioso —Eve también, que había estado callada todo el tiempo, no pudo evitar elogiarla. Era una sensación muy simple y sincera, no obstante, para ella, sus sentimientos seguían siendo complejos. 

La mujer delante de ellos, llamada Kate, no lucía ni por asomo como la esposa de un jefe de la Mafia; pero ella misma sentía que no había nada que pudiera hacer al respecto. ¿Qué pasaría si?, no, definitivamente lo era; ella era la esposa del hombre que asesinó a su hermano mayor, Dallas. Eve no sabía qué hacer al estar sentada frente a tal persona.

—¡Maravilloso! ¡Estaba preocupada de que no complaciera sus gustos! —A pesar de que la delicada sonrisa de Kate era muy amable, tenía una molesta sensación de que era muy sutil, como si se tratara de una mujer hecha por niebla.

—Entonces, continuando en donde lo dejamos. 

Para aliviar sus complicados sentimientos, Eve tomó la iniciativa para ir directamente al punto. Escucharon mucho sobre Keith y los demás hace poco, pero, por donde lo veas Keith planeó inicialmente regresar a casa esta noche para celebrar el Año Nuevo con Kate. Sin embargo, parece que hubo una emergencia hoy, por lo que no pudo volver.

—Um, ¿sabes cuándo podré reunirme con él?

—Hmm, verás; él es la clase de persona que tiene que lidiar con eventos inesperados todo el tiempo… Si las disputas fueran solucionadas, creo que regresaría todos los días.

—¿Disputas?

—No estoy muy segura de los detalles. Ese hombre nunca habla del trabajo en casa… De modo que supongo que no vendrá esta noche —habló Kate de su esposo ausente con cierta soledad y felicidad.

—Um… Pertenece a la Mafia, ¿cierto?

¡Pfffff! Al escuchar las palabras de Eve, Roy salpicó un poco de té rojo.

—Señorita Eve. Eso es demasiado directo.

—¿Eh?, pero…

Contemplando al par, Kate en silencio esbozó una fina sonrisa.

—Tienes razón, aunque en el exterior es el gerente del bar de jazz.

Tal vez porque podía percibir lo qué estaban pensando, Kate comenzó a comentar un poco sobre el trabajo de su esposo.

—Esta organización fue creada originariamente por su padre. Inicialmente, el jefe de la organización, a la que pertenecía en un principio su padre, dijo que deseaba obsequiar parte de su territorio a uno de sus ejecutivos. Aunque era muy extraño, ese ejecutivo, su padre, lo aceptó encantado. Justo después de eso, se vieron implicados es una disputa muy grande y el territorio se redujo de inmediato. Dio la casualidad de que la propiedad estaba cercada por todos lados por territorios de otras grandes Mafias, por lo que se convirtió en la línea fronteriza. El jefe anterior se percató de ello, no obstante, no podía simplemente huir si quería conservar la dignidad, así que se lo pasó al despistado de su padre. Él ha estado huyendo desde entonces con el dinero que ganó; así es como va la historia.

Cuando Roy y Eve terminaron de comer, Kate limpió la mesa conforme narraba, como si dijera en voz alta sus pensamientos.

Pero, entonces, no quedó mucho territorio para la organización, ¿no es así? El padre de Keith era un hombre muy fuerte desde hace mucho tiempo, y siempre decía «Esta organización que acepté del jefe no debe desaparecer», a tal grado que al final falleció a una edad temprana por culpa de trabajar en exceso. Heredando la voluntad de su padre, Keith y sus hermanos siempre han estado protegiendo esta tierra. Así que han existido disputas aconteciendo casi todos los días e incluso por poco he sido asesinada dos veces. 

—Entonces, porqué, ¿por qué todavía vives con un hombre tan peligroso?

Aunque sabía que era una pregunta desconsiderada, Eve tenía que averiguarlo. Además, si se trataba de Kate, ella muy bien respondería esta cuestión.

Finalmente, después de lavar todos los platos, se sentó frente a un órgano en la esquina de la habitación.

Los dos dirigieron la vista hacia Kate, luego, sus delgados dedos se deslizaron sobre el teclado.

La música proveniente del órgano parecía reflejar los sentimientos de Roy y Eve en ese momento.

Al principio, hubo un pasaje de la melodía cargada de ansiedad y recelo, luego, conforme la escuchaban, gradualmente ambas sensaciones formaron una armonía, cambiando poco a poco la canción. Aunque la representación sólo duro cinco minutos, limpió magníficamente los temores y angustias de Roy y Eve, conectándolos junto con la melodía, otorgándoles la maravillosa emoción de la calma. A medida que la interpretación llegaba a su fin, los dos aplaudieron y aclamaron la música.

—¡Genial, no, es completamente sorprendente!

—No viste la partitura para nada… ¿Fue una improvisación?

Kate asintió ligeramente con la cabeza en respuesta a la pregunta de Eve.

Era el año 1927, cuando las películas mudas eran los únicos productos del mundo en la industria cinematográfica.

Las salas de cine contrataban organistas para acompañar a la extensa variedad de tragicomedias de las películas mudas, ellos se encargaban de tocar canciones improvisadas de acuerdo con la ubicación o con la película.  Esa era la tendencia principal en ese tiempo.

En aquel entonces, Kate fue contratada como la organista por la sala de cine más grande de la época e interpretó toda clase de melodías improvisadas. Algunas veces lo hacía según el número de clientes o dependiendo del clima; siempre ejecutando las canciones que mejor se ajustaran a la ocasión.

Sin embargo, un año. El reinado de las películas mudas llegó a su fin.

Las poderosas e influyentes salas de cines produjeron lo que se conoce como vitaphone; es decir, películas sonoras. Con el auge de éstas películas, dando a luz a la cinta “Don Juan” hace un año, las películas paulatinamente  se volvieron más funcionales y comenzó la revolución de la industria cinematográfica.

 Ese año, el primer largometraje en tener sonido, “The Jazz Singer”, se convirtió en la comidilla del pueblo, por lo que se decidió que sería presentada en la sala de cine en la que trabajaba Kate. En un santiamén, largas filas de personas aparecieron en la puerta pocos días antes de su estreno, creando de ese modo toda una sensación.

Entre el atestado mar de personas se encontraba Kate.

No estaba interesada en la película sonora o en el actor principal Al Jolson. Más bien, si este tipo de filmes se volvía popular, eso la dejaría a ella desempleada. Kate consideraba que la música grabada palidecía en comparación a la música pura. Músicos como ella definitivamente no perderían. Con el fin de aliviar su inquietud, decidió entrar a la sala de cine con una sonrisa cínica sobre su rostro. Se sentó en un asiento y esperó calmadamente a que la película iniciara. 

El órgano que tendría que ser tocado para la presentación se encontraba cubierto con un pedazo de tela negra. Exactamente ¿qué canciones serían? ¿Qué tipo de música iba a ser? Sin duda alguna no perdería contra ella. De ninguna forma.

Si salía de esta película una música sensacional, lo comprendería.

Entonces, la película comenzó.

Aun cuando aparecieron imágenes al inicio de la película, no había ni una sola nota musical que se escuchara.

¿Acaso estaba descompuesto? Justo cuando Kate se preparó para escuchar con aversión, el primer sonido retumbó en la sala de cine.

Eso provenía del público en la pantalla: el tremendo y ensordecedor sonido de los aplausos.

En el momento en que se percató de ello, el rostro de Kate ya se encontraba cubierto con lágrimas.

He perdido.

Ese sonido con el que jamás habría soñado. O quizá estaba exagerando. No obstante, Kate sabía muy bien que se trataba de un sonido que nunca podría ejecutar. Sintió que ella, la que creyó que triunfaría con música y melodías, quien tenía la intención de reírse cínicamente, se había convertido en una existencia tan insignificante. Podía percibir que su propia forma de pensar era un gran insulto hacia los otros músicos. —Un momento, un momento—

Cuando las lágrimas cayeron de la esquina de sus ojos, el primer dialogo fue dicho.

Esas palabras, que tiempo después se volverían la más grandiosa y famosa línea del mundo, asestaron un golpe en su corazón.

—¡Todavía no has escuchado nada!

En realidad no recuerda qué sucedió después de eso. Hubo un montón de dialogo más tarde y el final también fue presentado en formato subtitulado; pero, para Kate, esto era irrelevante; los espectadores escucharon las canciones de Jolson con expresiones llenas de emoción.

Después, las salas de cine alrededor del país sucesivamente adoptaron los filmes sonoros, disminuyó rápidamente la popularidad de las películas mudas y, al final, las películas sonoras tomaron el escenario.

Ella también, sin excepción, descendió al sendero de los desempleados y se alternaba entre diversos tipos de trabajo. Luego, un día, un extraño hombre apareció frente a ella. Era un hombre de pocas palabras, un hombre que, sin importar por donde lo vieras, no daba la impresión de ejercer una línea de negocios legal. Kate sencillamente no sabía lo que quería decir para empezar, pero, finalmente abrió la boca con tranquilidad y dijo:

—¿En qué sala de cine puedo escuchar tu acompañamiento? Actualmente no eres capaz de ver las caras de los acompañantes en las películas, así que ni siquiera sé quién es quién.

Pensó que estaba bromeando al principio; sin embargo, este peculiar hombre siempre iba al cine a escuchar su acompañamiento.

Una vez dicho esto, el hombre no tuvo nada más que decir, cerró la boca y no habló más. Al final, se dio cuenta de que ese hombre era el jefe de la Familia Gandor y poco a poco comenzó a interesarse en su vida.

A medida que Kate comprendía a ese hombre llamado Keith, empezó a querer tocar para él. Ya que él era igual a una película muda.

Cuando Kate habló sobre Keith, su voz se volvió mucho más relajada. En contraste, parecía que casi no le gustaba hablar sobre sí misma. 

Por lo que, para esclarecer las dudas de Eve, esta ejecución pasó a ser incluso más exquisita.

Una señorita que afirmó «Deseo conocer al jefe de la Familia Gandor», un joven que expresó «No quiero, o no puedo, reunirme con él».

Desde el punto de vista de Kate, estas dos personas gozaban de circunstancias excepcionales. Eve poseía una especie de ansiedad y anticipación. Mientras que Roy, lucía asustado y al mismo tiempo necesitaba hacer algo; esta clase de sentimientos complicados.

Sin embargo, estaba segura de esto: estos dos no eran malas personas. Para ella, sólo esto era suficiente y nada más era necesario.

—Ustedes dos, ¿tienen a dónde volver esta noche?

Al escuchar semejante pregunta, los dos intercambiaron miradas. Para Roy, que nunca se imaginó que Edith lo estuviera buscando en este preciso momento, un lugar al que pudiera regresar simplemente nunca existió. En el caso de Eve, si volvía ahora, entonces no sería capaz de salir como el día de hoy.

Contemplando sus expresiones, Kate sonrió ligeramente:

—Entonces, pueden quedarse aquí. Regresaremos a la oficina a echar un vistazo mañana por la tarde.

La agencia de periódicos, a altas horas de la noche.

Sentado sobre la silla de jefe de edición, Nicolás fumaba calmadamente mientras mantenía la vista fija en el cielo.

He perdido la cuenta de los años que llevo realizando este trabajo.

Nicolás, que en un principio trabajó para la unidad de inteligencia militar, vino aquí tras renunciar. Utilizó cada fibra de su ser para llegar hasta dónde está hoy en día. Aquí, adiestró a los asiáticos en el uso de las armas e hizo posible que El Informante ganará fuerza para competir contra las organizaciones inmediatas.

No es suficiente. No está nada cerca a ser suficiente.

Dado que estaba trabajando en El Informante, no podía eliminar por completo la inquietud de ser atacado, incluso si se protegiera con más equipo. Este era una parte inherente de trabajar en una agencia de información.

Manipulando la información mientras eres controlado por ella al mismo tiempo. La experiencia de haber laborado en la inteligencia militar ya se encontraba diciéndole a Nicolás que se trataba de un hecho desagradable de la vida.

La información es poder. No obstante, este poder no es algo que cualquiera pueda monopolizar. Es como el clima; incluso si lo pronosticas, no puedes tener absoluto control sobre él. En verdad espero que Henry aprenda a respetar esto…

Justo cuando lo pensaba, la puerta del departamento de la editorial fue abierta con sumo cuidado.

—¡Henry!

Aquel que apareció en la puerta fue un hombre joven, que estaba pálido como un fantasma de pies a cabeza. 

—¡Hey, contrólate! ¿Sigues vivo?

Nicolás rápidamente sujetó a Henry, que estaba a punto de colapsar en el suelo. Tenía los ojos abiertos y sufría de convulsiones en todas partes de su cuerpo, como si algo fuera a explotar desde el interior de sus huesos. Los ojos no estaban enfocando, aunque el débil sonido de su respiración rozaba la oreja de Nicolás. 

—Hijo de puta… Vino, bastardo, has ido demasiado lejos —Conforme Nicolás maldecía a la persona que se encontraba ausente, se aseguró de que la vida de Henry no estuviera en peligro—. Así que hoy, por fin, aprendiste lo qué se llama miedo; este es un pequeño castigo.

Mientras escuchaba la voz de Nicolás, Henry rápidamente perdió la conciencia. Antes de desmayarse, despegó los labios y comenzó a hablar entre dientes con suavidad. ¿Acaso había perdido el juicio?

—Ya la tengo… la información… el poder… es mío…

Nicolás observó la cara de Henry en silencio, comentando para sí mismo:

—¡Maldita sea, justamente por eso no manejas este tipo de negocios en una agencia de información!

Capítulo 03: Colapso

2 de enero de 1932. Por la tarde. En el bar clandestino “Alveare”. 

El bar dirigido por la Familia Martillo.

Durante el día, éste también era el lugar donde los miembros de la organización comían. Hoy, varios integrantes de la misma, de altos y bajos rangos, se encontraban reunidos aquí.

Firo, el gerente a cargo del casino clandestino, originariamente vino a la tienda por algo de comer. No obstante, cuando abrió la puerta y entró, se percató que había algo diferente. La gran mesa redonda, que debería estar al centro, la habían desplazado a un lado dejando atrás un espacio bastante grande en el medio.

—¿Qué están haciendo?

En aquel lugar, una pareja vestida de etiqueta se encontraba diligentemente colocando unas cosas en el suelo.

—¡Shhh! ¡Silencio, silencio! ¡Estamos a punto de derribarlas!

—¡Vamos a derribarlas!

—¿?

Alineadas sobre el piso había piezas delgadas y rectangulares, marcadas con patrones de números pares e impares al igual que las fichas de mahjong. Finalmente comprendió, haciendo memoria esto había sido comprado días atrás en una tienda y los transportaron usando el carro de Ennis.

—¿No son fichas de dominó? ¿Qué piensan hacer poniéndolas en el suelo?

En contraste con Firo que estaba confundido, la pareja, Isaac y Miria, continuaron depositando cuidadosamente las fichas de dominó en el piso. Estos dos eran los amigos de Firo y acababan de llegar hace unos días.

—¿Derribarlas?

—¡Derribarlas!

—¿Uh? —Firo no comprendía en absoluto—. Si van a derribarlas, ¿por qué se esfuerzan tanto en ponerlas en su lugar? ¿Tiene algún propósito hacerlo?

—Realmente es una pregunta difícil. Si tuviéramos que contestarla, sería, ¡porque son fichas de dominó!

—¡¿Dominantes, verdad?! ¡¿Doministas, verdad?! 

—No hablen como si fueran unos montañeros[19]. Exactamente, ¿qué diantres están haciendo?

Ante la pregunta de Firo, el hombre con gafas sentado en el mostrador del bar contestó:

—Se trata de un juego bastante popular entre los niños. Ellos, que generalmente no conocen las reglas del dominó, ¡lo juegan de esta forma! 

—Ya veo… … Hablando de eso, están cerrando el paso.

Firo, que solo quería comer un poco antes de irse, no pensaba que esto fuera divertido para nada. Sin embargo, todos los asientos cercanos en el bar estaban llenos, por lo que no tuvo más opción que caminar hacia el interior. Pero— —¿Qué? Incluso pusieron fichas de dominó adentro. 

Había más personas reunidas en el interior del bar.

—Señor Pezzo y señor Randy, ¿por qué también están aquí?

—¡Oh! ¡Estamos esperando pa’ ver el momento exacto en que todo se cae! Es muy interesante.

—¡Lo jugaba mucho cuando era niño!

Detrás de sus dos superiores, dos chicas se encontraban alineando fichas de dominó muy seriamente.

—¡Hasta Lia y Ennis están jugando!

—¡Esto muy interesante! 

—¡Sí! Firo, ¿por qué no jugamos juntos?

Varias fichas de dominó ya estaban depositadas adentro, formando una figura geométrica.

—¡Solamente quiero algo de comer!

—¡Firo estas obstruyendo el paso!

—¡Si no piensas ayudar, entonces apártate!

Observando a un costado, vio que dos personas, que eran de mayor rango que él, igualmente se habían unido al juego.

Epílogo

—Señor Ronny y señor Yaguruma…

—¡Ah! Cuando era joven, solía divertirme con el ajedrez de este modo. Aumenta tu poder de concentración; ¡deberías intentarlo también!

—¡De ninguna forma voy a jugarlo! Si personas de otras organizaciones vieran esto, ¡seríamos el hazmerreír! 

Firo observó, anonadado, conforme agitaba las manos en señal de negación. Mientras colocaba fichas de dominó con velocidad, Ronny comentó:

—¡No es ningún problema! Cuando llegue el momento, ¡los eliminaré a todos!

—¡Por favor, no digas cosas aterradoras con tanta seriedad!

No sabía si sancionar esto o sentirse feliz ante la escena pacífica. La cabeza de Firo comenzó a dolerle y sólo esperó cerca de la barra a que una silla se desocupara. 

—Pero ahora que lo pienso, ¿quién diseñó este impresionante patrón? No pudieron ser Isaac y Miria, ¿verdad?

De repente, todos en la tienda dirigieron su mirada a un hombre.

—…….Me gustan las cosas como esta.

—¡Señor Maiza!

***

Al mismo tiempo.

—¡Estas completamente seguro! 

Tras escuchar el reporte de su hombre, Gustavo confirmó carente de emoción.

—¡Sí! No hay ningún error al respecto: era el maletín de antes. Lo vi con toda claridad; incluso la ubicación de la marca era la misma.

—¿De verdad? —Gustavo se recostó sobre su silla, inhalando profundamente.

Anoche, luego de averiguar los movimientos de Roy, envió a uno de sus hombres a investigar la casa que observaba como precaución, pero acabaron presenciando a un asiático y un caucásico entrando a la villa con un maletín de color negro en mano. Para constatarlo, continuaron monitoreando el lugar.

Posteriormente, vieron como salió de la casa una mujer rechoncha de color junto a los dos hombres de antes, con el maletín en la mano derecha de la mujer. Lo más extraño era el lugar al que se dirigían.

Su destino fue… El Informante, la agencia de periódicos D.D. Una vez que ingresaron, nunca los vieron salir.

—¿Qué demonios está pasando?

El lugar que Roy estaba vigilando, era en realidad la villa de la familia de Eve Genoard. Además, había hecho contacto con Eve. Dado que no fue por coincidencia, tuvieron que seguir examinando la situación.

Roy tenía como objetivo a la hija de la familia Genoard. En ese caso, la chica estaba informada sobre los “negocios clandestinos” de su familia y, podrían usar eso para negociar con nosotros. Pero, ¡Roy no debería saber sobre la familia Genoard! Sólo era un drogadicto sinvergüenza; ¿cómo se enteró de algo así?

El problema original debería haber finalizado en este punto, no obstante, al reflexionar sobre lo que sucedió después, descubrió que todo estaba vinculado.

La mujer de color de la familia Genoard transportó el maletín negro a la tienda de información. Una vez reunidos, Eve y Roy se dirigieron a la oficina subterránea de la Familia Gandor.

Qué, esto ya no es tan simple. Definitivamente, no es un tema sencillo.

Gustavo levantó el cenicero nuevamente y lo partió en dos con las manos desnudas. Entonces, sosteniendo el cenicero roto, dijo calmadamente:

—Gandor, tienda de información, Roy, Genoard.

Él, un salvaje con deseos de pelear, regresó a su mejor forma y lentamente se paró de la silla.

—Estas personas no deberían estar juntas en esto.

***

—Entonces, ¿los encontraste? A esos “asesinos profesionales”.

—S-sí, todos están esperando en la habitación.

Al escuchar la pregunta de Gustavo, el desamparado subordinado respondió con nerviosismo. Era evidente que el Gustavo de hoy era completamente diferente al de ayer; ya había recuperado su habitual aspecto, como si alguien se atreviera a menospreciarlo sería inmediatamente decapitado. 

—¿En una habitación? ¿Podrían ser unos buenos para nada?

—Todos lucen muy confiados y no hablan entre sí, además nuestros hombres ya están listos.

—¿En verdad?

Sin ningún sentimiento en especial, Gustavo abrió la puerta hacia esa habitación.

—¡Hola! Tú debes ser el jefe, ¿cierto? Compadre[20].

—… …

Conforme la puerta se abría, la alegre voz de una chica pasó a través de ella.

A un lado de la mesa que se encontraba en el centro del cuarto, una muchacha de piel morena estaba sonriendo ligeramente. Todavía poseía una sonrisa inocente, tendría menos de veinte años. Esta mujer vestía la ropa tradicional de México, así que debía ser mexicana. Ocultas en su cintura llevaba dos katanas[21], las cuales de alguna forma introdujo al hotel.

Cerca de la mujer, se encontraba un hombre sentado que sostenía una botella de whisky. Ni siquiera necesitaba usar un vaso, simplemente lo bebía directamente de la botella, logrando un magnífico contraste con la chica. Carecía de expresión en el rostro, tendría más de cincuenta años.

—… …

De pie, frente al anciano, estaba un joven con los brazos cruzados. Un abrigo largo e inusual lo envolvía, llevaba un sombrero de ala muy ancho revelando un par de ojos bastantes perspicaces.

Después, no hubo más rostros nuevos que ver; todos eran los de sus propios hombres.

Gustavo sujetó la garganta del subalterno que tenía al lado, levantándolo hasta la pared con una sola mano. El pobre hombre sintió como colgaban sus pies del suelo y los movía sin parar incapaz de hablar.

—Quería que encontrarás asesinos profesionales, no estos artistas callejeros vendiéndose por ahí. ¿Puedes justificarte?

—E…… E… … ELLOS SON… LOS, LOS ASESINOS… QUE ESTABAS… BUSCANDO.

—No tengo tiempo para escuchar tus explicaciones.

—¡Ah! J-j-jefe… …

En ese momento, la chica sentada cerca de la mesa intervino. En un abrir y cerrar de ojos, la muchacha desapareció.

En el segundo que le tomó a Gustavo girar su cabeza, hubo un destello de luz plateada bajo la mesa y la chica mexicana emergió de ella, extrayendo una larga espada con la que presionó su garganta; Gustavo ni siquiera tuvo tiempo de prepararse a sí mismo. 

—No hagas un alboroto, ¿de acuerdo, compadre? ¡Una vez que observes nuestra fuerza no discutirás tanto, compadre!    

Gustavo la observó fríamente, lanzando al subordinado con fuerza hacia el suelo.

—No lo malinterpretes, compadre. Simplemente intervine cuando sentí que Murasamia se movió sola. No seas tan brusco, compadre.

“Murasamia” debe ser el nombre de esa espada. La chica retiró la katana y lentamente la envainó.

—Ocultas una fuerza inesperada, ¡uh! Realmente eres fuerte.

—¿Me estás elogiando? ¡Gracias, compadre!    

—No planeo hacerme amigo tuyo, así que por favor no me vuelvas a llamar ‘compadre’.

Nadie de las otras personas presentes reaccionó ante las maniobras de la chica.

—Hmph, ¿qué tal si nos muestras algunos de tus trucos?

—Jaja, hay tantos que no tendría sentido.

—Es bueno ver que hay alguien con agallas.

—N-no, todavía falta una persona más.

El subordinado, que había estado tosiendo sin parar, finalmente recobró la voz y le comentó a Gustavo que aún no había llegado alguien.

—¿Quién? No estoy interesado en un don nadie.

Justo cuando el subordinado estaba a punto de pronunciar su nombre, la puerta de la habitación se abrió y un hombre apareció en la entrada, portaba unos lentes que lucían muy opulentos. A pesar de que su rostro se veía joven, ostentaba una barba que dificultaba adivinar su edad. A este hombre no le importó la extraña atmósfera que reinaba en el cuarto y dijo con una voz monótona:

—Me siento muy honrado de que hayas ido a tales extremos para contactarme —El hombre observó al subordinado de Gustavo e inclinó la cabeza un poco—. Sin embargo, debido a un contrato previo, no puedo aceptar tu solicitud de asesinato.

Nadie en la habitación comprendía las súbitas palabras procedentes del hombre.

—¡Po-por favor, espere un poco! ¡Señor Félix!

Félix. Cuando este nombre fue pronunciado, la atmosfera en la habitación cambió de inmediato. Los ojos de los asesinos saltaron, los hombres de Gustavo se desordenaron un poco y el hombre que había estado bebiendo todo el tiempo tapó la botella. Gustavo frunció el ceño y simplemente se quedó ahí de pie, sin mover un músculo.

¿Félix? ¿Aquel qué es tan famoso como Vino, el Félix apodado “Freelancer”? Había escuchado que estaba viviendo en algún lugar de Manhattan; ¿de verdad localizó a esta persona?

—Hasta que el trabajo anterior sea completado, no aceptaré ningún otro. Aparte de eso, todo lo demás es válido: mudanzas, secuestros y cosas por el estilo; no importa qué tanto se tenga que hacer.

Con eso, dio media vuelta para salir. Observando su espalda, Gustavo sintió que esta persona regía un aura muy imponente.

—Espera un momento. A ti, ¿no te gustaría probar tu fuerza contra Vino? Si eres capaz de eliminarlo, ¡todos sabrán cuál de ustedes es más fuerte!

—No estoy interesado. Matar por el beneficio de un título falso como el más fuerte; ¡no soy un niño, sabes! No pienso regocijarme por un distintivo como ese.

—Entonces, eso quiere decir, ¿qué no deseas pelear contra él?

—Fuera del trabajo, únicamente asesino a los tipos que pretenden matarme. Eso sería todo, ¿cierto? ¡Hasta la vista!

Parecía que nada de lo que hablara tendría efecto; dando vueltas a lo que acababa de comentar, Gustavo de repente pensó en algo.

—Espera, ¿acaso no dijiste que también haces secuestros? En ese caso, ¿no debería ser un problema si te contrato para traer algunas personas de regreso?

El hombre caviló sobre esto un rato, luego, dio la vuelta y exclamó:

—¡Por supuesto!

—Puedes poner el precio. Tu trabajo será trasladar en secreto a dos personas de la Milla de los Millonarios hasta aquí: un hombre y una mujer; no dejes que sujetos de otras organizaciones te vean. Ya que es el territorio de alguien más, no podemos tomar acción directamente.

Este hombre apodado “Freelancer” simplemente no le preguntó acerca de los detalles y dijo sin demoras:

—¡Pues discutamos el precio!

Después de que “Freelancer” saliera, Gustavo comenzó a delegar tareas a las personas.

—Hm, en estos momentos contamos con veinte personas. Ninguno de los asesinos profesionales se moverá primero, esperaran hasta que Vino aparezca antes de actuar. Dado que no se ha mostrado en los lugares que hemos atacado, solo tenemos que capturar a personas de la Familia Gandor para averiguar dónde se oculta. Si escapa, pueden agregar otro crédito a su currículo, diciendo que Vino se esfumó en cuanto los vio. Dicho de otro modo, no pasa nada si huye. Les pagaré la recompensa una vez que todo haya acabado; después de todo existe la posibilidad de que alguien poco confiable se una a la oposición para traicionarnos.

Desde la perspectiva de los asesinos profesionales convocados, Gustavo no confiaba por completo en ellos todavía. Enseguida, expidió órdenes a sus hombres.

—Los demás siempre nos han tomado por unos tontos. Pero esto se acabó  —Gustavo tomó su rifle de caza personal y con las manos golpeó la mesa—. Nos encargaremos de esos tipos el día de hoy. ¡Dejemos a los que escriben artículos exclusivos para la Familia Gandor, a los despreciables reporteros de la agencia de periódicos D.D., levantar el telón de este baño de sangre! ¡Usen su sangre para imprimir los diarios de mañana por la mañana! ¡Conviertan los periódicos de mañana en las más hermosas y rojas noticias! ¡No dejen a nadie con vida!

De pie frente a la multitud que esperaba órdenes se encontraba un hombre.

—¿A dónde? ¿Dónde, planeas, ir?

Confrontando a Begg, quien lo estaba observando con asombro, Gustavo solo sonrío y dijo ferozmente:

—¡A ver cómo detienes esto!

Contemplando como Begg fruncía el ceño ligeramente, por primera vez sintió que estaba por encima de él. No obstante, para este Gustavo, ¡eso ya no tenía importancia!

***

—¡Sí, entendido!… …Sí. Bien, procederemos de inmediato.

En el sótano del bar de jazz, Luck estaba hablando con alguien por teléfono. 

—¿…? ¿Una chica de 15 años? ¡No, nunca vino!

Después de que Luck colgará, giró preocupado hacia Keith y Berga.

—Un día antes de lo esperado; nuestros amigos de la agencia de periódicos D.D. están a punto de ser atacados.

—¡Ja! ¿No es genial? Las vidas de esos sujetos se redujeron un día más.

 —… …

—¡En marcha! ¡Vayámonos rápido! ¡Si todo sale bien, todo terminará para mañana! 

Una sonrisa apareció al instante en el rostro fatigado de Luck, quien soltó una suave risa de entusiasmo.

—Sí, por ahora pondremos a un lado el tema de las drogas. Es tiempo del ajuste de cuentas por el hipódromo, el casino, el bar y mi homicidio; ¡démosle una buena cucharada de nuestro poder! 

Los tres hermanos se llenaron de pistolas y cuchillos los bolsillos del pecho y se pusieron los abrigos. Por último, Luck levantó el teléfono una vez más, llamó a un lugar desconocido y dijo «el chequeo médico comienza a las dos» antes de colgar.

—¡Señor Tick, está a cargo de vigilar el cuartel! Si Claire regresa, dígale que «la fiesta en la agencia de periódicos D.D. ya comenzó».

—¡Claro que sí! ¡A la orden! ¡Por favor cuídense!

Luego de que estrecharon manos con Tick un poco preocupado, los tres salieron de la oficina.

—Pero, ¿dónde diablos esta Claire?

—¡No se puede evitar! Incluso si le decíamos a Claire que iba a ser mañana pero que antes tendría que desempeñar un juego de paciencia, este tipo sencillamente no esperaría.

—… …

—¡Olvídalo! Si no viene… ¡Entonces sólo tenemos que trabajar como uno!

***

Había una ligera sensación de ansiedad.

En la casa de Keith, después de que Eve ayudara a limpiar la mesa, se sentó al lado de Roy.

—¿Qué hacemos ahora?

Al escuchar la pregunta de Roy, Eve dio un «no lo sé» con la cabeza.

—He estado pensando toda la noche; y no tiene mucho sentido que continúes aquí, ¡así que regresa primero! No, incluso si dices que yo te traje, puedes ver a Kate en cualquier momento, ¡de modo que es mucho mejor que vuelvas primero!

—Puede que tengas razón, cuando vi a Kate, sentí que el señor Keith no era tan malo como pensábamos. Tal vez las personas de la tienda de información cometieron un error. Si así fuera, hay probabilidades de que mi hermano Dallas siga con vida. En tal caso, no quiero darte más problemas, quizá debería regresar con Benjamín y Samanta. 

—¡Sólo di que fuiste secuestrada por mí; ya estoy huyendo de todas formas, no pasa nada si añadimos secuestro a la lista de crímenes!

—¡Por supuesto que no!

—¡Ah, ya no hables, apresúrate y vete! Vuelve enseguida con Benjamín, después verás a Kate para que te lleve con Keith… ¡Luego, encontrarás a tu hermano Dallas y tendrán una reunión familiar!

Habiendo decidido hacer eso, Eve se puso de pie con el fin de comentarle esto a Kate. Sin embargo, en ese momento, la puerta del frente se abrió de repente y de ella emergió alguien que ninguno de los dos conocía. 

—¡Oh! Ustedes son la señorita Eve y el señor Roy, ¿cierto? —Haciendo frente a las dos personas confundidas, el hombre se acercó lentamente—. ¡Por favor acompáñenme!

—¿Eh, oye, quién eres tú? La señora Kate… ¿Está bien? El hombre ignoró a Roy y golpeó su pecho con el puño.

—¡Lo siento, tengo prisa, vamos!

—¡Ah…!

—¡Señor Roy!

Eve corrió nerviosa al lado de Roy, y el hombre; “Freelancer” dijo con una sonrisa insulsa:

—No huiste. ¡Qué chica tan buena! 

El hombre usó su pistola para golpear ligeramente la espalda de Roy, asegurándose de que efectivamente estuviera inconsciente. 

—No le haremos daño a los rehenes. No te preocupes, la señora Kate también se encuentra bien, acaba de salir a comprar algo.

El hombre ayudó a Eve a ponerse de pie, colocó a Roy sobre sus hombros y salió caminando de la casa desvergonzadamente.

—Nuestro destino es la agencia de periódicos D.D.; será mejor que nos demos prisa.

***

La agencia de periódicos D.D., el lugar donde todas las potencias acudían para librar la pelea decisiva a muerte.

El día de hoy no se escuchaba ni una pizca del ruido habitual en el departamento de redacción; todos trabajaban en silencio.

En la suite del Director, miembros de alto rango de la agencia se encontraban reunidos, así como Benjamín y los demás que planeaban pasar la noche en la agencia; Edith que recién volvía de su búsqueda por Eve y el director quien había estado revisando documentos todo el tiempo. 

Los personajes principales y secundarios de este incidente así como las personas relacionadas estaban todos juntos.

En cuanto se enteró de la situación por completo, Benjamín se abalanzó sobre Henry y comenzó a golpearlo; Jon y Fang se acercaron de inmediato y lo sujetaron. En eso, Samanta prosiguió golpeando y pateando a Henry.

Tras este pequeño altercado, llegó alguien a reportar malas noticias.

—Nuestro agente encubierto informa que hoy a las dos, es decir, dentro de una hora, Gustavo nos atacará.

Frente al director que estaba en un pequeño dilema, Nicolás dijo felizmente:

—Entonces, ¿vamos a lanzar un contraataque?

—¡Por esta ocasión déjale este tipo de cosas a la Familia Gandor!

Al escuchar esa respuesta por parte del Director, Nicolás mostró una obvia decepción.

—Esta fue la petición de Keith; como la facción neutral, se suponía que íbamos a resolver este asunto, pero gracias a que nosotros, los Informantes, también nos hemos involucrado, solo podemos permitir que la Familia Gandor salga y se encargue de ello.

 Para suprimir el disgusto de Nicolás, el Director alzó la voz esta vez:

—Como la facción implicada, no podemos evitar ver un incidente objetivamente; en este punto, ¿no deberíamos ser prudentes con nuestras acciones? Por supuesto, esta es meramente mi opinión personal —expresó el Director muy claramente su propio punto de vista—. Perseguir a Gustavo y a esos idiotas fuera de la ciudad. ¿Qué piensan todos acerca de esto?

No hubo ni una sola protesta; únicamente Benjamín quien dio una inusual ovación.

—Al igual que el caso provocado por el vino de la inmortalidad hace un año, aquellos que se convirtieron en el fusible fuimos nosotros, por lo cual también este lugar. Las condiciones ya han sido dispuestas, no, ¡es precisamente porque realizamos estos preparativos que Gustavo y sus secuaces se atrevieron a venir aquí! Toda la información ya fue recolectada, sólo falta esperar el instante en qué la información superpuesta se desmorone y disuelva. ¡Antes de que llegue ese momento, hagamos lo que podamos! 

Terminando su apasionado discurso, el Director tomó el teléfono y llamó a la oficina de la Familia Gandor.

—Entonces, espero que durante este periodo de tiempo todos se escondan en las alcantarillas. La que se encuentra debajo de nosotros lleva directamente a la estación de policías; si sucede algo, escapen desde allí.

Antes de hablar por teléfono con Luck, el Director le asigno a Nicolás y Elean su trabajo.

—Por favor, diles a todos que tomen los documentos y busquen un escondite; la agencia de periódicos D.D. nunca se ha saltado un ejemplar, y la tirada de mañana necesita ser la misma que de costumbre.

***

—¡Listo!

—¡Por fin terminamos!

Justo después del mediodía en Alveare finalmente construyeron una figura geométrica. 

Una vez que Isaac colocó el último dominó en su lugar, todos en la tienda aplaudieron y vitorearon.

—¡Shh! Esperen.

—¡Todos esperen!

Los dos pusieron las manos cerca de la boca y todo el mundo dejo de aplaudir.

—El momento más emocionante.

—Está a punto de comenzar.

La habitación se quedó en absoluto silencio, Isaac y Miria estrecharon sus manos con cuidado y; ligeramente, poco a poco, empujaron el primer dominó.

***

Gustavo derribó la puerta de una patada, y puesto que empleó mucha fuerza, ésta cayó.

Las bisagras de la puerta volaron, así como el fuerte cristal que se hizo añicos por todo el suelo luego de un sonido ensordecedor.

Si usaban armas inmediatamente, los policías llegarían demasiado rápido. En primer lugar enviaría a unas cuantas personas para anular la recepción, luego atraparía a Nicolás como rehén, tomaría el control del vestíbulo y entonces lanzaría un ataque tanto del interior como del exterior. Gustavo había ideado ese plan de batalla.

Sin embargo, éste falló desde el principio. La entrada estaba cerrada, por lo que no pudieron entrar como siempre.

—¡A un lado!

Gustavo apartó a los subordinados estupefactos y permaneció de pie frente a la puerta. Entonces, levantó la pierna y le dio una patada a la puerta, las bisagras saltaron y la pesada puerta del frente cayó hacia abajo.

De acuerdo a los reportes, los trabajadores de aquí, independientemente de si se trataban de periodistas o editores, todos traían armas. Así que Gustavo en seguida se escondió detrás de una columna cerca de la puerta; pero no hubo ninguna respuesta del interior. Algunos subalternos registraron la habitación con pistolas, pero al final no vieron ni a una sola persona.

No se escuchaba ningún ruido en el departamento de redacción; sobre las mesas, por todas partes, era un desorden caótico de documentos, solo las personas habían desaparecido.

—¿Vacío? ¿Hm?

Gustavo llamó al subordinado que había estado monitoreando el lugar en secreto y lo sujetó del cuello.

—¿Qué es esto?

—¡No lo sé! ¡He estado observando desde afuera todo el tiempo; nadie ha salido! ¡También mande personas a vigilar la puerta trasera y ellos tampoco vieron a nadie escapar!

—¿Ni una sola persona ha salido? —Gustavo soltó al subalterno, considerando esto cuidadosamente—. ¿Dices que incluso los periodistas de la agencia no salieron?

Eso evidentemente no tenía sentido. La puerta delantera estaba cerrada, como anticipando que llegaríamos…no, ellos probablemente sabían. Si así fuera, ¿todos habían escapado?

—Vuelvan a registrar minuciosamente el segundo y tercer piso. Si no encuentran a nadie, incendien este lugar por mí y vayan directamente hacia el nido de la Familia Gandor — Gustavo prendió un cigarrillo y les ordenó a sus subordinados.

Probablemente huyeron. Por los rumores creí que estos sujetos sólo sabían pelear, pero nunca pensé que fueran listos. Definitivamente no puedo permitir que se escabullan. 

—No importa, esos tipos no se irán así nada más, cuando llegué el momento acabaré con todos de un solo golpe.

Conforme Gustavo hizo crujir sus nudillos, subió al segundo piso.

***

Al mismo tiempo, las puertas trasera y delantera de la agencia de periódicos D.D. se encontraban respectivamente custodiadas por una persona. El tipo que resguardaba la puerta trasera estaba mirando alrededor sin rumbo fijo cuando, de improviso, el asesino del abrigo largo habló:

—Tu jefe no está en sus cabales, ¿no es así? 

La chica mexicana y el borracho acababan de entrar con Gustavo, dejándolo a él solo esperando afuera. 

—Incluso si es en un extremo del Barrio Chino, ¿realmente planea tener un tiroteo a plena luz del día?

—Así es, él es esa clase de hombre. Dime, ¿por qué no entras?

—¡Si fuéramos capturados por la policía, no sería capaz de justificarme! 

Con eso, separó el abrigo un poco. Basto una mirada para dejar al entrometido subalterno con la boca abierta. En el interior del abrigo, únicamente en los lugares que alcanzaba a ver, había por lo menos diez pistolas y cuchillos.

—El abrigo por sí solo pesa treinta kilogramos. A decir verdad, el día de hoy vine con la intención de interceptar a “Vino”. En realidad me bastan tres minutos para escapar antes de que llegue la policía. 

—¡Tú tampoco te ves normal!

—Todos los asesinos tienen el lugar de ese tipo como su objetivo.

En ese momento, los que estaban en la puerta trasera notaron un par de siluetas que se acercaban.

—¡Gracias por tu trabajo! —dijo alegremente “Freelancer” y usó su pistola para obligar a Roy y Eve a entrar por la puerta.

—Eh, ¿no piensa lo mismo señor Félix? No éramos normales desde el principio, ¿cierto? No sabemos cuándo comenzó, el momento en que nuestros cerebros se llenaron de estas ideas descabelladas sin ser capaces de soportarlo a menos que hagamos algo, a tal grado que ejercemos este tipo de trabajos, ¿no lo cree?

A sus palabras, “Freelancer” respondió a la ligera:

—Normal o anormal, es mejor no decir eso en voz alta.

—¿Uh?

—¿Qué sucede, no crees que es algo frío?

Temblando de repente, contempló cómo se marchaba “Freelancer”, luego el hombre del abrigo largo ingresó al edificio de igual forma.

—¿Eh? Así que a pesar de todo terminó entrando.

—De hecho, mi puntería no es tan buena y mi porcentaje de éxito no es particularmente alta, de modo que normalmente ganó por cantidad.

Mientras hablaba, sacó una pistola del interior del abrigo, un nervio se contrajo en su frente y dio una sonrisa escalofriante.

—De suerte que, si hay un tiroteo el día de hoy, solo mis balas serán suficientes para matar a esos pretenciosos sabelotodo. ¡Jajaja!

Viendo al asesino del abrigo largo a punto de perderse a sí mismo en la locura, el subordinado solo pudo observar en silencio como se alejaba. En cuanto la puerta se cerró, comentó:

—¡Normal o anormal, está bien siempre y cuando no seas un tonto o un idiota, entonces!

***

—¡Ah, ah, ah!

Cuando la huida por las alcantarillas terminó, Elean, por medio de unos binoculares, monitoreó la situación en la agencia de periódicos D.D. desde el techo de un edificio adyacente a éste. La escena que se desarrollaba frente a él provocó que abriera los ojos de par en par.

—¡Esto no está bien! 

Sudando, fue a decirle a Benjamín y a los otros lo que vio.

—La señorita Eve junto a un joven que no conozco fueron llevados a la agencia.

No había terminado la oración cuando el viejo mayordomo dio un grito fuerte. Samanta le quitó los binoculares para verificar esto por sí misma.

—¿Ej verda’? ¡La Señorina y un mushasho!

—Préstame los binoculares por un momento.

Edith sujetó los binoculares y, a través de ellos vio una figura familiar.

—¡Roy!

 Aquellos que estaban a su alrededor no lograron detenerla a tiempo y Edith bajo corriendo las escaleras por las cuales habían salido hace poco.

***

—¡Wow! ¡Es tan lindo!

No pudo evitar exclamar Ennis mientras observaba las fichas de dominó caer uno por uno.

Conforme los dominós se desplomaban sucesivamente sobre la parte blanca, el color iba cambiando a negro; una vista verdaderamente bella.

—¡Fichas de dominó que cambian de color en un segundo, son realmente fabulosas!

***

En el segundo piso tampoco hubo señales de vida; Gustavo y sus secuaces, sin darse cuenta, llegaron a una gran habitación del tercer piso. El lugar parecía un almacén, con unas cuantas mesas y sillas dispersas por la habitación.

—¡Maldición! ¡Los dejamos escapar! —gritó Gustavo lleno de furia.

En ese momento, se escuchó el sonido de la puerta de atrás cerrándose, todos se dieron vuelta al mismo tiempo para ver a un hombre con ojos parecidos a los de un zorro de pie, moviendo ambas manos conforme decía:

—¡Gracias por su arduo trabajo!

Cuando vieron con mayor detenimiento a esta persona, los subordinados de Gustavo lucían notablemente sorprendidos.

—¿Quién es este tipo?

Al escuchar esto, fue el hombre quien se desconcertó.

—¡De verdad! ¡Sinceramente! ¡No sabe siquiera cuál es la apariencia de su oponente! … … Mejor dicho, nuestros adversarios son estos buenos para nada. ¡Qué vergonzoso!

—¿Qué?

No habían tenido tiempo de enfadarse cuando ya se encontraban cautivados por el significado de sus palabras. Gustavo lanzó una mirada inquisidora a los asustados subordinados.

—¿Quién es este sujeto?

—¡No puede ser! ¡Él ya debería estar muerto! Sin lugar a dudas, en ese momento, en la entrada de la vieja librería, su cabeza, fue-

—Degollada. Ciertamente ese fue el caso. Sí, pero eso no importa; el día de hoy hemos venido aquí a negociar e incluso acudimos nosotros tres especialmente. Estamos esperando una buena respuesta, señor Gustavo.

En cuanto terminó de hablar, dos personas emergieron detrás de las cortinas y de las mesas y sillas, como si hubieran estado asechando desde antes.

—¿Ustedes…no pueden ser los tres hermanos de la Familia Gandor?

Mientras el público los observaba como si estuvieran viendo marcianos, Gustavo sacó su pistola del bolsillo del pecho.

—¿Negociar? ¿Sobre qué?

—No, es bastante sencillo; en este punto no importa nada más, señor Gustavo —Luck simplemente no le prestó atención al idiota de Gustavo y llamó en voz alta a los diez hombres peculiares detrás de él—. Muy fácil. Sólo una pregunta: ¿quieren unirse a nosotros? Eso es todo.

Ante la muy impactante cuestión, todos los presentes, excepto por los tres hermanos Gandor, no dijeron una palabra.

—Sólo tienen que responder «sí» o «no». Muy simple, ¿no?

Gradualmente comenzaron a calmarse, riendo entre ellos:

—¿Eres un imbécil? Algo así—

Gustavo paró las carcajadas y Luck abrió su boca para hablar otra vez:

—Ya tuvimos una pequeña charla con el señor Bartolo.

Al oír esto, las miradas de todos se enfocaron nuevamente sobre Luck.

—¿Qué, qué has dicho?

—¡Señor Gustavo, ciertamente ha hecho bastantes cosas a espaldas de su jefe!

—… …

—No obstante, todos son asuntos triviales. Vender drogas en nuestro territorio, pretender jugar el papel de mediador, sin mencionar la recolección de cuotas de protección de lugares que no fueron reportados al señor Bartolo. ¿Estoy en lo correcto?  

Cada vez que Gustavo vendía drogas a sus clientes de confianza, el precio siempre era mayor del qué le comunicaba a Bartolo. Las drogas no se vendían directamente a los drogadictos, sino que eran distribuidas a personas de bajo rango que expendían narcóticos. Después de filtrarse unas cuantas veces, el precio de las drogas se multiplicaba varias veces, produciendo muchas más ganancias que el originalmente conseguido. Así fue como Gustavo en secreto amasó una fortuna sin notificarle a Bartolo.

Con esto al descubierto, Gustavo y uno que otro subordinado, que sabía sobre ello, se tornaron algo furiosos. Provocando un gran alboroto entre las personas que se encontraban presentes.

—¡Cálmense! ¡No tiene pruebas! ¡Solo intenta confundirnos!

—¿Pruebas? De momento tenemos personas bajo custodia.

—¿Qué?

—Estábamos esperando que ustedes se reunieran aquí. En este instante, nuestros hombres ya se encuentran en marcha hacia  todas sus “casas” de droga. ¡Ah, qué batalla tan aplastante!

El parloteo de voces inmediatamente se volvió más ruidoso. Apremiando su ventaja, Luck continúo, unos días antes habían esparcido rumores solo para este momento:

—Aquellos que se rindan serán libres de irse una vez que esto acabe. Los que gusten seguirnos son más que bienvenidos, los que deseen regresar a la organización, el señor Bartolo tampoco le pondrá trabas. Pero, si se vuelven enemigos nuestros —Aquí hizo una pausa Luck, estrechando sus ojos de zorro y sonriendo ligeramente—. Si se empeñan en ser nuestros adversarios, entonces pasarán a ser el objetivo de “Vino”.

En ese momento las exclamaciones se apagaron y los subordinados de Gustavo intercambiaron miradas, claramente perturbados. Viendo semejante situación, Gustavo impasiblemente sujetó a uno de sus hombres.

—¿En qué estás pensando?

 —Uh…

Con tan solo una mano, Gustavo fue capaz de tomar la cabeza del hombre y golpearla contra el suelo. Un grito de agonía, hasta un ciego sabría que el cráneo del hombre estaba hecho pedazos.

—¿Quieres silenciarlos hoy? ¿O prefieres matarme ahora? No puede ser, ¿no?

—¡Qué salvaje; lo odiaran sus hombres!

Gustavo pasó por alto su provocación y simplemente observó con ferocidad a los subordinados que se encontraban a su alrededor.

—Sí, de cualquier caso, primero los mataré a los tres —dijo Gustavo mientras se acercaba a Luck.

—¡Expresamos claramente que estábamos aquí para negociar; es inusual que no vengamos armados!

—Pero, si las usaran, los policías vendrían inmediatamente, lo cual sería malo para ambos.

 —¡Así es!

—En otras palabras, el que saca su arma pierde.

—¡Exacto, caso cerrado!

—¡Jaja! —Gustavo sonrío fríamente conforme anunció— ¡Pues he perdido!

De pronto, un disparo. El choque retumbó en la habitación y ante los ojos de Gustavo salpicó sangre. Ese único tiro destrozó la cabeza de Luck y su cuerpo, que había perdido el equilibrio, se estrelló contra la pared.

—¡Los próximos serán ustedes! ¡Saquen sus armas! ¡No dudaré!

Mientras Gustavo hablaba sin parar, le apuntó a Keith.

Berga se sitúo a un lado de Luck con una expresión suave, observando la cabeza de su hermano menor como si estuviera esperando algo.

—¡Ja! ¡Dándole un último adiós a tu hermanito!

Gustavo caminó rápidamente hacia Keith a medida que reía, no obstante, escuchó una voz temblorosa de un subordinado.

—¡Se-se-señor Gustavo, espere!

—¡Qué, acaso quieres que me maten!

—¡No! ¡Eso! ¡Eso!

Gustavo volteó para ver a sus subordinados presas del pánico y, de igual forma, quedó estupefacto por la “escena” que ocurría delante de él.

Era una escena extremadamente escalofriante. Esa extraña sensación que uno siente cuando observa un viaje a la luna en las películas. En silencio, todo lo que debía ser la cabeza de Luck se fusionó. La carne roja, el hueso blanco y el cerebro rosáceo; como si fueran alimento que llevaran de regreso a la colonia de hormigas, se unieron en un punto. Eventualmente, formaron músculo y hueso, dientes y ojos, encajando igual que un rompecabezas. 

—¿Qu-qué demonios?

Gustavo sintió la garganta contraída y desesperadamente tragó saliva, pero no sirvió en absoluto.

—¡Oye! ¡Ya levántate! 

Contemplando a Luck recuperado por completo, Berga tocó ligeramente su cabeza con un dedo.

—Mm…

Igual que despertando de un sueño profundo, Luck se estiro. Keith y Berga lo observaron como si fuera la cosa más natural del mundo.

—En serio me he vuelto lento; ¡ni siquiera he podido esquivar esto!

Luck se incorporó como si nada hubiera pasado y continúo su discurso con el público de la habitación, quienes estaban demasiados asustados para hablar.

—Hm, ¿qué harán? ¿Unirse a nuestro bando ahora o quedarse aquí y morir?

Confrontados por este monstruo que sólo debería existir en las películas, los hombres de Gustavo aún no eran capaces de articular palabra; su lógica fue completamente destrozada y simplemente dejaron de pelear. De pronto, una silueta salió volando desde la multitud y, en un instante, estuvo al lado de Luck. Un arco plateado se deslizó sobre su muñeca.

—Uh…

La manga del saco de Luck se desprendió, después, de su muñeca brotó una línea roja. Rápidamente la sujetó con su otra mano; si se hubiera tardado un poco más, la mano habría caído al suelo.

Al ver que el flujo de sangre se detuvo inmediatamente, la chica mexicana silbó en admiración.

—¡Qué cuerpo tan curioso tienes, compadre!

Luck no tuvo tiempo para evadir el ataque y no estaba seguro de poder verlo claramente la próxima vez que viniera.

Estrechando los ojos ante la inesperada emboscada, Luck permaneció calmado conforme preguntaba:

—Si desea ser nuestra amiga, ¿no debería estar de nuestro lado, señorita?

Escuchando las palabras de Luck, la chica negó con la cabeza mientras dedicaba una dulce e inocente sonrisa.

No puedo hacer eso, compadre. Si lo hiciera, ¿sería incapaz de encontrarme con “Vino”? Pero, si continúo matándolos aquí, probablemente aparezca.

De modo que así están las cosas. Luck comprendió.

Aun cuando sabía que había sido contratada como apoyo, jamás se imaginó que hubiera asesinos como estos aparte de Claire. Ahora que observaba más de cerca, todavía había una persona entre la multitud que mantenía su serenidad, un hombre que sujetaba un pequeño frasco de licor, pero, tal vez solo se trataba de un borracho.

Como si intentara entrometerse en su proceso mental, otra persona entró por la puerta.

—¡Con permiso, perdón por la interrupción! 

Se trataba de un hombre barbudo con lentes, junto a un muchacho y una chica que llevaba a rastras. Tanto Luck como Keith no reconocieron a esos dos; si bien uno podría describirla como una chica, lucía más como una dama; mientras que el otro daba la apariencia de ser un joven poco saludable. Después, un tipo vistiendo un largo abrigo arribó a la habitación pisándoles los talones y le clavó una mirada feroz al hombre de lentes.

—Estos dos son Eve Genoard y Roy Maddock.

Gustavo estaba seguro que la presencia de “Freelancer” influiría a cambiar la situación, así que se tranquilizó una vez más.

—¡Me has ayudado mucho, Freelancer!

—¡En ese caso, me despido!

—¡Espera! Aún tengo algo que pedirte… no es un homicidio. Hacer que esos sujetos sean incapaces de moverse se encuentra dentro de tu campo de acción, ¡verdad!

Al oír la petición de Gustavo, el hombre levantó un poco los hombros.

—Eso, desde luego puedo hacerlo.

Cuando escuchó esto, Gustavo sonrió triunfantemente. Luck y sus hermanos miraron a esta persona con total desconfianza.

—¡Entonces, te lo encargo, señor Félix Walken! ¡En cuanto al pago, pon el precio!

—¡Tres trillones de dólares!

—… … ¿Qué?

Esta cantidad que nunca había oído antes, ¿acaso escuchó mal?

—Por supuesto que costaría tanto si me tengo que enfrentar a estas tres personas. ¡Ja ja! — Entretanto Freelancer hablaba, llevó a Eve y a Roy hacia el corredor, luego les dijo que se escondieran.

—¡Eh! ¿Qué crees que estás haciendo?

—Ah, solo prometí traerlos aquí.

Después de haber observado hasta ahora, Berga, quien no había dicho ni una palabra, comentó perplejo:

—Digo, ¿qué haces vestido de esa forma?

—¿? ¡¡!! ¿?

Mientras Gustavo, cuyos pensamientos aún se encontraban algo confusos, tenía la mirada perdida, la chica mexicana movió su espada hacia Luck y exclamó:

—¡Oye! ¿Dónde está “Vino”? ¡Llámale rápido, compadre!

Como respuesta el hombre de lentes alzó la mano.

—¿Me hablaban?

De inmediato, la habitación se congeló.

A medida que Freelancer comentaba, se quitó los lentes y se arrancó la barba falsa adherida a la boca, revelando un rostro muy juvenil perteneciente a un muchacho.

—¡Ay, me dolió! —Extendió ambas manos, dedicando un saludo sencillo a las personas presentes—. Hola a todos, soy Félix Walken; y también soy “Vino”, o pueden llamarme “Rail Tracer”.

Conforme hablaba, el tono de voz y su forma de actuar cambió. Era el arribo de la persona nombrada como el más poderoso. Gustavo al instante se puso nervioso y su rostro perdió el color. Después de que poco a poco volviera en sí, su cara se tornó nuevamente de blanca a roja.

—¡Entonces, un momento, espera! ¡Cabrones, Gandor! ¿Planearon todo esto?

Luck y los demás se limitaron a echarle un vistazo al Gustavo histérico.

—Claire, ¿quién es este Félix?

—Ya se los había dicho, Claire está muerto. Ahora me llamo Félix Walken. Para ser precisos, es el nombre recién registrado que compre del señor Félix original.

—¡No entiendo nada de lo que estás diciendo!

Haciendo frente a la despreocupada forma de hablar de Claire, que aseguraba ser Félix, Berga no se molestó en ocultar su confusión.

—¿No lo dijo Luck hace unos días? ¡No puedo casarme sin un registro oficial! Pensé que tenía razón.

Ni una sola de las personas que observaban a “Vino” hablar sin parar comprendía lo que estaba diciendo.

—Sip, ayer, recibí dos piezas de información de este lugar; una referente a la mujer que estoy buscando y otra sobre un «sujeto que quisiera olvidar su pasado». Fui a negociar con ese hombre. Era un buen colega, el Félix original. Luego, esos tipos de allá vinieron a buscarlo, solicitando que asesinara a cierta persona. También deseaba ver qué tipo de rivales perversos eran en esta ocasión, así que—

A la par que enunciaba, la mano derecha de “Vino” realizó un movimiento repentino. Un revolver pequeño apareció en su mano al mismo tiempo que dos sonidos nítidos resonaron.

Las balas avanzaron a través del suelo, volando directamente hacia un hombre.

Clac.

En conjunto con los disparos sonó el frasco de licor que se encontraba en la mano del viejo. El anciano instantáneamente cayó al suelo, su mano derecha seguía sujetando una pistola que humeaba. Las balas habían dejado varios orificios nuevos en la pared detrás de Claire, casi impactando entre sus ojos. ¡Quizá este hombre, “Vino”, era de la misma clase de monstruos que Luck y los otros!  ¡Probablemente este hombre era el verdadero líder de los monstruos!

Los subordinados de Gustavo ya habían quedado estupefactos hace tiempo por el trauma y no reaccionaron en absoluto al sonido de los disparos. Frente a la multitud, quienes se habían convertido en espectadores, “Vino”, igual que ese actor, dijo una frase clásica del diálogo de una película:

—¡Todavía no has escuchado nada!

***

El entrometido de la puerta trasera vio a una mujer acercarse corriendo y, rápidamente obstaculizó su camino.

—¡Piérdete!

 —¡Qué estás diciendo, bruja!

Sacó su arma con la intención de intimidar a Edith; cuando, de repente, alguien por detrás de él tocó su hombro.

—Ah, ¿quién? ¡S-señor Begg!

Begg observó a Edith con una extraña expresión y dijo con la voz ronca:

—¡Tú, eres, la, amiga, de, Roy!

A pesar de que no se podía leer nada por los ojos de esa persona, Edith se negó a ser vencida y prosiguió mirándolo, asintiendo con la cabeza. Entonces, Begg le ordenó al subalterno:

—¡Deja-déjala, pasar!

***

Aquel que rompió el silencio fue la chica mexicana que empuñaba la katana.

—¡Jajajajajaja! ¡Curioso, de veras curioso, compadre! ¿Eres Vino o Félix? O sea que, si te mato, puedo superar los rangos de dos asesinos de un solo tiro.

—¡Ah, así es como es!

“Vino”  se rascó la cabeza mientras miraba de reojo a Luck, preguntó:

—Eh, ¿a quién debería matar?

Era igual que una línea sacada de una película. No obstante, cuando inspeccionabas los alrededores, no quedaba ninguna determinación de luchar. Solo Gustavo tenía su arma apuntada hacia ellos, dudando entre atacarlos o no. Posiblemente solo tuviera que oprimir el gatillo levemente para convertirse en el objetivo de las balas de “Vino”. Ser capaz de tirar algo como eso a pesar de tener tantas aperturas antes, si actuaba descuidadamente, temía ser asesinado. Los instintos de Gustavo sagazmente detectaron esto.

—Supongo que la policía vendrá pronto, así que de ser posible me gustaría resolver esto de una forma más conservadora. …¿No lo dije antes?

—¡Qué lata!… Ah, cierto, las dos personas que traje hace rato; no estoy muy seguro de quienes sean, pero creo que eran los huéspedes de Kate. 

—¿Uh?

—Pienso que lo mejor es garantizar su seguridad.

Al escuchar esto, Luck rápidamente se dirigió hacia el corredor. Mientras se iba, miró a Claire, protestando:

—¡Por qué no lo dijo antes! ¡Honestamente!

Keith lanzó un vistazo rápido luego de oír el nombre de Kate, frunciendo un poco el ceño. Inmediatamente después, cuando vio a Luck saliendo del cuarto, Gustavo corrió hacia la puerta opuesta.

—¡No huyas!

“Vino” levantó su arma para apuntarle, cuando un rayo de luz plateada pasó y la pistola golpeó el suelo. Durante este intervalo, Gustavo escapó por la puerta. La chica mexicana, exponiendo la katana, silbó algo sorprendida.

—¡Bien hecho, compadre! Pretendía cortarte la muñeca.

—¿Incluso cortas a tus amigos?

—Perdón, la espada se movió sola.

La chica mexicana dijo la excusa que había hecho varias veces, atacándolo cuando creyó conveniente.

—¡Si es posible, espero que te rindas! No me gusta matar a mis amigos.

—¡Ah~! No me trates como a una idiota solo porque soy mujer; me harás enfadar, compadre.

Recién termino de hablar cuando la hoja trazó un hermoso arco de luz plateada, balanceándose hacia él.

¡Kachi!

La katana de la chica se detuvo justo enfrente del rostro de “Vino”, dejando escapar el sonido de metal raspando contra metal.

***

—¿Qué pasó? ¡Esto es muy raro!

En la oficina de la Familia Gandor, Tick movió la cabeza con incredulidad, diciendo:

—¡Creo que me faltan unos cuantos pares de mis nuevas tijeras! 

***

¿Qué sucedió? ¿¡Por qué se detuvo!?

Observando a la chica con sus ojos bien abiertos, los ojos de “Vino” gradualmente se pusieron alerta y contestó con suavidad.

—No te subestime porque fueras una chica. Hay expertos talentosos entre las mujeres, y también las respeto en gran medida.

“Vino” lo comentó como si nada estuviera pasando, todo el tiempo usó las tijeras en su mano para mantener alejada la espada de la chica mexicana y detener sus movimientos.

—¡Te trate como una idiota porque eres demasiado débil! 

La espada de la chica estaba asegurada por el agarre de las tijeras similar a las tenazas de un cangrejo. ¡Imposible, esto era imposible! Ella estaba un poco aterrorizada, sin embargo, no perdió la confianza en sí misma. De inmediato, liberó su mano derecha sujetando la espada prensada con la izquierda, sacó otra espada con la mano recién liberada y cercenó la cintura de “Vino”.

¡Kachi! ¡Kachi! ¡Kachi!

“Vino” también utilizó su mano izquierda para extraer otro par de tijeras e inmovilizar la espada de igual forma.

—¡Ya veo, en realidad esta espada no es para tanto! 

Durante la cuarta; para ser exactos, la sexta vez que las hojas chocaron entre sí, una figura los compaginó como su objetivo. El asesino del abrigo largo extrajo dos pistolas del interior de su saco y apunto a “Vino”. En ese momento, la chica mexicana también se encontraba dentro de la trayectoria de la bala; no obstante, jaló con fuerza de los gatillos como si no la hubiera visto.  De un segundo a otro, una sombra alta y robusta se abalanzó por un lado, empujó sus manos desde arriba forzando que los cañones de ambas pistolas descendieran.

La habitación retumbó con el sonido de los disparos y el suelo de cemento quedó acribillado con orificios. Algunas de las balas golpearon los dos pisos.

—¡Ah! ¡Ah! ¡Ah!

El asesino del abrigo largo gimió conforme rodaba, girando hacia el hombre que obligó a las pistolas a caer; Berga apretó los dientes mientras se mantenía en pie.

—¡Ah!… ¿No te duele? ¡Cabrón demente!

Al grito ilógico de Berga, el asesino del abrigo largo exclamó con lágrimas en los ojos:

—¡Aaaaaaaaaah! ¡Qué eres, aaaah!

El hombre contorsionándose en el suelo, nuevamente sacó armas del interior de su abrigo y prosiguió a dispararle a Berga. El cuerpo de Berga termino cubierto con un buen número de hoyos y la sangre le salía a chorros, la cual caía al piso e inmediatamente regresaba a su cuerpo. Sin embargo, el del abrigo largo no se percató de esto para nada; vaciaba un arma y acto seguido tomaba otra para seguir disparándole a Berga. Aun así, Berga no perdió el equilibrio sino que recibió las balas y balanceó su puño con fuerza.

—¡Bastaaaaaaaa!

Con el rugido, los puños fueron alcanzados por las balas. Observó como la carne era cercenada, revelando el hueso por dentro. Pero, con todo y eso, los puños nunca se detuvieron. Berga usó toda la fuerza en su cuerpo para golpear brutalmente el rostro del abrigo largo.

Estoy acabado.

Este fue lo último que pensó el asesino del abrigo largo antes de perder el conocimiento.

***

—¡Ja, estas son claramente tijeras!

En el interminable repiqueteo de metal contra metal, la victoria ya había sido decidida. 

Entonces, las hojas se encontraron brevemente, luego, las cuatro armas se entrelazaron otra vez, y nuevamente fueron ancladas en un abrir y cerrar de ojos. En el instante en que la chica cambió su peso hacia atrás para ganar distancia, “Vino” levantó su pie y pateó la muñeca de la chica.

—¡Auch!

La katana cayó de su mano. “Vino” prosiguió y pateó la otra mano.

Claire no empleó mucha fuerza y no debería de haber sido suficiente para derribar a patadas la espada; pero, debido a que la chica había estado moviendo las espadas de aquí para allá por un tiempo, sus manos ya no tenían la energía para mantenerlas agarradas.

—¡Así que eso es todo!

—Ah…

Como si meramente terminara un juego, “Vino” sostuvo las tijeras contra el cuello expuesto color marrón de la chica.

Cuando estuvo seguro de que la chica mexicana ya no poseía la intención de seguir luchando, Claire giró la cabeza para decirles a los subordinados inanimados de Gustavo que se encontraban en la habitación:

—Oigan, ¿qué planean hacer chicos?

Al escuchar esto, unas cuantas personas dentro de la multitud se pusieron de pie y le dijeron a Keith:

—¡Pues, nosotros ya nos vamos!

—¿Qué?

Ante la respuesta totalmente inesperada, “Vino” hizo un sonido desconcertante y raro. Keith, en silencio, asintió y esas personas salieron de la habitación. Entre la muchedumbre, se encontraban algunos hombres que sencillamente no comprendían que había sucedido. Se trataban de las pocas personas que, cuando Luck señaló la traición de Gustavo, hicieron una conmoción.

Contemplando al grupo de personas abandonar el cuarto, ya sea que fuera “Vino” o la chica mexicana, todos revelaron miradas de recelo e incredulidad.

—¿De qué va esto?

A la pregunta de “Vino”, Keith seguía sin decir una sola palabra. Berga, quien había observado todo, contestó impacientemente:

—¿No te lo mencionamos? Entre ellos, la mitad eran agentes encubiertos dispuestos en nuestra negociación con Bartolo.

—¡Eso es demasiado!

—¡Solo fueron personas que no sobresalen mucho!

—Ya veo; eso—

“Vino” inesperadamente hizo énfasis en sus últimas palabras. Toreó espléndidamente hacia un lado, a la vez que arrojaba las tijeras de sus manos. El cuerpo de la chica se tensó ante la vista de las tijeras volando directamente hacia ella. Al mismo tiempo, los disparos que habían cesado se escucharon una vez más. Balas desde el otro lado de la habitación se aproximaban a la persona que estaba frente a la chica, aquel que había lanzado las tijeras, “Vino”. Las balas fueron directamente al lugar donde él había estado parado todo el tiempo, sacudiendo el cabello de la chica mexicana y golpeando justo en la pared. Las tijeras, girando paralelamente al suelo, perforaron el hombro del sujeto del abrigo largo. Alguien había tomado las ropas del asesino con el abrigo largo y utilizaba el ya inconsciente hombre como escudo.

Era la persona que inicialmente se creyó había sido abatida, el viejo borracho. Su complexión corta se escondía detrás del gran abrigo, todavía rodeado por el humo blanco de la pólvora.

—¡Ja ja!

“Vino” se rió levemente, arrojando las tijeras para sellar los movimientos de su oponente mientras rodaba sobre el suelo para recuperar la pistola que había sido derribada tiempo atrás. En el momento en que dejó de girar, los disparos volvieron a sonar sin cesar en el cuarto, llenando el lugar con el olor de la pólvora. La trayectoria de las balas forjaba líneas rectas, pasando interminablemente entre los dos.

“Vino” torció su cuerpo para esquivar las balas; mientras que, las que disparaba al viejo, todas impactaban en el cuerpo del sujeto de abrigo largo. Gracias a que había muchas armas guardadas dentro del abrigo, se convirtió en el mejor escudo; el asesino del abrigo largo por sí mismo no resultó herido en absoluto. Cuando los dos se quedaron sin balas, “Vino” dijo felizmente:

—Justo como lo sospeché. Pensé que era raro que tus reacciones fueran tan normales, abuelo. Cuando nos encontramos en el hotel hace poco, sentí que tú eras el más fuerte de los tres.

A las palabras de “Vino”, el viejo borracho contestó con una risa baja:

—Realmente estás a la altura de tu reputación. Ahora, puedo estar tranquilo; si te mato, me volveré famoso.

—¡Ah, espera un momento, abuelo! ¿Acaso tu jefe no está acabado? Y fue expulsado de la organización, así que temo que no podrá pagarte. ¿A pesar de eso todavía quieres seguir peleando?

—¡Personalmente, solo estoy interesado en tu cabeza!

—¡Oh! ¿En serio?

“Vino” negó con la cabeza y, con un kachi kachi, extrajo otro par de tijeras.

—Entonces, ¿no planeas traicionar a tu jefe, el cual se podría decir que ya no existe?

Habiendo obtenido la respuesta definitiva del anciano, “Vino” observó al viejo con incomprensión.

—¿Por qué?

Esta vez, incluso “Vino” parecía perdido. El anciano contempló al joven que se encontraba al otro lado de la habitación.

—¿No es mejor huir o rendirse? Ya que no eres tan fuerte como yo. Puesto que eres débil, hasta la traición es algo que no puedes evitar hacer. ¿Acaso no es el curso natural de las cosas?  —Joven…… ¿no lo entiendes? Como asesino, de lo que estamos más orgullosos es—

Al escuchar esto, “Vino” explotó a carcajadas.

—¡Jajajajajajajajajaja! ¡Jajajajajajajajajaja! ¡Es, es muy gracioso, que interesante, eres un abuelo realmente interesante!

—¿De qué te estás riendo?

El rostro del anciano era de disgusto y, del bolsillo del pecho, extrajo un cuchillo. Incluso, cuando vio que “Vino” no paraba de reír, retorciendo su cara mientras continuaba:

—¿Qué es el orgullo? ¿Qué es la dignidad? ¡Qué asesinos como tú y yo hablen realmente de esto, es gracioso, muy gracioso! 

“Vino” recorrió con la mirada al anciano y a la chica mexicana, resoplando despectivamente. Catalogada de tal forma por “Vino”, la chica mexicana rápidamente desapareció de su vista.

Los ojos de “Vino” se volvieron extrañamente estáticos, completamente diferentes a cuando estaba luchando hace poco. La mirada proyectada por los dos ojos negros en su rostro parecía querer absorber toda la oscuridad, casi deseando succionar el alma de las personas, igual que un demonio revelando su naturaleza perversa.

—¡Desde el mismo día que consideraste asesinar como una especie de profesión, cosas como el orgullo ya no son asunto nuestro! ¡Bájate de las nubes! ¡Cómo si nos fuera acobardar que, con solo matar a una persona, nos convirtamos en el fracaso de la sociedad! ¿Acaso esto es un campo de batalla? ¿Vas a conseguir medallas por matar personas? ¡Ah, soy el más fuerte! ¿Crees que aumentará tu reputación si asesinas a “Vino”? Pero, ¿no es solo eso? Si traicionas a otros, entonces ¿no disminuiría tu credibilidad? Esta clase de cosas nunca existieron desde el principio. Los asesinos son asesinos; sujetos que creen en ese tipo de basura no existen. 

Cuando la negación de que ellos eran los asesinos provino del que se dice ser el asesino más fuerte; el anciano y la chica mexicana, naturalmente, no pudieron surgir ni con una sola objeción. 

—Si lo que estoy diciendo piensas qué es mierda, o no quieres creerlo, pues bien, somos enemigos. Si crees que estoy equivocado, entonces ¡usa tu fuerza para poner a prueba tu orgullo! ¡Dado que los fracasos son fracasos de todas formas, piénsalo con cuidado!

La provocación de repente llegó a un alto inesperado.

Presionando contra la parte trasera de la cabeza de “Vino” se encontraba una centelleante pistola negra. Sintiendo el cañón tocar su cabello, “Vino” dijo sin ningún rastro de sorpresa o miedo:

—¡Keith!

Desde atrás llegó una respuesta fraterna:

—No te burles de los vivos.

A las palabras de Keith, el asesino más aterrador del mundo solamente cerró los ojos y dijo suspirando:

—No somos iguales a ustedes, sujetos como nosotros—

—No hay diferencia —eligió el mínimo de palabras, sin darle a “Vino” la oportunidad de oponerse—. Todos somos lo mismo…….villanos.

A “Vino” no le importó en lo absoluto el arma que le apuntaba, rascándose la cabeza conforme daba la vuelta y veía a los ojos de Keith, la intención asesina de antes ya no estaba presente.

—Lo entiendo, perdón. Tú también eres alguien asediado por el honor y el orgullo.

Ya sea que en lo profundo de su corazón, o en el tono de voz de “Vino”; de Claire, no había el menor rastro de burla.

Inesperadamente, los ojos de Keith brillaron con la intención de matar y embistieron justo al lado de Claire. Con un golpe seco, algo detrás de él cayó al suelo. Sin ninguna ansiedad o dudas, dio media vuelta y presenció la escena que esperaba ver.

Tomando ventaja mientras Claire y Keith no le prestaban atención, el anciano, que atacó por detrás, ya había sido pateado al suelo fuertemente por Keith. Luego, Keith implacablemente le golpeó el pecho. El anciano dejó escapar un quejido débil y se tendió en el suelo, incapaz de moverse.

—¡Ten piedad del pobre viejito!

Observando a Claire, quien se rió mientras hablaba, Keith dijo inexpresivo:

— ¡Los enemigos son enemigos!

Al escuchar la respuesta de Keith, Claire sonrió satisfecho.

—¡Tal vez solo tú seas como de la Mafia!

—¡Cierto! ¿Qué planea hacer, señorita?

Berga, que había estado observando cómo se desarrollaba todo esto, le preguntó a la chica mexicana, quien había recuperado sus katanas.

— ¡Qué padre[22]!

—¿Uh?

Ignorando el ceño fruncido de Berga, la chica mexicana transfirió su mirada a Keith.

—Oye, compadre, ¿lo qué acaba de mencionar el de ojos de zorro todavía cuenta? 

***

¿Qué hago? El señor Roy desapareció.

Hace un momento, el hombre de lentes y barba les ordenó que se escondieran, así que Eve fue a la sala de recepción del primer piso para ocultarse. No obstante, cuando vio hacia atrás, descubrió que Roy se había esfumado. Si salía a buscarlo ahora, definitivamente se encontraría en problemas. Los disparos en el tercer piso aún se podían escuchar desde ahí, parecía que estuviera perdida en una película de acción. Sin embargo, no podía escaparse sin haber hecho nada. Roy se vio involucrado gracias a su obstinada insistencia de «Quiero conocer a los Gandor», por lo que no se ocultaría aquí ella sola.

Si no puedo encontrarlo…

Eve solo había abierto una pequeña fracción de la puerta de la sala de recepción cuando una silueta apareció sobre la ventana de la puerta. Al principio creyó que se trataba de Roy, pero la cabeza era demasiado grande. En el instante en que detectó peligro y quiso alejarse de la entrada, la puerta fue pateada.

—¡Eek!

Eve soltando un grito agudo cayó al suelo asustada.

La pesada puerta azotó justo donde ella se encontraba parada. El cristal incrustado sobre la puerta se hizo añicos y pedazos de vidrio salieron volando por todas partes, hasta la perilla se rompió en muchas piezas que rodaron por el suelo.

—¡No grite, pequeña señorita!

Gustavo tuvo que agacharse para entrar por la puerta, la cual no era para nada insignificante, sus ojos se encontraban vacíos y emitían un aura animal.

—Al principio pensé que este sería un asunto sencillo, pero las cosas resultaron ser engañosas.

Conforme movía la cabeza, lentamente avanzó hacia Eve, que estaba a pulgadas de la pared.

—¿Debería decir que esta es la primera vez que nos conocemos en persona? Señora de los Genoard, realmente te atreviste a embaucarme; ¡no seas tan creída!  

No entiendo de qué está hablando. ¿Quién diantres es este hombre? 

Eve solo comprendía una cosa: no había nada en los ojos de ese hombre; únicamente un odio terrible mientras la observaba.

—¿Alguna vez te he hecho algo? Solo quería sobrevivir, eso es todo. ¿Realmente era necesario perder vidas por un asunto tan inútil?

El hombre sostenía una pistola en su mano y lentamente la apuntó hacia el rostro de Eve.

—A menos que… no me digas que tú también eres un monstruo.

Eve se encogió asustada formando una bola; ella quería correr, pero sus pies no se movían. Viendo a Eve en tal estado, Gustavo dijo con alivio:

—¡Oh! ¡Parece que no! ¡Ahora puedo relajarme!

Aunque reventarte la cabeza no suena tan mal, esto no sería hacer un buen uso de ti. 

Quiero matarte enfrente de los Gandor. No importa lo que conlleve, solo tengo que matar a todos para caminar este sendero. Huir, morir; ya estoy harto; quiero matar a todos los que conspiraron en mi contra, a esos inútiles subordinados, a Begg; ni siquiera dejare a Bartolo libre de responsabilidad.

Para prevenir que escapara, Gustavo levantó su pierna derecha con la intención de romperle los huesos de la pierna a Eve.

—¡Esto es por el bar!

Con esto vino un ataque. La parte posterior de la cabeza de Gustavo fue golpeada con fuerza y el enorme cuerpo se estremeció.

—¡Esto es el por casino!

Después, el lado derecho de su cara recibió de lleno el segundo ataque; se sintió como si fuera infligido por un objeto puntiagudo. Lo qué era más intenso que el dolor, era la sensación de ser golpeado de frente por un bate de metal caliente. Perdió la fuerza y soltó la pistola, la cual traqueteó sobre el suelo y se disparó, impactando en su mano. Acompañado por el dolor penetrante, se encontraba la sensación de que la carne en su mano estaba expuesta al aire. 

—¡Esto es por el hipódromo!

Volteó la cabeza hacia la voz y fue golpeado por el puño del agresor, solo así. El puño acababa de pasar cuando un arma hecha de madera se balanceó hacia él; así que estaba siendo golpeado por sillas de madera, utilizadas exclusivamente por la editorial. Su rostro fue cortado por la esquina de la silla, Gustavo supo que su pómulo había sido destrozado. Ahora, ya no tenía control de su torso y solo podía confiar en la fuerza de la parte inferior de su cuerpo para mantenerse de pie. La silla una vez más voló en dirección a su cara.

—¡Esto es por las heridas de Nicola!

Este último golpe fue entregado a Gustavo, que ya se encontraba en el suelo, a causa de Luck. Aferrándose a la pata de la silla con las dos manos y levantándola sobre su cabeza, confrontó al casi inconsciente Gustavo y sin piedad la balanceó con todas sus fuerzas.

—¡Esto es por mi cabeza! ¡Muere!

Este repentino e imprevisto suceso conmocionó a Eve al punto en que solo pudo observarlo en silencio. Vio como el hombre con los ojos de zorro apareció detrás del hombre alto y grande, propinándole una buena paliza en la cara de Gustavo con métodos brutales que nunca había visto antes.

Cuando Gustavo se encontró completamente incapacitado, finalmente él pareció notarla. Luck desvió la mirada algo apenado, no obstante, un minuto después le extendió la mano a Eve.

—¡Ah, note que estaba a punto de matarla así que intervine; cuenta como legítima defensa!

Eve clavo la mirada sobre el hombre, quien estaba sonriendo ligeramente hacia ella, incapaz de articular su agradecimiento sin importar lo mucho que lo intentara. 

—¡Oh! ¡Um, no tiene por qué estar tan asustada!

Luck parecía estar más atolondrado conforme atendía a la chica delante de él.

—Qué embarazoso. No pretendía asustarla.

De cualquier caso, tenía que levantarla antes de continuar. Le tendió una mano a Eve para ayudarla a ponerse de pie, pero ella no la tomó. Ella muy bien pudo haberle dado la mano si se tratara de otro persona; sin embargo, no tenía ningún motivo para hacerlo ahora.

—Usted debe ser la invitada de la señora Kate; soy su hermano menor, Luck Gandor.

Al escuchar las palabras de Luck, la chica frente a él dejo de temblar.

¡De maravilla, el nombre de la señora Kate logró que se relajara por fin!

A pesar de que eso fue lo que Luck había pensado, la mirada en los ojos de Eve en definitiva no era una de alivio.

—Um… …Señor Gandor, um, es el jefe de esa Familia de la Mafia, ¿cierto?

—¿Mafia y jefe, dice…?  Supongo que es más o menos cierto.

—¡Por favor! Hay algo… hay algo que tengo que preguntarle.

Con una especie de aprehensión, la chica le preguntó a Luck la respuesta a la cuestión que más quería saber.

—Mi hermano mayor; mi hermano Dallas, ¿aún se encuentra con vida?

Tras escuchar los detalles por parte de Eve, las memorias del pasado regresaron rápidamente.

Dallas. Luck jamás imaginó que escucharía ese nombre en un momento como este.

Gracias a que esta chica quería buscar a su hermano, se vio involucrada en una situación tan peligrosa.

Aun cuando conocía los riesgos, no le importo y saltó directamente a ellos; ¡qué valiente!

Fue por eso que el miedo se desvaneció de su rostro. Y este simple hecho fue prueba suficiente de que comprendía parte de la situación. 

Luck analizó a Eve, supo que las mentiras de mala calidad o mal encauzadas no funcionarían. Incluso si la engañaba, ella continuaría con la ardua tarea de buscar a su hermano.

Reforzó su decisión, contemplando a la determinada Eve, y le contó una parte de la historia.

—Ya sea que lo crea o no, puede que sea un hecho extremadamente cruel para usted; pero, su hermano ya no es un ser humano común y corriente.

Hace un año, su hermano mayor se involucró en cierto incidente, en el cual, gracias a que obtuvo el poder de la “inmortalidad” incompleta se volvió indestructible. Luego, utilizó esa habilidad para matar a cuatro de los buenos amigos de Luck. Después de eso; como castigo, lo hundieron, vivito y coleando, en las profundas y heladas aguas del río.

Para convencer a Eve, que al principio no creyó en los cuerpos inmortales, Luck sacó su navaja y cortó su propio dedo; regresando a la normalidad inmediatamente. Al ver esto, aun cuando le causó algo de repulsión, Eve no tuvo más opción que confiar en él.

Las emociones de Eve se habían vuelto bastante complejas. Estuvo sumamente feliz al enterarse de que su hermano se encontraba con vida, no obstante, no pudo evitar odiar a la persona frente a ella por hacer pasar a su hermano un trato tan inhumano. Sin embargo, también era un hecho que su hermano asesinó a sus amigos. Eve conocía mejor que nadie la clase de hombre que era su hermano, y lo bien que se merecía su destino. A pesar de que lo entendía todo a nivel racional, sencillamente no podía aceptarlo emocionalmente.

—¿Por-por qué? ¿Por qué hacer que mi hermano sufra de ese modo? ¿No hubiera sido mejor dejar que la policía se encargará de él? Es-es, claramente es más que suficiente, así que, por favor, mi hermano, por el amor de Dios, perdone a mi hermano y a los demás. Por lo menos, al menos haga uso de la ley para sancionarlo. ¡Se lo ruego, se lo suplico!

Confrontado por una chica un tanto incoherente, Luck estaba completamente perdido en cuanto a qué hacer.

En cierto modo lo que Eve había dicho era cierto, y Luck también sabía esto. No obstante, al igual que a Eve la turbaban sentimientos personales dentro de ella, Luck, asimismo, solo actuaba de acuerdo a sus propias emocionas. Ya que el más molesto de entre los hermanos durante ese incidente, no habían sido sus hermanos mayores, sino el propio Luck.

—No es capaz de comenzar a entender nuestro mundo. Yo estaba hablando de mis propios sentimientos; una furia y rabia que no pueden ser apaciguados. En primer lugar, incluso si fueran a ser sancionados y castigados por la ley, mis amigos que fallecieron no regresarían nunca más. Sencillamente no puedo perdonar esto, eso es todo. Si desea odiarme, entonces ódieme. Así como su hermano no puede volver, los muertos ya no pueden regresar. Mi dolor nunca se irá.

Las emociones de Luck parecían desbordarse de su interior conforme hablaba en un tono de voz calmado y frío. Incluso, en estos momentos, la ira hacia el asesinato de sus amigos aún no disminuía. Pero, podía entender lo que ella estaba diciendo, mientras que, cualquier otra Mafia habría matado a esta chica hace tiempo. Por esta razón, Claire afirmó que “no estaba apto para ser de la Mafia”.

—¿Oh, en serio? ¡Eso es sólo desde su punto de vista! Y que si no entiendo su mundo o sus sentimientos. Y que si su dolor se cura. ¿Qué pasa con mis sentimientos? Yo-yo solo quiero a mi hermano, quiero que me devuelvas a mi hermano.

La furia de Eve era normal; Luck no respondió y se limitó a escucharla en silencio.

—¡Se lo suplico! Sólo deje ir a mi hermano; estoy dispuesta a cargar con cualquier cantidad de sufrimiento, por lo que más quiera, escúcheme…

Tras oír las palabras de Eve, la expresión de Luck se volvió bastante sombría y añadió una nota cortante a su voz cuando pronunció:

—¡No crea que solo eso basta para cambiar mi decisión!… …Olvídelo. Si busca venganza, yo la recibiré, sin importar que tanta sea. ¡Pero que su objetivo solo sea yo! Si toca un solo cabello de otras personas—

Se detuvo a mitad de su discurso. ¿Qué estoy diciendo? Ya no hay nada de lo que valga la pena hablar. Luck negó con la cabeza y se levantó.

—Si cambia de opinión en unos cuantos años a partir de ahora…entonces, tal vez,  hasta entonces…

Parecía que Eve no se iba a dar por vencida tan fácilmente; esto no era algo que se podía evitar tampoco. Si ella tuviera al menos un poco de sentido común, ya se hubiera rendido en estos momentos.

—¡Oh!

La alerta inundó de pronto los ojos de Eve. Para cuando se percató de la figura detrás de él, era demasiado tarde. La cabeza de Luck fue golpeada por el sofá del cuarto de recepción y, por un momento, estuvo al borde de la consciencia.

Gustavo, cuyo rostro estaba ensangrentado, había levantado al enorme sofá casi sobre su cabeza, el cual pesaba cerca de cien kilogramos, y lo había lanzado hacia él. Luck de igual forma arrojó una silla casi al mismo tiempo, sin embargo, como era muy liviana, fue golpeada de regreso. Luck, chocando con esa fuerza horizontal, salió volando hacia atrás.

—¡Ugh……!

La espalda de Luck se estrelló contra la pared, el fuerte impacto estremeció su cuerpo. Se incorporó, tambaleante y observó a Gustavo. El hombre de rostro sangriento le devolvió la mirada, ardiendo con el deseo de matar.

—Ruega… ¡Esto, aquello, cualquier cosa, solo ven y ruegameeeeeee!

Gustavo tiró violentamente la silla sobre el suelo, gritando con fuerza. Entonces, de repente sonrió, y con un tono de voz de lo más malvado dijo:

—¡Aplastare tu cabeza una y otra vez, la triturare, la freiré en mucho aceite, luego, la guardare en una caja fuerte y la arrojare al océano!

—Esto es malo… Maldición, claramente es un oponente más del estilo de mi hermano Berga.

Luck se limpió el sudor y sacó una pistola del interior de su saco.

—En verdad que es un sujeto problemático; quería dejarlo con vida, no obstante, sigue viniendo en busca de la muerte.

—Tal parece que un acuerdo pacífico es imposible.

Luck movió la cabeza y jaló del gatillo en dirección a Gustavo, quien se encontraba arremetiendo contra él. Los disparos sonaron sucesivamente y seis orificios impactaron el cuerpo de Gustavo; todas las balas perforaron el pecho, abdomen y otros partes vitales, así que debería estar muerto sin ninguna duda. Pero, Gustavo no dejo de moverse.

—¡Es inútil, inútil, inútil, inútil, inútil, inútil, inútil! ¡Gusanos como tú, los gusanos jodidos no merecen vivir! ¡Las balas son inserviblessssss! 

—¿Cómo puede ser posible?

Luck recibió un puñetazo en el abdomen y cayó al suelo, Gustavo, empleando la fuerza con la que destruyó la puerta, pateó el rostro de Luck. Pisó el cuerpo de Luck, que yacía en el suelo, con su enorme pie una y otra vez.

—¡Desaparece, desaparece, desaparece, desaparece, desaparece de mi vista!

Produciendo extraños e inhumanos sonidos, Gustavo destrozó las costillas de Luck con sus patadas; crack, crick, crack. Cuando estuvo seguro de que Luck ya no era capaz de moverse, Gustavo se volvió hacia Eve y sonrió cruelmente. Nuevamente, Eve estaba paralizada del miedo.

—¡Es su turno, pequeña señorita! Te lanzaré a la bahía de Nueva York para alimentar a los peces, igual que a tu padre y a tu hermano.

Por un momento, Eve no comprendió lo que estaba diciendo.

—¿Por qué pones esa cara? ¿Todavía no te enteras? ¡Si supieras, definitivamente querrás matarme luego!

Observando como el rostro de la chica lentamente se enrojecía, Gustavo se percató de que ella en verdad no conocía sobre el asunto.

—¡Ja! Si no sabías, entonces permíteme que te diga. Tu viejo y tu hermano impidieron que fabricara una nueva droga, ¡así que los maté a los dos con mis propias manos! Después de que los ahogué, los rebane y los convertí en carnada para peces, los tiré pieza por pieza al océano. 

Eve escuchó el obsceno relato de Gustavo, el significado de estas palabras poco a poco se hundieron en su mente. Cuando las implicaciones finalmente encajaron en su lugar, su mente de inmediato se quedó en blanco.

Toda clase de escenas aparecieron en la mente de Eve. Y, en ese instante, una voz débil quebró el silencio en la habitación.

—No hable de lo que no sabe.

Ahí, detrás de Gustavo, se encontraba Luck de pie, ya habían sanado sus costillas. No parecía estar recuperado por completo, ya que su respiración era un poco rápida y, era obvio que solo estar de pie requería mucho esfuerzo.

—No solo las sanguijuelas de la sociedad como usted rompen la ley, asesina e incluso difunde tonterías sin vergüenza alguna. Es precisamente debido a esto que fue abandonado por Bartolo y sus hombres.

—Maldito mocoso…

Enfurecido por sus palabras, Gustavo cargó contra Luck, agarrándolo por el saco y lanzándolo en dirección a Eve. Su cuerpo débil y delgado voló hacia Eve, golpeando su espalda contra el filo de la mesa al lado de ella.

—Tan inútil, a pesar de que estas armado; ¿no crees que voy a ganar?

Con la sensación de haber obtenido la delantera, Gustavo lentamente recobró el juicio.

—La chica también es inservible. ¡Vamos a matarlos juntos!

Inclinó la cabeza y comenzó a buscar la pistola que había caído al suelo. Pero, por una extraña razón, el arma había desaparecido.

En ese momento, Luck murmuró a Eve:

—¡Lo sostendré; corra cuando tenga la oportunidad! Si es Claire, aún hay una posibilidad de luchar contra este monstruo —Luck se volvió hacia Eve, soportando el dolor en su espalda, tenía la voz algo temblorosa. Entonces:

—¡Señorita Eve!

—¡Mocosa!  

Gustavo también se percató al mismo tiempo.

La expresión de Eve era sorprendentemente serena. Las lágrimas brotaban de sus ojos mientras sostenía la pistola entre sus manos y apuntaba con ella al cuerpo de Gustavo. Sus ojos se mantenían fijos en él, le habló con suavidad a Luck.  Su voz era sumamente tranquila, como si ya se hubiera apartado a sí misma de sus sentimientos iniciales. Sus ojos llenos de lágrimas se encontraban vacíos, contemplando un lugar lejano.

—Lo lamento, señor Luck. De verdad lo siento. Aunque le dije todas esas cosas egoístas antes, aun cuando creí que estaba haciendo lo correcto, aun así, ahora, realmente no puedo perdonar a esta persona… Definitivamente no puedo hacerlo.

En ese momento, los ojos de Eve poseían una convicción de acero. Carentes totalmente de miedo: un par de ojos negros como la noche.

—Ahora, finalmente entiendo lo que acaba de decir, así que, de modo que…

Con enormes gotas de lágrimas cayendo sobre su rostro, Eve sostuvo con fuerza el gatillo.

—¡Perra! ¿Crees que puedes derribarme con esa clase de cosas? Ridículo; ¡dispárame, mátame, toma venganza por tu estúpido padre, mocosa de mierda!

A la provocación de Gustavo, Eve jaló el gatillo sin dudarlo.

Con el estruendo del disparo, una cortina de sangre roció el aire del interior del cuarto de recepción.

El cuerpo de Eve retrocedió por el efecto de la inercia, el cual fue mucho más pequeño de lo que debería haber sido.

Eve lentamente abrió los ojos, pero, quien se encontraba ahí era Luck, en el lugar donde su mano izquierda debería estar salía sangre a chorros. Su mano izquierda había caído al suelo, revelando el hueso destrozado por la bala.

La mano derecha de Luck había jalado la pistola y apuntado el cañón a su propia mano izquierda.

Observando fijamente a la sorprendida Eve, Luck se incorporó poco a poco, sudando en exceso.

— ¡Conozco tu dolor!

Luego, se giró hacia Gustavo, que fue retrocediendo desde donde se encontraba, recogió su mano izquierda y corrió hacia él.

—¡Hijo de puta! ¿Qué vas a hacer?

Luck le clavó la mano emputada al hombre fornido, que había amontonado los puños a manera de escudo.

A diferencia de los puños, el hueso irregular cerró los pocos milímetros extras y apuñaló a Gustavo en la garganta.

—…

Cuando se aseguró que esa enorme masa de cuerpo dejara de moverse, Luck dijo con los ojos fríos:

—Esto es en agradecimiento por enviar a un hombre a cortarme el cuello.

Luck presionó su mano izquierda contra la herida de su brazo y se volvió hacia Eve.

—No está herida; ¿verdad?

Incapaz de soportar el dolor por más tiempo, Luck se desmayó tras esa pregunta.

***

¿Qué hago? Nos hemos separado.

Cuando Roy, planeando esconderse junto con Eve Genoard, se aventuró hacia el interior, no pudo ver ninguna señal de ella. ¿Se habrá quedado atrás? ¿O escapó primero? Una vez que pasara esta esquina, debería ser capaz de salir por la puerta que cruzaron al ingresar al edificio. No obstante, ahí se encontraba un guardia armado. Sería imposible para él escapar por su cuenta. De suerte que, por el momento, no podía pasar por ahí; así estaba la situación.

Tampoco podía regresar a la habitación de antes. Hace unos momentos se escucharon unos cuantos disparos, también estaban unos sonidos metálicos kachi kachi desconocidos.

No puedo huir. No importa como lo vea, ella se vio involucrada en todo esto por mi culpa. Así que, con mayor razón no correré.

Su parte racional entendía todo esto, aun así, quería escapar. En su corazón, sentía que no se podía evitar que huyera.

¡Ah, no debo! ¿Qué tan bajo puedo caer? Malditas, malditas, drogas, cuando las tomaba, me hacían capaz de hacer cualquier cosa. Sin importar lo que fuera, podía hacerlo todo. Indudablemente, estaba al mismo nivel que todos ellos. Pero, ¿qué sucede con esta drástica diferencia? ¡Maldición! ¿Por qué no puedo hacer lo que claramente soy capaz de hacer? ¿Acaso no es muy extraño?

Mientras Roy se frustraba, escuchó a una persona llamarlo de algún lugar.

—…… ¡R-Roy!

Maldición, es la voz de Edith. ¿Estoy alucinando? ¡No pienses más! Si, si confío en Edith entonces puedo lograr cualquier cosa. Ah, así es. En ese caso, ¿exactamente qué está sucediendo? …Maldición, es la voz de Edith. Estoy oyendo cosas. ¡Detente, yo! ¿Crees que soy alguien que no puede conseguir nada sin las peticiones de Edith? Ah, así es. ¿Por qué será?

Aun así, detén eso, en estos momentos tengo que hacerlo por mí mismo, yo solo, por mi cuenta. —¡Roy!

Esta vez, Roy finalmente recuperó la conciencia. Gracias a que recibió de lleno la generosa bofetada de Edith.

—¡Contrólate, tonto!

Edith abofeteó las mejillas de Roy varias veces. Cada vez que usaba el dorso de la mano, los huesos de ahí le dolían terriblemente al golpear contra los pómulos.

—¡E-Edith!

—Bastardo, ¿por-por qué continúas ayudando a los demás a pesar de que eres tan débil? ¿Seguirás involucrando personas que no conoces irresponsablemente la próxima vez? ¿Qué pasó con tu promesa? ¡Tienes que mantener las promesas que haces con las personas! ¿Acaso no dije que te ayudaría, que te protegería? ¡Entonces ya deja de correr por todos lados!

Edith se sentó sobre el cuerpo de Roy, hablando mientras lo golpeaba, luego, al final lo abrazó con fuerza.

—Es mi culpa. ¡Lo siento, lo siento, en verdad lo siento!

Ah, bueno para nada. Realmente, soy un bueno para nada. Si tuviera que explicar porque me siento como un bueno para nada, sería porque solamente puedo pensar en estas palabras en momentos como este.

Al mismo tiempo, alguien a quien no reconoció, apareció detrás de Edith.

—¿Tú, eres, el, señor, Roy?

Interrumpido por una suave voz; parecía que un hombre con aspecto poco saludable estaba llamándolo. 

—¿Q-qué, qué quieres?

—Soy, Begg. P-pero, no, soy, un, simple, ser, humano. Es, probable, que solo, fuera, el efecto, secundario, de estas, drogas. Pero, exhibiste, reacciones, inusual-mente, fuertes.

Al principio, fue puramente curiosidad. A pesar de que se trataba de alguien que había consumido la nueva droga que fabriqué, nunca pensé que existiera una persona tan audaz. De hecho, esta era solo un poco más fuerte que las drogas ordinarias prohibidas, no obstante, jamás creí que este hombre se volvería lo suficientemente imprudente como para arrebatárselas a la Familia Runorata de las manos. Era posible que desde un principio fuera un hombre violento. En ese caso, sería natural que se perdiera a sí mismo una vez que tuviera un poco de estimulante. Por lo que continúe investigando sobre él en la sociedad, nunca me imaginé que me interesaría más y más en él.

La nueva droga de tipo sedante, la cual normalmente se agota en menos de dos horas, hizo que este chico, Roy, fuera incapaz de regresar a la realidad desde “ese mundo” por más de tres días. Comparado con otras drogas, descubrí que las que yo mismo elaboraba frecuentemente provocaban reacciones más fuertes, aunque no sabía si era a causa de razones psicológicas o físicas. Esta reacción, si fue esta clase de reacción, ¡entonces significaría que el mismo Roy no deseaba regresar al mundo real! 

Begg sacó una liga y una jeringa de su bolsillo y se los entregó a Roy. 

—¡Es, droga, inyéctatela!

Mirando a la jeringa y a la liga que de pronto le dio Begg, Roy no entendió de qué iba todo eso. 

—Esta, es más, fuerte, que las, drogas que, usualmente, consumes; es un, preparado, de, estimulantes, si utilizas, la que, acabo, de, fabricar, puede, que, ya no, seas, capaz, de, regresar, al, mundo, real.

Al principio, Edith no comprendió a qué se refería Begg; pero, cuando finalmente captó el propósito por el que Begg había venido, gritó:

—Espera un minuto… ¡Tú, en qué estás pensando! Cómo puedes —Frente a Edith, que se había levantado con indignación, se encontraba la oscura pistola de Begg.

—Lo, lamento, no, tienes, ningún, derecho, a, negarte.

—¡Edith!

Confrontando a Roy, que rápidamente se puso de pie, Begg sujetó a Edith por detrás y apuntó el cañón a su sien.

—Deja-me, ver. ¡La, mirada, en tu, rostro, mientras, mueres, sonriendo, en el, mundo, que, experimentas; permite-me, presenciar, tu alegría, tu mundo!

Begg colocó su dedo en el gatillo, su tono de voz se volvía cada vez más intenso.

—La razón… No entiendo el motivo, ¿por qué? ¿Qué está sucediendo, qué demonios está pasando? ¡Hasta ahora, siempre me he inyectado drogas hechas por tipos como tú que no hacen preguntas! ¡Dame algún tipo de explicación!

Begg hizo caso omiso de sus gritos, limitándose a empujar la pistola en silencio.

—Rápido, inyéctatela. 

Roy sintió un inmenso arrepentimiento.

—Lo entiendo… Lo entiendo, por favor, no lastimes a Edith. 

No podía hacer nada, simplemente tomó la liga y la amarró sobre su brazo. Sus venas de inmediato se hincharon, y una especie de presión se acumuló desde sus dedos hasta su brazo.

—¡Detente, detente, Roy! ¡No lo hagas! ¡Morirás!

—¡Jura, primero jura! ¡Después de que yo me inyecte esto, definitivamente dejarás ir a Edith, júralo! 

—Muy, bien, lo, haré, lo juro.

Habiendo obtenido una respuesta definitiva, Roy apretó la liga aún más. Sin dudarlo, recogió la jeringa y la clavó en su brazo. La droga en la jeringa poco a poco se extendió por el interior del cuerpo de Roy, hasta que ni una sola gota quedó.

—¡Roy!

Edith gritó, quería correr hacia Roy, pero Begg no la soltaba, había olvidado hacerlo por la emoción.

Begg espero por la reacción de Roy a la droga con anticipación, vigilándolo de cerca. 

—Lo siento, Edith, de verdad lo siento. Tampoco pude cumplir mi promesa esta vez. ¡Entonces, que sea así!

Sin saber lo que estaba pensando, Roy levantó los brazos al aire.

—¡Por lo tanto, no hay necesidad de que mantengas tu promesa también!

Con eso, usó la mano izquierda que había alzado.

Y golpeó con fuerza la ventana de cristal que se encontraba en el pasillo.

Un sonido penetrante estalló y la ventana se hizo añicos. Luego, Roy empleando uno de los pedazos de vidrio restantes sobre la ventana se cortó la muñeca; de inmediato brotó una cascada de sangre fresca.

—¡Roy! ¡Roy!

Edith gritaba frenéticamente. Después de que Begg se percatará de sus intenciones, una mirada de conmoción se adentró en sus ojos.

—Como lo prometí, ya me lo inyecté. Después de esto, soy, soy libre, cierto, así es como funciona, verdad.

Bañado en la sangre derramada por él, Roy dio una débil sonrisa.

—No, funcionará, ¿crees, que, solo, por hacer, eso, toda la, droga, saldrá volando, con tu, sangre? 

—¡Si no lo intentó, nunca lo sabré!

—Tonto, ¿por qué? ¡Si, haces, eso, entonces, no, podrás, entrar, a ese, mundo! Ya que, vas, a fallecer, de, cualquier, caso, ¿no te, gustaría, morir, felizmente; no, quisieras, morir, en ese, mundo?

A la pregunta de Begg, Roy le dedicó una sonrisa cubierta de sangre:

—Lo conozco muy bien, conozco lo mejor de ese mundo que veo. Puesto que he estado en ese lugar muchas, muchas, muchas veces. Ese es un mundo lleno de alegría y de nada más, así que lo recuerdo muy claramente.

—Entonces, ¿por qué?

—¡Ah, es porque lo recuerdo tan claramente que ya no deseo ir nunca más!

Roy continúo observando a Begg, que seguía sujetando a Edith, hablando tan fuerte como podía. Esa voz fue como un gritó de victoria contra Begg:

—¡En ese mundo, no está la Edith de aquí! ¡Acabo de recordar esto! ¡Así que suelta a Edith, te estoy diciendo que dejes ir a Edith ahora!

Roy ignoró su muñeca, la cual seguía goteando sangre, avanzando hacia Begg un paso a la vez.

—¡No, no destruyas mi mundo!

Lo qué Roy le había gritado una vez a Edith, cuando lo trajo de vuelta a “este lado” del mundo, destruyó por completo el propio mundo de Begg.

Si dejaba ir a Edith así como así, este hombre probablemente moriría sonriendo. En ese caso, vencería totalmente el propósito de la droga de Begg.

Si asesinaba a Edith, este sujeto moriría sin ninguna esperanza o felicidad.

De cualquier caso, ambos finales estaban lejos de lo que había esperado.

Begg cayó en la auto-negación. Una intensa furia y odio se mezclaron en su corazón. No quería perdonar a Roy y, a pesar de eso, al mismo tiempo, quería ayudarlo sin importar qué.

Dime, Maiza. ¿Qué debería hacer? Ah, ¿acaso esta clase de emoción que estoy sintiendo ahora es el “empobrecimiento del alma” que mencionaste antes? ¿Qué hago? Dime, dime.

Empujó a Edith en dirección a Roy y apuntó el cañón a su propia cabeza.

—No, es, demasiado, tarde, si van, al, hospital, ahora; antes, de que, me, regenere. Escapen, rápido, si, esto, continúa, los mataré, a los, dos.

Entonces, escuchó el sonido de un disparo en el corredor. 

Con ese disparo, Roy también se sumergió en la oscuridad.

***

—¡Éxito!

—¡Un rotundo éxito!

En el bar dirigido por la Familia Martillo, las personas se zambulleron en el sentimiento del triunfo después de que todas las piezas de dominó cayeran.

De los miles de dominós dispersos por todo el suelo, se podía apreciar claramente una imagen delineada con ellos.

Todos en la tienda se entregaron a la alegría del éxito, excepto por Firo que fue la única persona que no se unió en esta “ceremonia” y extrañamente se sentía desplazado.

Debido a que Lia también participó en este rito, no le preparó su almuerzo.

—¡No está mal, no está nada mal!

Observando a Isaac y Miria bailar flamenco[23] sobre la alfombra del suelo, Firo dijo en silencio y un poco triste:

—¡Quién va a recoger todo esto!

Su mirada fue a parar al piso y notó algo. Al principio creyó que solo se trataba de una simple figura geométrica; sin embargo, ahora, en el centro se encontraba un dibujo parecido a un ave.

—Señor Maiza, ¿qué es eso?

A la pregunta de Firo, el creador del patrón dijo avergonzado:

—¡Oh! Es un fénix.

Fénix. Había escuchado esa palabra antes, pero no podía recordar dónde.

—Es una deidad que fue adorada en la antigua Fenicia. Originariamente no era un ave; pero más tarde se mezcló con muchas otras aves sagradas y se transformó en lo que luce hoy en día; es también conocida como El Fénix.

—¡Oh! 

Los fénix, sabía sobre ellos, la ave inmortal de la mitología que podía renacer del fuego.

—Porque estos dos quisieron añadir un fénix.

Al escuchar su conversación, Isaac y Miria bailaron conforme intervinieron:

—¿No es exactamente igual que los dominós? No importa cuántas veces los tires, siempre puedes volver a levantarlos.

—¡Efectivamente, comparado con el ave fénix resurgiendo de entre las cenizas, los dominós reviven de una forma mucho más bella, sabes!

—¡Sip, sip!

Firo no tenía la intención de escucharlos seriamente; sin embargo, sintió una punzada de ansiedad por las palabras de estos dos.

—No puede ser, ustedes… ¿quieren jugarlo otra vez? ¿Derribar uno incluso más grande que este?

—Es lo normal, ¿no es así?

—¡Ya que es el deber de las personas que derriban dominós!

Escuchando la decisión inocente de ese par, Firo colapsó sobre el mostrador, sujetando con fuerza su cabeza.

—¡Pasen de mí!

¡Fénix!

Oyendo la charla entre Firo y los demás, Maiza murmuró sarcásticamente para sí.

Superando incontables veces la muerte, renaciendo cada vez más fuertes. Los seres humanos son así. 

Aunque también inmortales, nuestra “inmortalidad” es como una existencia anti-natural.

Para establecer una semejanza con un mito similar, somos igual que la Torre de Babel. Alcanzamos altitudes que incluso las aves no pueden superar, y todo habrá acabado cuando colapsemos. 

—Comparado con nosotros, los seres humanos están por mucho, más cerca de Dios que nosotros. ¿No lo crees, Begg?

Girando el vino dentro de la copa, Maiza le habló en silencio a su amigo ausente, Begg.

***

3 de enero de 1932. Agencia de Periódicos D.D.

—En primer lugar se trata sobre el ataque furtivo de Gustavo, el cual nos enteramos por el prisionero de Tick de la Familia Gandor. Durante el intercambio de información, le conté a Keith cómo contactar con Bartolo, aunque no sé qué negociaron una vez que Keith y Bartolo se pusieron en contacto. Luego, le comentamos a la señorita Edith sobre el plan de batalla de Keith, como “la forma de salvar a Roy”. Dado que ya estábamos involucrados en esta guerra, no tuvimos otra opción más que hacer algunas transacciones a espaldas de Keith y los demás.

La persona sentada detrás de la montaña de documentos hizo un resumen de los hechos muy felizmente.

Respecto al incidente de esta ocasión, se manejó como «Gustavo, bajo la influencia de narcóticos, atacó la agencia de periódicos después de leer un artículo sobre los riesgos de las drogas que él y sus hombres estaban distribuyendo». Ese fue el reporte sobre el incidente que le entregaron a la policía.

No hubo necesidad de crear evidencia falsa: bastaba con acomodar el maletín negro a un lado de Gustavo. Una vez que la policía investigó las drogas de su interior, probablemente se volvieron ilegales las que distribuían los Runorata. La violencia y el daño a la propiedad de verdad ocurrieron, por lo que en el ámbito legal también se procedió sin dificultades. El gobierno, de igual forma, es afecto a fabricar historias. De tal suerte que, siempre y cuando parezca cierto, no hay ningún problema. Así es como juzgan la situación. 

—Pues bien, lo más importante es que todos se encuentran a salvo. Gustavo irá directamente del hospital a la cárcel, con eso, el incidente estaría más o menos concluido, ¿no lo creen?

Nicolás y Elean se vieron el uno al otro, como si aún tuvieran algunas dudas.

—¿Um, director?

—¿Qué sucede?

—La policía arribó mucho más tarde de lo que habíamos anticipado.

Efectivamente, para cuando la policía llegó ya había pasado media hora de que el percance terminara. Como resultado, hubo suficiente tiempo para trasladar a los heridos y colocar la evidencia incriminatoria.

—Aah, eso es; sí, sí, también estaba eso, no es así.

La persona sentada por detrás de la gran pila de información dijo en un tono descuidado:

—¡Esto es información clasificada, sin embargo! Ayer fue el interrogatorio del terrorista, Huey Laforet. El día de hoy, fue escoltado lejos de Manhattan en alto secreto. De cualquier caso, el asalto al tren que tenía como objetivo rescatar a este hombre; recuerdan, ¿el incidente del Flying Pussyfoot que sucedió hace poco? Algunos socios de él planeaban tales cosas, por lo que, como preparación contra posibles ataques de los terroristas restantes, casi todos los policías inactivos fueron asignados a custodiar al área circundante. Probablemente fue gracias a esto que tardaran en llegar.

Elean dirigió otra pregunta al amo de los documentos con boca floja que se encontraba frente a él:

—¿Cómo lo digo? Verá, se trata de esto; me refiero al momento cuando nos refugiábamos afuera. Mientras ese sujeto, Gustavo, estaba atacando de manera llamativa, ruidosa y descarada; exactamente ¿dónde diablos estaba, jefe?

Un rastro de alegría podía percibirse de la voz que respondía por detrás de la montaña de documentos.

—¿He estado aquí todo el tiempo?

—¿Uh?

—¿Perdón?

—Vaaaya, es una verdadera sorpresa que no fuera descubierto. Gracias a estos tubos parlantes, fui capaz de escuchar lo que se dijo en cada rincón de la oficina.

Por un momento, los dos en su asombro tuvieron la impresión de ver la sonrisa de complacencia del administrador de los documentos. Luego, el Director finalizó la reunión de informes con palabras que eran impropias para un comerciante de información.

—Sin importar qué, lo mejor es recolectar la información con tus propios ojos y oídos. No existe tal cosa como una persona omnipotente en este mundo. No importa qué tanto conocimiento poseas, al final, solo puedes confiar en tu propias ideas y experiencias. Así es como son las cosas.

***

Unos días después. 

El día de hoy, el director, Nicolás y los otros se encontraban ausentes, dejando a Henry como la única persona a cargo de la agencia.

Arriesgué mi vida a cambio de esta información, así que debo ser yo quien la reporte. Puedo hablar con mayor autoridad al respecto, incluso más que el Director. Puesto que entré en contacto directo con muchas clases de personas y pasé por varias experiencias. Como pago, también he perdido muchas cosas, pero no se puede evitar. La información es poder, por lo que es natural tener que pagar cierto precio a cambio de obtenerlo. Mi opinión sobre esto aún no ha cambiado.

No obstante, ya no me dejaré llevar tanto.

Henry no se dio cuenta de que el cabello sobre sus sienes se estaba llenando de canas; seguía pensando compartir la “información” por la que había pagado un precio con alguien; sin embargo, nunca fue capaz de hacerlo.

En ese momento, entró un cliente.

Un muchacho con un tatuaje en el rostro. Su pie parecía estar herido, estaba envuelto con vendajes y sostenía una muleta.

Aplastado por la intensa atmósfera del departamento de redacción, no hizo nada más que llorar.

—Debe haber recorrido un largo camino. Bienvenido al Informante.

El muchacho lucía un poco perplejo por el atento saludo y dijo algo que Henry había estado esperando.

—Uh, um, vine a hablar sobre el robo al tren que ocurrió hace unos días.

Y hasta el día de hoy, la información circula por las calles.

Personas que usan la información y personas que son manipuladas por ella.

Los farsantes y los engañados, aquellos que prosperan y aquellos que son destruidos. Todos ellos están luchando por información.

Como si se burlara de ellos, el poder, que no posee voluntad, gradualmente se acumula, apilándose más y más alto.

Mientras espera acumular más de ella, o mientras planea colapsarse.

Entretanto, aumenta y disminuye repetidas veces, como si fuera capaz de vivir por siempre.

La información; regresa a la vida un sin número de veces, una y otra vez.

La Familia Runorata

Nueva Jersey, a las afueras de Nueva York.

—¿Y?

Un azul claro que parecía casi traslúcido. A la sombra del gélido cielo de colores, un hombre de edad avanzada yacía solo sobre el césped. Detrás de él se encontraba un muchacho. Se trataba del subordinado de Gustavo, el hombre que normalmente estaba a cargo de reportarle sobre la situación de las operaciones.

—Sí, señor. Gustavo milagrosamente salió airoso. Se desconoce qué clase de arma fue usada, pero su arteria carótida se partió en dos. Las balas en su cuerpo fueron producto de los empleados al defenderse. Con respecto a la herida en su garganta, se dice que fue auto infligida en un momento de locura.

El subordinado realizó el reporte sin una pizca de nerviosismo a su verdadero jefe tras bambalinas…Bartolo.

Parecía una persona completamente diferente a la de antes, cuando se encogía de terror ante Gustavo.

—Además, la policía también lo acusa de ser el principal sospechoso en el homicidio de los Genoard y solo es cuestión de tiempo antes de que sea tomado en custodia. Ya hemos hecho los arreglos necesarios. El gobierno ha declarado que lo mejor para nuestros intereses sería no interferir más allá de esto en cuanto a los asuntos que involucran a Gustavo.

—Con que así es. 

Bartolo asintió ligeramente con la cabeza, murmurando para sí mientras apreciaba el cielo:

—Bien, supongo que uno podría decir que es un colega con suerte.

—¿Cómo dice?

—En el Concilio con las otras organizaciones, demandaron que se los entregará. En el pasado ha cometido bastantes infracciones, de modo que decidieron que se hiciera responsable por sus acciones.

Como si estuviera discutiendo cuestiones de negocios con un tono monótono expuso sus conclusiones.

—Lo ideal sería que ese sujeto se las hubiera arreglado para conseguir el territorio de la Familia Gandor, después de todo, accedí con las Cinco Familias que una vez que lo tuviéramos se los transferiríamos a ellos.

»Y, si él fallaba, se los entregaría. 

»Aun cuando falló al final, no pueden actuar ya que él se encuentra en este territorio. Para Gustavo, su situación actual es verdaderamente afortunada. Sin embargo, a cambio, debo renunciar a una parte de mis ganancias.

Por un momento, Bartolo se detuvo ahí, antes de mostrar una insípida sonrisa mientras se quejaba de brazos cruzados con el subordinado:

—Los tiempos han cambiado drásticamente. Ya sea para matar a un subordinado traicionero o para tomar venganza por tus hermanos, vivimos en una época donde necesitas el reconocimiento del Concilio o de la Comisión.

Tras la revolución impregnada en la sangre de Luciano, el mundo de la Mafia rápidamente se desarrolló hacia la modernización de las organizaciones. Las conexiones con los políticos poco a poco se fueron fortaleciendo e incluso las agresiones contra los judíos y los irlandeses se suavizaron.

La Familia Runorata avanzó con dificultad operando su propio negocio que poco cambió a raíz de esta ola de modernización. Sin embargo, esto no implicaba que ellos desearan ser los adversarios de los demás; eligieron recorrer el camino de la “coexistencia” de la misma forma que las otras organizaciones. Fue solamente Bartolo quien siguió adelante, con la intención de tener su propio camino.

—Lucky Luciano fue un hombre poderoso. Pero no dirigió a su propia organización, en cambio, instauró un estilo de dirección parlamentario, similar al del Estado. Puesto que entendía esto, si él era la figura central en la organización, muy probablemente la siguiente persona en ser atacada sería él. En ese caso, cualquiera podría volverse el líder. Aah, ese hombre dominó al mundo, al menos, por un corto periodo de tiempo. 

Conforme inconscientemente observaba al subordinado, un indicio de expresión apareció en el rostro de Bartolo.

—Quizá actualmente sea la época más difícil, tanto para nosotros como para los Gandor. ¿Seremos capaces de prevalecer sobre los demás? De verdad lo espero con ansias.

El subordinado se sorprendió un poco por estas palabras.

—Entonces, ¿qué pasara con la Familia Gandor? 

—Ya hemos firmado una tregua. De ahora en adelante seremos iguales. No como enemigos, sino coexistiendo. 

—¿Lo vamos a dejar así? Qué hay con que este tipo de organización pequeña tenga una relación con ese asesino de nombre “Vino”.

—¡Tú simplemente no lo entiendes!

En un segundo, Bartolo recobró su expresión gélida y miró en silencio al subordinado a través de los lentes.

—Nuestro mundo es 1 o 0. ¿Sus presencias equivalen a enemigos?  ¿O son vidas que no pueden ser permitidas? Se trata de un caso de dos opciones, elige uno. La palabra “débil” sencillamente no existe en nuestro mundo, y nosotros absolutamente no podemos considerar a nuestros oponentes como más débiles que nosotros. Todo empiece en ese instante… La opinión de Gustavo y la mía sobre esto son las mismas. Es sólo que, yo los consideré como 1 y ese sujeto los consideró como 0. Esa es la única diferencia.

En este punto, Bartolo saludó con la mano a la esquina de su villa, su nieto se encontraba corriendo en su dirección.

—Cuando mi nieto sea mayor, ¿los Gandor serán amigos o enemigos? En verdad, espero con ansias ese día.

Bartolo caminó hacia adelante y, finalmente, reveló las complicadas emociones sobre el hombre con quien  estaba negociando anteriormente.

—Keith Gandor, ¿hm? Que hombre tan impresionante.

La Familia Gandor

5 de enero de 1932.

Kacha.

Keith colgó en silencio el teléfono y se puso el abrigo, preparándose para ir a casa. Ya había pasado una semana desde la última vez que regresó, por lo que en su interior estaba algo emocionado.

—¿Se encuentra bien la señora Kate?

Un atisbo de sonrisa se mezcló con su expresión fría, Keith asintió ligeramente con la cabeza y salió de la habitación.

Pero hombre, mi hermano mayor sí que habla mucho por teléfono.

Berga no sabía si Keith era consciente de lo que pensaba, pero, de cualquier caso Keith permaneció igual de callado. O sea, era tan tacaño como siempre con sus palabras.

La oficina de la Familia Gandor. Ya habían regresado al trabajo rutinario y pacífico de antaño, y únicamente Luck tenía varios asuntos sopesando en su cabeza mientras descansaba sobre el sillón. 

—Estoy tan aburrido…

Ciertamente, cuando arrinconó a Gustavo, dijo que «no rechazaremos a nadie».

A pesar de que solo estaba diciendo eso.

—¡No puedes, compadre! ¡No uses las tijeras para cortar vegetales!

—Eh… Pero sabe bien. Es verdad, ¿qué quiere decir “compadre”?

—¡Significa amigo!

—Oh, wow, es la primera vez que una chica me llama amigo.

En la cocina de la oficina, Tick y la chica mexicana se encontraban charlando y riendo inocentemente. 

Al principio, cuando la chica mexicana llegó al cuartel de la Familia Gandor, todos sus hombres vistieron la misma expresión de alarma. —Um, señor Luck, esa chica…

—Por favor, ignórenla.

—Pero…

—Incluso si le prestan atención, por favor pretendan que no les importa.

—¿Uh?

Contemplando por el rabillo del ojo a sus hombres, que lucían renuentes a irse, Luck suspiró nuevamente.

Hermano Keith. Tick por sí solo es suficiente para llenar nuestra cuota de locos. Digo, incluso ese chico me cortó la mano.

Ah, en fin. Viviré. Las cosas se vuelven tolerables cuando tengo en mente que el número de compañeros hábiles se ha incrementado. 

Claire, que había estado murmurando «Me ejercité demasiado en el tren…», desapareció en algún lugar. Seguramente fue a buscar a la persona con la que se iba a casar. Él siempre ha hecho lo que quiere.

No obstante, la persona que había sido más impulsiva y más perezosa que nadie; era, sin lugar a dudas, él mismo.

Luck clavó la mirada al cielo y suspiró, dándole vueltas a los eventos después del incidente. ***

—¡Señorita! ¡Señoritaaa! ¡Mis más sinceras disculpas! Por culpa de un error de este Benjamín, permití que la señorita se viera involucrada en tan terrible percance.

Eve no consintió que siguieran disculpándose.

—Señor Benjamín, señora Samanta, Yo, yo—

Sintiendo dos golpecitos en su cabeza, Eve levantó la vista y observó a Samanta sonriendo.

—¡No jiene’ de q’ preocuparje, sha todo acabó!

Justo cuando Eve estaba a punto de marcharse, Luck caminó lentamente hacia ella.

—Ah…

Eve no podía hablar. El enemigo de su hermano, que pese a todas esas palabras intencionadas que dijo, pese a todas esas cosas deliberadas que hizo; quien, a pesar de todo eso, la salvó.

Si ella hubiera disparado el arma así nada más, probablemente nunca volvería a ver a Benjamín y a Samanta.

Aun cuando fue salvada por esa persona tantas veces en esa habitación, al final, ni una sola vez le dio una palabra de agradecimiento.

Con todo y eso, en lo profundo de su corazón, ella aún quería rescatar a Dallas.

¿Qué tipo de comportamiento sería el adecuado al hablar con él?

Entonces, él le dio a Eve un trozo de papel y dijo:

—Cuando sienta que mi dolor ha desaparecido, por favor, actúe como desee. Voy a dejar en su buen juicio el momento cuando esto suceda.

Con eso, el hombre de los ojos de zorro dio media vuelta y salió.

Dibujado sobre el papel se encontraba un mapa detallado e incluso tenía una marca en el centro del río. 

—¡Um! ¡Señor Luck!

Una mano de repente se cruzó delante de Eve, interrumpiéndola.

—No diga nada. Ya sea que me maldiga o me agradezca, porque eso solo hará que me moleste.

Contemplando la espalda de Luck que se alejaba, Eve sujetó contra su pecho el trozo de papel.

Si eso salía a la luz, la próxima persona en ser sumergida en el río por sus hermanos sería él mismo.

Y antes que eso, ¡cómo podría siquiera explicárselo a sus compañeros fallecidos!

Si se tratara de Firo, definitivamente diría que no se preocupara en absoluto: «Están muertos, así que no hay necesidad de explicaciones, ahí lo tienes». En este aspecto, Firo era más frío que él.

Pero él no podría hacer eso. A pesar de que las personas en este campo son completamente conscientes de que pueden morir en cualquier momento, la realidad difiere enormemente de las novelas y las películas. Nadie quiere morir. En cuanto a esto, ellos y todas las personas ordinarias son iguales.

Si tuviera que señalar la diferencia entre ellos, solo podría ser una cosa. Ellos eran villanos. Eso era todo.

Sí, villanos.

Razón por la cual no perdonaba a Dallas y sus secuaces, y el por qué no le mostró ninguna compasión a Eve.

Ese acto no era más que uno de los “cálculos” de los que estaba tan orgulloso.

Después de todo, es imposible para ella. Aunque conozca su ubicación, no será capaz de sacarlos.

Dallas y los demás estaban sumergidos en la parte más honda del río cerca de ahí. Era posible que buscara en las profundidades con maquinaria pesada; pero, solamente con el poder de Eve era absolutamente absurdo.

Simplemente quería que esa chica “estuviera provisionalmente tranquila”, eso era todo. Si le decía la ubicación, ya no se pondría en contacto con él y su grupo. No tendría más motivos para que albergara tanto odio en su contra. Y, a pesar de eso, Dallas y los otros continuarían pagando sus pecados en el lecho del río.

Todo estaba bajo control. No había nada de qué preocuparse.

Si bien pensaba de esa forma, Luck no podía quitarse la sensación de que estaba siendo “perezoso”. 

Si en realidad no quisiera dejar a Dallas y a los demás libres de responsabilidad, entonces, simplemente podría haber inventado una dirección falsa. Sin embargo, ¿por qué le dio a Eve la oportunidad de salvar a Dallas y sus secuaces? ¿Por qué no le mintió a Eve? Estas cuestiones seguían fastidiando a Luck.

Claire tenía razón: tal vez sencillamente no estaba hecho para ser de la Mafia. Pero en estos momentos sus manos ya se encontraban demasiadas sucias. Además, proteger esta tierra era su misión y deber. Esta propiedad era el mejor símbolo del honor de la familia.

En otras palabras, se reducía a esto y nada más.

Esto era con seguridad su mundo entero.

Podría ser.

Luck recordó el momento en que se enfrentó a Gustavo, el rostro de la chica en ese entonces. La mirada de aquellos ojos era una que él no era capaz de mostrar. La mirada de alguien que se arroja a sí mismo de todo corazón al mundo en el que cree, la mirada de alguien que se encuentra llena con cierto tipo de presteza.

Quizá, ¿eso fue lo qué envidie? Esa niña y su corazón desbordante de pasión. Algo que seguramente nunca pueda lograr sin importar lo que haga.

Puesto que él ya no poseía la capacidad de prepararse para la muerte. No en toda la vida, no eternamente.

Dándole vueltas a sus pensamientos, Luck se sumergió silenciosamente en un libro.

La Adinerada

—Eh, ¿volvemos a hacer esto mañana? 

—¡La próxima vez, Firo nos acompañará!

Varios barriles de vino fueron colocados en Alveare. Ya no los utilizaban para almacenar vino, sino que ahora se encontraban atestados con dominós. 

Sentados sobre los barriles de vino, Isaac y Miria los golpeaban con los pies.

—Me niego —contestó Firo bruscamente y suspiró mientras cuestionaba al par—. Oigan, les preguntaré otra vez… ¿Qué es lo divertido de derribar en cuestión de segundos cosas que tardaron varias horas en acomodar?

Al escuchar esto, Isaac y Miria sonrieron como niños conforme exclamaban:

—Verlo es muy divertido, ¿no?

—Divertido, ¿verdad?

—……Sí.

Firo coincidió con ellos en este punto. A pesar de que parecía trágicamente estúpido, él también se olvidó de comer y se concentró en observar cuando los dominós comenzaron a caer.

—¡Es muy divertido! Por supuesto, somos felices cuando los dominós que colocamos caen—

—¡Las personas que ven también son felices, es como matar dos pájaros de un tiro!

—¡En otras palabras, podemos ganar mucha felicidad!

—¡Si nosotros y las personas observando son felices, entonces toda la gente en la ciudad es feliz también! 

Confrontado con este dúo genuinamente complacido, Firo sonrió derrotado.

—Es verdad… Este es exactamente la clase de juego que esperaría de ustedes dos con este tipo de razonamiento.

Sus vidas también son así.

Aun cuando Firo pensaba de esa forma, no lo dijo en voz alta.

Las vidas de este par son como el “eje central” de los dominós. Moviéndose independientemente, pasando a través de varios mecanismos, derribando dominós sobre los cruces. La vida de Ennis y la mía fueron igual; este par siempre impacta sobre la vida de los demás. Sin embargo, en realidad solo están haciendo lo que quieren.

—Entiendo. La próxima vez les echaré una mano. Si tengo tiempo.

—¡Fantástico! ¡Ahora Firo es un camarada dominó!

—¡Un dominista! ¿Cuál es mejor?

—…Háganme el grandísimo favor de explicarme cuál es la diferencia entre los dos.

Firo se sujetó la cabeza y pensó.

Si hubiera más personas como ellos, el mundo seguramente sería un lugar pacífico y armonioso. Pero, mientras que el número de personas que han sido influenciados por este par son muchos, probablemente nadie querría “convertirse en esos dos”.

Estoy pensando demasiado.

Conforme Firo sonreía irónicamente a sus propias fantasías, extendió los dominós del barril sobre su palma.

***

En la villa de la familia Genoard, Eve estaba tendida sobre la mesa del comedor.

Mientras sostenía el trozo de papel en su mano, pensaba sobre su hermano mayor y Luck, meditando sobre el asunto en silencio.

¿Salvaré a mi hermano Dallas sólo así? ¿En verdad está bien hacerlo?

Ese era su deseo en un principio, pero ahora, ¿por qué dudaba?

Tal vez, ¿por qué su egoísmo recibió un gran golpe por esa persona? 

No obstante, su determinación para rescatar a su hermano no había cambiado.

¿Qué debo hacer, qué debo hacer? Yo, yo…

—¿Por qué tan desanimada, eh? ¡Rápido, come algo, ah, luego, tendrás energía!

Eve dirigió la mirada hacia la voz llena de entusiasmo y vio al chef de apariencia asiática acercándose con algunos platos en la mano.

—Aunque no sé en qué estás pensando, porque no comes primero, ah. Las personas, ah, son más felices cuando comen.

—No digas cosas tan irresponsables. 

Jon, que se encontraba a un lado, intervino de repente.

Eve, que no tenía apetito desde el principio, percibió la fragancia de la comida e inconscientemente tomó el cuchillo y el tenedor.

—…Delicioso. Igual que la cocina de la señora Kate.

—¿Kate? ¿Quién es Kate?

Fang lucía perplejo, volviéndose hacia el mayordomo y Samanta, que por lo visto estaban llenos de alegría.

Eve, que había estado frunciendo el ceño todo el tiempo, finalmente había recuperado su sonrisa de antes, por lo que ambos se deleitaron sobre esto como si estuvieron felices por ellos mismos.

Observando a las personas que se encontraban a su alrededor, Eve apreció una vez más lo afortunada que era. Sin embargo, su hermano mayor y su padre ya no estaban aquí. Eso era un hecho. Incluso si alguien se entristecía por la persona fallecida no había nada que pudiera hacer al respecto. Pero, Dallas seguía con vida.

¿Qué debo hacer? Eve reflexionó mientras comía.

¿Qué debo hacer? ¿Cómo puedo lograr que Dallas y Luck, al igual que las personas de Gandor obtengan la felicidad?

Aah, Yo, yo solo pensé en mi bienestar.

El único objetivo en el que había estado pensando era el de rescatar a Dallas de inmediato.

Si continuaba reflexionando sobre ello, al menos determinaría lo qué era capaz de hacer.

Eso es, yo, quiero ser como esos dos.

Me gustaría parecerme a los dos ladrones que me trajeron felicidad durante un tiempo, para pensar sobre lo que puedo hacer por otras personas además de mí. Entonces, no me confundiré en absoluto cuando actúe. Poner a los demás antes que a mí, sin permitir que la felicidad se escape otra vez.

Eve pensó sobre la pareja de ladrones y, poco a poco, su ansiedad desapareció.

Como si quisiera confirmar su forma de pensar, se aferró con fuerzas al trozo de papel que sostenía. 

Begg

Agosto de 2002. En algún lugar de Nueva Jersey.

—Begg.

Maiza pronunció el nombre que no había dicho en décadas; sin embargo, no obtuvo respuesta de la otra parte de ningún tipo.

En una habitación de cierto hospital, Begg estaba acurrucado en una esquina de la misma. Murmuraba algo para sí, completamente indiferente a todo lo que le rodeaba.

—Al parecer, comenzó a comportarse de esa forma hace unas décadas… Cerca de unos treinta años, desde que el señor Bartolo Runorata falleció de edad avanzada, él ha estado así. ¿No lo sabía? Era un mafioso bastante conocido en esta área.

—Solo he escuchado su nombre.

Bartolo Runorata. Aunque Maiza nunca lo conoció en persona, sabía que era una persona bastante famosa en la misma línea de negocios. El señor de Begg y también la única persona en la que confiaba fuera de sus “viejos amigos”.

La última vez que Maiza había visto a Begg fue cuando Bartolo aún era el jefe de la organización. Algunos eventos desconocidos sucedieron en aquel entonces y Begg, repentinamente, perdió todas sus fuerzas; desde entonces elaboraba nuevas drogas a petición de Bartolo con una expresión de profunda desesperación sobre el mundo.

Al ver la inigualable lealtad de Begg hacia su señor, se preocupó mucho sobre lo que le sucedería tras la muerte de Bartolo.

—¿Puedes reconocerme, Begg?

Maiza llamó nuevamente a Begg, pero sus ojos todavía no miraban en su dirección.

Observando como la enfermera le echaba un vistazo juicioso, Maiza le preguntó sin tomarle importancia a su mirada:

—¿Quién paga los gastos médicos?

—Organizaciones de beneficencia nacionales. Ah, mientras el señor Genoard se encontraba con vida, frecuentemente donaba dinero. Sin embargo, la farmacoterapia tiene sus límites, y tal parece que no tiene ningún efecto sobre él.

—Ya veo…

Aparte de eso, Maiza no hizo más preguntas, su vista viajó de regreso hacia el hombre que se encontraba en el centro de la habitación.

—Siempre está así. Pase lo que pase, él no responde… Pero, ¿podría preguntarle cuál es su relación con el paciente?

—Un viejo amigo.

—……

La enfermera no dijo nada. Esta persona había vivido sin comer ni beber nada por décadas; dijo que era un viejo amigo, aun así, no importa como lo vieras este hombre parecía tener alrededor de treinta años. Sobre el paciente, el FBI ya había ordenado que «no se preocupen por él». Exactamente, ¿quién era este hombre?

La enfermera estaba bastante perpleja, pero no preguntó nada.

Maiza entró en la habitación y Begg seguía sin reaccionar.

—Hoy en día, comparadas con las tuyas, drogas mucho más poderosas han sido descubiertas. Drogas que hacen a las personas dichosas y también drogas que las hacen desgraciadas.

Maiza recordó el pasado mientras se sentaba cerca de Begg.

—Actualmente, en los callejones, hay un tipo de droga con diez veces los efectos secundarios de las que producías. Aun cuando saben que tiene un 80% de riesgo de muerte, muchas personas todavía la toman. Los seres humanos, son en verdad criaturas inimaginables.

Maiza lo llamó incontables veces en vano. Después, le contó muchas, muchas cosas; sin embargo, aún no había brillo en aquellos ojos.

—Begg……

Maiza lentamente alzó la mano derecha y gentilmente llegó hasta la frente de Begg.

Si vas a estar perdido por siempre en la oscuridad, porque no…

En ese instante, su palma estaba a punto de tocar la frente, cuando unas cuantas palabras familiares provinieron de la boca de Begg.

—… Czes, tu lado… el casco… mira… rápido ve… Este barco… va hacia América…

Al escuchar estas palabras fragmentadas, Maiza, en silencio, bajó la mano derecha.

Begg ya había regresado a tiempos felices. Una época donde él junto a un niño abordaron el mismo barco que él y discutieron sobre la exploración del interior del mismo.

—Seguiré viniendo.

Maiza se levantó despacio, preparándose para salir, cuando Begg de repente articuló unas sílabas.

—Gracias, Maiza, por, no, devorar-me.

La enfermera levantó la vista sorprendida, luego Begg regresó a su estado habitual.

Parece que no está molesto.

Maiza se puso el sombrero, asintió con la cabeza y salió del hospital.

—¿Cómo estuvo?

Al fondo, un niño recién entrado en la adolescencia lo estaba esperando.

—Oh, no fue nada. Luce un poco cansado; pero está obligado a recuperarse algún día.

Conforme hablaba, Maiza se metió en el asiento del conductor del auto.

—Algún día, con seguridad…

Maiza no continúo, y prendió el auto con el joven dentro. Condujeron hacia el lugar al que no habían regresado en décadas, Nueva York.

El drogadicto

Un día de enero de 1932.

Aah, se siente maravilloso. Estupendo.

Pero aparte de eso, hay algo.

Falta algo. Qué era. Tengo que recordarlo.

No hay nada aquí. Todo está concentrado en mi cerebro.

Ante mis ojos, todo se ha fusionado. El cielo, los bosques, las calles, el día y la noche, todo se ha fundido en una sola entidad. Esta es la realidad. Mis dedos, las muñecas, los pies, la cintura, la cabeza, el pecho, los huesos y el corazón de igual forma se han unido, todo se ha agrupado en un solo punto, toda mi visión se ha enfocado en mí. Mi cuerpo abarca el mundo entero.

Luego, mis ojos también comienzan a unirse. Aah, puedo ver cada rincón del mundo.

Pero esa vez, ¿qué forma tenía el mundo?

Además de mis ojos que se han fundido con el mundo, quiero ver el mundo exterior.

Ya estoy completamente fusionado con el mundo. Es decir, el mundo soy yo.

Entonces, sé todo sobre este mundo.

Aquí, no hay nadie más que yo.

—R-Roy… …

¿Quién está llamando?

Quién. No importa quién. No quiero verlos. Estoy aquí, aquí mismo. Aah, mi mundo comienza a derrumbarse. Parece que me sujetaran por los ojos, como si muchos pares de manos me persiguieran. Detente, no me rodees. Aah, voz, mi voz se está volviendo distante. ¡Detente detente detente detente detente detente detente detente detente detente detente detente detente detente detente…detente, hijo de puta!

—Roy… …Roy…

Mi cuerpo es arrojado a lo más profundo del océano. Es un mundo sin caos, sin suciedad, un mundo completamente oscuro. Si no salgo a flote, será malo. Me ahogaré. Me acercó más y más a la deslumbrante superficie, el mundo entero emite una luz brillante. El cielo, la tierra, las calles, el día y la noche, todo frente a mis ojos luce familiar. Mis recuerdos bajo los rayos de luz poco a poco se vuelven frescos, mi consciencia sobre la superficie del agua frenéticamente aparta el agua y nada hacia la voz.

—¡Roy!

Entonces, mi cuerpo finalmente flota hacia la superficie.

***

Cuando despertó, Roy se encontró acostado en un hospital.

—¡Grandioso! ¡Por fin has despertado!

—Edith.

Mirando a su alrededor, el hospital le resultó familiar. Se trataba del hospital de Fred en West Village. En el pasado, cuando se hirió gravemente la cabeza, lo trajeron a este lugar. Aunque recientemente suspendió el negocio a causa de su ubicación retirada, había abierto nuevamente en algún momento.

Dormido al lado de él se encontraba un viejo que apestaba por completo a alcohol, un hombre cuyos pies y rostro estaban cubiertos en vendajes.

—Parece que te preocupas demasiado —dijo el doctor cubierto de gris de la cabeza hasta los pies.

Es verdad, era Fred. De pie junto a él estaba un asistente; ¿cuándo lo habían contratado?

—Has venido aquí cada vez que ingieres drogas. Originariamente este lugar no era un hospital especializado en sobredosis, pero cuando se trata de ti, te envían aquí solo cuando estás gravemente herido.

Entonces, el hombre, que parecía ser un asistente, comenzó a examinar la mano derecha de Roy, que se encontraba envuelta en vendas, con algunas herramientas. No lo regañó ni lo sermoneó, a él un drogadicto, y cuando terminó el tratamiento salió inmediatamente de la habitación. Este doctor siempre era así.

  Viendo a un lado, se percató de que Edith lo miraba fijamente, como si quisiera decir algo.

—Gracias, Edith. Estaba muy equivocado.

Antes de que le gritara Edith por ser un idiota, lo mejor sería disculparse primero.

—Qué bien… ¡Pensé que no despertarías! ¡Estupendo!

Ella no le dijo idiota. Era un poco raro.

Luego, ambos no supieron que decir a continuación. Después de que se prolongara esto durante la mayor parte del día, por fin, Edith recordó algo y rompió el silencio.

—Ah… …cierto, cierto, el camión.

¿Camión?… …Aah, lo recuerdo. El camión que robé y conduje cuando le arrebaté las drogas a la Familia Runorata. Sí, pasara lo que pasara, iba a ser detenido por la policía. 

Una ola de impotencia lo inundó desde la parte baja de su abdomen. Pero ya lo había hecho, esa era la realidad.

Entonces, Edith se rió entre dientes.

—Relájate. Ya me encargue de eso.

—¿Eh?

—El señor Gandor le ofreció una indemnización al dueño. Esto quiere decir que se resolvió sin tener que pasar por la policía.

—Se resolvió… Pagó la indemnización por mí…

Al momento siguiente, Edith dijo algo totalmente inesperado:

—¡Por supuesto, es prestado! ¡El señor Gandor; te lo prestó!

—¿Uh? ¿Eh? ¿Eh? ¿Eh?

—El interés es bastante alto, así que necesitas trabajar duro para pagarle. ¡Las altas tasas de interés del señor Gandor son bastante conocidas por la zona!

En este punto, Edith sonrió gentilmente y tocó el rostro de Roy.

—Necesitas expiar tus pecados. Y, puesto que soy tu aval, te ayudaré un poco. Una vez que el señor Gandor arreglé un trabajo para ti, debes de trabajar duro, ¿está bien? Además, que no se te olvide disculparte con el dueño del camión.

¡Oh, no!

Al principio creyó que había escapado de la Parca de la Familia Runorata, pero jamás se imaginó que su cuello iba a ser prensado por las mandíbulas de la hiena de la Familia Gandor. Ya no podía huir, si consumía drogas otra vez en definitiva sería asesinado por la Familia Gandor. Lo mejor era trabajar en serio. No podía escapar de nuevo.

Al contemplar la expresión de Edith, parecía comprenderlo todo. Era como si estuviera atrapado en la palma de su mano. Después de esto, seguramente nunca podría levantar la cabeza frente a Edith por el resto de su vida. Esa clase de sensación. Pero incluso eso no importaba, solo lo pensaría ahora. Solamente hoy.

…Pero tenía el presentimiento de que había algo extraño. Algo faltaba.

¿Quizás, quizás sigo soñando? 

Le echó un vistazo a Edith, que parecía querer decir algo, entonces se dio cuenta que no lucía igual que antes.

—Tu cabello, ¿lo cortaste?

—Te tardaste… idiota.

Solo tras escuchar esto, sintió que realmente había despertado.

—Te queda bien. Sí, muy bien.

Se sintió muy feliz. 

CODA[24]

La puesta del sol lentamente cubrió Manhattan.  En un rincón de la Cocina del Infierno, una melodía suave tocaba.  La música interpretada por la organista parecía estar celebrando la felicidad de alguien.

Como si la historia llegara a su fin y una nueva historia iniciara.  La armonía se filtró, fluyendo lentamente, por la sombría ciudad.  Sin importar la hora, sin importar el lugar…

DAILY DAYS NOVELS

Palabras Finales del Autor

Para empezar, les agradezco sinceramente por también leer estas palabras finales del autor.

…Y bien: Hola, este es Narita.

¿Mi objetivo en esta ocasión? “Escribir una historia enternecedora”.

Luego de que revisaran el manuscrito, cuando mencioné: «El tema esta vez es “enternecedora”, mi editor, el editor en jefe Suzuki, respondió: «……¡¿Eh?!» con los ojos muy abiertos.

Cuando lo releí, hasta yo pensé: «¿Enternecedora?» y dudé un poco, pero, bueno… Cada quien posee sus propios estándares para “enternecedora”; de modo que, ya sea que ustedes, los lectores, lo encuentren cálido y esponjoso o audaz, espero que lo disfruten.

Esta historia trata con cierto incidente en Manhattan que se encuentra separada de las otras historias; pero una parte de su línea de tiempo se superpone con la historia anterior: Baccano! 1931. También poseen ciertos vínculos en algunos lugares; por lo tanto, si lo leen junto con los volúmenes previamente publicados de la serie de Baccano!, creo que podrían disfrutarlo más. Si no lo hacen… Perdón.

Mientras creaba la historia para Baccano!, imaginé un espiral, y para su secuela 1931, visualicé dos vías de tren paralelas.

Justo cuando pensaba que hacer a continuación, tuve la oportunidad de ver el video Endless Dominos. Me pareció que era realmente perfecto cómo el anillo de dominós se caían y volvían a levantarse, una y otra vez, y eso me condujo a la historia para este volumen. Añadí “información”, un elemento que es, en cierto sentido, menos realista que los inmortales, a ese anillo de dominós y el resultado fue esta estructura.

En esta historia, el protagonista es aún menos claro que antes; pero, de cualquier forma, para el grupo de historias que tienen “Baccano!” en sus títulos, incluso yo no he escogido a un protagonista en particular. Si tengo la oportunidad de publicar más libros de Baccano!, personajes totalmente nuevos podrían aparecer en escena, o quizá escriba historias enfocadas en personajes familiares o en aquellos que solo aparecieron un par de líneas hasta ahora. Espero que tengan la expectativa de que un personaje diferente sea el protagonista en cada ocasión y estén ansiosos por ello… Asumiendo que me permitan continuar escribiendo la serie, eso es. De hecho, en estos momentos, mientras escribo esto, el volumen dos todavía no ha sido publicado, así que en realidad no tengo idea de cómo será aceptado.

Esta vez, toda clase de cosas sucedieron, y dejaron que publicara durante tres meses seguidos. Cuando termine de escribir el segundo libro, mencioné casualmente que me gustaría tratar de hacer la serie en tres meses, y un par de semanas después, recibí una llamada de mi editor, Suzuki…

—Eh, le dieron luz verde a la publicación serial de tres meses.

—¡¿Imposible?! ¡¿En serio?! ¡¿Realmente dejaran que escriba eso?!

—Sí, a decir verdad, el Presidente dio su aprobación; entonces, si no los entregas, tendremos problemas.

—…Sí. (¡¿La aprobación p-presidencial?! ¡¿Qué es eso?! ¡¿Qué habría pasado si él no lo aprobaba?!)

Y así, continúe escribiendo con gotas de sudor frío bajando por mi espalda; aunque, el editor, Suzuki, y el ilustrador, Enami, probablemente lo tuvieron más difícil que yo. Mientras escribía, escuchaba a otros escritores e integrantes del personal de la editorial decir «Suzuki parecía que está pasando por un momento difícil», y «Enami está trabajando muy, muy duro», y conforme me sentía culpable, también estaba muy agradecido. Espero que mi narración haya estado a la altura…

En cualquier caso, planeo trabajar en un one-shot no-Baccano! y al mismo tiempo seguiré escribiendo Baccano! a medida que obtengo nuevas ideas.

Por lo menos, mis objetivos actuales son estudiar arduamente todos los días y trabajar para crear mi propio estilo; a fin de que el personal del departamento de Relaciones Públicas no me diga «¡No es humanamente posible anunciar tus libros!» y luego me persigan con motosierras… Tengo la sensación de que no solo escribí algo parecido tres veces, sino que los objetivos continúan cambiando… Debe ser un déjà vu.

*Como de costumbre, todo a partir de este punto son agradecimientos.

★      ★     ★

Al editor en jefe Suzuki y a las personas de los departamentos de ventas, relaciones públicas y edición, a quienes les cause más problemas que de costumbre con esta publicación serial de tres meses.

A los correctores, quienes revisaron mi vasta cantidad de errores tipográficos, caracteres sobrantes y oraciones gramaticalmente incorrectas, también a los diseñadores que hicieron que el libro luciera bien.

A mi familia, amigos y conocidos, con quienes estoy en deuda por toda clase de cosas, y en especial a las buenas personas de la Ciudad S, quienes ayudaron a crear el dialecto mixto de Samanta.

A “T”, quien fue lo suficientemente amable de contarme sobre sus experiencias para ciertos párrafos descriptivos (no más “experimentación”, ¿está bien?).

Al gran Katsumi Enami, quién, durante esta publicación serial de tres meses, se encontraba terriblemente ocupado con los diseños de tres libros para, en su mayoría, nuevos personajes y con las ilustraciones para los carteles de Dengeki hp, y a pesar de eso, logró que todo luciera fantástico.

También a ti, el lector, que adquirió este libro.

Y a las personas que no habían leído uno de mis libros antes.

Me disculpo por decir algo parecido a lo que comenté al principio; pero, todos los antes mencionados tienen mi más profunda gratitud.

DAILY DAYS NOVELS

Julio 2003, en mi casa
Escuchando el ruido de fondo de Eraserhead (dirigido por David Lynch)

Ryohgo Narita

DAILY DAYS NOVELS

Autor: Ryohgo Narita
Ilustraciones: Enami Katsumi
Traducción al Inglés: Baka-Tsuki
Traducción al Español: Lanove (Clixea)
Corrección: Ogichi
Edición de texto: Marck
Edición de imágenes: Marck, Kinji

DAILY DAYS NOVELS

<< Volumen 03 | Indice | Volumen 05 >>

[1] N.T.E. Chiamatore: secretario

[2] Un preludio es una pieza musical breve, usualmente sin una forma interna particular, que puede servir como introducción a los siguientes movimientos: fuga, sonata de una obra que son normalmente más grandes y complejos. Muchos preludios tienen un continuo ostinato debajo del fondo, usualmente de tipo rítmico o melódico. También hay algunos de estilo improvisatorio. El preludio también puede referirse a una obertura, particularmente a aquellos de una ópera, oratorio o ballet.

[3] N.T.I. Cocina del infierno (hell´s kitchen): uno de los barrios bajos de Nueva York durante la época de los inmigrantes italianos. 

[4] N.T.E. Aquí usan el término ‘deadlock’ que en este caso representa el hecho de mirarse uno al otro sin hacer nada, como se ve en las películas de vaqueros cuando se enfrentan en un duelo de pistolas. 

[5] N.T.I. Copa de veneno: el autor implica que sería usada para la desdicha de otra persona; es decir, si el veneno existe, sucederán asesinatos. 

[6] N.T.I. ‘Nace con una cuchara de plata en la boca’ quiere decir que ya tiene la vida resuelta por el simple hecho de haber nacido en una familia con dinero. En México una frase similar sería ‘nacer con una torta bajo el brazo’.

[7] N.T.I. Danza de la Serpiente (Snake Dance): ritual que se practica en Norteamérica por las tribus de la Serpiente y el Antílope de los Hopi. El ritual requiere de una preparación de dos semanas y cerca de cincuenta serpientes.

[8] N.T.I. Danza de la Mariposa (Butterfly Dance): ritual para atraer la lluvia, buena salud y larga vida para todas las cosas vivientes.

Por cierto la tribu Hopi es una tribu nativa de América que vive principalmente en el noreste de Arizona.

[9] N.T.I. Colapso (crash o comedown): hace referencia a los efectos secundarios tras el uso regular de estimulantes como depresión, apatía, ansiedad, fatiga, paranoia, insomnio, entre otras.

[10] N.T.I. Qipao: tipo de vestido utilizado tradicionalmente en China. 

[11] N.T.I. Dos pies son aproximadamente sesenta centímetros.

[12] N.T.E. Se supone que ‘pacha, pacha’ es el ruido que hacen las tijeras al moverlas y ‘gechi, gechi’ el que producen al abrirse y cerrase.

[13] N.T.I. Expresión china que, esencialmente, quiere decir ‘aquellos que sobresalen son envidiados/perseguidos’

[14] N.T.I. Cosa Nostra: la traducción literal del italiano sería ‘nuestra cosa’. La Cosa Nostra fue establecida en los años veinte tras la guerra de Castellammarese, se trataba de una sola entidad que personificaba a la mafia americana. Luciano meramente la reorganizó.  

[15] N. de la T. Albert Anastasia fue el jefe de la más tarde llamada “Familia Gambino”, una de las Cinco Familias de Nueva York (1951-1957), de igual forma dirigió una organización criminal al servicio de la Costra Nostra denominada Murder Inc., integrada por asesinos a sueldo. 

[16] N. de la T. Western hace referencia al género cinematográfico el cual se ambienta en el antiguo Oeste de los EE.UU. Normalmente conocido como «película del oeste» o «película de vaqueros».

[17] N. de la T. Edith y mí: está intencionadamente mal redactada. 

[18] N. de la T. Literalmente dice «cubierto de formalina», el cual es otro nombre con el que se le conoce a la solución acuosa del formaldehido (un gas incoloro de olor irritante), éste se usa para conservar especímenes biológicos o como antiséptico de uso general. Sin embargo, me pareció que era un término demasiado científico para Gustavo, por lo que decidí cambiarlo a desinfectante (sinónimo de antiséptico). 

[19] N. de la T. Según e_dimension/Janice, los ancianos que vivían en las montañas algunas veces se referían a sí mismos como los “dominantes/doministas de la altura del mundo” o simplemente “aquel que es capaz de conquistarlo todo”, quizá otra referencia más coloquial sería “el rey del mundo”. Siendo una mención muy poca conocida de los viejos escritos históricos. 

[20] N. de la T. Literalmente dice amigo, pero por cuestiones obvias del idioma se perdería el sentido que quiso darle el autor en este caso, por lo que decidí cambiarlo por compadre.

[21] N. de la T. Katana: espada japonesa de un solo filo.

[22] N. de la T.Ya que el personaje es de México me tome la libertad de usar modismos, en este caso, sería algo así como “qué genial” o “estupendo”.

[23] N. de la T. Flamenco: la danza originaria de Andalucía. 

[24] Coda (en plural code) es un término italiano que significa literalmente «cola». En el ámbito de la música puede hacer referencia a diversos conceptos: Es una sección musical al final de un movimiento, a modo de epílogo. Técnicamente se trata de una cadencia expandida. Con lo cual, puede ser tan simple como unos pocos compases o alcanzar tal complejidad que constituya una sección entera.1 Es un signo musical que se emplea en notación para señalar determinados puntos de referencia cuando se quiere indicar una repetición