Ritz y Sieg v04-c18

Capítulo 18: Diario de observación de Sieglinde. Por Emmerich David.

Esta es una historia de hace más de una década. Actualmente Sieglinde se comporta como toda una dama junto a Ritzhard-kun, pero cuando solía ser un soldado, hubo un periodo en el que era muy ruda.

No puedo evitar temblar cada vez que recuerdo esos días.

A continuación relataré una triste memoria de su juventud.

❄❄❄

—Visitaré a mi familia este fin de semana.

Cuando regresó luego de haber dicho eso, Sieglinde tenía una expresión sorprendentemente amargada. Tal parece que hubo un gran problema en la casa de su familia, pero no era una atmósfera que me permitiera escucharla con un estado de ánimo ligero.

Para empezar, pensé en decirle que relajara su expresión, pero cuando la llamé, la cara con la que me vio fue tan aterradora que solo pude declarar: «B-bienvenida».

Al día siguiente, me arrepentí de no haberle advertido sobre su expresión.

Cuando fui a la cafetería, presencié a Sieglinde metiéndose en problemas con un soldado cuatro años mayor que ella, Gottfried Hegel.

Él estaba furioso.

Por lo visto, no estaba complacido con la expresión, actitud y forma de hablar insolente de Sieglinde. A su vez, ella juzgó que él la estaba tratando como a un sirviente y señaló que eso iba en contra de las normas. Me dio la impresión de que a Gottfried le desagradaba Sieglinde, pues poseía un rango mayor, y por consiguiente se molestó más de lo necesario. Al grado que creí que la golpearía en cualquier momento.

Como su amigo, necesito hacer algo. Fue lo que pensé y me interpuse entre los dos.

No obstante, con una estatura que casi llegaba a 1.90 metros, un cuerpo lleno de músculos, una cabeza totalmente afeitada y un rostro severo, Gottfried me observó con los ojos rojos. Quería llorar, pero les dije que si luchaban solo terminarían en confinamiento disciplinario. Gottfried respondió a gritos que él no tendría paz mental si hacía eso.

¡Aunque digas eso, es imposible!

Grité en mi mente.

—¿Qué tal si lo dejas pasar a cambio de una barra de chocolate? —Hice una sonrisa torcida mientras trataba de mejorar la atmósfera. A fin de terminar con ese punto muerto, Sieglinde sugirió algo.

—¿Qué te parece si hacemos una solicitud para una sesión de entrenamiento especial y tenemos una pelea de entrenamiento?

¡¿Qué está sugiriendo esta mujer?! Di media vuelta lentamente mientras temblaba del miedo.

—¡Aaaah!

Inconscientemente solté un grito tras ver su rostro. Tenía la expresión de un águila feroz mirando a su presa. Gottfried, posiblemente también afectado por eso, contestó que aceptaba con una voz un tanto aguda.

Luego de que terminara nuestro turno, el “entrenamiento especial” de Sieglinde y Gottfried estaba a punto de comenzar. Había muchos espectadores reunidos en el campo de entrenamiento. Al parecer la mayoría eran reclutas nuevos.

Si no mal recuerdo, todos ellos fueron aprendices de Sieglinde, ¿no es así? ¿Tal vez vinieron para animar a su antigua instructora? En cambio, los subordinados de Gottfried eran una minoría abrumadora. Aunque sus amigos de cara estricta parecían molestos.

Será un partido amistoso. Pensé, pero no fue así. Hora de soltar un suspiro… Claro está, eso será después de que el entrenamiento terminé sin problemas o heridos.

Sieglinde me pidió que fuera el juez, así que me paré renuente frente a los dos. Existen tres tipos de peleas de entrenamiento en el ejército: peleas sin armas, es decir “combate cuerpo a cuerpo”; peleas con pistolas y cuchillos acoplados, “combate con bayoneta”; y peleas con cuchillos cortos, “combate con cuchillo”. Sieglinde le dijo a Gottfried que él podía elegir y optó por combate cuerpo a cuerpo.

Al escuchar eso me sentí aliviado. Después de todo, las habilidades de combate cuerpo a cuerpo son el orgullo de Sieglinde. La he visto noquear a hombres más grandes que Gottfried, muchísimas veces. Por consiguiente, sabía que Gottfried perdería.

Tal y como me imaginé, Sieglinde ejecutó una patada giratoria dirigida a un punto débil, diferente a la entrepierna, y mandó fácilmente a volar a Gottfried.

¡Waaah! Se escucharon las ovaciones.

Con una expresión serena, Sieglinde anunció que el entrenamiento había finalizado y salió del campo de entrenamiento. Rápidamente fui detrás de ella.

De alguna forma conseguí alcanzarla y la invité por un trago. Tenía una expresión más suave comparada a cuando la vi en la cafetería a la hora del almuerzo; sin embargo, no había motivos para dejar a esta peligrosa águila sola. Pensando que podría tener un cambio de ritmo, reuní mi valor y le pregunté.

Creí que Sieglinde rechazaría la oferta, pero aceptó de inmediato.

Decidimos encontrarnos en el bar luego de cambiarnos de ropa.

Cuando llegué, no pude encontrar a Sieglinde de inmediato. Mientras me preguntaba el porqué, vi a una mujer apuesta siendo cazada por la mujer sentada junto a ella. Sieglinde tenía puesto un largo abrigo negro y un sombrero, por eso había pasado desapercibida. Tras notarme, Sieglinde le dijo a la mujer que tenía compañía y se acercó a mí. Eso ocasionó que la mujer cazadora me fulminara con la mirada.

¡Te equivocas, no tenemos ese tipo relación!

Era la primera vez que entraba a esta taberna. Es un lugar de clase alta. Fue lo que siempre pensé y nunca reuní el valor para entrar solo. Así que emocionado tomé asiento junto a la barra. Sieglinde pidió una bebida con un alto contenido de alcohol. Un joven cantinero me preguntó sobre mi orden, pero como no había un menú, pedí lo mismo que ella había ordenado.

¿Qué debería hacer? No soporto bien el alcohol…

Las bebidas fueron preparadas y Sieglinde se tomó de un trago el vaso, así que yo la imité e hice lo mismo; sin embargo, un dolor ardiente quemó mi lengua y garganta. ¡¿Qué tipo de bebida es ésta?! Tuve un deseo de quejarme. Para mi segundo trago, solicité una bebida dulce. Aunque fue una orden aleatoria, me entregaron una encantadora bebida rosa con una cereza flotando. Ésta sí tenía un buen sabor.

medias-de-seda
Medias de seda

Bebimos en silencio por un rato mientras comíamos unos acompañamientos. A la mitad de su bebida, Sieglinde habló. Me dijo que se disculpaba por hacer que me preocupara. Al parecer notó mis intenciones. Aprovechando la oportunidad, le pregunté qué había sucedido en la casa de su familia. Pensé que tal vez no me iba a responder, pero me contó un poco.

Era una historia bastante simple. Su familia le mostró pinturas sobre posibles candidatos para sus entrevistas matrimoniales, o algo así.

Sieglinde cumpliría veinte el próximo invierno. Si fuera una joven noble normal, ya se habría casado y engendrado hijos. Así que la petición de su familia no era irrazonable. A pesar de eso, no es como si no comprendiera sus sentimientos. Sieglinde trabajó en el ejército desde los trece años y consiguió muchos logros militares. Sería complicado para Sieglinde que la educaran como a una dama de clase alta, contrajera matrimonio e hiciera una familia. Creo que debe tener un mayor conflicto del que yo pueda imaginar.

Contemplando su perfil lleno de ira, me fue imposible seguir cuestionándola.

—Tal vez el matrimonio sea la forma ideal y normal de ser feliz. Sin embargo, en estos momentos esa no es mi felicidad —dijo Sieglinde con un tono firme.

Dentro de esa respuesta, había algo así como un rechazo hacia cualquier tipo de ayuda de cualquier persona.

Desde hace mucho tiempo había sido una espléndida soldado, también había sido blanco de envidia y resentimiento injusto. Como fue promovida más rápido que a los demás, debieron de haberla aislado, haciendo que estuviera sola.

Alrededor de Sieglinde existía una pared alta y gruesa.

Fue entonces que me di cuenta que ella era como un águila que no bajaba la guardia ante nadie. Incluso durante nuestra larga amistad, nunca la he visto sonreír alegremente.

¿Acaso no era una mujer solitaria y desamparada?

Por desgracia, no tenía ni idea de cómo podría ayudarla.

Esperaba entrañablemente que encontrara a alguien que fuera como un árbol donde pudiera descansar.

❄❄❄

Más de una década pasó desde ese día.

Y la situación actual de Sieglinde era…

La época era a principios del verano. Gracias a las continuas noches blancas, la aldea se encontraba envuelta en una atmósfera animada. Durante el invierno, los aldeanos anhelaban esta temporada donde el sol no se ponía.

Mi esposa me ordenó que llevara algunos bocadillos a la mansión del Lord, así que decidí compartir un poco del pescado que atrapé aprovechando que ya iba hacia allá.

Cuando pasé la puerta y caminaba por el jardín, vi la silueta de dos personas bajo un gran árbol.

¡Ese es Ritzhard-kun y Sieglinde!

Mis ojos se encontraron con los de Ritzhard-kun. Cuando estaba a punto de gritar para saludarlos, Ritzhard-kun colocó su dedo índice sobre sus labios. Al parecer quiere que permanezca en silencio.

Cuando me acerqué sigilosamente, noté que Sieglinde estaba dormida y descansaba la cabeza en el hombro de Ritzhard-kun. Recordando como era antes, pensé que estaba en un estado indefenso, durmiendo de una manera relajada y dependiendo de su compañero.

En ese momento reflexioné sobre sus días solitarios en el ejército.

Sieglinde encontró un esposo en el que podía confiar y depender de todo corazón.

Al verlos, sentí como se empezaban a formar las lágrimas en mis ojos y me dieron ganas de llorar. Así que le entregué mis felicitaciones más sinceras a la pareja feliz.

Es un poco tarde pero, felicidades por tu matrimonio, Sieglinde.

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Me imaginé a Sieg tomando tequila solo y Emmerich con su copa de medias de seda, qué imagen tan graciosa. Por cierto, no me consta que sean medias de seda la bebida que ordenó Emmerich, pero coincide con la descripción.

Así como Ritzhard sufrió diez años solo, Sieglinde también tuvo que resolver muchos problemas ella sola, eso aunado a que trabajaba en un ambiente dominado por hombres, no es de extrañar que se comportara con desconfianza y se sintiera perpleja cuando comenzó a interactuar con Ritzhard. Después de todo, Ritz nunca intentó que fuera sumisa o desacreditó sus consejos por el simple hecho de ser mujer. Además aquí se refuerza algo que habían mencionado antes, que Ritz y Sieg se conocieron en el momento indicado. Incluso si Ritz se hubiera enamorado a primera vista, Sieg probablemente no habría aceptado ni siquiera un matrimonio temporal, pues ella no buscaba casarse en esos momentos.

Por último, esta frase de Julio Cortázar creo que resumen muy bien la historia de amor de Ritz y Sieg: “Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos.”

6 comentarios sobre “Ritz y Sieg v04-c18

  1. Gracias por el capítulo, excelente elección de frase, realmente hermosa y completamente atinada.
    Ahora también comprendemos por que su familia esperaba que regresara como un oso salvaje… o más bien, que se la regresarán.

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    1. Exacto, su familia jamás creyó que alguien podría lidiar con su personalidad de mujer y independiente, algo muy extraño para la época en la que se sitúa la historia, pero eso era justamente lo que necesitaba Ritz. O como la frase china dice: una pareja hecha en el cielo.

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  2. Por alguna razón cuando leía este capítulo recordé la película de demi Moore aquella donde ella es un soldado y la acosan, imagino la carga y el estrés de demostrar que eres igual que todos siendo mujer, ciertamente lo tenemos complicado. Por eso es bueno que Ritz valore tanto a sieg, y Emmerich es un buen amigo

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