La Anatomía de la Melancolía

Lo prometido es deuda y en esta ocasión les traigo un facfic sobre Suzumiya Haruhi, es realmente bueno (de los pocos que me han gustado) así que si vieron cuando menos la primera temporada del anime o la primera novela podrán disfrutar esta historia.

El autor es “A Philosopher with a Pen” y he aquí una pequeña sinopsis: Un punto de vista más dramático de “La Melancolía de Suzumiya Haruhi”. El evento que sucedió hace tres años es revelado y cómo es que Haruhi se convirtió en un Dios gracias a la fuerza impulsora detrás de su melancolía.

Sin más preámbulo los dejo con la historia.


 

“Cuando medito completamente solo,
Pensando en diversas cuestiones que se saben de antemano.
Cuando construyo castillos en el aire,
Carente de pena y carente de miedo,
Complaciéndome con espectros melifluos,
Me parece que el tiempo transcurre muy rápido.
Todas mis dichas a esto son absurdas,
Nada es tan dulce como la melancolía.

Es mi plaga exclusiva estar solo,
Soy una bestia, un monstruo adulto,
No alumbraré ni acompañaré,
La encuentro ahora mi infortunio.
La perspectiva cambió, mis dichas se han ido,
Miedo, descontento y penas llegaron.
Todos mis desconsuelos a esto son absurdas,
Nada es tan cruel como la melancolía”.
(Burton, Robert (1621). The Anatomy of Melancholy)

 

Mantengo los recortes de periódico escondidos en una copia de un viejo manga bajo mi cama. Tengo que hacerlo, de lo contrario mis padres harán que me deshaga de ellos. «Supéralo, Haruhi. Esto no es saludable».

Los he escuchado decirlo miles de veces.

Haruhi está acostada sobre su cama mirando al techo. La casa se encuentra en completo silencio, el único sonido son de las diversas personas en la calle que entran a través de la ventana abierta. Ella está sola en casa.

Se levanta, extiende el brazo muy profundo por debajo de su cama y saca un libro. Lo leyó y tiró a un lado hace años, pero ahora tiene un papel diferente, quizá un rol más importante. Lo abre y una colección de recortes de periódico en blanco y negro cae sobre su colcha.

Recoge el que se encuentra hasta arriba, el más importante, y observa la fotografía de ahí. Es la imagen de un niño de cabello castaño con una sonrisa boba sobre su rostro mientras excava en una pila de arena de un área recreativa. Debajo de la foto, donde el nombre habría estado, hay un montón de garabatos con marcador negro. Escrito sobre el nombre impreso hay una sola palabra, con la mala caligrafía de una adolescente, dice: “Kyon”.

La página es un obituario.

Mis padres piensan que debo seguir adelante. «Solo lo conociste por un mes. No eran más que niños, además sucedió hace tres años».

Ellos tienen razón en los tres puntos. Lo conocí en el parque cuando solo tenía doce años y durante un mes jugamos los dos ahí. Después, sucedió el accidente y nunca volvió a ir.

Era tan estúpido, aunque puede que esa sea la razón por la que nos divertíamos tanto. Siempre tenía algún tipo de respuesta extraña a todo lo que decía. Nunca se aburría.

En una ocasión le dije que esperaba que Santa me trajera una bicicleta ese año para Navidad y él me contesto que no creía en Santa. Comentó algo sobre la idea de un hombre que solo trabaja un día al año era tonto.

—¡Pero siempre he creído en cosas como aliens, viajeros en el tiempo y personas con poderes! —afirmó él.

Se trataba de una idea infantil, pero ahora no importa tanto como lo hizo en aquel entonces.

—¿Por qué quisieras creer en cosas como esa pero no en Santa? —pregunté.

—Porque me gustaría encontrar algunos y divertirme con ellos.

Y supongo que traté de hacer eso por él cuando lo escribí.

Ella separa la vista de los recortes y echa un vistazo al cuaderno amarillo con espiral sobre su cama. “La Melancolía de Suzumiya Haruhi” está escrito sobre la cubierta con la misma caligrafía de adolescente.

Regresa la mirada a la fotografía y al nombre que escribió justo abajo.

Kyon. Sé que es un sobrenombre para un niño, pero nunca he tenido el corazón para llamarlo de otra forma. Me dijo que su nombre era Kyon cuando lo conocí por primera vez, y siendo un niño, nunca se molestó por mencionar su nombre real. En realidad no era tan importante. No necesitas conocer el verdadero nombre de alguien para jugar con ellos.

No me enteré de su nombre real hasta que falleció. Así que lo taché y escribí “Kyon” por encima. Fue lo suficientemente bueno para nuestros juegos y lo sigue siendo ahora.

Ella guardó nuevamente la fotografía del niño en el libro. El siguiente recorte es de una niña con cabello corto y lentes de marco negro. La niña no está sonriendo, a pesar de que salta a la vista que la foto fue tomada en un estudio.

Debajo de la fotografía se encuentre el nombre: Yuki Nagato.

Apuesto a que era una chica callada, o al menos así es como me la imagino. Su obituario dice que era de la misma edad que Kyon cuando murió. También comenta que le gustaba leer libros, lo cual es creíble. Esos lentes gritan ratón de biblioteca.

Por un momento Haruhi recuerda el otro recorte (uno que no conservó) que publicaron un día después que ocurriera el accidente de autobús. Había una fotografía del suceso incluido con el artículo. La mayoría de la foto estaba en blanco y negro enfocando cristales rotos y metal retorcido, con la imagen de un autobús volcado en el fondo.

No obstante, en un rincón de la fotografía, junto al borde de la acera, había un par de lentes con marco negro estrellados.

Ella, de igual forma, guardó la foto de Yuki Nagato. El siguiente recorte era de otra niña, en este caso sonriendo, con un vestido y sombrero de verano.

Su nombre era Mikuru Asahina.

Era mayor que Kyon, pero está bien, solo por un año. Desearía que el periódico hubiera impreso su fotografía a color. El blanco y negro no le queda realmente. Estoy segura que la foto original estaba rebosante de color. Apuesto que incluso a su edad tenía una tonelada de vestidos bonitos en diferentes estilos.

Y puedes saber que se hubiera convertido en toda una moe moe.

Tras guardar la fotografía de Mikuru, ella sostiene el último recorte. Sobre el nombre de Itsuki Koizumi se encuentra la imagen de un niño sonriente con largo cabello castaño.

Él es un poco misterioso. Esa sonrisa de oreja a oreja en su cara, tengo la certeza de que era un niño astuto. Pese a eso, probablemente hubiera sido apuesto, del tipo chico bonito.

Ella guarda las fotografías y pone el manga sobre el escritorio a un lado de su cama.

No estoy segura porqué conserve las fotos de esos tres. No sé si creo en la vida después de la muerte, pero si existe, me gustaría pensar que tiene algunos niños ahí de su edad, algunos amigos en ese autobús cuando sucedió.

Y supongo que por eso siguen con él.

Ella toma el cuaderno amarillo pero no lo abre. En cambio, observa el título y se ríe de sí misma un poco.

La Melancolía de Suzumiya Haruhi…

Lo reconozco, estaba un poco devastada luego de que sucedió. Él fue la primera persona durante mi vida en morir y, en realidad, no estaba preparada para eso. Estuve deprimida en mi casa durante días, llorando, preocupando a mis padres. Ellos trataron de llevarme a un partido de béisbol después de unas semanas, esperando que me animara, pero tuvo el efecto opuesto.

Conforme miraba alrededor de la gran multitud, continué imaginando que él estaría en algún lugar en medio de todo eso. Y me di cuenta que todas estas personas seguirían con sus vidas, sin conocerlo jamás, sin impórtales jamás, sin reconocer su existencia jamás de ninguna forma. Entonces, ¿qué hay de mí? ¿Me pasaría lo mismo a mí algún día?

Estuve llorando mucho antes de que el juego terminara. Acomodé la pequeña gorra de béisbol que mis padres habían comprado inclinada sobre mi rostro para que ellos no pudieran ver. Creyeron que estaba durmiendo.

Ella abre el cuaderno y comienza a echar un vistazo entre las páginas. Todo está escrito a mano y las hojas están llenas de aventuras, hazañas que involucran aliens, viajeros en el tiempo, personas con poderes y un adolescente normal de cabello castaño llamado Kyon.

El juego de béisbol no funcionó. Nada funcionaba. Supongo que mis padres creyeron que lo superaría, así que, cuando no lo hice, cuando los años pasaron y seguí caminando con el mismo peso descansando sobre mi alma, decidieron hacer algo al respecto.

Entonces, me llevaron con un psiquiatra.

Odio al Dr. Onakawa. Detesto al Dr. Onakawa porque trata de descifrarme y, luego, cuando se equivoca, cuando no acierta sobre el porqué hice algo o porqué estoy actuando de la forma que lo hago, intenta decirme que es subconsciente.

Yo sé que está mal. Es una estupidez decirme que no.

Mis padres le dieron demasiada importancia a todo el asunto. Recuerdo haber estado sentada en la oficina mientras hablaban de mí. Ya tenía quince en ese momento, pero ellos me trataban como si no estuviera ahí.

—Ya no sabemos qué hacer, Doctor. Ella se unió y salió de todos y cada uno de los clubs en la escuela. Dice que todos son aburridos.

¿Porque perdería mi tiempo en esos clubs? Hay otras cosas, mejores cosas, donde invertir mi tiempo.

—Tuvo una etapa en la que cambiaba su apariencia día tras día.

Mi mamá exagera. No era mi “apariencia”, solo mi peinado, y eso no es nada para estar toda angustiada. Es más, incluso admitiré que lo estaba haciendo por Kyon. Recuerdo que un día me dijo en el parque que le gustaba mi coleta, así que comencé a usarla de diferentes formas, preguntándome cuál le habría gustado más. Yo no veo ningún problema en ello y me dio algo en que pensar.

Sin embargo, mis padres no estaban de acuerdo e hicieron que me cortara el cabello.

—No muestra ningún interés en los chicos de su edad.

Ni siquiera entiendo porque sería eso un problema. No pienso salir con alguien que no me interesa.

—Y no tiene la motivación para hacer nada. Es como si no tuviera energía.

Oh, tengo tanto energía como motivación. Poseo bastante, simplemente no aquí, en este lugar, este… mundo.

Mi madre terminó su plegaria al Dr. Onakawa diciendo:

—Por favor, Doctor, ayudaría a curar a nuestra hija… de nuestra hija su… melancolía.

¿Melancolía? ¡Ja! Por supuesto que mamá usaría una palabra como esa en lugar de ser directa y afirmar “depresión”.

Por eso lo escribí en la cubierta del cuaderno. Es una broma, una forma de burla hacia mis padres por la forma en que actúan sobre mí: “La Melancolía de Suzumiya Haruhi”. La libreta es mi historia. Es la historia de mi melancolía.

Pasé toda la primera sesión con el Dr. Onakawa sacando otras frases que mamá usaría para explicarme a sus amigos y familiares.

La Desproporcionada Aflicción de Suzumiya Haruhi…

La Inequívoca Tristeza de Suzumiya Haruhi…

Me burlé del Dr. Onakawa mucho, no en voz alta, sino en mi mente. Pensé en añadirlo a “La Melancolía de Suzumiya Haruhi”, pero no se me ocurre un buen papel para él todavía. Podría hacerlo un chico malo, pero no es lo bastante siniestro. No creo que Kyon lo tomaría en serio.

Él me hace preguntas durante nuestras sesiones. Normalmente no respondo y, cuando lo hago, usualmente es una mentira. Sobra decir, que no hay mucho “progreso” en la curación de mi melancolía. No tiene mucho con qué trabajar, aun así cree que entiende.

Solo una cosa buena salió de nuestras sesiones. Él me dio el cuaderno amarillo y me dijo que escribiera en él, pero su idea era ridícula.

—Simplemente levántate cada mañana y anota cómo te sientes. Puedes expiarte. Será purificador.

La Purificación de Suzumiya Haruhi…

Al principio, Iba a hacer lo que el Dr. Onakawa me dijo, solo porque pensé que me ayudaría a deshacerme de él si parecía que lo intentaba. Así que a la mañana siguiente de haberme dado el cuaderno, me levanté y estaba dispuesta a escribir, pero observando la hoja de papel, no tenía idea de qué hacer. No anotaría algo estúpido como: «Me siento muy melancólica el día de hoy. Debe ser porque mi amigo murió hace años».

En cambio, decidí apuntar algunos recuerdos cariñosos. Él comentó que sería una expiación, así que pensé en intentar eso. Comencé con la historia que Kyon me contó sobre el motivo por el que no creía en Santa.

Sin embargo, no pude aceptar la idea de que eran palabras de un niño de doce años que ya había fallecido, por lo que las escribí como si todavía estuviera con vida y la narración comenzó a partir de ahí, aunque tengo que cambiar algunos detalles sobre el camino para hacer que funcione.

Sé que no es saludable, y tanto mis padres como el Dr. Onakawa tendrían (y harán) algunos comentarios duros que hacer al respecto. Pero, como dije, ya los he escuchado miles de veces.

La Repetición Perpetua de Suzumiya Haruhi…

Honestamente, creí que las historias estaban funcionando. Me sentía mejor luego de escribirlas. Disfrutaba ver a Kyon, un Kyon mayor, con los seres sobrenaturales con los que deseaba divertirse. Y ahí estaba yo, protegiéndolo todo, tanto literal como figuradamente.

Después, mis padres encontraron el cuaderno y luego de ver el uso que le daba, se lo entregaron al Dr. Onakawa, probablemente como prueba de mi demencia.

La Inquebrantable Demencia de Suzumiya Haruhi…

Hoy pasé nuestra sesión escuchando como el Dr. Onakawa recorría cada página de las aventuras de Kyon, explicándolo todo, analizándolo todo, arruinándolo todo con una interpretación que ellos no justificaban o necesitaran.

 —Tus padres me comentaron que estos otros personajes, estos chicos con súper poderes, todos son niños que murieron en ese autobús con tu amigo.

¿Chicos con súper poderes? Ni que fuera manga.

—¿Te das cuenta que al colocarte a ti misma en medio de los fallecidos, entre esta liga S.O.S., estas revelando tu incapacidad para dejarlos ir?

La Eterna Terquedad de Suzumiya Haruhi…

Omitiré el hecho de que la llamó liga en lugar de brigada.

—No, Doctor, eso nunca se me ocurrió.

No le gustó mi comentario y apuntó algo muy rápido. Le eché un vistazo a su bloc de notas cuando lo puso después sobre la mesa; había escrito: «Probablemente con tendencia suicida».

Las Tendencias Suicidas de Suzumiya Haruhi…

No soy suicida. Sería estúpido deshacerme de mi vida por alguien que perdió la suya.

—Noté que en tu historia tu amigo y tú tienen una relación implícita, una en la que ambos están renuentes a ser demasiado cercanos uno del otro. ¿Es por eso que estás indispuesta a salir con chicos de tu escuela? ¿Sientes que lo estarías traicionando al hacerlo?

La Prostitución Póstuma de Suzumiya Haruhi…

 Se trataba de una pregunta estúpida. No es como si amara a Kyon. Es decir, solo éramos niños.

Me había dado cuenta que él nunca usa el nombre de Kyon. Siempre dice: «Tu amigo». Posiblemente crea que eso me ayudara a superarlo más rápido, pero en realidad solo me molesta. No necesitas saber el nombre de alguien para llevar luto.

—También hay un tema recurrente aquí, todo el evento de “hace tres años” que aún no revelas a tu amigo. Por supuesto, el suceso que ocurrió aquí, en el mundo real, hace tres años fue la muerte de tu amigo, por lo que tu decisión de mantenerlo en secreto significa que todavía no has aceptado su muerte, no realmente.

No tenía nada que decir a eso.

Muchas veces consideré decirle a Kyon sobre su muerte en la historia, solo basta escribir:

«Y luego Haruhi me vio y dijo:
—Kyon, estas muerto. Falleciste en el mundo real
hace tres años y todo esto es un mundo ficticio creado
por mí para mantenerte con vida de algún modo»

Pero nunca lo hice.

Yuki, Mikuru y Koizumi siempre mencionaban el evento de hace tres años, el día que “reconstruí” el mundo, pero desconozco si algún día seré capaz de confesárselo realmente.

La Cobardía de Suzumiya Haruhi…

—Asimismo, noté que te hiciste a ti misma la Diosa de este mundo ficticio. Esto habla tanto de un probable sentimiento de impotencia y de un deseo por controlar lo incontrolable para asegurarte de que algo como la muerte de tu amigo no vuelva a suceder jamás.

Te equivocas.

Casi como en todo lo demás el Dr. Onakawa lo malinterpreta, la cosa del Dios empezó como una broma. Lo narré así en la historia porque, hasta cierto punto, soy un Dios en ese mundo. Si consideramos el hecho de que yo lo estoy escribiendo, yo creé todo lo de ese mundo ficticio. Se mueve de acuerdo a mi voluntad. Cualquier cambio está dentro de mi poder.

Pero, la idea funcionó. Era divertido, se convirtió en parte de la trama, y explicaba la razón por la que un chico normal de preparatoria terminó en todas esas aventuras. Y al hacerme ignorante de ello, podía garantizar que fuera Kyon quien viviera acontecimientos poco comunes, de quién se trataba realmente la historia, no de mí.

El Altruismo Ficticio de Suzumiya Haruhi…

Haruhi se encontraba sentada sobre su cama leyendo el cuaderno amarillo. Leía las historias que supuestamente la harían sentir mejor, la harían feliz, pero se sentía igual que hace tres años.

Ella está llorando, no un sollozo intenso, solo lágrimas finas que bajan por su rostro sin que ella las reconozca.

—Finalmente, me gustaría discutir una escena en particular que llamó mi atención. En un punto, tu amigo y tú están aislados del resto del mundo, se revela que planeas crear un mundo nuevo y que lo llevarías contigo. Aun así, incluso en tu novela, él te rechaza. La idea de que él no quiera estar contigo aunque sea en tu propia historia sugiere que inconscientemente te culpas a ti misma por su muerte. No fue tu culpa. Quiero que entiendas eso. Dilo conmigo…

Es un completo y maldito idiota.

¡Claro que Kyon me rechazaría! ¡Por supuesto que no me dejaría crear un mundo solo para nosotros dos! ¡Y no es porque me culpe a mí misma!

En un ataque de ira, Haruhi lanza el cuaderno por la habitación. Golpea contra la pared y se abre a medida que todas las páginas revolotean por el suelo. Sigue conteniendo los sollozos, pero las líneas surcando su rostro caen más rápido que antes. Aprieta el poste de la cama.

No sabe que más hacer.

Kyon me rechazó porque tenía que hacerlo. Me rechazó porque no puedo crear un mundo nuevo para los dos. No soy realmente Dios. Solo una chica de preparatoria escribiendo historias sobre un chico que murió hace tres años. Kyon ya no existe. Solo es marcas de tinta sobre el papel. No es nada.

Kyon me rechazó porque tenía que hacerlo…

Finalmente se da por vencida y se acuesta sobre la cama. La casa sigue vacía. El ruido todavía entra a raudales de la calle. El cuaderno continúa sobre el suelo cerca de la puerta.

La Melancolía de Suzumiya Haruhi…

No soy realmente Dios.

Fuente: The Anatomy of Melancholy


Notas del Autor: Ahí lo tienen. Es diferente de las otras historias que he escrito aquí, pero cuando se me ocurrió, decidí darle una oportunidad y escribirla. Fue un experimento, así que siéntanse libres de expresar su opinión si no les gustó.

El poema de al principio es de un libro escrito durante el siglo XVII. Es mucho más largo, pero pensé que estas dos estrofas son particularmente apropiadas para la historia.

Probablemente pasé un tiempo antes de que publiqué algo más. Tengo otra historia de Haruhi que estoy considerando hacer, una más parecidas a mis otras tres historias, pero tengo otro escrito del que debo encargarme primero.


Notas de la Traductora: Al igual que el autor quise intentar traducir algo diferente y este fue el resultado, desconozco si volveré a traducir algún fan-fic ya que por el momento no hay ninguno que me llamé tanto la atención como para invertir tiempo en él. Lo que si les aseguró es que puede que traduzca más historias cortas en un futuro (he leído algunas interesantes). Por lo pronto solo será esta y esperen el anuncio de un nuevo proyecto en la semana.

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