Un cafecito c11

Capítulo 11: Junio ~Reunión con amigas y un creativo postre de castella~

Ayer llovió, hoy llueve y probablemente también lloverá mañana. Mirando el pronóstico del clima de la semana solo había lluvia, lluvia y más lluvia.

Sí, ya estaba aquí la temporada de lluvias.

En una ocasión cayó una tormenta tan fuerte que, por primera vez en mi vida, tuve que cargar un impermeable en mi mochila todo el día. También trabajaba en el café “Lluvia vespertina” de manera fija toda la semana.

Tan pronto como mis clases se terminaron, guardé mis libros de referencia en la mochila y me dirigí al café. Mientras recorría los pasillos, alguien me dio palmaditas en la espalda. Cuando me giré, Ryoko-chan tenía la mano levantada ligeramente.

—Hola, Oto-chan, ¿hoy también trabajarás?

—Ah, sí.

—¿En el café?

—Por supuesto.

—Umm. ¿No has estado trabajando todos los días últimamente?

—Ahora mismo es el mejor momento para ganar algo de dinero.

—Qué difícil. No deberías presionarte demasiado.

—Gracias.

Ryoko-chan era la única persona a quien le comenté que estaba trabajando a medio tiempo.

Por fortuna, quizá intuyó que tenía varias circunstancias especiales, así que no preguntó por más detalles.

—En ese caso, supongo que no vendrás a la fiesta de parfaits[1] de esta noche.

—¡Qué fiesta tan fabulosa!… Ah~, suena divertido.

—Te invitaré la próxima vez.

—Perdón~

Siempre está lloviendo cuando Ryoko-chan organiza un evento de improviso. Sintiéndome decepcionada, fui al café “Lluvia vespertina”.

Seguía lloviendo cuando salí de la escuela.

A medida que descendía por la cuesta Dutch, el sol comenzó a ocultarse en el horizonte y, para cuando entré al edificio estilo occidental que albergaba el café, me sentí algo nerviosa.

Quizá seguía preparándose para abrir la tienda, pues no encontré el letrero que indicaba que el lugar estaba abierto sobre la puerta.

Rodeé el edificio y entré por la puerta trasera, luego busqué al Jefe, quien se encontraba en la cocina.

—Buenas tardes.

Cuando lo saludé, me miró por un instante con el ceño fruncido.

Por cierto, él no tenía ninguna mala intención cuando mostraba esa expresión. Recientemente descubrí que solo era un mal hábito del Jefe. Antes, cuando me veía de esa forma, pensaba que lo molestaba de alguna forma. Se lo mencioné en una ocasión y me comentó que había tratado de cambiar, pero que no era sencillo.

Lo que el Jefe estaba preparando en la cocina era…

—¡Parfait!

En una elegante taza de porcelana Nabeshima podías encontrar helado de matcha, shiratama mochi, warabi mochi y judías de Adzuki sobre un pastel de matcha con crema batida fresca. Sin duda era un parfait con toppings maravillosos.

Parfait de matcha

—¿A-acaso este es el especial del día?

—Supongo.

—Uwa~, eso es fantástico~~

Pero, solo tenía un elemento de Nagasaki… A primera vista, se veía como un delicioso parfait común y corriente. Me preocupaba eso, así que le pregunté.

—Traté de usar tantos elementos como fuera posible que se hicieron en la prefectura de Nagasaki. Por ejemplo, este matcha fue producido en Higashisonogi, las judías Adzuki que cociné fueron compradas de un granjero que conozco. El pastel es una castella de matcha.

—¡Oh, ya veo!

Los dulces tradicionales fueron reorganizados en un estilo contemporáneo. Creo que era una idea maravillosa.

El Jefe me entregó el parfait para que lo comiera.

—¿Eh? ¿En serio puedo comerlo?

—Servirá como una prueba de calidad.

—¡Muchísimas gracias!

¡Jamás creí que comería un parfait aquí!

Me pidió que lo comiera en el cuarto de descanso para los empleados.

Con pasos ligeros, me dirigí allí y coloqué gentilmente el parfait sobre la mesa mientras tomaba asiento. Aunque tenía la intención de esperar a que el Jefe llegara, cuando vi que no parecía llegar pronto, decidí iniciar con la degustación.

Para empezar, usé una cuchara de porcelana para recoger un poco de crema batida, helado de matcha y castella de matcha. Quizá porque fui muy glotona, la cucharada terminó siendo un poco grande.

—… ¡Oh, delicioso!

En una habitación donde yo era la única ocupante, dije en voz alta lo que pensaba sin querer.

La combinación del sabor moderadamente amargo del matcha, la frialdad del helado suave y el profundo dejo de la crema batida fue esplendida. Tanto el shiratama mochi, el warabi mochi así como las judías Adzuki cocinadas a fuego lento estuvieron sabrosas.

Al cabo de un rato el Jefe llegó.

—Te lo comiste muy rápido…

—¡Todavía me queda un tercio!

El Jefe frunció el ceño con mi comentario definitivo. Luego, colocó cuidadosamente una bebida sobre la mesa. Se trataba de la taza roja de alfarería Hasami que había comprado la última vez y en su interior tenía leche.

—¡Es-esto es-!

—Solo es leche caliente común y corriente.

—¡Leche y matcha! ¡La combinación perfecta!

Había comenzado a tener frío por el helado, por eso me sorprendió que prepara leche caliente.

Casi lloro por esa acción.

—¡Jefe, muchísimas gracias! Estoy realmente feliz de trabajar aquí.

—… Lo diré otra vez por si acaso, pero solo estás haciendo una prueba de calidad.

—¡Claro!

Sujeté con ambas manos la taza caliente y dejé que la leche se enfriara un poco antes de tomar un sorbo. La delicada dulzura de la leche se esparció por mi boca hasta extenderse con gentileza por mi cuerpo.

Fue un momento de suprema felicidad.

De esa forma, el parfait de matcha y la leche caliente desaparecieron rápidamente.

Saqué mi cartera de la mochila para pagar, pero el Jefe me detuvo.

—No es necesario pagar.

—Pe-pero…

—Ya recibí el pago.

—¿Eh?

—… Quise decir que lo deduciré de tu salario.

—En ese caso, gracias.

Me sentí aliviada con las palabras del Jefe.

He estado comiendo y bebiendo demasiado de los productos del café últimamente. Aunque le había pedido que redujera mi salario por hora para compensar eso, no aceptaba.

Gracias a él, mis ingresos del mes pasado fueron más que suficientes.

Pronto serían las 6:30 p.m. Así que me cambié de ropa y preparé el lugar para colgar el letrero afuera de la puerta principal que indicaba que estábamos abiertos.

Apoyándome de una sombrilla, salí para colocar el letrero cuando noté que había una persona cerca de la entrada. Parecía una mujer joven. Su rostro se encontraba cubierto por una sombrilla, así que no podía verla bien.

—Buenas tardes. Bienvenida.

Cuando la llamé, la sombrilla que ocultaba su rostro rápidamente se levantó.

—¿Eh?

—¡Ah!

Nos miramos entre nosotras, sin poder ocultar nuestra sorpresa.

—¡Ryoko-chan!

—Oto-chan…

Me tomó por sorpresa que encontrara este lugar. El vecindario era complejo y se encontraba en una zona remota donde los turistas no frecuentaban a menudo.

—¿Aquí trabajas a medio tiempo?

—Sí, he estado trabajando aquí desde abril.

—Ya veo.

Nuestra conversación se detuvo en ese punto. Ya que había una lluvia torrencial, la invité a pasar.

—El, el especial del día es parfait de matcha. Ah, ¿qué sucedió con la fiesta de parfaits?

—Lo siento, es una larga historia, preferiría hablarlo adentro.

Ryoko-chan parecía deprimida bajos las luces de las farolas. Espero que solo sea un efecto del ambiente. Con suerte su estado de ánimo mejorará tras comer un delicioso parfait.

Ryoko-chan vio el interior elegante del edificio estilo occidental y parpadeó sin parar frente a lo que para mí ya era algo rutinario.

Las personas locales a menudo mostraban ese tipo de reacciones ya que no visitaban estas partes con frecuencia.

Le mostré el menú y expliqué el especial del día.

—El especial del día es leche caliente con un parfait de castella de matcha hecho con matcha de Higashisonogi.

—En ese caso, pediré uno de esos.

Por alguna razón me avergüenza un poco tener que servirle a una conocida. Quizá Ryoko-chan estaba pensando lo mismo, sintiéndose incomoda al recibir el trato de cliente.

Cuando pedí una orden de parfait, el Jefe comenzó a preparar uno en silencio. Mientras que yo servía la leche caliente. Luego de tener lista ambas órdenes, las coloqué sobre el carrito para transportarlas.

—Lamento la espera.

Cuando coloqué el parfait de matcha sobre la mesa, los ojos de Ryoko-chan resplandecieron. Acto seguido, acomodé la taza de leche de forma diagonal frente al parfait.

Tras tomar una cucharada de helado de matcha y castella, mostró una gran sonrisa. Viéndola comer con tanto placer me hizo feliz.

Al igual que yo, Ryoko-chan se terminó el parfait casi de forma inmediata.

Regresé a la cocina para servirle otra taza de leche, pero el Jefe dijo que si una amiga había venido, debería prepararle té chino para beber juntas.

—Pero ahora mismo estoy trabajando.

—Ya ha dejado de llover.

—¡Ah!

Por lo visto, las horas laborales se terminaron antes de darme cuenta.

Aceptando su oferta, decidí tomar té con Ryoko-chan.

♣♣♣♣

—Entonces, ¿qué sucedió?

—Alguien me dijo que te habían visto por aquí.

—Oh, ya veo.

Qué puedo decir, últimamente he venido mucho al café, también tenía una expresión de cansancio, así que Ryoko-chan había estado preocupada.

—Sobre la fiesta de parfaits, solo planeaba hacerla si tú ibas. No había invitado a nadie más todavía.

—Entiendo.

Ryoko-chan me dijo que se sintió aliviada cuando me vio trabajando felizmente.

—Es tranquilo aquí, el exterior e interior se ven bien, te queda.

—Eeh, gracias.

Luego, Ryoko-chan se quedó en silencio un tiempo.

—En cierta forma, no me gustaría contarle a nadie más sobre este lugar, así podría tenerlo todo para mí sola. Hasta podría ser un buen lugar para leer libros en silencio.

—¿No querrás decir mangas?

—¡Acertaste!

Siempre leo mangas por mi cuenta, así que le pregunté sin querer. Su respuesta fue la esperada y las dos terminamos riéndonos juntas.

Ese día, el café “Lluvia vespertina” adquirió un nuevo cliente regular.

♣♣♣♣

Al día siguiente también llovió.

Al finalizar las clases de cocina y terminar de limpiar de todo pasaban de las 5:00 p.m. Todavía había luz afuera.

Decidí ir a la tienda un poco antes.

Cuando salí por la puerta principal, me sorprendió ver a un hombre joven allí. ¿Estará esperando a alguien? Su color de cabello era claro y llamativo, parecía estar a principios de sus veinte. También me dio la impresión de que el patrón sobre su camisa se veía algo superficial.

Aunque no era mi intención, nuestras miradas se encontraron. Cuando pasé junto a él para salir de la escuela, lo saludé educadamente agachando la cabeza.

Mientras descendía por la cuesta, escuché pisadas detrás de mí. ¿Será el hombre de antes? Aunque caminé por un tiempo sin preocuparme, cuando el hombre dobló en la misma esquina que yo para ir al café “Lluvia vespertina”, sentí como mi rostro palidecía.

¿Me estará siguiendo?

Rápidamente bajé por la cuesta con nerviosismo, pero el hombre detrás de mí aceleró su paso al igual que yo. De inmediato saqué mi Smartphone de la mochila y llamé al Jefe. Sin embargo, solo timbró y nadie recogió la llamada, terminé en el buzón de voz.

—Jefe, ayuda —dije en el buzón de voz.

—¡Hey, tú!

—¡¿?!

Parece que mientras usaba mi smartphone, la distancia entre nosotros se acortó antes de darme cuenta.

Me giré temerosa y allí estaba un hombre con una gran sonrisa sobre su rostro. Como pensé, se trataba del joven que había estado de pie frente a la puerta de la universidad.

—¿Q-qué quieres?…

 —Bueno, me gustaría hablar contigo en otro lado.

Uwa, era la primera vez que alguien intentaba algo conmigo. Aun así, me había seguido sin mi consentimiento, estaba realmente asustada. No, todavía estoy asustada.

De alguna forma traté de rechazarlo sin alentarlo más.

—Perdón, ahora mismo tengo que ir a mi trabajo de medio tiempo.

—No pasa nada si faltas un día.

—No, porqué tendría que-

Aun cuando lo rechacé con educación, ese hombre frívolo siguió molestándome. En ese momento, cuando no sabía qué hacer, escuché a una persona gritar furioso detrás de mí.

—¿Qué estás haciendo?

Al darme la vuelta, el Jefe estaba allí de pie con una expresión aterradora. En su mano llevaba su teléfono móvil. Tenía puestos unos anteojos de marco negro y dos de los botones de su camiseta, que por lo general estaban bien abotonados, se encontraban sueltos.

Viendo que lucía diferente que de costumbre, me di cuenta que probablemente traté de contactarlo mientras descansaba en su apartamento. Ni siquiera sabía que necesitaba anteojos. Supongo que por eso siempre estaba frunciendo el ceño.

El Jefe se acercó a mí y se paró confiadamente entre el hombre y yo.

—Tú, ¿necesitas algo?

—Aaah~ Qué, tenías un chico.

—Responde mi pregunta.

—Pues, no lo sé.

—Esa respuesta no es suficiente.

El Jefe sujetó el hombro del hombre con fuerza, como si su mano fuera la garra de un ave de rapiña.

—Auch, eso duele. Ella es algo linda, así que simplemente la llamé.

—¿Algo linda?

El Jefe lo cuestionó de nuevo.

Yo también me sentí molesta. No me gustaba oír que era linda viniendo de él.

—Ya basta, déjame ir.

—Voy a llamar a la policía.

—¡¿Uuuh?!

—Solo puedo considerarte como una persona sospechosa.

—¡Por favor no hagas eso!

Pero el Jefe hablaba en serio.

Consiguió retener al hombre que trató de escapar y llamó a la policía. Por lo visto había estado deambulando por la universidad últimamente.

—Así que tú eras la persona sospechosa que reportaron —murmuró la policía como si fuera el personaje principal del Zorrito Gon[2].

Luego de terminar con el interrogatorio de la policía, caminamos pesadamente hasta el café. El Jefe me llevó de la mano todo el tiempo.

Pensé que iba a estar furioso, pero el Jefe no dijo nada. Después de todo, antes se molestó cuando fui a la tienda sin contactarlo de antemano.

Al llegar al café, me pidió que esperara en el cuarto de empleados.

Aunque estaba lloviendo afuera, dijo que no se iba a molestar en abrir la tienda. Por lo visto, el café estaría cerrado el día de hoy por deseos del Jefe.

Mientras permanecía ociosamente en el área de descanso, el Jefe regresó.

Me entregó una taza de leche caliente con miel y una rebanada de castella.

Me dijo que podía comerlo, así que lo acepté agradecida.

La castella estaba deliciosa, el sabor de la leche caliente se extendió por mi cuerpo y mis lágrimas comenzaron a caer como gotas de lluvia.

Al verme en ese estado, el Jefe declaró con una voz gentil.

—Cuando vengas, por favor contáctame. Me aseguraré de ir por ti.

—Sí… Muchísimas gracias.

El miedo en mi corazón gradualmente desapareció.

No pude evitar pensar que las palabras del Jefe fueron más dulces que la castella.

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[1] N. de la T. Parfait es una palabra francesa que significa literalmente «perfecto» y viene a denominar a un tipo de postre helado inventado en 1894. El postre es similar a la bomba helada y a menudo se elabora en el mismo molde. En la gastronomía norteamericana se entiende como una combinación de frutas y helado que se suele servir en vasos alargados y generalmente dispuesta en capas claramente visibles.

[2] N. de la T. Gongitsune (El Zorrito Gon), conocido en inglés como Gon, The Little Fox, es una historia infantil japonesa sobre la vida de un pequeño zorro llamado Gon. La historia es considerada la obra maestra de Niimi Nankichi, a veces conocido como el Hans Christian Andersen de Japón. La historia trata de Gon, un pequeño zorro, que un día, buscando comida, llega a una pequeña aldea donde frecuentemente roba comida y hace otras travesuras, constantemente evadiendo a los aldeanos furiosos. Un día, Gon roba una anguila enfrente de Hyōjū, el cual quería dársela a su madre enferma. Su madre muere posteriormente. Gon se da cuenta de su error e intenta arreglarlo, obsequiándole secretamente a Hyōjū cosas que robaba, aunque los aldeanos ahora acusaban a Hyōjū de robarles y sabotearlos. Después, Gon solo le da hongos y nueces que recogía del bosque. Hyōjū estaba agradecido por los regalos, aunque no sabía de dónde venían. Un día, Hyōjū ve al zorro sospechosamente por ahí, y le dispara, causándole la muerte. Solo después de este horror, se da cuenta de que el zorro solo le estaba dando los hongos y las nueces.


Estoy segura que más de alguna ha pasado por una situación similar a nuestra protagonista, quizá hasta más fuerte, y es realmente aterrador cuando estás caminando sola por la calle y te comienzan a seguir, incluso si es a plena luz del día. En mi caso a mi me persiguió un drogadicto y creo que tenía un puñal, no lo sé, solo apuré el paso y entré a la primera tienda que vi con gente. Desde ahí le marqué a mis papás para que vinieran por mí, lo bueno es que los dueños del lugar se dieron cuenta y me dejaron quedarme ahí. Así que esa sería mi recomendación, traten de ir al lugar más cercano con más tráfico de personas o si ven gente afuera de sus casa finjan que los conozcan, a veces eso ayuda a ahuyentarlos o podrían recibir ayuda de esas personas.

Si ustedes son hombres, aunque no tengan intenciones de atacar, nosotras como mujeres no sabemos, nos da miedo de todas formas. Así que en lugar de ir caminando detrás de nosotras crucen la calle y desde ahí pueden caminar más rápido para ir delante de nosotras o esperen un momento hasta que haya más distancia entre ustedes. Parece tonto, pero realmente ayuda a tranquilizarnos.

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