Baccano! v01-Online

Volumen 01: Espiral de Contrabando (1930)

Contenido

DAILY DAYS NOVELS

Ilustraciones

Un día antes ~En Alveare~

—Tienes seis horas para prepararte a morir.

En una habitación con decoraciones simples, un muchacho se encontraba rodeado por un grupo de hombres de rostros solemnes.

—¿Qué tienes que decir a eso?

Un hombre de cara sonriente y anteojos miraba a los ojos al muchacho.

—Pues, no sé por qué, pero este cuarto hace que quiera disculparme —murmuró el muchacho nervioso. No esperaba que todos los ejecutivos de la organización estuvieran presentes a la vez. ¿Qué abominable acto pudo haber cometido?

—Um… ¿Acaso hice algo…?

—Por supuesto y varias veces —respondió en voz baja un hombre con aire altivo.

—Jefe… No puede ser, debe haber un error. No recuerdo haber hecho algo que…

—Solo necesito una palabra para destruir esa mirada confiada que tienes. ¿Entiendes?

—C-claro, por favor instrúyame…

—Con una peculiar expresión el Jefe finalmente reveló lo que tenía en mente.

—Mañana ve a comprar un sombrero con Maiza.

Un momento de silencio. Mientras observaba la aprobación silenciosa de otros dos miembros de la administración, el secretario y su supervisor asiático, el muchacho por fin comprendió.

—Oh… ¡No me diga…!

Una gran sonrisa infantil cubrió la cara del muchacho.

—Te lo has ganado con tus distinguidos servicios.

Comprar un sombrero junto a un ejecutivo. Semejante evento poseía un significado extremadamente alto dentro de la organización.

—Felicidades por tu ascenso. —El hombre de anteojos se acercó al muchacho con enorme satisfacción—. Mañana por la mañana, te veré frente a la tienda de sombreros.

Unos pocos días después, o hace unas pocas horas ~Estación de Tren~

Les diré que había una pareja bastante extraña[1].

—¡Entonces esta es nuestra Capital of Hope[2]!

—¡Está rebosante (con esperanza)!

Yo quería abofetearlos en la cara. ¿Capital de la Esperanza, dicen? ¿Saben cuántas personas se suicidaron el pasado año[3]? Yo también perdí mi empleo… no me despidieron: la compañía simplemente desapareció en el aire cuando fui a trabajar una mañana.

Bueno, después de todo, al chico lo golpearon antes de que yo tuviera oportunidad.

—Ouuuuuuuch

—¡Wahhhhhh Isaac~!

Como si nada hubiese pasado, él se incorporó completamente erguido y comenzó a gritar, extendiendo los dos brazos hacia el cielo.

—¡Así es! ¡Así es cómo una Capital debe ser! ¡La emoción de conocer la violencia sin previo aviso! ¡Creo que es una excelente manera de agudizar mis seis sentidos!

—¡También lo creo! ¡Pero aun así da un poco de miedo!

—¡No te preocupes porque Dios está de nuestro lado! ¿Recuerdas cómo robamos las ropas de un cura la última vez y no fuimos castigados después de todo? ¡Lo que significa que tenemos el consentimiento de Dios para lo que hacemos… estoy seguro de eso!

—¡Increíble!

Yo también estoy seguro de algo: ustedes chicos, son unos completos idiotas.

—Oh, Miria, debo recordarte algo

—¿Qué cosa?

—Trata de no destacar mucho en esta ciudad… por lo menos no hasta que nuestro trabajo comience

—¡Ya veo! ¡Estaré quietecita hasta que empecemos con el trabajo entonces!

¿Incluso esos dos idiotas tienen trabajo?… estaba realmente furioso, pero luego supe que, su dichoso “trabajo” es de ese tipo de trabajo.

Ahora entiendo lo que estaban diciendo. New York es realmente una ciudad de esperanza – ¡Para la Mafia y los criminales como ellos!

Hey, ¿Qué es lo que exactamente habrán hecho? Debe ser algo realmente grande para movilizar a chicos como ustedes, ¿no es así?

Espera, ¿De qué se ríen?

Oh, ¿qué pasó después de eso? Bueno… Ellos dijeron algo entre líneas…

—¡Muy bien, entonces, busquemos una tienda de sombreros primero!

—¡Una tienda de sombreros, por supuesto!

¿Qué si eso es todo? No necesitan darme las gracias. Encuéntrenme un empleo en lugar de eso. ¿No querrán que yo también siga el camino que ellos siguen, o sí?

No quiero tener que aferrarme a la retorcida esperanza de los callejones, por lo menos no todavía.

Un momento antes ~Familia Gandor~

Berga: «Hey, ¿Por qué el As de Picas es tan grande? Cambio»

Luck: «Es una vieja costumbre de Inglaterra. Un buen número de empresas se vieron obligadas a dar un diseño especial a la carta de mayor valor (en una partida de Póker), marcándola usualmente con el logo de la compañía o con un símbolo. Cambio»

Berga: «Ya veo. Pero y ahora, todos los Reyes lucen igual. ¿Son trillizos o algo así?”

Luck: «Escuche que el Rey de Diamantes es un boceto de Julio Cesar[4]«

Berga: «¿Quién demonios es Cesar? Y es que la cara de este tal Jack de algún modo me cabrea… oh si, ¿No se parece al intruso ese que eliminamos la última vez?»

Luck: «¿Y cómo voy a saberlo? Su cara parecía carne molida (cuando yo llegue) por tu culpa… No, me retiro. No creo que pueda ganarle a un Trio[5]«

Berga: «¿Huh…? ¿Cómo supiste que tenía Trio[6]

Luck: «¿De verdad me estas preguntando como…?»

Keith: «…” (Reparte cartas)

Berga: «Ah»

Luck: «Quinteto[7]…»

Berga: “¡Maldición! Hey, Hermano[8], ¿podemos dejar de usar los Comodines en el Póker?»

Luck: «Al Dios de la Muerte seguro que le encanta hacerle compañía a Keith…»

Keith: «…”

Berga: «¿Eres un idiota? Podría ser al contrario, ¿no? ¡En realidad nuestro hermano es el fan del Dios de La Muerte!»

Luck: «Si es así, entonces… Oh, parece que el favorito del Dios de La Muerte está justo aquí.»

Keith: «…”

Jogi: «Ah… Jefe. Todos están aquí»

Berga: «Ok, siéntate»

Luck: «Sr. Jogi… ¿Le gustaría jugar al Póker un rato?»

Jogi: «H-huh…»

Keith: «…”

Jogi: «Por cierto, habían un montón de policías merodeando por la tienda de sombreros esta mañana… ¿Pasó algo?»

Luck: «Ah, les contare sobre eso más tarde… tengo algo que hacer con ustedes de todos modos»

Unos pocos minutos antes ~En la calle~

Sin ninguna señal de conversación en el ambiente, el pequeño espacio en el coche era ocupado por el silencio y la soledad.

La chica que conducía el automóvil pensaba para sí misma:

Por favor, que este doloroso silencio permanezca por siempre. Mi existencia no tiene sentido.

Ella envidiaba a todo aquel que tuviese la seguridad de identificarse así mismo estando en una situación tan miserable como la de ella. Una existencia sin sentido alguno. Qué maravilloso debería ser. Es decir, todas esas personas eran capaces de decidir independientemente en qué gastar el tiempo a lo largo de su vida. ¿No es acaso esa la expresión suprema de la libertad?

Por el contrario, ella debía vivir para un simple propósito: ser una herramienta del anciano que iba detrás de ella. Ese era todo el propósito de su existencia, también como el destino al que no podía desobedecer.

La soledad es el producto de no tener a nadie a quién amar más que a ti mismo. A pesar de que su presencia era solicitada por aquel anciano regularmente, ella estaba realmente sola. Precisamente por eso adoraba el silencio. Eran los únicos momentos en los que podía estar viva sin tener que seguir órdenes.

Pero su adorado silencio fue implacablemente interrumpido por la voz de un viejo insensible.

—Si el Elixir realmente fue terminado; acaba con todas las molestias.

—Sí, señor.

—Lo haré yo mismo. Tú solo tienes que asegurarte de que los demás no griten mientras estoy ocupado. ¿No te parece de lo más sencillo?

—Sí, señor

Se preguntaba también, ¿cuán indiferente podía llegar a ser este viejo?

Incluyéndola, él trataba a todos los seres vivos de igual manera, sin importar raza, género, edad, valor, bueno o malo, antes o ahora… todo individuo era una mera herramienta ante sus ojos, cualquier cosa la podría considerar inútil o innecesaria.

—¿Ya llegamos a la ciudad…? evita las calles principales

—Sí, señor

La chica se detuvo a pensar. Dentro en su cabeza, calculaba exactamente el número de callejones que, efectivamente, los llevarían a su destino final.

Entonces, el coche dobló por un callejón; en la esquina de una tienda de sombreros.

Epílogo I

¿Por qué me tenía que pasar esto a mí?

—Face to wall!

‘Feisu’ es cara… ‘wo-ru’ por lo tanto debe significar pared… ah, ah, ese ‘tu-‘, ¿Qué demonios fue eso? De todos modos a estos tipos no parecía importarles si entendía o no el inglés. ¿Por qué dije eso…? Antes de su advertencia (o por lo menos eso pensé que era), mi cabeza estaba ya puesta contra el muro de cemento.

Todo esto comenzó con un sorteo en una calle comercial de Japón.

—¡Feliciiiiitaciones…! ¡El Premio Mayor, un viaje de 5 días y 3 noches a New Yooooork!

Tan pronto como el sujeto gritó eso, con una voz tan penetrante como para romperte todos los vasos sanguíneos, la campana que había a un lado comenzó a sonar. (Garan, garan).

(Garan, garan, garan, garan, garan…)

Con el estruendo de la campana sonando aún en mi oído, llegué a New York.

En realidad, lo que yo de verdad quería era el segundo premio.

Me escabullí en medio de un bosque de rascacielos en dirección al Puente de Manhattan. Quería comer un poco de comida China en el barrio Chino. Y si no me podía decidir en escoger algo para comer allí, pues entonces solo tomaría Ramen.

Eso era sentido común, el que aplicaría cualquiera en cualquier parte del mundo.

Aunque ellos lo llamaron el Premio Mayor, naturalmente sólo terminaron dándome el dinero mínimo requerido para el viaje. Por lo tanto, el paseo no fue tan lujoso como me lo imaginé. Era un viaje para dos, así que vendí el tiquete que tenía de más en una tienda de cambio para poder conseguir algo del dinero para los gastos.

EL hecho de que en New York hubiese una sucursal de la tienda de cadena

Japonesa de carne de res, Gyudon[9], tocó mi corazón (en términos de dinero).

Pero el nombre de la tienda estaba en romanji, por lo que aun así parecía que algo no estaba del todo bien. No había estado en New York más que un día y ya me sentía como si no hubiese visto Kanjis en mucho tiempo.

Pensaba en esto mientras deambulaba sin destino alguno, cuando el murmullo de un alboroto llamó mi atención.

Cinco o seis jóvenes se habían congregado en un pequeño callejón, agitándose inquietos. Parecían estar rodeando algo, por lo que me acerqué un poco para echar un vistazo. Entonces, el que parecía el más joven del grupo agarró mi brazo, sonriendo “ku-ku, ku-ku”

¿Qué significaba eso?

La curiosidad se retorcía dentro de mí, entonces dirigí mi mirada hacia el centro de la multitud.

¿Qué no había algo aquí?

Justo cuando estaba a punto de decirlo en voz alta, me dieron una descargar eléctrica. Y con un enérgico grito, los jóvenes se abalanzaron contra mí.

Lo que vino después de eso es, obviamente, la introducción a este capítulo.

Yo había estado pensando que, si en algún momento me veía involucrado en algún problema, podría sobrellevarlo con facilidad confiando solo en mi propio juicio… pero la realidad era que ni si quiera tuve tiempo de reaccionar.

No tenía ni la más mínima idea de lo que me iba a pasar después de eso. Cuando recuperé la consciencia, ya estaba tendido en la calle sobre el ardiente asfalto. No hay necesidad de decir, que cuando por fin me puse en pie, hacía ya tiempo que esos chicos habían escapado, desapareciendo por la esquina del callejón.

Genial, no fui asesinado; ese pensamiento lleno de agradecimiento cruzó por mi mente, entonces me di cuenta de que todas mis pertenencias habían sido robadas… por lo que, después de todo, no todo estaba bien. En teoría uno debería estar agradecido de haber conservado su vida, pero detalles como ese son olvidados rápidamente por las pequeñas y limitadas mentes humanas. Y ahora, es una magnífica oportunidad para tomar represalias. Por supuesto, que en ese momento apenas estaba considerándolo, pero todavía no he podido alejar de mí ese pensamiento.

Como el fotógrafo de animales que soy, deliberadamente traje conmigo un costosísimo set de cámara para estas vacaciones. Sin embargo al final, todo fue robado.

Maaaaaldición, ¿cuántos miles costaba esa cámara? No puedo más que sentirme furioso.

***

Sin ningún lugar a donde ir, me tragué mi coraje y contacté a la policía desde el hotel. Y como si estuviera en medio de una típica película o en uno de esos programas que están de moda de la TV, me vi obligado a jugar el papel de “la típica víctima japonesa”, lo que en realidad fue más triste que el mismo robo.

Además, la reacción de la policía estuvo fuera de mis expectativas.

Ellos solo me pidieron la cantidad mínima de documentos que se necesitaban para aplicar un seguro. El encargado del hotel, que hablaba un poco de japonés, me informó que la policía no se molestaba en atender ese tipo de casos. Por supuesto que, si me hubiesen herido gravemente o agredido con algún arma de fuego, entonces eso sería un problema completamente diferente.

Pero la cámara, la costosa cámara que tanto quería y por la que tanto dinero tuve que ahorrar; ¡No fue nada sencillo conseguirla! Más que eso, no me alcanzó el dinero siquiera para un seguro.

Dado lo furioso que estaba, no era capaz de garantizar que no le partiría el cráneo al comerciante que vendía este tipo de viajes como si fuese algún tipo de producto, una vez que regresara a Japón.

Tan pronto como me vi haciendo el “Shining Wizard[10]” con mi rodilla, me desesperé.

Y a pesar de que la Policía fue muy amable, la situación daba la impresión como si algún crimen atroz precediera a mi caso.

Y, el oficial de policía más veterano, que daba vueltas y vueltas en torno al reporte, analizó la escena del robo y susurró algo para sí.

La traducción de lo que dijo se acercaría mucho a un tono de (!)

—Puede ser que haya alguna forma de recuperar su cámara… pero no es algo que recomendaría hacer.

***

“Iya, iya[11]… qué desastre…”

En el punto de encuentro ya se hallaba un hombre, de temprana edad.

Cabeza con cabello de color castaño y con unos lentes redondos. EL hombre tenía la apariencia del típico banquero. Su japonés tan increíblemente fluido, inicialmente me hizo creer que quizás el tipo podía ser japonés… pero viéndolo de cerca, lucía completamente diferente a una persona japonesa.

Previamente, un oficial de policía de mediana edad ubicó específicamente un lugar, me dio la dirección exacta, y solamente me dijo “Pídele ayuda al sujeto que encuentres allí. Tendrás un traductor disponible”. La complicada expresión de su rostro cuando lo dijo, fue lo que me causó mayor impresión.

—Eres muy afortunado, ¿verdad?… ese jefe del Departamento de Investigación que nos presentó, Paul Noah – nos hemos visto un par de veces- si no fuese por él, llorarías hasta el cansancio.

Usar una frase tan coloquial como ‘Llorarías hasta el cansancio’; este sujeto tenía un manejo del japonés más que extraordinario. Y su pronunciación no tenía el menor rastro de equivocación… sin embargo, es necesario decir que su forma de hablar se acerca más a una pronunciación antigua que al japonés moderno.

—Me enteré de tu problema… me temo que tus pertenencias las robaron Bobby y su pandilla… Iya, es que esos traviesos han estado rondando por aquí últimamente.

¿Eran sólo traviesos?

De cualquier manera, había algo sospechoso sobre este sujeto. Lo más probable es que fuese algún tipo de detective, pero por alguna razón no podía terminar de creerle, además, el aura que lo acompañaba no era la de una persona usual.

A pesar de eso, el solo hecho de haber encontrado a alguien con quien poder comunicarme ya era algo que me tranquilizaba mucho.

Este pensamiento sólo duró un instante.

—¿Qué te parece esto? A cambio de la décima parte del valor de tus cosas robadas…, tendré con ellos una pequeña ‘conversación’ y tendrás de vuelta tu cámara.

Ya veo, probablemente él es el jefe de ese grupo de ladrones. No sólo obtendrán el diez por ciento de beneficios, sino que evitan de este modo armar un lío cuando les toque cambiar las cosas por dinero.

Bueno, aun así, perder sólo el diez por ciento del precio total por tener la cámara de nuevo era una oferta demasiado buena. Con esto en mente, le asentí con la cabeza sin bajar la guardia.

—Ok, es un trato.

El sujeto me dijo luego que me llevaría a otro lugar.

¿En qué lugar tenían planeado sacar mis órganos y venderlos? Porque por la ansiedad que se revolvía en mi estómago, decidí que gritaría “¡Herupu[12]!” mientras escapa, en el caso de que la situación se tornara más extraña de lo que ya era.

Por lo menos, el hecho de matar y vender órganos extraídos bien podría pasar bajo la fachada de una ‘Carnicería’.

Y mientras meditaba sobre todas esas tonterías, llegamos a un bar ubicado en la esquina de una extensa calle.

En el rótulo de la entrada había un dibujo de una colmena de abejas, con letras inglesas escritas en las celdas del panal. Entonces, como yo no sé leer inglés, lo llamé simplemente ‘La Tienda de la Colmena’ para comodidad mía.

A penas entré en la tienda ya pude sentir el dulce olor de la miel. El interior era más grande de lo que parecía por fuera, y a pesar de que antes dije que era un bar, no sería del todo desatinado pensar en él como un lujoso restaurante.

“No vengo a buscar problemas” Con esto en mente, examiné minuciosamente el lugar donde estaba. El enigmático sujeto aún estaba conmigo, pero cuando divisé también a otras personas, ancianos, niños y algunas parejas dispersas, pude relajarme de verdad.

El tipo con el que estaba caminó hasta llegar al fondo de la estancia y allí le dijo algo a otro sujeto. El otro tipo asintió en silencio y desapareció en la parte trasera de la tienda sin llevarse nada consigo.

—Aaah, le informé sobre la situación… ahora le acabo de solicitar la devolución del artículo. Iya, es que hemos estado viendo a esos chicos por los alrededores… sospecho que nos encontraremos con ellos muy pronto.

Los ladrones y él están obviamente trabajando juntos y todavía se atreve a mantener esa fachada de inocencia. Por supuesto que eso no lo dije en voz alta.

—Maa[13], mientras esperamos, ¿por qué no charlamos un poco?

Y a pesar de que propuso que conversáramos, yo en realidad no tenía ni idea sobre qué podíamos hablar. Entonces cómo no sabía qué decir, simplemente le pregunté por qué su japonés era tan bueno.

—Ah… una de las personas de mayor rango de la Organización es japonés… se llama Yaguruma-san, él me enseño muchas cosas. Maa, y aprendí el acento del japonés moderno de las películas y los comics japoneses.

¿Organización? Entonces sí son algún tipo de organización mafiosa después de todo. Pero en aquel momento no importaba si hacían o no hacían parte de la Mafia de todos modos, así que se lo pregunté directamente.

—No… Nosotros no hacemos parte de la Mafia. Aunque generalmente se nos considera ese tipo de organización… en realidad nosotros somos ‘Camorra’. ¿Sabes qué es eso?

—Nunca he oído esa palabra antes.

—Las organizaciones de Sicilia, en Italia, son la ‘Mafia’… originalmente ellos eran las Fuerzas Armadas de la Policía de las zonas rurales… pero podrías decir que eran más bien las fuerzas de Autodefensa. Pero a pesar de que ‘Camorra’ también es originaria de Italia, nosotros somos de Nápoles. Supongo que se podría decir que nuestra organización fue creada desde las cárceles, pero no estoy muy seguro de los detalles.

¿Entonces todos ellos vienen de las cárceles? Ese simple hecho hace que ‘Camorra’ parezca más peligroso que la ‘Mafia’, sin embargo me guardé ese comentario para mi solito.

—Mi trabajo en el grupo es el de ‘Conta è oro’, el Dependiente[14]. Maa, algo como el tipo que maneja las finanzas del grupo… en la Mafia los que tienen ese trabajo son los Contadores.

Desde mi punto de vista, ambos títulos parecían ser prácticamente lo mismo.

—Ja, ja… maa, actualmente todo el mundo nos llama ‘Mafia’. La Mafia de la droga, la Mafia china, La Mafia rusa, la Mafia contrabandista… de cualquier manera, la ‘Camorra’ tiene poder en Nápoles, pero nacimos en América, entonces nos puedes ver como ‘huérfanos’ que no tienen relación directa con Nápoles.

A pesar de que me reveló mucha información sobre las actividades internas de aquella organización, yo solo pude entender una pequeña parte de todo lo que me estaba hablando. Yo nunca tuve antes algún tipo de trato con un comerciante de alguna organización violenta en Japón. Desde mi punto de vista, esos ‘Camorra’ y esa ‘Mafia’… esa clase de personas que viven del lado oscuro de la sociedad no me parecían algo real.

—Eso no es nada raro. De todas las personas que viven en New York, los que llegan a tener contacto con gánsteres conforman sólo el 1% de la población. Desde luego, esto incluye a todos aquellos que se ven directamente afectados por los mafiosos. Soy una persona bastante entrometida, por lo que a veces me relaciono con personas como tú, sin embargo, el número de personas que pueden llegar a conocerme también forman parte de ese 1%.

Quería llorar por saber la mala suerte que podía llegar a tener, verdaderamente.

De verdad que la capacidad para conversar de este tipo me tenían atrapado. Viera como lo viera, era como estar hablando con un amigo que conociera desde hace años, a pesar de que no conocíamos ni siquiera el nombre del otro.

—Iya… en realidad, el número de personas que nos conocen debe ser alto, es sólo que los que saben de la Mafia rara vez hablan sobre eso…

Era como en las películas. La Mafia aplicaba el “Omertá[15]”, mientras que las personas probablemente pretendían no darse cuenta de nada por miedo a las represalias.

Sin embargo… habiendo dicho eso, ¿cómo debería considerar yo a este tipo, que le contaba a cualquier persona todo lo que sabía sobre ese tipo de organizaciones?

—¡Ja, ja! Maa, yo no sé en las otras organizaciones, pero nosotros no somos tan estrictos con esas cosas. Además, por nuestra parte no hacemos cosas tan monstruosas como tomar venganza… En la Mafia Siciliana, los miembros tienen prohibido decir algo sobre que forman parte de la organización. ‘Camorra’… hubo un tiempo en el que fue como la Mafia Americana… pero ahora, todos los miembros diremos la verdad y se sabrá el nombre de nuestra organización… por lo que el Jefe tendrá que aceptar las entrevistas de los medios.

—¿O sea que pretenden presumir de lo que hacen?

A mi pregunta siguió un momento de silencio, luego el sujeto estalló en carcajadas. Después de reírse un rato, me miró directamente, con mucho interés, y comentó:

—Tú. ¿Tú realmente te atreves a decir eso en frente de mí, de Camorra?, ¿Eh…? ¿No estás asustado?

—En lo absoluto.

—¿O de pronto es que tienes dudas sobre si soy o no un gánster?

—En lo absoluto. Incluso si estuvieras mintiendo, no habría ninguna necesidad de engañarme con el cuento de Camorra.

—Eres un sujeto extraño… cuando Paul, el tipo ese, me habló sobre ti, pensé que eras el típico japonés ingenuo.

—Qué amable de tu parte. Y dado que tienes un japonés tan fluido, deberías ser capaz de agregar, como sé, un “-san” para referirte a las personas mayores que tú. Como ‘Paul-san’, por ejemplo. Incluso si la jerarquía de las edades es menos acentuada, como la persona más joven, deberías mostrarme algo de respeto, ¿no?…

Con esta sentencia, los engranajes de mi vida se volvieron locos, en un parpadeo.

En ese instante, todo cambió más allá de mi salvaje imaginación.

El silencio se extendió bastante hasta que el sujeto se echó a reír al tiempo que decía para sí mismo:

—Qué coincidencia… hmm… ¿no es curioso?…

¿De qué estaba hablando? Como me halló confundido, me dedicó una sonrisa traviesa, como un niño que encuentra un nuevo juguete… o como pensando en jugarme algún tipo de broma; esa clase de sonrisa fue la que me mostró.

Y, después de dejar aflorar en el rostro una expresión un tanto de perplejidad, como si quisiera desesperadamente decirme algo, me susurró:

—Paul… es menor que yo.

—Ah… ¿Eh? Espera un Segundo, ¿qué fue lo que dijo? ¿Ese poli?, no importa cómo lo veas, seguro ya le había pasado su cuarto de hora… ¿tenía el rostro tan envejecido?

—Sí y no… volviendo a lo que estábamos hablando… durante los últimos 60 años, ha habido al menos unas cien personas a las que me he presentado como un Camorra. Por supuesto que esto incluye a las personas que ya me conocían de antes y a la policía… así es como es la cosa. Y pensándolo bien, sin incidentes desafortunados como este, no habría tenido la oportunidad de conocer a un verdadero turista cómo tú, ¡ja, ja!”

Por un momento pensé que había oído mal. 60 años. ¿Este jovencito en frente de mi…? A pesar de que yo no era muy bueno calculando la edad aproximada de una persona blanca sólo por sus rasgos, ¡el muchacho en frente de mí simplemente no podía estar más que a la mitad de camino de los 60 años!

Viendo mi expresión de incredulidad, se ajustó los lentes mientras soltaba el siguiente disparate:

—Iya, soy inmortal. No puedo morir.

Hoooo, ¿entonces este tipo sabía hacer chistes americanos?

—Ah, no me crees, ya veo. Pero es cierto, aún si me cortan o queman, no moriré.

Empeñarse en seguir el cuento era una de las características especiales de los chistes americanos.

Como me vio asentir educadamente, sonrió dulce, sacó un pequeño cuchillo del bolsillo de su camisa; y se apuñaló la mano.

En esa fracción de segundo no comprendí bien lo que había pasado. Del lugar en donde sobresalía el cuchillo, comenzó a brotar sangre. Viendo que estaba completamente atónito, él sonrió y me dijo:

—Está bien… ¿ves?

Sacó lentamente el cuchillo. Pensé que saldría sangre de nuevo pero el sangrado se detuvo completamente.

En ese momento, vi algo que deslumbró a mi mente por completo.

La sangre que había caído sobre la mesa… comenzó a revolverse en la superficie como un organismo vivo. Y como si quisiera regresar al cuerpo de su dueño, se arrastró hasta la herida. Cuando toda la sangre hubo regresado al cuerpo, la herida automáticamente desapareció sin dejar rastro. No había la más mínima mancha de sangre en la mesa.

Si esto hubiese ocurrido en la pantalla del cine, me hubiese reído como un estúpido por los efectos especiales. Pero desafortunadamente, había pasado justo en frente de mis ojos.

Ya fuese la Fuerza Anti-gravitatoria de los fluidos o la Curación Instantánea, no se podía evitar sentir que ese cliché se veía mejor en las películas. Sin embargo, eso sólo sumaba a lo surrealista de la situación.

El episodio sobrenatural que había ocurrido en esta tienda… no, en este mundo — ¿podía ser que sólo yo tuviera conocimiento de él? — En este bar, un sujeto de aspecto común y corriente, había hecho una hazaña que quebraba todas las leyes de la física. Nadie, ni un empleado o cliente, había mirado en esta dirección.

Después de pensarlo por un momento, decidí hablar. Sentado allí, justo en frente de mí… ¿qué clase de persona era este tipo?

—¿Acaso quieres matarme?

Por un momento, el tipo pareció un tanto aturdido, finalmente me sonrió abiertamente una vez más.

—Esta es la primera vez que veo una reacción como esa… hasta ahora, aquellos que veían esto, si no retrocedían haciendo cruces, me apuntaban con un arma, pero… ah, se los terminaba llevando la policía. Iya, iya, de verdad que sentía pena por ellos. El solo gesto de querer sacar mi cuchillo ha asustado varios.

Eso es lo normal.

—¿Por qué debería querer matarte?

—Porque creo que eres un monstruo —respondí sinceramente.

Me sentí mal por tener que referirme a él como si fuera un monstruo, pero, al mismo tiempo, Le quería aconsejar que jamás le dé a la gente un susto de muerte esa clase de truco tan real.

—Eres raro. Tú eres el primero que se muestra tan calmado.

—Las personas decían que yo era, o muy calmado o que simplemente era insensible.

Independientemente de lo que digan las personas, desde la vez en que casi soy devorado por un oso negro en Hokkaido, los sentimientos de miedo y sorpresa prácticamente me habían abandonado. Alguien una vez me sugirió que me volviera fotógrafo de guerra, pero como no tenía idea de cómo sobrevivir en un campo de batalla definitivamente terminaría muerto. Y como no tengo ninguna intención de morirme, decidí ser simplemente un fotógrafo de animales.

Al escuchar mis palabras, aquel sujeto me miró con los ojos llenos de satisfacción. (!)

—Eres una persona bastante interesante. Sé que no es el mejor momento, pero, ¿Te gustaría escuchar una leyenda? Una historia sobre los tiempos en los que adquirí el poder de la inmortalidad, e historias relacionadas con eso… es una buena manera de pasar el tiempo, ¿no te parece?

Es cierto que es un tema bastante interesante… ¿pero está bien que lo escuche una persona que acabas de ver por primera vez?

—No hay problema. Además, incluso si le contaras a otras personas nadie te creería.

Pregunté para estar seguro de que no fuese nada relacionado con alguna clase de religión. ¿Cómo es que puedo estar tan relajado teniendo a un tipo inmortal frente a mis narices? Si lo pienso bien, realmente me tomo las cosas con calma.

—Ah-aah, no te preocupes. De verdad que no tengo ninguna relación con esa clase de cosas. Sólo quiero matar algo de tiempo, es todo… maa, sin embargo esta historia incluye a un ‘demonio’.

Este sujeto, auto-proclamado el ‘Conta è oro’ de Camorra, que al mismo tiempo parece ser un inmortal, después de ordenar algo de comida a la camarera, empezó pausadamente a contar su ‘leyenda’.

—Bueno, empecemos entonces… un hombre que una vez bebió el Vino del Demonio, se volvió inmortal. Esta es la muy solitaria historia de ese desafortunado hombre. El escenario es la época de Prohibición en New York[16]. Una historia sobre los incontables sucesos que se desenvolvieron en torno a la repentina aparición del “Vino de la inmortalidad[17]”, y el espiral de personas que se vieron envueltas en ellos…

Prólogo

Año 1771, Océano Atlántico, a bordo del crucero Advena Avis.

Alquimia:

Conocimiento y técnicas originarias del antiguo Egipto, al mismo tiempo, una propia cultura.

Comenzado como un arte egipcio, se mezcló con la filosofía griega y la tradición hermética[18], pasando luego a través de Arabia e introduciéndose finalmente en el Renacimiento europeo.

Lo que busca este arte es convertir metales ordinarios en oro, o crear vida sin la ayuda de Dios. Sin embargo, el objetivo final, es obtener vida eterna… no, ni siquiera eso se puede considerar como el objetivo ‘definitivo’.  La ambición de los alquimistas es ilimitada. Se enterrarían vivos hasta el fin de sus días, con tal de lograr la increíble tarea de volver posible lo imposible. Pero, en el caso de lograrlo, lo imposible sería ahora ‘posible’ y esa meta ‘definitiva’ dejaría ya de ser ‘definitiva’.

Desde siempre, continúan persiguiendo lo imposible, ahogándose en conocimiento y esperanza, o en otras palabras, perdiéndose a ellos mismos en el intento.

Los tiempos cambian constantemente. En medio del caos del mundo real, los alquimistas fueron capaces de reconocer los valores necesarios que debería tener un héroe, mientras se veían siempre entorpecidos por difíciles obstáculos, y eran, otras veces, objeto de la envidia de muchos; todo el tiempo se vieron obligados a ponerles limites a su arte. Pero dedicarse a este tipo de cosas no resultaba del todo infructuoso… el alquimista Newton descubrió la gravedad. Los científicos modernos hacen toda clase de contribuciones a la sociedad. La alquimia definitivamente no es una ciencia falsa.

Sin embargo muchas veces, a la alquimia se le llamaba ‘magia’ o ‘habilidades divinas’, y hubo quienes intentaron eliminar la distinción que había entre alquimia y ciencia, con el fin de juntar ambas en una sola.

Generalmente, para las personas comunes y corrientes es fácil considerar a la alquimia y a la magia como una sola, pero en realidad las dos son cosas completamente diferentes. Entre los alquimistas, hay quienes creen obstinadamente en el concepto de alquimia, que dice que ésta consiste en ‘poderes externos que no pueden ser explicados por la ciencia’ y que dependen de la magia y de la mediación de un conjuro… por supuesto que también hay quienes la consideran como un arte de la experimentación.

Sea magia o artes demoníacas, si su existencia puede ser confirmada, entonces podría ser que lo ‘imposible’ se volviera algo ‘posible’ en este mundo; una vez sea abierta esa ‘caja de Pandora’.

***

La oscuridad de la noche envolvió completamente al crucero.

En medio de la oscuridad… ellos sólo escuchaban a la “voz”.

Eran alquimistas, lejos de casa, en busca de tierras desconocidas.

Fueron ellos los únicos que, finalmente, tuvieron éxito al invocar al ‘demonio’ en el mundo humano, abordo de aquel crucero.

—¿Me has llamado ‘demonio’? Ah, bueno está bien de todos modos. Sin embargo, ¿alguno de ustedes ha visto alguna vez a Dios o a un ángel? Y, en primer lugar, una palabra como ‘maldad’ es sólo el resultado de algún tipo de contraste o comparación. Ah, bueno, no importa[19]; han pasado ya 103 años desde la última vez que fui invocado.  Hubiese sido maravilloso que esto hubiese pasado 3 años atrás, pero… ah, bueno, no importa. Ah, ‘no importa’ es una muletilla mía. No le den mucha importancia… estoy trasmitiendo mi voz directamente a sus cerebros, así que esta aclaración sobre muletillas no viene mucho a cuento. Ah, no importa.

El tremendamente aburrido ‘demonio’ mantuvo su palabra, y accedió en el contrato, a trasmitir el ‘conocimiento prohibido’ a los alquimistas directamente responsables de invocarlo.

Los alquimistas respondieron lo siguiente:

—Queremos saberlo todo acerca de la inmortalidad.

—Lo que me están pidiendo… ¿no sugiere de algún modo que lo que de verdad desean es volverse inmortales? Ah, bueno, no importa.

Sobre la cubierta del barco… fue colocado, en medio del grupo de alquimistas, un objeto rebosante de algún tipo de líquido

—Sólo tienen que beber de esto para volverse inmortales. Todo lo que pueda suceder luego depende de ustedes y sólo de ustedes. Puede que yo sea inmortal, pero lo que pienso sobre esto es algo completamente diferente de lo que piensan ustedes… esperen, esperen, cálmense y escuchen bien… estoy siendo generoso, así que este elixir es más que suficiente para todos los miembros presentes. Dejen de pelearse… ahora, si en algún momento se cansan de la inmortalidad y realmente desean la muerte… —El ‘demonio’ empezó a explicarles a los alquimistas cómo era que los inmortales podían morir—…necesitan hallar a otros que también hayan bebido el elixir de la inmortalidad. Cuando ya se hayan encontrado con alguno, pongan su mano sobre la cabeza de aquel que quiere morir y piensen ‘quiero comer’. Bueno, tampoco se esfuercen mucho en desearlo, que eso ya es demasiado. De este modo, el sujeto que busca la muerte será absorbido por tu mano derecha y su vida llegará a su fin. Este “comer” constituye un método que hace posible el recibir todo el conocimiento y las habilidades de la otra parte.  El último que quede, habrá acumulado todo el conocimiento y la experiencia de las treinta personas diferentes que están hoy aquí… si esa persona llegara a cansarse de la inmortalidad también, llámenme de nuevo. Cuando eso pase, me los ‘comeré’ a todos. Entonces, obtendré el conocimiento de 30 personas… ahora, una advertencia… existen algunas desventajas… aquellos que beban del elixir habrán perdido la posibilidad de usar ‘nombres falsos’. Será una restricción mental… si es solo para mantener una identidad temporal frente a personas ordinarias, entonces no hay problema. Pero usarán su verdadero nombre cuando hablen con aquellas personas que sean inmortales, y sus cuerpos rechazarán el establecer una identidad falsa mientras estén en este mundo… si no hicieran esto, nunca serían capaces de encontrarse unos a otros…

Los alquimistas reflexionaron un poco sobre eso, entonces, compartieron el elixir entre todos y lo bebieron. La bebida tenía el olor del alcohol.

—Hm, es verdad… aún está el trato ese, el de enseñárselo a todos… a pesar de que no estoy muy seguro de a qué te refieres cuando dices querer saber ‘todo’, de todos modos les enseñaré la fórmula del elixir. Sin embargo, no se la diré a todos los alquimistas que están aquí, sólo al que me invocó. Si los demás desean saberla, pues pregúntenle a él luego.

Una vez que el incorpóreo ‘demonio’ dijo eso, le otorgó el ‘Conocimiento’ al alquimista que lo invocó. El joven no supo bien lo que había sucedido, pero entendió que el ‘Conocimiento’ del que no tenía idea antes, había sido implantado en su memoria.

La voz del ‘demonio’ se apagó hasta el punto que ya fue posible seguir oyéndola.

El sujeto que había recibido el ‘Conocimiento’ pasó el resto de la noche pensando.

Decidió contarle el secreto de la inmortalidad a su hermano menor, que también iba a bordo del barco. Entonces, cuando iba a medio camino un pensamiento lo asaltó de repente.

Al siguiente día, declaró a los otros:

—Planeo guardarme este conocimiento por siempre.

Y a pesar de que todos los demás alquimistas objetaron frente a su propósito, su decisión fue definitiva.

Y esa misma noche, pasó.

El hombre con el Conocimiento estaba en su cuarto. En medio de la noche, sintió una presencia y abrió sus ojos… de pie en el centro de la habitación, estaba uno de sus amigos. Una de sus manos estaba sobre la cabeza de su hermano, Gretto (!), que dormía justo en frente de él…

Bastó un instante para despertarse completamente, pero ya era demasiado tarde.

Su propio hermano, su amigo… no. En ese momento, como si de magia se tratara, su propio hermano fue absorbido por la mano derecha de su camarada.

—No puede ser, no pensé que esto pasaría tan rápido.

Susurró el ‘demonio’ mientras veía la escena, solo en medio de la oscuridad.

—Sé que yo fui uno de los que avivó el fuego, pero es que… esto demuestra que los humanos son una raza codiciosa. Ver cosas como estas es divertido, sin embargo…

La existencia identificada como ‘demonio’ prosiguió con una suave y melancólica voz:

—Es la hora, definitivamente, eso pasará.

La voz del ‘demonio’ no se pudo oír más. No quedó nada más que la vacía oscuridad, tal como si el demonio nunca hubiese estado allí.

Y así, el tiempo fluyó sin detenerse.

Capítulo 01: Primer día

Año 1930, Noviembre, Nueva York

El cielo lapislázuli podría describirse como ‘cristalino’. Los primeros rayos del sol iluminaban toda la ciudad.

Los edificios de ladrillos rojos y amarillos eran como colores untados sobre las calles. Sin embargo, nunca impartieron un sentimiento de confinamiento hacia aquellos que las deambulaban.

Por otro lado, los autos, que habían aumentado su popularidad en los últimos años, otorgaban a los peatones una sensación de claustrofobia.

Era la época de la  Prohibición[20]. A pesar de que en cada período se han desarrollado modas y tendencias propias, este país tuvo que elegir una ‘sociedad libre de alcohol’.

Excepto que el resultado final fue el incremento en el consumo del mismo, e inclusive personas que nunca antes habían bebido comenzaron a introducirse en el mercado negro por él… es decir, la implementación de la nueva ley consiguió el irónico efecto de extender el número de ‘criminales’.

El jugo de uva se ponía frente a las puertas de las tiendas, junto a un cartel ubicado por encima de los barriles de jugo de uva. En el cartel, debía escribirse la siguiente advertencia:

Se fermentará en vino si se deja afuera por mucho tiempo.

Por favor consúmalo antes de que expire

Este ‘jugo de uva’ se vendía como pan caliente. En resumen, esta era la clase de época que fue.

El momento dorado de la Era del Jazz[21] estaba en el pasado, y apenas el año anterior Estados Unidos  había sido golpeado por la Gran Depresión. Hasta las calles repletas de casas con techos rojos parecían haber perdido su color.

No obstante, acechando en la oscuridad de las calles se encontraban las ‘estrellas principales’ de la época, quienes lucharon contra la Depresión y consiguieron el poder. Comúnmente conocidos como la ‘Mafia’, ellos poseían fuertes influencias en el comercio ilícito de la producción de licor.

Se podría decir que, la política gubernamental de la ‘Prohibición’ en realidad creo el perfecto escenario para estos enemigos de la ley.

Jefes de la Mafia como, Al Capone[22] y ‘Lucky’ Luciano[23] crearon juntos incontables ‘leyendas’, esa clase de época era los años treinta.

Leyendas que siempre comenzaban en pequeños callejones.

—¡Caridad, caridad por favor!

La salida de emergencia de un banco, el espacio entre los edificios departamentales, el área de basura detrás de los restaurantes… sencillamente, siempre y cuando fuera un estrecho, callejón obscuro, cualquier lugar estaba bien. No tenía nada que ver con la cantidad de peatones que la circulasen. Claro está, que la temporada u hora del día tampoco importaban.

—Solo tienes que donar un poco de tu cambio para salvar la vida de este pobre hombre.

De la parte trasera de una tienda de sombreros venía la súplica de un pordiosero. Todo comenzó desde aquí, del sonido de un callejón.

Cada vez que alguien  pasaba a través de él, el andrajoso hombre de mediana edad lo perseguía, rogando fervientemente “caridad por favor”. Cuando los transeúntes alcanzaban la salida hacia la calle principal, él se rendía y regresaba a su posición original… para repetir la misma rutina una y otra vez.

—El Señor siempre está observándote, y tu caridad será recompensada por él…

—Quisiera preguntar…

Este ciclo de suplicas repetitivas fue cortado abruptamente.

Aquel que habló con el pordiosero, era un hombre… o tal vez sería mejor describirlo como un ‘muchacho’. Detuvo sus pasos y ladeó su cabeza hacia atrás mirando al mendigo de barba espesa.

—¿Por qué utilizas el nombre de Dios tan a la ligera mientras ruegas?

La conducta y el tono del muchacho no encajaban con su apariencia juvenil. El rostro del limosnero se nubló de confusión ante la repentina pregunta.

—¿A qué te refieres?

—¿Acaso eres un Cristiano devoto? ¿Alguna vez has asistido a una misa dominical? Antes de que fueras desempleado, ¿en algún momento hiciste donativos a la Iglesia? ¿Podría decirme las diferencias entre los católicos y los protestantes? Si puede contestar ‘sí’ a todas ellas, entonces no debería usar el nombre de Dios para suplicar en un lugar como este. Ahora mismo debería estar ayudando a las hermanas en la Iglesia con labores de beneficencia, o buscando arduamente un trabajo para alimentar a su familia. De lo contrario, debería odiar al Señor por dejarlo en su situación actual y convertirse al Satanismo.

El pordiosero, empujado al silencio por el tono de voz del muchacho y su incesante interrogatorio, respondió gritando en el momento en que el joven hizo una pausa para tomar aire.

—¡Qué dices! Entonces, ¿qué sucede con las donaciones a la Iglesia? Esos bastardos adoran al Señor sólo en nombre, cuando en realidad se encuentran regocijándose de los miles y billones de ‘donaciones’ que deberían de pertenecer a nosotros, ¡los pobres!

—¿Nunca te ha importado nadie más aparte de ti, no es así? Por supuesto que Dios abandonará a personas como tú que sólo piensan en sí mismas. La mayoría de las personas están en la calle por culpa de la Depresión. Sin embargo, si ese es el caso, aquellas personas que se encuentran paradas sobre las calles con grandes letreros de protesta diciendo ‘Queremos trabajar’ son más merecedores de vivir que tú.

El pordiosero quería replicar mas no podía pensar en nada mejor que decir. Sin hacerle caso, el joven continuó divagando sobre su propia filosofía.

—Pero ahora que lo pienso, ser un mendigo requiere habilidad. Entre los que utilizan las limosnas como forma de vida, hay chicos que piden en los cruces en harapos, incluso si tienen dinero. Después tenemos a los que se rompen sus propios brazos y dientes para ‘interpretar el papel’. Estos pordioseros atraen más lástima que aquellos que realmente lo necesitan. Comparado con ellos, sigues siendo un aficionado.

Dicho todo esto, el muchacho giro sus ojos y saco su billetera de cuero del bolsillo del pecho.

—¿Eh?

El pordiosero estaba desconcertado. Por sus palabras de hace un momento, no parecía probable que fuera a recibir limosnas de él. Entonces, ¿por qué el muchacho se encontraba sacando su cartera?

—Si fuera el de siempre, no me interesaría un mendigo tan poco profesional como tú…

Unas cuantas monedas fueron tomadas de la billetera. No obstante los ojos del pordiosero se enfocaron en un grueso fajo de billetes que yacían dentro de la cartera. En un momento de crisis como este, no debería ser posible que tanto dinero estuviese en las manos de un muchacho. No, incluso un adulto empleado no tendría esa cantidad de efectivo… El fajo de billetes se comprimió al cerrar la billetera.

—Hoy es un día memorable para mí, por lo que estoy de muy buen humor. Eres afortunado por conocerme en este día, así que toma estas monedas.

Pasaron unos instantes; el rostro del pordiosero comenzó a llenarse de regocijo poco a poco.

—¡Ooh! ¡Ooooh! ¡Muchas gracias, señorito! Nunca olvidaré su amabilidad por el resto de mi vida.

—Nah… está bien que lo olvides así que solo acéptalo.

El muchacho insistió al limosnero que tomará esas pocas monedas de su palma abierta.

—¡Aaah! El Señor definitivamente lo bendecirá con buena fortuna.

—Como dije, tienes suerte de que este de buen humor, así que deja de tratarme como a un santo…

—¡Aah! ¡Claro! Tengo algunas flores que fueron recogidas esta mañana. Como agradecimiento por su amabilidad, se las regalaré a usted. Por favor acéptelas.

Hablando rápidamente, el pordiosero aún sin tomar el dinero comenzó a hurgar en la bolsa sucia que estaba sosteniendo.

—Probablemente estén marchitas ahora.

—No, no, el Señor se asegurará de que florezcan debido a su generosidad.

Una expresión de felicidad seguía distorsionándole el rostro, el pordiosero inspeccionó el contenido de la bolsa. Entonces…

—¡Esta es una gran flor roja! – Exclamó destruyendo la bolsa.

La lastimera bolsa de papel se rasgó un poco, y luego fue violentamente destrozada.

Desde los andrajosos restos de la bolsa surgió un brillante cuchillo ‘pequeño’

El barbudo pordiosero parecía estar gritando algo. Aunque lucía muy encantado.

Precisamente cuando los excitados, y extraños sonidos cesaron… se transformaron en un sobresaltado grito de angustia.

Justo antes de que la punta de la hoja tocara su abdomen, el joven tomó la muñeca de la mano que blandía el cuchillo. Al mismo tiempo, la giró ligeramente hacia un lado. El cuchillo rebano el aire al pasar por debajo de su brazo. En un abrir y cerrar de ojos, el muchacho sujeto ambas manos del pordiosero y despiadadamente las retorció hacia la espalda del mismo.

Todo esto sucedió en menos tiempo del que le tomó al mendigo transformar su extraño alarido a un grito de dolor.

—Qué bajo has caído.

El muchacho hizo que retrocediera, aplicando lentamente el peso de su cuerpo.

Se oyó el sonido del cuchillo golpeando el suelo, pero no pareció importarle en lo más mínimo al joven.

Se escuchó claramente una especie de crujido, proveniente de la muñeca del pordiosero. Aunque el sonido fue ahogado por el miserable lloriqueo de éste.

—¡Arg….! ¡Aaaaaaa-aa g-ga u-uua d-detdetdetdetdeten- d-det- d-detenteeeee!

Cuando confirmó que el mendigo se encontraba retorciéndose de dolor, el muchacho lo empujó violentamente a la sombra de una pared de ladrillo rojo. El pordiosero inmediatamente cayó de rodillas con un ruido sordo. Ahí, lentamente descendió al piso y se encogió gimiendo.

Después de echar un vistazo al estado del pordiosero, el muchacho se agachó para recoger las monedas que habían caído gracias al pequeño percance.

Entonces, cuando estaba seguro de que el pordiosero había dejado de moverse.

—¡Oye!… levántate.

El muchacho agarró firmemente la muñeca del pordiosero y alzó a este hombre que era el doble de su tamaño. Luego lo apoyó contra la pared de ladrillos rojos.

—Cruzarte con alguien tan deshonesto como yo fue un grave error… lo siento, pero no soy tan amable como para dejar tranquilamente que me apuñales hasta la muerte.

El pordiosero descansó sus hombros en la pared y silenciosamente escuchó la burla del joven; entretanto, sus ojos recorrían rápidamente el lugar. Pensando en cómo podría escapar de esta situación.

—¿Quieres escapar? En verdad eres muy impaciente.

El muchacho acomodó las monedas que había juntado en el centro de su palma y se las mostró al pordiosero.

—¿No te lo dije antes? Piensa en ello como buena suerte…

Mientras el joven hablaba, cerró su puño con fuerza alrededor de las monedas en su palma.

—Acepta esto agradecido de todo corazón.

Esta vez, no levantó el puño, pero el golpe que surgió fue lo suficientemente fuerte como para destruir los dientes frontales del pordiosero.

Al ser golpeado por el joven, la parte posterior de la cabeza del mendigo se estrelló contra la pared. Esto, junto con el dolor en sus dientes, provocó que el pordiosero soltara un gemido, el cual se fue desvaneciendo… y, apoyando la espalda en la pared se dejó caer… quedando tendido sobre el piso.

Esta vez el pordiosero perdió completamente la conciencia, por lo que no se retorció como antes.

El muchacho lentamente aflojó el puño. Las monedas comenzaron a caer una por una, esparciéndose frente al rostro del hombre cubierto de sangre desde la nariz hasta la boca. Por casualidad, unas cuantas cayeron dentro de la boca abierta del pordiosero. Otras monedas que alcanzaron el suelo, hicieron un nítido sonido metálico, llenando el callejón con un sentimiento de decadencia.

El joven miró a sus alrededores con detenimiento, y vio que no lejos de ahí se encontraba aquel cuchillo. Lucía común; una cosa sin mucho valor.

¿Debería arrojarlo al río…?

El muchacho se arrodilló nuevamente para asegurarse de que el pordiosero ya se hubiese desmayado. Sin embargo, después de pensarlo bien, decidió tomar el cuchillo solo para estar seguro.

Justo cuando el joven estaba a punto de tocar el reluciente cuchillo, alguien lo llamó por su nombre.

—Firo Prochainezo. No muevas tu mano.

La mano, a centímetros de rozar el cuchillo, se detuvo en el aire, y el muchacho; Firo Prochainezo, dirigió su mirada hacia dónde provenía la voz… a la salida del callejón… donde la luz se extendía desde la avenida.

De pie en la luz de fondo se hallaba la silueta de un hombre joven de aproximadamente veinte años vistiendo un traje marrón, y encima de eso llevaba un abrigo negro que le llegaba hasta las rodillas.

—Eres tan molesto… deja de tocar la evidencia como te plazca…

El hombre joven le dedicó a Firo una mirada de disgusto mientras se colocaba un guante blanco y cuidadosamente levantaba el cuchillo.

—Edward… ¿Qué significa esto?

—Querrás decir ‘señor Edward’, ¿cierto? Aprende a dirigirte a tus mayores como ‘señor’ o ‘señora’….niño. Por supuesto, también puedes llamarme ‘Inspector [24] Edward’

Este hombre que llevaba el abrigo negro era… Edward Noah, Inspector de la fuerza policíaca.

Las comisuras de su boca se transformaron en una débil sonrisa arrogante, al tiempo que silenciosamente alzaba su mano derecha. En ese momento, una gran cantidad de hombres aparecieron detrás de él… La bolsa rota, las monedas dispersas, el idiota inconsciente; comenzaron a ‘recolectarlo’ todo uno a uno. En el caso de Firo, él fue ignorado completamente. Todos ellos, más altos que él por una cabeza, actuaron como si ‘nada hubiera pasado’.

—Oigan, chicos, tengan cuidado de no aplastar al mocoso.

Pretendiendo no haber escuchado la broma mala de su jefe, los hombres continuaron su labor en silencio.

—¡Hmph!, aguafiestas. Aclaremos esto, Ed… señor Edward. ¿Acaso me toma por un idiota?

Firo, quien había permanecido en silencio hasta este punto, abrió la boca y preguntó esto tranquilamente.

La mayoría de los objetos habían sido tomados, y estos hombres trabajadores ya no se veían por ningún lado. La única evidencia del reciente incidente eran unas pequeñas manchas de sangre dejadas por el pordiosero.

Edward respondió a la pregunta de Firo sin tan siquiera mirarlo, girando únicamente su cabeza para contestar.

—Tienes razón, no puedes ser un idiota. Eres basura, una garrapata que se arrastra por las calles.

—Deje de evadir la pregunta…

La irritación empezó a teñir las palabras de Firo. Un atisbo de sonrisa burlona se deslizó por la cara de Edward mientras encendía un cigarrillo y perezosamente se inclinaba contra la pared de ladrillos rojos.

—¡Ah!, no pongas una cara tan terrorífica… es solo que el hombre que acabas de noquear… es un criminal al que hemos estado observando por un tiempo.

—¿Qué?

—Es un asesino. Utilizando tácticas como las que empleó contigo; pretende ser un mendigo en un pequeño callejón eligiendo a amables caballeros y gentiles damas… si veía suficiente efectivo cuando husmeaba en las carteras de las personas, y veía que valía la pena el riesgo, hacía uso del cuchillo oculto en la bolsa de papel y ¡atacaba!… justo así. A pesar de que no teníamos ni idea de la bolsa de papel hasta ahora.

—¿Por qué no hiciste algo al respecto antes?

—A pesar de las declaraciones de los testigos, éstas no eran suficiente para demostrar su culpabilidad. Por lo que a fin de cuentas tuvimos que utilizar algunos oficiales como carnada para atraparlo en el acto.

Edward le dio una profunda calada al cigarrillo.

—Entonces, como me viste aparecer a mí…

—Pues sí. Para serte franco, si hubiera sido alguien más, nos olvidaríamos del caso a fin de garantizar su seguridad.

—Planearon mantenerse al margen desde un principio, ¿no? Sus pasatiempos sí que son honorables. ¿Para ustedes presenciar el momento entre la vida y la muerte es cómo mirar una pelea de box?… Sería incluso mejor si esos sujetos llevaran palomitas de maíz, ¿no es así?

—Es exactamente por eso que prestamos demasiada atención a tu maravillosa auto-defensa.

—Oh, eso me conmueve mucho

—De cualquier manera, personalmente creo que sería mejor si hubieses sido apuñalado hasta morir… aún no logro entender cómo fuiste capaz de evadirlo.

—Si te encuentras con un pordiosero en un lugar tan desolado como este, por supuesto que debes ser cauteloso. Sin mencionar esa bolsa descaradamente sospechosa… afortunadamente no tenía una pistola ahí.

—¿Oh? ¿Así que habrías estado bien si te dejáramos solo?

Edward pregunto esto como si fuera lo más natural del mundo.

—Exactamente, eso es lo que creo. Y si por casualidad hubiese sido un simple pordiosero, igual le hubiese dado dinero… después de todo, no hay ningún delito en eso.

—¿No lo dije antes? El criminal no persigue a nadie más que personas con billeteras repletas de dinero. Es por eso que solo asesina si vale la pena la suma de dinero, y luego huye a plena luz del día. Por esa razón, le tomó por sorpresa que un joven menor de veinte tuviera tanto dinero, ¿verdad?

Claramente, Edward sabía muy bien que se estaba burlando de Firo.

—¿Planeas investigar si estoy evadiendo impuestos o robando?

Los ojos de Firo empezaron a brillar intensamente.

—¡Ja! ¡Estas bromeando! ¡Cómo si fuera necesario realizar una investigación tan elaborada para alguien de poca monta como tú! ¡Incluso si fueras la cabeza de tu organización! ¡Ustedes son tan débiles y pequeños que terminarán siendo tragados por las organizaciones que les rodean! ¡Han logrado sobrevivir hasta ahora porque están tan abajo de la cadena alimenticia que nadie piensa que ustedes valgan la pena en tiempo y esfuerzo!

—Tomaré lo que acabas de decir como un insulto – Dijo Firo, brevemente.

Justo cuando estaba pensando en cómo darle una paliza a este tipo, volvieron a llamarle por su nombre. Pero a diferencia del tono de Edward, era gentil y agradable.

—Con que aquí estabas, Firo.

Exactamente en donde apareció Edward – ahí, en la intersección con la calle principal – había un hombre alto con gafas. Bañado con la luz de la calle principal, su cabello castaño brillaba como el oro. A primera vista, este hombre lucía de la misma edad que Edward, pero poseía un aire misterioso que hacía imposible adivinar su edad.

—¿No acordamos reunirnos en la tienda de sombreros? Estaba preocupado porque no llegabas, entonces oí tu voz viniendo de fuera – Dijo el hombre, con una sonrisa de alivio.

Sin embargo, en el momento en que Edward vio ese semblante sonriente, su sonrisa extremadamente arrogante se desvaneció.

—Tú eres…

—¡Señor Maiza! ¡Ah!… lo siento, acabe en un lugar problemático…

La actitud de Firo era completamente diferente de cuando estaba hablando con el Inspector. Rápidamente arregló su cuello e inclusive enderezó su espalda de la holgazanería en la que había estado todo este tiempo.

Por otro lado, Edward se encontraba mordiendo la colilla de cigarro con una expresión seria.

—Maiza Avara… ¡Vaya!, ¡vaya!, nunca imagine encontrarme con la ‘conta è oro’ de la Familia Martillo en un lugar como este…

En contraste a Edward, cuya voz tenía un toque de nerviosismo, Maiza le regresó el saludo con una sonrisa en blanco.

—¿Um?… ¡Aah!, tú debes ser el Inspector Edward. Tal parece que estás de muy buen humor el día de hoy.

A pesar de que este saludo sarcástico iba dirigido a un hombre claramente en pésimo humor, la sonrisa en su rostro mantuvo a Edward lejos de sentir la ponzoña de sus palabras.

—¡Hmph!… Como era de esperar, eres mucho mejor que ese niño. Por  lo menos sabes cómo saludar a los demás apropiadamente.

—No, para nada. Esta puede ser la última vez que seamos capaces de llamarlo ‘Inspector’

—¿…?

—A partir de la próxima semana, será ‘Agente Especial’ Edward, ¿estoy en lo correcto?

Al escuchar estas palabras, los ojos de Edward se abrieron con asombro y su boca se abrió y cerró varias veces sin emitir ningún ruido antes de que pudiera responder.

—¿Qué… has dicho?

—Oh vaya, ¿mi información está mal? Bueno, es solo un rumor que corre por las calles.

Edward lo miró. Tenía razón ya que estaba a punto de comenzar trabajo de campo con el Buró de Investigación la próxima semana (renombrado cinco años después como el Buró Federal de Investigaciones… el FBI). Ni siquiera le había contado a su novia o colegas. Entonces como… ¿cómo un desconocido que era poco probable que supiera acerca de esto, logró conseguir la información?

El joven inspector juró encontrar la fuente de la fuga de información, al tiempo que dirigía toda su irritación hacia Firo con una cara de pocos amigos.

—Por lo menos, Firo, hazme caso en esto. No importa a quien le des limosnas ahora, porque seguirá viéndose como hipocresía. Deja esa clase de tonterías y desaparece de la ciudad, a menos que hayas decidido que estés listo para la prisión.

Firo estaba un poco desconcertado por el repentino sermón, un momento después le respondió enojado.

—¿Sabes qué? Soy mi propio jefe, y aquellos que acepten mi caridad son todos iguales para mí. ¿A quién le importa si soy un hipócrita o no?

—¿Crees que todos son felices de recibir tu sucio dinero?

—¿…quieres decir que donar a fundaciones públicas o a organizaciones de beneficencia es un mejor sistema, no es cierto? Nadie revisa quién dona ese dinero, o de dónde proviene.

A pesar de decir esto, Firo no negó la acusación de ‘dinero sucio’.

—De cualquier forma, no suelo hacer donaciones.

—Otra vez… ¿No has aprendido nada el día de hoy?

Edward estaba haciendo esta pregunta cuando Maiza interrumpió.

—Firo, necesitamos darnos prisa… ¿Nos permite, Inspector?

—¡Ah!, claro…

—¡Ah!… perdóneme, señor Maiza. Lo he hecho esperar

Conforme el inspector observaba las espaldas de las dos personas que iban de salida, pensó: Un muchacho competente de la organización junto con uno de los ejecutivos formales. Qué día tan especial. De repente una idea cruzó por su mente, Edward gritó al joven:

—Firo, no puede ser…

Firo detuvo su andar. Sin embargo, siguió dándole la espalda…

—No puede ser… ¿vas a ser promovido a ejecutivo? Tú, ¿un mero picciotto[25]?” – le preguntó Edward, frunciendo el ceño con recelo.

Edward también había vivido en esta ciudad durante mucho tiempo. Firo era un miembro bastante talentoso de la ‘organización’ – lo reconocía – pero parecía ser demasiado joven para ser promovido a ejecutivo. Aún se encontraba a año y medio de cumplir los veinte años de edad, y si tomamos sólo su apariencia lucía como un ‘muchacho’ de tres o cuatro años más joven que su edad real. A tan corta edad en el otro lado de la sociedad… No, incluso en una sociedad normal, ni siquiera sería considerado como candidato para un puesto ejecutivo en cualquier organización.

No obstante, Edward había escuchado de rituales especiales para llegar a ser un ejecutivo. Éstos se reunían con un ejecutivo veterano, los cuales no se ven normalmente en una tienda de sombreros… Lo llaman el “día especial”, y es la ocasión cuando la persona promovida deberá ir a una tienda de sombreros o de ropa.

Edward sabía muy bien que él no podía hacer nada a pesar de conocer las reglas de la organización, pero al menos era capaz de distinguir a los ejecutivos dentro de ella.

—¡Oye!… ¿de verdad?

Firo no contestó, pero tampoco lo afirmó o negó. Sólo continúo caminando en silencio.

Edward tomó este silencio como un sí. Explotó con la clase de risa que uno da al escuchar historias de fantasmas, entonces, como si tratará de confirmar algo, habló nuevamente.

—¿Es cierto? ¿En verdad vas a convertirte en un ejecutivo? ¿En serio? ¿Un cara de bebé como tú? ¡Debes estar bromeando! ¡Oye!, ¡oye!… Apresúrate y dame algún tipo de respuesta, esto no es algo para bromear. ¿Es que acaso tu organización está tan corta de personal?

Las dos personas lo ignoraron mientras se alejaban. Edward había esperado esto, y sonrió cuando dijo:

—Es gracias a que tienes una cara afeminada, ¿cierto…? ¿Con cuántos ejecutivos tuviste que acostarte para llegar tan alto?

Ambos se detuvieron en silencio.

Debatiéndose sobre si debería asustarlo un poco, Firo fijó su atención en la daga de su cintura.

—Inspector.

Sin embargo, el primero en voltear fue Maiza.

Sonriendo, Maiza le dijo al Inspector, con voz apagada:

—Tomaremos lo que dijo como un insulto.

La sonrisa de Edward se puso rígida, e incluso sus palabras de burla se congelaron en su lengua.

Maiza aún tenía esa sonrisa inofensiva en su rostro, y su forma de hablar no había cambiado en nada. Pero el pobre Inspector podía sentir el deseo de matar brotando de él. Voy a ser asesinado. Una palabra más acerca de la ‘organización’ o de Firo y él sería ejecutado por el hombre ante sus ojos. La frialdad en su voz solo le ayudaba a confirmar esto.

Si hubiera una cosa que lo hiciera sentir de esa forma, serían los ojos de ese hombre. La profundidad de su mirada parecía poseer algo que se encontraba más allá de su entendimiento… algo que le provocaba escalofríos.

La mandíbula de Edward temblaba, sentía el sudor frío recorriendo todo su cuerpo. Maiza colocó su mano sobre el hombro de Firo y continúo.

—Ciertamente, podemos ser una organización que sólo será devorada…

Tras una pausa de silencio, agregó:

—Pero sería mejor que no nos ofrecieras falsa compasión…

Así que el maldito bastardo nos estaba espiando después de todo.

Edward pensó eso, mas no tenía las suficientes agallas para decirlo en voz alta. Podía sentir las gotas de sudor recorriendo lentamente su espalda.

Dando dos palmadas al hombro de Firo, Maiza partió hacia la calle principal como si nada hubiera pasado. Firo le siguió con un poco de retraso.

—Recuerda esto… Anota mis palabras… Incluso si me asesinas, seguiré sin aceptar la existencia de mafiosos como tú… Porque un día… Me desharé de todos ustedes… ¡Te lo aseguro!

Soltó el inspector a sus espaldas y con la voz entrecortada, la cual sonaba como si finalmente hubiese conseguido forzar las palabras a través del nudo de su garganta.

—¡Ah! No somos ‘mafiosos’” – Dijo Maiza, sin mirar atrás, con un ligero ademán de su mano.

—Somos  ‘Camorristas’” – Agregó Firo para terminar.

Y después de decir esto, ambos desaparecieron entre el ajetreo y bullicio de las calles.

En el callejón que Maiza y Firo acababan de dejar, los puños del Inspector se sacudieron violentamente.

—Um… Inspector, debemos regresar a la estación – Dijo acercándose uno de los policías que había recolectado evidencia hace poco.

—¿Dónde te habías metido?

—¡Ah!… Eh… Todos lo estábamos esperando en el auto. Pero nunca llegó, así que…

—¡Tonterías! Estaban tan asustados de ese conta è oro, que no se atrevieron a venir hasta ahora.

—Por, por supuesto que no…

El rostro del oficial palideció, prueba de que las palabras del Inspector habían acertado.

—¿Ustedes dicen ser policías? ¿Cuál es nuestro deber? ¡Proteger las leyes de la nación y la seguridad de los ciudadanos! ¿Qué sucedería si nos asustamos cuando estos dos sujetos nos amenazan?

Edward pateó la pared una y otra vez con sus nuevos zapatos de cuero.

Estas palabras iban dirigidas tanto a él mismo como al policía. Lo cual le hizo enfurecer más.

—Maiza Avara… Firo Prochainezo… Jamás seré capaz de soportarlos. ¡Definitivamente algún día los destruiré con mis propias manos!

Para calmar al furioso Inspector, el tonto policía soltó una broma fuera de lugar.

—Eso sonó como algo sacado de una novela de Mafia.

Edward golpeó sin piedad la canilla de su compañero, con su zapato arruinado.

—Dijo que se deshará de nosotros.

—¡Oh, no! Qué miedo, qué miedo. Ese tipo de personas son tan cabeza hueca. Como sea, gracias a que los policías son de esa forma vale la pena confiar en ellos.

Firo y Maiza intercambiaron miradas, después esbozaron una sonrisa.

—¿Qué sería del mundo si confiáramos en la policía?

Las dos personas, que emergieron del callejón, pasaron entre Little Italy[26] y Chinatown[27] dirigiéndose hacia el Puente de Manhattan. Habían acordado reunirse en la tienda para comprar un sombrero, pero después de ‘perder el tiempo’ hace poco, decidieron ir a otro tienda.

—Ya que estamos aquí, sé de una buena tienda no muy lejos de esta zona.

Gracias al comentario de Maiza, tuvieron que caminar más de una hora.

—Los musicales son sorprendentes… ¿qué era lo que le gustaba a la ‘bruja buena’ del Mago de Oz, de su vida cotidiana?

Esta persona, Maiza, francamente era un hombre que no lucía ‘ni una pizca como alguien de Camorra’. Nunca peleando, nunca enfureciéndose, siempre sonriendo y hablando cortésmente con todos, tampoco parecía poseer ninguna de las cualidades necesarias para un habitante del bajo mundo. Si alguien se lo encontrará en las calles, creería que está escondiendo su verdadera forma del mundo mientras emite órdenes para sus reuniones con la organización y subordinados.

Si comparan a Camorra con la Mafia, generalmente las personas piensan que ‘Camorra es más violento’. No obstante Maiza parecía completamente ajeno a este lado oscuro de Camorra.

Además ha servido durante mucho tiempo en la organización como el encargado del papeleo y las sumas, y fue nombrado como el ‘conta è oro’, pero inclusive antes de que se volviera parte de la junta directiva, él era muy bien conocido en la ‘organización’ por su rareza. O al menos, eso fue lo que Firo siempre pensó.

En los rangos más bajos de la organización, todavía existen personas que nombran despectivamente a Maiza como ‘cerebrito’ o ‘calculador cobarde’. A Firo no le desagrada Maiza, por lo que siempre ha ideado formas de protegerlo, lamentablemente su comportamiento no le añade mucha fuerza a sus palabras.

—Deberías poder verla mejor. Esa es la tienda con la que estoy un poco familiarizado.

A la mitad del camino desde donde se podía ver el puente de Manhattan se encontraba una tienda de sombreros bien establecida.

Cuando entraron, el anciano dependiente únicamente les dio un vistazo superficial; ni siquiera se molestó con alguna clase de bienvenida. Aunque se trataba de una tienda en la calle principal, no había ningún atractivo en ella. Pero al ver los anaqueles repletos de sombreros, uno se daba cuenta, que de hecho, era una muy buena tienda. A pesar de que solo se especializaba en sombreros y cinturones, Firo no podía dejar de sorprenderse por la gran variedad de modelos que tenían.

—Increíble…

Las paredes estaban cubiertas con sombreros que colgaban de ellas. No, mejor dicho, como los sombreros obscurecían la pared, uno se preguntaba: ¿realmente hay una pared detrás de los sombreros? Y eso no era lo único que cubrían los sombreros, también forraban las estanterías; y los cinturones adornaban alrededor del mostrador, como papel tapiz.

—No importa cuando vengas, siempre te sorprenderás… Prometí que escogería un sombrero adecuado para ti, así que… Discúlpame, tardaré un momento. ¿Está bien?

—Claro. Tómese su tiempo.

Maiza ligeramente asintió con la cabeza, luego fue directamente hacia la montaña de sombreros.

En una organización normal de Camorra, cuando alguien era promovido a ejecutivo ‘Camorrista’ no debería saber acerca de ello hasta la noche de la ‘ceremonia de inauguración’. Excepto que la Familia Camorra a la que Firo y Maiza pertenecen posee una costumbre diferente. A la persona en cuestión se le notificará con un día de anticipo, y en el día de la ‘ceremonia’, ira junto con un ejecutivo seleccionado a una tienda de sombreros. Asimismo, ese ejecutivo elegido deberá escoger el sombrero más adecuado para su colega que ascenderá esa misma noche al mismo rango que él.

No hay ningún significado especial para este rito. Simplemente Don Molsa Martillo le dio un sombrero a cada miembro al inicio, cuando estableció una familia en Nueva York, y se volvió una tradición; eso fue todo.

De esa forma, Firo, que estaba a punto de volverse un ejecutivo, consideró la elección de un sombrero como una parte importante de la ‘ceremonia’, por lo que esperaba un poco ansioso por su propio sombrero.

De cualquier caso, cuando vio a Maiza y al sombrero, se olvidó completamente acerca del incidente con el fastidioso Inspector. En estos momentos el corazón de Firo estaba rebosante de anticipación y nerviosismo por la ceremonia de esta noche.

—No está nada mal – Dijo Firo, cuando le puso el sombrero en la cabeza.

Se trataba de un fedora[28] color verde perla. Al brillar con la luz del sol proveniente de la puerta, se le reflejaba un suave destello verde. Esto combinaba con la tez clara del muchacho como una perfecta obra de arte. Cuando el joven se dio la vuelta y la luz no alcanzó al sombrero, el tono cambió instantáneamente a un verde obscuro… contrastando intensamente con su rostro pálido logrando una fuerte impresión en el espectador.

—Esto es… ¡fantástico, señor Maiza! ¡Es perfecto!

El ‘conta è oro’ sabía que su comportamiento no era exagerado; el muchacho era muy feliz. En el reflejo del espejo de la tienda se podía fácilmente confundir por otra persona. Esto provocó que el muchacho quisiera tener una chaqueta de un color similar. Era un poco… No, ni siquiera importaba si esto lo hacía lucir muy llamativo.

El muchacho mirándose a sí mismo en el espejo, dio una muy sincera sonrisa de felicidad. Esta expresión hacía difícil de imaginar que este fuera el mismo muchacho que hace poco se había burlado del pordiosero y le había propinado despiadadamente un puñetazo en la cara.

La última vez que Maiza vio esta expresión, fue cuando el Don le concedió el permiso de unirse a la familia.

Ya era hora de que Maiza pagará al dependiente y éste seguía sin decir nada; simplemente se limitó a colocar en silencio el sombrero en una bolsa y cobrar de acuerdo al precio que marcaba la etiqueta. Incluso cuando Maiza hizo un comentario cortés acerca del tiempo, el dependiente sin formular ni una palabra se redujo a darle un vistazo.

Aunque a estos dos no les importo, en lugar de eso conversaron acerca de lo que podrían hacer después de la ceremonia de hoy, como: qué iban a comer, conseguir una botella de vino de un lugar ‘clandestino[29]’ de regreso, y otros temas similares. Después de eso, salieron por la puerta de la tienda.

En ese momento, un hombre y una mujer entraron.

El hombre parecía más alto que Maiza, al menos lo suficiente para casi tocar el marco de la puerta. La mujer por otra parte era un poco más pequeña que Firo, llevaba brazaletes cargados de joyas en ambas muñecas y unos cuantos anillos de plata en sus dedos.

La vestimenta que este par traía era alucinante. El hombre usaba un esmoquin negro sin corbata y sostenía un maletín de cuero negro. La mujer lucía un vestido negro de una sola pieza, también de un estilo similar, con cinturones de cuero rojo alrededor de su cintura y muñecas. En esa época era raro ver a una mujer vestida de esa forma, por lo que daba una sensación de ser la bruja de algún musical.

Lo más importante era que había aparecido en este terrible mundo, un singular equipo de dos personas.

—¡Uups! Discúlpeme.

Debido a que su hombro lo golpeó, Maiza se disculpó inmediatamente.

—Hey, hey, ten cuidado.

—¡Ten cuidado! – Exclamó la mujer, siguiendo enérgicamente los pasos del hombre al repetir las mismas palabras.

No hubo nada más del incidente, pero Firo observó al dúo que parecía haber salido de Broadway y pensó, estos dos andan por los veinte… Sin embargo, en una recesión como ésta, ¿de qué familia adinerada provendrán este joven amo y señora? Firo reflexionaba esto mientras ponía en un lugar seguro su dinero y salía de la tienda junto con Maiza.

Dentro de la tienda que Firo y Maiza acababan de abandonar, el hombre del esmoquin, Isaac Dian, habló silenciosamente a la mujer elegante al lado suyo, Miria Harvent.

—Escucha, Miria… Sólo quería volver a recordártelo, no debemos hacer nada que llame la atención.

—Entendido. Debemos mantener un bajo perfil, si mantenemos un bajo perfil todo saldrá bien, ¿cierto?

—Exactamente. Si lo entiendes entonces, ¡qué bien!

Comparándola con su atuendo, esa conversación fue más sospechosa, los dos inspeccionaron la pared atestada de sombreros. El hombre sujetaba un gran maletín de viaje en su mano izquierda, aunque no parecía que fueran a realizar un viaje.

—¡Sorprendente! Elijamos rápido.

—¡Podemos comprar lo que queramos!

—Se siente como si pudieras conquistar el mundo con solo un sombrero.

Al tiempo que brotaban de él esta desconcertante analogía, el extraño hombre tomó un sombrero que le agradó, y comenzó a girarlo sobre su dedo, creando sonidos de remolino.

—¿Qué clase de sombrero debería elegir? – Preguntó Miria.

—Pue~es, es mejor optar por uno sencillo… No, espera, tal vez sea mejor uno espectacular para confundir a las personas.

Conforme los dos se aventuraban en las profundidades de la tienda, encontraron más y más diversidad de sombreros.

Se podría decir que cada tipo de sombrero se encontraba ahí. A pesar de que era invierno, había sombreros de paja, también tenían penachos de plumas de los Indios, e inclusive los altos sombreros cilíndricos de color negro de la Guardia Real Británica.

—¿De verdad está bien vender esto?

Isaac traía en su mano un casco, que era parte del uniforme de la policía de Nueva York. En cambio, Miria tenía un casco de la milicia americana, el cual, en cuanto se lo puso en la cabeza, le dio la extraña sensación de fusionarse con él.

—Alucinante, este es realmente maravilloso.

Un sombrero especialmente llamativo yacía sentado en el estante más alto de la tienda. Estaba hecho de tela forrada de metal, ornamentado con tiras doradas por todas partes, y la zona de la frente brillaba de color oro.

—¿Qué es esto? No es un búmeran, ¿verdad?

—No puede ser una daga o algo así, ¿no? ¿Hará daño?

De hecho hablaban de un sombrero decorado con algo que parecía un cuchillo en forma de ‘V’. Debajo de este excéntrico sombrero había un pedazo de papel, donde la palabra “Japón” estaba escrita.

—¡Aaaaaaah!… ¿Podría ser la corona del rey de Japón?

—Es lo más probable. De otro modo, no sería tan brillante y reluciente.

Una repisa más abajo de la corona se ubicaba la famosa máscara de tela de un ladrón misterioso, así qué no estaba junto a los otros sombreros por lo extraño.

—¿Esto no es demasiado?

—Tal vez no es conveniente para ladrones como nosotros

Miria le sonrió a Isaac y accidentalmente dijo algo absurdo:

—Oh, bueno, no importa, vamos a comprarlos todos.

Isaac no hizo caso a lo que Miria dijo. Por lo que al final, él fue a la caja registradora cargando un sombrero negro de copa, un sombrero de dama con encaje, al igual que con la corona japonesa y una extraña máscara de madera que recién había tomado. *Ruido estrepitoso*. Una gran cantidad de mercancías se desplomaron ante los ojos del anciano vendedor.

Aun así el dependiente no dijo ni una palabra. Sólo escaneó los objetos de un vistazo, luego anotó los precios individuales de las mercancías y el total en un pedazo de papel.

En él estaba la admirable cantidad equivalente a dos meses de salario de un trabajador del banco. Isaac inmediatamente sacó una gran cantidad de efectivo del maletín negro, y se la entregó con indiferencia al dependiente después de un conteo rápido.

Un minuto después, varias facturas y el cambió restante regresaron a la mano de Isaac.

—Abuelo, ¡olvida todo acerca de nuestra visita en tu tienda! ¿De acuerdo?

—¡Olvídalo!

Un dúo que era excesivamente parlanchín. Su vestimenta y forma de hablar también eran excéntricas, así que bajo ciertas circunstancias otros podrían fácilmente haberlos denunciado con la policía. Sin embargo, aparentemente no había nada malo con su llegada; ellos simplemente eran un poco bizarros, nada más.

—Si nos quieres denunciar a la policía… te vamos a… ¿qué le vamos a hacer?

El auto-confesado criminal se volvió hacia Miria, que estaba a su lado, para que le ayudara.

—¿Um?… Si aún no decidimos qué hacer ¿qué tal si le damos una paliza?

—Ya veo. ¡Cómo te pareció eso, anciano! Si te atreves a denunciarnos a la policía… ¡vamos a darte una paliza!

—¡Una paliza!

En varias maneras, esta era una terrible amenaza.

Escuchando la extraña advertencia del par, el dependiente les lanzó un vistazo. El hombre y la mujer inmediatamente cerraron la boca, recogieron la mercancía pagada del mostrador y rápidamente salieron de la tienda.

El dependiente tomó nuevamente el periódico, y después de un momento, olvidó completamente a los clientes que habían acudido hoy a la tienda.

—Uff, uff, uff… que…que a-a-a-aterrador.

—Aterrador.

Las dos personas que habían huido de la tienda de sombreros corrieron hacia un callejón cercano.

—Maldición… Ese anciano debe ser bastante fuerte. Bastó una mirada para que yo… recién, no, casi mojara mis pantalones… um… logramos escapar… no… ¿Ese anciano nos echó…?

—Fuimos echados.

—Sí, así de fácil… nos echó con una mirada… claro está, si tuviéramos que pelear contra él sin duda ganaríamos. Pero sabes, el oponente también es muy poderoso, por lo que no podría permitir la posibilidad de que mi Miria saliera herida.

—¿En serio? – Preguntó Miria alegremente.

—¡Por supuesto que sí! Cuando comenzamos a robar hace un año, desde San Francisco hasta Nueva Jersey, hemos asaltado en ochenta y siete lugares. ¿Acaso alguna vez te he expuesto al peligro?

—¿Las ochenta y siete veces?

—¡Ves! ¡No son ni siquiera cien todavía!

—¡Es verdad! ¡Sorprendente!

Esta exclamación de asombro era sincera. Siempre han sido de esta forma; no tienen sentido del peligro alguno, lo que significa que ellos han corrido peligro unas cuantas veces sin ni siquiera saberlo.

—¡Eso es! Vamos a hacer un gran trabajo en Nueva York, después iremos a algún lugar como Miami donde podremos disfrutar de días pacíficos. ¡De esta forma el término ‘peligro’ será una palabra desconocida para nosotros!

—¡Una palabra desconocida para nosotros!

—Compraremos una gran casa, luego construiremos una inmensa piscina, y nadaremos allí día y noche.

—Se pone fría por la noche.

—Está bien, usaremos más de diez estufas, de ese modo incluso la piscina estará calentita.

—¡Más de diez! Increíble; ni los reyes árabes hacen eso.

Tienen razón en que en el desierto por las noches es helado… pero aun así, las personas que digan esta clase de cosas parecen sufrir de daño cerebral severo.

—Y podemos construir vías férreas en el jardín. Así, tomaremos el tren todos los días desde la casa hasta la puerta.

—Uwah, pero entonces los boletos de tren serán muy caros.

—Buen punto. Muy bien, no tendremos las vías de tren.

—Aun así es muy asombroso. ¿En verdad podemos convertirnos en gente tan millonaria?

—Claro ¡Junto a Miria incluso podría ser el presidente de los Estados Unidos! Seremos los reyes de América, ¡los Reyes! ¡Aah!, un rey, una reina, o inclusive un bufón, ¡podemos llegar a ser quienes queramos!

Un hombre siendo una reina era bastante difícil de imaginar en el mundo real.

—Aunque no lo entienda muy bien, ¡sigue sonando increíble!

Los dos estaban inmersos en sus propias fantasías, tarareando melodías de jazz. Esta calle era como el escenario del dúo, conforme bailaban de la mano. La pareja enamorada soñaba con su futuro;  y entonces, un auto los golpeó.

***

—¿Murieron?

De la parte trasera del auto se escuchó la voz de un anciano.

—No… aunque íbamos muy rápido… Ah, se movieron. Quizás se cayeron al perder el equilibrio.

La respuesta, en el asiento del conductor, provenía de la voz de una joven mujer.

—Entonces démonos prisa.

—Sí.

Como si nada hubiera pasado, el carro tomó velocidad mientras huía de la escena. Solo hasta que estuvo a punto de llegar a la calle principal, el anciano de atrás volvió a hablar.

—Se cuidadosa. ¿Por qué los golpeaste?

—Discúlpeme, al principio trate de evadirlos, pero repentinamente bailaron hacia el centro del camino… Ya era demasiado tarde para frenar en ese instante.

El anciano de atrás guardo silencio por un momento. Pensando en que la mujer en el asiento del conductor no le había mentido hasta ahora.

—¿Bailaron?

—Sí, el hombre vestía un traje negro y la mujer un vestido formal del mismo color… parecían bailarines ensayando algo.

—Este lugar se encuentra bastante lejos de Broadway.

—Y… el hombre seguía sosteniendo un sombrero en la mano derecha… un casco de samurái japonés.

El anciano levantó una ceja al escuchar eso.

—En los últimos años, los jóvenes han sido realmente difíciles de entender…

No hubo respuesta del asiento del conductor.

—Hm… Incluso en el pasado tampoco comprendía las ideas de esos jóvenes.

El anciano lentamente cerró los ojos mientras hablaba consigo mismo.

—Así es… Desde hace doscientos años… la juventud empezó a perder la sensatez. Nunca volveré a confiar en los jóvenes.

—Si lo comparamos con usted, amo Quates, todo el mundo es más joven.

La voz venía del asiento del conductor. Tomando en cuenta que fue interrumpido, Szilard no parecía ofendido y respondió:

—Por supuesto, es por eso que no confío en nadie.

Tras esto, un profundo silencio reino sobre el auto.

Este gran carro de color negro, conducido por una mujer, se detuvo en el edificio sur de la Terminal Grand Central[30]

El edificio Empire State, el cual se espera esté terminado el próximo año, podía ser visto desde su ubicación. Aunque no estaba completo, ya emanaba una sensación majestuosa de prestigio que se extendía por toda la calle.

La conductora se apresuró en salir del auto primero, luego abrió la puerta del pasajero. La zona trasera del auto era bastante espaciosa; un modelo raro para la época.

Szilard Quates se encontraba de mal humor cuando bajo del auto, profundizando los pliegues de su ya arrugado rostro. Los rayos de sol de finales de otoño se filtraban a través de los edificios, e iluminaron directamente la vieja cara del hombre.

—Brillante.

La conductora rápidamente abrió un paraguas. Durante los cinco metros entre el auto y la entrada del edificio, caminó junto al anciano para protegerlo de los rayos del sol.

Al llegar al pórtico, la conductora usó su mano libre para insertar la llave en la cerradura de la puerta. Szilard no le había dirigido la mirada desde que abrió la puerta del auto hasta ahora.

No había nada dentro del edificio, únicamente el escaso diseño de las habitaciones. No había señales de vida en el lugar. Sin embargo, tampoco estaba abandonado. El piso no tenía polvo, las paredes y luces eran bastante nuevas, lucía como si las remodelaciones acabaran de ser completadas el día anterior.

Szilard avanzó hacia el espacio vacío al lado de las escaleras, y dio varias veces ligeros golpes con su pie en el suelo.

Unos segundos después, la luz por encima de las escaleras se iluminó. Szilard nuevamente dio un golpecito con el pie para confirmar.

El entarimado frente a él se levantó, y de su interior surgió la cabeza de un anciano.

—Vaya, vaya, si se trata del Maestro Quates, ¡ha pasado un tiempo desde la última vez que nos vimos!

—Sólo han sido veinte años. En realidad no es mucho tiempo.

—Jajaja… tu perspectiva del tiempo difiere de la nuestra.

—El tiempo siempre es el mismo. La única diferencia reside en cómo lo percibimos, eso es todo.

Con este saludo, los dos ancianos y la joven mujer bajaron por las escaleras.

Los pasos de Szilard y el anciano eran tan ligeros que, difícilmente creías que ambos fueran de la tercera edad. En ese momento, un grupo de personas aparecieron frente a ellos.

—¡Ooh! Maestro Quates.

—Me alegra verlo con tan buena salud.

—Se ve bien.

—Su existencia es verdaderamente un maravilloso milagro para la humanidad.

La docena, más o menos, de hombres no parecían sorprendidos por el hecho de que la apariencia de Quates no había cambiado en los últimos veinte años.

La edad de los hombres variaba, pero el más joven aparentaba estar ya en los cuarenta años de edad. A decir verdad… había inclusive tres hombres que rondaban entre los noventa.

Szilard, rodeado por un grupo de ancianos, miró a su alrededor, luego dijo perezosamente.

—Parece ser que Barnes y Stagen no están por aquí.

Los ancianos bajaron la vista. El hombre que condujo a Szilard anunció tristemente.

—El señor Barnes ahora mismo se encuentra en el ‘cuarto de destilación’… el señor Stagen… murió el año pasado.

—Ya veo. –La voz de Szilard no contenía ninguna emoción. –No se puede evitar, morir de vejez… si él hubiera persistido un año más, podría celebrar este día con nosotros…” – Afirmó Szilard.

Los demás no se opusieron. Sabían que era casi imposible para ellos morir de un accidente o enfermedad.

—En el pasado, sin el vino completo, no era capaz de garantizarles una vida inmortal… A pesar de que no van a morir de manera repentina, no pueden hacer nada más que temer a morir de vejez. No obstante, eso terminará hoy.

Hubo unos cuantos aplausos pequeños, que resonaron por la habitación subterránea.

—Lamentablemente, parece que hay algunos problemas.

En un instante, los aplausos cesaron para dar lugar a un silencio solemne.

—¿Es verdad que el fabricante de licor murió?

Tras las palabras de Szilard, el portero informó rápidamente.

—Sí… Ayer, un ladrón lo apuñaló hasta morir.

—¿Quién era el criminal?

En este punto, un hombre de cuarenta años dio un paso adelante para continuar con el informe del portero.

—Maestro Szilard. El criminal ya ha sido capturado gracias a una trampa de los policías, y fue arrestado hace poco. Escuché que pretendía ser un pordiosero para llevar a cabo sus robos… No parece pertenecer a ninguna organización, solo era un vil vagabundo adicto a las drogas.

—Una coincidencia, eh… Si eso es cierto… entonces no sabemos siquiera su nombre. Deberíamos haber incluido a ese fabricante en nuestro grupo… Aunque fuera un producto incompleto, si lo hubiera bebido no tendría que morir al encontrarse con ese ladrón.

Como si se diera cuenta de algo, Szilard chasqueó la lengua.

—Cómo usted dijo, maestro Szilard… Esa persona era un hombre aburrido que únicamente sabía de recetas y alquimia. Incluirlo en el grupo es un poco…

Nervioso, el anciano portero se aventuró:

—Efectivamente… tal vez ese es el caso.

Estos viejos no han cambiado en nada. Entretanto el corazón de Szilard ridiculizaba a los que le rodeaban, su boca se limitó a seguirles la corriente y concordar con ellos.

—Siempre se puede encontrar otro fabricante de licor. La cuestión es el ‘producto terminado’ ¿Puede Barnes asegurarme que terminará lo que le encargué?

—Sí, con las restante tres docenas de botellas.

—¿Estará bien por su cuenta?

—Dado que el lugar está registrado públicamente como un granero, nadie aparte de las ratas entran, así que no necesita preocuparse… Y todos los que no sean miembros serán vigilados por los guardias, ya que si se enteran acerca del vino habrá un gran problema…

Sólo necesitan ir por cuenta propia. De cualquier caso, no les gusta asumir grandes responsabilidades. Aunque continúo su crítica en silencio con aversión, aun así Szilard asintió con la cabeza y le solicitó a la conductora detrás de él:

—Ennis, ve a recoger el vino y a Barnes en el auto.

—Sí.

La conductora llamada Ennis se inclinó respetuosamente hacia Szilard y los otros hombres. Llevando únicamente las llaves del auto en su mano, comenzó a subir las escaleras. Mientras lo hacía, Szilard agregó a su anterior orden:

—Oh, y si Barnes se atreve a tocar una sola gota de mi vino… no dudes en matarlo. Por otra parte, si osa desperdiciar mi vino, igualmente, mátalo.

—Entendido.

Un sudor frío empezó a correr en las espaldas de los ancianos.

Las personas de la habitación nunca podrían morir de heridas o enfermedades. Incluso si cayeran en magma ardiente, siempre y cuando no perecieran por vejez tenían la posibilidad de regenerarse. Salvo… por algunas excepciones, en las que podrían ser fácilmente ‘asesinados’.

Aquellos capaces de hacer tales excepciones eran las dos personas delante de ellos, Ennis y Szilard. En cambio, los otros jamás podrían matarlos.

Este era un miedo del cual no existía escapatoria. El miedo al envejecimiento sería superado con el ‘producto completo’ que obtendrían hoy. Sin embargo, el miedo ante sus ojos nunca terminaría.

Si ellos no querían ver el golpe de la guadaña de la ‘Muerte’, tenían que jurar lealtad al hombre delante de ellos.

Una vida sin final. En otras palabras, la vida eterna.

Hasta el momento en que sean capaces de no morir, no podrán escapar del miedo a ello. Este era un contradictorio círculo vicioso.

—Es por eso, usa el aceite de esta forma… aplícalo en un guante de cuero. Después, acercas el fósforo…

Sobre una carretera en East Village[31] , la mano derecha de un hombre delgado estaba envuelta en una flama azul.

—¡Hey! ¡Detente! ¡Tu mano se va a quemar!

El hombre que dijo esto era un redondo hombre gordo, que observaba con ansiedad desde un lado.

—Ya te lo había dicho antes, no pasa nada… Ves, sólo presionó mi mano contra la pared.

El hombre delgado empujó su mano contra la pared y, gracias a que el suministro de oxígeno fue cortado, el fuego se extinguió en un santiamén.

—¿Viste?

—¡Ooh!… Realmente es sorprendente.

Como miembros de la Familia Martillo, Randy “Fantasma” y Pezzo “Bola de Carne”,  se encontraban ocupados preparándose para la celebración de esta noche. Dado que compraron demasiado aceite, ambos abrieron una lata y alegremente jugaron un juego peligroso.

—¡Aah! Aún le queda mucho… aun así no debemos abrir más latas a la ligera.

—¿Qué más nos hace falta comprar?

—Buen punto… Debemos llevar unas frutas como postre.

¿Dónde estaba la tienda de frutas más cercana? Justo cuando Randy reflexionaba esto, Pezzo abrió otra lata de aceite.

—¡Hey Pezzo! ¿Qué estás haciendo?

—Nada, es que quería jugar el juego de la mano en llamas otra vez. Sabes que, este puede ser el espectáculo de esta noche, ¿no?

—¡Idiota! ¿Por qué abriste una lata nueva? ¡Aún queda bastante en esta!

—¡Ah! Está bien. Después de todo tenemos muchas de sobra.

Apretadas en la bolsa de papel que Pezzo llevaba en brazos, había alrededor de diez latas de aceite y, quizás como parte del servicio de la tienda, traían un buen número de abrelatas en el interior.

—Francamente no puedo soportarlo. Quiero decir, olvídate del aceite, que pasa con todos estos abrelatas… todo esto pasó porque compraste demasiado, Randy.

—No puedo hacer nada al respecto. Cuánto más compras, más barato te lo dan. Además, como la economía está tan mala es mejor comprar tanto como puedas, mientras puedas.

—¡Cielos!… Si no fuera por mí hubieras gastado todo nuestro dinero en aceite.

Pezzo rió, y sacó una lata de aceite de su propia bolsa.

—Randy, dame fuego. Yo no puedo con esta bolsa de papel en mi mano.

—Ni modo…

Randy prendió un fósforo. Como aún le quedaban residuos de aceite en sus guantes, mantuvo el fósforo tan lejos como le fue posible de sus manos en cuanto lo encendió.

—Observa.

Justo cuando Randy estuvo a punto de cederle el fósforo a su compañero, notó algo que había pasado por alto hace poco.

El guante de Pezzo, ¿¡está hecho de tela!?

Era demasiado tarde. En el momento en que el fósforo toco el enorme guante de Pezzo, se envolvió en llamas, produciendo un sonido de *estruendo*conforme se quemaba furiosamente.

—Woah, esto no te quema, ¿cierto?

Viendo una llama más feroz de la que esperaba, Pezzo entro en pánico y presionó su mano contra la pared. A pesar de que esto extinguió las flamas alrededor de su palma, las otras áreas que no tocaron la pared aún seguían envueltas en llamas azules.

—¡Oye! ¿¡No dijiste qué eso las extinguiría!?

—¡Aaaaah! ¡Imbécil! ¡También tienes aceite en el dorso de la mano!

Tan pronto como la mano de Pezzo dejó la pared, las áreas sofocadas volvieron a prenderse.

Pezzo agitaba su mano frenéticamente, pero las flamas no mostraban señales de extinguirse. Una gran cantidad de aceite se había filtrado en la tela, por lo que la mano de Pezzo se convirtió en la mecha de una gran vela. Arrojó la bolsa de papel a un lado, y el aceite de las latas abiertas salpicó contra la madera de la pared blanca.

—¡Ouch! ¡Quema!

—¡Cálmate! ¡Rápido, quítate el guante!

Siguiendo las instrucciones de Randy, Pezzo se arrancó el guante con pánico y movió la mano como loco. Aparte de algunas ampollas pequeñas en el dorso de su mano, no hubo lesiones graves.

—Aaah… Pensé que estaba perdido…

—Hombre… lo siento casi rostizó tu mano.

—No te preocupes.      

—Jaja…

Ambos dieron un suspiro de alivio, y cuando iban a recoger las latas caídas…

Se paralizaron.

El guante desechado había caído justamente en un charco de aceite… Que incendió no solo el líquido, sino también el lado del edificio de madera. La única diferencia era que las llamas azules se habían vuelto rojas.

Randy rápidamente inspeccionó los alrededores, confirmando que no estuviera nadie cerca. Pezzo se precipitó sobre la bolsa de papel que, de pura casualidad, no se había prendido en llamas, y metió de vuelta las latas de aceite.

Con perfecta sincronización, los dos hombres intercambiaron miradas en silencio… Asintieron al mismo tiempo frenéticamente, y luego, huyeron de la escena como el viento.

***

Finalmente, finalmente mi mayor sueño está a punto de volverse realidad…

La vida eterna. Cuando oía cosas similares en mitos y cuentos de hadas, siempre resoplaba con desprecio y las rechazaba como a las mismas viejas historias. Pero ahora que lo recapacito, eso era lo que pensaba de mí mismo… en ese entonces, me ridiculizaba por fantasear con cosas imposibles. No obstante, la visión de esta ‘realidad’ me exaltaba, por más absurda que pareciera.

Tendido sobre la mesa se encuentra un pequeño ratón blanco. En cuyo interior de su cuerpo, habita el sueño que persigo.

Esta especie de ratón era una ‘semilla’ para los experimentos, creado a partir de la alquimia del Maestro Szilard. Posee una alarmante capacidad de reproducción, aunque su periodo de vida es únicamente de siete días.

Sin embargo, el que se encuentra delante de mí ya ha logrado vivir por quince días, además, dejó de crecer al tercer día de haber bebido el ‘vino’ creado. Si bebiera el ‘producto incompleto’, entonces la rata no solo crecería, sino que también ‘envejecería’ hasta morir. Por lo que en este sentido, el vino que he creado debe ser el ‘producto completo’.

El martillo se balanceó hacia abajo salvajemente. Un desgarrador chillido sonó, y al mismo tiempo se manchó la mesa de color carmesí.

Observé en silencio los restos desparramados del ratón. Sin importar cuantas veces haya visto esto, la espera por el instante en que el milagro ocurre siempre es interminablemente larga. Si sabes que el milagro existe, entonces cada segundo extra se siente como un desperdicio.

Pese a que en realidad, sólo pasaron unas décimas de segundo en silencio, para mí, fueron horas… No, he estado esperando por este día por décadas.

Como si lo predijera, las gotas de sangre dispersas sobre la mesa comenzaron a moverse una por una. Incluso la sangre que se había filtrado en la madera de la mesa se escapó, como insectos atraídos a la luz. Si esto no contaba como un milagro, ¿entonces qué lo haría?

El ejército de sangre se dirigía hacia su destino… donde el martillo cayó: la masa coagulada que era el ratón muerto.

Esta escena concedía el sentimiento errado de que el tiempo iba en reversa. Pero no era así, ya que el tiempo daba marcha atrás a la ‘muerte’ del ratón en esta mesa.

El ser capaz de alterar el flujo del tiempo era verdaderamente un milagro, un acto que sólo podía ser realizado por Dios o los demonios. Un milagro que había estado esperando hasta el día de hoy.

Es cierto… si tal milagro ya le ha ocurrido al Maestro, en ese caso él ya era parte de este ‘milagro’ desde hace doscientos años.

Veinte años atrás, fue él, el Maestro Szilard, quien me llamó a convertirme en un ‘miembro’. A mí, un simple agente de bienes raíces en aquel entonces.

En aquella época era de alguna forma famoso en el mundo de los bienes raíces, pero ahora que lo pienso de nuevo, se trataba de un trabajo aburrido. Una labor tan ordinaria fue el pilar necesario en la preparación para lograr este milagro.

La primera vez que conocí al Maestro Szilard a través de un viejo amigo, un congresista (obviamente miembro), no creí ni una sola palabra de lo que dijeron. Al menos, hasta que el Maestro Szilard cortó su propio dedo. La escena de la regeneración del Maestro Szilard ante mis ojos volvió a encender mi sueño de obtener la vida eterna.

Ese mismo día, recibí el ‘Vino de la Inmortalidad’. A pesar de que el Maestro Szilard lo nombró un ‘producto incompleto’, me concedió un cuerpo indestructible. Sin embargo, existía una excepción, y esa era la muerte por vejez. Comparado a eso y al ‘producto completo’, que superaría esta debilidad, lo que bebí era indudablemente un ‘producto incompleto’.

En aquel entonces, yo, que había bebido el ‘producto incompleto’, se me ordenó por el Maestro Szilard a reclutar un fabricante de licor para realizar el ‘vino completo’, y para dirigir los asuntos relacionados. Cuestionaba la decisión de hacer que alguien tan poco familiarizado con la alquimia como yo fuera el director, a lo cual el Maestro Szilard respondió que, si dejará que un alquimista hábil se hiciera cargo, no sería capaz de confiar en tal persona. Pese a que sigo sin entender las palabras del Maestro, siempre y cuando él las dijera, no podían estar equivocadas.

Durante los siguientes treinta años, repetí la misma rutina diariamente: transmitirle órdenes al fabricante y probar el ‘vino’ en los ratones; todos los días eran así. Gracias a que había veneno en los ingredientes de la receta, no era necesario preocuparse por algún fabricante despistado, que secretamente quisiera probar el producto experimental. Además, los ratones de laboratorio que no alcanzaran a beber el experimento, morirían inmediatamente… al igual que los ratones que tomaran el ‘producto incompleto’ esperarían silenciosamente a que la vejez los atrapará. Sin importar cuál fuera, el final siempre era el mismo.

Aunque el trabajo era laborioso, al menos podía tolerarlo; lo que hizo la misión extenuante fue esa odiosa ley de prohibición. Si bien era una inútil ley hecha por un montón de incompetentes, poseía un problema significativo. Justo como la palabra ‘vino’ en el nombre de los productos experimentales sugería, esta medicina necesitaba hacerse pasar por alcohol. No obstante con la infame ley de prohibición, no podíamos operar abiertamente a gran escala como una fábrica de licor, o comprar grandes cantidades de uno de los ingredientes, que era el alcohol; gracias a todo esto, se volvió increíblemente difícil experimentar.

Pero ahora, todo ese sufrimiento no son más que dulces recuerdos. Parece ser que cambiar al fabricante de vez en cuando fue un plan brillante. Por supuesto, después de que se aprovechara al cien por ciento a un fabricante, ellos morían de un conveniente accidente.

El fabricante actual que completó el producto (quizás porque aún le quedaba algo de valor después de producirlo, o debido a que el Maestro Szilard tenía otros planes para él en mente), se le concedió, por el momento, su vida como recompensa.

Nunca pensé en él como alguien que se preocupará por el dinero, pero oí que no solo perdió eso, sino que también su vida al encontrarse con un ladrón. Como sea, fue esa clase de persona.

No importaba más, como ya me encontraba sosteniendo el fruto de nuestro trabajo en mis manos. Todo lo que hacía falta era mostrárselo al Maestro Szilard. 

El ratón, completamente restaurado, comenzó a forcejear del dolor provocado por los grandes alfileres de hierro incrustados en sus patas. Que ratón tan suertudo. Recibir el don de la ‘vida eterna antes que yo.

Un poco celoso, levante el martillo nuevamente.

El chillido desgarrador persistió. En ese momento, procedente del techo del sótano… o mejor dicho, del piso de la superficie, llegó un golpeteo. Aah, este era el código entre nosotros los ‘miembros’. Rápidamente presioné un interruptor, lo que significa que la luz de la planta baja debe estar encendida.

Al poco tiempo, hubo otro golpeteo en el piso.

Aah, ¿acaso el Maestro Szilard por fin llegó? Si ve las tres docenas de producto terminado, no tengo ni idea de qué es lo que vaya a decir. Sin embargo, finalmente sería liberado del miedo a ‘morir de vejez’.

Mi corazón palpitó de ilusión, subí las escaleras, y lentamente abrí las tablas del piso.

Enseguida, sentí una ola de aire caliente correr por mi rostro conforme emergía por debajo del piso.

¿Qué fue eso?

Ver la fuente de los golpeteos me conmocionó. Cerca de la pared, las secciones colapsadas de los estantes eran las que producían el golpeteo al chocar con el suelo una por una; mientras que el otro lado de la habitación se encontraba pintada de un rojo brillante, por culpa del incendio que se estaba produciendo.

¿Por qué? ¿Por qué pasaba esto ahora? ¡Por qué de todas las veces, tenía que ser justo ahora que comenzara un incendio!

¡No había nada en el suelo que fuera inflamable!

El vino… debo sacar el vino… Rápidamente baje las escaleras, y levanté la caja del ‘producto completo’… ¡No puedo! Estaba demasiada pesada, ¡era imposible que una sola persona la cargue por cuenta propia!

Pese a que obtuve un cuerpo inmortal, no hubo ningún cambio en mi fuerza.

Sólo un poco…  Sólo un poco más y puedo completar mi propia y única evolución… mi forma desarrollada era precisamente así… ¡una pequeña e insignificante partícula que no podía siquiera levantar 36 botellas de vino!

¡Aah! — Alguien — Que venga alguien – ¡Quien sea! –

***

—¡Ah!… ¿Podría venir un momento, señor Maiza?

Al escuchar el llamado de Firo desde el exterior, Maiza se asomó fuera de la tienda de frutas.

—Qué sucede… ¡ah!

Por encima de los techos de las casas, al otro lado de la calle de la tienda, se erguía una columna de humo gris. La distancia entre la tienda y ese lugar no era mucha. Estaban a solo dos calles de diferencia.

—Iré a echar un vistazo.

—Aah, sería bueno que no te metieras en problemas. Si por casualidad te encontrarás con la policía…

En la mano de Firo yacía el vino, producido ilegalmente, y que acababan de comprar en el mercado negro. Aunque estuviera mezclado junto con otros productos en la caja, si la policía… en especial Edward, lo descubría, el resultado sería inconcebible.

—No te preocupes. No haré nada tonto.

Firo no lucía lo más mínimo preocupado, y se marchó en dirección al incidente mientras se despedía de Maiza.

—¡Aah!, aah, este aspecto tuyo debe cambiar después de la ‘ceremonia’…

Maiza dio una ligera, sonrisa amarga, mientras Firo se dirigía hacia el lugar del incidente.

***

—No puede ser…

Ennis salió del auto, y al ver la densa capa de humo ondeando en el cielo, pensó que tal vez se había equivocado de camino. En estos momentos realmente deseaba que así fuera.

Desafortunadamente, la cruda realidad era que el letrero sobre el edificio de dos pisos ardiendo delante de ella decía “Compañía de Graneros Barnes”. La expresión calmada que tenía frente a los ancianos desapareció. Nunca imaginó que algo tan terrible como esto sucedería.

—Exactamente qué fue lo que paso… ¿Cómo estará el señor Barnes…?

La joven conductora empujó hacia un lado a los espectadores para colocarse frente a la multitud. A pesar de que todas las personas se irritaron por esto, su atención fue atraída nuevamente hacia el fuego, por lo que nadie la detuvo o se quejó.

El colapso de la estructura interna del edificio se pudo ver claramente desde el exterior. Incluso a distancia,  era obvio que algunas partes del suelo se habían hundido.  Sin embargo, si el ‘producto completo’ se guardaba en el sótano como siempre, aun si corriera ahora… no le sería posible recuperarlo.

¿Cómo se supone que debería decirle al Maestro Szilard? – Pensó desesperada.

Aunque no era responsable por nada de lo que había sucedido, su corazón no podía estar más pesado.  Por supuesto que el Maestro Szilard no se enfadaría, pero seguramente mostraría su disgusto. Además, aquellos ancianos con certeza se desilusionarían más que ella, provocando que le doliera el corazón.

—…-ita, ¡señorita!

Al sentir una mano en su hombro, Ennis despertó de su ensueño. De pie frente a sus ojos se hallaba un muchacho, de la misma edad que ella o un poco más joven.

—¿Se encuentra bien? Está pálida.

Ennis se dio cuenta de que este joven de lenguaje maduro estaba preocupado por ella.

¿Realmente se encontraba tan alterada cómo para revelar sus sentimientos con tanta honestidad? Rápidamente Ennis ordenó sus emociones y respondió como si nada fuera de lo ordinario estuviera sucediendo.

—Ah… No, no pasa nada… Gracias por su interés.

Con eso, se dio la vuelta para empujar a la multitud y salir.

Quizás Barnes escapó. Cuando pensó en ello, se sintió obligada a buscar en las calles cercanas, por lo que eligió un callejón con rapidez y desapareció en él. Fue una respuesta muy fría, pero si le contestó de esa manera, no había nada que pudiera hacer él al respecto.

***

Cuando Firo llegó al lugar del incendio, había un enorme automóvil negro estacionado a un lado.

Se sorprendió al ver que la persona surgiendo del asiento del conductor, era una mujer. Además esta mujer… por su apariencia, parecía ser uno o dos años mayor, quizás hasta de la misma edad que él. No solo su comportamiento era inusual, su ropa también destacaba. A pesar de que era una mujer, vestía un traje completamente color negro y llevaba par de fuertes botas de policía o del ejército en los pies. Basándose exclusivamente en su atuendo uno nunca podría adivinar que se trataba de una mujer, no obstante gracias a que el material era delgado, no se le veía mal. Con su cabello excesivamente corto, se podría decir que era un espécimen poco común entre las mujeres… Sin embargo, la combinación de todas estas peculiaridades de vestimenta y apariencia le otorgaban una sensación encantadora.

Esta clase de apariencia contradictoria, posee cierto atractivo para los jóvenes.

Además sintió que su reacción hacia el incendio fue un poco extrema; empujando a la multitud, claramente angustiada, y sin darle la oportunidad de acercarse.

De pie, donde el verdadero alcance del fuego podía verse… se encontraba esta mujer parada frente a la multitud, desesperada… No, sería más acertado decir que tenía una especie de mirada lúgubre mientras permanecía ahí, aturdida.

Incapaz de soportarlo más, el joven no pudo evitar también crear su camino entre la multitud con tal de encontrarse con la mujer, pero nunca pensó que recibiría ese tipo de respuesta. El muchacho observó a la mujer retirarse, con un poco de arrepentimiento…

¿Uh…? ¿No se dirige hacia el auto?

El auto que la mujer estaba conduciendo se encontraba ya ahogado por una nueva ola de espectadores. Ni siquiera se molestó en verificar su estado, se fue directamente a un callejón en otra dirección.

Con que algo estaba mal después de todo. Firo se encontraba un poco interesado en la situación, y también quería hablar con la mujer de hace un momento. A decir verdad, era más como ‘amor a primera vista’ para él.

En la mente de Firo, entre su interés por el incendio y su interés por la mujer claramente se inclinaba hacia éste último. Por consiguiente comenzó a nadar contra la marea de personas.

***

—Qué raro… ella acaba de dar vuelta a la derecha en este cruce…

Las calles de Nueva York eran tan complejas como una telaraña. Si bien los caminos se establecían de forma muy ordenada, la gran cantidad de ellos provocaba que fuera fácil perderse, inclusive con una estructura tan simple.

Al principio Firo pretendía seguir a la mujer, pero en algún punto se perdió en el laberinto que era la ciudad. Para Firo, que era un residente de esta ciudad, tenía grabado en su mente cosas como: el camino a casa, las amplias calles y los estrechos callejones, el mercado negro del licor…. No obstante, no había forma de saber los movimientos de las personas dentro de la ciudad.

Sin mencionar que esta área debe ser territorio de la ‘Familia Gandor’.

La Familia Gandor era una de las tantas organizaciones de la Mafia en Nueva York, operan a una escala similar y controlan casi la misma porción de territorio que la Familia Martillo. Sin embargo, los tres hermanos Gandor que rigen este grupo, eran infames por su crueldad y habilidades de lucha, mientras que sus subordinados recurrían con facilidad a la violencia a la menor provocación.

—Cielos… será mejor que esa chica no sea secuestrada por esos tipos.

La frustración y preocupación en el corazón de Firo no estaba infundada. Después de todo, no sería extraño para esos individuos hacer algo como eso.

Si se tratará de los verdaderos Gandor no habría problema. Sin embargo, los matones regulares que no están bajo el control directo de los hermanos no se contendrán.

Mientras Firo inspeccionaba los alrededores, el grito de un hombre se escuchó no muy lejos de ahí. Ya que no sabía a dónde ir de todos modos, la curiosidad de Firo lo llevó a dirigirse hacia dónde provino el sonido.

Cerca de la esquina del callejón, vio unas cuantas figuras moviéndose. Cuatro jóvenes rodeaban a un anciano, y gritaban algo.

Firo lentamente se acercó a este grupo, escuchando lo que decían. Parecía que todavía ninguno de ellos se había percatado de la presencia de Firo.

—¿Aún no te disculpas, viejo decrépito?

—¡Deja de decir estupideces…! ¡Ustedes fueron los que se tropezaron conmigo!

Con el alarido furioso del anciano, uno de los hombres salvajemente le encestó una patada en la parte delantera de su pierna. El anciano soltó un grito de dolor, encogiendo su cuerpo como si se tratará de una pelota.

—¡Tonterías viejo! Cuando te preguntamos amablemente, ‘Su caja parece pesada, ¿quiere qué le ayudemos?’, ¿te acuerdas de lo que dijiste, bastardo?

Otro hombre, no él que anteriormente lo había pateado, le dio un puntapié a la cara agonizante del anciano.

—¿Acaso en ese momento, no parloteaste algo como ‘Piérdanse escoria’? ¿No crees qué te excediste?

Otra patada, esta vez al otro lado de la cara. Ya no debería haber ninguna sensación de dolor, este ataque era más de carácter psicológico.

—Gracias a tu rudeza, accidentalmente estiré mi pierna… por lo que te tropezaste, ensuciando mis zapatos. Sin mencionar que todas tus garrapatas saltaron sobre mí. Voy a tener que rascarme hasta la muerte, entonces, ¿qué crees que deberíamos hacer?

—Qué disparates dices…

—¡No te pedimos tu opinión!

La pierna del anciano nuevamente fue golpeada por el hombre que parecía ser el líder.

El intenso dolor logró que el anciano se percatara de que lo mejor sería pedir disculpas con honestidad y darles algo de dinero rápidamente. Ahora mismo, sus habilidades de combate no eran suficientes para lidiar con estas basuras. Además, él aún tenía una misión que necesitaba completar.

—¡Ah! Entiendo. Me equivoqué. Si lo que quieren es dinero…

El líder curvó su pulgar y dedo índice formando una pelota de golf y sujetó la garganta del anciano. Aunque el anciano quisiese suplicar, no podía hablar; incluso el respirar se le volvió una tarea difícil.

—No te pedimos tu opinión, ¿cuántas veces te lo tenemos que repetir hasta que entiendas?

Debido a que el anciano estaba sufriendo mucho, la caja que abrazaba parecía estar a punto de caer. Trataba de respirar desesperadamente, concentrando todo su ser en sostener la caja.

—Qué es esto… Viejo, ¿te importa tanto esta caja?”

Uno de los hombres se acercó para tomar la caja. De alguna forma, el anciano encontró suficiente energía para liberarse del apretón mortal del hombre, protegió a su preciada caja, e intentó escapar del lugar.

Desafortunadamente, tropezó de nuevo. El anciano en el suelo fue pateado y pisoteado sin piedad por ambos lados. Después, fue volteado con el pie del hombre.

—Esa caja será nuestra. Así que acéptalo, ¿hm?

Descansando su pie sobre el estómago del anciano, el líder se inclinó y sacudió la caja.

En ese momento, el anciano parecía querer protestar. Levantó su cabeza para decir algo, pero fue cruelmente pisoteado hacia el suelo por un hombre al lado suyo. El anciano sintió que su cerebro se agitaba violentamente y se desmayó al instante.

—Bien, ahora… qué es esto. ¿Vino?

El líder abrió la caja y halló dos botellas de color verde oscuro. Este tipo de botella era raro, y el líquido chapoteando dentro definitivamente no era acuoso. El motivo por el cual estaba seguro de que no se trataba de agua, fue por la viscosidad en el movimiento del líquido.

Si su contenido realmente era vino, ¿por qué este anciano había forcejeado tanto? ¿Quizás se trataba de un vino de gran calidad? Mientras el líder consideraba todo esto, finalmente notó a Firo, quien había estado observando desde la banca todo el tiempo.

—¿Qué pasa niño? ¿Qué estás mirando?

Por un momento, Firo no estaba seguro de qué hacer al ser descubierto.

Firo sentía personalmente que toda la situación era como estos rufianes habían dicho: el anciano se lo merecía. Aunque estos chicos fueron un poco excesivos, cuando recordó lo que le había hecho al ladrón esta mañana ascendía a ser más o menos lo mismo. Sin embargo, había una gran diferencia entre querer herir y querer matar, y Firo no deseaba ser comparado con estas personas.

—¡Oh! Nada… que te digan ‘piérdete, escoria’, y además que sea un anciano; por supuesto que cualquiera se molestaría, pero ya que ustedes son ladrones, al menos deberían estar preparados para ser denunciados a la policía… O tal vez, confían en que después de terminar con este anciano, alcanzaran a limpiar la escena del crimen… Creo que estoy pensando demasiado.

Confrontados por un joven que inesperadamente habló como un adulto, los hombres intercambiaron miradas incrédulas. Luego, el líder entre ellos tomó la palabra, el desagrado se encontraba escrito en todo su rostro.

—Hey, mocoso, habla más respetuosamente con aquellos que son mayores que tú, ¿tu mamí no te enseñó eso? ¿O tu mamí estaba tan ocupada todas las noches consiguiendo clientes en la calle, que no podía darte leche?

A pesar de que era una broma vulgar, no había señales de humor en los ojos del líder.

Esta fue la segunda vez que lo habían sermoneado acerca de hablar cortésmente. Firo reflexionó sobre esto, y dio un suspiro con una expresión de aburrimiento. A parte de la policía, este tipo también lo estaba regañando.

—Tal vez sea un mocoso que ni siquiera tenga veinte, pero ¿qué hay de ti? Por lo que dices y lo que haces, no pareces mucho mayor que yo.

El grupo de chicos se tranquilizó. Lucían como si estuvieran molestos con él, pero al mismo tiempo no parecía ser el caso.

—Tú, tú no eres de por aquí, ¿no es así?

—Soy un neoyorquino, como tú. Un picciotto de la Familia Martillo, Firo.

Firo se presentó asimismo tan modestamente como pudo, ese era el nivel mínimo de educación que ofrecía.

—Martillo, ¿eh? Nunca he oído de ellos antes… ¿Y ustedes chicos?

Los otros hombres sonrieron burlonamente, negando con la cabeza.

—¡Ja! En ese caso debe tratarse de un grupo pequeño… o quizás son un montón de niños de escuela jugando a los gánsteres.

—Creo que nuestra organización debe ser casi del mismo tamaño que la de tus superiores, la Familia Gandor.

Firo pensó en un principio que estos chicos le contestarían, pero no parecían molestos.

—¿Eh? ¿De quién acabas de decir que somos subordinados…?

¿Podría ser que estos chicos realmente no tengan nada que ver con la Familia Gandor? En ese caso, les estoy dando demasiado respeto… – Firo meditaba esto mientras esperaba por una respuesta.

—¿Realmente nos asociaste con esos plebeyos? Nosotros no somos controlados por nadie. El formar una de estas renombradas familias, es solo una prueba de su debilidad, ¿verdad? Quiero decir, nosotros siempre hemos operado en esta área, pero los Gandor ni siquiera se atreven a quejarse.

¡Aah! con que así era. – Comprendió por fin Firo.

Lo que ellos estaban diciendo en realidad, es que sólo eran un montón de rufianes. No es que no quisieran unirse a una organización, sino que incluso no estaban cualificados para hacerlo.

—En serio. Bien, basta de esto. Simplemente desaparezcan.

Al oír las palabras de Firo, las expresiones de los hombres no cambiaron.

—¿Qué dijiste?

—Dije, basta. A pesar de que hay muchas cosas que me gustaría preguntarles, es obvio que ustedes no me dirán nada de todos modos. Si ese es el caso, entonces debería haber preguntado de forma más casual. Perder mi tiempo en sujetos como ustedes realmente me molesta, pero bueno, no les voy a dar una paliza; sólo desaparezcan rápido ¿He sido claro? – Dijo Firo de un solo respiro.

Habiendo declarado eso, se dirigió hacia adelante. En ese momento, uno de los hombres se acercó a él con rapidez.

—Tú, mocoso, ¡quién te crees que eres!

El hombre sujetó el cuello de Firo y lo empujó cerca de su rostro.

El muchacho dio un ligero suspiro, después uso esto como una oportunidad para iniciar su contraataque.

Su mano izquierda salió disparada hacia la garganta de su oponente. Debido a que la mano derecha del hombre se encontraba actualmente aferrada al cuello de Firo, no pudo parar de inmediato su ataque.

La mano izquierda de Firo estaba ahora justo delante de la cara del hombre, y de su garganta… Por debajo de la manzana de Adam del hombre, utilizó su pulgar y dedo índice para bloquear su garganta herméticamente.

La garganta del hombre no pudo emitir un grito de dolor. Dejó ir el cuello de Firo, para cubrir su propia garganta con ambas manos temblorosas.

—Ustedes le acababan de dar este procedimiento al anciano, ¿no?

—¡Maldición!

Desde el lado de Firo venía otro hombre.

Firo meramente inclinó su torso hacia atrás con ligereza, aprovechando esta oportunidad para agarrar la mano izquierda del oponente. Ese hombre rápidamente levantó su mano derecha y la balanceó hacia Firo. No obstante, la postura antinatural, indicaba que este puñetazo no poseía ni velocidad ni fuerza. Al final, su puño derecho fue también entregado directamente a la mano de Firo.

Ambas manos se encontraban atrapadas por Firo. Si no se liberaba asimismo de esta difícil situación, sería peligroso para el hombre. Por lo que levantó la pierna y pisoteó hacia abajo. Aunque fue una buena táctica, ya era demasiado tarde.

En ese instante, Firo manejó las manos del hombre para arrojarlo hacia adelante, apoyándolo sobre su espalda. Los brazos del hombre cruzaron por sus codos y se doblaron a la vez que el hombro izquierdo de Firo. Después, manteniendo esta postura, Firo ajustó su centro de gravedad ligeramente y se inclinó con fuerza de una sola vez. Las muñecas superpuestas en su hombro hicieron un crujiente sonido de *crujido*. Incapaz de soportar el dolor, cualquier idea de defenderse quedo en el olvido.

Solo con esto, las piernas del hombre dejaron el suelo, y a la mitad de que todo esto sucediera, el mundo se le dio vuelta.

Medio segundo más tarde, la espalda baja del hombre… no, mejor dicho, todo su cuerpo fue consumido por el dolor.

—¡Oooh!… Así que resultó… Estoy un poco impresionado de mí mismo.

A diferencia del hombre en agonía, fue Firo, responsable de enviar a ese hombre a volar, quien estaba sorprendido. Esta técnica era algo que un japonés dentro de la organización le había enseñado hace tiempo, pero era la primera vez que ejecutaba un lanzamiento a mano alzada tan bellamente como la de hoy.

—¡Ugh…! ¡Aaaah…!

Al ver a sus camaradas gimiendo en el suelo, los dos rufianes restantes no podían dejar de respirar un aliento frío. Si las cuatro personas hubieran atacado juntos, deshacerse del mocoso hubiera sido cosa fácil. Nunca imaginaron que en estos momentos, no solo serían incapaces de golpear al muchacho, sino que estaría de pie junto al anciano, ileso.

Este mocoso no era alguien con quien meterse. El líder comenzó a evaluar al joven delante de él con otros ojos.

Para entonces, el otro hombre ya había sacado una navaja, apuntando a Firo.

—Aah, incluso has sacado una navaja…

Aunque Firo lucía asustado por fuera, en realidad se sentía bastante relajado.

Firo se deslizó en medio de la pandilla de rufianes con facilidad, levantando ambas manos mientras decía:

—Oye, oye… no hay necesidad de sacar una navaja para una riña tan pequeña, ¿verdad?

—¡Cállate! No pidas misericordia hasta ahora…

Cuando dijo esto, el hombre que blandía la navaja fue directo a Firo. Éste saltó, y repartió una patada certera hacia la muñeca del hombre que sostenía la navaja. Como se esperaba, la navaja cayó al suelo con un estruendo, luego rebotó y fue pateada lejos por Firo.

—¡Ah…!

El hombre no pudo dejar de mirar la navaja. Entonces, de la esquina inferior de su ojo, parecía que algo se le acercaba. Para cuando se percató de que se trataba del puño de Firo, era demasiado tarde. Su nariz recibió un fuerte golpe al igual que la parte inferior de su abdomen, la cual fue violentamente pateada por Firo, después cayó al suelo.

—¿Y? ¿Qué planeas hacer ahora?

Firo giró su cabeza en torno al líder, el cual buscaba impacientemente algo dentro de sus bolsillos interiores.

—A partir de ahora, debo ser capaz de jugar a los gánsteres en la escuela, ¿no?

Firo regresó el insulto recibido anteriormente. El líder ignoró lo que Firo dijo, y caminó directamente hacia el primer hombre, quien sujetó a Firo del cuello. Aunque el hombre ya se encontraba de pie, aún seguía masajeando su propia garganta penosamente. Después de decirle unas cuantas palabras a cada uno de los hombres que Firo había derribado, el líder les prestó su hombro y los ayudó a caminar uno por uno.

Estos hombres le dieron a Firo una última mirada de odio, y luego huyeron derrotados. Dejando atrás a Firo y al aun inconsciente anciano.

***

—¡Hey, abuelo, abuelo!… ¿Se encuentra bien?

Sintiendo los fuertes golpes en sus mejillas, Barnes finalmente despertó.

Se incorporó, rápidamente. No había dolor. El sangrado interno y los huesos rotos habían sido completamente ‘restaurados’.

Delante de él se hallaba un hombre que parecía más joven que el grupo de hace poco. Estaba de rodillas, mirando con curiosidad… y la caja todavía se encontraba en sus manos.

Cuando Barnes confirmó que estaba allí, suspiro aliviado… luego, miró a Firo con sorpresa.

¿Este joven lo salvó? No podía creer que un niño pequeño fuera capaz de ahuyentar a esos tipos, pero siempre y cuando la caja estuviera perfectamente todo estaba bien. Barnes un poco preocupado por el contenido de la caja, dio un vistazo al interior, encontró las botellas de vino intactas. El vino dentro también estaba sano y salvo.

—¿Lo que está dentro de la caja es más importante que tu vida?

Firo preguntó con notable interés. Por lo que Barnes rápidamente cerró la caja y la abrazó con fuerza.

—¡Cá- cállate! ¡Esto no te incumbe! ¿También quieres mi vino? ¡Si es dinero puedo darte la cantidad que desees! ¡Sólo vete!

—¡Hey, hey! ¿Qué actitud es esa hacia tu salvador…? Ahora entiendo cómo se sentían esos sujetos.

Aunque Firo frunció el ceño cuando dijo esto, no parecía tan molesto.

—¡Oh, sí, anciano! ¿No has visto pasar a una mujer de traje negro?

Ante la repentina pregunta desconcertante, los pensamientos de Barnes se volvieron un poco caóticos. Una chica de traje, ¿no debería ser alguien de un teatro…? Pero cuando pensó en ello con más cuidado, Barnes repentinamente recordó una persona así.

La chofer del Maestro Szilard…

Cuando él necesitaba comunicarse con el Maestro Szilard, también tenía contacto con Ennis. Ella era la otra persona además del Maestro Szilard capaz de asesinarlo.

—No… No sé nada.

—Ya veo… ¡Oh, vaya! Perdón por molestarte.

Después de que Firo dijo esto, partió inmediatamente, sin dudar un segundo.

Viendo la espalda del joven, Barnes se preguntó: “¿Por qué este muchacho quiere encontrar a la chofer del Maestro Szilard?”

Barnes estaba tan preocupado por este asunto, que descuido otro asunto importante. El cual era por qué Firo no se había enojado por sus palabras excesivamente groseras.

Si se hubiera dado cuenta de esto antes, no hubiese pasado nada… sin embargo, el destino de Firo y los demás pronto cambiaría drásticamente. Y lamentablemente, Barnes nunca lo notó.

El destino comenzó tranquilamente a dirigir su propio sendero en espiral.

Ahora, Barnes se encontraba caminando a lo largo de un callejón silencioso, solo.

Las cosas serían menos problemáticas si regresará a la calle principal, pero no tenía tiempo para eso. Necesitaba llegar al edificio donde el Maestro Szilard lo esperaba tan pronto como fuera posible… Después de que obtuviera la inmortalidad, se podría encargar muy bien de esos descorteses rufianes, con un accidente automovilístico o algo por estilo.

Sin embargo, ¿realmente sería capaz de adquirir la inmortalidad? A pesar de que el incendio fue inesperado, únicamente logró rescatar dos botellas del ‘producto completo’, por lo que ‘tal vez’ sería asesinado por el Maestro Szilard. No. Lo más seguro es que sea asesinado. Pero no podía hacer nada al respecto. Después de todo, no fue capaz de terminar la misión que le asignó el Maestro Szilard. No obstante, a lo mejor no lo mataban…

Esta esperanza casi extinta, estimuló a los pies de Barnes a dar grandes zancadas.

No lo pensaré más, sólo iré directo al destino.

Sin embargo, el frío destino siempre juega con la humanidad. Barnes no sabía que un cruel destino se estaba acercando a él desde atrás. Le sujetaron la parte trasera del cuello, luego fue tirado hacia atrás por alguien. Cuando Barnes se vio forzado a girar su cabeza, una voz llena de furia vino del frente.

—Así que sólo quedas tú, viejo saco de mierda.

De pie delante de Barnes se encontraban los cuatro rufianes, que él imaginó muriendo en un accidente automovilístico. 

—Será mejor que nos dejes beber este vino.

Barnes, quien se había desmayado del dolor al tener las piernas y los brazos rotos, fue arrojado en un área de basura por el grupo de rufianes.

Cuando Ennis llegó, sus brazos y piernas rotas aún no se habían recuperado.

***

No muy lejos de esta área de basura, se hallaba una sala de jazz, cuyo sótano era el cuartel general de la Familia Gandor.

Junto a la música de fondo, una docena de hombres estaban bebiendo vino, riendo, gritando; todos sonidos que se mezclaban para dar una sensación indescriptible al lugar.

Con sólo mirar, uno podía decir que las personas de ahí no eran del tipo amistoso. Estos hombres se encontraban sentados de forma aleatoria por la estrecha tienda, haciendo lo que quisieran.

A pesar de todo, en tan bullicioso lugar existía un sector en silencio.

Sentados alrededor de la mesa central redonda había cuatro hombres, quienes se encontraban rodeados por varios hombres de pie, que observaban la escena en la mesa. Parecían estar jugando póker. 

De los cuatro hombres en torno a la mesa, tres lucían bastante relajados, casi como si disfrutaran de este ambiente. No obstante, el hombre restante se mostraba un poco extraño, como si estuviera muy nervioso. Este hombre abrió la boca para decir con voz temblorosa:

—Qu… Que-que-… Qué curioso… Que los tres jefes tuviesen comodines en sus manos… – Dijo Jogi, el encargado de administrar las finanzas del grupo, mientras examinaba las expresiones de los tres ‘hermanos’.

Sentado a su izquierda se localizaba el jefe de la Familia Gandor y el mayor de los tres hermanos, Keith Gandor, un hombre de pocas palabras. En los cinco años desde que Keith se unió a la organización, aún no se le había visto abrir la boca para decir algo.

—¡Cierra el pico, Jogi! Cuando juegas póker se supone que debes guardar silencio.

Aquel sentado frente a él diciendo incoherencias era el segundo al mando de la organización, Berga Gandor. Aunque sólo sea el segundo en la organización, fácilmente es el más fuerte de los hermanos, siendo dos veces más grande que el jefe. Sin mencionar su personalidad volátil y la facilidad que tiene para enfadarse.

—¡Ah, ah! Hermano Berga, tranquilízate… las personas dicen que si te molestas, la Dama de la Suerte huirá… Perdón por eso, Jogi…

Sentado a su derecha y hablando a un ritmo lento se encontraba el tercero en la organización y el más joven de los tres, Luck Gandor. Si bien rondaba por los veinte, su capacidad calculadora y habilidades sociales eran sobresalientes, por lo que a menudo se le confiaban importantes labores.

Luck todo el tiempo traía una sonrisa ligera y siempre hablaba con educación, independientemente de si se tratará de un subordinado o de personas mayores. Se podría decir que esta clase de persona era rara en este país. Excepto que Jogi sabía en su corazón que la sonrisa de Luck tan sólo era un movimiento de labios, y que en realidad sus ojos constantemente despedían una luz fría.

—¡Ah!… No… descuide…

Incapaz de articular algo más que simples silabas, Jogi se limitó a bajar su cabeza y en silencio ordenó los naipes de su mano.

Si tenía una disputa con ellos sobre el tema de la honra, sospechaba que muchas cosas terribles le sucederían el resto de sus días. Por consiguiente, después de evaluar las dos opciones, Jogi sólo rechinó los dientes y pretendió estar ocupado reordenando las cartas de póker.

—¡Oh sí, oh sí! ¡Acabó de recordar algo interesante!

Cuando todos terminaron de acomodar sus naipes, Berga, habiendo callado a Jogi, exclamó en voz alta:

—Se trata de ese chico, Dobby. Dijo que no deberíamos apostar con dinero todo el tiempo, ¡y que jugar de esta forma de vez en cuando es muy bueno!

Dicho esto, saco ligeramente un estuche negro y lo arrojó sobre la mesa. Se trataba de un revolver.

El mayor y el más joven de los hermanos contemplaron en silencio sus propios naipes sin respuesta alguna.

—¡Uh!… ¿um?… ¿Señor Berga?

—¡Esta es la tan conocida Ruleta Rusa!

Al escuchar eso, Jogi sintió como si el mundo se oscureciera delante de sus ojos.

—¡Eh!… acerca de eso… está bromeando, ¿cierto?… alguien podría morir.

—¡No hay problema! Solo escojan correctamente y nadie morirá.

—Cómo puede bromear con esto…

Jogi miró a Luck en busca de ayuda, pero él no respondió en lo absoluto.

—Entonces… Barajemos juntos las cartas.

El temblor de Jogi se hizo más intenso. Si las cartas eran barajeadas de esa forma, estaba seguro que sería él quien tendría la pistola apuntando a su sien. 

Parecía que la única salida era cambiar los naipes secretamente. Por lo menos, Jogi tenía un poco de esperanza en esto. Como precaución, había escondido un paquete de naipes en su manga. Si lo usaba, quizás podría al menos armar un color[32] . Aunque estaba un poco nervioso por hacer trampa justo frente a sus jefes, pensó que era mucho mejor qué dejar que la pistola apuntará a su cabeza.

Jogi levantó la cabeza para observar los movimientos de sus oponentes… y en ese momento su cuerpo se congeló, volviéndose tan duro como el hielo.

Las miradas.

Decenas de ojos fríos fijaron su vista en la mano de Jogi.

Keith, Berga, Luck, los espectadores a su alrededor; inclusive los chicos que nunca se habían acercado a la mesa dejaron lo que estaban haciendo, y se encontraban mirando la mano de Jogi.

El único sonido que rompía con el absoluto silencio del sótano era la música de jazz que provenía del techo esporádicamente. Sin embargo, el silencio entrecortado sólo aumento el terror de Jogi.

Quizás debido a que el terror era demasiado, Jogi incluso olvidó temblar. Hasta el paso del tiempo a su alrededor llegó a ser extraño. Jogi sintió que se iba a volver loco y, para mantener su juicio claro, forzó su garganta a articular algunas palabras.

—Ga… ¡ah!….. No…. qu-… que-qu-qué pasa…. porqué todos…. ¿Hay a-a-a-algo ma-ma-mal-malo con mi m-ma-manooooo?”

Intentando no temblar, sus palabras lograron salir finalmente. Todos contemplaron el ridículo que estaba haciendo Jogi, entonces Berga inesperadamente respondió con frialdad.

—¿…Hm? ¡Oh!… ¿No ibas a hacer trampa? Todos te ven con los ojos bien abiertos por eso. No nos hagas caso.

El corazón de Jogi dio un salto.

Puede ser, puede ser, ¿me descubrieron? No, eso es imposible. No puede ser.

Jogi, desesperadamente, colocó una expresión suave. Si no hubiera estado tan aterrado, tal vez habría visto lo que pasó por alto en aquel entonces.

—Ja… jaja… no sea tonto, señor Berga… ¿cómo podría hacer trampa…cierto, señor Luck?

La boca de Luck se curvó hacia arriba mientras hablaba, sus ojos seguían llenos de asombro.

—¿No fue usted el que se forró los bolsillos con dinero de la organización en los últimos dos años?…

En esta ocasión, Jogi estaba verdaderamente horrorizado hasta el punto de no poder moverse para nada.

¡Me descubrieron! ¡Me descubrieron! Me descubrieron, me descubrieron, me descubrieron. ¡Me van a matar, me van a matar, me van a matar—!

Jogi quería decir algo, pero su boca sólo lograba tartamudear. El frío sudor que estalló sobre su espalda sugería ser una manifestación de su propio terror.

—¿Cree que nuestros ojos solo están ahí como decoración? Pensándolo bien, como no lo descubrimos en estos dos años, quizás los tenemos únicamente como adorno…

Los labios de Jogi temblaron violentamente cuando Luck lo miró fríamente, agregando con voz apagada:

—Escuché que recientemente, algunos drogadictos estaban deambulando cerca de nuestra área… Supuse que podría tener relación con uno de los nuestros, así que investigué.

Si grupos pequeños como Gandor o Martillo fueran implicados con narcóticos, otros grupos podrían verlos como incompetentes y pasarían a ser considerados enemigos. Además, al probar que su organización no se encontraba relacionada con estos bienes, limpiaba las sospechas de los comerciantes que pagaban por protección.

—Pero en medio de la investigación me di cuenta de algo completamente desligado a las drogas… Jogi… esas reservas que tiene…algunas de las pérdidas han sido un poco excesivas… inimaginables, en realidad… y también he oído acerca de otros asuntos… lo que viene después de esto, lo entiende, ¿cierto, Jogi? Considerando su inteligencia…

Jogi había dejado de asimilar todo lo que le decían hace mucho. Sus ojos vacíos miraban perdidos en el espacio.

—Al final, el drogadicto fue capturado por la policía esta mañana y ellos comprendieron que nosotros no estábamos involucrados en esto… ¿Está escuchando, señor Jogi?

Los oídos de Jogi no registraron ningún sonido. Una fresca y fluida lluvia reflejaba el estado del corazón de Jogi.

Al darse cuenta de que esto era una pérdida de tiempo, Luck expuso sus cartas sobre la mesa.

—As, cinco naipes.

Luego Berga usó su mano para golpear sus cartas.

—¡Gah! ¡Perdí, perdí! ¡Rey, cinco naipes!

Por último, Keith mostró su mano en silencio.

Cinco comodines estaban discretamente sobre la mesa.

—El hermano mayor ganó todo.

—Nunca podemos ganar contra el hermano Keith.

Frente a tan obvio truco, las tres personas en torno a la mesa se echaron a reír- jaja jaja jaja. Jogi fue el único que no rió. Había siete comodines[33] sobre la mesa. Los ayudantes de la muerte que usaron estas cartas le sonreían a Jogi. Cuando las carcajadas de los hombres se calmaron, Luck dijo alegremente:

—Señor Jogi, apresúrese y déjenos ver sus cartas…

Como si estuviera hipnotizado por Luck, los naipes cayeron de la mano rígida de Jogi. Dos de ellos estaban boca abajo, así que Luck les dio vuelta… Cualquiera podía decir que los cinco naipes juntos daban una “mano basura[34]”.

—Por consiguiente… Todos aún recuerdan las reglas que acabamos de decir, ¿no, Jogi?

Berga arrojó la pistola ubicada en el centro de la mesa hacia Jogi. Con… seis balas en ella. El cartucho estaba lleno.

—Ahora, Ruleta Rusa. ¿Un juego de la Ruleta con 100% de probabilidades de ganar? Tendrás que sufrir por lo menos un tiro.

Ante su inminente muerte, Jogi se calmó un instante.

¿Por qué tenía que morir? Todo lo que hizo, fue usar el dinero de estas personas inútiles en sí mismo. Lo hizo para sobrevivir y aun así… Simplemente no podía entender por qué debía ser asesinado por idiotas que ni siquiera sabían cómo conseguir dinero. Al menos deberían darle una oportunidad para vivir.

No había arrepentimiento ni reflexión en el corazón de Jogi, solamente odió el destino que cosechó.

En ese momento, Jogi contempló el revólver sobre la mesa sin decir una palabra. Después, observó nuevamente a las personas que lo rodeaban. Nadie había sacado armas o navajas todavía.

¿Se están burlando de mí? Es por eso que dije que estos chicos son unos idiotas.

Jogi lentamente extendió la mano hacia la pistola, luego pausadamente colocó la pistola en su propia sien—

Repentinamente, Jogi apuntó la boca del arma hacia el frente, y apretó el gatillo. En la mira se encontraba el mayor de los tres hermanos.

*Clic*

El gatillo sonó una… dos… tres, cuatro, cinco, seis veces…

Ningún tiroteo salió de la boca del arma. En el silencioso sótano, sólo existía el sonido metálico del gatillo siendo golpeado. Este sonido se fundió junto a la música proveniente del techo, logrando un maravilloso conjunto que retumbaba en los oídos de Jogi.

—Es una lástima, Jogi – Dijo Luck bastante triste. Era extraño verlo flaquear, y además con sus ojos llenos de dolor.

—Mira más de cerca… El cartucho está completamente vacío… – Dijo Berga con el rostro inexpresivo mientras señalaba el sorprendente hecho.

Frente a Jogi, que estaba aturdido y sin comprender su posición actual, Luck dio su veredicto:

—Sabe, Jogi, nosotros… Estamos muy agradecidos por todo el trabajo que ha hecho hasta el día de hoy. Por eso los tres tomamos una decisión después de discutirlo un poco. Si hubiera sido comprensivo y apretaba el gatillo hacia usted, entonces no habríamos dicho nada y simplemente lo sacaríamos de la organización. Si lloraba y rogaba por misericordia, lo golpearíamos casi hasta la muerte y luego lo sacaríamos de la organización. Si usted persistía en pretender que está confundido, cortaríamos su lengua y luego lo sacaríamos de la organización. Parecer ser… que eligió la peor opción de todas. Esto es verdaderamente deplorable.

Luck terminó de hablar, sacudió la cabeza y no dijo nada más.

Jogi en verdad se desesperó esta vez, lamentando de todo corazón lo que había hecho. Debería por lo menos haber llorado y rogado por clemencia. Desde luego, no era muy tarde para hacerlo ahora. Sin embargo, justo cuando Jogi abrió la boca para decir algo—

Un enorme zapato voló directamente hacia su boca abierta.

En un abrir y cerrar de ojos, Berga saltó sobre la mesa, y, como un niño pateando una pelota, balanceó su pie salvajemente en el rostro de Jogi.

—No molestes más a mi hermano menor y mayor.

Frunciendo la ceja, Berga miró hacia abajo con desprecio al traidor que había caído en el suelo. Al lado de la cabeza de Berga, la gran, bombilla de luz colgando se mecía violentamente de un lado a otro.

Unos cuantos dientes habían volado de la boca de Jogi; lo blanco de sus ojos rodó hacia atrás, mostrándose a través de la abertura de sus ojos. Era claro que Jogi perdió completamente la consciencia.

Al ver esto, algunos de los espectadores que veían el juego de póker comenzaron a moverse. Recogieron el cuerpo de Jogi, lo metieron en un costal preparado, y, de esa forma, Jogi fue levantado por dos personas… las cuales subieron las escaleras que conducían hacia el exterior.

Luego, el saco fue colocado en un auto y dejaron la ciudad, tambalearon de aquí para allá mientras el auto se acercaba al mar.

Aunque perdió temporalmente la conciencia, Jogi probablemente nunca sería capaz de volver a abrir los ojos.

El hombre que conocía el destino de Jogi habló en voz baja con su, hasta el momento, poca usada voz.

—Él realmente es un imbécil…

Las únicas personas que escucharon el suave balbuceo de Keith fueron los dos hermanos a su lado.

Después de que sacaran el costal, uno de los miembros de la organización bajo del salón de jazz, dijo:

—Señor Luck… Dallas y su pandilla quieren verlo.

Dallas… ¿quién es ese? Unos cuantos nombres y caras conocidas emergieron en la mente de Luck. Finalmente recordó aquellos rufianes incompetentes que frecuentaban su territorio.

—Está bien. Toma sus armas primero.

Un poco más tarde, entró la estropeada y cansada  pandilla de cuatro personas. Con sólo verlos en ese lamentable estado, Luck ya sabía lo que pasaba ‘¡aah! Perdieron una pelea’. Con eso, Luck más o menos adivinó para que habían venido.

—…así que, ese mocoso de nombre Firo, sólo—

—Debo negarme.

Luck interrumpió al hombre en medio de su discurso, rechazando claramente su petición. A pesar de que ese hombre tenía casi la misma edad que él, Luck optó por responder educadamente:

—¿Por qué razón cree que estamos obligados a ayudarle?

—Eso… no… eso es… ¡porque es un intruso que se está paseando por tu territorio!”

—Ustedes no son miembros, así que no es necesario que se preocupen por nuestros ‘negocios’. Por supuesto, si usted hubiera hecho algunas donaciones a nosotros en el pasado, entonces sería libre de hablar con nosotros, y definitivamente haríamos todo lo que esté a nuestro alcance para ayudarlo.

Esto era cierto. Esta clase de pequeñas organizaciones existían únicamente por la confianza (y en algunas ocasiones por el miedo) de los ciudadanos que pagaban dinero por protección.

—Si lo pones de ese modo, hemos gastado dinero comprando tu vino en el mercado negro.

—Y a cambio obtuvieron el vino, ¿no es así? ¿Acaso no es un trato justo?

—En ese caso, qué tal esto, señor Luck… Si nos ayuda, nos uniremos a su organización… No estoy bromeando.

Estas palabras agotaron toda la energía de Luck. ¿Por qué estás personas se creen tanto? ¡Eran un grupo que había recibido una paliza por una sola persona!        

Sintiendo que un dialogo más extenso sería una pérdida de tiempo, Luck decidió aclarar las cosas:

—Sabe, señor Dallas… ¿Alguna vez se ha preguntado porque hemos permitido su escandaloso comportamiento en nuestro territorio? ¿No pensará en realidad que ignoramos sus travesuras debido a que le tememos? Sinceramente hablando, nunca los invitamos porque no les encontramos ningún uso. A lo mucho podrían ser carne de cañón en un tiroteo con la policía. Sin embargo, nosotros no damos trabajo de carne de cañón. Por otra parte, hemos permitido su comportamiento gracias…

Luck descansó para respirar y agregó:

—…a que atraen la atención de la policía. Mientras la policía está ocupada investigando sus actividades, su vigilancia sobre nosotros se relaja considerablemente.

Aunque esto no era lo que en realidad pensaba, sintió que era mejor decirlo así. Dejar que estos chicos se unan a la organización sólo traería la atención de la policía y se convertiría en un estorbo para el desarrollo de la organización; esa parte era cierta.

Después de escuchar las palabras de Luck, los cuatro se pusieron rojos. El ser capaz de ganar influencia entre las filas de la Mafia no era algo que debía ser menospreciado. Parecía ser que ellos en verdad no podían tomarlo a la ligera.

—Oye… Eso fue muy rudo. ¿Tienes idea de lo que somos capaces?

—Por lo menos sé que les dieron una paliza, que los dejó lamiéndose las heridas, y que además fue un muchacho más joven que ustedes. Eso fue lo que me contaron hace un momento, si no me equivocó.

—¡Eres un…!

El líder, Dallas, no pensó en detener a sus furiosos camaradas. Quizás quería que los demás entendieran su porte e influencia, así le seguía siendo efectivo el mantener el nivel mínimo de modales.

—¡Ughraaa! – gritó de dolor al caer al piso el camarada de Dallas que se había puesto en pie.

Luck miró a su alrededor y vio a Berga parado a su lado, con el puño cerrado.

—Hermano Berga.

—Luck… ¿Qué pasa con estos chicos rudos?

Después de pensarlo por un momento, el hermano menor dijo.

—No lo sé.

—Ya veo, personas que no conocemos. Entonces es una invasión.

—Casi fui asesinado por ellos.

—¿En serio? Entonces mi ataque de hace poco se considera defensa personal.

Escuchando los nudillos de Berga tronar con un *crujido*, las restantes tres personas instantáneamente lo golpearon.

—Eso es, si son capaces de derribar al hermano Berga, entonces reconoceré su fuerza, señor Dallas.

A diferencia de Firo, Berga, quien estaba de un pésimo humor, no dejaría de atacar al enemigo hasta que cayera. El chico que acaba de hacerlo justo ahora, tenía su rostro pisoteado unas cuantas veces por Berga.

Tres minutos después… se fueron en un peor estado que el de antes… es decir, el rendido y maltratado cuarteto huyó de la oficina en pánico.

En el sótano del que los cuatro fueron echados, Luck se percató de que dejaron algo atrás.

—¿Qué es esta caja…? ¿Vino?

Dentro de la caja de madera había dos botellas de vino. ¿Acaso le pertenecía a los chicos de hace un momento? Si ese era el caso, entonces no importaba si las tiraban o se las bebían.

Mañana preguntaría de quién eran, cuando todos estuviesen reunidos. Luck colocó el vino en la caja fuerte, y los hermanos se prepararon para salir.

La espiral del destino giró tranquilamente. 

***

Cuando abrí los ojos, vi al Maestro. El Maestro Szilard. Mi Maestro, y también la persona que más estimo y respeto.

Al observar los alrededores, descubrí que me encontraba en un lugar muy familiar. Sí, en efecto estaba cerca de la Terminal Grand Central… la casa club de los ‘miembros’.

—Ennis… ¿por qué no lo mataste?

El Maestro Szilard ni siquiera me dedico un vistazo, y reprendió a la tímida chófer que estaba de pie junto a la entrada de la casa club.

—Sí… pensé que sería mejor matarlo después de enterarnos de lo sucedido.

En la puerta detrás del Maestro Szilard se encontraba el grupo de miembros mayores. Todos lucían como si hubieran recibido un gran golpe. Algunos estaban llorando a pesar de su avanzada edad. Otros me miraban con ojos llenos de odio. Tristeza o irritación, aun así creo que su comportamiento es exagerado para personas de su edad.

¡Aah!, eso debe ser; todos están lamentando el hecho de que no fuera capaz de proteger el ‘producto completo’. El congresista con menos de un año de haber dejado su cargo ya se encontraba llorando.

—Hm… ¡No hables de cosas tan insignificantes otra vez!… Deberías poder matar a cualquiera sin dudarlo, ¿a menos qué no quieras hacerlo porque lo conoces? Mira que decir tonterías como descubrir que fue lo que pasó…

La mano del Maestro Szilard ya se encontraba extendida delante de mi rostro. ¡Aah!, como lo pensé, me va a matar. No se puede evitar. Después de todo, no terminé la misión del Maestro.

Mi última esperanza de sobrevivir, aquellas dos botellas de producto completo; nunca creí que al final serían tomadas por esa escoria. No obstante, el ser asesinado por el Maestro Szilard personalmente también era un honor insuperable por cuenta propia.

—El descubrir lo que pasó y cosas por el estilo… Lograras eso con sólo hacer esto…

La palma del Maestro Szilard descansaba sobre mi cabeza. Luego, todos mis recuerdos fueron inmediatamente arrebatados. Lo que sea que me preguntara, yo respondía ‘todo’. Sentía toda mi sangre corriendo hacia mi cabeza. No sólo la sangre. Desde los dedos de mis pies, los músculos comenzaban a secarse. Sentí el músculo marchitarse hasta hacerse añicos, lentamente mi cuerpo fue absorbido. ¡Aah!, mis pies ya han desaparecido.

Mis recuerdos… Puedo sentir mis recuerdos siendo aspirados… ¡Aah! Ahora que lo pienso, me estoy convirtiendo en parte del Maestro Szilard. Otra forma de decir que he obtenido la inmortalidad. Sin embargo, si realmente he ganado la inmortalidad, ¿qué quiero hacer?

¡Aah! Mi abdomen también ha desaparecido. Rápido, debo recordar rápido. Pero, ¿por qué mi estómago se ha ido? ¡Aah! El Maestro Szilard está frente a mí. ¡Ah! Es verdad, en estos momentos estoy siendo castigado por el Maestro Szilard. Pero, ¿por qué me está castigando? ¡Aah! Es cierto, porque no terminé mi misión. Pero, ¿cuál era la misión? Ya no puedo recordar. Está bien, necesito pensar en algo.

¡Aah! Estaba en lo cierto, lo recuerdo, lo recuerdo todo.

Quiero el poder de la inmortalidad.

Quiero ser un héroe, como en los mitos y leyendas.

Porque quiero proteger este país.

No, eso no es verdad, este país no.

Era a mamá, porque quiero ayudar a mamá. Mamá era golpeada todos los días por ese sujeto molesto…

¿Quién era ese sujeto? No lo puedo recordar. Sólo recuerdo que murió en un accidente automovilístico.

Ese sujeto murió en el accidente automovilístico. Junto a mamá.

¿Qué es una mamá? No lo recuerdo.

¿Qué es un recuerdo?

Ah—

A-[35]

Era un espectáculo extraño.

Cuando el Maestro Szilard posó su mano sobre la frente de Barnes, éste inmediatamente se marchitó.

No, marchitarse no sería la descripción adecuada. Más bien, los tejidos perdieron consistencia haciéndose añicos, y los trozos de carne destrozada fueron succionados como si se tratará de una aspiradora… si tuviera que describirlo en una sola frase.

‘Devorado por su mano derecha’

Esta clase de descripción sería muy apropiada.

Empezando por sus pies, y poco a poco, el cuerpo de Barnes desapareció de este mundo.

Lo último que quedó fue la cabeza, e incluso mientras se hacía pedazos… como una aspiradora, desapareció en la mano derecha del Maestro Szilard.

Los ancianos alrededor de la habitación se pusieron pálidos al mismo tiempo. Inclusive los sonidos de llanto cesaron. Estos hombres, que poseían prestigio y fama en el exterior, se encontraban ahora reducidos a sólo un puñado de viejos aterrados por lo que acababa de pasar delante de sus ojos.

—Ahora, escúchenme.

Aquel que rompió el silencio fue la misma persona que creó ese temor, Szilard.

—He leído las memorias de Barnes, hasta el final… Sí, aun cuando fue asesinado por mí, seguía admirándome, jurándome lealtad… ¡Realmente impresionante! Espero que todos sigan el ejemplo de Barnes.

La evidencia de sus palabras, era la pila de ropa y zapatos que habían caído al suelo.

Este discurso fue una broma fría que sencillamente no haría a nadie reír, además de que Szilard lo dijo bastante serio, así que por supuesto nadie se rió.

—Todos deberían alegrarse. Barnes salvó dos botellas del ‘producto completo’ del incendio.

Luego de un momento de silencio, este grupo de ancianos estallaron con un grito de celebración… la habitación, inicialmente llena con desesperanza y horror, estuvo, en un instante, rebosante de felicidad.

—No obstante parece ser que fueron robadas.

El júbilo en todos los rostros inmediatamente se desvaneció.

—Sin embargo, conozco el lugar en donde fueron tomadas y los rostros de quienes lo hicieron. Si somos afortunados podremos recuperarlo.

Las aclamaciones volvieron a sonar entre los ancianos. Para ellos, dejar ir esta oportunidad significaría tener que enfrentarse a una muerte segura. Para Szilard, quien ya había obtenido la inmortalidad, el no ser capaz de recuperar el producto completo sólo era cuestión de esperar más, pero esto era un asunto de vida o muerte para estos hombres de edad avanzada.

De pie y apartado de los ancianos emocionados, Szilard consideró otros temas.

Incluso si el ‘producto completo’ estaba terminado, no se lo daría a estos viejos que ya no poseían ningún valor. Si hubiese alguien tan leal como Barnes consideraría otorgárselo sobre los demás, pero desafortunadamente Barnes ya estaba muerto, y por si fuera poco, asesinado por sus propias manos.

Lo que quiero no es dinero o prestigio, que es algo codiciado por la gente común, sino una completa lealtad… y conocimiento. Sólo eso. Con el amanecer del ‘producto completo’… esta basura no tiene otro uso. Ellos son simples ingredientes que incrementaran mi conocimiento, eso es todo… Hm. Aunque se trate de conocimiento inútil, me sigue gustando el sabor a fluido cerebral.

Mientras Szilard dejaba a este grupo de leales ‘herramientas’ la investigación del ‘producto completo’, él se ocupó de otro aspecto de la investigación.

Estuvo indagando sobre su propio ‘cuerpo’. En este proceso, Szilard logró entender algunos puntos muy importantes… aun así, no poseía pleno entendimiento, o al menos no había pasado de la base ‘teórica’ todavía.

Primero, el misterio detrás de la regeneración del cuerpo… Después de beber el vino la persona ya está muerta… No, no es correcto decir que murieron… Sería más exacto afirmar, que su estado de vida ha cambiado…

A través de diversos experimentos, Szilard postuló que, al final, era probable que su cuerpo indestructible se había convertido en una ‘comunidad agregada de organismos’. Inclusive si su propio cuerpo fuera dispersado, las piezas esparcidas de carne se reagruparían para formar el cuerpo original…

A nivel celular, a cada sección… no, a cada átomo se le ha ‘dado vida’.

En el pasado quemó a un alquimista que había querido comérselo, pero el humo generado no se alejó con el viento, más bien, volvía a rodear al alquimista y desaparecía al mismo tiempo que el fuego y la regeneración. Inclusive el humo tenía su propia conciencia. Esto iba más allá de las leyes de la física.

Desde el descubrimiento del electrón en 1897 por el investigador inglés, Thomson, y el hallazgo del núcleo por su discípulo Rutherford… la raza humana comenzó a ganar compresión sobre estas partículas subatómicas.

Siguiendo sus pasos, es posible descubrir una nueva clase de partícula dentro de tres años… De cualquier manera, ¿qué tanto puede esta sustancia ‘viviente’ dividirse?… Pero lo más seguro, es que, quizás dentro de cien años, estos científicos que viven en una sociedad normal seguirán siendo incapaces de comprender el significado de la ‘inmortalidad’… Mientras yo continuamente experimento las leyes que superan a la ciencia de hoy en día… Aunque siempre he dudado de si la ciencia pueda explicar la capacidad de convocar demonios.

¿Qué tal si este tipo de vino no fuera un catalizador para lograr avances científicos, sino una forma de ‘llamar’ a las leyes de otro mundo en éste? A pesar de que había devorado a algunos colegas que conducían investigaciones en este campo y de haber realizado una búsqueda por su propio ‘producto completo’… al ver el éxito en la elaboración del ‘producto completo’ realmente sintió que había dado en el blanco.

Otro propósito de la investigación fueron los motivos del por qué esta sociedad de personas debían ‘devorar’ y ‘vivir bajo el nombre verdadero’. Estos átomos conscientes de la inmortalidad tienen entre ellos una gran fuerza de atracción; es decir, el devorar, es fusionarse con otro ser sensitivo a través de la mano derecha. Al igual que en el mundo de las abejas, una colmena no necesita dos reinas. Sólo una conciencia puede existir en un cuerpo.

Luego tenemos el otro problema acerca de usar nombres falsos… la gente común puede fácilmente vivir bajo un nombre falso. Sin embargo, si los inmortales quieren hacer eso, en el momento en que firman con un nombre falso un documento…

¿…Por qué no podemos usar nombres falsos…? Desde luego, el demonio dijo que era un ‘contrato mental’, pero… parece más una orden proveniente de cada célula del cuerpo. No del cerebro, sino que más  bien, la sensación de pulsaciones viene directamente de la ‘conmoción’ del cuerpo… Me temo que cada átomo de cada célula muestra esta fuerte necesidad… la de fusionarse con otros de la misma especie… Por lo que definitivamente no permitirá que un inmortal esconda su verdadera identidad…

Excepto de aquellos que bebieron el ‘producto incompleto’ e ingenuamente pensaron haber obtenido la inmortalidad podían vivir bajo nombres falsos.

Quizás se deba a que las partículas piensan que, ya que se tratan de especies diferentes a estas personas, no vale la pena fusionarse, así que sólo son un cebo… Jee jee jee… esto en verdad es un sistema con una estricta jerarquía.

Pero, ¿a dónde va la masa de las personas que se comió? Aún quedaban muchas cosas que él no entendía. Szilard se sintió frustrado de que su conocimiento siguiera incompleto. Si supiera cómo fabricar el ‘producto completo’, entonces por lo menos estaría un paso más cerca de su meta de sabiduría. Pero el hermano menor de ese sujeto sólo conocía la mitad de la fórmula.

Vino a Nueva York precisamente con el motivo de devorar al hombre que sabía la fórmula completa… Pero al final fue en vano. ¡Ah, bueno! Sólo necesitaba conseguir el ‘producto completo’, entonces podría analizar la composición del producto.

El orden no importaba. Siempre y cuando fuera capaz de obtener el ‘producto completo’ y el ‘Conocimiento’.

Tarde o temprano obtendré el Conocimiento completo y, entonces, la lealtad y la riqueza le seguirán… Para este objetivo, primeramente necesito conseguir el ‘producto completo’ del vino de la inmortalidad.

Todo lo que hay que saber acerca del vino de la inmortalidad y la convocación del demonio.

Estas dos piezas de conocimiento… aquel que tiene estas dos piezas de conocimiento que no poseo, es ese envidiable joven. ¿En dónde se esconde?

—Ennis. Parece ser que hay un hombre buscándote.

Ennis estaba un poco perpleja por las palabras de su amo. No entendía de qué hablaba.

—Está bien… Puedo compartir mi conocimiento contigo… Te lo mostraré ahora.

Antes de que terminara de hablar, Szilard ya había colocado su mano izquierda en la cabeza de Ennis. Los ancianos observaron todo lo que estaba sucediendo con los ojos bien abiertos, mientras Ennis obedecía en silencio. Después de un momento, unos cuantos rostros aparecieron en el mar de su mente.

El cuarteto de rufianes. Ennis sabía que estos cuatro sujetos fueron los que se llevaron el ‘producto completo’. Luego el rostro que surgió: el hombre que preguntaba por ella. ¿Quién era? Aunque tenía la sensación de haber visto a este hombre antes, Ennis no pudo recordar nada sobre él.

—Sin importar qué, trae a esos cuatro rufianes de vuelta.

—Sí.

Observando a Ennis dejar la casa nuevamente, Szilard sintió un poco de preocupación.

¿Acaso el sujeto que buscaba a Ennis era un antiguo conocido?

No, eso no era posible. Nadie debería saber acerca de Ennis. Él ya había ‘devorado’ a todas las personas que conocían el verdadero rostro de ella. También los alquimistas que sabían de su existencia ya no se encontraban por los alrededores. Inclusive si alguien atacara a Ennis sin saberlo, no significaría ninguna pérdida para él. En el pasado, alguien confundió a Ennis con un ser humano normal, y accidentalmente consiguió ser ‘devorado’ por Szilard.

Probablemente comenzó en ese momento. Todavía recordaba claramente como Ennis dudó en castigar a un camarada. Parece que ha obtenido demasiado conocimiento.

¡Ah! Da igual. No importa. Si ella se metía en su camino entonces simplemente se la comería.

Matarla era mucho más sencillo que ‘devorar’ a otras personas.

La figura de Ennis desapareció en la salida del techo. Szilard cerró los ojos, las comisuras de su boca se transformaron en una leve sonrisa.

***

—Sí… Soy el Inspector Edward Noah.

Incluso cuando saludó, Edward fue más imponente que el jefe de departamento frente a él.

De pie ante Edward había dos agentes especiales, ambos miembros del ‘departamento de Investigación’. Oficialmente sus rangos no eran más altos que el del jefe de departamento pero, ya que comenzaría a trabajar con ellos a partir de la próxima semana, no había necesidad de mencionar que eran sus superiores. Gracias a que se dio cuenta de esto hace tiempo, las dos personas fueron mucho más radiantes que el jefe de departamento.

—¡Ah!… Gracias por su arduo trabajo. ¡Eh!… Soy Bill Sullivan, y éste es…

—Donald Brown.

Anunció el hombre de un lado, interrumpiendo el desproporcionado discurso de su compañero. Este hombre era muy musculoso, y su puño era más grande que el de Edward.

Había oído hablar de la situación hace poco con sus superiores. Estas dos personas vinieron aquí en busca de los criminales responsables de una serie de robos producidos alrededor de todos los Estados Unidos. Edward estaba cooperando como un oficial local.

—¡Ah!… Parece que ya te has enterado por tus superiores, sin embargo, quisiera hacer un repaso. Eh… Por favor, mira esta foto primero…

A decir verdad, Edward sólo había escuchado a sus superiores mencionar unas cuantas cosas acerca de los ‘ladrones en serie sospechosos de robo’, así que los detalles del caso únicamente podría saberlos de estos dos agentes especiales.

Edward observó la foto en su mano. En ella se encontraba un hombre y una mujer envueltos completamente desde la cabeza hasta los dedos del pie con vendas. Podía afirmar que era una mujer porque usaba un vestido de novia por encima de las vendas. El otro tenía que ser un hombre, ya que aparte de los vendajes no llevaba nada. Todo su cuerpo excepto ojos y boca estaba atado fuertemente por vendas, por lo que no debería haber otros problemas morales.

Edward permaneció en silencio durante unos segundos.

¿Acaso esta una broma del departamento?

Viendo la expresión confusa de Edward, Bill sonrió con ironía mientras explicaba.

—Eh… ¿Cómo debería decirlo? Sí… Una vez nos preguntamos si éstos realmente son los criminales que estamos persiguiendo. Sin embargo, este material es la preciada colección de fotos de un periodista. Los dos parecían bastante inquietos cuando la foto fue tomada. Ah… Cierto, cómo decirlo…

Incapaz de soportar el balbuceo de su colega por más tiempo, Donald continúo por él.

—Después de que estos sujetos fueron fotografiados hicieron algunos robos en los comercios. En el momento en que la policía llegó al lugar, los únicos objetos en el callejón fueron las vendas desechadas y el vestido de novia. Todos los testigos dijeron haber visto sólo ‘vendajes’. Prácticamente no hay ninguna información útil.

De eso se trataba todo; Edward finalmente lo entendió. Vestían trajes extravagantes durante sus operaciones, después se cambiaban. De esta forma, las oportunidades de escapar eran muy altas. Naturalmente, este inusual método de camuflaje de llamar la atención tenía un gran éxito.

—Además de esto, han habido ocasiones en que usan un antifaz negro y una capa, un sombrero de seda y una muleta. En fin, apariencias extremadamente únicas. Ellos han cometido repetidamente cerca de ochenta casos de robos y asaltos de esta forma.

—Um… ¿Por qué aún no han sido capturados?

Aunque Edward sabía que preguntar esto era grosero, no se pudo resistir.

—Eh… cómo debería decirlo… A pesar de que las víctimas sufrieron pérdidas… no valía la pena una investigación por parte del departamento… Eh… Al principio sólo se trataba de relojes y despertadores. Después, fueron chocolates, dulces… y fue sólo hasta que robaron la puerta de la entrada principal de un museo que empezaron con cosas que podrían poseer algún valor.

Edward no pudo evitar sentirse abatido. El departamento realmente busca por todo el país a estos excéntricos criminales.

—No obstante, el caso que ocurrió en Nueva Jersey el mes pasado fue problemático. Toda la herencia de una familia adinerada local, los Genoard, fue robada por ellos.

Esta era la primera vez que Edward oía algo al respecto.

—Si eso es cierto, entonces ¿por qué los periódicos no lo informaron?

—Porque los Genoard no dejaron que la noticia fuese publicada. Dijeron que era una vergüenza para toda la familia.

Que tontos. Es gracias a esta clase de personas que tantos criminales han escapado de la ley. Edward estaba demasiado agitado, pero pensándolo bien, se dio cuenta que el no publicar algunas noticias en el periódico no era algo inusual, así que se calmó después de un rato.

—Estos incidentes no causaron ningún revuelo antes, así que no se les dio importancia.

—¡Aah! Eso se debe a la reciente popularidad de ‘Scarface’ y Luciano.

Scarface. El sobrenombre más famoso de Alphonse Capone.

—¡Ah!… Scarface, eh… Llegó a Nueva York en la cumbre de su carrera… Eso fue hace treinta años… Aunque el cálculo exacto sería treinta y un años. Cuando este hombre nacido en Brooklyn aún era joven, ya se había convertido en el ‘Enemigo Público No.1’ y el gran jefe… Sí, bueno, se podría decir que es una de las pocas personas en la historia estadounidense en crear milagros.

—Dejen de hablar de ese tipo.

Ciertamente Capone alcanzó la cima de la organización criminal a muy corta edad. En un sentido, no sólo posee talento, también es muy trabajador. Sin embargo, Edward se rehusaba a reconocer las habilidades y el trabajo duro de los criminales.

—Mm… No obstante, nuestro gobierno parece que nunca admitirá el hecho de que la ‘Mafia existe’ en este país… Incluso Capone se toma por un ‘simple rufián’… Hombre, ultimadamente somos nosotros, los subordinados, quienes tenemos que trabajar hasta el cansancio. ¡Ah!… que molestia.

—Bill… basta de charlas. Si aquellos con rangos superiores te escuchan, tu vida podría ser fácilmente arruinada.

Al escuchar a su compañero menospreciar a sus propios jefes, Donald dio una sonrisa amarga mientras lo reprendía.

—¡Oh!… Que miedo, que miedo, nuestros jefes son más atemorizantes que Capone…

Luego de una corta sonrisa, el rostro de Donald volvió a ser solemne y miró a Edward para decir:

—Bueno, los enemigos de Capone no somos únicamente nosotros. La Mafia de Nueva York tampoco puede esperar para deshacerse de él… Ese tipo ha matado a mucha gente.

Eso también era verdad. Las pocas Mafias grandes de Nueva York estaban molestos con el comportamiento de Capone. Inclusive asesinaron a Johnny Torrio, el líder del Sindicato Nacional del Crimen… Capone era un hombre que luchaba contra América y la Mafia al mismo tiempo.

De repente, la cara de Firo apareció en la mente de Edward. El hombre que decidió convertirse en un ejecutivo a tan corta edad. ¿Eran iguales? ¿Acaso ese chico sería un hombre que florecería en el bajo mundo como Capone?

No, definitivamente no permitirá que eso pase. Antes de que suceda, sin lugar a dudas encerrará a ese tipo en prisión. La Familia Martillo también tiene que ser destruida. Sí, él es muy joven… Precisamente por esa razón, las cosas todavía pueden ser cambiadas.

Hasta entonces, dedicaría absolutamente toda su energía en la cooperación con el departamento.

—¡Ah!… Es mejor si continuamos hablando de los ladrones…

Edward fue traído de regreso a la realidad. Su oponente actual no era ni un pez gordo como Capone, ni una pequeña organización como Martillo. Mejor dicho, eran esos dos extraños ladrones envueltos en vendas desde la cabeza hasta los dedos del pie.

Edward exhaló, y su corazón se volvió más pesado.

***

—Hooo. Al menos ya no duele.

Frotando la herida en su brazo, Isaac soltó un suspiro de alivio.

—Ya no duele.

Aunque ella no estaba experimentando el mismo dolor que Isaac sufría, Miria seguía repitiendo sus palabras.

Después de la colisión con el auto, milagrosamente, el dúo de ladrones se encontraba sano y salvo. Abrazaban sus máscaras y cascos mientras caminaban por las calles en dirección a Broadway. Cuando los transeúntes los veían, pensaban que se trataban de actores trabajando en musicales así que ni una sola persona se alarmó por su apariencia.

—La próxima vez que vea a ese vehículo cobarde, ¡le daré una buena lección!

—Darle una buena lección, ¡sip!

—¡Lo golpearé!

—¿No se romperá tu mano?

Repentinamente Miria preguntó una cuestión seria. Sin embargo, Isaac no se desanimó.

—Entonces… ¡Golpearé al conductor!

—¿Cómo harás que salga del auto?

—Entonces… ¡Escupiré en su auto!

—¡Guau, es un plan perfecto!

Después de eso, los dos entraron a un callejón vacío, y comenzaron a discutir sobre su siguiente ‘plan’.

—Muy bien… Nuestras vacaciones están a punto de llegar a su fin.

—¡Así es!

—Ahora que lo pienso, ha pasado mucho… Al principio, ¡sólo fuimos ladrones del tiempo!

—Cuando robamos los relojes y despertadores.

—Nuestro mayor robo debe ser ese… Cuando robamos un museo.

—Pero al final resultó ser imposible, ¿verdad?

—Por consiguiente, para prevenir que otros entraran… ¡nos llevamos la puerta!

—¡Esa puerta debe ser lo más pesado de nuestra colección!

Parece que nadie podía detener a estos dos de charlar. Ya sea que sus locas pláticas fuesen algo con lo que habían nacido, o eran alguna clase de trance para escapar de la realidad, no eran algo que un desconocido pudiera entender.

—Pero en ocasiones hemos sido chicos malos, ¡cuando robamos la fuente de alimento de los niños pequeños!

—Al robar el chocolate, ¿no? ¡Aquellos pobres niños de esos lugares definitivamente morirán de hambre! ¡Qué triste!

No obstante, uno sentiría más pena por este dúo. Cuando fueron jóvenes, ¿podría ser que únicamente comieran chocolate?… Eso era un poco deprimente.

—Pero, al reflexionar en nuestras acciones, decidimos empezar a hacer cosas buenas de ahora en adelante… Lo más reciente, sería eso.

—¡Sería eso!

—¡Robar la herencia de una familia adinerada!

—Gracias a nosotros, ¡no habrá peleas por la herencia!

—Nos aseguramos de proteger la pacífica armonía de una familia.

—Deben estar felices ahora.

Al parecer nunca imaginaron que pescarían con ello algo tan grande como una búsqueda del departamento de investigaciones. O quizás, en primer lugar, ni siquiera sabían que existía una organización llamada el ‘departamento de Investigación’.

—¡Así es! El hacer cosas buenas provoca que las personas se sientan bien, ¡así que hagamos algo bueno para nuestro último trabajo!

—¿Cómo qué?

—¡Robaremos el dinero negro de la Mafia!

Era una broma llevada demasiado lejos, afortunadamente no había transeúntes cerca.

—¡Sorprendente! Isaac, ¡es igual a Momotaro[36]!

—¿Momotaro…?

—Es una leyenda China. ¡Se trata de un niño que blande una “katame[37]” y junto a sus secuaces asalta el escondite de un ogro, llevándose todos los tesoros malignos del ogro!

A pesar de que Miria dijo muchas cosas mal, el despistado de Isaac las aceptó todas.

—Ya veo, ya veo, ¡como un héroe oscuro!

—¡Isaac, eres tan genial!

—Nosotros siempre recordaremos a esos niños que murieron y viviremos una buena vida.

En sus mentes, incluso el acto de robar chocolates los enorgullecía.

—¡Qué genial!

Justo cuando continuaban con su dialogo incoherente, los cuatro rufianes de antes venían detrás de ellos.

Isaac y Miria se hicieron a un lado del callejón, pero el cuarteto de rufianes indiferentes parecía no tener intenciones de ceder el paso.

—Oye, oye, ¡ten cuidado!

—¡Ten cuidado!

En consecuencia, la dirección de la espiral del destino fue cambiada nuevamente.

Dallas Genoard estaba de muy pésimo humor.

Para empezar, hubo un robo el mes pasado en la casa del viejo en Nueva Jersey.

Cuando su abuelo murió, dejó atrás una gran herencia. Su madre falleció hace mucho tiempo, por lo que sólo había otras tres personas más en la familia: un hermano mayor, una hermana menor y un padre.

Originalmente planeaba asesinar a su padre, luego culpar a su hermano mayor.

De esta forma, parte de la herencia que debía pertenecer a su padre sería transferida a su nombre. En cuanto a su hermana menor, sólo tenía que decir unas cuantas palabras casuales para tener en sus manos la herencia que en un principio le correspondía.

Este plan era perfecto. Excepto que con lo acontecido, ya no estaba de humor para disfrutar de la idea de este excelente plan; aunque si en verdad fuera puesto en marcha, entonces sería un crimen de cabo a rabo.

En la noche que regresó a casa con la intención de ejecutar este plan, la residencia fue víctima de un robo.

En el momento en que descubrió esto, todos los sirvientes habían sido atados, y dentro de la caja fuerte… el efectivo, el testamento, las joyas y cosas por el estilo; todo se lo habían llevado. Hasta entonces, ninguno de los de seguridad había notado que algo pasaba.

Todo apuntaba a que esta pandilla de ladrones era extremadamente inteligente. Las declaraciones de los testigos de ‘el criminal fue un indio caucásico’ y una tira de papel dentro de la caja fuerte diciendo ‘hemos tomado la fuente de su desgracia’ estaban siempre en la mente de Dallas, hasta el día de hoy.

Al final, incapaz de llevar a cabo su plan perfecto y sin ninguna herencia, regresó a Nueva York, deprimido.

Administrar las fincas toma mucho tiempo, y nunca tuvo mucho interés en ese barato pedazo de tierra rural en primer lugar… Si no podía atrapar a esos criminales para recuperar su dinero, entonces seguramente no valía la pena correr el riesgo por sólo ese pedazo de tierra.

En lugar de preocuparse por las cosas de allí, ¿por qué no regresar a su ciudad para hacer lo que le plazca? Hacer un trato con sus subordinados y amenazar a las personas en las calles, aunque cualquier dinero obtenido sería gastado por él rápidamente.

Entonces, en uno de los días que usaba para desahogar su frustración, el anciano y… ese Firo aparecieron.

… ¡Ese maldito mocoso!

Siempre que Dallas recordaba el rostro de ese chiquillo mucho más joven que él, apretaba los dientes de rabia.

… ¿¡Cómo pudimos ser apaleados así por sólo un mocoso!?

Aunque no le caí nada bien a él, la realidad era que ellos cuatro fueron aniquilados por sólo un niño.

… Si tuviéramos más personas… No, si tuviéramos un arma…

Para alguien como él que no tenía ningún arma, necesitaba pensar en formas de conseguir una o dos. Inicialmente pensó que, con su reputación, únicamente al decir una palabra a algunas de las otras organizaciones las controlaría, pero solo parece ser otro gran malentendido.

Al final, se encontró asimismo de vuelta en las calles con el cuerpo magullado.

… Esas escorias. Ese mocoso o la Familia Gandor. ¡Los destruiré tarde o temprano!

Frustrado, Dallas siguió adelante, ajeno a sus alrededores. Aunque de todas formas, normalmente nunca le ha importado mucho lo que le rodea.

Su muñeca parecía haber chocado con algo. Ignorando esto, continuó caminando en línea recta.

Alguien estaba gritando algo detrás de él.

Al darse vuelta, vio a un hombre y a una mujer en un atuendo bastante inusual quejándose de él.

Dallas comenzó a desahogar su furia en el hombre y la mujer, decidido a tomar venganza.

Ninguno estaba consciente de que esto era un crimen.

Ennis localizó a los cuatro objetivos, mas no estaba segura de si debía tomar medidas.

Si fueran solamente ellos cuatro entonces no habría problema, pero dos personas presentes no estaban incluidas en su misión. Además parecía recordar haber visto a estos dos en alguna parte.

Cuando Ennis vio el casco japonés en las manos del hombre, el recuerdo regresó con toda claridad. Se trataba de la pareja amorosa que ella había golpeado el día de hoy mientras conducía.

Que este par esté junto con sus cuatro objetivos…

—¡Bastardo!

Uno de los rufianes estaba golpeando al hombre de la pareja. Este hombre alto no tenía ningún tipo de habilidad, recibiendo un puñetazo directo de su oponente antes de caer al suelo con un ruido sordo. Los tres hombres inmediatamente se acercaron para pisotearlo, pisotearlo, pisotearlo.

—¡Hyaaa, Isaac—-!

La mujer de la pareja se vio reprimida por un apretón del hombre restante, con sus manos detrás de la espalda.

Estaba claro de que estos dos no eran amigos de los cuatro hombres. Pero no sólo eso, si esto continuaba posiblemente serían asesinados.

Ennis rápidamente escaneó los alrededores. Al parecer no había nadie más pasando cerca de ahí. Por otra parte, si alguien realmente lo reportara a la policía y estos cuatro fueran arrestados, sería un dolor de cabeza para ella.

No obstante, si se mostraba, era muy probable que la pareja la recordara.

Después de dudarlo un poco, Ennis terminó escogiendo entrar al callejón.

A una distancia de un brazo. El hombre que retenía a Miria notó que alguien se acercaba.

—¿Quién eres, hermana? Andas vestida muy extraña…

Su voz se apagó a mitad de camino.

La mujer realizó una hermosa patada giratoria en medio del aire, directamente a la sien del hombre.

Cuando Szilard le otorgó varios tipos de ‘conocimiento’ a ella, también le transfirió estudios en técnicas de combate. Esto no sólo le permitía a su cerebro recordar los movimientos, sino que cada parte de su cuerpo también ganaba un ‘entendimiento’. Por ejemplo, en cómo su equilibrio  fue perfecto cuando entregó la patada giratoria justo ahora, como si fuera el resultado de años de práctica. Era bastante probable que en el traslado de su ‘conocimiento’ a ella, Szilard igualmente le pasara equitación, danza y varios tipos de habilidades relacionadas al mismo tiempo.

—¿Qué demo…? ¡Perra!

Su pie se detuvo en el aire, justo cuando los otros tres hombres se voltearon para mirar en su dirección. El hombre que ella había pateado se encontraba desparramado sobre el suelo, sin moverse. La mujer liberada corrió hacia su novio (¿?).

Sin decir nada, Ennis lentamente caminó hacia Dallas y su pandilla, lanzando un fuerte golpe al plexo solar del hombre más cercano. Después se agachó un poco y repartió otro poderoso impacto al centro del torso del hombre.

Casi como si estuviera envuelto por Ennis, el cuerpo del hombre se encogió en una pelota. Luego de someter al primer hombre, Ennis mantuvo su velocidad y se apresuró hacia el siguiente hombre. Su pierna se deslizó por el suelo formando un arco que enganchó el pie del hombre.

El hombre, aturdido por el ataque repentino de la mujer, perdió el equilibrio debido al golpe en sus pies. Incapaz de soportar el peso de su cuerpo, involuntariamente cayó golpeando su trasero en el suelo.

En cuanto el hombre pensó en levantarse, su barbilla se encontró con un puntapié del zapato de la mujer. La cabeza del hombre se hizo hacia atrás, pero por alguna razón se detuvo antes de que tocara el suelo. Entonces el pie de la mujer embistió por segunda vez. El choque envió al cráneo del hombre a colisionar contra el suelo.

Dallas observó con absoluta incredulidad todo lo que sucedió ante sus ojos. La escena que ocurrió durante el día reapareció en su mente otra vez.

En menos de veinte segundos, sus tres camaradas yacían inconscientes en el suelo.

—Esta vez… ¡Esta vez es una mujer…!

El día de hoy fue realmente un asco. Dallas estaba pensando, que en verdad no tenía ninguna oportunidad de ganar contra la mujer delante de él. Su navaja se la habían quitado en la guarida de Gandor. Aunque posiblemente no pudiera derrotarla con una de todos modos.

—En… Entiendo. Dejaremos ir a estos tipos. ¡Así que se lo ruego déjenos ir!

A pesar de que era una línea muy patética para que uno de los integrantes de la pandilla la dijera, la mujer no lucía para nada dispuesta a dejarlos ir.

—No, tengo negocios contigo.

—¿Qué…? ¡Ah!…, ¡gah…!

De repente, clavado en el plexo solar de Dallas se encontraba el puño de Ennis. En el instante en que Ennis se agachó, Dallas pensó que había desaparecido. Con el asombrosamente rápido ataque, Dallas se desmayó sin ningún pensamiento.

Ella inspeccionó el área en silencio. Los cuatro hombres se encontraban inconscientes. La pareja ya debería de haberse…

—¡Sorprendente! ¡Te hiciste cargo de ellos tu sola!

—¡Sorprendente!

… de hecho no huyeron.

—¡Gracias, hermana! ¡Nunca imagine que ayudarías a extraños como nosotros!

—¡Gracias!

Con la continua lluvia de agradecimientos del dúo, Ennis ciertamente quería alejarse para mantener la compostura. Ya que por culpa del incidente con el auto recientemente, le era muy difícil para ella decirles que no le dieran las gracias por su ayuda.

—¿¡Ves, acaso no es un héroe!?

—Pero ella es mujer.

—¡Aah! Es cierto, es cierto… ¡heroína!

Su forma de hablar era extraña, no obstante, se veían muy felices. Ennis por el contrario estaba perpleja. Era la primera vez que alguien le había dado las gracias desde que fue creada por Szilard.

—¡Hermana, eres nuestra salvadora! ¿Cómo podemos pagarte?

—¿¡Qué quieres que hagamos!?

Aunque habían dicho todo eso, Ennis no sabía qué hacer. ¿Sería mejor negarse por esta ocasión? ¿Qué es lo adecuado cuando les pides a otros hacer algo? Esto era todo el ‘conocimiento’ con el que Ennis no estaba equipada.

Ennis pensó por un momento, entonces dijo indecisa:

—Um… Quisiera subir estas cuatro personas a mi auto… ¿Me podrían ayudar por favor?

Una persona iba en el asiento delantero junto al del conductor, después el tercio inconsciente en el asiento trasero, y la puerta se cerró.

—Yaaaay, ya terminamos, ¿verdad?

—Terminamos, ¡sip!

—Um… Debo darles las gracias.

—¡De qué hablas! ¡Si dices eso entonces no hemos terminado de recompensarte completamente!

—¡En ese caso deberías darnos otra cosa que hacer! ¡Isaac es muy fuerte!

Los tres habían estado tomando un descanso desde que llevaron al cuarteto desmayado dentro del auto. Ennis se encontraba… pensando en cómo iba ‘procesar’ a estos cuatro. Al mismo tiempo, la pareja estaba analizando la operación de robar el dinero de la Mafia. Ambos lados, despreocupados de los pensamientos del otro, conversaban abiertamente en esta ociosa forma.

—Sí, sí… ¡fue este tipo de auto el que nos golpeó y escapó como un cobarde hace poco!”

—¡Es cierto!

—La próxima vez que veamos este malvado coche, ¡debemos rayar unas cuantas marcas en su costado con una moneda!

—¿Qué pasó con la saliva?

—¡Por supuesto escupiremos en él!

Si sólo con este ‘favor’ pudiera reparar el hecho de haber huido al atropellarlos, entonces a Ennis no le importaría hacerlo más veces. Sin embargo, mientras ella pensaba esto, de ninguna forma lo diría en voz alta.

—¡Oh, sí! Hermana. ¿Qué planeas hacer con estos cuatro?

—¿Qué planeas hacer?

—Eh…

Obviamente no podía contarles la verdad. Por lo que Ennis inmediatamente salió con una mentira:

—¿Um?… Tengo la intención de entregarlos a la policía.

Sólo hasta que las palabras salieron de su boca, Ennis se percató de haber dado la excusa equivocada. Ya que la estación de policía estaba cerca, era bastante probable que estas dos víctimas la acompañaran.

—Ya veo… En ese caso, lo siento, tendremos que separarnos aquí.

—Separarnos aquí, ¿cierto?

—¿?

—Sólo por lo que pasó… seremos arrestados por la policía.

—Arrestados, sip.

Ennis observó más de cerca al par delante de sus ojos. No podrían ser criminales, así que tenían que haber huido de casa.

—¿Um?… ¿Qué fue lo que hicieron ustedes dos?

—Es verdad… ¿Qué fue lo peor que hicimos?

—Ummmm… Debe ser cuando asesinamos a un montón de niños.

Ennis pensó que estaban bromeando. Niños que murieran de hambre porque les arrebataron sus chocolates, sólo eran producto de su imaginación teatral. Si se trataba de una broma dejémosle ser. O tal vez estos dos eran la broma en sí.

—Por lo tanto decidimos hacer algo bueno como arrepentimiento por nuestros pecados.

Quizá Isaac leyó muchas novelas cuando era pequeño; sus palabras y acciones siempre estaban imitando la trama de los libros. Robar chocolates a los niños solamente porque ‘quiero ser un malvado’ verdaderamente era una forma exagerada de pensar.

—Ya que hicimos cosas malas, esta vez debemos hacer cosas buenas.

Miria estaba muy seria cuando dijo esto. Aunque al parecer ellos pensaban que ‘cosas buenas’ era robar herencias, quitarle a la Mafia su dinero, etc. La diferencia entre estos actos y las ‘cosas malas’ era tan delgada como una hoja de papel.

—¡Ah!… Ya veo… Ambos son muy fuertes.

—¿Eh? ¡Ah, claro! ¡Soy fuerte!

—¡Fuerte, sí!

—Comparada con ustedes… Soy inútil. No me atrevo a encarar mis propios crímenes.

¿Por qué estaba diciendo tales cosas a personas que conocía por primera vez? ¡Ah! Tal vez tenía miedo… si dejaba ir esta oportunidad, no habría una segunda ocasión en la que ella pudiera hablar de esta forma.

Ennis meditó eso, pero al final no fue capaz de decirlo en voz alta. Ya que si lo contaba, las dos personas delante de ella se verían igualmente involucradas en su terrible destino. Esto quizá significaría la muerte para ambos.

—¿Qué sucede, hermana mayor? ¿Qué has hecho?

—Soy amiga de un chico malo.

Amiga. ¡Ah! Si eso fuera cierto entonces estaría bien. Sin embargo, ya es muy tarde. He cometido demasiados crímenes. Ennis se sintió un poco triste.            

Cuando fue creada por Szilard, el ‘conocimiento’ que se le impartió era todo lo que Szilard sabía acerca de idiomas, combate, cocina, cómo manejar, etc.… Todo esto se trataba de la cantidad mínima de dominio necesario para cuidar la vida diaria de Szilard. También los rostros y nombres de los que precisaba encontrar. Había un hombre joven llamado Maiza Avaro, al igual que alquimistas quienes fueron colegas de Szilard en el pasado.

Szilard no le enseñó a Ennis ni una sola cosa acerca de la ética o la religión. Además de leyes, conducción y transacciones de dinero, no le instruyó en nada más y, lo más importante. Szilard le indicó el hecho de que fácilmente podía asesinarla. Gracias a que, cuando la creó, plantó igualmente el miedo a la muerte en los profundo del corazón de Ennis.

Se le prohibió leer o incluso escuchar el radio que fue inventado después de su nacimiento.

El destino de Ennis cambió en el momento en que devoró a un hombre que atentó contra la vida de Szilard. Eso sucedió cuando se encontraba luchando con el alquimista… Como último recurso en contra de alquimistas que poseían la misma ‘inmortalidad’ que Szilard y ella, éste le explicó como ‘devorar’. Haciendo uso de la mano derecha para absorber la totalidad del oponente.

La primera vez que comió a alguien, Ennis aprendió muchas cosas. Cosas que no sabía antes, poco a poco, comenzaron a filtrarse dentro de su mente. En ese instante, su mundo se amplió.

Ella sólo necesitó pensar por un momento con ese conocimiento para comprender completamente las cosas malas que hizo y el terror que Szilard representaba. Pero, hasta hoy, ¿qué podía hacer? Incluso si se sentía culpable, aquellos que murieron no renacerían. Sin mencionar que… si permitía que Szilard se enterara de esto, la próxima a desaparecer sería ella.

Ella entendía muy bien que Szilard era esa clase de hombre.

Devorarlo a él primero era imposible. Ennis sabía esto mejor que nadie. Mucho antes de que devorara a su oponente, ella ya estaría acabada.

Cuando Ennis se enteró sobre la característica de ‘devorar’ entre los alquimistas, Szilard en una ocasión le preguntó:

—¡Ah!… ¿Cómo es? Obtener nuevo conocimiento, ¿cómo te sientes?

—Sí… Hay algunas cosas que simplemente no puedo entender.

Ennis únicamente pudo responder de esa forma.

—¡Hey, hermana mayor!

—¡Hermana mayor!

Ennis, quien repentinamente salió de su ensueño, vio a un hombre y a una mujer mirándola con preocupación.

—¡Ah!…

—¿Te encuentras bien? Parecía que estabas en las nubes.

—En las nubes, ¡sip!

—No… Lo siento, estoy bien…

—¡Ah, cierto! Acerca de eso. No sabemos qué hiciste, pero verás, ¿no nos acabas de salvar? Así que, la cosa del karma, karma.

—Es verdad. No importa que tantas cosas malas hagan los chicos malos, sólo necesitan hacer algo bueno para que las personas piensen que ‘en realidad, sigue siendo un buen chico’. ¡El mundo es así! ¿Acaso Capone no es igual? Él ha matado a muchas personas, ha producido alcohol ilegalmente, fue totalmente un bastardo perverso, pero gracias a que también hizo cosas buenas, él es muy popular ahora. Tiene su propia residencia en Miami, y es buen amigo de Dempsey[38]. Incluso hoy en día tiene una hermosa esposa.

Para un santo, una mala acción es suficiente para que los demás lo condenen como peor que el diablo. Si ‘el mundo’ fuera usado como un criterio para juzgar a las personas, en ese caso todo lo que dijo Miria tal vez estaría en lo correcto. Sin embargo, Capone terminó por ir a la prisión de la Isla de Alcatraz[39] poco tiempo después para cumplir su sentencia.

—Por lo tanto, también nos has ayudado de la misma manera. ¿Acaso no hiciste algo de lo que puedes estar orgullosa? ¡Definitivamente serás popular, vivirás en lugares espantosamente caros, te volverás amiga de boxeadores y luego te harás novia de un apuesto chico!

—Así es, ese es el karma, el karma de todos. ¡Si aun así no lo puedes olvidar, entonces mientras más cosas buenas hagas será mejor! ¡Así es el karma!

Ennis estaba desconcertada por todo lo que escuchó, no obstante, ella podía percibir que eran benefactores que intentaban desesperadamente animarla. Al comprender esto, Ennis se sintió más incómoda.

—Gracias… Tengo que irme ahora.

Ennis forzó una sonrisa, y se dio la vuelta para deslizarse hacia el asiento del conductor.

—¡Ah, sí!… Es verdad… Ah…. Soy, soy Isaac Dian.

—Um, ¡yo Miria Harvent!

En ese momento, Ennis no entendió que era de lo que estaban hablando. Cuando se dio cuenta de que dijeron sus nombres, rápidamente los grabó en su memoria. Isaac y Miria.

—¡Ah!… Soy… Ennis. Sin apellido… Sólo Ennis.

—En serio, sin apellido. Eso sí que es raro.

—Lo recordaré. Ennis, Ennis, Ennis, ¿cierto?

Se despidió con un gesto del dúo que sonreía como niños, y encendió el motor.

En el espejo retrovisor, observó como las dos figuras se hacían cada vez más pequeñas.

Parecían estar gritando algo. Ennis escuchó:

—¡Nos vemos~!

—¡Nos vemos pronto~!

Al escuchar esto, ella pensó en que realmente quería volver a reunirse con ellos también. Si fuera posible le gustaría verlos una vez más.

A pesar de que su encuentro fue breve, quería verlos muchas veces más.

Al pensar en ello, Ennis dio una débil… sonrisa. No una falsa, sino una que provino desde lo más profundo de su corazón.

Sonreír con naturalidad. Esta era otra cosa nueva para Ennis.

Al darse cuenta de ello, Ennis comenzó a llorar en silencio.

***

Veinte minutos después… En el sótano de Szilard, los cuatro jóvenes estaban sentados en el suelo.

Sus manos habían sido atadas a sus espaldas, y, como en una carrera de tres piernas, sus pies se encontraban sujetos al de los demás.

Los cuatro despertaron uno por uno, después empezaron a maldecir e insultar a los ancianos que los rodeaban. Cuando Dallas abrió los ojos por fin, los tres, ya despiertos, dejaron de insultar.

—¿Qué es esto? ¿Qué está sucediendo?

—Bueno… Esto es… Dallas, estos tipos no han dicho nada desde un principio, hombre.

Al escuchar las palabras de sus compañeros, Dalla empezó a inspeccionar el área. En la esquina de la casa se encontraba sentado en círculo unos ancianos vistiendo trajes de alta calidad, vigilándolos desde lejos. En un lugar tan vil, no había nada más digno de mencionar que los ancianos sentados alrededor de la mesa redonda.

—Además, Dallas… Mientras dormíamos, esa mujer parece que nos ha inyectado algo – dijo inquieto uno de sus compañeros.

Tal vez gracias al punzante dolor, se despertó y probablemente vio como sus camaradas eran inyectados. Cuando escuchó acerca de las inyecciones, una fuerte oleada de temor lleno el corazón de Dallas. ¿Exactamente qué extraña sustancia le habían suministrado a su cuerpo?

—¿Cómo se sienten?… No, discúlpenme. No les preguntamos antes de traerlos aquí.

Justo cuando Dallas y sus seguidores estaban temblando y teniendo un sudor frío por su entorno, una repentina voz provino de atrás. Al torcer su torso, vieron a un hombre mayor de pie detrás de ellos llevando un traje marrón oscuro. Por su aura se podía decir que era el pilar de este grupo de ancianos.

—Por la mirada de aquellos tres, tú debes ser el líder, ¿estoy en lo correcto?

—¿Quién eres, vejestorio? ¿Qué vas a hacer con nosotros?

—¿Hm? Mi nombre es Szilard. Planeo indagar sobre ciertos asuntos antes de dejarlos morir con una muerte rápida e indolora. ¿Estás satisfecho ahora?

Mientras el anciano hablaba, acercó su mano hacia el hombre al lado de Dallas.

—¿Qué quieres, bastardo? ¿Quieres matarme? Hazlo si puedes…

Con la mano del anciano en su cabeza, el hombre quiso darse la vuelta para maldecir a esos viejos… sin embargo, no se pudo mover.

—¡Ah! Por supuesto que lo haré.

Cuando respondió lentamente, Szilard empezó a ‘devorar’.

Esto tiene que ser una pesadilla.

Su compañero desapareció frente a los ojos de Dallas, simplemente así. Desde su pie, su cuerpo paulatinamente se ocultó como una manta siendo enrollada. Primero, los zapatos cayeron al suelo con un estruendo. Después, sus tobillos, atados a los propios tobillos de Dallas, también comenzaron a crujir. Los pantalones marrones de igual forma empezaron a desinflarse pausadamente desde los tobillos, como si se tratara de un globo con una fuga.

—Hey… James…

¿Creo que este chico era James? ¿Nuestra relación era tan mala que ni siquiera recuerdo su nombre?

Esta vista abrumadora hizo de las memorias de Dallas un poco caóticas.

—Espera un momen… ¡Hey! ¡Espera! ¡Hey! ¡James no puede desaparecer!

Aunque vocalmente quería detener las acciones de Szilard, su cuerpo se negaba a moverse en lo más mínimo en esta situación.

Antes de que terminara esta oración… la pandilla de cuatro se había convertido en tres. El espacio vacío al lado de Dallas parecía aspirar ráfagas de aire helado.

—Hm. Otra persona que no vivió una vida apropiada… —Terminada la cuestión de comer. Szilard lentamente saboreo el ‘conocimiento’. — ¡Ooh!… El vino esta… No sé si está a salvo…

Al escuchar esto, los ancianos en la habitación comenzaron a agitarse inquietos.

—Bueno, en ese caso, déjame preguntarte… Dallas Genoard. —Con calma giró hacia Dallas, Szilard se agachó y habló suavemente en su oído— ¿Quisieras hacer un trato?

Dallas no comprendía lo que decía.

—Tal parece que sigues en shock. Continuaremos con esto más tarde. —Szilard se puso de pie, moviendo la cabeza, y  luego se dio la vuelta.

—Por cierto, el nombre de ese chico no era James, ¿no es así?

Con eso, Szilard y los otros ancianos se marcharon hacia otra habitación.

Ahora sólo quedaban tres personas en esta habitación. Uno de los hombres mirando al vacío del espacio comenzó a llorar.

—Dallas… el que acaba de desaparecer fue Scott… James… soy yo.

No hubo respuesta a eso, sólo el sonido del silencio entre los tres.

—Ennis… Unos desconocidos te han visto luchar.

Szilard planteó la cuestión. En el ‘conocimiento’ que asimiló de Scott, Ennis aparecía mientras se encontraban atacando a una pareja.

—Sí… Si observaba la situación por más tiempo, podía atraer más espectadores.

Ennis dijo enseguida una mentira.

—¿Cómo lidiaste con esas dos personas?

—Esos dos dejaron el lugar inmediatamente. Cuando regresé confirmé que nadie me seguía.

—Ya veo… Entonces no debería haber ningún problema, ¿cierto?

—Sí.

El rostro de Szilard estaba inexpresivo mientras le indicaba a Ennis su próxima orden.

—Hm… El ‘producto completo’ parece estar en la guarida de la Mafia Gandor. Si fuéramos a negociar, tal vez tendríamos que dar información, lo cual sería malo. Amenaza a esos tres… No, dales una recompensa, y dejemos que ellos nos ayuden a traerlo de vuelta. ¿Entendido?

—Sí… Pero acabamos de asesinar a su amigo… ¿en verdad podemos persuadirlos?

—No te preocupes por eso… Por los recuerdos que acabo de ‘devorar’… Sé que esos chicos valoran sus propios intereses sobre la amistad y los de su clase. Si les entregamos dinero y sus vidas, deberían estar más que felices de trabajar para nosotros. —Szilard golpeó ligeramente su sien, sonriendo débilmente. — Además, si se enteran de que han ganado invulnerabilidad al daño físico, estarán tan emocionados que olvidaran lo que sucedió con su amigo… En otras palabras, ese es el tipo de personas que son. No hay ningún problema.

—Sí.

Ennis dio una reverencia mecánica y dejo la habitación rápidamente.

Los ancianos que recién fueron testigos de la escena comenzaron todos a gritar furiosamente:

—¡Maestro Szilard!

—Como… Como lo pensé, lo que les inyectaron antes… se trataba del producto incompleto…

—¡Por qué dárselo a esas basuras…!

—Cállate. —Con una mirada de Szilard increíblemente el silencio fue restaurado. — No te preocupes. Es debido a un posible conflicto con la Mafia. Esto es meramente por el bien de crear algunas herramientas. Cuando sean inservibles. Los ‘devorare’ inmediatamente… A menos, ¿qué creas que tienes la fuerza necesaria para ganar una pelea contra una banda? Si ese es el caso, entonces por favor, adelante.

Los ancianos no tenían nada que decir a eso.

Capítulo 02: Durante la noche

El horizonte de Manhattan parecía muy lejano. El color de la noche envolvía completamente al cielo y comenzaban a aparecer destellantes estrellas. El cristalino cielo parecía haberse despedazado en el momento en el que la ciudad entera daba la bienvenida a la noche. Vistosas luces florecieron en el medio de las calles, dispersando la oscuridad. La luz que se reflejaba en los ladrillos pintados le daba a las calles y avenidas una clase diferente de convulsión y viveza que la del día.

Esta era una Nueva York que jamás había experimentado la Gran Depresión. Aunque el nivel de actividad había sido afectado, seguía sin alcanzar el punto de no tener vuelta atrás.

Quizás ansiosos por la llegada de la noche, 32000 bares subterráneos se despertaron y comenzaron a agitarse y a buscarse la vida.

Las noches de Manhattan encarnaban al deseo humano todo, revelando una cara completamente diferente a la diurna.

Éste es uno de los pocos clubes nocturnos llevados adelante por la Familia Martillo. Ubicado entre Pequeña Italia y el barrio chino, este pequeño local era llamado ‘Alveare’. Haciendo honor a su nombre, su exterior asemejaba ser una tienda de miel. Pero aquí, detrás del mostrador y a través de una robusta puerta con pasador, funcionaba un bar clandestino, un lugar para que se reuniera gente que buscaba ponerse al amparo de los ojos de la ley. Tanto hombres como mujeres, e incluso a veces niños, venían aquí a beber alcohol. Este era un punto de encuentro que existía en el espacio entre la sociedad pública y la ley.

En ese entonces, en Nueva York, muchos bares subterráneos funcionaban de esta manera, presentándose en frente como un negocio legal. Estos locales se escapan de la ley ocultándose en tiendas de ropa, tras boticarios, o incluso en iglesias y funerarias.

Esta tienda ‘Alveare’ era también uno de estos santuarios al margen de la ley.

En su sótano había un espacio aún más grande. Normalmente, estaría cerrado si no hubieran clientes, pero diez hombres estaban reunidos aquel día. En todo caso, el número era irrelevante para ese lugar que se encontraba sumido en el silencio y la tensión.

La habitación no contaba con luz eléctrica; la única fuente de iluminación era el brillo resplandeciente de las llamas de una vieja lámpara de aceite que se encontraba en el centro de la mesa circular.

—Firo Prochainezo.

El pesado silencio se había roto. Los hombres alrededor tomaron sus respectivos lugares en torno a la mesa redonda que ocupaba gran parte del espacio que había en la habitación. Solamente el que había sido llamado se encontraba sentado, todos los otros estaban de pie.

El hombre que habló… era el ‘capo societa[40]’ de la Familia Martillo, Molsa Martillo. Pese a que aparentaba haber pasado de los cincuenta años, poseía un físico que no concordaba con sus años.

A ambos lados de él se encontraban dos ejecutivos de alto rango en la organización… el ‘primo voto[41]’ responsable de asuntos concernientes a la organización, el japonés Kanshichirou Yaguruma, y el ‘chiamatore[42]’ Ronny Suchiato. Maiza, el  ‘conta è oro’, estaba al lado de Ronny, con dos personas entre él y Molsa.

Pese a no haber ganado su puesto por su antigüedad, Yaguruma tenía ya unos sesenta años, y a primera vista parecía un boticario del Barrio Chino. En contraste, Ronny era aún joven, con un par de largos y angostos ojos que parecían los de un zorro… ese era su rasgo distintivo.

Aunque la Camorra era una organización nacida en Italia, Molsa no le dio demasiada importancia a la nacionalidad de sus miembros, así que se podía encontrar a todo tipo de gente aquí.

De frente a Molsa se encontraba Firo, que respondió nerviosamente al llamado diciendo:

—Presente. Aquí me encuentro, capo societa.

—¿Responderás legítimamente a las siguientes preguntas que te haré?

—Sí.

Después de un breve silencio, el cuestionario inició.

—¿Deseas ser Camorrista?

—Sí.

—En nuestra lejana madre tierra, nosotros la Camorra… somos una organización que nació en una cárcel italiana. Si decides unirte, de vez en cuando serás arrojado a prisión, privado de tu libertad. Puedes incluso llegar a perder tu vida en una pelea cualquiera. ¿Eres consciente de lo que esto significa?

—Sí.

—Tu pie derecho se encuentra en prisión, y tu pie izquierdo, en tu tumba. Pese a ello, ¿puedes fijar tus ojos en el camino que tienes por delante y aferrarte a la gloria con tu mano derecha?

—Sí.

—Si llegase a ser necesario, ¿serías capaz de poner fin a tu propia vida con tu mano izquierda?

—Sí.

—Firo Prochainezo. Si tu padre asesinara a uno de los nuestros, ¿podrías cobrar venganza terminando con la vida de tu propio padre?

Firo tuvo que cavilar un poco ante esta pregunta.

Él jamás había sabido sobre su padre. Firo había nacido y crecido en Hell’s Kitchen[43], uno de los barrios bajos para inmigrantes italianos. Su padre era italiano. Su madre, estadounidense con antepasados británicos y su padre al parecer había sido camorrista en Nápoles, Italia, pero por conflictos internos la organización tuvo que mudarse a Estados Unidos.

Cuando Firo fue dado a luz, su padre ya estaba muerto. Había fallecido de cáncer al pulmón. Firo, que jamás llegó a ver a su padre, perdió a su madre antes de cumplir diez años. Otra vez por una enfermedad pulmonar… Tuberculosis. Aislada de todo el mundo, su madre falleció sumida en la soledad.

En los años siguientes, Firo hizo todo lo que pudo con tal de sobrevivir. En ese entonces, no podía darse el lujo de discernir entre el bien y el mal. Luego, tras pasar por varios sectores de Nueva York, Firo conoció al ‘primo voto’ de la organización, Yaguruma. El momento en el que Firo se lanzó hacia los bolsillos de este viejo japonés, su mundo dio un giro absoluto. Pese a haberse cruzado con Yaguruma muchas veces, la primera fue ciertamente memorable.

Desde entonces, Firo se afilió a la organización. Para él, todos los allí reunidos en la tienda Alveare eran su familia. Su mente no podía alojar duda alguna de que este no fuese el lugar al que pertenecía. Porque los quería.

Con sólo eso, Firo se sentía satisfecho.

—Sí. Si los que fuesen asesinados fueran mis amigos, apuñalaría el pecho de mi padre con mi cuchillo.

—Ya veo… Correcto, Firo. Lo que vas a enfrentar es… una espiral… si, una fase de tu vida que es como una inmensa espiral…

A esto siguieron declaraciones, no preguntas. Molsa hablaba lentamente, en un tono con el que hablarías a un niño.

—El nuestro es un mundo en el que tras dar un paso en él, no puedes más que descender en espiral, con ninguna esperanza de ascender. En él, hay quienes aún tratan de asirse en vez de deslizarse, y hay otros que se precipitan a una certera caída hacia el vacío en el centro de la espiral. Por supuesto, hay quienes son alabados al descender graciosamente en sus paracaídas, y otros que simplemente se deshacen de los suyos.

Somos solamente pequeños e insignificantes personajes que descienden incesantemente el camino hacia el abismo por este serpenteante camino. El destino al que nos aproximamos es el final de nuestras vidas. Aunque nos zambullamos a la muerte a través de estos caminos, o sucumbamos de cansancio al caminarlos, o incluso si morimos en paz mientras dormimos; a fin de cuentas, la muerte es lo mismo, sin importar el mundo al que pertenezcas. La mayoría de la gente se asienta siempre en las partes más remotas de las montañas… bueno, aunque no sepamos si existe o no, eventualmente morirán en algún lugar cercano al cielo. Pero para nosotros es imposible ascender allí.

Quizás Capone daba la impresión de escalar esta gran montaña de vida… pero en realidad el solo bajaba preciosamente, mientras era vitoreado por la gente. Se veía como el camino de un presidente… pero al final solo resultó ser un camino en declive”

Molsa se detuvo, respiró profundamente y continuó:

—Una personalidad tan ilustre como Capone… está bien, él estaba fuera de esta espiral, tal y como la gente normal percibía. Pero mucha gente no notaba que aún hay algo que no conocen y que acecha estos caminos que descienden y descienden.

Los ojos de Molsa se encontraban abiertos de par en par, fijos en Firo.

—Firo Prochainezo, escúchame una vez más. Aún puedes dar marcha atrás. Aunque hayas cometido algo malo hasta el día de hoy, no es nada especial, así que todavía puedes volver a escalar hacia los caminos ascendentes, quizás ciertamente cometiste algo serio durante estos últimos años, pero aún puedes volver a empezar. Sea como sea, una vez entras a este mundo, no hay vuelta atrás. Como miembro de una organización, una vez te conviertas en Camorrista, te volverás un comandante. Este es un sector de la sociedad marginal… es uno que te permite impulsar los engranajes de tu destino. Si esto se vuelve realidad, jamás podrás dar marcha atrás. Si quisieses hacerlo, entonces aquellos que descendieron ese mismo camino que tú te asirán con todas sus fuerzas y serás empujado al corazón de la espiral, en el vacío. Honestamente creo que tendrás éxito en descender este estrecho camino, porque eres muy capaz, Firo Prochainezo. Entonces, ¿deseas realmente seguir este camino?

Molsa finalizó así con lo que tenía para decir, quedando otra vez la sala en silencio.

La llama de la lámpara parpadeó vigorosamente.

Firo dijo lo siguiente para responder a las preguntas de Molsa. Decir algo así requería suma valentía:

—Sí. Me he preparado mentalmente para ello.

Mientras decía tan corta oración, un frio sudor corrió por su espalda como una cascada y varias gotas de sudor cayeron desde sus puños cerrados.

—Ya veo… Si ese es el caso, entonces demuéstranos esa determinación.

Escuchando las palabras de Molsa, Firo tomó un paso adelante, sacó su cuchillo… y lo clavó en la mesa. Esta parecía ser una tradición de todas las ceremonias, ya que alrededor del de Firo había más de 10 marcas de cuchillos.

Frente al cuchillo clavado había una pistola. Firo tomó la pistola, encarando a Molsa. Luego, apuntó hacia su propio corazón. Habiendo terminado con esta serie de acciones, dio vuelta a la mesa sosteniendo así el arma. Cruzó frente a la mitad de los presentes, que lo miraban muy seriamente.

Cuando llegó al lado de Molsa, Firo se arrodilló respetuosamente. Cuidadosamente accionó el percutor de la pistola y se la ofreció a su líder.

El capo societa la tomó, sin pronunciar palabra, y le hizo señas con una mano a Ronny, su chiamatore.

Ronny asintió silenciosamente y caminó hacia un perchero, en la esquina de la habitación. Luego, llevó dos botellas y un vaso hacia donde Firo se encontraba.

Una botella estaba llena de vino y la otra llena de veneno. Molsa echó vino hasta que el vaso estuvo medio lleno, y luego le agregó veneno hasta llenarlo.

Sin decir nada más, Molsa tendió el vaso hacia Firo. Éste tomó el vaso sin vacilar y lentamente se lo llevó hacia la boca.

El borde débilmente reluciente tocó los labios del joven.

En ese momento, Molsa le arrebató el vaso a Firo y lo tiró contra el suelo. Un líquido escarlata y unos trozos de vidrio se desparramaron a sus pies.

Así Firo demostró su lealtad y decisión. Al clavar el cuchillo en la mesa significaba que no dependería de las armas; apuntándose con la pistola que Molsa le aceptó simbolizaba su decisión ‘Antes de permitir que el capo societa sea atacado, elijo morir’; y bebiendo del veneno representaba su lealtad: ‘Si es la voluntad del capo societa, he de morir’. Esta ‘ceremonia de iniciación’ era diferente a la original que se efectuaba en la Camorra, en contenido y significado. Después de esta serie de ritos ceremoniales, la familia Martillo dio inicio al ‘ritual’ final.

—Capo societa… Por favor, ponga a prueba mi valía —dijo Firo.

Molsa asintió quedamente.

—Yaguruma, serás el supervisor. Maiza, tú probarás la valía de Firo.

Esas fueron las órdenes impartidas a sus subordinados.

Frente a la mesa redonda había algo más de lugar. Firo y los dos ejecutivos fueron juntos a ese amplio espacio. Ronny llevaba tres cuchillos. El primero era el que Firo había clavado, que le fue entregado en la mano.

Los dos restantes eran para que los empuñaran los ejecutivos.

Ellos… Bueno, Firo y Maiza comenzaron con su ‘duelo’.

La diferencia entre la Camorra y la Mafia reside en el hecho de que la Mafia prefiere el uso de armas de fuego, mientras que la Camorra abogaba por el uso de armas blancas, ya que daban una idea de la reputación de la persona. Aquellos que podían usar cuchillos eran respetados por los que le rodeaban.

En otras palabras, saber cómo empuñar un arma era un deber para un miembro de la Camorra.

Por lo que poner a prueba la destreza con el cuchillo era parte de la ‘ceremonia’. Pese a que el significado no sea el mismo, este ‘duelo ritual’ era común en casi todas las demás organizaciones de la Camorra en Nápoles y Nueva York.

Este duelo llegaba a su fin cuando uno lograba herir en la muñeca al otro. Si Firo resultaba herido, pasaba a batirse a duelo con otro ejecutivo que no sea Maiza. Si perdía contra tres significaba que todavía debía practicar y el ‘duelo’ era pospuesto. Obviamente esto quería decir que él no sería promovido a ejecutivo hasta entonces.

—¿No hay rencores entre ustedes, cierto? Si uno de ustedes apuñala al otro, lo asesinaré aquí y ahora, ¿comprenden?

Yaguruma enunció las reglas con voz apagada. Aunque fuera un inmigrante japonés, residía en Estados Unidos hace 30 años, así que su pronunciación y acento eran impecables.

Firo y Maiza se quitaron sus sacos y los colgaron en unas sillas. Ambos vestían solamente camisas blancas, que resaltaban mucho en la oscuridad del recinto.

—¿No se sacarán las camisas?… Bue, aunque está algo fresca la noche, ¿no creen que se mancharán si se tajean?[44]… ¿No les importa? Está bien… Comiencen.

Yaguruma dio un paso atrás, mientras permanecían enfrentados y de pie, Firo y Maiza.

Firo estaba algo confundido sobre cómo moverse. Ahora que lo pensaba, era la primera vez que veía a Maiza empuñar un cuchillo. Alguien le había dicho ‘cobarde’, a sus espaldas, pero como era un ejecutivo, su técnica no podía ser tan mala.

Aunque pensase de esta manera, Firo jamás creyó en que pudiese perder. Si su oponente era Yaguruma, no confiaba en poder ganar, pero si era Maiza, para él su victoria era un hecho.

En un momento las ingenuas cavilaciones de Firo se esfumaron.

El alto y delgado hombre al que enfrentaba se inclinó y embistió. Aunque sus pasos eran lentos… Maiza extendió su brazo repentinamente. Parecía como si aumentase de tamaño.

Firo retrocedió rápidamente de un salto para evadir el ataque. Maiza ahora se encontraba donde hace un instante estaba Firo.

¡Es rápido….!

Al avanzar con un paso lento para luego acelerar; fue como dio la impresión de que el cuerpo de Maiza se alargara. Maiza esbozó algo como una forzada sonrisa y perfiló su cuchillo con destreza para continuar con su ataque.

El arma que empuñaba tomó mil formas en un solo ataque. Describía un arco para luego avanzar en línea recta. Aunque Firo se rehusaba a rendirse y contraatacaba, los ataques de su oponente neutralizaban cada uno de sus movimientos. Repentinamente la sucesión de ataques volvía a iniciarse.

¡Es fuerte! La habilidad de Maiza con el cuchillo era la más perfecta de todas las que Firo conocía. Si fuese un espectador, no podría sino quedar impresionado, pero por supuesto, eso no podía ocurrir en una pelea.

No obstante, Firo era el mejor con los cuchillos entre los picciottos[45], así que podía esquivar los ataques de Maiza, aunque fuese por un pelo.

El punto fuerte de Firo era la capacidad de no perder de vista los movimientos rápidos y tener un amplio campo de visión. Sus ojos no solo eran capaces de captar el movimiento de la hoja del cuchillo. La flexión de los hombros de Maiza, su línea de visión, el cómo daba sus pasos… Todos estos detalles menores también eran capturados y a partir de esto Firo podía decidir qué movimiento hacer a continuación.

Siempre había estado a cargo de monitorear los casinos manejados por la organización en busca de tramposos, así que su sensibilidad visual estaba afinada al máximo. Durante su tiempo libre, aprendía técnicas de luchas de Yaguruma o perfeccionaba su habilidad con el cuchillo contra Ronny o Molsa, así que tenía conocimientos sobre como pelear. Pese a ello, Firo era presionado por Maiza.

Reparó en Maiza y el espacio que tenía tras suyo. Juzgando por la distancia hasta la otra pared, no faltaba mucho para que fuese arrinconado. Si su espalda daba contra la pared, estaba perdido. Si ese fuera el caso, él debería…

Firo decidió jugarse su suerte en el siguiente movimiento. Dio un largo paso hacia atrás, hasta toparse contra la pared, por lo que Maiza se vio forzado a avanzar. Firo inclinó su cuerpo rápidamente… luego se impulsó pateando la pared para quedar mano a mano contra Maiza. Durante un instante la cara de su oponente demostró perplejidad… o eso pensó Firo, no podía estar seguro. El ataque finalizó abruptamente, con su cuchillo impulsándose contra la mano de su oponente. Si iba a cortar la muñeca de su oponente, éste podía aprovechar la chance para retroceder y cortar la muñeca de Firo primero. Si ese fuese el caso…

La muñeca de Maiza se quedó quieta repentinamente.

El cuchillo de Firo voló, dando contra la empuñadora del cuchillo de Maiza. Ambas armas estaban así, hoja contra hoja, pero la de Firo era algo más larga, por lo que la de Maiza no llegaba hasta la empuñadura de su rival.

Un cruce de cuchillos. Este milagroso choque ni siquiera duró un segundo.

Maiza rápidamente trató de quitar su cuchillo, pero Firo lo notó. Avanzó, aprovechando la oportunidad para embestir con su cuchillo. La fuerza inesperada hizo que Maiza perdiera el equilibrio.

En ese instante tan esperado, Firo rápidamente retrajo su cuchillo. Sin perder un segundo, sacó de la empuñadura de Maiza su cuchillo y velozmente hizo un corte en la muñeca de Maiza.

Solo unos segundos de combate intenso, pero que finalizaron de una manera dramática. La manga de la camisa blanca de Maiza fue cortada y la sangre manaba de la herida.

—La victoria está definida.

Maiza sonrió, alzando en alto su muñeca ensangrentada.

Después de un breve silencio, el sótano irrumpió en ovaciones.

Los ejecutivos, que habían contemplado la ‘ceremonia’ con ansiedad, reflejaban en sus caras la expresión que demuestran los fanáticos de baseball después de que su equipo ganase con un home run perfecto. Todos juntos felicitaban a Firo.

—¡Jajaja! ¡Fuiste realmente impresionante, Firo!

Uno de los miembros de los ejecutivos puso su mano sobre el hombro de Firo.

—¡Quién hubiera pensado que podrías ganarle en un enfrentamiento a Maiza!

Parecía que todos los ejecutivos conocían de las habilidades de Maiza. Firo jamás había oído a ningún ejecutivo hablando mal de Maiza a sus espaldas. Hasta este momento se había encontrado calmado, pero algo de frío sudor corrió por su rostro.

—Ah no… Hasta yo… estoy más que sorprendido.

—Felicitaciones, Firo.

Como demostración de apoyo a un Firo que de golpe había perdido sus fuerzas, Maiza le dio un abrazo para felicitarlo. Luego, uno por uno, todos los ejecutivos se acercaron a abrazar al flamante nuevo miembro.

Palmeando su espalda, Yaguruma le dijo un extraño cumplido:

—Has crecido. Soy Supervisor desde hace añares y eres el primer candidato que vence a Maiza.

Finalmente, Molsa abrazó a Firo mientras palmeaba su espalda:

—No tengo nada más que decir. Eres un espléndido Camorrista, Firo.

A continuación Molsa sostuvo el arma con la que se había realizado previamente la ‘ceremonia’.

—¡Para conmemorar el nacimiento de un nuevo ejecutivo, realizaré una disparo como celebración!

Apuntando hacia arriba, Molsa jaló del gatillo. La bala atravesó el techo de madera del recinto. Parecía que ese disparo de festejo se realizaba siempre en el mismo lugar, ya que había varios agujeros de bala.

De esta manera, la ceremonia llegaba a su fin y un nuevo Camorrista nacía.

Al ser razón y motivo de tanto festejo, Firo se mostraba muy feliz y miraba a todos lados azorado.

—¿Oh?

Hasta que notó algo.

La mancha sanguinolenta que había en la muñeca de Maiza había desaparecido completamente.

¿Cómo es posible…? pensó Firo, cuando…

Un golpe seco. Sonó como si algo se hubiera caído, por encima del techo. A continuación se escuchó el chillido de una mujer.

—¡Isaac está muerto!

***

Retrocedamos un poco en el tiempo.

Isaac y Miria estaban caminando casualmente, en las calles recién iluminadas, vistiendo extravagantemente.

—Oh no… ¿Nuestra querida Ennis será capaz de llevar a esos 4 hasta la policía?

—¡Sería excelente que lo consiguiera y logrará escapar después!

La mujer había dicho ser una criminal y parecía preocuparle que fuera aprehendida por la justicia.

—Tienes razón, pero… ¿qué puede haber hecho de malo Ennis?

—¡Quizás se escapó de su hogar!

Ennis también había pensado lo mismo, aunque ellos no eran conscientes de ello.

—Ya veo… ¡Debe ser eso! Entonces… ella debe ser realmente fuerte.

—¡Fuerte!

—Debe haber utilizado la legendaria ‘Baritsu japonesa’.

—¿Baritsu? ¿Y eso qué es?

—Hmmmmmmmmmmm… ¡Era el arte marcial japonesa que dominaba Sherlock Holmes, el célebre personaje de la popular novela inglesa! Para ser más preciso, debía ser la ‘Burton-ryu jujutsu’[46]

—¡Waaa! ¡Isaac sabe de todo!

—Hmmmm, pero solo no puedo realizar mis contemplaciones. Sólo cuando te tengo cerca puedo lograr entender el verdadero significado del baritsu, mi estimada Miria.

Al parecer realmente se regocijaba leyendo novelas de detectives. Incluso si se observara meticulosamente no se podía decir qué era ciertamente el baritsu. Después de todo, él jamás había visto dicha disciplina.

—Pero las mujeres fuertes son impresionantes.

—Como Tomoe Gozen[47], ¿cierto?

¿Por qué estos dos tienen conocimientos tan estrafalarios?

—¡Cierto, Isaac! ¿Hacia dónde vamos?

—Ah… cómo decirlo… —Isaac empezó a hablar con una voz queda—. Aunque hayamos decidido robar el dinero de la Mafia, si empezamos con una organización grande, tendremos muchísima gente pisándonos los talones, y eso sería problemático, ¿no? Entonces, ¡vamos a empezar robando a una organización pequeña y que no es parte de la alianza! De acuerdo a la información que recabé previamente… en esta área tenemos a los ‘Martillo’ y a los ‘Gandor’

—Sip, sip.

—Así que el plan es ir al escondite más cercano de la familia Martillo. Es más, lo haremos hoy mismo.

—¡Lo haremos!

***

De acuerdo a lo reportado por la agencia de información, el escondite de los Martillos se encontraba dentro de un negocio que tenía un letrero con forma de colmena.

La palabra ‘Alveare’ se encontraba escrita con letras blancas en el centro del cartel marrón, pero como Isaac no entendía italiano, no sabía que esa palabra significaba ‘colmena’.

—Ah, aquí es, aquí es.

—¡Es aquí!

Al empujar la puerta, ambos sintieron una dulce esencia.

Había mostradores repletos de frascos de miel en la tienda. Aunque a uno le daba la impresión que el dulce aroma provenía de estos frascos, su origen era una cocina en la que se calentaba miel, detrás de la caja registradora.

—Bienvenidos. —Dijo la mujer mientras revolvía la miel que se estaba calentando. — Estamos por cerrar, así que si se les ofrece algo tengan la consideración de apresurarse.

Su trato era gélido e insensible, pero a Isaac y Miria no pareció importarles, mientras miraban en la tienda.

Detrás de la caja había un corredor, y más allá parecía haber una puerta muy robusta.

—Discuuulpe, ¿podemos entrar más allá de esa puerta?

—¡Queremos entrar!

La reacción de la dependienta a sus palabras fue dedicarles una rápida mirada.

—Caras nuevas.

—¡No hay problema!

—¡No lo hay!

La dependienta estaba examinando nuevamente la identidad de estas dos personas. De traje y sin corbata, y un vestido negro. En sus manos, un casco extranjero y una máscara extraña.

No parecen ser inspectores, y jamás había oído hablar del uso de agentes mujeres en investigaciones encubiertas.

Habiéndolos juzgado, la dependienta caminó en silencio por el corredor.

—Pasen.

Golpeó varias veces en la sólidamente cerrada puerta, y por un momento una luz se atisbó desde la mirilla.

La puerta se abrió, y un brillo enceguecedor vino desde allí adentro.

—Wow…

—Impresionante…

El interior parecía el escenario de un musical. Iluminado por candelabros colgantes, las blancas paredes mostraban un resplandor dorado, similar a la miel. Era mucho más espacioso que la tienda del frente, alojando alrededor de 10 mesas redondas cubiertas con paños blancos. Así como el salón parecía ser completamente diferente a la tienda, la sensación que daba era que había otras salas ocultas.

—Waa, estimados invitadous, ¡bieunuvenidus!

Esta frase pronunciada en un deficiente español provenía del interior del lugar.

Viniendo hacia Isaac y Miria se dirigía una muchacha china de bello cabello negro. Con una seda roja con bordados dorados… la chica vestía un qipao bastante disfrutable a la vista. Su figura no se desperdiciaba en lo más mínimo, con ese vestido que explotaba sus exquisitas curvas, más que suficiente para atraer la atención de cualquier hombre. Pero había un dejo infantil en sus acciones y su forma de hablar, por los que en lugar de ser la Madonna del bar, le quedaba mejor el mote de ‘idol’.

—Ah, perdónenme… hoy local estar reservado por alguien más, así que ¿venir ustedes dos para esta esquina?

Al escuchar sus palabras, los dos inspeccionaron el lugar para encontrarse con que había poca gente. Además de ellos, había dos ancianos y un chico. Más al fondo se encontraban tres hombres.

La joven china no esperó a oír sus respuestas y los hizo ir hacia una pequeña mesa en la esquina.

Por supuesto, Isaac y Miria se sentaron allí sin replicar. El día de hoy iban solamente a inspeccionar las instalaciones, así que no les importaba mucho donde terminaran.

—Bueno… Primero quiero que me sirva una copa del vino más económico.

—¡Queremos que nos sirva!

—Bien, bien. Por favor esperar un momento.

Ellos esperaron a que la mucama china se retirará, y empezaron a conversar en voz baja, secretamente…

(Escúchame, vinimos a ver dónde guardan el dinero.)

(¿En una caja fuerte?)

(Naturalmente, naturalmente. De acuerdo a la información, las oficinas principales deben estar por aquí, en algún lado. En cuanto la encontremos, allí estará la caja fuerte.)

(Comprendido)

Los dos se pararon, pretendiendo circular ociosamente por la tienda. Sus actos eran extremadamente extraños, pero como sólo la chica china observaba el lugar, nadie notaba estas actividades.

—Y ahora… Por donde empezamos… ¿hm?

Al parecer los oídos de Isaac parecían haber oído alboroto en algún lado.

—¿Qué tenemos por aquí…?

Los escuchaba cerca, al parecer el sonido venía de los barriles de vino cercanos a una  mesa.

Isaac caminó hacia los barriles, y observó dentro atentamente con los ojos entrecerrados.

Un repaso al lugar no había dado resultados, pero el alboroto por las aclamaciones definitivamente venía de abajo.

—¿Um?

Su mirada se posó en las sombras de los barriles, donde se encontraban unos agujeros que habían horadado los tablones del piso.

—¿Y esto qué es?

Isaac tuvo que correr un barril a un costado para mirar a través de uno de esos pequeños agujeros.

Una tenue luz lo atravesaba. El agujero parecía estar conectado al sótano.

Y el ruido de festejos efectivamente venía desde aquí.

—Jaja… ¿Entonces la oficina principal está en el subsuelo?

Isaac se disponía a tratar de encontrar la entrada, cuando la joven china gritó:

—¡Ahh! ¡Señor! ¡Ahí no poder! ¡Peligroso! ¡Rápido, irse de ahí…!

Al escuchar su voz, todos los clientes del local miraron hacia allí. Incluso Miria parecía asombrada, a la vez que se dirigía hacia donde estaba él.

—¿Eh…? ¿Qué es tan peligroso?

Bang

Desde más allá de los tablones vino un sonido seco, crispante. Luego, él sintió una sacudida en la punta de su pie.

—¿Qu…?

Miró y se encontró con que había un agujero frente a su zapato. Aunque no le había pasado nada a sus dedos, escapaba humo a través del agujero en su zapato.

Embobado, Isaac alzó la vista hacia el techo.

Había un nuevo agujero en él.

—Eh… Me… ¿me han disparado?

Diciendo eso, ¡bam! Isaac cayó al suelo.

Miria, que observó todo de principio a fin, se puso muy pálida y dejo escapar un chillido.

—¡Isaac está muerto!

***

—¡Un brindis por el nacimiento de un nuevo Camorrista!

Molsa tomó la iniciativa y luego fue secundado por todos los presentes, que alzaron sus copas.

Los ejecutivos, tras finalizar la ‘ceremonia’, rodeaban al flamante nuevo miembro para celebrar. No había otros integrantes de la organización aparte de los ejecutivos. Los ‘picciotto di sgarro[48]’ y los ‘piccioto d’ honore[49]’ estaban todos ocupados en otros bares o casinos, así que sólo estaban presentes los más relacionados con el ejecutivo… O al menos, así debería haber sido.

—¡Por Dios! ¡En serio creí que me había muerto!

—¡En serio!

¿Entonces por qué había dos extraños a la organización como ellos en la celebración? El traje y el vestido eran atuendos bastante apropiados para una ocasión como esta. Pero, ¿por qué estaban sentados con Firo, el verdadero agasajado de esta noche?

Antes, cuando los miembros presentes subieron apresuradamente por las escaleras, encontraron a Isaac en el suelo, con los ojos en blanco, y Miria gritando “¡¡¡Asesinos!!!” entre lágrimas. Ante esto, Maiza y Firo no pudieron evitar soltar un “Ah”, ya que conocían a ambos… o eso podría haber pensado cualquiera. Porque como Isaac casi fue asesinado de un balazo, a los otros ejecutivos no se les hubiese ocurrido invitarlos a beber.

—No puede ser… ¿Son los dos que conocimos en la tienda de sombreros…?

—Aunque sea solo una coincidencia, esto es demasiado extraño.

Firo y Maiza se miraron mientras sonreían irónicamente. Si hubieran sabido en el caos en el que se verían accidentalmente envueltos ambos, quizá no hubieran sonreído de esa forma.

—Mis más sinceras disculpas, estimados clientes. Jamás pensé que alguien movería esos barriles.

Molsa hizo una reverencia mientras se disculpaba.

—¿Eh? Ah, eso. No, no, está bien, está bien. ¡El agujero de mi zapato de seguro se arreglará con solo sacarle algo de lustre con algo de saliva!

—No, no puede ser reparado.

El que una persona mayor… es más, una persona perteneciente a una clase superior como Molsa se le esté disculpando, hizo que Isaac se sintiera algo perdido. Miria, por otro lado, había empezado a picar algo de los platos que se habían servido.

Los manjares  parecían haber sido preparados por quienes los habían servido: la dependienta, Seina, y la mucama, Lia Lan-Shan. Aunque habían cocinado en ese mismo bar subterráneo, habían puesto mucho empeño en la tarea. Había muchos platos de cocina Italiana preparados usando manteca y salteado en un wok[50] con copiosas cantidades de aceite y condimentos… Mezclando todo tipo de aperitivos de diferentes cocinas.

Además de las luces de las lámparas eléctricas del salón, había algunas lámparas de aceite, y la luz originada por sus titubeantes llamas aportaba en demasía a las delicias servidas.

Y de entre todos los platillos, el más tentador era el pato que estaba en el centro de la mesa. El pato entero estaba frito, cocinado con la famosa miel del local y luego fritado nuevamente.

Miria apenas tocó la piel del pato con un cuchillo, y con un indescriptible chirrido, el jugo comenzó a manar de allí.

—¡Guau, delicioso!

Al escuchar las alabanzas de Miria, la cara de Lia se encendió por la alegría. La tierna sonrisa de ambas damas iluminó a la mesa entera.

Para entonces, los ejecutivos Randy y Pezzo regresaron.

—Oye, Firo. El vino de recién… ¿ya se terminó?

—Oh… Solo había traído un poco.

—¿Cómo es eso?… El vino es lo más importante. Es mi preferido, y lo sabes.

—Ah no, sucede que tenía pensado comprar más en otras tiendas, pero justo hubo un incendio en el camino… Me vi obligado a echar una mirada al alboroto, así que después…

Firo no dijo nada sobre que estaba buscando a la conductora. Pero en verdad había visto el incendio, así que no estaba mintiendo.

Repentinamente, las expresiones de Randy y Pezzo empeoraron.

—¿Ah? ¿Qué les pasa a ustedes dos?

—Ah… No… Nada, ¿cierto, Pezzo?

—Claro… ¡No me golpeen!

Al ver las sonrisas forzadas de ambos, Seina, que estaba sirviendo, los palmeó a ambos en la cabeza.

—Honestamente… ¿De qué hablan? Si quieren tomar vino, tomen el del negocio. Tú también, Firo. ¿Para qué tienes que ir a comprar por ahí vino, si esta es tu celebración?

Enfrentado a una Seina que estaba enojada y entornando las cejas, Firo solo atinó a encogerse de hombros.

—Eh, no… Como verás, Seina… Todo el vino de esta tienda está mezclado con miel… Como era una ocasión especial, todos queríamos beber algo más fuerte, como adultos.

—¡Jum! Por lo visto, todavía eres un niño.

Después de decir eso, hizo un gesto de indignación y fue a buscar más platos.

En este negocio, ya sea vino o cerveza, estaba mezclado con miel, así que todo el alcohol era extremadamente dulce. Aunque los clientes de este local disfrutaban este sabor tan único y la comida preparada por las dos mujeres, era verdad que tenía menos clientes que otros locales.

Pero un negocio de esta envergadura podía mantenerse ya que no tenía que pagar a los Martillo por su protección. Tampoco tenía que sobornar ni rendirle cuentas a la policía, los oficiales de la ley seca y ni siquiera a los políticos u otros organismos gubernamentales.

Como gobernante de esta área, Edward nunca aceptó sobornos ni nunca cedió a la presión de sus superiores. Por lo que los sobornos no existían en este lugar. El gobernador era capaz de percatarse de los manejos sucios, por lo que siempre que resolvía algún asunto no necesitaba arrestar a nadie.

Si fuera un negocio normal, sus impuestos hubieran ascendido por encima de los 500 dólares. Por eso, el atractivo de un bar a cubierto en el subsuelo era que no tenía que pagar impuestos por el alcohol, ahorrándose mucho dinero… El resultado era que los precios eran bajos en estos negocios que evitaban los impuestos previos a la implementación de la Ley Seca.

Esto quería decir que los más de 30 mil bares ocultos de estas calles también estaban en una espiral, de cambios en su destino.

Y la Gran depresión hizo que los precios de los licores se desplomasen, propinándole un duro revés al desempeño de toda la espiral. Pese a ellos, este local fue uno de los pocos que tuvo la suerte de escaparse de dicho declive.

Este afortunado local estaba bendecido por la deslumbrante y vívida atmósfera del ilegal negocio del vino.

—Pero Firo, realmente eres impresionante… pudiste derrotar a Maiza.

—Oh no, sólo fue suerte. Además, si hubiera sido cuestión de solamente habilidad, me temo que hubiera sido derrotado desde un principio.

—Je. ¡Así que así fue! Y el camino que te espera será aún más duro, así que estate bien preparado.

—Guau.

—Si hubiéramos sido nosotros… Hubiéramos tomado la muñeca de nuestro rival y lo hubiéramos lanzado por encima del hombro…

—Si hubiera hecho eso no estaría demostrando mis habilidades con el cuchillo.

—¿Mmm? No hay más pimienta…

—No puedo creer que haya una mesa redonda tan grande en el sótano. ¿Cómo hicieron para meterla aquí?

—Eh, ¿alguien tiene algo de pimienta por ahí?

—¿Ah? ¿No habías comprado 4 botellas de buen vino, Firo?

—Nah, solamente 2

—Ah, Miria, yo también quiero probar que tal está ese pato.

—¡Mmm! Bueno… ah

—Mmmm, qué delicioso. Pero el que prepara Miria es aún más exquisito.

—¿Quieres decir por gusto o por presentación?

—¡Waaa! ¡Jamás me imaginé que Isaac me alabaría!

—Viejo, ¿Por qué siempre me dan ganas de golpearlos a ambos?

—¡Oigan! Pimienta… alguno…

—Jum, cuando tenga la oportunidad, ¡le daré a mi rival una patada voladora!

—Por eso, a eso no se le llama pelear con cuchillos.

—En un principio, este país era muy distante con nosotros los japoneses, e incluso los chinos. Hasta los inmigrantes no se preocupaban en ocultar el desprecio hacia los japoneses…

—Señor Yaguruma, está pasando de un tema a otro sin que venga al caso… ¿ya está borracho?

—Por Dios… en aquella mesa tampoco hay pimienta

—La trajeron cuando se estaba haciendo el edificio, antes de hacer el techo.

—¿Qué has dicho?

—¡La mesa redonda! ¿No me habías preguntando sobre eso, Pezzo?

—Ah, Randy, Randy.

—¿Si, Maiza?

—¿No iban a hacer un número esta noche? Eso… Ya sabes, lo del guante en llamas.
Justo en el blanco.

—Qué asco, Pezzo y Randy están escupiendo por todos lados.

—¡Qué repulsivo!

—Ah, perdón, perdón… Creo que estoy demasiado animado hoy…

—¡Ronny! ¿Dónde está la pimienta?

—Jefe, hágase a la idea… Supérelo.

Llegado este punto, nadie sabía quién le hablaba a quién. Contemplando este caos de fiesta, Firo estaba extremadamente feliz.

Desde que había nacido, era raro ver a Firo sonriendo. Todos los inmigrantes pobres como él raramente podían sonreír… más bien, no solían tener motivos para sonreír.

Ser capaz de sonreír alegremente como los italianos que aparecían en las películas…Ese era el sueño que tenía Firo, desde que era pequeño.

Ahora su deseo al fin había sido concedido. Hubiera sido perfecto que él pudiese continuar viviendo así.

Aunque él sabía bien que era una manera muy tonta de pensar.

Pero si un sueño pudiera realmente volverse realidad, sólo eso sería más que suficiente para hacer feliz a Firo.

Un lado del camino en espiral brillaba con un resplandor deslumbrante.

El otro lado, naturalmente, estaba sumido en la oscuridad.

Tres hombres se encontraban caminando por las calles ruidosas, entre las sombras. Había un salón de jazz con una señal de ‘cerrado’ colgada en la puerta. Normalmente, este lugar estaría muy ajetreado, pero como los tres encargados no se encontraban esta noche, lo único que podían hacer era cerrar temporalmente.

Al empujar la puerta, se podía ver que había un hombre adentro.

—Ah, disculpe. Esta noche no abrimos al público…

Uno de los tres dio con su arma contra la garganta del hombre.

Por unos momentos le faltó el aire. Al mismo tiempo, un fluido cobrizo manó de su boca.

El que portaba el cuchillo cerró la puerta de inmediato, para cubrirse y evitar ser manchado por la fuente de sangre. Cuando esta paró de fluir, el moribundo cayó estrepitosamente… Dallas Genoard lo pateó hacia un lado sin hacer ruido. Partiendo de su torso, la sangre se desparramaba por debajo de su cuerpo.

—El sótano. Escuchen, primero busquen donde está la caja de madera. Y… no importa la caja precisamente, sino lo que está adentro.

Dallas sostenía en su mano el cuchillo ensangrentado.

Y los dos que lo seguían portaban, escondidas entre sus ropas, ametralladoras último modelo.

—¡Oigan! ¿Qué hacen?

Cuando Dallas y los otros dos llegaron al sótano, cuatro de los Gandor se encontraban sentados allí. Al parecer estaban jugando póker en una mesa redonda que estaba en el centro de la habitación.

Dallas respondió inexpresivamente:

—Ah, no… Hoy día nos olvidamos algo aquí… Le preguntamos al que estaba arriba y nos dijo que podíamos echar un vistazo…

—¿Se olvidaron algo…? Ah, ¿no es esa caja de madera?

Siguiendo la mirada del que les hablaba, los tres vieron una caja fuerte muy robusta… y encima de ella, la tan mentada caja.

—Ah… sí, esa es la caja.

—Disculpen, pero no podemos estar seguros de que esa caja sea suya… Tendrán que esperar hasta mañana, cuando esté de vuelta Luck.

Entonces uno de los Gandor murmuró:

—Cierto… Mike debe saber sobre la caja, ¿no?”

El ‘Mike’ del que hablaban era el tipo al que le habían abierto la garganta de par en par.

Dallas esbozó levemente una sonrisa. Levantó una mano, haciéndoles una señal a sus colegas.

Las dos personas tras el sonrieron de forma similar y sacaron las ametralladoras de entre sus ropas.

Este modelo había sido afectuosamente apodado por los mafiosos… Tommy Gun, le decían.

La victoria ya estaba decidida. No puede ser… ¿una organización formada por solo tres personas? Esa fue la duda que tuvieron por un instante los cuatro. Y después ya era demasiado tarde.

—¡Hasta nunca, perdedores desconocidos!

—¡Hijos de puta! ¿Qué le hicieron a Mike?

Antes de que los miembros de los Gandor llegaran a empuñar sus pistolas, las ametralladoras de sus rivales ya estaban escupiendo fuego.

Docenas de balas fueron disparadas por ambas armas, directas hacia los cuerpos de los cuatro hombres.

Esta masacre solo duró unos cuantos segundos. El sonido de disparos en el sótano fue suficiente como para amedrentar a los tres presentes. Las mesas de maderas, los grandes vasos en los estantes de las paredes… todo fue completamente destruido.

—¿Esto es lo único que podían hacer? Con razón les decían basura… Esto es demasiado divertido.

Dallas se reía salvajemente, con un agujero en su frente.

Las docenas de balas parece que no habían sido suficientes para matar a uno de ellos. Sobrevivió cubierto por los otros tres y ahora disparaba a sus atacantes, arrodillado en el suelo. Con solo seis disparos, mató instantáneamente a uno de un tiro en la frente, y les dio a los otros dos en el estómago, haciéndolos soltar las ametralladoras y gemir.

El afortunado sobreviviente tomó la pistola de uno de sus camaradas y vació el cargador. La mitad de los cerebros de los dos atacantes fueron desparramados. Mirando esta escena, al fin suspiró aliviado…

—Mierda…

Tras él, sus amigos, con los que hace segundos estaba jugando póker, se encontraban ahora tirados en el suelo. Uno de ellos tenía uno de sus dedos roto, así que aunque hubiese quedado con vida, no podría jugar póker nunca más.

—¿Por qué mierda? Cabrones…

Después de respirar profundamente, tiró el arma contra los cadáveres de los atacantes. Sus piernas temblaban descontroladamente, le era imposible caminar.

—El teléfono… Como sea… debo contactar al señor Luck…

El teléfono estaba en la pared, del lado de los agresores, así que se había salvado del tiroteo.

—El señor Luck… al parecer está… ah…

Una mano se posó en su hombro.

El terror se apoderó de todo su cuerpo.

—¿Mike….?

Se esforzó para sacarse el miedo de la cabeza y se dio vuelta, y repentinamente un cuchillo apareció en su propia frente.

—¿Te duele?

Dallas lo pateó a un costado mientras este colapsaba, a la vez que le decía, regocijándose:

—Realmente somos inmortales… Esto es genial… realmente… ¡Esto es espectacular!

El agujero de bala en la cabeza de Dallas había desaparecido, y ni una gota de la sangre que había empapado su ropa podía verse.


***

—Qué irritante…

—¡Irritante!

—Eran un grupo muy agradable…

—¡Muy agradable!

Isaac y Miria estaban deambulando sin rumbo por las calles nocturnas. Habían quedado más que satisfechos con la ruidosa fiesta, les hubiese gustado poder despedirse y retirarse… Pero todos se resistían a dejarlos ir, e incluso les decían cosas como ‘llévate esto como recuerdo’ y les entregaron una botella de miel cuando se iban.

—Si les robamos el dinero a tan buena gente, definitivamente estaríamos haciendo algo malo.

—¡Seríamos unos villanos!

Así que enfilaron hacia su otro objetivo… la base de la familia Gandor… a pegar una ojeada…

—Mira, ese edificio de ahí

—¡Ese edificio!

—Está demasiado tranquilo…

Mirando desde la distancia, les pareció notar algo de movimiento en la entrada. Del edificio emergieron las siluetas de 3 hombres. Isaac y Miria se escondieron en el acto, observando lo que pasaba amparados por las sombras de edificios.

La pobre iluminación en esas calles hacía imposible distinguir sus rostros claramente. Pero era claro que uno llevaba una caja con mucho cuidado. Miraban hacia la entrada del lugar, discutiendo, y por lo visto no parecían estar dispuestos a irse por ahora.

—Ah… Eso es. Es el dinero de la organización.

—¿En serio? ¿Por qué se lo llevan? ¿No era este el lugar más seguro?

—Debe ser… coimas para la policía. En esta oscuridad, si tres personas transportan cuidadosamente algo… debe ser dinero, ¿no?

—Ya veo. ¡Realmente eres un genio, Isaac!

—Siempre lo supe, ¿o no?… Si es como supongo, solo nos queda algo por hacer y eso es… robarnos el dinero ya mismo.

—¿Por qué?

—Si se están llevando el dinero, entonces cuando vengamos a robar mañana, ya no habrá nada en la caja fuerte.

—Ya veo. ¡Eres brillante, Isaac!

Las ruedas de la fortuna continuaban avanzando tranquilamente a través de su camino en espiral.

—Si nos llevamos esto… ¿en realidad vamos a ganar algo?

—Sólo podemos esperar que así sea.

—Pero, Dallas… viste como mataron a Scott… cuando ya no nos usen, ¿también nos asesinarán?

—Lo mejor será que nos olvidemos de Scott… Tranquilos. Ellos realmente desean el vino, ¿no?

—Así es.

—Entonces, lo único que tenemos que hacer es apuntar con nuestras armas a las botellas… les diremos que no les entregaremos nada a menos de que nos den el dinero…

—Entendido.

Ellos no sabían que esta amenaza era inútil contra el poderoso Szilard.

Cuando los tres se disponían a retirarse, vieron una sombra bloqueándoles el camino. Un hombre alto con una máscara extraña… Lo más extraño era el ornamento filoso con forma de V que tenía el sombrero en su cabeza.

—¿Quién está…?

Aunque Dallas y sus compañeros sean ahora indestructibles, estaban desconcertados ante lo que estaban viendo.

—¡Mi nombre es Profesor Moriarty[51]! Exacto, ¡he retornado del más allá desde las cataratas Reichenback!

Parece que Isaac disfrutaba mucho de las obras de Sir Conan Doyle. Pero el Moriarty de los libros no hablaba de esa manera, ni usaba cascos ni máscaras.

—Eh… Prueba de ello es esta miel, fruto del trabajo de las abejas de Holmes

Tomó la botella de dorada miel. El recuerdo que le habían regalado previamente en la tienda de los Martillo.

—¿Nos estás tomando el puto pelo?   

—¿No? … Entonces soy Jack el Destripador.

—¿Qué carajo crees que haces?

—Ustedes son muy poco flexibles… ¿Entonces quién podría ser? ¿El siniestro propietario Tío Tom? ¿O la malvada bruja de ‘El mago de Oz’? Imposible, ¡si soy un hombre!

Todos eran personajes de famosos musicales de Broadway. Isaac parecía ser inesperadamente experto en esta materia, así que probablemente provenía de una familia de buena clase.

—¡Cállate, no tenemos tiempo para lidiar con dementes!

Empuñaron sus cuchillos para amedrentar a Isaac. En ese momento, la atención de los tres estaba enfocada en el hombre que tenían enfrente.

—¿Y qué hay de mí?

Escuchando la voz que venía detrás de ellos, los tres se dieron vuelta.

Y algo les cayó en la cara.

Se volvieron para evitarlo, pero al mismo tiempo, Isaac les tiró lo mismo.

—Mis ojos… aaa…hi… hijos de…

Les habían arrojado una sustancia extraña a la cara.

La sustancia era polvo de pimienta mezclado con ceniza. Aunque les había tirado solo un puñado de esta mezcla, era más que suficiente para causarles una molestia importante tanto para ver como para respirar. Por cierto, la pimienta había sido tomada prestada durante la cena, por eso no había suficiente.

Los tres no podían parar de toser y el respirar se les hacía extremadamente difícil. Aunque sus cuerpos fueran indestructibles, no había forma de que evitaran sentir dolor. Incapaces de resistirlo, trataron de respirar por la boca. Pero entonces inhalaron las partículas de polvo que aún quedaban en el aire y su agonía volvió a comenzar. Isaac y Miria aprovecharon la oportunidad para arrebatarles la caja de madera y desaparecieron de la escena como si fueran humo. Al final, Dallas y sus camaradas jamás descubrieron que los dos con los que se acababan de cruzar eran la misma pareja que habían visto ese mismo día.

Ennis también se había apresurado en la búsqueda, y se encontraba preocupada por lo que acababa de ver. Esto se debía a que Ennis había recibido la orden Szilard de que ‘si bajo cualquier circunstancia alguien se atreve a tratar de beber de mi vino, debes de asesinarlo’.

Se encontraba a unos 50 metros del escondite de los Gandor, oculta en las sombras en dirección opuesta a Isaac, monitoreando la situación.

Vio la alta sombra bloqueándoles el paso a los tres hombres, y cómo justo después una sombra más baja se les acercó por detrás y les tiró algo. Luego, Dallas y los otros dos repentinamente comenzaron a llorar de agonía. Las dos sombras les robaron a Dallas y sus colegas y, sin detenerse, corrieron hacia las calles.

—¿Qué está pasando aquí…?

Perseguir a los dos que se habían apropiado de la caja o salvar a Dallas y los demás. Ennis dudó por un momento, pero luego recordó que Dallas y sus camaradas no podían morir, así que emprendió marcha en dirección hacia donde se habían ido los que los habían asaltado.

Ennis saltó por encima de Dallas y compañía, que estaban tirados en el suelo, y enfiló en dirección a la caja. Al correr a través de los callejones se dio cuenta de que algunas ventanas todavía tenían luces encendidas, y de que había algo de gente aun en las calles. Y para su mala suerte, no había señales de los dos maleantes.

Ennis miró alrededor dos, tres veces, y caminó hacia el callejón más cercano. Aún había una distancia entre el callejón que ella acababa de abandonar y el siguiente.  Por lo que ella había visto, los dos se movían rápidamente, así que si hubiesen tratado de meterse en algún local, tenía que apresurarse en seguirlos. De todos modos, la mayoría de los locales de la zona mostraban un ‘cerrado’ en sus puertas, provocándole algo de preocupación.

Resuelta a realizar su tarea, Ennis empezó a buscar por los callejones, uno por uno. Unos minutos después, ella descubrió algo extraño en una esquina. Entre las cosas que había en un basurero se encontraban algunos objetos extraños que estaban nuevos aún y eran bastante caros.

A juzgar por su estado, habían sido desechados hace poco tiempo.

—¿Cascos y… máscaras?

Cerca de estas cosas se encontraba la chaqueta de un traje, tirada.

Para Ennis, estas eran pistas suficientes. Ahora que reparaba en ello, le pareció que las siluetas de los dos ladrones le eran familiares.

—¡No puede ser…!

Ennis estaba atontada por la conclusión a la que había llegado. Su búsqueda había terminado por ahora.

—¡¡Qué… pero pero pero qué mierda…!!

Al avizorar la destrucción que se encontraba ante sus ojos, Berga perdió el control.

En el medio de la noche, docenas de policías fueron a encontrarse con los tres Gandor, que habían regresado a su hogar. Cuando escucharon el informe de la policía, se habían apresurado a llegar a la escena del crimen. Y allí se encontraban los cadáveres de los que habían sido subordinados y amigos suyos.

El hermano mayor no dijo nada mientras contemplaba la desoladora escena.

—¿Quién…? ¿Quién puede haber sido capaz de…?

Incluso la sutil sonrisa que siempre estaba presente en la cara del hermano menor se había desvanecido completamente.

Berga dejó escapar un rugido que hizo temblar el edificio entero, cómo si tratase de hacer caer completamente la sangre que aún se precipitaba desde el techo.

—Lo mataré….. ¡No importa quien haya sido! ¡¡¡¡Lo voy a matar!!!

Un número importante de policías presenciaron esta declaración de homicidio, pero ninguno se atrevió a detenerlo.

Capítulo 03: Segundo día

Con el sol naciente, las calles de Nueva York se revelan en la luz, mostrando su verdadero rostro detrás del brillo y el glamur de la vida nocturna.

Durante este día, el cielo permaneció soleado a partir de la luz de la mañana. El tiempo cada vez más frio cambiaba la impresión del cielo, de cristalino a parecer un translúcido hielo invernal.

—Qué molesto…

—¡Molesto!

Isaac y Miria estaban nuevamente enfadados.

—No puede ser… es vino, ¿verdad?

—¡Es vino!

La caja de madera que habían robado anoche. Exactamente ¿qué era este tesoro de la Mafia? Teniendo en cuenta su peso, los fajos de billetes debían estar muy fuertemente atados… En ese momento, estallaron con anticipación e ilusiones acerca del fruto de su trabajo. Que resultó ser esto.

—¿Por qué usaron tres personas por tan sólo dos botellas de vino…y lo transportaron en medio de la noche, nada menos?

—Quizá lo querían beber en casa, ¿así qué lo traían de vuelta?

—Dejemos de lamentarlo. Este es el premio por el que sacrificamos el casco, la máscara y el esmoquin para tenerlo en nuestras manos.

Terminó teniendo que tirar incluso su esmoquin. Miria obviamente no podía quitarse el vestido, por lo que se cambió de ropa. El vestido negro yacía dentro del maletín.

Ahora los dos se encontraban disfrazados como un Padre y una Monja. Ninguno era visto particularmente por las personas en la calle.

—¡Eso es, debe ser vino de alta categoría! ¡Protegido por un dragón, el legendario vino que sólo los dioses pueden beber!

—¡Sorprendente!

En realidad no estaba lejos de la verdad.

—Ahora bien… ¿qué deberíamos hacer con él?

—¿Beberlo?

—Hurm… Beber todo esto es un poco… dos botellas es demasiado para nosotros…

—Entonces, ¿lo vendemos?

—¿Podemos venderlo creo…? Pero necesitamos profesionales para analizar ese tipo de cosas…

En este punto, de repente a Isaac se le ocurrió algo.

—¡Lo tengo! ¡Se lo daremos a los Martillos! Como un regalo a cambio de la miel.

—¡Ya veo! ¡Oh, todos estarán muy felices! ¡Algo que no sea alcohol mezclado con miel!

—¡Mm! ¡Los niños que murieron también podrán subir al cielo!

Hablando como si se hubieran ganado la lotería, este par caminó en dirección de ‘Alveare’.

***

Al final, Ennis no regresó al lado de Szilard. Luego de algunas consideraciones, decidió encontrar a estos dos y hacerles unas cuantas preguntas. Había estado buscándolos desde que los vio en el incidente.

Por supuesto, encontrar a dos personas que acabas de conocer en una ciudad tan grande como Nueva York era difícil.

—Si esto continúa… el amo Szilard podría…

Inclusive si regresaba ahora, ya era demasiado tarde. Szilard la ‘mataría’ despiadadamente, e incluso si se escondiera al otro lado del mundo, él fácilmente la hallaría y luego la asesinaría de todos modos.

Aah ¿Acaso los dioses realmente existen? Si lo hacen, ¿cómo alguien solicita su ayuda?

Ennis reflexionó sobre estas cosas en su corazón, entonces inesperadamente vio el rostro de un Padre al final de la calle.

Este rostro le parecía bastante familiar a Ennis.

Si los dioses efectivamente existiesen, si en verdad controlasen el destino de todas las personas… en ese caso, este dios fue por lejos muy astuto… y demasiado despiadado y frío.

—Aah. Buenos días, señor Maiza.

Cerca del mediodía, Firo hizo su aparición en Alveare.

A pesar de que la fiesta de ayer se prolongó hasta muy tarde, no había ni una pizca de resaca o fatiga en Firo el día de hoy.

—Buenos Días. ¿Cómo te sientes?  Es un nuevo comienzo para ti.

—En realidad no siento nada… o tal vez debería decir que comencé desde cero ayer.

Hoy era el descanso de Firo. Ya había sido decidido que él sería responsable de uno de los casinos a partir de mañana.

Firo se levantó temprano para darse una vuelta por el lugar y saludar a los trabajadores del casino, debido a que no había nada especial sucediendo y quería almorzar, se fue hacia Alveare.

Se acababa de sentar a comer… cuando, desde afuera de la entrada del bar, el sonido de unos toques llegaron de la puerta unida al local de miel.

A esta hora del día, todo el licor había sido almacenado en otra parte, así que no tenía que preocuparse por repentinas redadas de la policía. De esa forma, Firo no estaba para nada nervioso cuando se paró y se encaminó a abrir la puerta.

Sin embargo, él nunca imaginó que los que entrarían serían un Padre y una Monja.

—¡Mira, están aquí, están aquí, las buenas personas!

—¡Buenas personas!

Los dos estaban soltando frases que no coincidían con su apariencia. Firo tenía el presentimiento de haberlos visto en algún otro lugar.

—¿Ah?… um—, ¿Isaac y…Miria?

—Absolutamente cierto.

—¡Cierto!

—No tenía idea de que fueras un Padre…

—¿Eh? Nunca he sido un Padre…

—¿No lo eres?

—¿Uh?

Viendo la expresión de incredulidad, la cabeza de Firo empezó a dolerle un poco.

—Traemos un poco de vino como agradecimiento por el regalo de ayer… Ah, bueno, aunque no sabemos qué tipo de vino es, debe ser bastante sabroso.

—¡Bastante sabroso!

—¿Qué es… esto?

Al ver la caja de madera, la mano de Firo lentamente se detuvo. Él había visto esta caja antes. Cuando le dio un vistazo a su contenido, estuvo más seguro.

Esta era la caja que el anciano arrogante estaba sosteniendo y… Alzar la voz y llamarlos a mitad de las calles era algo brusco, por lo que sólo los siguió. Luego, disfrazados como un Padre y una Monja, Isaac y Miria entraron en un comercio especializado en miel.

Ella observó la puerta principal por un buen rato, pero aun así no salían.

—¿Qué debo hacer?…

Ennis decidió entrar al local. En ese momento, notó un grupo de personas emergiendo de él, por lo que rápidamente se apartó del frente del comercio.

Desde la distancia, contempló a tres hombres y una mujer surgiendo de su interior. Dos se trataban de Isaac y Miria…

Cuando advirtió los otros dos rostros, su corazón casi se detiene.

En efecto, estos dos hombres le eran familiares a ella.

No, en realidad era la primera vez que se ‘conocían’. No obstante, en el ‘conocimiento’ que Szilard previamente le impartió a ella había información acerca de estas dos personas.

Uno de ellos era un antiguo colega de Szilard e igualmente el ‘Alquimista’ cuya sabiduría Szilard codiciaba, Maiza Avaro.

El otro… aunque no conocía su nombre, se trataba del joven que había estado preguntando por ella.

Los cuatro intercambiaron breves despedidas, después Isaac y Miria se marcharon mientras que Maiza y el joven regresaron al interior del comercio.

—No entiendo que está pasando… Luego de que Isaac y Miria dejaran el lugar…

El hombre con Maiza. Él estuvo investigando acerca de ella todo el tiempo; podía ser que Maiza conocía de antemano su existencia, ¿así qué dejo a su cómplice preguntando por ahí? No estaba segura de la relación de Isaac con ellos. ¿Acaso Isaac fue engañado y usado por ellos? De cualquier manera, después de que Szilard ‘devorase’ a Maiza, sólo tenía que ayudar a Isaac y Miria a ganar algo de tiempo para que pudieran escapar.

Esta mujer ni una sola vez pensó que ‘conoció a Isaac, Miria, Maiza y a su cómplice únicamente porque la estaban buscando’. Si bien se requería de una extrema coincidencia para que esto sucediera… la razón principal por la que nunca se le ocurrió fue porque la misma Ennis estaba muy encariñada con esta excéntrica pareja.

Sólo eso.

***

—Ennis, explícate. ¿A dónde fuiste y qué sucedió con el ‘producto completo’?

Cuando regresó al edificio en Grand Central, nadie más aparte de Szilard estaba ahí.

Todos aquellos ancianos eran personas con cierto nivel de estatus, por lo tanto no les era posible abandonar sus posiciones durante varios días seguidos. Algunos vinieron porque no podían esperar a que el ‘producto completo’ llegara, de igual forma otros fueron incapaces de soportar la mirada de Szilard y huyeron del lugar.

No había señal de Dallas y su séquito. Bueno, no pudieron haber regresado. Si lo hicieron entonces es muy probable que ya se encontraran en la mano derecha de Szilard.

Ennis dio un simple recuento de todo lo acontecido. Omitió el tema acerca de Isaac, y se limitó a decir que Maiza había tomado el vino.

—¡Maiza!

El efecto de estas palabras fue instantáneo. La mente de Szilard ahora se encontraba ocupada solamente con pensamientos acerca de Maiza. Parece que Isaac y Miria están a salvo.

—Saca el auto, Ennis. Iré directamente a dónde él esta… En lo referente a Maiza, si no lo ‘devoro’ entonces no tiene sentido que yo permanezca en este mundo… Desconozco si el conocimiento de mi existencia es un obstáculo para ese sujeto, ¡pero eso está bien! Sólo tengo que ‘devorarlo’. ¡Apresúrate, Ennis! ¡Si otros prueban el ‘producto completo’, ‘devorarlos’ después será fastidioso!

—Justo como ha dicho… si Maiza en verdad sabe de nosotros, es muy posible que permita a más de sus amigos beber el producto completo…

—No, no hay necesidad de preocuparse por eso. ¡Ese sujeto desde un principio odió la ‘inmortalidad’ más que ningún otro! Si descubriera el ‘producto completo’ que concede la inmortalidad, definitivamente lo destrozaría en el acto… ¡Pero incluso si es destruido no me lastimaría o afectaría!

Este era ‘conocimiento’ que Ennis no había obtenido del alquimista que una vez ‘devoró’. Sabía que Maiza únicamente sobrevivió gracias a que despertó repentinamente mientras Szilard estaba matando a su amigo… eso era todo.

—Trae un arma. En esta ocasión tienes permitido ser tan violenta como desees. Si es necesario, ni siquiera importa si tienes que matar a todos en Nueva York.

Aunque en la superficie sus palabras no parecían serias, al compararlo con el normalmente inaudito Szilard… este Szilard ciertamente lucía más animado que antes. Ennis encontró esto aún más escalofriante.

La rueda del destino que avanzaba por el camino en espiral. Estos temblores podrían dar lugar a un completo descarrilamiento.

***

—¿Cuál es el problema, Dallas…?

—¡Frío!…… De todos modos, mejor pensemos en cómo nos iremos de esta ciudad.

Dallas y sus secuaces fueron a un bar que usualmente no frecuentan. El producto completo se lo habían arrebatado en la batalla de pimienta. Si regresaban ahora indiscutiblemente serían comidos en un abrir y cerrar de ojos. Luchar contra él era problemático, los cuchillos y armas que les dieron no eran de mucha utilidad en contra de ese sujeto llamado Szilard.

—Incluso si vamos a dejar esta ciudad… también tenemos que planear lo que vamos a hacer antes de partir…

—¿Qué quieres hacer?

—Tú sabes…Matar a ese mocoso, ¡el tan famoso Firo!

***

La fuerza policíaca finalmente desapareció del cuartel de la Familia Gandor.

Berga, quien no había hablado durante mucho tiempo, embistió la silla más cercana contra el suelo. Con un seco, sonido de ruptura, unos fragmentos de madera volaron por todas partes.

Luck capturó uno de los fragmentos en su mano y dijo:

—Tranquilícese, hermano Berga… romper todas la sillas no ayudará en estas circunstancias.

—¡Tranquilízate, mi trasero! ¡No puedes esperar que yo esté tan calmado como tú!

—Si no se tranquiliza, entonces ¿quién tomará venganza por Mike?… Puede que luzca sereno, pero de hecho estoy muy molesto también.

Luck apretó el fragmento de madera con mucha fuerza. La sangre corría por entre sus dedos.

—Sí, me siento muy furioso en verdad. Puede parecer contradictorio estar furiosamente calmado, no obstante, estar constantemente enojado simplemente no va a funcionar. ¿Cómo podemos sofocar nuestra ira? He estado considerando este problema desde hace un tiempo, pero no importa cuántas vueltas le dé sólo puedo llegar a una conclusión. Venganza. Tal vez sea una respuesta bastante tonta. A pesar de todo, me he preguntado; una vez que encontremos a los bastardos que asesinaron a Mike y a los demás, ¿deberíamos entregarlos a la policía o encargarnos de ellos por nuestra cuenta? En realidad quiero despedazarlos con mis propias manos. Aah. Qué esté diciendo esto significa que todavía no estoy completamente tranquilo en estos momentos. Aun así, sino continúo reflexionando sobre esto, me temo que tomaría un arma y correría en busca del culpable desde hace mucho tiempo, y arrastraría en ellos a todos los pobres ciudadanos y la policía que se metiera en mi camino. Por lo que, se lo ruego. Si eso llegará a suceder, hermano Berga, por favor, golpéeme, dispáreme- debe detenerme a cualquier costo. Como dije… creo que esta es una mala idea, todo lo que puedo hacer es esperar que mis hermanos mayores se tranquilicen.

En el transcurso de todo el discurso, la expresión de Luck no cambió ni una sola vez.

—Ya veo… Lo siento, Luck. Sin embargo, tienes que calmarte, más que nosotros.

Percibiendo la ardiente rabia en su hermano menor, Berga finalmente se tranquilizó.

Keith en silencio observó a sus hermanos menores. Parecía que tenía algo en mente, pero nada se podía deducir de su permanente cara de póker.

—De cualquier manera, creo que las bandas vecinas definitivamente van a sospechar acerca de la visita de la policía el día de hoy… Naturalmente, infórmales esto sería bueno… tanto como información y advertencia, supongo…

Luck en voz baja anunció las órdenes a seguir de ahora en adelante. En cualquier caso, había que empezar con las bandas vecinas.

—Muy bien… primero iremos al territorio de los Martillos. Si una pequeña organización como la nuestra fue atacada, entonces ellos podrían ser el próximo blanco, o tal vez puede que sepan algo al respecto…

***

—Ahora bien… Solo en pensar en dejar esta ciudad, me dan ganas de llorar.

—Escapar, ¿verdad?

El dúo de ladrones se paseaba en dirección a la estación de trenes para salir de la ciudad.

—En todo caso, sí que hay muchos policías por aquí.

—¡Muchos!

La policía no podía estar en busca de ellos, ¿verdad? Sus disfraces eran perfectos, y tampoco les permitían ver sus rostros.

En medio del grupo de oficiales de policía se encontraba un hombre trasmitiendo órdenes, y cuando ésta se dispersó, los dos se acercaron para preguntar:

—Disculpe, ¿pasó algo?

El hombre que estaba siendo interrogado… el Inspector Edward Noah dio una leve inclinación con la cabeza en dirección al hombre que se asemejaba a un Padre, y les facilitó una breve reseña de lo sucedido.

—Padre, es… no… tal vez ya esté enterado de esto, pero hubo una pelea de pandillas… Algunos integrantes de Gandor fueron asesinados.

Edward únicamente repitió lo dicho en los periódicos. Quizá si no se tratará de un Padre, Edward ni siquiera lo miraría.

—Padre, he pecado. Siempre pensé que sería mejor si más de esos tipos murieran en sus disputas. Sin embargo, cuando veo aquellos cuerpos deplorables… Siento lo mismo que al observar los cuerpos de ciudadanos ordinarios, y me encuentro a mí mismo odiando a esos asesinos… Aunque estos cadáveres han sido sumergidos en la sangre carmesí de la violencia, todavía rezo para que encuentren paz después de la muerte…

Habiendo dicho esto, Edward rápidamente salió de la escena.

Ambos quedaron perplejos ante esto.

Habían asesinado a unos Integrantes de Gandor. Estas palabras fueron el único sonido que retumbó en sus oídos.

—Qué… ¡Qué debemos hacer! ¡Nunca creí que morirían!

—¡Ah!…… ¡Aaah!…… ¿Fue demasiada pimienta?…

Estos dos estaban completa, absoluta y extremadamente equivocados. Siempre pensaron que Dallas y su séquito pertenecía a Gandor, razón por la cual creyeron que los habían matado con pimienta.

—¡Aaah!… Si ese el caso, ¿cómo podríamos dar la cara a aquellos niños muertos…?

—Y a Ennis también…

—Nunca imagine que sería tan grave…

—¡Aaa~h!

En ese momento, Miria exclamó:

—¿Qu-qu-qué pasa?

—Isaac, qué, qué pasa si…Firo y los demás ya han tomado esa caja, y si la policía o los Gandor lo descubren…

Entonces no serían ellos, sino Firo y los demás quienes estarían arrestados.

En otras palabras, si dejaban las cosas así, la probabilidad de escapar de la ciudad a estas alturas era alta… No obstante, esta idea jamás cruzo por sus mentes. Porque regalar algo que fue robado no estaba bien en primer lugar.

—¡Qué desastre….!

—¡Tenemos que regresar!

El Padre y la Monja corrieron.

Los destinos que habían sido, en un punto, separados de la espiral, fueron succionados una vez más sin que nadie lo notara

—Hey, esas dos personas de hace un momento…

Debido a que Edward le surgió una emergencia, Donald y Bill investigaron por su cuenta.

Fue entonces cuando un hombre y una mujer pasaron corriendo frente a ellos, con alturas que concordaban a las descritas en los informes.

—¡Ah!… Espera, ¿podrían haber sido…esos dos?

—¿Qué deberíamos hacer?

—Hm… No nos preocupemos por ello ahora. De todas formas, será mejor que vayamos primero hacia Grand Central. Ahí es dónde nuestra verdadera misión radica… Una vez que terminemos con esa parte, iremos con Edward para charlar.

—Así parece.

—¡Ah!… Sabes, mentirle a Edward es un poco injusto para él.

El curso de la espiral aceleró.

La punta de la espiral gradualmente se contrajo, centrándose en un determinado punto final.

La escalera en espiral del destino. Sobre ella, alimentada por el ‘Vino de la Inmortalidad’, varios destinos comenzaron a girar como las ruedas de un auto.

Juntos, su movimiento causó que la torre en espiral comenzará a balancearse. Casi como si quisiera colapsar sobre sí misma.

***

—¿Qué sucede, Firo? Tu expresión ha estado un poco fuera de sí desde hace un momento…

Detrás de una pesada puerta en Alveare, Maiza y los otros se encontraban comiendo un almuerzo sencillo. Otros ejecutivos además de Firo y Maiza se habían reunido en la tienda. La gente fuera de los ejecutivos tenía prohibida la entrada, por lo que no se veía a ningún picciotto.

—Ah… no…

—¿Tiene algo que ver con el vino y la caja de madera?

Señalando la caja de madera sobre la mesa con su tenedor, Maiza inquirió interesadamente.

—Ah… no…… Es que siguen ocurriendo coincidencias…

—¿Coincidencias?

—El encontrarse con Isaac y Miria una vez más cuenta como una, y lo qué trajeron consigo, también…

Precisamente cuando Firo estaba a punto de explicarlo, las puertas se abrieron con un gran estrépito.

Todo el mundo en el bar volteó su cabeza por este sonido.

Allí se encontraba un anciano. Era un rostro que nadie reconocía.

Nadie excepto un hombre: Maiza.

—Szilard…

—¡Ha pasado mucho tiempo, Maiza Avaro! ¡O deberíamos decir que han sido más de doscientos años!

***

—Escuchen…. Olviden a los otros tipos… Únicamente tenemos que matar a ese mocoso y luego escapar… Bueno, ya que aquí poseemos Thompson, podemos matar a todos mientras escapamos, de ese modo no nos preocuparemos después… Jajja…

Conforme caminaban a lo largo de la calle hacia Alveare, Dallas y los otros dos revisaron las municiones en las pistolas Tommy[52]. Tomando en cuenta los cargadores tambor, aún les quedaban 100 balas.

—A propósito, Dallas… La ‘Familia Martillo’ a la que ese mocoso pertenece, ¿realmente es ese su escondite?

—Mmhmm… Pague por este dato en la Agencia de Información… Si ese mocoso no está ahí, entonces sólo tenemos que aniquilar a esta familia Martillo y luego regresar. Le dejaremos al mocoso un mensaje escrito con sangre, diciendo ‘la próxima vez serás tú’…

—Jaja, ¿en ese caso seremos igual que Jack el Destripador?

—Las tácticas anticuadas son perfectas contra tipos anticuados… jaja…

En la sombra bajo las cornisas deterioradas, los tres entraron a un sombrío callejón. Dado a que había demasiados policías en las calles, decidieron venir aquí para evitar llamar la atención. Por supuesto, si fueran descubiertos estaban completamente preparados para asesinar a la policía y a los inocentes transeúntes de las calles. No, más que estar mentalmente dispuestos para esta posibilidad, sería más exacto decir que en realidad esperaban que eso sucediera.

Por suerte no había nadie en el callejón, así que por lo menos pudieron inspeccionar sus ametralladoras tranquilamente.

—Ahora, bien… este es el último asunto que saldar en esta ciudad. Pongan todo su esfuerzo en ello, no quisiéramos terminar como cierto mendigo desempleado en las calles, ¿verdad?

—Jajaja… Limosnear no es tan malo; aquel mendigo era bastante entretenido, ¿no es así…?

—Aah ¿Estás hablando del tipo que tenía flores en una bolsa de papel? Debe haber sacado mucha plata.

—¡Eh, Dallas! Olvídate del mendigo… ¿Cómo era? ¿No dijiste algo como ‘hoy en día consigues más dinero robando que mendigando’?

—Ahora realmente seremos ladrones… jajja… jajajajjajjaja…

La espiral del destino gradualmente se contrajo. Esto no fue fortuito, sino más bien, inevitable.

***

—La-ladrones… ¿es-están hablando de nosotros justo ahora?

—No creo… Ya que esas voces vienen desde el otro lado de la pared.

Isaac y Miria iban de un lado a otro dentro de una obra en construcción. Precisamente cuando se rompían la cabeza sobre el ‘¿cómo debemos explicarles?’, se percataron de que ya habían perdido su rumbo.

—P-pero… puede ser la policía…

—Echaré un vistazo.

Luego de escalar la pared con la ayuda de un barril de hojalata, Miria miró sigilosamente al otro lado de la pared.

Sorprendida, estuvo a punto de bajar cuando Isaac también saltó, y el barril hizo un sonido de clank clankal sacudirse.

—Eh eh eh, ¿qué pasa?

—¡Son esos chicos! ¡Esos chicos! Los que golpearon a Isaac ayer… ¡Los chicos que Ennis derrotó y confió a la policía! Aunque hay una persona menos, ¡sin duda son ellos!

Isaac y Miria no se dieron cuenta de que eran las mismas personas que habían atacado ayer por la noche.

—¿En serio?

—¡Sin duda!

Después de pensarlo por un momento, Isaac llegó a una conclusión.

—Ya veo… ¡Lo tengo!

—¿Q-qué?

—¡Deben haber escapado de la cárcel!

—¡Woaaah, ese es un crimen muy serio!

—Eso debe ser… han regresado para vengarse de Ennis…

—¡Es terrible! ¡Matarán a Ennis!

Miria gritó al tiempo que su rostro palidecía.

—Tranquilízate, ¿acaso Ennis no es fuerte? No importa cuántas veces estos chicos…

—¡No-no, no! Porque, porque, esos chicos… ¡traían ametralladoras!

Al escuchar esto, incluso la cara de Isaac se tornó blanca.

—Estás bromeando, ¿cierto?

Era muy probable que Ennis muriera. Su héroe… no, heroína iba a ser eliminada. Pero, ¿qué podía hacer él?

—Entiendes, yo… ayer, casi fui asesinado por esos rufianes…

—¿Eh?

—Pero sabes, Ennis me salvó, así que Ennis es mi héroe.

—También la mía…

—Comprendes, los héroes… no pueden morir… ellos no pueden morir.

Observando la mirada contemplativa de Isaac, Miria tomó en silencio un profundo respiro.

—Holmes, aniquilado por rufianes que escaparon de prisión… Conan Doyle nunca escribió esta clase de cosas… No lo hizo, ¿cierto?

—¿Isaac…?

—Por supuesto… No tiene lógica. Si eso sucediera los fans de Holmes estarían tristes. Si lo matan, entonces no tendría sentido que existiese su archienemigo y rival, Moriarty,  ¿no es así?… Esos chicos no pueden hacer ese tipo de cosas. ¿Verdad, Miria?

A pesar de que su razonamiento era una tontería, intentó dar lo mejor de sí. Se estaba esforzando en buscar las palabras adecuadas para animarse.

—Nuestro héroe… no… heroína… debemos hacer algo, para pagar nuestra deuda de gratitud. ¿No, Miria?… Incluso si no podemos ser buenas personas… al menos, Ennis.

—¡Si no la ayudamos, nosotros no seremos nada buenos!

Sin esperar a escuchar las últimas palabras de Isaac, Miria ya estaba tras Dallas y su pandilla, tirando de la mano de Isaac conforme se iba.

—He… Heeeeeeeeeey, espera un segundo, sólo yo puedo iii-ir… mira, todos llevan ametralladoras por lo que tú puedes, puedes, puedes morir… ¡gulp!

El hablar y ser arrastrado a la carrera causó que Isaac accidentalmente mordiera su lengua.

Cubrió su boca y pensó:

Aah, estar junto a Miria es demasiado maravilloso

Considerando eso, sonrió como si se divirtiera con algo.

Un Padre y una Monja corrían por las calles con paredes de ladrillo.

Sin cruces.

Y sin saberse ninguna oración.

Aun así, continuaban deseando salvar a alguien. 

***

Maiza se estremeció cuando vio al anciano. Sorprendido por su reacción, Firo preguntó:

—Um… Qué cosas tan extrañas dices, abuelo… ¿ustedes dos se conocen…?

Firo observó al anciano con extrema sospecha, luego dio un vistazo detrás de él… ahí, en el corredor que conecta hacia la tienda de miel, vio una figura familiar en el piso.

—¿Señorita Seina?… Espera… ¡Señorita Seina!

Firo inmediatamente se levantó de su asiento sin pensarlo. Al ver la expresión de Firo, todos los ejecutivos también se pusieron de pie. En un instante, la atmósfera dentro del bar estaba llena de tensión.

Al anciano no parecía importarle el ambiente ya que sonreía alegremente.

—¡Ja-jaa! Relájate, Maiza. En cuanto a ti, carne de cañón sin nombre… Solamente derribé a la chica, eso es todo. Sin embargo, puede que me haya pasado un poco, por lo que las primeras una o dos vértebras de su columna quizá estén rotas…

—¡Bastardo! ¡Te mataré!

Randy, sentado en la esquina de la habitación, golpeó la mesa con violencia. Pezzo de igual forma aporreó la mesa con una mano regordeta. El impacto mandó a volar todos los platos, y se estrellaron contra el suelo.

—Oh, cielos… aún le quedan siete vértebras, así que ¿es realmente necesario armar tanto alboroto por romper sólo una o dos?

El anciano soltó una risa burlona. No sólo Randy, sino todos los otros ejecutivos incluyendo a Firo estaban furiosos, y todos ellos alcanzaron el interior de sus chaquetas mientras se dirigían hacia el anciano.

—¡Por favor esperen!

El grito de Maiza detuvo su avance.

Parecía absurdo, pero el sudor brotaba de la frente de Maiza.

—Todos… Soy al único que busca… Me encargaré de él personalmente, por consiguiente les pido que dejen este lugar por la puerta trasera…

—¿Señor Maiza…?

—Hey… ¡De qué hablas, Maiza!

Después de dudarlo un poco, Maiza reveló una pequeña parte de su historia con Szilard.

—Este hombre es el responsable de las muertes de mis amigos y de mi hermano menor…

Con ésas palabras, toda la habitación se sumió en silencio. Y aquel quien lo rompió fue el mismísimo Szilard.

—Luego ‘devore’ otras cinco personas… ¡así que serían ocho para ser exactos!

—Szilard…

Únicamente Firo, quien estaba al lado de Maiza, notó algo. Se veía la ansiedad y la dureza en el rostro de Maiza, emociones que nunca antes había visto que él expresara durante los cinco años que lo conocía.

Al observar la creciente furia en los ojos de Maiza, Firo no tenía idea de qué hacer… al mismo tiempo las llamas de la ira también atacaban su corazón.

—Señor Maiza… No entiendo qué está sucediendo pero… Básicamente, este sujeto es su enemigo, ¿estoy en lo correcto?

—En ese caso, también es nuestro enemigo

Randy prosiguió con las palabras de Firo y accionó el interruptor que dio inició a la batalla.

Cuando terminó de anunciar aquellas palabras, Randy sacó un revólver del interior de su chaqueta y disparó al cuerpo de Szilard.

Un agudo staccato[53] sonó cuando un orificio rojo perforó el lado derecho del pecho de Szilard.

Después, el orificio se transformó en dos.

—Demonios que sí, en el instante en que atacó a Seina se convirtió en nuestro enemigo, ¿cierto, Randy?

Aquel diciendo estas palabras era Pezzo, quien sostenía un revólver aún humeante.

—De todas formas, este viejo cretino nada más oxidaría nuestros cuchillos…

—Tengan cuidado de no herir a Seina…

Viendo que el anciano todavía no sucumbía, los otros ejecutivos rápidamente presionaron sus gatillos.

Sin temer a la prisión o sólo por desahogar su rabia reprimida… ninguno de ellos mostraba ni una pizca de inseguridad por sus acciones.

Los limpios disparos resonaron en la tienda.

—Es inútil… las armas no tienen efecto en él…

La voz de Maiza se perdió en la tormenta de ecos.

Únicamente cuando todos los miembros hicieron uso de todas sus municiones la lluvia de balas cesó.

Las balas habían pasado a través del cuerpo de Szilard, otras estaban pérdidas acribilladas en el lujoso decorado de esplendidas paredes, transformándolas en algo que lucía como los muros interiores de un baño público en Bronx[54].

—Oye…  Maiza…

Randy movió su cuchillo alrededor cuando preguntó:

—¿Por qué…ese viejo sigue de pie?…

El torso de Szilard estaba cubierto de orificios. No obstante, su boca una vez más se curvó en una gran sonrisa.

En cuanto vio su expresión, Maiza gritó la respuesta al máximo de su voz:

—¡Les diré la razón después, sólo escapen por ahora!

Era demasiado tarde.

La mano de Szilard ya había llegado a sus pies. Ubicado ahí se encontraba un estuche negro. Era uno de alta calidad, lo suficientemente grande para guardar un saxofón tenor.

—Oh cielos… Deshacerse de las molestias es muy difícil… Si en verdad muriera por eso, entonces la invulnerabilidad no tendría sentido…

Esbozó una sonrisa conforme se agachaba, y abrió el estuche con un  chasquido.

Entre todas las personas de la habitación, sólo unas cuantas podrían adivinar lo que iba a salir del estuche.

Así que a pesar de la advertencia de Maiza, ni una sola persona tuvo la intención de escapar.

—Si hieren mi columna o mi cabeza, no seré capaz de moverme durante un corto periodo de tiempo… En fin, no puedo agradecerles lo suficiente por apuntar a mi corazón… Aunque, podía esquivar cualquier disparo a la cabeza.

La primera persona en percatarse del contenido fue Firo, quien inmediatamente se abalanzó hacia delante.

En el instante en que Firo acortó el espacio entre ellos, pateó lejos el estuche que Szilard había abierto. Después contrajo su cuerpo para patear a Szilard en la cara.

—La juventud, ¿eh?

Su pierna fue bloqueada por el brazo de Szilard.

—Hmph… La juventud. Es lo que más me enfurece.

Justo cuando Firo perdió el equilibrio, el pie de Szilard lo golpeó en su abdomen. Sólo con eso, Firo fue controlado y enviado de regreso a su sitio original… al lado de Maiza.

—Firo… Como el conta è oro, te ordeno…

Sosteniendo a Firo, quien estuvo a punto de colapsar, Maiza emitió una orden:

—Debes escapar por la puerta trasera… No… ¡Informa lo qué está sucediendo aquí al Don y al secretario!

Incluso si le dicen que huya, Firo no es del tipo que sale corriendo. Cuando Maiza consideró este punto, inmediatamente expulsó dicha ‘orden’.

—P-pero, señor Maiza…

—Está bien… No planeo morir pronto…

Al menos no antes de asesinar a Szilard — Maiza no terminó la oración.

—¡Entendido!

Aunque por un segundo fue vencido por la indecisión, bastó de un simple vistazo a los ojos de Maiza para hacer que Firo se precipitará hacia la puerta.

En ese momento, todo el odio había desaparecido de los ojos de Maiza… él sólo sonreía con tranquilidad.

Aquella fue una mirada de preparación y determinación. Si alguien dentro de la organización poseía ese tipo de aspecto en los ojos, si sus intenciones eran correctas o no… no importaba lo que uno hiciera, ya que sería inútil. Haz lo que él te pida, porque la única forma de detenerlo sería matándolo con tus propias manos. Se trataba de un caso simple entre elegir una de dos opciones.

Por lo tanto Firo decidió confiar en la determinación de Maiza, pateó con fuerza contra el piso de madera y aceleró en un instante.

—¿Quiero escapar? Bueno, estaría bien pero… Szilard, has realizado todo este viaje para ‘devorarme’, ¿no? Ya sea mi carne… o mi alma.

Sonriendo eufóricamente, Szilard sacó algo del estuche negro.

—Hey, hey…… ¿Es en serio….?

Dijo alguien entre los ejecutivos.

Firo corrió hacia la puerta trasera. Detrás de él, Szilard apuntó la ametralladora de diseño militar en su dirección. No hubo ni un solo titubeo cuando jaló el gatillo.

Al escuchar el tiroteo ensordecedor a espaldas suyas, Firo instintivamente quiso ocultarse para cubrirse, pero el ataque nunca llegó. Así que Firo decidió no regresar bajo ningún costo y desapareció dentro del corredor que conectaba con la puerta trasera.

—Eres realmente desconcertante. ¿Tanto te importa el muchacho?

De pie frente a Szilard, quien tenía una mirada de absoluta incredulidad en su rostro, y bloqueando los disparos yacía Maiza. Su cuerpo estaba abatido por el dolor de incontables heridas de balas, y el fluido carmesí brotaba como si se tratase de una fuente.

—Ni siquiera las balas que traspasaron alcanzaron al muchacho… Hmph, así que fue la calidad de las balas… ¿O tal vez ese es el límite de esta arma?

Sin prestar especial interés en el estado de Maiza, Szilard comenzó a evaluar el arma en su mano, envuelto en una ligera nube de humo proveniente de la boca del cañón.

—¡Maiza!

—Me… encuentro… bien… rápido… escapen…por… favor

—¡Cómo podríamos huir cuando un amigo está herido, estúpido Maiza! ¡Si todos lo atacamos, no hay forma de que no muera!

Mientras hablaba, Randy tomó una silla cercana a su pierna y la arrojó a Szilard.

—Oof… ¿eh?

La primera silla la esquivó con un leve movimiento de su torso, mas esta fue seguida por una segunda silla lanzada por Pezzo. Al mismo tiempo, los otros ejecutivos comenzaron de igual forma a lanzarle sillas.

Cuando Szilard se percató de que era imposible incluso para él continuar evadiendo las sillas, no tuvo más elección que bloquearlas con las manos. Los brazos de Szilard empezaron a girar con gran rapidez.

Con esta abertura, Randy, Pezzo y unos cuantos ejecutivos se acercaron.

Si todos actuaban al mismo tiempo, el mando de ataque sería confuso, por otro lado si todos tomaban turnos para atacar tardarían mucho tiempo.

—¡Te atraparé!

Randy blandía su cuchillo mientras volaba hacia él. La respuesta de Szilard a esto únicamente fue retroceder un poco para evitarlo.

Los ejecutivos que se aproximaban desde el frente no se dieron cuenta de que la posición de entrada de Randy había creado un punto ciego en el campo de visión de Szilard, de tal forma que él no podía ver a Randy. Se trataba de una esquina del angosto corredor.

—Debe ser difícil para ustedes, sacrificios sin nombres

—¡Qué…!

El ataque no paró ya que todos los hombres siguieron adelante en una línea.

En ese momento, la ametralladora hizo un sonido inesperado.

Segundos después, imitando el ejemplo de Pezzo, cuya parte delantera de su cuerpo se encontraba teñida de un rojo brillante, algunos ejecutivos colapsaron cerca de la entrada de la habitación. Para prevenir el golpe de Pezzo y los otros, Szilard había dirigido la metralleta al suelo y barrido el piso con disparos. Luego, apuntó la boca del cañón a los restantes ejecutivos dentro de la habitación. Tras algunos disparos ensordecedores, el magnífico bar que una vez resumió la era de la Prohibición fue convertido en ruinas que reflejaban las repercusiones de la Guerra Civil[55].

—No me jodas… Maldición…

Randy tuvo la suficiente suerte de prevenir que lo llenaran de agujeros gracias a que rápidamente se escondió detrás de la pared. El interior del corredor se trataba del punto ciego de Szilard.

—Oye Pezzo… Hijo de perra…

Al ver el cadáver de su amigo tendido en el suelo del corredor, Randy luchó para mantener la calma mientras lentamente se acercaba por él. Con cuchillo en mano, se preparó para cortar el rostro de Szilard en el segundo en que lo viera… A pesar de que sabía que era una tarea muy difícil de realizar, por lo menos tenía algún tipo de plan en mente.

De pronto, una silueta salió volando por el corredor.

Randy empuñó su cuchillo… luego se congeló en esa posición.

Lo qué salió volando… no, lo que Szilard había lanzado era el cuerpo sin vida de Seina, su cabeza colgaba sin fuerzas.

En el momento en que él quedo paralizado, un orificio de bala apareció en la espalda de Seina.

Queriendo gritar algo, Randy dio su danza de muerte sangrienta con el sonido del tiroteo.

Todo esto sucedió justo cuando la regeneración de Maiza terminó… honestamente los eventos de esa noche no fueron más que una comedia macabra.

***

Inmediatamente en cuanto abrió la puerta hacia la tienda, Firo fue asaltado por el innegable presentimiento de que algo andaba mal.

Sin tiempo para determinar la fuente del presentimiento, instintivamente dio un paso atrás.

Justo ahora, algo difuso pasó delante de sus ojos como el filo de una guillotina.

Unos segundos antes se percató de que eso era la pierna erguida de una persona.

Después, su vista se dirigió hacia el dueño de la misma.

—Tú…

Firo definitivamente había contemplado este rostro antes… no, mejor dicho, recordaba ese atuendo.

—Eres la de ayer…

—Tú eres…

Ennis también notó que la fisonomía de la otra persona le era muy familiar, por lo que detuvo el ataque de sus manos.

Gracias al ‘conocimiento’ de Barnes que le proveyó Szilard, sabía que él se trataba del hombre que la había estado buscando. Aunque desconocía algo más acerca de él, no pudo evitar contenerse a sí misma.

Szilard le dijo ‘Si Maiza escapa por la puerta trasera, detenlo’, por consiguiente cuando la puerta se abrió ella le atacó automáticamente…no obstante, parece ser que él vio a través de su patada en el momento en que la sombra de su pie se posó sobre su cara. Además, tenía que ser este hombre.

Después de pensarlo un poco, Ennis decidió iniciar el ataque nuevamente. Este hombre era probablemente el enemigo de Szilard. Si lo dejaba escapar su propia vida podría estar en riesgo.

Sin embargo, en ese instante, los rostros de Isaac y Miria pasaron por su mente. Si Szilard le ordenara matar a Isaac y Miria, ¿qué haría?

— ¡Woah, espera un minuto!

Tras escasos segundos, la mujer delante de él retomo su feroz ataque.

A pesar de que evadió su primer golpe con destreza, dio la vuelta sólo para ser recibido por otros dos ataques consecutivos, aunque Ennis encestó un golpe limpio en el hombro de Firo con el otro pie.

Los ataques eran más implacables de lo previsto e hicieron que Firo retrocediera hasta topar con la pared. Al mismo tiempo que sentía el suave impacto de los golpes, la helada pared de ladrillos tocó su espalda.

—Mm… Me descuidé…

Ennis no paró y le lanzó un puñetazo.

Aah, es muy parecido al arte marcial japonés que Yaguruma nos enseñó. Cuando Firo pensó eso, automáticamente utilizó los movimientos que había practicado con Yaguruma.

Su mano derecha salió disparada y atrapó la muñeca de Ennis. A pesar de que su velocidad no era para ser subestimada, Firo claramente podía seguirla en comparación a Yaguruma… y gracias a que su muñeca era mucho más delgada que la de un hombre, le fue mucho más sencillo sujetarla.

Los ojos de Ennis se abrieron un poco.

Manteniendo la mano izquierda en alto, movió el cuerpo de Ennis más cerca mientras él se volteaba. Al igual que en un baile, el cuerpo de Firo se deslizó por debajo del brazo de Ennis… y en un instante ambos cuerpos quedaron alineados.

Después, mientras luchaban por conservar el agarre en sus muñecas, Firo usó su pierna para forzar el ya inclinado cuerpo hacia el suelo. Lo que dio como resultado que Firo quedara agachado… frente a Ennis, cuya espalda estaba ligeramente tocando el suelo.

Sin mencionar que la mano derecha de Ennis seguía dominada por Firo. Esto suponía que sin importar cuánto luche, aún sería reprimida por el joven delante de ella. O al menos no existía ‘conocimiento’ dentro de la mente de Ennis que le pudiera indicar cómo liberarse a sí misma. Este muchacho poseía ‘conocimiento’ de técnicas de lucha de las que ella carecía.

Con una calmada expresión, Firo le preguntó a la chica:

—Explícate ¿Estás relacionada con ese viejo de adentro? ¿Por qué vinieron aquí, y por qué las pistolas no pueden matarlo? Y lo más importante… ¿quién eres tú?

Ennis estuvo un poco sorprendida al escuchar eso. Este hombre no sabía nada acerca de ella. Y no sólo eso, incluso lo referente a Maiza y Szilard. … Entonces, ¿por qué la estaba buscando?

—Vamos, prácticamente te lo suplico… Realmente no sé nada ¿Acaso no soy sólo un idiota por la forma en la que estoy ahora?

No sabía absolutamente nada… justo como ella hace mucho tiempo. Fue como si el mundo de Ennis antes de que ‘devorara’ al alquimista hubiese sido revivido. El que no se le diese más que sólo la mínima cantidad de conocimiento. Cuando recordó esos tiempos, Ennis se sintió mal a pesar de que la situación actual no tenía nada que ver con ella. El dolor de la ignorancia era únicamente algo que podía sentirse tras saberlo todo.

—¿No te arrepentirás?

—¿Eh?

—Una vez que sepas… no puedes dar vuelta atrás… ¿En verdad quieres saber?

Por unos cuantos segundos, hubo un silencio total. Después de considerarlo un poco, Firo respondió:

—Eh… Es lo mismo que dijeron en la ‘ceremonia’ de ayer…

—¿Eh?

—Dime. No tengo idea de si vaya a lamentarlo, pero soy bastante bueno olvidando cosas… Verás, soy un estúpido

Habiendo dicho esto, liberó la muñeca derecha de Ennis y se enderezó.

Por un momento, Ennis estuvo un poco estupefacta, luego se levantó con cara de incredulidad.

—¿Nunca se te ocurrió que podría escapar?

Su mirada directa nunca dejo lo ojos de Firo.

Como era de esperar, en el momento en que Firo le respondió y si ambos se hubieran conocido en un encuentro ordinario, bajo diferentes circunstancias… sus mejillas probablemente se pondrían de un rojo brillante.

—No te preocupes por eso… Soy estúpido, eso es más que suficiente.

***

—Verdaderamente eres un hombre idiota, Maiza

Szilard observó a Maiza con lástima.

En el bar llenó del hedor de la sangre, sólo dos personas permanecían de pie: Szilard y Maiza.

—Te supero por mucho…

La sonrisa amistosa y el lenguaje cortés se habían desvanecido completamente de Maiza en estos momentos.

—En aquel entonces… cuando tuviste éxito en convocar al ‘demonio’ en el barco, debí haberte asesinado y robado tu derecho…

Al contrario de él, Szilard continuaba sereno y tranquilo. Aunque su oponente se trataba de un ‘inmortal’ al igual que él, Szilard nunca dudo de la ventaja absoluta que gozaba.

Consciente de la furia desencadenada por la trágica escena alrededor de él, Maiza luchó por contener sus emociones mientras buscaba las palabras adecuadas. Tenía que elegirlas cuidadosamente si deseaba salir de esta desfavorable posición.

—El ‘demonio’… si muero, regresará a casa sin lugar a dudas… Ese chico mantendrá su palabra en este asunto, lo sé…

—¡Ja! Por la manera en que hablas pareciera que el ‘demonio’ es amigo tuyo. Tú, quién persiguió el arte de la alquimia implacablemente; al final, le diste la espalda al camino de la ciencia y comenzaste a usar ‘magia’… y como si eso no fuera suficiente, incluso convocaste un ‘demonio’… y dicho demonio todavía dijo lo siguiente a nuestros treinta compañeros… ¡‘Yo les daré el conocimiento’!

Szilard estuvo igual que un actor de voz para una película sonora[56], hablando con el tono de alguien quien personalmente había presenciado todo.

—Déjate de tonterías… Tú también eras uno de nosotros…

—Anunciaste ‘Quiero entender la inmortalidad’. Una vez que recibiste el elixir parecido al vino, lo compartiste con todos para que lo bebieran… ese fue el principio de esta vida. ¡Además sabías la fórmula para el ‘elixir de la inmortalidad’! ¡En otras palabras, ganaste el derecho de difundir la ‘inmortalidad’ al mundo!

Hablando en voz alta, Szilard lucía como si estuviera alabando los logros elogiables de Maiza, pero en un instante él sacudió la cabeza y el volumen de su voz bajó.

—No obstante… justo al día siguiente, empezaste a decir algo acerca de ocultar el método para la producción del ‘Elixir de la Inmortalidad’. Ahora permíteme escuchar tus motivos para hacer eso, Maiza. Originalmente creí que deseabas monopolizar la elaboración… sin embargo, parece que en realidad aborreces la ‘inmortalidad’ misma…

Confrontado con las preguntas planteadas, Maiza pronunció lentamente con el fin de persuadirlo.

—Una de ellas es que… este tipo de inmortalidad tiene algunos inconvenientes…

—¿Inconvenientes?

—Esta clase de inmortalidad… termina cuando alguien es ‘devorado’ por otros que poseen la misma habilidad…

—Hmph… este es un sistema bondadoso creado por el demonio, ¿no?

—No… Por supuesto, esto sería verdad únicamente si odiaras a esa persona… Sin embargo, motiva que hasta los que se aman se ‘maten mutuamente’, como un sistema ‘demoniaco’… Piénsalo y verás que, incluso para ti, hay existencias que pueden matarte… es decir, nuestros otros amigos y yo estamos siempre pensando en ‘los preparativos para resolver el asunto’, ¿cierto? Sólo así. Aquellos que han superado la muerte por vejez temen a la ‘muerte’ mucho más que las personas promedio, ¿no? En pocas palabras, todos desean convertirse en ‘la última persona’. Al aparecer esa clase de individuo, las sombras de sospecha aumentarían, por lo que naturalmente los inmortales se asesinarían unos a otros sin falta, ¿estoy en lo correcto? Hasta los que se aman… en su vida eterna, pueden sentir perfectamente que ‘ansían saber todo acerca de su pareja’… Si ellos verdaderamente se aman… entonces la forma más sencilla… es ‘conocer todo acerca de su pareja’… Es decir, ‘devorar’ para aprender absolutamente todo acerca de su pareja… una tentación que nadie puede resistir…

—A ese tipo de imbéciles hay que dejarlos comerse entre ellos hasta la muerte

—Me pregunto… si quizá esa clase de pensamiento hoy en día es algo ingenuo. Sin embargo, después de que la ‘inmortalidad’ haya sido extendida… tras haber impregnado el mundo entero, los principios morales de este mundo, religión, e incluso leyes cambiarían completamente. En ese momento, otra preocupación surgiría… ‘Si acepto todo el conocimiento de las otras personas, entonces ellos vivirán en mí’… Si el futuro del mundo evoluciona en eso naturalmente, no me importaría. Pero me niego a que sea producto de mis acciones. Ya que todavía me gusta este mundo. Esa es una de mis razones.

—Hmph. En ese caso, puedes relajarte. Yo no otorgaré este poder a los inútiles…

—Y la razón principal sería…

Maiza habló por encima de Szilard, y terminó afirmando:

—Porque hay tipos como tú.

***

—El amo Szilard, con el fin de incrementar su propio ‘conocimiento’, comenzó a ‘devorar’ a los alquimistas que fueron originariamente sus compañeros… No obstante, confundió a Maiza con su hermano menor y ‘devoró’ a éste último; luego de eso, el amo Szilard fue atrapado por los restantes tripulantes y arrojado al mar… Los alquimistas sobrevivientes partieron hacia Nueva York… El amo Szilard no murió, sino que los persiguió empedernidamente hasta las costas de América…

Firo se hallaba completamente embelesado por el ‘conocimiento’ que comentó Ennis. Para alguien quien nunca había escuchado de alquimistas, jamás hubiera creído en la loca idea de la inmortalidad y todo eso, si no hubiese visto a Szilard, cubierto por heridas de bala mientras seguía riendo.

Entonces, que la sangre desapareciera de las muñecas de Maiza anoche era también debido a esto. Firo desentraño sus palabras poco a poco mientras cuidadosamente prestaba atención.

—Por favor, deja de llamar a ese tipo ‘amo’ ¿Qué relación tienes con él?

El rostro de Ennis se hizo cada vez más sombrío.

—Yo soy… el mismo Szilard. Supongo que se podría decir eso.

***

—Para empezar… ¿por qué quieres saber cómo se elabora el elixir de la inmortalidad? Esto sólo incrementará el número de personas que pueden matarte…

Manteniendo una distancia fija entre Szilard y él, Maiza alzó una pregunta muy obvia.

—El homúnculo de Paracelsus[57] únicamente puede sobrevivir en un matraz.

Maiza había oído el nombre de ‘Paracelsus’ antes. Se dice que el ‘homúnculo’ nació de las manos del hombre. Creado por el mundialmente famoso alquimista Paracelsus se trataba de un hombrecillo del tamaño de un matraz, que podía vivir exclusivamente dentro de él.

Sin embargo, tras la muerte de Paracelsus a causa del cáncer, ese hombrecillo también desapareció.

—Un perfecto homúnculo engendrado por la ciencia debe poseer de forma innata todo el conocimiento desde que nace… Lógicamente, en mi búsqueda por el ‘conocimiento absoluto’, creé vida artificial… Para algo fuera de tu campo de experiencia, este nivel debería ser comprensible, ¿cierto?

En contraste a Maiza, Szilard expresó sus ideas a la ligera como de costumbre.

—Ciertamente esta no era mi especialidad, pero… gracias al conocimiento ‘devorado’, me enteré de que se habían descubierto grandes avances en este campo de estudio… Y he hecho uso de ello…

Maiza no estaba consciente de que uno de los alquimistas a bordo de esa nave se encontraba conduciendo tal investigación.

Lo qué era más importante para Maiza fue que ese conocimiento… no, que un hombre como Szilard se haya comido a alguien que poseía dicho conocimiento, lo cual inclinaba más la balanza en su contra.

Ignorando la mirada de odio de Maiza, Szilard alegremente prosiguió con su explicación:

—El hombrecillo nacido en un matraz… asimismo, una vida artificial que moriría si la fuente de sangre humana se le retirase: un homúnculo. Una criatura extremadamente delicada, ¿no lo crees? Esta es la caridad que ideé para conferir del poder de la inmortalidad a los débiles y diferentes.

De pronto, la pata de una silla llena de disparos colapsó. Por el repentino sonido, Szilard dio un pequeño vistazo en esa dirección.

Maiza aprovechó la oportunidad, su mano derecha salió disparada y atravesó el espacio entre ellos.

—Realmente eres un compañero ingenuo.

Como si él anticipará el ataque, la metralleta que Szilard sostenía se movió con rapidez. Un giro del cuerpo ocasionó que la muñeca derecha de Maiza fuera atrapada… y un ruido que normalmente no se escucha hizo eco en la habitación.

*Crujido*

***

—En el ‘conocimiento’ que Szilard obtuvo se encontraba el homúnculo… Un estudio concerniente a la vida artificial. En pocas palabras… es el método por el cual un humano puede nacer sin la necesidad de la reproducción entre un hombre y una mujer… Fui creada a partir de las células del cuerpo inmortal de Szilard y… células femeninas… de una mujer secuestrada cerca de mi edad actual… Después fui engendrada al catalizar los dos tipos de células… Procedió con un método significativamente diferente a la técnica original de producción de Paracelsus…

Ella descansó por un momento, luego continuó hablando en dirección a Firo.

—Al principio aquellas células regresaban inmediatamente al cuerpo de Szilard… Sin embargo, cuando me crearon, se utilizó vino ‘fallido’ como líquido de cultivo y me desarrollé en una máquina que hacía la función de útero hasta que tuve la misma edad de mi madre… Después de eso, mi crecimiento se detuvo al poseer una composición igual a la de Szilard…

—Ah–… En otras palabras…

—Como una colonia aislada de su centro, puedo recibir información de Szilard. Por otro lado, él es capaz de separar los componentes femeninos dentro de mis células de sus componentes inmortales…

—Espera, espera, espera. Mi cerebro es un poco lento… ¿Podrías decirlo en términos sencillos?

Firo se quejó, apoyando la cabeza sobre una mano.

—Si pensamos en Szilard como la oficina central de una compañía… Yo sería una sucursal. Imagina que cada trabajador es una colonia inteligente… en ese caso la oficina central puede causar que yo, la administradora de la sucursal, se convierta en desempleada en cualquier momento…

—Entonces lo qué quieres decir, ¿es?…

—sea, la voluntad de Szilard es suficiente para provocar mi muerte…

Por primera vez, una expresión de furia cruzó por el rostro de Firo.

—Qué mierda… ¡No hay ninguna forma de que algo como eso pueda suceder!

—Para Szilard, supongo que soy como su hija…

—¡Qué clase de padre mataría a su hija por capricho y usaría eso como una amenaza para hacer que ella trabaje! Está bien, eres tan bonita que de ningún modo podrías ser la hija de ese viejo de aspecto sombrío; sus rostros ni siquiera se parecen. Puedo garantizar eso… bueno, en cualquier caso, no te preocupes.

—¿Eh?… Pero…

—¡Está bien, así que no te preocupes! De todos modos, a ese viejo probablemente le han dado una paliza el señor Maiza y los demás…

La conversación de ambos fue interrumpida.

—Una cita a plena luz del día, eh… Como lo esperaba, los mocosos de hoy en día hacen las cosas de forma diferente, ¿eh?

Firo y Ennis voltearon para ver unos cuantos rostros conocidos.

—Ah… Los de ayer…

—Dallas… ¿Por qué estás aquí?

Al igual que Firo, Ennis estaba sorprendida de verlos.

—Oh, cielos… Hermana mayor, incluso tú estás aquí… Qué conveniente.

Ellos observaron a las dos personas, detrás de Dallas que sostenían metralletas.

—¿Qué demonios es esto?

—Ahora que las has visto, entiendes, ¿no es así?… Ametralladoras. Jajaja…

El dúo que llevaba las metralletas se limitó a esbozar un par de sonrisas forzadas ante la aburrida broma.

—Ah-, bien, hermana, para tu información… Estamos cortando lazos con nuestro jefe, Szilard. Y nuestra última función en esta ciudad es matar a ese mocoso, pero sabes… ¿quién iba a saber que tú también estarías aquí? Por lo que proseguiremos y te atacaremos a ti ya que estamos en eso.

A pesar de que Dallas y sus secuaces habían escuchado que Ennis era igualmente inmortal, pensaron que no habría problema si escapaban antes de que se regenerara.

—¿Unas últimas palabras antes de irte al infierno, mocoso?

—Tenemos curiosidad; ¿cómo adquirió estas armas…Señor Dallas?

Aquel que habló no fue Firo.

Cuando Dallas temerosamente volteó para encarar la voz proveniente de su espalda, se encontró con un revólver acechando su cabeza. Los otros dos tenían pistolas presionando sus cabezas de la misma manera por Keith y Berga.

—He… eh, oiga… Señor Luck… Por favor perdónenos…

—De acuerdo, en ese caso le pido que responda a mi pregunta”

El revólver de Luck fue empujado con más fuerza en medio de las cejas de Dallas.

¿Qué estaban haciendo aquí? Era muy improbable que se encontraran en este lugar porque ellos habían matado a esas cuatro personas, así que Dallas desesperadamente intentó pensar en un modo de volcar las posibilidades. Si fuesen derribados por estas armas, Ennis seguramente traería a Szilard, ocasionando que un cuerpo inmortal fuese tan bueno como nada.

—Estas armas son… las encontré con ese mocoso de allá, Firo, las tenía escondidas…

Dallas de inmediato emitió una mentira. Sin darle tiempo a Ennis de negar su afirmación, rápidamente continúo parloteando.

—La verdad es que, estábamos vigilando para tenderle una emboscada a ese mocoso ayer… Ese chiquillo se dirigía a su escondite cargando una metralleta, ¿cierto? Después de eso, oímos el aterrador sonido del tiroteo viniendo de su guarida…

Dallas culpó a Firo de la masacre de anoche. Inclusive a pesar de que se trataba de una mentira descarada, si la concentración de su oponente dudaba sólo un instante estaría muy bien. En tanto que la boca del cañón se moviera un poco hacia abajo… Sería peligroso que le dispararan en la cabeza, pero si fuera en el cuerpo entonces no habría ningún problema. Luego sólo tendría que utilizar esa oportunidad para abrir sus gargantas con la navaja…

—¿Por qué?… ¿Sabes lo qué sucedió anoche? Ni siquiera ha sido informado en los periódicos…

—¿Eh? P-porque íbamos tras Firo…

—¿Crees que estamos en malos términos con los Martillos…?

—¿Ah?

—Y en cuanto a ayer… Los tres estábamos junto a Firo”

—Qué…

—Un hermano que creció en el mismo departamento recibió una promoción, por lo que asistimos a su fiesta de celebración anoche… es cierto, nos quedamos hasta muy tarde… ¡justamente hasta que Mike y los demás fueron asesinados!

Los disparos sonaron, y parte de la cabeza de Dallas estalló. Siguiéndole, Keith y Berga descargaron sus pistolas. Sus cerebros salieron disparados del mismo modo, los dos colapsaron con las metralletas en las manos.

—¿Cómo podríamos dejar que cargaras con la responsabilidad tú solo?

Mientras contemplaba las amplias sonrisas de sus dos hermanos mayores, el hermano menor dijo con dificultad:

—Lo lamento. Hermano Berga, hermano Keith… Tal parece que no pude mantenerme calmado después de todo…

—No te preocupes.

Keith no había hablado por casi un día entero.

Firo, quien fue testigo de todo, saludo a los tres hombres.

—Son mis salvadores.

—Nah… Escuchamos el ruido de las ametralladoras, así que fuimos por la parte trasera para descubrir lo que estaba pasando. Firo… Creo que nos han dejado completamente al margen del asunto… ¿Podrías explicarnos qué sucedió?

—Más tarde indiscutiblemente les contaré todo. Por ahora, primero tengo que encontrar al Don… Y ella es…

Sólo después de hablar hasta este punto, Firo se percató de que aún ignoraba el nombre de la chica.

Entretanto, Ennis también estaba extremadamente perpleja. ¿Quiénes eran estas tres personas? ¿Debería contarles acerca de la condición del cuerpo de Dallas y  de los otros? Y en primer lugar, Firo todavía era su enemigo.

Sin embargo, Ennis ya no lo consideraba como un enemigo.

—Hey, hermano mayor. Estos cadáveres, ¿cómo podríamos ocultarlos?… Espera un segundo… Oye, Luck, estos tipos traen ametralladoras, así que cuenta como defensa personal, ¿no?

—¡Por favor esperen!… Antes de eso, por lo que más quieran aten a las tres personas…

Ella dijo eso sin pensarlo.

Firo y los otros miraron incrédulos a Ennis.

—Ellos… aunque no completamente, son también ‘inmortales’…

—¿Qué?

—¿Uh? Oye, ¿de qué estás hablando, hermana? Están indudablemente muertos…

Mientras discutía, Berga lanzó un vistazo en dirección a los cadáveres y, su expresión se congeló.

—¿Qué demonios?

La cabeza, que originalmente había estallado en partes, se encontraba reparándose a sí misma diestramente.

Luego, los ojos se abrieron.

—Qué…

En ese instante, el cuerpo de Berga se estremeció violentamente. Una lluvia de balas que venía desde abajo golpeó el cuerpo de Berga.

La sangre brotó de su torso salpicado en balas y cayó al suelo con un ruido sordo.

—¿Hermano Berga…?

—¡Berga!

No sólo los otros dos hermanos, sino que incluso Firo y Ennis no entendían que había pasado.

—¿Por qué…se pueden regenerar tan rápido…?

Ennis desconocía que sus cabezas habían sido heridas una vez, por lo que sus cuerpos ya estaban acostumbrados a regenerar esa parte. Dicho de otra forma, su carne era mucho más joven que la de aquellos ancianos con los que Ennis se familiarizo, así que la velocidad de su curación innata era mucho más rápida.

O quizá las neuronas en sus cerebros no se habían detenido, por lo tanto a pesar de que sus cabezas estallaran, Dallas y su séquito recobraron la conciencia mientras sus cerebros se regeneraban.

Calmado, compuesto y sin reír, Dallas y sus secuaces apuntaron las armas de sus manos a las restantes cuatro personas.

Un intenso tiroteo hizo eco en el callejón.

***

—Débil… ¿Esto es todo a lo que has llegado en tus doscientos años?

Maiza yacía en el piso. Su muñeca rota se encontraba regenerándose en silencio.

—Todo indica que te has confiado de tu propio poder para entrenarte a ti mismo, pero yo he usado un método mucho más razonable. Le otorgue a los fuertes el ‘fracaso’… Así es, elaborado con la mitad del conocimiento del proceso de refinamiento que le enseñaste a tu hermano menor… Bueno, aunque no podía evitar el envejecimiento de las personas, por lo menos conseguían ser indestructibles y, lo más importante…

Paso a paso, Szilard caminó hacia Maiza, quien no había terminado de regenerarse.

—Ellos pueden ser ‘devorados’… por nosotros, que hemos bebido el ‘producto completo’, y esto es unilateral… Es decir, los fuertes beben el ‘fracaso’, y yo los ‘devoro’. ¿Acaso hay una forma mucho más efectiva para entrenar? ¡Jajajajajajajajajajajaja!

La caja de madera sobre la mesa fue abierta. Szilard revisó si la cantidad de vino del interior había sido reducida.

—Como lo pensé, nadie lo ha bebido todavía…

—¿? ¿Qué es?

—Oh, ¿no lo sabes? Esto es… el ‘elixir de la inmortalidad’ que en una ocasión bebimos. Finalmente logré completarlo por mi cuenta.

—Aunque en realidad el trabajo es gracias al cervecero que fue contratado para terminar el producto.

—¡No puede ser!”

—Ignoro el cómo es que tú obtuviste este vino, pero da igual, todo se aclarará una vez que yo te ‘devore’. Jajajajajajajajaja…”

Tras dar una fría, risa mecánica, Szilard dio un vistazo en dirección a sus pies.

—No obstante… Estos sujetos eran verdaderamente un grupo de tontos.

Inspeccionó los cadáveres de los ejecutivos desparramados alrededor del lugar.

—¿O tal vez podría preguntarle al ‘demonio’ que me otorgará el control de sus almas?

—Tú… nunca lo averiguarás…

—No, lo descubriré. Únicamente tengo que ‘devorarte’ y lo sabré todo.

Cuando Szilard se inclinó, estiró lentamente su mano derecha hacia la cabeza de Maiza.

En ese momento, un ruido estruendoso de disparos provino del exterior.

—¿Qué es eso…?

No recordaba que Ennis trajera alguna metralleta. Los tres tiros anteriores, creyó, fueron disparados por el muchacho o sus amigos. ¿Acaso sujetos armados con ametralladoras habían llegado como refuerzos? Por unos minutos, Szilard se distrajo un poco por los sucesos de afuera.

Maiza aprovechó esta abertura momentánea para sujetar los tobillos de Szilard con ambas manos y rápidamente se levantó. En un dos por tres, el cuerpo de Szilard dio media vuelta mientras caía.

Aunque se presentó esta breve oportunidad, Maiza nunca pensó en tomar su cabeza. Subió a una mesa cercana y se precipitó a través de un lugar elevado entre dos ventanas. Por las noches, cuando el alcohol era vendido, la tienda las sellaba con puertas de madera, mas durante el día sólo había una capa de vidrio.  Un limpio y crujiente sonido retumbó. Acompañado por una lluvia de cristales rotos, el cuerpo de Maiza voló fuera de la tienda.

—¡No huyas!

Szilard lo persiguió y brincó a través de la ventana.

Entonces, fue arrollado por un auto.

***

—Jajaja, qué fácil… vayámonos antes de que la mujer se recupere…

Dallas y su séquito sospecharon que las calles estarían en caos debido al tiroteo, por lo que decidieron escapar por medio de un callejón.

—¿Mm?”

Al poco tiempo de doblar en una esquina, escucharon varios ruidos delante de ellos conforme avanzaban. El sonido parecía el correr de un motor y algo grande chocando contra las paredes.

—¿Qué es eso…?

La fuente de los chirridos apareció cerca de la siguiente esquina.

—Debes estar bromeando”

Con el espacio justo para entrar en el callejón, se encontraba un común automóvil de color negro.

—¡Aaah, Isaa-a-accc! ¡E-e-e-estamos ch-ch-chocando contra la p-p-pared!

El golpeteo que producía los costados del auto al raspar los muros taladraba los tímpanos de Miria, la cual estaba siendo zarandeada salvajemente de un lado a otro.

—P-p-p-p-para empezar, Isaac, ¿puedes conducir un auto taaan grande?

—¡N-n-n-n-n-no hay problema! ¡He visto a papá conducir este tipo de coches antes y en teoría n-n-no debería haber mucha d-d-d-diferencia a un a-a-a-a-a-auto pequeñoooooo!

—“Y-y-y-y-y-y-ya veoooo! En ese caso me puedo tranquilizar, ¿verdad-d-d-d?

El par, mientras seguían a Dallas y a sus secuaces, encontraron el auto que los había golpeado. Se trataba del coche de Ennis, pero el dúo simplemente no se dio cuenta de esto. No, estaban completamente seguros que éste fuese el automóvil que los golpeó.

Dallas había ajustado el motor del auto. Robó bastantes autos pequeños al momento de escapar pero era verdaderamente hábil. El ser parte de la familia Genoard no era un impedimento para ganar magnificas habilidades de hurto.

—¡Si los derribamos con el coche, definitivamente vamos a ganar contra las ametralladoras!

—¡Ganaremos!

No sintieron ni una pizca de culpa por haber robado el auto. Aunque estuvo muy bien que hubieran entrado al coche, perdieron la pista de Dallas y sus secuaces.

En ese momento, el sonido de armas de fuego llegó desde un callejón cercano.

—¡Ahí, ahí, ahí!

—¡Ahí, verdad!

Acelerando, se abalanzaron en dirección de las tres personas delante de ellos.

Presas del pánico, Dallas y su pandilla intentaron escapar y, justo cuando se dieron la vuelta, el auto los alcanzó. El impacto los mandó rodando sobre el capo y el techo, luego cayeron en la parte trasera del coche.

—¡Lo logramos!

—¡Isaac! ¡Al frente! ¡Al frente!

Frente a ellos, Maiza apareció de repente.

—¡Wooah!

Sin pensarlo dos veces, Isaac pisó los frenos. Maiza al instante notó el auto así que escapó, arreglándoselas para evitar ser golpeado, sin embargo… el anciano que surgió después salió volando por los aires.

De tal forma, que obtuvieron su venganza por el golpe y la fuga anterior. Isaac rápidamente detuvo el auto.

En cuanto a Dallas y su séquito, quedaron atrapados bajo la parte trasera del auto, sin poder mover ni un solo músculo.

Ennis, quien acababa de regenerarse, se puso lentamente de pie.

—Aah… Por qué… hicieron algo como esto…

De entre todos los que fueron balaceados por Dallas y sus secuaces, solamente ella sobrevivió…

Insegura de qué hacer, bajo la mirada hacia los cuerpos de Firo y los otros al lado de ella. Y entonces…

Persiguiendo a Dallas y su pandilla, Ennis dio vuelta en la esquina, donde una extrañamente curiosa – aunque para ella, alarmante – escena se estaba llevando a cabo.

Estacionado en ese pequeño callejón se encontraba su automóvil. Delante del cual, Szilard presionaba un cuchillo contra la garganta de Isaac y, frente a todos estaba Maiza, quien veía a Szilard sin moverse ni un centímetro.

—Ooh, Ennis. Hm… Llegas justo a tiempo.

—¡Aah! ¡Ennis!

—¡Ennis! ¡Ayuda a Isaac!

Los dos hombres y la mujer pronunciaron el nombre de Ennis al mismo tiempo.

—¿Qué está pasando?… Ennis, ¿cuál es el significado de esto? ¿Por qué estos dos saben tu nombre?

El asunto se puso complicado. Ennis tenía una expresión conflictiva mientras pasaba al lado de Maiza. Él no se movió, frunciéndole el ceño.

Al parecer Szilard tomó a Isaac como rehén para evitar que Maiza escapara. Sin embargo, no entendía porque Isaac y Miria estaban ahí.

—Ennis. Escucharé tus motivos más tarde… Cambia de lugar conmigo por un momento. Hasta que haya ‘terminado de devorar’ a Maiza… Si ves que Maiza se resiste, mátalos.

—O-oye… ¿Ennis?

—¿Ennis?

El dúo contemplaba con angustia a Ennis, quien suprimió la ansiedad de su corazón y dijo:

—Aun así, no tenía que tomar tantas precauciones como para capturar a un rehén…

—¿Qué?… Sólo lo atrapé por si acaso

Ennis, sin decir nada, aceptó el cuchillo y contuvo a Isaac de la misma forma.

—Aaah, Ennis, es una broma, ¿cierto?

—¡E-Ennis—!

Dejando atrás a los conmocionados Isaac y Miria, Szilard se dirigió hacia Maiza. Estaba a punto de completar el tan anticipado ritual. La metralleta se estropeó cuando lo atropellaron antes, por lo que Szilard sacó un revólver del bolsillo de su pecho y le disparó a Maiza en las rodillas.

—Gaah…

Las articulaciones se dañaron, provocando que Maiza cayera de rodillas. Esta altura era perfecta para permitir que Szilard apoyara la mano derecha sobre su cabeza.

—Jejeje… ¿Las vidas de estos dos son tan importantes? Qué gracioso. No, no… También soy consciente de que tales sentimientos como el amor y la amistad existen, y que las personas están dispuestas a dar sus vidas o su máximo potencial por otros…

 Sonriendo, dio otro paso hacia el frente.

—Pero también es lo que más odio.

Observando como Szilard acechaba a Maiza, Ennis les susurró a Isaac y Miria.

—Una vez que ese anciano toque la cabeza de Maiza… apresúrense a escapar del lugar…

—¿E-Ennis…? Aah, gracias a Dios… ¡Es Ennis después de todo!

—¡Ennis, así es!

Los dos contestaron también en voz baja.

No saben nada sobre mí… Ennis estaba un poco triste, pero al mismo tiempo un poco feliz.

—Ah… Sólo que no podemos… Tenemos que salvar a Maiza…

—¡Salvar a Maiza!

—¡Por qué…!

—Por lo de ayer… él nos invitó a comer… ¡Ennis, él es un buen tipo! ¡No tenemos idea de quién sea el abuelo, pero por favor ayúdanos!

—¡Ayúdanos! ¡Insistimos!

Ennis no podía ocultar sus emociones contradictorias, y luchó por mantenerse calmada cuando les preguntó al par:

—¿Ustedes están…ayudando a ese hombre…?

—¡No, nosotros estamos ayudando a Ennis!

—¿Eh?

La confusión de Ennis se hizo más profunda.

—U-um… ¡mira! ¡Los tipos que Ennis llevó a la policía el día de ayer, escaparon de prisión y traían consigo ametralladoras! Así que pensamos que querían matar a Ennis…

—¡Aunque puedes relajarte! ¡Los atropellamos con el coche!

Ellos seguían tendidos bajo el auto. Ennis se volvió incapaz de expresar sus sentimientos. A pesar de que ellos claramente sabían que sus oponentes poseían ametralladoras, aun así vinieron sin miedo a morir ¿Todo por el bien de salvarla?

En la fracción de un segundo, esta chica consideró muchas cosas        . Si bien a ella le pareció una eternidad, la decisión le tomó únicamente tres segundos. Ennis nunca había pensado seriamente en la persona que la creó.

—Señor Isaac, señorita Miria

—¿Eh?

—¿Qué pasa?

Las palabras de despedida siempre son muy cortas.

—Lo siento… Gracias. Estoy verdaderamente feliz de poder hablar con ambos hasta el final… Si tan sólo escucharan mi última petición egoísta…

Contemplando la triste sonrisa de Miria, Ennis en silencio retiró el cuchillo y liberó a Isaac.

—Por favor no me olviden…

Sin esperar a la respuesta de Isaac y Miria, Ennis corrió con el cuchillo en su mano. Regresaba con el dueño de su cuerpo, al ‘cuerpo’ original, Szilard…

***

—Continuando con nuestra conversación anterior… La chica de ahora, vistiendo el traje, es un homúnculo que he creado… Bueno, al ser del mismo tamaño que los humanos difícilmente podemos seguir llamándola ‘homúnculo’, aunque, todavía, siento que esta técnica al utilizar las células masculinas y femeninas como base es un poco herético.

Szilard tenía un aire de superioridad en su rostro cuando dejó de avanzar y observó hacia abajo a Maiza. Sujetando el revólver en su mano izquierda y al desmoralizado conta è oro en la derecha.

—Quizá a causa de que el ‘fracaso’ se usó como cultivo, o debido a que el proceso mismo de producción era errado, Ennis… esa niña, nació sin ningún conocimiento e inservible… Después de ‘devorarte’ podré emplear el ‘producto completo’ como líquido de cultivo… No, ya que posea tu conocimiento… Simplemente puedo invocar al ‘demonio’ y preguntarle.

Habiendo terminado su arrogante discurso, Szilard alcanzó con su mano derecha la cabeza de Maiza.

—Adiós, Maiza y… bienvenido.

Su mano derecha estaba a punto de tocar la cabeza que sería su comida cuando, en ese instante, sucedió.

—¿Guhh…?

Hubo un fuerte impacto contra su espalda y sintió algo entrando a su cuerpo. Como ya no poseía percepción del dolor, sólo apreció una extraña sensación del golpe extendiéndose alrededor de su piel.

Szilard calmadamente giró su cabeza para ver el afligido rostro de Ennis.

El cuchillo que ella sostenía fue apuñalado profundamente en la columna vertebral de Szilard.

—Ennis… ¿Qué es esto?… No, está bien. Ya no hay necesidad de una explicación.

Al mismo tiempo, un grito fuerte vino desde la esquina de la calle.

—¡Señor Maiza!

Firo, quien ya debería estar muerto, gritaba mientras corría.

***

El sonido de disparos persistía en Alveare.

—Ustedes cuatro por allá, sepárense y vigilen las salidas del callejón. No tienen permitido actuar sin que se les ordene, después de todo este callejón es su territorio…

Edward, al recibir un informe, arribó al lugar con un gran número de oficiales de policía.

—¿Qué sucedió?

Al empujar las dos puertas y entrar en la tienda, se encontró con el dependiente de pie sin decir nada.

—Ah, no… Ni yo lo entiendo muy bien… De pronto recibí un golpe de un viejillo raro…

Edward con cautela se introdujo en el bar. En su mente llevaba el sonido de la ametralladora, por lo que conservó el revólver en sus manos e investigó los alrededores del lugar con sigilo.

—Esto es terrible.

La tienda lucía como si un huracán acabara de pasar.

Se veían sillas rotas por todos lados cerca de la entrada, mientras que el ataque destructivo de una ametralladora se extendía por cada rincón de la habitación.

Después de haber hecho una inspección del lugar, Edward parecía un poco aliviado cuando murmuró:

—Al menos hasta ahora, no hay víctimas por aquí.

No había rastros de sangre en la habitación.

***

—Oooh… Permitiste que ese mocoso pasara también… Ennis…

 Szilard paulatinamente volteó a verla.

—‘Qué decepcionante’… no es algo que diría. Lo que realmente siento es ‘ya era hora’. He creado otros antes que tú, pero ellos siempre me traicionaban en cuanto obtenían conocimiento innecesario… Creí que una mujer lo cambiaría todo, así que te creé… sin embargo, al final nada cambió.

Era la primera vez que Ennis escuchaba acerca de sus ‘hermanos’. No obstante, ya no importaba.

Ella realmente sólo quería golpear a Szilard contra el suelo, pero…

—Es inútil.

—Ah…

Szilard simplemente cerró los ojos por un momento, y de algún modo Ennis terminó en el piso. No fue nada para sorprenderse; era igual a un títere que le cortan los hilos.

En ese instante, la energía de Szilard que protegía el equilibrio de las células fue interrumpida, y cada parte del cuerpo de Ennis comenzó a funcionar mal.

—No te mataré todavía… Tú muerte debe estar llena de  sufrimiento

Una sonrisa burlona apareció en su rostro, únicamente para ser reprimida por proyectiles de pimienta. Un inmortal, con posesión de vastas cantidades de ‘conocimiento’, quien además desea conquistar al mundo. Para tal hombre el hecho de que se asuste con el ardor de la pimienta en sus ojos era una visión de lo más cómica.

—¡Bastardo! ¡Qué le hiciste a Ennis!

—¡Qué le hiciste!

El Padre y la Monja arrojaban la pimienta de la bolsa con gran rapidez. Aunque parezca un poco ridículo, daba la sensación del exorcismo de un demonio con ceniza bendita.

—Guh… ¡Ustedes…!

Para ese entonces, Firo, que corrió a toda prisa, movió a Maiza y a Ennis lejos de Szilard.

—¡Señor Maiza! ¡¿Se encuentra bien?!

Los agujeros en sus rodillas ya estaban casi cerrados. Tal vez porque era la primera vez que se lastimaban, la recuperación de alguna forma fue más lenta que la de Dallas y sus secuaces.

—Estoy… bien… A diferencia de… esa chica…

La cara de Ennis se encontraba bastante pálida, y sus pupilas comenzaban a nublarse. Aun así, cuando reconoció a Firo, incluso mientras luchaba por respirar, ella lentamente formuló algunas palabras:

—Tú has… tú… a pesar de que no sé cuándo… también has obtenido la inmortalidad… justo ahora… cuando vi tus heridas sanar… no podía entender…

Al escuchar eso, Maiza observó a Firo con asombro.

—Aah, yo tampoco tengo idea de cuando sucedió…

—En ese caso… tengo una petición… Yo… ya que moriré de todos modos… por favor… por favor ‘devórame’… de la forma… en la que te expliqué…

—¡Oye, no digas cosas tan descabelladas!

—¿Puede un homúnculo como yo…ir al cielo o al infierno? Sólo me arrepiento de… no haber sido capaz de terminar mi vida con mis propias manos… aah… Todavía… hay  un montón de cosas que quiero contarles al señor Isaac y a la señorita Miria… por lo que… te lo suplico…… cómeme… y dales mi mensaje a ellos… y… esa fue la primera vez que alguien me dijo que soy bonita… Gracias… Soy muy feliz… Solamente quería decirte esto…

Escuchando estas palabras, Firo sujetó su mano tranquilamente… y sacudió la cabeza.

—No te tienes que sentir obligada a contarme estas cosas… y, soy ateo así que detente. No hay cielo o infierno después de la muerte… si mueres… no hay nada

—Ajaja… eres muy inflexible…

Ennis dio una sonrisa algo arrepentida. Entretanto, sus células continuaban separándose. En este punto, su corazón ya había dejado de latir. En el instante en que Ennis muriera… la porción de los componentes de Szilard que conformaban a esta mujer regresarían al cuerpo original.

Cuando Firo se levantó, declaró claramente.

—Aah… este mundo es el inflexible, y no hay otro mundo… ¡así que no mueras, porque si desapareces no podrás dar tu mensaje!… No te preocupes, si llegaras a morir… Nunca perdonaría a ese vejestorio de mierda… A menos… ¿Qué estés diciéndome que deseas morir…?

Como si estuviera pensando de más, Firo sacó su navaja y se dirigió directamente hacia Szilard, que se encontraba sacudiéndose la pimienta.

Szilard observó a Firo con furia.

—Jovenzuelo… ¿Qué intentas hacer…?

Desde atrás, le echaron algo sobre la cabeza.

Era un líquido con un penetrante hedor. Se trataba del combustible para lámparas y objetos similares.

Szilard se dio la vuelta para ver, y ahí de pie estaban los ejecutivos con Randy a la cabeza. Aunque las partes de su vestimenta donde fueron alcanzados por las balas se encontraban en jirones, no había ni una sola gota de sangre.

—Tú… ¡ya deberías estar muerto! No puede ser… El vino estaba intacto… y… ¡Maiza jamás te dejaría beberlo…!

Szilard gritaba mientras contemplaba a Maiza, quien tenía la misma expresión que él. Naturalmente, él tampoco esperaba que esto sucediera.

—¿De qué hablas?

En las manos de Randy yacía una lata de combustible vacía.

—Hemos quemado guantes y un almacén antes, pero sabes…

De las manos de Pezzo fue arrojado un fósforo encendido.

—Es la primera vez que le prendimos fuego a una cabeza.

La cabeza entera de Szilard fue cubierta por llamas azul claro.

Gracias a que no tenía percepción del dolor, no pudo sentir el calor abrasador. Sin embargo, las salvajes flamas danzarinas se apoderaron del campo de visión de Szilard.

A pesar de eso, Szilard logró ver al joven llamado Firo aproximándose a él.

¿Acaso ese chico también era un inmortal?

…Si ese fuera el caso.

El terror invadió a Szilard.

—¡Uoooooooooooh! ¡No te lo permitireeeeeeeeé!

Observando a Firo, que se estaba acercando, rápidamente alargó su brazo derecho.

—¡Fuera del camino! ¡Endemoniada mano derecha!

Firo liberó sus instintos salvajes y arremetió con la navaja que había sacado de su bolsillo del pecho. La navaja viajó en línea recta entre el índice y el dedo medio, cortando la mano derecha de Szilard justo hasta la muñeca. La navaja, apresada por el hueso, fue empujada hacia abajo con fuerza por su dueño. iro estiró su propia mano derecha hacia el rostro de Szilard, la cual estaba envuelta en llamas. No importaba si su mano se quemaba.

El joven rezo con toda su alma llena de odio, que el cuerpo delante de sus ojos fuera completamente engullido.

Para salvar a la chica sin nombre, para obtener el tal ‘conocimiento’.

—Gah…

Este final fue demasiado simple para un hombre que vivió durante más de trescientos años.

Y…

Todo lo que quedó en el mundo de Szilard Quates fueron sus ropas y zapatos quemados.

E incluso estos se convirtieron en cenizas que, cuando se elevaron con una brisa, se dispersaron a algún lugar desconocido.

***

Edward abrió la puerta trasera a empujones justo cuando los zapatos de Szilard comenzaron a quemarse.

—Qué está…

Policías, como Edward, sencillamente no tenían forma de adivinar lo que había sucedido. Un par de zapatos quemándose, los ejecutivos de Martillo reunidos, el Padre y la Monja de antes estaban ahí, un auto con abolladuras en la carrocería estacionado en el callejón, y además había un hedor de combustible suspendido en el aire.

—Qué está pasando… ¡Explícate, Firo Prochainezo!

Dando zancadas, Edward sujetó el cuello del muchacho con una expresión de enfado.

—Tal parece que nadie ha muerto aquí… ¿Acaso intentas decirme qué planeas formar una filarmónica de armas de fuego?

—¿Cuál es el problema?

—¡Deja de hacerte el tonto! ¡Ha habido quejas de ciudadanos ordinarios por los interminables tiroteos de aquí! ¿Quieres qué te arreste por violar la Ley de Control de Armas de Fuego?

En ese momento, el estruendo de disparos resonó por todo el lugar.

Los oficiales de policía rápidamente se cubrieron, con las manos dentro de sus bolsillos del pecho buscaron la fuente del sonido.

 En el auto había un Padre y una Monja, agitando ametralladoras hacia el cielo. Se trataban de las pistolas Tommy de Dallas y su pandilla.

—¡Fuajajajajaja! ¡Hemos robado el tesoro de la Familia Martillo!

—¡Robado, sip!

—¡Hasta la vista, policías incompetentes! Y para su información, ¡los Martillos no hicieron nada!

—¡No hicieron nada, sip!

Diciendo lo primero que se les vino a la mente, el dúo tiró las armas y huyó. Aunque estaban expresando su preocupación por Firo y los demás a su manera, la última línea fue lo equivalente a declarar ‘los Martillos hicieron algo’.

—Inspector… ¿um…? ¿Podemos disparar?

—No… Justo ahora estaban desarmados.

¿Por qué un Padre? Después de pensarlo por un momento, se percató de algo al recordar uno de sus objetivos.

—¡Los ladrones momia!

—¿Eh?

—¡Como sea, sólo ve tras ellos! ¡Siempre y cuando no tengan armas, no disparen!

Observando los desconcertados rostros de sus subordinados, Edward velozmente emitió órdenes.

Los oficiales de policía comenzaron una rápida persecución detrás de ellos, dejando a Edward como la única persona relacionada con la policía en la escena.

—Ahora… Ni creas que puedes engañarme tan fácilmente, Firo.

Justo en ese instante, otros dos hombres salieron de la tienda.

—Ah… Señor Edward, ya está aquí…

—Hay algo en lo que necesitamos que nos asista. Venga con nosotros por un momento.

Se trataba de Bill y Donald.

—Pero…

—Te contaremos lo qué quieres saber.

—¿Qué está sucediendo?

—Venga y lo descubrirá.

Dijo Ronald con voz apagada. Edward aunque un poco confundido, terminó siguiéndolos.

Después de que Edward desapareciera dentro de la tienda, Bill saludó a Maiza:

—Ah… ¿Cómo está Szilard?

Al escuchar esto, Maiza miró más de cerca al hombre delante de él.

En cuanto vio su verdadera identidad, Maiza contestó sin rodeos.

—Aah… Ese tipo… ya desapareció.

—Eh… ¿En tu cuerpo?

Maiza dio una sonrisa un tanto traviesa mientras respondía.

—Ese es un secreto de nuestra organización, ¿cómo podríamos filtrarla con aquellos asociados a la policía?

Luego de que los oficiales de policía se fueran, Maiza le pregunto a Firo:

—Firo… Estoy perdido. ¿Cuándo se convirtieron en inmortales…? Ya posees el conocimiento de Szilard, así qué deberías entender a lo que me refiero.

—Ah… no…

Firo tímidamente confesó:

—Verás, ayer, ayude a un hombre mayor.

—Sí…

—Esa vez, en secreto cambie el vino que el anciano llevaba: vacié dos de las cuatro botellas de vino que compramos como contenedores… luego las llene con el líquido de las botellas del anciano y le di las restantes dos a ese viejo…

Firo fue muy esporádico respecto a esto. Si ese anciano le agradecía sinceramente, le habría regresado el vino; sin embargo, si se negaba a cambiar su mala actitud, planeaba llevárselo como si nada.

—Los bienes robados deben compartirse. Simplemente me limite a seguir las reglas de Camorra…

—No querrás decir… ¿Lo compartiste con todos durante la fiesta?

—Ahora que lo pienso… Incluso si hubiera desperdiciado una botella de vino, aún podría haber cambiado sus dos botellas perfectamente…

En realidad esto no contaba como un gran problema.

—Firo…

—No, con el conocimiento de Szilard a la mano, lo entiendo todo, pero… Señor Maiza…

Firo le regaló al Maiza aturdido una corta sonrisa burlona.

—Tal parece que las coincidencias sí existen en este mundo…

***

El Padre y la Monja siguieron corriendo. Callejón tras callejón, con destino a ese momento efímero de libertad.

El bullicio de la multitud iba en aumento, prueba de que iban acercándose a la calle.

—¡Mierda!

—¡Nierda[58]!

Justo cuando la salida del callejón quedo a la vista, notaron a los dos policías que estaban de pie ahí y al parecer ellos también los vieron. Por consiguiente Isaac y Miria redujeron su velocidad y gritaron tan alto como pudieron:

—¡Aah! ¡Señor Oficial, por favor sálvenos!

—¡Sálvenos!

A pesar de que se trataba de una farsa improvisada, sus vestimentas les otorgaban cierta persuasión. Gracias a que fue tan repentino, los oficiales de policía dudaron en retener al hombre y la mujer.

Miria saltó al pecho de uno de los oficiales, temblando exageradamente conforme decía:

—¡A-, a-a-a-ahorita unas personas armadas nos venían persiguiendo!

Esto no era mentira.

Enfrentados a una situación desconocida, las reacciones de los dos oficiales a sus palabras fueron algo extremas. Alcanzando las armas en sus cinturas, observaron el otro lado del callejón ansiosamente.

No obstante, lo que apareció cerca de la esquina fue un grupo de uniformes conocidos.

—¡Qué…!

Para cuando los dos oficiales voltearon la vista, el dúo se había internado y mezclado con la multitud.

El par de oficiales montaron los caballos exclusivos del NYPD[59] que trajeron consigo, pretendiendo seguirlos. Sin embargo, no pudieron lograrlo debido a los mismísimos ciudadanos que prometieron proteger.

—¡Feliz Navidad!

Isaac gritó mientras lanzaba los fajos de billetes de la bolsa hacia el cielo.

—¡Ajajajajajaja! ¡Es muy pronto, muy pronto! ¡Pronto por un mes!

Entretanto Miria reía muy fuerte, las calles se transformaron en un coliseo.

Las personas comenzaron a pelear entre ellos por los trozos de papel, los cuales caían como copos de nieve. Los hombres sosteniendo las pancartas de ‘Quiero trabajar’, pordioseros que lloraban a causa de sus piernas rotas, señoras que vinieron a comprar vino, conductores de camiones de transporte, conductores de carros de caballo, e inclusive los ricos con efectivo en sus bolsillos; cuando contemplaron el dinero fácil cayendo como mana del cielo, empezaron a hurgar por él.

Ser el más rápido, el que consiga más, el que posee un deseo más fuerte para atrapar el dinero… estas fueron las reglas básicas que acompañaron a la batalla campal en la zona de guerra. Confrontados a olas de frenesí y delirio, los caballos eran incapaces de hacer frente a las intenciones asesinas de los luchadores… e incluso si lo fueran, no hubieran podido pasar entre la multitud.

Dejando atrás a los policías confundidos y en pánico, Isaac y Miria prosiguieron su camino hacia la estación. Esparcir el dinero y correr para esconder los rastros, se trataba de uno de los conocimientos más elementales para cualquier ladrón de bancos. Ya que todos sabían que era efectivo… Isaac firmemente creía en ello, y funcionaba bastante bien en realidad.

Si existiera algún inconveniente, sería que, en la estación, la mayoría de su botín (99% de la herencia de los Genoard) habría desaparecido.

Entonces, nuevamente, no serían quienes son si le dieran importancia a este tipo de problemas.

—Ahora, bien… ¿A dónde deberíamos huir, Miria?

—¡Cualquier lugar funcionará!

—Ya veo… Para compensar nuestras pérdidas, ¿por qué no vamos a las minas de oro?”

—¡La fiebre del Oro, ¿cierto?! Pero, en ese caso, esto significa que ya no seremos ladrones… ¿Estamos lavando nuestras manos de los negocios sucios?

—Ahhh… En otras palabras, es decir, que. ¡La cantidad de dinero que ganaremos será tan grande como la Tierra!

—¡Sorprendente!

Ellos seguían con su habitual tipo de dialogo, no obstante, ambos se arrepintieron de una cosa:

—No le dijimos adiós a Ennis y a los demás, no es así

—Así es.

En la entrada de la estación del tren, el dúo de ladrones, una vez más, volvió a contemplar esta ciudad.

Observando a la vertiginosa ciudad, Isaac murmuró dulcemente:

—Era una ciudad interesante.

—Interesante, ¡sip!

—Quisiera venir otra vez, para reunirnos con Ennis y los demás.

—¡Definitivamente lo haremos!

Isaac tomó el último fajo de billetes de la bolsa y se dirigió hacia el interior de la estación para comprar boletos de tren hacia California.

—Al final, esto es todo lo que nos queda.

—Mm… Pero todos han ganado un poco, ¿así qué no es algo bueno? ¡También nosotros!

—¿En serio…? Ya veo. El fallecido señor Genoard igualmente debe estar muy feliz, ¿verdad?

—¡Inclusive aquellos niños muertos!

—Por lo tanto, nuestro robo le trajo felicidad a los hijos de Genoard.

—¡Así es! ¡No habrá más peleas por la herencia, por lo que deben estar llevándose muy bien!

Hasta el final del día, estos dos continuaron hablando de la misma forma. En consecuencia, la pareja que fue la invitada de honor en este baccano[60] estaba a punto de marcharse del escenario de Nueva York.

Justo antes de que abordaran el tren, los dos vieron un cartel que decía ‘¡Bienvenidos a Nueva York!’.

En esa calle, Isaac dejó una huella en el letrero como recuerdo.

Este grafiti luego se convertiría en la inspiración para el distintivo de la gran mordida en el dibujo de la Gran Manzana que simboliza a Nueva York.

***

Cuando Dallas Genoard despertó, se encontró a sí mismo en lo que parecía ser un depósito oscuro.

—¿Has despertado?

Frente a él se encontraba el trío que definitivamente había asesinado.

En cuanto a él, sus manos y pies estaban atados y se hallaba dentro de un barril de hojalata con el rostro por fuera, miró a su alrededor con miedo. Sus otros dos camaradas también estaban en la misma situación que él.

—Aah, este lugar es como una villa para nosotros… Nuestras casas y guarida están siendo vigiladas por la policía…

—P-por qué… ¿¡Por qué siguen con vida!?

Al lamento de Dallas, Luck respondió como el representante de los hermanos.

—¿Quién sabe? ¿Por qué de hecho…? Hace poco le pregunte a Firo por teléfono… No tengo motivos para responderte, así que por favor maldice a tu longevidad con todas tus fuerzas.

Ellos también habían asistido a esa fiesta. Ya que ese fue el caso, el brindis simbolizaba que ellos igualmente se unieron a las filas de la inmortalidad. Naturalmente, Dallas y su pandilla no tenían forma de saber que eso había pasado.

Antes de que Dallas pudiera hablar, Keith se acercó y lanzó algo al interior del barril.

Se trataba de una pila de cartas de póker.

—El hermano Keith es tan amable, eh… Mientras esperan a morir de vejez en el fondo del océano, tendrán mucho tiempo libre de sobra, ¿no?

Cuando el significado de estas palabras cayó, Dallas y sus secuaces fueron asaltados por un terror irremediable.

 Los 52 comodines arrojados al barril se burlaban fríamente del destino de Dallas.

—Que seas capaz de ahogarte continuamente por setenta años sin morir es asombroso… ¿O quizá es el mundo el que es asombroso? Lo siento mucho, pero no quedará ningún antecedente de ti…

—Nos encantaría matarte, pero ya que no morirás con balas o puñetazos, no se puede evitar… Oh, sí, si te llegarás a aburrir, ¿qué tal si escuchas el radio?

Preguntó Berga alegremente.

—Jajaja, te vas a quedar sin baterías.

—Ya veo… Entonces, ¿qué tal ajedrez?

—Las piezas de ajedrez podrían flotar en el agua… ¿Cómo te suenan las novelas de Conan Doyle?

—El papel se mojaría.

—¡Jajajajaja!

—¡Guajajajajaja!

Tras reír por un rato, los tres juntos voltearon a ver a Dallas.

Estas miradas inconcebibles eran razón suficiente para que las lágrimas llenaran los ojos de Dallas.

—Ahora… escoge. ¿Qué prefieres?

***

La reunión subterránea de los ‘miembros’. Todos los ancianos se congregaban en ese lugar por la noche, sin embargo, no había señal de Szilard… en lugar de él, alrededor de cinco o seis oficiales de policía estaban esperándolos. Entre ellos se podía ver a Edward, Bill y Donald.

—Qui… ¡Quiénes son!

—Ahh… La policía.

Confrontando a los hombres mayores que hacían un escándalo, Bill dio una sencilla explicación:

—Ah… Son sospechosos de haber estado produciendo alcohol en secreto, así que venimos a investigar.

—Qué… ¡Qué evidencia tienen!

—Eh… respecto a eso, ayer hubo un incendio y esto fue lo que quedo de la estela de las llamas.

Sacó una botella cubierta de cenizas. Se trataba de una botella intacta de las que Barnes estaba a cargo de cuidar.

—Hm… No tiene nada que ver con ustedes, hm… En ese caso

Parecía que la botella iba a ser arrojada al suelo. Los ancianos soltaron un gemido colectivo de lamentos.

—¿Ooh?… Tal vez sea mejor encontrar a alguien que entienda mejor las cosas para que nos ayude.

—Estás llevando el juego demasiado lejos, Bill.

Donald continúo por él:

—Su organización ha estado en el radar del departamento de policía durante mucho tiempo. Ya sea por Szilard o por el vino que deseaban producir.

Se hizo un alboroto entre los ancianos.

—Por qué… Por qué el ‘departamento sabe acerca del Maestro Szilard…

—Ah… eso es debido a que tenemos unos cuantos colegas de larga vida entre nuestros superiores… Para serles franco, nuestro verdadero propósito al venir a Nueva York es alusivo a sus órdenes… nos encargarnos  de este incidente del ‘vino’.

—El lema de nuestro ‘departamento’ es ‘los casos nunca terminan’. Justo como nuestros superiores dijeron, se trata del mismo incidente que la ciencia no pudo explicar hace 200 años.

—¡He- Hey! ¡Edward!

Escuchó una voz llamándolo. Era el superior que encabezaba su lista de los ‘más odiados’, el Comandante Verde. Incluso los oficiales de mayor rango eran seguidores de Szilard… Pero al mismo tiempo, la realidad fue que este era la más poderosa fuerza que Szilard podría aprovechar.

—¡Edward! ¡Detenlos de alguna forma! ¡Mientras tengamos esta medicina, podremos dominar el mundo! ¡Nos convertiremos en seres superiores a los humanos ordinarios! Tú también quieres este tipo de poder, ¿verdad? Por lo que… ¡¡!! ¡Oye, Edward! ¡Di algo!

A pesar de su ira hirviente, o quizá debido a ella, Edward prefirió permanecer calmado.

Inclusive las carcajadas amenazaban con ser expulsadas. Pero no, él sólo podía sonreír.

—Comandante… Si al menos hubiera dicho algo como ‘el mundo dejará de sufrir enfermedades y accidentes’, tal vez puede que lo considerara… A decir verdad, me ha decepcionado extremadamente.

—¡E-Edward!

—Comandante… entre la eternidad para mí y la de mi país por todo el tiempo, elijo una nación inmortal…

Edward tomó la botella de la mano de Bill.

—Y más que sólo mi deber como oficial de policía, no puedo tolerar cualquier existencia creada por la violación de las leyes.

Sin dudarlo, lanzó la botella a una esquina de la habitación.

Acompañado de los lamentos de los ancianos, la botella se rompió en pedazos.

Algunos de los ancianos parecían querer lamer los charcos de vino del suelo, sin embargo, como si anticipara esto, Donald encendió un fósforo y lo arrojo al piso.

El alcohol rápidamente se prendió, iluminando divinamente los rostros desesperados de los ancianos durante un instante fugaz.

Uno de los oficiales tiró las cubetas de agua que llevaba al fuego. En un segundo, tanto el fuego como los sueños de la inmortalidad fueron extinguidos. Desde el principio, tenían planeado destruir esas botellas frente a estos ancianos.

—Ah… Y lo que les queda… es trabajar duro, sirviendo al país antes de que la edad los alcance. De sus esfuerzos dependerá que sus nombres pasen a la historia como uno de los pilares de este país, ¿no están de acuerdo? Además… ah, de paso, el señor Szilard no volverá a venir.

Después de despedirse de los ancianos, quienes estaban ocupados desmayándose o llorando, Edward y los otros se fueron, dejando atrás al sótano.

Sentado en el tambaleante auto conducido por Donald, Edward murmuró de manera acusadora:

—Así que me engañaron.

Al principio, Edward se había negado por completo a creer en cualquier cosa dicha acerca del vino de la inmortalidad. Sin embargo, cuando halló a esa rata en el lugar del incendio… Una vez que vio que la rata seguía con vida a pesar de que estaba en llamas, fue forzado a creer, sin importar si le gustara o no.

—Ah… Lo siento…

—¿Pero por qué me contaron todo?

A esta pregunta, Donald dio una simple respuesta:

—Nuestro superior… no es uno de los cabecillas principales del departamento, sino alguien con una posición equivalente… Le agradas porque nunca te dejas someter ni por sobornos ni por violencia, y por tu fuerte, aunque de algún modo torcido, sentido de la justicia.

—¿Por qué yo?

—Aspiraste para unirte al departamento. Investigamos mucho más acerca de los candidatos de lo que tú piensas. Eh… Esperamos con ansías trabajar con usted en el futuro.

Bill y Donald le regalaron amplias sonrisas. Edward sacudió la cabeza, sonriendo con ironía, y les contestó a sus futuros socios:

—Para entonces, será mejor que no me escondan nada.

Más tarde, Edward se volvió parte del departamento… después conocido como el FBI, como uno de los investigadores principales. En ese momento, no sabía que Firo y los demás habían obtenido inmortalidad, pero una vez que se enteró, su frase personal fue ‘Sentenciarlos de por vida, y dejarlos pasar el resto de su eternidad en prisión’… Cada vez que pensaba en Firo y Maiza, él repetía la línea anterior con una sonrisa en su rostro.

***

Luego de que Edward y los otros se marcharán, Maiza colapsó sobre sus rodillas.

—¡Qu-qué sucede, Señor Maiza!

—De entre todo el mundo qué… he hecho…

Al escuchar la historia de Firo, Maiza fue abrumado por la culpa. Debido a él, todos sus amigos, incluyendo a Firo, habían sido absorbidos al ciclo del nunca acabar.

—¿Eh? ¿Espera un segundo….? ¡¿Qué está diciendo, Señor Maiza?!

—Darles el sufrimiento de la vida eterna… de todas las cosas, a ustedes…

—¡¿De qué habla?! ¡No nos importa en lo absoluto! Más bien, no morir es genial; me provoca querer decir ‘yahoo’! ¿Cierto, chicos?

Firo rápidamente refutó la forma de pensar de Maiza y volteó a ver a Randy y a los demás en busca de apoyo.

—¿Eh? Realmente no entiendo, pero ¡‘yahoo’!

—‘¡Yahoo~’! Anímate, Maiza.

Randy y Pezzo saltaron hacia adelante. Al parecer no comprendían el asunto de la inmortalidad. Los otros ejecutivos tampoco estaban muy seguros de ello, sin embargo, cuando vieron a los dos bailando de aquí para allá, comenzaron a reírse a carcajadas y a vitorear.

—¡Miren, si el Don y el señor Yaguruma no dicen nada, las personas lo confundirán por ‘longevidad’!

No obstante, el semblante de aflicción no desapareció del rostro de Maiza.

—Firo… Deberías entender con el conocimiento de Szilard, verdad… Si te soy sincero… Estoy cansado de vivir… El rencor de mi hermano, Szilard, también está muerto, por consiguiente mi vida ya no tiene sentido… eso es, Firo… Yo…

Luego de haber escuchado hasta este punto, Firo replicó con un gesto un tanto serio:

—¡De ninguna forma!… Si no estuvieras aquí, ¿quién de nosotros se encargaría de las cuentas?… Señor Maiza, ¿acaso intenta arruinar a la organización?

—Maldición, necesitamos un conta è oro… Ah, por favor espera un segundo, si me ‘devoras’, entonces mi conocimiento de contabilidad podría…

—Ni hablar. Soy estúpido, así que, incluso si recibo el conocimiento probablemente lo olvidaría muy pronto… Ahora mismo, estoy comenzando a olvidar el conocimiento que obtuve de Szilard…

—¿Por qué es siempre un ‘no’…?

—Sabe, señor Maiza… Una de las leyes de Camorra declara que, sin importar cuál sea la razón, si alguien mata a un amigo se le retribuirá con la muerte… No quisiera morir todavía, así que por favor perdóneme.

—Qué problemático… Solamente porque no pueden encontrar otro conta é oro

Maiza sonrió y Firo le regresó la sonrisa.

—Además… si el señor Maiza desapareciera me sentiría muy solo, por lo tanto viva por favor.

Y, gradualmente, los dos empezaron a reír.

A la voz de una mujer, voltearon la cabeza para mirar, y vieron a una muchacha en un traje negro de pie en ese lugar.

—Porque… estoy yo…

Después de conseguir el conocimiento de Szilard, la primera cosa que hizo Firo fue restaurarle nueva vida a las casi muertas células de Ennis. Respondiendo favorablemente con sus células inmortales; la unión entre Szilard, que una vez cortó, nuevamente se encontraba atada. Si Ennis decía ser parte de Szilard… pues no sería una exageración decir que ahora ella formaba  parte de Firo.

—¡Ah-! ¡Cierto, cierto! Gracias a que los compañeros de Edward llegaron de repente, me olvide totalmente de ti… ¡Perdón!

Ennis estaba perpleja.

—Me llamo Firo Prochainezo… Te estaba buscando porque eres fascinante y atractiva. Te ayude porque quisiera preguntarte algo.

—¿Preguntarme algo…?

Contemplando a la perpleja Ennis, Firo sonrió mientras decía:

—Me gustaría saber tu nombre.

—¿Eh…?

Después de pensarlo un momento, Ennis contestó:

—¿No se encuentra… en el conocimiento de Szilard?

 Firo sacudió la cabeza con fuerza, sonriendo avergonzado.

—Ah… Es que… ¿Cómo decirlo?… Quiero escucharlo de ti.

Al oír las palabras de Firo, las personas que lo rodeaban exclamaron a la pareja:

—Espérate tantito, no te estarás confesando, ¡¿o sí?! ¡Aún son niños de preescolar!”…

Firo no escuchó ninguna objeción de esta índole. Con Randy y Pezzo como los líderes, todos comenzaron a vitorearlos emocionados ‘yahoo, yahoo’.

Al igual que el final feliz de una película… todos los presentes estaban riendo.

—Ese alboroto de hace poco fue realmente impresionante, no es así… Exactamente, ¿qué demonios sucedió?

—Nada, simplemente un Padre ha ido por ahí aventando fajos de billetes.

Caminando junto a las calles resonantes de innumerables voces de pordioseros, Ronny educadamente le contestó al Don:

—¿Ooh?… La gran mayoría de los Padres sólo piensan que se trata de una profesión en la que se utiliza el nombre de Dios para obtener favores; sin embargo, este Padre por otra parte parece estar haciéndolo bastante bien, hm… Incluso Dios normalmente no salva a sus propios creyentes…

Escuchando los fríos y cortantes pensamiento de Yaguruma, Molsa abrió la boca y le reprendió:

—Yaguruma… No subestimes a este ente llamado Dios. Puede hacerte daño en ocasiones… Hay momentos en los que caes en una profunda depresión de la que no puedes salir por cuenta propia. Sólo quería aclarar este punto.

Los ejecutivos principales que regresaban tras haber completado sus tareas. Por alguna razón, muchos oficiales de policía rodeaban su tienda, así que por precaución decidieron entrar por la puerta trasera. Entonces, vieron a todos los ejecutivos causando un lío.

—¿Qué sucede? ¿Por qué todos están afuera?

Yaguruma inclinó la cabeza con incredulidad.

Ronny tenía una expresión un tanto de sorpresa conforme miraba fijamente a Firo y a los demás.

—Lo noté anoche durante el brindis… pero terminé sin evitarlo… no logró imaginar cómo sería… si todos nos volvemos de larga vida… Bueno, no importa.

—¿Hm? Qué estás murmurando.

—Nada… te ves feliz, ¿no?

—De todos modos, la juventud es una cosa maravillosa.

El Don habló abrazando la montaña de pimienta[61], y ambos sonrieron mientras asentían con la cabeza.

La espiral había colapsado por completo. Y desde los escombros…

Surgió, una vez más, una nueva espiral.

No obstante, era diferente…

Ya que esta espiral continuará por siempre.

Bueno, eso es todo.

Epílogo II

—Y bueno… Así es como termina la historia

Estaba escuchando totalmente absorto, como si estuviera siendo engullido por el relato. Una mano dio contra la mesa haciendo un ‘pon’ y me hizo recordar que yo estaba en el 2002.

—En esta historia no hay monstruos que destruyan el mundo, ni princesas cautivas en altas torres, ni tesoros que alcancen para comprarse el mundo. Pese a ello, para nosotros  es una magnífica  ‘leyenda’

Me encontraba dejándome llevar por sus palabras. Dejando de lado el que sea real o no, era una historia en extremo interesante. ¿Pero era posible que tantas coincidencias continuasen sucediendo?

—Jajaja, ¿acaso no es la historia mundial una maraña de coincidencias?

En verdad no lo entendía, pero viéndolo todo en perspectiva, resultaba convincente.

—¿Te creíste la historia? Aunque fueran puras tonterías.

—Estás bromeando, ¿no?

—No, para nada.

—Pero… ¿acaso no era todo cierto? Al menos me surgieron mis dudas.

Aparentemente satisfecho por esta respuesta, el hombre dijo «Yo invito» mientras pagaba la sobremesa.

—Realmente eres un tipo extraño, ya que te parece una buena historia… Aunque es una leyenda, es raro toparse con oyentes como tú…

Eso no sonaba como un halago. Más bien sonaba como una burla poco sutil.

—Pero… ¿dónde quedó la historia de soledad del hombre arrepentido?

—Szilard era un tipo penoso y solitario, ¿no crees?

—Ya veo. ¿Pero qué había ocurrido con los que aparecieron en la historia? Esa pareja de ladrones…

—¿Acaso no están aquí mismo?

Miró un poco más hacia un costado del local, a una pareja que se veía rarita. Los cuerpos de ambos estaban envueltos en cadenas por completo, y portaban alegremente muchas campanitas en los eslabones. Parecían algo salido de una muestra de arte pop.

Entonces, el gordo y el flaco que estaban sentados en aquella esquina eran…

—Pezzo y Randy. Pezzo se estuvo quejando últimamente diciendo: ‘Estoy muy gordo y quiero adelgazar, y siempre la grasa vuelve a regenerarse’, pero de todas formas se come 5 raciones siempre.

—¿Y qué sucedió con Firo?

—¿Ah?

Su expresión se tornó extraña.

—¿Acaso no está aquí ahora mismo?… Ah, me dejé llevar y narré mi propia historia en tercera persona… Ajá… Es verdad, todavía no me presenté apropiadamente. Bueno, en este tipo de situaciones, suelo terminar sin haber dicho mi nombre…

—Imposible. Desde un principio creí que este hombre era Maiza…

—Ah, sí, el señor Maiza… Me enseñó todo lo que sabía sobre cómo ser conta è oro y está de viaje desde hace unos 30 años… Dijo algo de salir a buscar a sus camaradas alquimistas que están desperdigados por el mundo… Pero ya se está haciendo hora de que vuelva, así nos lo prometió…

Así que así fue… Pero su imagen era radicalmente diferente a lo que me esperaba. Se lo dije francamente.

—Sucede que ya han pasado más de 70 años… Hasta alguien como yo puede recordar algo de modales… Y las gafas, son solo de adorno, me hacen verme más listo. ¿Qué te parece a ti?

Al decirlo, Firo Prochainezo sonrió con alegría. Era muy afortunado, me hacía sentir algo celoso.

—Ahora que lo recuerdo… ¿Qué hace Ennis ahora?

—Ah, es mi esposa.

Este tipo realmente te hacía ponerte de todos los colores de tanta envidia que te daba.

—Nah… Es que… Mmmm, si esto fuera alguna novela romántica o un libro de dibujos[62], los dos jóvenes se hubieran enamorado en ese mismo instante… es la forma en la que esperarías que se desarrollen las cosas

Firo continuó, mostrando algo de vergüenza.

—Verás… En ese entonces Ennis era una preciosa muchacha sin mucha capacidad para experimentar amor… eh… Entonces yo era el único que estaba emocionado… Estee, después de todo, este amor a primera vista era cosa mía solamente…

Mientras admitía la verdad, una sonrisa un tanto desolada asomó en su rostro.

—Me terminó consumiendo un buen tiempo este ciego deseo mío de conseguir su mano… Unos cuantos… ¿fueron 50 años…?

Así que la historia fue cruel a veces… Su problema fue una madurez tardía.

Estar juntos por medio siglo sin cansarse el uno del otro. Más bien parecía que estos dos crecieron tan juntos que no podían separarse nunca más.

No, espera… Ennis al parecer es parte del cuerpo de Firo… Por lo tanto, ¿esto no es narcisismo? Cómo esta reflexión era demasiado dura, no la dije en voz alta.

—Aunque… Muchas cosas sucedieron, pero de una u otra forma nos las arreglamos para prosperar… Desde la abolición de la Ley Seca, nuestras ganancias cayeron en picada y estuvimos en serias dificultades…

Luego, refunfuñó un rato sobre lo difícil que es ganarse la vida, las peleas entre las organizaciones y la vida… Pero yo sé que pese a todo, eran felices… Aunque se trataba de la buena fortuna de otra gente, hasta yo me sentía complacido.

—Sabes que Eliot Ness… El agente que instauró la Ley Seca y que era el protagonista de ‘Los Intocables’, el alcohol arruinó su vida en sus últimos años… Muy irónico, ¿no?

Justo cuando estábamos metiéndonos en la conversación, regresó el hombre de antes. ¡En sus manos tenía la brillante bolsa plateada de mi cámara! ¡Bienvenida de vuelta, cámara mía!

—Ah, Ronny… Muchas gracias.

—De nada, si estaba desocupado… no fue ningún problema, pero el tal Bobby es un imbécil, haciendo cualquier cosa en nuestro territorio.

Ronny… Ah, el chiamatore de la organización…

—Bueno, no importa. Como dijiste antes, hacerlos a la parrilla apropiadamente no estaría nada mal, ¿no?

¿Era cómplice de Firo? Como decirlo… ¿Por qué incluso Ronny hablaba tan fluidamente el japonés? Hasta dijo ‘hacer a la parrilla’, un término que es propio de los yakuza.

—Bueno, voy a calcular el valor de este aparato, así que espérame un momento.

En cuanto dijo esto, se adentró más en el local… y desapareció tras una puerta que parecía poder ser cruzada sólo por personal autorizado. Adiós, cámara. Después de todo, había prometido pagar un porcentaje.

Ronny volteó la mirada hacia  mí, con una amplia sonrisa.

Ahora que lo pienso… al final de la historia de Firo, él había descrito a alguien como el ‘demonio’… Para ver como utilizaban la inmortalidad, el demonio se había hecho pasar por un miembro de la organización… Entonces tenía sentido que Ronny supiera que quiere decir ‘asar’. No sé porque sentí que eso era así.

Sin darme cuenta, mentalmente dije reciamente: ‘Si eres el demonio, demuéstramelo‘.

No recuerdo que pasaron en los minutos siguientes, sólo recuerdo el increíble terror que me infundió Ronny. El sentimiento al ser atacado por el oso y que ya había olvidado… ¿Qué acabo de hacer?

De cara a mi atónito ser, Ronny dijo quedamente:

—Hablando de manera estricta, no soy un demonio… Sólo un alquimista que ha obtenido demasiado conocimiento desde tiempos inmemoriales…

Después de eso, pagué 300 dólares a Firo, por la cámara.

—Pero… ¿Y si en un principio hubiera escapado cuando te cortaste la muñeca con tu cuchillo? ¿Qué hubiese sucedido?

— ¿Eh?… Me hubiera quedado con la cámara, obviamente. Por eso nunca me presento, ni te pregunté tú nombre. En estas situaciones tan únicas, es ventajoso el tener en cuenta que me es más beneficioso…

¿Por qué las cosas resultan ser así? Mi candorosos pensamientos y fantasía de que ‘los mafiosos amables existen’ se hicieron añicos en un abrir y cerrar de ojos… Por primera vez desde que vine a esta ciudad, me reventé a carcajadas.

—Al fin te ríes. Los japoneses suelen mostrar sonrisas inexpresivas, pero no tenías ninguna expresión en absoluto.

—Oh, gracias.

—Cómo sea… Hace un rato, cuando dijiste algo cómo ‘sé más educado para con tus mayores’… Edward… Eso fue lo primero que Paul dijo cuándo nos conocimos… Quizá no con las mismas palabras, pero dijiste exactamente lo mismo que él. Si no fuera por eso, quizá no me hubiera visto en la necesidad de intimidarte… Si no hubieras sido alguien temerario, esta leyenda no te hubiera sido contada, ¿no crees?

—¿En serio solamente fue por eso?  ¿Estos fueron los motivos por los que me contó todo?

Cuando se lo pregunté, su mirada se desvió ya que dudaba, pero luego sonrió al decirme:

—A decir verdad, últimamente… Siento como si mi conexión con el mundo se debilitara. Nuestra estadía en este mundo será más extensa que la de cualquier otro así qué… tal vez solo quiero entablar contacto con gente ajena a este mundo mío de cada día. Especialmente con alguien honesto como tú… Para nosotros, el saber que gente así aún existe… Puede que deseemos sentirnos satisfechos con nosotros mismo. Por eso siento como si el día de hoy me hubiera sacado un peso de encima… Quiero visitar Japón próximamente, cuando vuelva el señor Maiza. Si no te importa, ¿podrías ser nuestro guía?

—No hay problema.

Le dejé anotado mi dirección y número telefónico. Si fuéramos japoneses y estuviéramos en Japón, no me darían su nombre así como así… En eso cavilaba, cuando al fin recuperé mi bolso, después de pagar una módica suma.

—Antes de venir, asegúrese de enviar una carta.

Luego de una sencilla despedida, dejé atrás la tienda. Realmente fue una despedida ridículamente sencilla.

El puente de Manhattan está a la vista. Después de caminar por las calles un rato, el cartel de un gran negocio de sombreros me llamó la atención. ¿Acaso fue aquí donde Firo y Maiza compraron sus sombreros?

Entré en la tienda, casualmente. Había todo tipo de sombreros, de todas las marcas, y más de la mitad eran tipo pescador, o tenían bandanas y accesorios. El casco japonés… no estaba por ningún lado.

La dependienta era una chica joven. Ahora que lo pienso… el anciano que jamás dijo palabra alguna, no era inmortal. Eso era obvio, pero me hizo sentir muy triste.

A mi lado, un hombre alto tomó uno con una bandana. El hombre eligió un vívido verde perlado, parecía tener unos diez años más que Firo.

—Maiza Avaro.

Grité sin pensar.

El hombre se giró hacia mí y dijo algo. Pero lamentablemente, yo de inglés no entendía nada de nada.

Me fui, repitiendo una y otra vez ‘so-ri’, mientras la incredulidad se volvía a reflejar en mi rostro.

Maiza, ha regresado. No había duda alguna. En verdad era Maiza. Sacándome el premio mayor sin buscármelo, topándome accidentalmente con delincuentes en el territorio de los Martillo… Encontrándome con Paul Noah, de entre los 30 mil policías que hay en Nueva York, por pura casualidad… Y diciendo las mismas palabras que Noah, a la misma persona, y… el ser una persona en cierta forma poco susceptible al miedo… ¿Qué probabilidad había, ciertamente?

Suspiré debido a mi mala suerte, en un principio aunque… el día de hoy no fue tan malo, a fin de cuentas.

La eterna prisión. Una prisión en espiral. Los que se vieron involucrados e incluso yo, que tuve una última oportunidad de conocer a Maiza, estábamos atrapados en esa espiral.

Mientras pensaba en ello, ya había llegado al Aeropuerto de Narita.

***

2002, Verano, Ikebukuro

Una habitación que parece una sauna, tres tatamis de ancho… En cierto sentido parece una cárcel. Transpirando a más no poder, reviso los regalos que traje para mi familia y amigos… y también mi cámara.

Adentro del estuche de película que jamás alcancé a usar, había un papel que decía:

—En agradecimiento por escuchar mi historia.

Bajo el papel de los torcidos hiraganas escritos, había tres billetes de 100 dólares.

El dinero que le había dado a Firo estaba allí, tal y como se los había entregado.

Aunque él dijo que quería conocer Japón, ¿cómo hará para explicar su edad que figura en su pasaporte?

Realmente espero ver cuál será su expresión entonces.

Mientras me asaltan estos pensamientos tan vagos, sigo esperando el correo aéreo día tras día.

FIN

DAILY DAYS NOVELS

Notas del autor

Muchísimas gracias por leer estas nuevas notas del autor.

En esta historia, ni siquiera puedes discernir quién es el protagonista. Siendo el autor, me emocionaría inútilmente si solo piensan en el personaje de su preferencia mientras leen como el personaje principal.

La primera vez que pensé en escribir una historia que se desarrollara durante la época de la Prohibición, fue cuando me cruce con una anécdota sobre Eliot Ness en “Capone: El Hombre y la Era” de Laurance Bergreen.

Eliot, el héroe durante la época de la Prohibición, se convirtió en alcohólico a una edad avanzada, perdiendo tanto a su esposa como a su trabajo. Cuando leí ese relato, me conmoví un poco, luego dije entre risas: «Esto es una broma. Una burla totalmente sin gracia que Eliot Ness pasó toda su vida haciendo».

Como si argumentara en contra de esta broma, también había una historia sobre el uso habitual de Capone con la cocaína. Un tipo, quién probablemente era el jefe de la mafia más famoso en todo el mundo, tomó la regla, vista con frecuencia en las anécdotas picarescas, de que los ejecutivos de la mafia no se drogan porque saben mejor que nadie los peligrosas que son, y se hizo del oído sordo. Qué época tan llena de ironía, pensé.

Por supuesto, estoy al tanto de que esto es una ilusión: ironías como esas también hay por docenas al día de hoy. Aun así, estoy fascinado por esta época, la cual aparece en todo tipo de películas, así como por los gánsteres y las organizaciones judiciales que los persiguen.

Creo que esto se debe completamente al hecho de que esa época y esas organizaciones son una especie de “otro mundo”. Por una parte, es el pasado, un lugar al que nunca podremos ir. Y no solo eso, además fue el único tiempo en que la Ley Seca se encontraba por todas partes. Por otro lado, es el mundo criminal, el cual nunca conocerás siempre que lleves una vida normal, aunque sin lugar a dudas existe.

Quería escribir una historia que fuera “lo extraordinario dentro de lo extraordinario”, incluso con más elementos de ficción en ella. Así fue como inició.

Estos últimos días, sonrió irónicamente ante la idea de que algo que escribí en el furor del momento trajera estos resultados, y me pregunto si esto no es algún tipo de broma sin gracia también.

Ahora bien, apuesto a que algunos de ustedes nunca lo habían escuchado antes, pero la Camorra es el nombre de una organización real.

Francamente, desde la perspectiva de un japonés, creo que es un nombre bastante asombroso. Si hubiera sido un producto de mis propios delirios, al menos le habría dado un nombre que sonara más tajante; sin embargo, es un apropiado integrante de los tres grandes sindicatos del crimen de Italia: la Mafia, la Camorra y la ´Ndrangheta.

A diferencia de la imagen taciturna y nihilista de la Mafia, la Camorra al parecer es considerada violenta y al mismo tiempo más alegre y parlanchina. De hecho, aunque los jefes de la Mafia ni siquiera admiten que pertenecen a ellas, los jefes de la Camorra declaran abiertamente que lo son.

Pensé que esa disposición encajaría con la historia de Baccano!, por lo que investigué un poco sobre la Mafia y la Camorra, pero… Es un tema profundo y, siendo sincero, apenas fui capaz de tocar el encanto y el lado oscuro de una organización criminal como la Camorra en este libro.

Me gustaría estructurar las tramas del próximo y subsecuente libro con la idea, egoísta, de que si tengo la oportunidad, me gustaría escribir más sobre estos aspectos algún día.

Ya que mencioné a la Camorra y a la Mafia, creo que eventualmente tendría que escribir sobre la última de las tres grandes organizaciones del crimen de Italia, la ´Ndrangheta, pero… ´Ndrangheta… Es un mayor trabalenguas que Camorra, y en realidad no sé qué debería hacer.

Aunque, antes de preocuparme por pequeñeces como esa, tengo que trabajar en refinar mi prosa e ideas, de modo que me permitan continuar publicando libros… Y antes de eso, está el complicado problema de poder graduarme…

Como pueden ver, soy un novato poco confiable, pero si tenemos la oportunidad, espero que nos veamos de nuevo.

*A partir de este punto son puros agradecimientos. Si no les interesa, adelante, sáltenlas.

Primeramente al lector sentimental que notó el manuscrito que entregué, a todos en el departamento de la editorial, y a los individuos en el jurado que otorgaron tanto el honor como la gran oportunidad del Premio de Oro a mí.

A todos mis amigos y conocidos que me dieron la energía necesaria para expandir el material… Particularmente aquellos relacionados con la Ciudad S, y a los varios amigos que destrozaron mi manuscrito un día antes de la fecha límite de entrega, subrayando las partes que necesitaba corregir.

A mi familia, que apoyó con alegría mi entrada al inseguro mundo de la literatura.

A mis colegas más experimentados en Dengeki Bunko, quienes me ayudaron en la ceremonia de premiación y en el Décimo Aniversario del Festival de Dengeki Bunko.

A todos en las categorías de novela, ilustración y comic quienes ganaron premios al mismo tiempo que yo.

A mi editor, el editor en jefe Susuki, a quien estoy constantemente en deuda por toda clase de cosas, y a todos en Media Works.

Y a Katsumi Enami, quien embelleció con mucho estilo la historia con las maravillosas ilustraciones.

De verdad, muchísimas gracias.

Ni siquiera puedo imaginar cuántas personas han usado en el pasado la siguiente oración; sin embargo, ahora que estoy en el lado de quien la utiliza, la siento desde el fondo de mi corazón:

—Y sobre todo a quienes adquirieron este libro: Se los agradezco tanto.

Ryohgo Narita

Noviembre del 2002

DAILY DAYS NOVELS

Autor: Ryohgo Narita
Ilustraciones: Enami Katsumi
Traducción al Inglés: Baka-Tsuki
Traducción al Español: Lanove (Neji-san, Clixea, Coil)
Corrección: Ogichi
Edición de texto: Marck
Edición de imágenes: Marck, Alexander

DAILY DAYS NOVELS

| Indice | Volumen 02 >>

[1] El que narra esta historia es el tipo junto a Isaac y Miria. Sin embargo, es un tanto especial, porque le narra al lector los hechos.

[2] N.T.I. Capital of Hope: New York City, NY, United States.

[3] N.T.I. El pasado año… se refiere al Martes, Octubre 24, 1929 (también conocido como el “Martes Negro”). La bolsa de New York experimentó la mayor caída ese día, dejando en bancarrota a más de 4500 instituciones financieras de todo el mundo y aumentó el desempleo en Estados Unidos hasta 1.300.00 en los siguientes cuatro años. Este suceso es considerado por los historiadores como una consecuencia dela Gran Depresión, que, a pesar de los efectos duraderos, marcó el comienzo de importantes reformas financieras y regulaciones al comercio en Estados Unidos.

[4] N.T.I. Julio César: militar y líder político de la antigua Roma, que es recordado hoy como uno de los hombres más influyentes en la historia del mundo.

[5] N.T.E. Trío: Three of a kind, aquí el traductor al inglés usa los términos “Three of a kind” y “trips” que en español se conocen ambos como “tríos”, él/ella también puso un pie de página en esta parte, explicando que hay un póker de tríos y que se juega de la siguiente manera, 2♦ 2♠ 2♣ K♠ 6♥, con una mano que contenga tres cartas del mismo valor y dos cartas restantes. No soy nada experta en póker así que si me equivoco en algo, discúlpenme.

[6] N.T.E. Aquí se usa la palabra “tripa” y no “Three-Carde” que es lo que se usa antes.

[7] N.T.E. Quinteto: Five-Card, nuevamente se usan términos del póker que están en inglés, los que sepan jugar bien el póker entenderán, mis disculpas de nuevo. En esta parte se usa el término “Five-Card”, al que solo le encuentro como paralelo “Quinteto”. El traductor al inglés explica que consiste en cinco cartas idénticas en una mano. Keith gana el juego automáticamente porque están jugando una partida de “quintetos” (aquí se usa el término “five-card game”), y que ya se ha alcanzado el número máximo (?).

[8] N.T.E. Hermano, Keith-bro: el apodo que usan Berga y Luck equivale a “Hermano Keith” en inglés. En el texto original es「キー兄」, que se pronuncia como “Kee-nee”, “Kee” es tomado del “Kei” sonido de la palabra Keith, mientras que “nee” es un forma abreviada de “Nii-san” (hermano) 「兄さん」, esto significa “hermano mayor” en japonés.

[9] Gyudon: carne de res con cebolla en arroz.

[10] Shining Wizard, “Mago reluciente”: técnica mortal de Mutou Keiji, luchador profesional japonés. Si te viste la serie “School Rumble”, ese es el movimiento especial de Sawachika Eri

[11] Iya: imagino que es una expresión japonesa equivalente a algo como “ay” o “ay, Dios”, en realidad no sé, porque es que en la versión en inglés la palabrita está igual, y como se darán cuenta, más adelante, en los diálogos, un “ay” no quedaría bien, por lo que decidí dejarlo igual

[12] Katakana de “Help” que significa “Ayuda” en inglés.

[13] Maa: también es una expresión sin traducir del personaje, en inglés también está así.

[14] Dependiente: En este párrafo se usan dos palabras diferentes para lo que nosotros llamamos en español un “Contador” o como le dicen en algunos países un “Contable”. En inglés se usas los términos “Bookkeeper” y “Accountant” que en español son ambos “Contador”, sin embargo, en inglés si tienen una diferencia que básicamente consiste en que el primero es como un ayudante del verdadero contador que en inglés es un “accountant”, entonces es como una especie de subordinado o una persona de menor rango. En español también se les dice “tenedores de libros”.

[15] Omertá: Código de Silencio.

[16] Se refiere a la prohibición del alcohol, mayormente conocida como “ley seca” en los Estados Unidos.

[17] Vino de la Inmortalidad: es “Elixir de la Vida” en los subtítulos del anime. En este capítulo, el personaje usa la palabra (alcohol), y en el siguiente capítulo se refieren a él como (medicina, elixir).

[18] Hermética: la alquimia, la magia, la astrología y artes relacionados que están basados en la Hermética, de Hermes Trismegisto. Para leer sobre su biografía y demás.

[19] Ah, bueno, no importa: aquí en ingles el traductor usa “Ah, never mind” y explica algo breve sobre la expresión, diciéndonos que, en japonés, es una frase con muchos sentidos dependiendo del contexto, “pero está bien” (“but all right”), “como sea” (“whatever”), “no importa” (“never mind”), “no hay problema” (“it doesn’t matter”). Y aclara que él/ella decidió mantener en inglés la expresión “Ah, never mind”, la que yo traduzco como “no importa”, para mantener la coherencia como en la novela original.

[20] N.T.I. Prohibición: época de Estados Unidos en el que se prohibió cualquier tipo de bebida alcohólica. Esta idea surgió a partir de las creencias de los protestantes, con el objetivo principal de reducir la delincuencia.

[21] N.T.I. Era del Jazz: también conocida como los ‘felices años veinte’, se refiere a la época de prosperidad económica que sucedió durante la década de 1920 y que finalizó en 1929 con la Gran Depresión.

[22] N.T.I. Al Capone: alias ‘Cara-Cortada’ (Scarface), fue un gánster ítalo-americano que lideró un sindicato de producción y contrabando de licor entre otras actividades ilícitas durante la era de Prohibición. 

[23] N.T.I. Lucky Luciano: gánster considerado como el padre del crimen organizado moderno.

[24] N.T.I. Inspector: el autor usa la estructura de la fuerza policiaca japonesa. El rango en orden ascendente es el siguientes: Alguacil → Sargento → Inspector → Jefe Inspector → Comandante → Delegado Auxiliar del Comisionado → Asistente del Comisionado → Suplente del Comisionado → Comisionado.

[25] N.T.E. Picciotto: del japonés 若衆 (literalmente: mozo). Para los Camorra, el menor rango sería picciotto (“pequeño”), también conocido como un asociado.

[26] N.T.I. Little Italy: o Pequeña Italia es un barrio ubicado en Manhattan, Nueva York, llamado así por haber estado poblada en sus orígenes por gran cantidad de inmigrantes italianos.

[27] N.T.I. Chinatown: o Barrio Chino, se encuentra en Manhattan y es un territorio étnico con una gran población de inmigrantes chinos; limitó al norte, hasta 1970, con Little Italy.

[28] N.T.I. Fedora: se trata de una clase de sombrero producido con fieltro de lana, por ejemplo el sombrero que usa Indiana Jones, Freddy Krueger o Perry el Ornitorrinco.

[29] N.T.I. Clandestino: en la versión inglesa utilizan el término ‘speakeasy’ el cual se usaba para referirse al mercado negro del licor, empleado especialmente durante la Prohibición.

[30] Es una famosa terminal de trenes de Nueva York.

[31] N.T.I. East Village: vecindario de Manhattan, Nueva York.   

[32] N.T.I. Color (Flush): jugada del póker que consiste en cinco cartas del mismo palo sin ser consecutivas.

[33] N.T.I. Normalmente sólo se encuentran dos comodines por mazo de cartas. En este caso fueron usados por Luck y Berga para realizar sus jugadas (las demás cartas se repiten cuatro veces; es decir, hay cuatro ases, cuatro reyes, etc). Sin embargo, Keith usa cinco comodines haciendo más que evidente el hecho de que hizo trampa. Qué ironía, no Jogi.

[34] N.T.I. Mano basura: no tiene nada con que jugar.

[35] La narración de Barnes gradualmente va del kanji al hiragana en la escena donde es devorado.

[36] N.T.I. Momotaro: (桃太郎) personaje de la mitología japonesa. Un niño que nació de un durazno (momo) y derrotó a los demonios junto a un faisán, un perro y un mono.

[37] N.T.I. Katame: (カタメ) A lo que en realidad se refiere Miria es a una katana. Esto es un error intencional hecho por el autor.

[38] N.T.I. Dempsey: Jack Dempsey, un peso pesado, boxeador americano.

[39] N.T.I. Prisión de la Isla de Alcatraz: también conocida como ‘La Roca’, esta prisión se localiza al centro de la bahía de San Francisco. En su momento fue una prisión de fama mundial, se retiró en 1963.

[40] Líder de la sociedad. Escrito con el kanji de Líder.

[41] Primer voto. Escrito con el kanji de persona mayor.

[42] Secretario.

[43] Lit. Cocina del infierno.

[44] Habla de forma medio informal, por eso el <tajean>.

[45] Es un aprendiz a Camorrista los cuales después de un año hacen su prueba de iniciación.

[46] Jujutsu, es un tipo de arte marcial basado en la defensa sin armas. Sin embargo, el nombre Burton viene de Robert Burton, un erudito y clérigo inglés, que escribió “anatomía de la melancolía”. Por supuesto no tiene nada que ver con artes marciales, aquí Isaac sólo habla tonterías, aunque lo de baritsu si es cierto.

[47] Una mujer samurái durante la guerra Genpei (1180 – 1185).

[48] Está un nivel más arriba que el piccioto d’ honore. Son los recién iniciados y así mismo los miembros oficiales de menor rango.

[49] Los aprendices más destacados que tras un año realizan la prueba para unirse.

[50] Sartén chino.

[51] Otra referencia a Sherlock Holmes. Moriarty era el rival de Holmes.

[52] N.T.I. Tommy: uno de los tantos apodos del subfusil Thompson, otros fueron: Chopper, Chicago Typewriter y Chicago Piano. Este tipo de arma tenía capacidad para diferentes tipos de cargadores: rectos (20-30 balas), tambor (50-100 balas) y .45 Peters-Thompson (18 balas). Fuente: Wikipedia.

[53] N.T.I. Staccato: o picado, es un modo de ejecución musical en el que se acorta la nota respecto a su valor original; la idea en sí, es que entre dicha nota y la siguiente se debe generar un silencio cortísimo, sin afectar el ritmo global ni el volumen del sonido. Fuente: Wikipedia.  

[54] N.T.I. Bronx: en los días de la Prohibición, contrabandistas y pandillas corrían desenfrenados en Bronx. Irlandeses, italianos y polacos inmigrantes controlaban en su mayoría el whiskey ilegal. En 1926, Bronx era conocido por su alto índice de inseguridad y su gran número de tabernas clandestinas. Fuente: Wikipedia.

[55] N.T.I. Guerra Civil: (1861-1865) Los dos bandos enfrentados fueron las fuerzas de los estados del Norte (la Unión) contra los recién formados Estados Confederados de América, integrados por once estados del Sur que proclamaron su independencia. Fuente: Wikipedia.

[56] N.T.I. Película sonora: se trata del término con el que se diferenció a las películas del cine mudo de las del cine sonoro, el cual –éste último- comenzó a incorporar sonido sincronizado (grabado) dentro de la película como se sigue haciendo actualmente. La primera proyección de este tipo ocurrió en Nueva York en 1923.

[57] N.T.I. Paracelsus o Paracelso: fue un alquimista, médico y astrólogo suizo el cual se creía que había logrado la transmutación del plomo en oro mediante procedimientos alquimistas. Fuente: Wikipedia

[58] N.T.E. Nierda: Miria aquí habla en katakana, ya que sólo está repitiendo lo que dice Isaac sin saber cuál es su significado. De ahí que lo pronuncie mal.

[59] N.T.I. NYPD (New York City Police Department): siglas para Departamento de Policía de Nueva York.

[60] N.T.I. Baccano: palabra en italiano que hace referencia a conmoción o ruido fuerte.

[61] Para aclarar, el Don es muy aficionado de la pimienta negra (lo vemos durante la escena de la fiesta), e Isaac y Miria habían robado toda la pimienta en la fiesta. Por lo que tuvo que salir y comprar mucha.

[62] Antigua forma de decirle al manga.