Ritz y Sieg c35

Capítulo 35: Oso a domicilio

No podía ver a Teoporon en sí, ya que el primer piso estaba construido más alto de lo normal, solo la cabeza de un oso blanco que se asomaba. La nieve podría bloquear la salida, así que las escaleras era lo primero que se construía. Lo mismo sucedía con las ventanas, estaban situadas más alto a fin de que no se rompieran con la pesada nieve.

Cuando abrí la ventana, Teoporon estaba allí. Debido a la estructura de la casa, al parecer no podía ver adentro.

Al preguntarle qué sucedía, Teoporon señaló al suelo.

—…¡¿Un oso?!

Esta vez uno de verdad. Teoporon cazó un oso.

—Mira eso, Sieg.

—…Qué.

Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que atraparon a uno. Había un oso, al parecer un joven adulto, atado a un trineo.

Salté desde la ventana, pero un dolor similar a un hormigueo ascendió por mi pie. Sieg se asomó por la ventana, así que crucé mis manos sobre la cabeza mientras permanecía agachado para indicarle que era peligroso saltar desde la ventana.

Sieg dio media vuelta y salió por la puerta principal.

—¿Estás bien?

—Sí, estoy bien.

Tras revisar mi condición física, nuestros ojos se enfocaron en el bulto café. El oso en el patio delantero era increíble.

—¿Qué es esto, Teoporon?

—A present for the great king.

(Un obsequio para el Gran Rey)

—…C-claro~.

Como de costumbre, no entendí. Le reste importancia con una sonrisa. Sieg de igual forma negó con la cabeza.

—I was mistaken. I thought that she was a warrior. I heard from my wife. Warrior Sieglinde, no, queen of the great king should I say……

(Me equivoque. Pensé que era una guerrera. Mi esposa me contó. Sieglinde no es guerrera, sino Reina del Gran Rey).

El día de hoy, Teoporon estaba declarando algo con gran energía. Cuando Sieg y yo asentimos, continúo.

—I wanted to hunt a white bear, but I could only find a brown one. However, this one is good. You can see that from the fur. Now, please accept this!

(Quería cazar un oso blanco; pero, solo encontré uno café. A pesar de eso, este es uno bueno. Puedes notarlo por el pelaje. ¡Ahora, por favor acéptenlo!

Teoporon señaló al oso y luego a nosotros. Eso significa que me lo está dando.

—¡¿Eh?!

Apunté al oso y luego a mí. Infiriendo: “¿es para mí?”. Teoporon asintió.

—W-wa~. ¡Qué felicidad!

Teoporon cazó el oso como un obsequio, se golpeó el pecho e hizo una reverencia.

—¡Ah, espera, espera!

Detuve a Teoporon que estaba a punto de irse con su piel de oso blanco.

—¡Lo siento, pero nos podrías ayudar a procesarlo! ¡No puedo hacerlo solo con nosotros dos!

El oso era tan grande como un hombre adulto promedio. Ya que tomaría mucho tiempo destriparlo, le pedí que nos ayudara.

❄❄❄

Como el oso era demasiado grande para moverlo a la cabaña, lo hicimos en el patio delantero.

—Iyaa, nunca imaginé que nos daría un oso.

—Pareces feliz.

—Quería que Sieg probara un poco.

—¿De verdad es tan rico?

—Es grandioso.

Han pasado cinco años desde que tuve carne de oso y provino del oso blanco que Teoporon usa.

—Además, es una hembra joven.

—…

Esta es la segunda mejor temporada para la carne de oso. Recién despertando de la hibernación, los osos famélicos salen por un banquete. Por lo tanto, su carne se vuelve más gruesa y su grasa adquiere un mejor sabor. Por cierto, la temporada más sabrosa es en otoño, justo antes de hibernar. En este lugar, las abundantes bendiciones de la naturaleza logran que la carne de oso sea aún mejor.

Sabía que Sieg me estaba mirando de forma rara; a pesar de eso, esta emoción no desaparecía.

—Lo que me recuerda, ¿no cazan osos?

—No lo hacemos. Nunca.

Cazar osos es peligroso, así que nadie en la aldea se atreve… excepto Teoporon. La seguridad es primero; pensar sobre el sabor y la calidad viene después.

En cuanto a los animales más grandes como venados y jabalís, nuestros ancestros aprendieron cómo tratar con ellos a base de prueba y error.

No obstante, en cuestión a los osos, sin importar cuántos siglos hayan pasado, siguen siendo una gran amenaza, así que no los cazamos por su carne.

Esencialmente, nuestro estilo de vida se enfoca en sobrevivir tanto como sea posible en este ambiente hostil. Por consiguiente, no arriesgamos nuestras vidas cazando.

El oso que cazó apenas y tenía algún rasguño. Todo apunta a que el oso murió por una lanza que atravesó su corazón. Teoporon sigue siendo muy imprudente.

El oso tenía cortada la garganta; así que, supongo que Teoporon ya drenó la sangre.

Fui a traer los cuchillos.

Primero tenemos que despellejarlo. Antes de limpiar el pelaje con agua medicinal, no podemos tocarla con nuestras manos desnudas porque hay insectos y cosas por el estilo. Me puse guantes de piel y comencé a despellejarlo.

La piel de oso es abrigadora, así que los mercantes la compran a precios elevados. Ya que se deprecia si es dañada con el cuchillo, lo despellejé con cuidado.

Le quitamos la piel limpiamente desde las patas hasta la cabeza y también recogimos con cuidado el aceite de la misma. Luego, retiramos la grasa subcutánea. Escuché que si es procesada escrupulosamente varias veces en agua caliente se puede producir una panacea. Se dice que el aceite de oso es bueno para las raspones, quemaduras y para las hinchazones por piquetes de insectos. Aunque nunca la he usado, por lo que desconozco si sea verdad.

Ahora que ya no hay grasa, hay que destriparlo haciendo un corte desde el pecho hasta el estómago.

Los órganos del oso son utilizados como medicina; así que estos también se pueden negociar a un precio elevado. Para que no se echen a perder, los puse en un saco lleno de hielo.

Después lo cortamos por partes. Como los huesos son duros, se le extraen por completo de la carne.

Luego de un rato, terminamos de procesar la carne. El oso, ahora reducido a trozos de carne, se deja madurar por un mes. Como es grande, requiere de más tiempo.

La carne de oso es muy grasosa, aunque es roja, se vuelve negra luego de madurar. Tampoco es muy suave que digamos. Dependiendo de cómo se cocine, puede ser tan dura como el hule.

carne-oso
Carne de oso cruda

Si se cocina bien luego de madurar, es de máxima calidad. La grasa se vuelve blanda gracias al calor y se derrite en la lengua.

—¡Gracias, Teoporon!

Incluso nos ayudó a mover la carne.

Estoy esperando con ansías comer la carne dentro de unos meses.

Aunque ya pasé toda la mañana procesando al oso, solo era el comienzo del trabajo de hoy. Tengo labores que hacer.

Alrededor del mediodía, los dos nos estábamos durmiendo.

—Oh, no… Me cansé de procesar al oso esta mañana.

Tenía un codo sobre la mesa mientras descansaba la cabeza ahí. Sieg también lucía exhausta, ya que miraba distraída un punto sobre la mesa.

—Hagamos tareas dentro de la casa por la tarde.

—Está bien.

Durante la primavera realmente se podía sentir los límites de la resistencia física de uno. Sin lugar a dudas, el oso era un enemigo formidable.

❄❄❄

Han pasado un par de días desde que mi abuelo regresó a casa y tuvimos esa batalla contra el oso. Todavía trabajábamos desde la mañana hasta el atardecer.

Fue entonces que llegó una carta del abuelo. En ella nos narraba sus recientes eventos y también escribió que le gustaría ver las auroras en un futuro cercano. Finalmente, dijo: «Te daré un regalo de bodas, así que dime que quieres».

No obstante, como no tenía un deseo en especial solo contesté: «No necesito nada, siempre que el abuelo esté saludable».

Poco después llegó una respuesta: «¡Eso no era lo que quería oír!». Recibí una réplica llena de su ira.

También comentó que entonces solo me daría una estatua enorme de un oso y parte del vasto territorio del Marqués. Ambos eran regalos problemáticos.

Sin embargo, en ese momento recordé que había algo que quería. Cuando le comuniqué eso, llegó pronto.

Lo que me gustaría como regalo de bodas era un sofá acojinado.

Los muebles, que se vendían en la aldea, todos eran hechos de madera; por eso, no había muebles suaves. Pensé que sería bueno tener un sofá blando como el que vi en la mansión del Marqués.

Instalé el sofá largo donde antes había dos sillas individuales. Ese lugar tenía la mejor ubicación para tomar una siesta.

—¿Por qué un sofá?

—Para poder dormir en tu regazo.

—…

Sieg me miró y luego se sentó en el sofá. Después me volvió a ver y dio pequeños golpecitos en su regazo.

—¡Eh, ¿de verdad?!

—Te diré esto de antemano. Mis muslos no son muy cómodos. Como entreno, tengo músculos firmes.

—¿En serio? Bueno, no lo sabré a menos que lo intente.

Decidí acostarme sobre su regazo antes de que cambiara de opinión.

Sieg dijo que sería incómodo; pero, sus muslos no eran ni muy suaves ni muy duros, simplemente perfectos.

Muchísimas gracias, Sieglinde-san. Estos son muslos muy buenos.

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Como de costumbre Teoporon nos maravilla con su masculinidad al cazar un oso y ofrecerlo como tributo al Gran Rey. Solo a él se le ocurriría hacer algo así. Por otro lado, me preocupa que Ritz comience a tener un fetiche por los muslos o será que simplemente tiene un fetiche por Sieg.

4 comentarios sobre “Ritz y Sieg c35

  1. Como siempre Teoporon es la ley. Gracias por el capítulo, ahora se como se procesa un oso… por cierto se puede comprar carne de oso en lata sino mal recuerdo desde Estonia aunque creo que esa no es tan rara.
    En cuanto a Ritz creo que ya es caso perdido, solo espero que no escale más, sino mal recuerdo los golpees y regaños de Sieg no lo enojaban precisamente.

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    1. La verdad no sé si tenga el valor suficiente para probar la carne de oso, de reno sí pero oso… No creo estar preparada. Ritz es un esposo abnegado, creo que soportaría cualquier cosa con tal de estar junto a Sieg, por suerte ella es una buena esposa así que no hay problema

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